{"id":20791,"date":"2005-04-11T19:00:00","date_gmt":"2005-04-11T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/04\/11\/alzas-en-las-tarifas-detonante-de-la-ira-popular\/"},"modified":"2005-04-11T19:00:00","modified_gmt":"2005-04-11T19:00:00","slug":"alzas-en-las-tarifas-detonante-de-la-ira-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/alzas-en-las-tarifas-detonante-de-la-ira-popular\/","title":{"rendered":"ALZAS EN LAS TARIFAS, DETONANTE DE LA IRA POPULAR"},"content":{"rendered":"<p>(Los d\u00edas 16, 17 y 18 de septiembre, el pueblo de Facatativ\u00e1 puso a tambalear la enga\u00f1ifa oficial de la estratificaci\u00f3n)<\/p>\n<p>Por Fernando Chav\u00e9z y Vladimir Casta\u00f1eda<br \/>\nA las diez de la ma\u00f1ana del primer d\u00eda, cuando se avistaron las jaulas de la fuerza disponible, una mujer de unos 30 a\u00f1os, con seis meses de embarazo, se hizo al micr\u00f3fono, mir\u00f3 al firmamento y con voz clara del alma, grit\u00f3: &#8220;\u00a1Aqu\u00ed estamos!&#8221;. De la barricada brot\u00f3 atronadadora la respuesta: &#8220;\u00a1Y aqu\u00ed nos quedamos!&#8221;. As\u00ed era el \u00e1nimo de los facatative\u00f1os, quienes, ante las agobiantes alzas de la luz y el agua, recordaron que veinte a\u00f1os atr\u00e1s, en la d\u00e9cada de los setenta, derrotaron medidas similares mediante la protesta y el paro c\u00edvico.<\/p>\n<p>El comit\u00e9 de paro, en secreto, acord\u00f3 la hora cero para las 4 de la madrugada del lunes 16 de septiembre. El estallido de cientos de voladores y el ulular de las sirenas dar\u00edan la se\u00f1al.<\/p>\n<p>Con llantas, piedras, palos y canecas, los activistas cerraron las a\u00fan desiertas v\u00edas de acceso y se lanzaron a corear las primeras consignas. El pueblo se fue sumando poco a poco a la protesta. Miles de mujeres de las floras, que ateridas de fr\u00edo esperaban en las esquinas los desvencijados veh\u00edculos que las conducir\u00edan a sus sitios de trabajo, al o\u00edr las arengas de los dirigentes empezaron a expresar entre murmullos su inconformidad ante las alzas. El murmullo se convirti\u00f3 en clamor; pronto ocuparon las calzadas, y la jornada, iniciada por s\u00f3lo unas decenas de activistas, se torn\u00f3 multitudinaria. El entusiasmo se transmit\u00eda de Cartagenita a Brasilia, de los Llanitos a Berl\u00edn, del parque principal a Santa Marta. Ya a las siete de la ma\u00f1ana, en cada uno de estos sitios las amas de casa repart\u00edan tinto a los manifestantes. El comercio no abri\u00f3. No hubo transporte. Grupos de agitadores recorr\u00edan las calles.<\/p>\n<p>Antes del mediod\u00eda, el comit\u00e9 de paro exigi\u00f3 del gobierno nacional. Desde el Ministerio del Interior se les contest\u00f3 con una negativa rotunda, sermoneando, como de costumbre, que no se dialogar\u00eda bajo presi\u00f3n. El alcalde pidi\u00f3 entonces que la gente levantara las barricadas como condici\u00f3n para sentarse a negociar. El emplazamiento oficial, lejos de apaciguar los \u00e1nimos, los calde\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. La firmeza dio sus frutos, pues ya en la noche, el gobierno local se vio obligado a pactar el siguiente compromiso: Faca tendr\u00e1 como m\u00e1ximo tres estratos, salvo contadas excepciones. Se deroga el decreto que eleva las tarifas del agua. Las partes convinieron un plazo de tres d\u00edas para que la electrificadora de Cundinamarca echara atr\u00e1s el alza, al cabo de los cuales, y de no cumplirse, el paro se reiniciar\u00eda.<\/p>\n<p>Pero la poblaci\u00f3n, consciente de la fortaleza del movimiento, e intuyendo que el gobierno utilizar\u00eda el plazo para quebrantar su voluntad de lucha, se opus\u00f3 al acuerdo, y exigi\u00f3 rotundamente que el paro continuara. La reprimenda popular fue aceptada por los dirigentes, quienes se pusieron de nuevo al frente.<\/p>\n<p>El gobierno, temeroso de que la protesta se extendiera a las poblaciones vecinas, que comenzaban a soliviantarse, orden\u00f3 suspender all\u00ed la entrega de facturas y reprimir en Faca el movimiento. En la ma\u00f1ana del martes 17, en el barrio Cartagenita, ubicado en las afueras sobre la carretera que conduce a Bogot\u00e1, la polic\u00eda arremeti\u00f3 con tanquetas, lanz\u00f3 gases lacrim\u00f3genos dentro de las viviendas y destroz\u00f3 los ventanales de la escuela, el colegio y el puesto de salud. La paciencia del pueblo se agot\u00f3, y con piedras y palos hizo frente a la agresi\u00f3n. Todo el barrio se solidariz\u00f3. Las amas de casa colocaron en cada puerta un balde de agua y los ancianos repart\u00edan sal para contrarrestar el efecto asfixiante del gas.<br \/>\nHubo varios heridos, pero la v\u00eda logr\u00f3 mantenerse cerrada. La comisi\u00f3n negociadora, que las masas decidieron ampliar con un delegado elegido en cada barricada, se reuni\u00f3 de nuevo con el alcalde, en presencia de monse\u00f1or Gabriel Romero, obispo de la di\u00f3cesis, reclam\u00e1ndole al gobierno que enviara una delegaci\u00f3n facultada para resolver el problema de las tarifas de energ\u00eda. La respuesta samperista fue desplazar en helic\u00f3pteros a cientos de efectivos de la Polic\u00eda Militar.<br \/>\nA las cuatro de la tarde la tropa volvi\u00f3 a atacar a Cartagenita, iniciando un arduo enfrentamiento que se prolong\u00f3 hasta el amanecer del mi\u00e9rcoles. Centenares de personas que esperaban la respuesta gubernamental, enteradas de los hechos del barrio perif\u00e9rico, se agolparon a protestar frente a la alcald\u00eda. Un nutrido grupo de conductores de tractomulas expres\u00f3 su solidaridad con el movimiento, desplazando sus veh\u00edculos hasta el centro, para exigir inmediata soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El alcalde, desatento a las previsibles consecuencias, decret\u00f3 el toque de queda, provocaci\u00f3n que los pobladores respondieron arremetiendo contra el palacio municipal. Como si el aviso hubiera sido a somat\u00e9n, miles de se volcaron a las calles para atacar lo que consideraban los s\u00edmbolos de sus angustias: el CAI central, los bancos, un gran supermercado. Frente a la alcald\u00eda, que termin\u00f3 envuelta en llamas, cay\u00f3 abatido por un proyectil Jaime Lara V\u00e1squez, un joven y sencillo obrero de la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Cartagenita, la beligerancia del pueblo oblig\u00f3 al env\u00edo de m\u00e1s efectivos policiales. Desde el centro, unos mil manifestantes marcharon hacia all\u00ed. Por el camino se sumaron habitantes de San Crist\u00f3bal, San Carlos, Las Mercedes, Girardot y Para\u00edso. La carretera fue atestada con \u00e1rboles, enormes piedras, vallas publicitarias, chatarra y llantas encendidas. Este refuerzo permiti\u00f3 prolongar la pelea hasta la madrugada, cuando de varios camiones descargaron tropa para sofocarla. Perspicazmente, ante el peligro de enfrentarse en la oscuridad con una fuerza muy superior, la comunidad se repleg\u00f3. En los otros tapones la gente se preparaba para repeler el inminente desalojo. Al amanecer del 18, en Brasilia, los uniformados intentaron agresivamente despejar la v\u00eda. Acataban la orden del ministro Serpa de reprimir el paro, tal como se procedi\u00f3 contra los campesinos del sur del pa\u00eds.<\/p>\n<p>La gente respondi\u00f3 reforzando el bloqueo. Acudieron habitantes del resto del municipio para mantener paralizada la troncal de occidente y la pedrea se extendi\u00f3. Con espor\u00e1dicas interrupciones, los enfrentamientos se prolongaron a lo largo del d\u00eda. En la noche, los manifestantes prendieron fuego al edificio de la Empresa de Energ\u00eda.<\/p>\n<p>Facatativ\u00e1 puso a tambalear la enga\u00f1ifa oficial de la estratificaci\u00f3n. Los facatative\u00f1os de todas las clases testificaron que el pueblo no resiste m\u00e1s los desmanes de la apertura. Sus rostros reflejaban la ira contenida tras a\u00f1os de opresi\u00f3n, de hambre, de felon\u00edas. La entusiasta solidaridad de los colombianos demostr\u00f3 que nadie cree la falacia de que el descontento obedec\u00eda a la acci\u00f3n de agitadores aislados. La osad\u00eda y la inteligencia de las masas debe notificar a los esc\u00e9pticos que el t\u00fanel s\u00ed tiene una salida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Los d\u00edas 16, 17 y 18 de septiembre, el pueblo de Facatativ\u00e1 puso a tambalear la enga\u00f1ifa oficial de la estratificaci\u00f3n) Por Fernando Chav\u00e9z y Vladimir Casta\u00f1eda A las diez de la ma\u00f1ana del primer d\u00eda, cuando se avistaron las jaulas de la fuerza disponible, una mujer de unos 30 a\u00f1os, con seis meses de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[197],"tags":[],"class_list":["post-20791","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-n-68-bogota-noviembre-13-de-1996"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20791","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20791"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20791\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20791"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20791"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20791"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}