{"id":20706,"date":"2005-02-03T19:00:00","date_gmt":"2005-02-03T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/02\/03\/trazos-bibliograficos-de-carlos-marx\/"},"modified":"2005-02-03T19:00:00","modified_gmt":"2005-02-03T19:00:00","slug":"trazos-bibliograficos-de-carlos-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/trazos-bibliograficos-de-carlos-marx\/","title":{"rendered":"TRAZOS BIBLIOGR\u00c1FICOS DE CARLOS MARX"},"content":{"rendered":"<p>El 14 de marzo de 1983 los marxista-leninistas y los obreros avanzados del mundo conmemoran, con profundo respeto, el primer centenario del fallecimiento del fundador del socialismo cient\u00edfico, Carlos Marx. La exaltaci\u00f3n de su memoria, repetida en esta ocasi\u00f3n por millones de personas en todos los pa\u00edses de la Tierra, confirma el vaticinio que ante su tumba hiciera su gran amigo y camarada, Federico Engels: \u201cSu nombre y su obra vivir\u00e1n a trav\u00e9s de los siglos\u201d.<br \/>\nHace cien a\u00f1os, en efecto, \u201cMarx dorm\u00eda dulcemente para siempre en un sill\u00f3n\u201d, seg\u00fan las palabras de Bladimir Ilich Lenin. Pero a pesar del tiempo, sus ideas mantienen validez y han hallado continuadores que conquistaron victorias hist\u00f3ricas imperecederas.<br \/>\nComo su obra, su vida est\u00e1 llena de lecciones proletarias de las cuales cada d\u00eda pueden aprender los revolucionarios, y el marxismo, desarrollado al calor de la lucha por el mismo y por Engels, Lenin, Stalin y Mao Tsetung, es la ideolog\u00eda de la clase obrera, la expresi\u00f3n te\u00f3rica de sus intereses la ciencia de la transformaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>Los primeros a\u00f1os<br \/>\nCarlos Marx naci\u00f3 el 5 de mayo de 1818 en la ciudad alemana de Tr\u00e9veris, en la Prusia renana; fue el tercero entre los siete hijos de la familia del abogado Heinrich Marx, un hombre relativamente acomodado y progresista que hab\u00eda recibido la influencia de la Revoluci\u00f3n Francesa de finales del siglo XVIII, cuando Renania perteneci\u00f3 a Francia como consecuencia de las guerras napole\u00f3nicas y fueron abolidas all\u00ed muchas de las cargas feudales.<br \/>\nTras ser reincorporada a Prusia, en 1814, la regi\u00f3n experiment\u00f3 sensibles retrocesos pol\u00edticos y econ\u00f3micos, la gente sufri\u00f3 un acelerado desempleo y vio crecer el descontento a la par con la influencia de las corrientes pol\u00edticas francesas que proclamaban el socialismo en sus formas ut\u00f3picas y peque\u00f1o burguesas.<\/p>\n<p>En Tr\u00e9veris acudi\u00f3 Marx al colegio y, a los 17 a\u00f1os, con ocasi\u00f3n del final de sus estudios b\u00e1sicos, redacto un trabajo titulado \u201cReflexiones de un joven al elegir profesi\u00f3n\u201d, en el cual consign\u00f3 su deseo de poner su vida\u201dal servicio de la humanidad\u201d. Acto seguido se matriculo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Bonn, y un a\u00f1o despu\u00e9s se traslado a la de Berl\u00edn, donde obtuvo su doctorado en jurisprudencia en 1841.<\/p>\n<p>Durante su vida universitaria, Marx se interes\u00f3 de manera especial en la filosof\u00eda y la historia. Desde entonces su rigor y su dedicaci\u00f3n se hicieron patentes y pronto descoll\u00f3 entre los j\u00f3venes \u201chegelianos de izquierda\u201d, los cuales, sobre todo bajo la influencia de Ludwing Feuerbachm propugnaban una revisi\u00f3n cr\u00edtica de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana y se propon\u00edan extraer conclusiones radicales de los escritos de Hegel. En su tesis de grado Marx defendi\u00f3 la lucha que, contra los perjuicios religiosos y en pro del materialismo, hab\u00eda esbozado el fil\u00f3sofo antiguo Epicuro. Sus ideas se enmarcaban a\u00fan en lo que describi\u00f3 en una carta a su padre como \u201cmi actitud y mi desarrollo anterior, puramente idealista\u201d.<\/p>\n<p>De la filosof\u00eda a la pol\u00edtica<br \/>\nTan pronto como termin\u00f3 sus estudios universitarios, Marx intent\u00f3 hacerse profesor en Bonn, pero pronto capt\u00f3 que la pol\u00edtica reaccionaria del Estado prusiano cerraba las puertas de la c\u00e1tedra a cualquier tipo de pensamiento cr\u00edtico. Sin embargo, los acontecimientos hist\u00f3ricos del momento no dejaban margen para la inactividad. En abril de 1842, de nuevo en Renania, Marx se vincul\u00f3 a la \u201cGaceta del Rin\u201d, peri\u00f3dico fundado meses atr\u00e1s por la inquieta burgues\u00eda de la ciudad de Colonia, en octubre fue nombrado como su jefe de redacci\u00f3n, y lo convirti\u00f3 en el m\u00e1s importante vocero de la democracia revolucionaria. En el curso de su infatigable trabajo period\u00edstico, Marx tom\u00f3 contacto con la vida y la lucha de las masas populares de Alemania y conoci\u00f3 el movimiento obrero de diversos pa\u00edses. Poco a poco, se empap\u00f3 de las ideas socialistas que por esos d\u00edas circulaban en Europa.<br \/>\nEl gobierno de Prusia, atemorizado por las orientaciones del peri\u00f3dico y por la influencia que acumulaba, lo someti\u00f3 a la censura hasta el punto de prohibirle la publicaciones de una aviso de la traducci\u00f3n de la \u201cDivina Comedia\u201d de Dante, \u201cporque con las cosas divinas no debe hacerse comedia\u201d, y termin\u00f3 por ordenar su cierre en enero de 1843. Marx decidi\u00f3 entonces abandonar su patria, y con varios amigos y colaboradores concert\u00f3 la fundaci\u00f3n de una nueva publicaci\u00f3n que asimilara las corrientes del socialismo franc\u00e9s y las propagara entre los trabajadores alemanes. Al mismo tiempo, se dedic\u00f3 con ardor a la econom\u00eda, pues consideraba que su conocimiento le era imprescindible para estimular la unidad en la acci\u00f3n pol\u00edtica entre los intelectuales revolucionarios y las masas obreras.<\/p>\n<p>Antes de su partida, Marx contrajo matrimonio con Jenny von Westphalen, amiga suya desde la infancia, y en su compa\u00f1\u00eda viaj\u00f3 a Par\u00eds. En Francia escribi\u00f3 una penetrante \u201cCritica de la \u2018Filosofia del Derecho\u2019 de Hegel\u201d, a trav\u00e9s de la cual super\u00f3 los planteamientos meramente antirreligiosos de Feuerbach y de todo el \u201chegelianismo de izquierda\u201d, que, aunque materialista en la interpretaci\u00f3n de la naturaleza, segu\u00eda siendo idealista en cuanto a los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos, sociales y pol\u00edticos. Poco despu\u00e9s se\u00f1alar\u00eda:\u201dlos fil\u00f3sofos no ha hecho m\u00e1s que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo\u201d.<\/p>\n<p>En Paris, Marx altern\u00f3 sus investigaciones con una diligente brega pol\u00edtica. Frecuentaba los suburbios obreros y trab\u00f3 amistad con dirigentes de los trabajadores, en particular con los de la llamada Liga de los Justos, aunque tambi\u00e9n con l\u00edderes como Luis Blanc, Pedro Jos\u00e9 Proudhon y Miguel Bakunin. Tras la superaci\u00f3n de numerosos escollos, finalmente en enero de 1844 aparecieron los \u201cAnales Franco-Alemanes\u201d, bajo la direcci\u00f3n suya y de Arnoldo Ruge, y con la colaboraci\u00f3n del poeta Heinrich Heine; empero, las dificultades para la circulaci\u00f3n en Alemania y las discrepancias entre sus directores no permitieron que hubiera una segunda entrega.<\/p>\n<p>Ya en este \u00f3rgano de expresi\u00f3n, a los 26 a\u00f1os, Marx se revelaba como el revolucionario que propone \u201csometer todo lo existente a una critica implacable\u201d, llegar a la ra\u00edz de las cosas y hacer que la teor\u00eda llegue a las masas para que \u00e9stas se la apropien, conviertan \u201cel arma de arma de la critica\u201d en \u201cla critica de las armas\u201d y as\u00ed est\u00e9n en capacidad de \u201cderribar todos los sistemas en los que el hombre es humillado, esclavizado, abandonado y despreciado\u201d.<\/p>\n<p>Construyendo el partido obrero<br \/>\nEn septiembre de 1844 Marx se encontr\u00f3 en Par\u00eds con Federico Engels, quien a partir de la mutua identificaci\u00f3n ideol\u00f3gica que los lig\u00f3 desde entonces, fue su m\u00e1s entra\u00f1able compa\u00f1ero de combate. Juntos, Marx y Engels, arremetieron contra las teor\u00edas socialistas peque\u00f1o burguesas que primaban entre los grupos revolucionarios parisinos y contra la filosof\u00eda alemana. Tras exhaustivos estudios, armados a la par de contundentes razones y de una iron\u00eda demoledora, refutaron el idealismo hegeliano en \u201cLa sagrada familia\u201d y \u201cLa ideolog\u00eda alemana\u201d. Posteriormente, Marx hizo lo propio con las doctrinas liberales de la \u201cFilosof\u00eda de la miseria\u201d de Proudhon, en su \u201cmiseria de la filosof\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>En 1845, molesto por la creciente influencia de Marx entre el proletariado, el gobierno de Prusia gestiono ante el de Francia su expulsi\u00f3n. Se traslad\u00f3 entonces a Bruselas, desde donde continu\u00f3 su lid. Entre tanto nacieron sus dos primeras hijas, Jenny y Laura, y su hijo Edgar, quien solo vivir\u00eda ocho a\u00f1os. A mediados de 1847, la Liga de los Justos celebr\u00f3 un congreso al cual fueron invitados Marx y Engels; con su gu\u00eda, la organizaci\u00f3n tom\u00f3 el nombre de Liga de los Comunistas, y cambio el viejo lema de la hermandad del g\u00e9nero humano por el de \u201cProletarios de todos los pa\u00edses, un\u00edos\u201d. El segundo congreso de la Liga, realizado en noviembre, les encomend\u00f3 la redacci\u00f3n del \u201cManifiesto del Partido Comunista\u201d, que vio la luz en Londres en 1848. Este programa genial expone claramente la concepci\u00f3n proletaria del mundo, su definici\u00f3n del materialismo, la dial\u00e9ctica, la lucha de clases, la misi\u00f3n hist\u00f3rica de la clase obrera, el papel de vanguardia de su partido y su actitud internacionalista.<\/p>\n<p>D\u00edas antes de aparecer el \u201cmanifiesto\u201d estall\u00f3 en Francia la revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa de febrero del 48 y Marx fue detenido y deportado a B\u00e9lgica. Regres\u00f3 a Par\u00eds, reorganiz\u00f3 all\u00ed el Comit\u00e9 Central de la Liga, del cual fue elegido presidente, y paso luego a Alemania. Tras establecerse en Colonia, fund\u00f3 la \u201cNueva Gaceta del Rin\u201d, que public\u00f3 entre junio de 1848 y mayo de a849.<br \/>\nDesde sus p\u00e1ginas, Marx y Engels orientaron la actividad de las masas, no s\u00f3lo alemanas sino tambi\u00e9n de otros pa\u00edses. Analizaron certera y profundamente los borrascos acontecimientos, casi diarios, de las revoluciones europeas, y defendieron los combatientes de ciudades y pueblos de Francia, Austria, Italia, Hungr\u00eda, Bohemia y Polonia. Viajaban de un lugar a otro, organizando a los obreros y a los dem\u00f3cratas; impart\u00edan consignas, desenmascaraban a los oportunistas y acrec\u00edan la influencia de su tribuna period\u00edstica.<\/p>\n<p>Al triunfar la contrarrevoluci\u00f3n, la \u201cNueva Gaceta del Rin\u201d, fue clausurada y sus redactores sometidos a dos juicios, en los cuales Marx no compareci\u00f3 como acusado sino como acusador. Aunque absuelto en ambos, fue expulsado otra vez de Alemania, y un mes m\u00e1s tarde de Francia tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Ya hab\u00eda nacido su hijo Guido, muerto pocos meses despu\u00e9s, cuando Marx se traslad\u00f3 a Londres, donde residir\u00eda el resto de su vida. Al confrontarse con la realidad de las batallas sus tesis se fortalecieron. La historia de aquellos a\u00f1os de la \u201cprimavera de los pueblos\u201d hab\u00eda revelado con especial fuerza su genialidad, energ\u00eda, voluntad, abnegaci\u00f3n y valor proletarios. Con todo, a\u00fan le esperaban logros m\u00e1s sorprendentes.<\/p>\n<p>Tiempos de miseria<br \/>\nLa d\u00e9cada siguiente fue para Marx tan penosa como para todos los emigrantes que arroj\u00f3 a playas extra\u00f1as la derrota de 1849. Llego a Londres sin un centavo, sin trabajo ni posibilidad de hallarlo y con escasos conocidos, la mayor\u00eda artesanos y obreros, que en nada pod\u00edan ayudarle. De no haber sido por la solicita y desinteresada ayuda de Engels, quien se traslado a Manchester y labor\u00f3 durante a\u00f1os en la administraci\u00f3n de una f\u00e1brica de su padre, la miseria lo habr\u00eda aplastado. Su familia padeci\u00f3 varios desahucios y pas\u00f3 semanas enteras de hambre, pan y papas. En las cartas que se cruz\u00f3 con Engels puede seguirse su lidia cotidiana con las deudas a las caseras, al panadera, al lechero, al verdulero, al carnicero y a los prestamistas, a los cuales empe\u00f1aba su abrigo y, cuando era necesario, los de su esposa y sus hijos. S\u00f3lo tres de estos sobrevivieron; Jenny, Laura y Eleanor. En Londres murieron Edgar y Francisca, est\u00e1 \u00faltima victima de la pulmon\u00eda, antes de cumplir un a\u00f1o.<\/p>\n<p>A todo ello hay que sumar la avalancha reaccionaria que se abati\u00f3 sobre Europa y apunt\u00f3 sus bater\u00edas contra Marx y la Liga de los Comunistas. No hubo calumnia, por mezquina y absurda que fuera, que no se les lanzara, tanto desde las posiciones del absolutismo como desde las del oportunismo. La disoluci\u00f3n de la Liga sobrevino a fines de 1852, pero nada conmov\u00eda la tenacidad de Carlos Marx, ni imped\u00eda el perfeccionamiento de sus teor\u00edas, el an\u00e1lisis de las recientes experiencias y el conocimiento cada vez m\u00e1s amplio de los avances de la humanidad y de la cultura de todas las \u00e9pocas. Ni siquiera perd\u00ed su chispeante sentido del humor.<br \/>\nA menudo se halla, leyendo la dial\u00e9ctica colecci\u00f3n de escritos que conformaban sus cartas a Engels, frases como \u00e9sta, a prop\u00f3sito del aislamiento en el cual se encontraban. \u201cAhora hemos acabado con el sistema de las mutuas concesiones, de las semiverdades admitidas por aquellos de las buenas maneras, y con nuestra obligaci\u00f3n de compartir el rid\u00edculo publico en el partido con todos esos asnos\u201d.<\/p>\n<p>En dos brillantes an\u00e1lisis de los eventos de 1848 a 1850, \u201clas luchas de clases en Francia\u201d y \u201cEl 18 Brumario de Luis Bonaparte\u201d, Marx sac\u00f3 las ense\u00f1anzas de los errores y consecuencias del aventurismo, del papel de los campesinos en la revoluci\u00f3n bajo la direcci\u00f3n de la clase obrera y de la inevitabilidad de que la lucha de clases conduzca a la dictadura del proletariado la cual constituye una etapa de tr\u00e1nsito hacia la abolici\u00f3n de todas las clases y hacia una sociedad sin clases, el comunismo.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo Marx redact\u00f3 incontables art\u00edculos para el \u201cNew York Daily Tribune\u201d, influyentes diario norteamericano desde cuyas paginas analiz\u00f3 los acontecimientos europeos y procesos como los de Estados Unidos, China y Rusia, fustigando sin tregua al gobierno prusiano, al pelele Luis Bonaparte y a toda la gama de desviaciones derechistas e \u201cizquierdistas\u201d de las sectas enquistadas en el movimiento obrero. Colabor\u00f3 tambi\u00e9n con publicaciones de los trabajadores ingleses, con la \u201cnueva Gaceta del Oder\u201d y con otros peri\u00f3dicos europeos. Pero su labor fundamental se concentr\u00f3 en la ciencia econ\u00f3mica que, junto con los principios filos\u00f3ficos, desbrozados desde 1844, y con la estrategia y la t\u00e1ctica del proletariado, definidas en sus rasgos esenciales entre ese a\u00f1o y 1871, constituye una de las partes integrantes del marxismo.<\/p>\n<p>\u201cEl Capital\u201d<br \/>\nA pesar de las estrecheces del exilio, Marx aprovech\u00f3 cabalmente las condiciones de Inglaterra, a la saz\u00f3n en pa\u00eds m\u00e1s desarrollado del orbe, para desentra\u00f1ar las leyes que rigen el capitalismo. Trabajaba todos los d\u00edas desde las nueve de la ma\u00f1ana hasta la siete de la tarde en la Biblioteca del Museo Brit\u00e1nico, donde consult\u00f3 lo inimaginable en materia de econom\u00eda pol\u00edtica, as\u00ed como de historia de la t\u00e9cnica, qu\u00edmica agr\u00edcola, geolog\u00eda, matem\u00e1ticas y otras ciencias. Adem\u00e1s del constante respaldo material de Engels, cont\u00f3 con el apoyo y la solidaridad entusiasta de su familia, dentro de la cual, debido al profundo color negro de su pelo, lo llamaban con cari\u00f1o El Moro. Pudo, de esta forma, cumplir consecuentemente, incluso en los art\u00edculos ocasionales, con su propia consigna de que \u201cel escritor, por cierto, debe tener la posibilidad de ganarse la vida para poder existir y escribir, pero en modo alguno debe existir para ganarse la vida\u201d.<\/p>\n<p>Como el desenvolvimiento del acontecer europeo y la acelerada crisis econ\u00f3mica lo llevaron a la certera predicci\u00f3n de que pronto de desencadenar\u00eda un nuevo auge de los movimientos democr\u00e1tico-burgueses y de la liberaci\u00f3n nacional, Marx se afan\u00f3 por ahondar su an\u00e1lisis de la sociedad capitalista. En 1859 apareci\u00f3 la \u201ccontribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d y quedaron esbozados los lineamientos b\u00e1sicos para su profundizaci\u00f3n.<br \/>\nEn ellos resumi\u00f3 los principales aspectos que desarrollar\u00eda m\u00e1s tarde en su obra cumbre, \u201cEl Capital\u201d. Partiendo de que el modo como los hombres se entrelazan y se dividen para producir los bienes indispensables al mantenimiento de su vida proporciona la base sobre que se levanta el resto de las relaciones sociales, comprendidas las instituciones, la pol\u00edtica, las ideas, etc, Marx elabor\u00f3 su concepci\u00f3n materialista de la historia. Averigu\u00f3 asimismo las causas del tr\u00e1nsito e una sociedad a otra, llamando la atenci\u00f3n sobre el hecho de que, cuando aquellas relaciones entraban el desarrollo de las fuerzas productivas, advienen las revoluciones que garantizan el progreso del g\u00e9nero humanos.<br \/>\nEvoluci\u00f3n que arrancando de las formas primitivas del producci\u00f3n y pasando por el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo, ineluctablemente desembocar\u00e1 en el r\u00e9gimen capitalista, antesala de la desaparici\u00f3n de las clases y con ella de la \u201cprehistoria de la humanidad\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo la monumental tarea de culminar la formulaci\u00f3n de sus tesis le demand\u00f3 muchos m\u00e1s esfuerzos y s\u00f3lo en 1867, aparecer\u00eda el primer volumen de \u201cEl Capital\u201d. Cuando lo concluy\u00f3 a las dos de la madrugada del 16 de agosto, lo primero que hizo Marx fue comunic\u00e1rselo a Engels, \u201cAs\u00ed pues, le escribi\u00f3, el tomo ya esta listo. Ello ha sido posible \u00fanica y exclusivamente gracias a ti. De no haber sido por tu abnegada ayuda, no hubiera podido preparar tan enorme trabajo para los tres tomos. Te abrazo y te saludo lleno de gratitud, querido y fiel amigo\u201d. Con raz\u00f3n se\u00f1alaba Lenin que el proletariado pod\u00eda sentir el orgullo de que su ciencia hubiera sido creada \u201cpor dos sabios y luchadores cuyas relaciones superan las m\u00e1s emocionantes leyendas antiguas sobre la amistad entre los hombres\u201d.<\/p>\n<p>En \u201cEl Capital\u201d se describe las leyes del movimiento de la sociedad burguesa, se estudia su historia, se prev\u00e9 su decadencia y se prueba su car\u00e1cter pasajero y limitado. All\u00ed Marx puso al desnudo las contradicciones internas de aquel sistema y el inexorable curso de su agudizaci\u00f3n. Revel\u00f3 como el capitalismo crea las condiciones materiales para la victoria del proletariado, que requiere de la \u201cexpropiaci\u00f3n de los expoliadores\u201d. Al poner de manifiesto el mecanismo de la explotaci\u00f3n de los asalariados, Marx descubri\u00f3 c\u00f3mo la plusval\u00eda se origina en la diferencia entre el costo de la fuerza de trabajo obrero y el valor superior que produce su jornada de trabajo, excedente que va a parar al bolsillo del capitalista. Con ello revolucion\u00f3 toda la econom\u00eda pol\u00edtica anterior.<\/p>\n<p>En este tomo inicial, Marx trat\u00f3 el proceso de la producci\u00f3n del capital. En el segundo y el tercero, que Engels redact\u00f3 sobre los miles de p\u00e1ginas dejadas en borrador por Marx, en una tarea que le tom\u00f3 once a\u00f1os, se examinan, respectivamente, el proceso de su circulaci\u00f3n y el de la producci\u00f3n capitalista en su conjunto.<\/p>\n<p>\u201cViva la Internacional\u201d<br \/>\nUna de las razones por la cual Marx no pudo rematar personalmente su magna obra critica, fue la atenci\u00f3n que prest\u00f3 al aglutinamiento de los obreros, en un periodo que constituy\u00f3 la cumbre de su actividad pol\u00edtica partidaria. El 28 de septiembre de 1864, como coronaci\u00f3n de m\u00faltiples empe\u00f1os organizativos fue fundada en Londres, durante un mitin celebrado en St. Mart\u00edn\u2019s Halls, la Asociaci\u00f3n Internacional de los Trabajadores, la Primera Internacional. En su Consejo General hab\u00eda representantes de los obreros ingleses, franceses, italianos y alemanes. Pronto aparecer\u00edan seccionales suyas en los dem\u00e1s pa\u00edses europeos y en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Marx, escribi\u00f3 el primer \u201cManifiesto\u201d de la Internacional y gran cantidad de sus acuerdos, declaraciones y llamamientos. Se esforz\u00f3 desde su direcci\u00f3n en la paciente labor de educar a los obreros, demostr\u00e1ndoles la inconsistencia y debilidades del reformismo, el sectarismo y el dogmatismo, y en inculcarles los principios cient\u00edficos y la t\u00e1ctica revolucionaria. Tuvo que enfrentarse con numerosas y arraigadas tendencias oportunistas, en particular con las que encabezaron Proudhon, Lasalle y el anarquista Bakunin, y debi\u00f3 luchar tambi\u00e9n con las concepciones liberales predominantes en Inglaterra, a cuyos obreros llam\u00f3 a la solidaridad con la causa de la liberaci\u00f3n de Irlanda, sentenciando algo que la historia se ha encargado de demostrar en m\u00faltiples ocasiones: \u201cUn pueblo que esclaviza a otro, forja sus propias cadenas\u201d.<\/p>\n<p>Fue Marx, cuando estall\u00f3 la conflagraci\u00f3n franco-prusiana de 1870, quien redact\u00f3 el primer llamamiento de la Internacional a los obreros de ambos pa\u00edses. Caracterizando el conflicto como una guerra din\u00e1stica, predijo el derrumbe de Bonaparte y acogi\u00f3 con benepl\u00e1cito la actitud internacionalista asumida por los proletarios de lado, y lado. En una segunda proclama, despu\u00e9s de la capitulaci\u00f3n del ej\u00e9rcito franc\u00e9s en Sed\u00e1n y de la reinstauraci\u00f3n de la rep\u00fablica en Francia, se\u00f1al\u00f3 que los alemanes hab\u00edan convertido la rapi\u00f1a en su objetivo, y a la vez advirti\u00f3 a los obreros franceses que no se sublevaran sin haberse preparado. Pero al enterarse del estallido de la revoluci\u00f3n obrera el 18 de marzo de 1871 en Par\u00eds, exhort\u00f3 a la Internacional para que todos los trabajadores a apoyaran. Salud\u00f3 emocionado la gesta del \u201casalto al cielo\u201d, como llam\u00f3 a la Comuna de Paris. No obstante la derrota, debida a errores que \u00e9l tambi\u00e9n analiz\u00f3, dio, en \u201cLa guerra civil en Francia\u201d, brillante y profundo ensay\u00f3, un nuevo paso de trascendencia extraordinaria en el desarrollo de la teor\u00eda de la dictadura del proletariado, al precisar que un Estado del tipo del que cre\u00f3 la Comuna era \u201cla forma pol\u00edtica descubierta, al fin, para llevar a cabo dentro de ella la emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica del trabajo\u201d. En aquel momento en que alcanzo a entrever la materializaci\u00f3n de sus ideales, simbolizada en la bandera roja que ondeo sobre el Hotel de Ville, exclam\u00f3: \u201cEl Par\u00eds de los obreros, con su Comuna, ser\u00e1 eternamente ensalzado como heraldo gloriosos de una nueva sociedad\u201d. Toda una centuria transcurrida desde entonces ha corroborado aquella aseveraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las tareas finales<br \/>\nTras la ca\u00edda de la Comuna y los triunfos del nacionalismo burgu\u00e9s, los bakuninistas pretendieron escindir la Internacional, y Marx y Engels lograron que su Consejo General fuera trasladado a Nueva York, previendo para el futuro una nueva etapa que demandar\u00eda de los obreros la construcci\u00f3n de agrupaciones aut\u00e9nticamente socialistas y de masas que realizaran una larga tarea de preparaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n, basados en la experiencia universal del proletariado y tomando en cuenta las condiciones especiales de cada naci\u00f3n. En consecuencia, aportaron valiosos elementos al desarrollo del Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n, concretados en su \u201ccritica del programa de Gotha\u201d. De igual manera redactaron textos de importancia para los combatientes de Francia, Inglaterra, Rusia y Estados Unidos.<\/p>\n<p>Enfatizaron en este periodo su faena intelectual, en particular los estudios materia de los tomos II y III de \u201cEl Capital\u201d. Sin embargo, la intensa labor en la Internacional y sus concienzudas y fatigosas investigaciones minaron al cabo la salud de Carlos Marx. Tuvo que someterse a varias curas y soportar dolorosas enfermedades que pr\u00e1cticamente no le permit\u00edan dormir. Adem\u00e1s, la pleuritis y la bronquitis que de a\u00f1os atr\u00e1s lo atormentaban, se hicieron m\u00e1s acentuadas. El 2 de diciembre de 1881 su esposa falleci\u00f3, en enero de 1883 muri\u00f3 su hijo mayor. Gravemente enfermo estos golpes hicieron decaer sus fuerzas hasta cuando por \u00faltima vez se sent\u00f3 en su sill\u00f3n el 14 de marzo de 1883. \u201cA las tres menos cuarto de la tarde, dej\u00f3 de pensar el m\u00e1s grande pensador de nuestros d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>Al pie de su tumba, su \u201cquerido y fiel amigo\u201d pronuncio un discurso f\u00fanebre. Con la \u00faltima palada de tierra de ese 17 de marzo en el cementerio de Highgate de Londres, se abri\u00f3 una era en la historia de la humanidad. Lo que comenz\u00f3 con un pu\u00f1ado de visionarios hoy son una causa tangible y extendida sobre la faz del mundo, un a\u00f1o despu\u00e9s de que Engels le escribiera a Joseph Becker: \u201cUstedes y yo somos casi los \u00faltimos sobrevivientes de la vieja guardia de 1848. Pues bien, \u00a1seguiremos en la lucha! Las balas silban, nuestros amigos caen en torno nuestro, pero \u00e9sta no es la primera vez que lo hemos visto. Y s\u00ed una bala nos pega a alguno de nosotros, puyes que venga; s\u00f3lo pido que pegue limpia y derechamente, sin postrarnos en la larga agon\u00eda\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 14 de marzo de 1983 los marxista-leninistas y los obreros avanzados del mundo conmemoran, con profundo respeto, el primer centenario del fallecimiento del fundador del socialismo cient\u00edfico, Carlos Marx. La exaltaci\u00f3n de su memoria, repetida en esta ocasi\u00f3n por millones de personas en todos los pa\u00edses de la Tierra, confirma el vaticinio que ante [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[193],"tags":[],"class_list":["post-20706","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-no-45-bogota-marzo-de-1983"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[{"id":20680,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/en-el-centenario-de-la-muerte-de-marx\/","url_meta":{"origin":20706,"position":0},"title":"EN EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE MARX","author":"admin","date":"enero 31, 2005","format":false,"excerpt":"El 14 de marzo se cumplen cien a\u00f1os de la muerte en Londres de Carlos Marx, a quien s\u00f3lo le correspondi\u00f3 sacar la lucha del proletariado de entre las mara\u00f1as del socialismo ut\u00f3pico, asent\u00e1ndola sobre su base material y demostrando la inevitabilidad de la victoria, sino que lego a la\u2026","rel":"","context":"En \u00abTribuna Roja N\u00b044, Bogot\u00e1; febrero de 1983\u00bb","block_context":{"text":"Tribuna Roja N\u00b044, Bogot\u00e1; febrero de 1983","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/category\/tribuna-roja\/ediciones-1980-1984\/tribuna-roja-n44-bogota-febrero-de-1983\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":20711,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/intensa-actividad-conmemorativa\/","url_meta":{"origin":20706,"position":1},"title":"INTENSA ACTIVIDAD CONMEMORATIVA","author":"admin","date":"febrero 3, 2005","format":false,"excerpt":"Para la conmemoraci\u00f3n del centenario de la muerte de Marx, el Comit\u00e9 Ejecutivo Central design\u00f3, a finales del a\u00f1o pasado, una comisi\u00f3n de camaradas para que se encargase de decidir y preparar la programaci\u00f3n respectiva. 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