{"id":20822,"date":"2005-05-01T19:00:00","date_gmt":"2005-05-01T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/05\/01\/el-tuerto-lopez-una-revolucion-poetica\/"},"modified":"2005-05-01T19:00:00","modified_gmt":"2005-05-01T19:00:00","slug":"el-tuerto-lopez-una-revolucion-poetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-tuerto-lopez-una-revolucion-poetica\/","title":{"rendered":"EL TUERTO L\u00d3PEZ, UNA REVOLUCI\u00d3N PO\u00c9TICA"},"content":{"rendered":"<p>Guillermo Alberto Ar\u00e9valo<\/p>\n<p>A Luis Carlos L\u00f3pez se le designa como &#8220;el poeta de los zapatos viejos&#8221; por el monumento que tantos han visitado en Cartagena, al pie del cual est\u00e1 grabado el facs\u00edmil de A mi ciudad nativa, quiz\u00e1 el m\u00e1s difundido de sus sonetos. En verdad, este poeta irreverente poco tuvo que ver con el nombre que le dieron al nacer, en 1879: Luis Carlos Bernab\u00e9 del Monte Carmelo L\u00f3pez Escauriaza. Sus \u00edntimos lo llamaron Luisc\u00e9, y hoy todos lo conocemos como El Tuerto, aunque era apenas bizco.<\/p>\n<p>La vida provinciana<br \/>\nDe ni\u00f1o, L\u00f3pez romp\u00eda las cartillas de lectura -nadie se daba cuenta de su defecto visual- porque no pod\u00eda leer como sus compa\u00f1eros de escuela. Luego, ya con anteojos, termin\u00f3 el bachillerato e inici\u00f3 la carrera de medicina, pero en la Guerra de los Mil D\u00edas (1900-1903) intent\u00f3 vincularse a las guerrillas liberales y, sorprendido, fue confinado a su ciudad como c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s public\u00f3 en Espa\u00f1a su primer libro, De mi villorrio, en 1908. R\u00e1pidamente se sucedieron el segundo y el tercero: Posturas dif\u00edciles (1909), y Varios a varios (1910), obra editada en compa\u00f1\u00eda con los poetas barranquilleros Abraham Z. L\u00f3pez-Penha y Manuel Cervera.<\/p>\n<p>Por entonces, L\u00f3pez regentaba un almac\u00e9n de su familia; en 1913 tuvo lugar su \u00fanica intervenci\u00f3n en pol\u00edtica, de la cual sali\u00f3 derrotado por un fraude, y dedic\u00f3 al periodismo. Apenas en 1920 vuelve a publicar un libro: Por el atajo cuya reedici\u00f3n, definitiva, ocurre en 1928. En ese mismo a\u00f1o es designado c\u00f3nsul en Munich, Alemania, cargo del que pronto regresa para dirigir la Imprenta Departamental y luego la Biblioteca Fern\u00e1ndez Madrid de Cartagena. Ocupar\u00eda otro consulado del pa\u00eds, en Baltimore, Estados Unidos, entre 1937 y 1944.<\/p>\n<p>Pero no vuelve a escribir, salvo algunos sonetos sueltos de desigual calidad. El desencanto, nota de toda su obra, apoder\u00f3 de \u00e9l. Enclaustrado y esquivo vivi\u00f3 hasta el 30 de octubre de 1950, su muerte, m\u00faltiples evocaciones le hicieron homenaje. Entre otras la del cubano Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, quien dijera en aquella ocasi\u00f3n: &#8220;En una sociedad pacata, monjil, apegada a las viejas tradiciones, manejada por el clero, explotada por la gran burgues\u00eda conservadora liberal, la voz del Tuerto L\u00f3pez no alz\u00f3 para divertir al amo, sino para fustigarlo.&#8221;<\/p>\n<p>El postmodernismo<br \/>\nLuis Carlos L\u00f3pez perteneci\u00f3 a una generaci\u00f3n de poetas latinoamericanos que encontr\u00f3 agotada la est\u00e9tica modernista y prefiri\u00f3 el entorno local, ya no como idealizaci\u00f3n sino como objeto de cr\u00edtica. La conformaban tambi\u00e9n, entre otros, los mexicanos Jos\u00e9 Juan Tablas y Ram\u00f3n L\u00f3pez Velarde, y los argentinos Baldomero Fern\u00e1ndez Moreno Oliverio Girondo. Cada cual segu\u00eda una v\u00eda particular, pero los un\u00edan la voluntad de ant\u00edtesis, la iron\u00eda y el retorno a las realidades inmediatas de la vida de nuestras sociedades.<\/p>\n<p>Herederos de los aportes que el modernismo brind\u00f3 a la poes\u00eda en lengua espa\u00f1ola; sin embargo, se rebelaron contra sus maestros y lograron crear un idioma nuevo, propio, opuesto al empalagoso y sensiblero que imperaba. El prosa\u00edsmo es una de sus caracter\u00edsticas, como el lenguaje conversacional, la desmitificaci\u00f3n de los valores rom\u00e1nticos y la actitud cr\u00edtica que preside su empresa po\u00e9tica.<\/p>\n<p>Su convulsionada \u00e9poca hist\u00f3rica cobij\u00f3 la &#8220;separaci\u00f3n&#8221; de Panam\u00e1, la Rep\u00fablica Conservadora, la Guerra de los Mil D\u00edas, la Revoluci\u00f3n Mexicana, la Primera Guerra Mundial, la Revoluci\u00f3n de Octubre, el surgimiento de las ciudades y de las primeras organizaciones sindicales, la quiebra de la Bolsa de Nueva York, que derrumb\u00f3 el esquema cultural de los &#8220;alegres a\u00f1os veintes&#8221; y, luego, la ascensi\u00f3n del nazismo, la segunda Gran Guerra y el afianzamiento del imperio de los Estados Unidos sobre las naciones d\u00e9biles.<\/p>\n<p>Una po\u00e9tica de la iron\u00eda<br \/>\nVale la pena destacar, de entre las caracter\u00edsticas de la obra de Luis Carlos L\u00f3pez, la actitud esc\u00e9ptica; su humor proviene de una visi\u00f3n desencantada del mundo, que conduce a una iron\u00eda que lo abarca a s\u00ed mismo y aun a la poes\u00eda. Para \u00e9l, sus libros son &#8220;librejos sin literatura&#8221; y varios de sus poemas los titul\u00f3 &#8220;Despilfarros&#8221;.<\/p>\n<p>En lo referente a los temas, predominan en la obra del cartagenero la ciudad con sus ambientes y personajes, vistos como los de un &#8220;rinc\u00f3n&#8221;, &#8220;pueblo&#8221; o &#8220;parroquia&#8221;; en segundo lugar, los paisajes, descritos con perspectiva ir\u00f3nica, en un escueto estilo de acuarelista, y titulados &#8220;cromos&#8221;, &#8220;vi\u00f1etas&#8221; o &#8220;croquis&#8221;. Finalmente, en repetidas ocasiones L\u00f3pez se ve &#8220;al margen&#8221;, &#8220;en la penumbra&#8221; y escribiendo &#8220;en tono menor&#8221;. El particular tratamiento del tema amoroso es una constante en su poes\u00eda; un amor definidamente antirrom\u00e1ntico, con frecuentes alusiones er\u00f3ticas y dirigido a derribar convenciones.<\/p>\n<p>Con su obra L\u00f3pez demuestra un juicioso conocimiento de los recursos literarios de nuestra lengua, a la vez que un sistem\u00e1tico rechazo de su utilizaci\u00f3n a la manera ret\u00f3rica y grandilocuente tan com\u00fan en la poes\u00eda colombiana. Su expresi\u00f3n estuvo siempre muy cerca del soneto, pero &#8220;le torci\u00f3 el cuello&#8221; con trabajada sobriedad. Hizo objeto de su mirada cr\u00edtica al paisaje propio del ambiente social, con im\u00e1genes como un sol que parece &#8220;inmensa yema de huevo frito&#8221;, lunas &#8220;de lat\u00f3n&#8221; que son testigos de los delitos de los jueces, mares adormilados o se\u00f1oras de alcurnia, comerciantes, alcaldes y barberos retratados en una carcajada.<\/p>\n<p>Los breves poemas de L\u00f3pez conforman una obra casi narrativa o teatral, como complemento de la cual sobresale el tema del paso del tiempo. Su iron\u00eda buscaba, en el fondo, subvertir la realidad. Lo logr\u00f3; como los grandes del g\u00e9nero humor\u00edstico. Como en ValleIncl\u00e1n, en Quevedo, en Chaplin, en la vieja historia de Luciano o las obras de Arist\u00f3fanes, ello resultaba &#8220;necesario&#8221;, seg\u00fan habr\u00eda dicho Carlos Marx, para que el pa\u00eds &#8220;se despidiese alegremente de su pasado.&#8221; Entre risas, Luis Carlos L\u00f3pez nos da una posici\u00f3n desveladora de la historia nacional, con calles, personajes del pueblo, pol\u00edticos, valores establecidos. Apenas hoy empieza a ser nuevamente reconocido como el poeta realista y revolucionario que fuera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guillermo Alberto Ar\u00e9valo A Luis Carlos L\u00f3pez se le designa como &#8220;el poeta de los zapatos viejos&#8221; por el monumento que tantos han visitado en Cartagena, al pie del cual est\u00e1 grabado el facs\u00edmil de A mi ciudad nativa, quiz\u00e1 el m\u00e1s difundido de sus sonetos. 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