{"id":21079,"date":"2005-05-02T19:00:00","date_gmt":"2005-05-02T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/05\/02\/del-legado-de-mosquera-la-clase-obrera-se-hara-sentir-en-grande\/"},"modified":"2005-05-02T19:00:00","modified_gmt":"2005-05-02T19:00:00","slug":"del-legado-de-mosquera-la-clase-obrera-se-hara-sentir-en-grande","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/del-legado-de-mosquera-la-clase-obrera-se-hara-sentir-en-grande\/","title":{"rendered":"Del legado de Mosquera: LA CLASE OBRERA SE HAR\u00c1 SENTIR EN GRANDE"},"content":{"rendered":"<p>(Tomado de \u201cOmnia consumata sunt\u201d publicado en El Tiempo el 8 de noviembre de 1990. Francisco Mosquera, Resistencia civil, Bogot\u00e1, Editor Tribuna Roja, 1995, pp. 441-444).<\/p>\n<p>Dentro del desconcierto prevaleciente se escuchan voces que, no obstante su inconciencia, destapan en unos cuantos se\u00f1alamientos aspectos sustanciales de la verdad oculta. Despu\u00e9s de echarle un vistazo a la creciente fragmentaci\u00f3n econ\u00f3mica universal y de tomar nota de los rumores pesimistas que bullen en los pasillos de las dif\u00edciles negociaciones comerciales del Gatt, llevadas a efecto al otro lado de la frontera, en la c\u00e9lebre Ronda de Uruguay, El Mercurio, de Chile, en sus glosas editoriales del 8 de octubre \u00faltimo, se quejaba de &#8220;dos fen\u00f3menos&#8221; que &#8220;marcan&#8221; una &#8220;tendencia mundial&#8221;: &#8220;El primero es el mayor proteccionismo que amenaza la pol\u00edtica de libre intercambio, a la cual obedece la enorme prosperidad econ\u00f3mica vivida en las \u00faltimas d\u00e9cadas en el mundo industrializado. El segundo es la formaci\u00f3n de bloques comerciales que agrupan a determinados pa\u00edses para establecer un comercio libre intrarregional y, en ciertos casos, armonizar incluso las pol\u00edticas econ\u00f3micas&#8221;. Llama la atenci\u00f3n que semejantes deducciones provengan del pa\u00eds piloto de la apertura. No es que el diario ya no crea en ella; sencillamente ha empezado a objetar, un tanto tarde y a la buena de Dios, de qu\u00e9 modo las metr\u00f3polis les instilan a los pueblos expoliados el liberalismo econ\u00f3mico de nuevo cu\u00f1o, mientras entre ellas levantan murallas f\u00e9rreamente proteccionistas. Una contradicci\u00f3n obvia, comprensible y explicable.<\/p>\n<p>Entre nosotros tambi\u00e9n han surgido comentarios adversos al proyecto aperturista, siendo que a\u00fan no hemos padecido sus calamidades. Desde cuando encumbrados funcionarios dieron como un hecho irreversible que la agricultura colombiana hab\u00eda de sufrir, sin atenuantes, el hostigamiento de los competidores for\u00e1neos, el doctor Gabriel Rosas Vega,* basado en su experiencia, se opuso y trajo a colaci\u00f3n que las sociedades altamente industrializadas de Estados Unidos y de la Comunidad Europea gastan decenas de miles de millones de d\u00f3lares en subsidios con los cuales sostienen el rendimiento de su producci\u00f3n agr\u00edcola, sin que ello sea \u00f3bice para aconsejar le al Tercer Mundo que elimine los suyos. A su turno, muchos sectores gremiales que se mueven entre la incertidumbre y la esperanza han puesto en circulaci\u00f3n sus cr\u00edticas, sus reclamos, sus falencias. Coinciden todos en que hay una infinidad de problemas represados, debido a la acci\u00f3n indolente de administraciones sucesivas, para que la actual salte hoy a la escena con un mont\u00f3n de programas improvidentes cuyo efecto inevitable ser\u00eda la desaparici\u00f3n de los frutos del trabajo de varias generaciones colombianas. Y la clase obrera ha declarado para este 14 de noviembre un paro c\u00edvico nacional contra la apertura econ\u00f3mica, contra la privatizaci\u00f3n de las entidades del Estado y en defensa de sus caras conquistas sindicales, objetivos que por s\u00ed solos hablan tanto de la claridad y de la decisi\u00f3n de los trabajadores como de su patriotismo. Las fuerzas sociales que velan por la soberan\u00eda de Colombia contribuir\u00e1n a esta pelea hist\u00f3rica que se nos ha impuesto, pero al proletariado le corresponden el deber y la distinci\u00f3n de encauzarla.<\/p>\n<p>Una advertencia a manera de ep\u00edlogo. Los representantes del gobierno han creado falsas expectativas en torno al eventual aumento de las inversiones extranjeras que registrar\u00edamos, si llevamos sin vacilaciones y hasta las \u00faltimas consecuencias la apertura econ\u00f3mica. Pero al margen de cualquier otro an\u00e1lisis, el flujo de aqu\u00e9llas, grande o peque\u00f1o, no elevar\u00e1 realmente el nivel de vida de nuestra poblaci\u00f3n. Como su movimiento est\u00e1 determinado por la ley de la m\u00e1xima ganancia. y al pa\u00eds vienen a resolver no las dificultades ajenas sino las propias, agravadas con la agudizaci\u00f3n de la competencia mundial, se concentrar\u00e1n en los negocios que m\u00e1s redit\u00faen y con las condiciones previstas dentro de la reforma laboral, o sea la utilizaci\u00f3n de la mano de obra menos cara posible.<\/p>\n<p>Por los d\u00edas de agosto en que los colombianos supimos con sorpresa que las telecomunicaciones ser\u00edan privatizadas de inmediato, el doctor Emilio Saravia Bravo, a\u00fan presidente de Telecom, en enhiesta posici\u00f3n y patri\u00f3tica actitud de rechazo a las medidas, hizo hincapi\u00e9 en un par de consideraciones fundamentales: que no se pod\u00eda \u201cdesaprovechar una infraestructura montada por el Estado durante cuarenta a\u00f1os\u201d: y que si se pierde esa fuente de ingresos tendr\u00e1n que &#8220;revisarse planes de alcance social indiscutible como el Plan Nacional de Telefon\u00eda Rural&#8221;. Seguramente sin propon\u00e9rselo, el doctor Saravia traza la \u00fanica l\u00ednea v\u00e1lida de desarrollo para el pueblo colombiano: hacer valer lo suyo y vincular al progreso las zonas atrasadas. Mas eso no lo lograremos sin las denigradas partidas de apoyo a los frentes de la producci\u00f3n con mayores penurias, sin el llamado &#8220;cr\u00e9dito de fomento&#8221;, y, en suma, sin que destinemos parte de la acumulaci\u00f3n nacional al adelanto de los sitios relegados pero que entra\u00f1an enormes potencialidades para el porvenir de la naci\u00f3n entera. El doctor Saravia concluye: &#8220;Llover\u00e1n propuestas para prestar los servicios rentables, pero se dejar\u00e1n de lado las comunidades que no disponen siquiera de un tel\u00e9fono y a las que se llega con p\u00e9rdidas&#8221;. Los capitales imperialistas, a los que atribuimos no sin raz\u00f3n las m\u00e1s maravillosas realizaciones en los anales de la industria moderna, no logran suprimir el desequilibrio secular entre los centros ricos y la periferia pobre. Al contrario, erigen su esplendor sobre el ahondamiento de aquellas desigualdades, tanto dentro de las rep\u00fablicas que los acogen como a escala internacional. Quienes creen que la ley de la rentabilidad decide desde el nacimiento y muerte de las f\u00e1bricas hasta el &#8220;auge y ca\u00edda de las grandes potencias&#8221;, abrazan el m\u00e1s grosero economismo. Si hay alguna actividad en la que se den cita tarde que temprano las influencias del resto de las funciones sociales, sin excluir la ense\u00f1anza, el arte de gobernar, el ordenamiento del pueblo, o la guerra, \u00e9sa es la producci\u00f3n, que proporciona los bienes materiales y sostiene al hombre.<\/p>\n<p>De las incidencias de tales elementos y de sus relaciones, que con el avance se tornan m\u00e1s y m\u00e1s complejas, depende la evoluci\u00f3n de la sociedad. De ah\u00ed que al Estado moderno le corresponda un creciente papel en la conducci\u00f3n econ\u00f3mica, que con toda certeza no habr\u00e1 de desaparecer por la apertura. Las mismas trasnacionales necesitan de la capacidad econ\u00f3mica de los gobiernos, sin la cual no habr\u00eda qui\u00e9n atienda los frentes no rentables, que en materia de servicios o infraestructura, por ejemplo, son imprescindibles en el desarrollo productivo. La solvencia oficial se requiere igualmente. y en alto grado, como garant\u00eda de cumplimiento de los compromisos bilaterales o multilaterales acordados entre las naciones por diversas causas: y para que la administraci\u00f3n p\u00fablica vele por los pobres, quienes van pasando poco a poco de la &#8220;formalidad&#8221; a la &#8220;informalidad&#8221;, y habida cuenta de que las revoluciones tambi\u00e9n repercuten en la econom\u00eda. Por lo que respecta al descontento del pueblo, \u00e9ste impedir\u00e1 que la privatizaci\u00f3n abarque a muchas empresas estatales. Y si la preocupaci\u00f3n estriba en las malas administraciones, procuremos designarlas buenas.<\/p>\n<p>Lo curioso de este complicado asunto radica en que a pesar de todo la tasa de ganancia de las trasnacionales seguir\u00e1 descendiendo v los problemas propiamente obreros se propagar\u00e1n sobre la superficie del orbe. Los costos de producci\u00f3n en los pa\u00edses semiindustrializados del Sudeste Asi\u00e1tico, en donde floreci\u00f3 primero la subcontrataci\u00f3n internacional, han ido increment\u00e1ndose por variados motivos, entre los cuales se destacan las luchas de los sindicatos. Los monopolios norteamericanos y japoneses buscan otras naciones receptoras, baratas, como Tailandia, Filipinas, Malasia y el mismo M\u00e9xico. La internacionalizaci\u00f3n del capital acabar\u00e1 entrelazando al mundo en tal forma que la divisi\u00f3n del trabajo propia de las grandes factor\u00edas se efectuar\u00e1 a trav\u00e9s de pa\u00edses y de continentes y no ya bajo un solo techo. Unos producir\u00e1n las partes o los componentes de los productos y otros los acabar\u00e1n o ensamblar\u00e1n, ahond\u00e1ndose las desigualdades entre la porci\u00f3n desarrollada del mundo y la indigente. Las contradicciones entre los bloques econ\u00f3micos tampoco conocer\u00e1n l\u00edmites: la crisis se extender\u00e1 con todos sus estragos. Y la clase obrera se har\u00e1 sentir en grande.<\/p>\n<p>Contraria contrariis curantur. Las cosas se curan por medio de las contrarias.<br \/>\n\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<br \/>\n* El se\u00f1or Rosas Vega pas\u00f3 de reclamar fomento oficial a los renglones productivos a gendarme del recorte del gasto p\u00fablico. Conocidas metamorfosis de los altos funcionarios (Nota de la Redaci\u00f3n).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Tomado de \u201cOmnia consumata sunt\u201d publicado en El Tiempo el 8 de noviembre de 1990. Francisco Mosquera, Resistencia civil, Bogot\u00e1, Editor Tribuna Roja, 1995, pp. 441-444). Dentro del desconcierto prevaleciente se escuchan voces que, no obstante su inconciencia, destapan en unos cuantos se\u00f1alamientos aspectos sustanciales de la verdad oculta. 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