{"id":20679,"date":"2005-01-31T19:00:00","date_gmt":"2005-01-31T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/01\/31\/editorial-las-caoticas-implicaciones-del-si-se-puede\/"},"modified":"2005-01-31T19:00:00","modified_gmt":"2005-01-31T19:00:00","slug":"editorial-las-caoticas-implicaciones-del-si-se-puede","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/editorial-las-caoticas-implicaciones-del-si-se-puede\/","title":{"rendered":"Editorial: LAS CA\u00d3TICAS IMPLICACIONES DEL &#8220;SI SE PUEDE&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>A los padecimientos de la agotadora campa\u00f1a electoral pasada y a los escasos votos obtenidos por nuestros candidatos tenemos que sumar en el balance, en esta oportunidad, la err\u00f3nea apreciaci\u00f3n en que incurrimos respecto a qui\u00e9n o qui\u00e9nes ser\u00edan los vencedores de la jornada. Nos inclin\u00e1bamos a pensar, y as\u00ed lo proclamamos en diferentes momentos, que el se\u00f1or L\u00f3pez Michelsen y sus adeptos, con todo y lo menguados que se hallaban por el desprestigio, la divisi\u00f3n liberal y la crisis del pa\u00eds, terminar\u00edan editando el segundo tomo del &#8220;mandato de hambre&#8221;. Hab\u00edan salido airosos por holgada distancia en la primera prueba del 14 de marzo, d\u00eda en que la maquinaria legitimista, con lubricaci\u00f3n oficial, hizo la impresionante demostraci\u00f3n de c\u00f3mo se manipulan unos comicios, por encima de los ataques viperinos de muchos de sus propios copartidarios y de las n\u00e1useas del pueblo. Aunque todav\u00eda persist\u00edan intactos los g\u00e9rmenes adversos a la reelecci\u00f3n, en el lapso que restaba para el 30 de mayo se ve\u00eda venir el respaldo a L\u00f3pez de parte de los centenares de miles de ejemplares diarios de &#8220;El Tiempo&#8221;, y se rumoraba de otra voltereta no menos importante, que igualmente se confirm\u00f3, como era la teatral adhesi\u00f3n de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, la estrella fulgurante de las letras colombianas. Sin embargo, el continuismo, levantado con la argamasa de la intriga, el soborno y el fraude, se desplom\u00f3 estruendosamente, a semejanza de no pocas edificaciones que en nuestro medio de pronto se vienen abajo cuando m\u00e1s seguras parecen y sin que los constructores proporcionen una raz\u00f3n satisfactoria del insuceso. A Belisario Betancur le bastaron dos meses y medio para descontarle la ventaja a su contrincante y superarlo por cerca de 400.000 sufragios, arrebatando la investidura que hab\u00eda buscado en vano varias veces y que ahora consegu\u00eda de manera apabullante, precisamente en las votaciones m\u00e1s copiosas y en las que, seg\u00fan los c\u00e1lculos de la Registradur\u00eda, tambi\u00e9n se derrot\u00f3 a la abstenci\u00f3n tradicionalmente imbatible.<\/p>\n<p>No nos detengamos en las causas de los precarios y consabidos guarismos contabilizados por el MOIR en las lides electorales regentadas por el r\u00e9gimen olig\u00e1rquico, ni en las consideraciones de principio para seguir persistiendo en este tipo de lucha que nos ha retribuido con la extensi\u00f3n permanente del Partido, la vinculaci\u00f3n progresiva a las masas, el conocimiento directo de los delicados problemas de la naci\u00f3n y otros provechos que constituyen viejas lecciones de un curso ya aprobado. Apliqu\u00e9monos mejor en desenmara\u00f1ar los factores que precipitaron el desenlace del 30 de mayo y colocaron en la conducci\u00f3n del Estado a un advenedizo cuya ambivalencia y cuyo lenguaje nebuloso fueron siempre sus m\u00e1s adornantes virtudes pol\u00edticas. Fen\u00f3meno doblemente ins\u00f3lito si agregamos que el oscuro personaje, conservador devoto desde los tiempos del &#8220;escuadr\u00f3n suicida&#8221;, se propuso romper, una vez dignificado con la banda tricolor, todas las marcas de la demagogia liberal. Sienta c\u00e1tedra de moralizaci\u00f3n sobre la pelleja de financistas, industriales y bur\u00f3cratas; busca el aplauso de la izquierda consagrada libertando incondicionalmente a los guerrilleros presos y demandando p\u00fablicamente investigaciones en torno a la conducta criminosa de los aparatos paramilitares, y, para embelesar al pa\u00eds, ensaya sus falsetes nacionalistas, zahiriendo a los Estados Unidos y gui\u00f1\u00e1ndoles el ojo a las avanzadillas sovi\u00e9ticas en el Continente. Vilipendia al Congreso, amonesta a la prensa, amenaza a la banca, reprende a las centrales obreras, ama\u00f1a a su gusto el art\u00edculo 120 de la Constituci\u00f3n, y, no obstante, recibe el reconocimiento multitudinario no s\u00f3lo de unas clases dominantes descontroladas y desalentadas, sino de diversos e ilusionados segmentos de la oposici\u00f3n. Resolver el enigma, hasta donde sea posible, entra\u00f1a para nosotros una cuesti\u00f3n de pundonor, puesto que el vaticinio electoral nos result\u00f3 fallido.<\/p>\n<p>No es que dicho desacierto conlleve desviaciones que pongan en peligro las posiciones proletarias del Partido, su infatigable batallar contra los postulados, prerrogativas y prop\u00f3sitos de los explotadores. O que el resto de nuestros juicios m\u00e1s claves acerca de la situaci\u00f3n nacional, en el terreno econ\u00f3mico e incluso pol\u00edtico, perdi\u00f3 su vigencia por el pron\u00f3stico que no confirmaron los escrutinios. De ninguna manera. Pero para una fuerza revolucionaria de vanguardia implica un deber ineludible el asumir una actitud seria y autocr\u00edtica frente a sus yerros, si es que desea ganarse la confianza de las mayor\u00edas expoliadas y convertirse en su genuino representante. Adem\u00e1s, cada equivocaci\u00f3n trae su contrario. Gracias a ello las ciencias naturales, y desde luego las sociales, dieron grandes saltos de avance en el pasado y con toda seguridad los continuar\u00e1n dando en el futuro. El constatar la falsedad de una creencia estimada como cierta ha facultado a cada rato la revelaci\u00f3n de leyes fundamentales en todas las ramas del saber. El conocimiento no lograr\u00eda andar mucho trecho sin el maestro negativo del error. El marxismo tampoco escapa a esta norma suprema; y siempre que los hechos le demostraron la fragilidad de alg\u00fan aserto se abri\u00f3 ante s\u00ed un esplendoroso panorama de fronteras ilimitadas y de posibilidades infinitas, como cuando el mismo Marx, dig\u00e1moslo en v\u00eda de ejemplo, tras las experiencias arrojadas por una de las sojuzgaciones colonialistas de la \u00e9poca, reconoc\u00eda en 1869 la incongruencia de su antiguo concepto de que &#8220;se pod\u00eda derribar el r\u00e9gimen irland\u00e9s con el auge de la clase obrera inglesa&#8221;, para luego concluir que &#8220;la clase obrera inglesa no har\u00e1 nada mientras no se separe de Irlanda&#8221;(1). Esta enmienda aparentemente pasajera no obedec\u00eda a un elemental esp\u00edritu de justicia; estaba enderezada a disipar en el \u00e1mbito de las relaciones internacionales uno de los puntos b\u00e1sicos de la estrategia revolucionaria, por el cual los proletarios de las naciones opresoras se comprometen a combatir en pro de la plena autodeterminaci\u00f3n de las naciones oprimidas, acogi\u00e9ndose a un derrotero victorioso, el que les garantiza su unidad en la m\u00e1s amplia escala. Qued\u00f3 definida la verdadera trascendencia del problema nacional y la forma de encararlo. Desde entonces se aclar\u00f3 que la suerte de los pueblos sometidos a la extorsi\u00f3n extranjera no pend\u00eda del triunfo de la revoluci\u00f3n en las metr\u00f3polis, sino a la inversa, que el triunfo de \u00e9sta requiere indispensablemente de la emancipaci\u00f3n de aqu\u00e9llos: la concatenaci\u00f3n acertada para debilitar y vencer a los grandes potentados del capital imperialista y despejar el porvenir del movimiento obrero. Las repercusiones de aquel hallazgo, al cabo de m\u00e1s de un siglo a\u00fan se sienten, y de modo especial ahora que los revisionistas acaudillados por Mosc\u00fa defienden la inicua tesis de que la expoliaci\u00f3n de las naciones no ri\u00f1e con el socialismo, no lo obstaculiza, no lo desvirt\u00faa, y antes bien lo &#8220;consolida&#8221;, tal cual lo estamos viendo en Afganist\u00e1n, Angola, Kampuchea, Lao, Polonia, etc. &#8220;Una `sociedad socialista no poseer\u00e1&#8217; no s\u00f3lo colonias, sino tampoco naciones sojuzgadas en general&#8221;, sostiene categ\u00f3ricamente Lenin (2).<\/p>\n<p>Depongamos el criterio unilateral que com\u00fanmente hemos mantenido sobre los errores. No nos restrinjamos a la f\u00e1cil postura de hablar mal de ellos; aprovech\u00e9moslos para plantear interrogantes que nunca nos hicimos, o que no nos hicimos con la bastante profundidad y la debida atenci\u00f3n. Aun cuando toque con materias estudiadas y absueltas por otros, echemos mano de la conciencia de la propia incomprensi\u00f3n que respecto a ellas tengamos, a fin de asimilarlas y dominarlas por completo. Y este es exactamente el caso del cual nos ocupamos. \u00bfPor qu\u00e9 no dimos con el boleto ganador el 30 de mayo, como nos preci\u00e1bamos de haberlo hecho en trances similares? \u00bfExiste alg\u00fan modo infalible en cuanto a la previsi\u00f3n de esta especie de acontecimientos? \u00bfHay margen para el azar? \u00bfHasta d\u00f3nde? Escucharemos respuestas heterog\u00e9neas y contenciosas. Que &#8220;en pol\u00edtica dos m\u00e1s dos no son cuatro&#8221; y por tanto se descarta el beneficio de efectuar c\u00e1lculos; que el s\u00fammum de la astucia estriba en empe\u00f1arse por todas las opciones o no decidirse por ninguna; que la investigaci\u00f3n econ\u00f3mica servir\u00e1 para conocer los males del pa\u00eds mas no para orientarse en la brega cotidiana. No obstante la pluralidad de inquietudes que aleteen alrededor del tema, reduzc\u00e1moslas a un par de t\u00f3picos: \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre la econom\u00eda y la pol\u00edtica?, \u00bfconviene o no hacer conjeturas?<br \/>\nLos m\u00e1s y los menos de los vaticinios pol\u00edticos<br \/>\nEmpecemos por el que ofrece menores complicaciones. No yendo demasiado lejos, si observamos el comportamiento de las personas normales en cualesquiera de las faenas de la vida corriente, apreciaremos que no pueden pas\u00e1rsela sin elaborar presunciones. En cierto sentido todos albergamos un profeta en el alma. Con frecuencia nos vemos impelidos a acometer determinada cosa porque estimamos que acontecer\u00e1 otra. Configura por eso una solemne majader\u00eda el pretender prescindir en pol\u00edtica del h\u00e1bito de realizar vaticinios, armar hip\u00f3tesis, prever desenlaces, siendo que en aquella actividad, como en ninguna otra, tr\u00e1tase de un implacable enfrentamiento de fuerzas en constante mutaci\u00f3n y sometidas a incontables influencias externas, y en la que vislumbrar la coyuntura venidera, aunque fuese aproximadamente, o adivinar a tiempo los movimientos del enemigo, prodiga a cada paso el \u00e9xito o el rev\u00e9s. Que esto sea as\u00ed, no hay sombra de duda. El quid reside en la consistencia de la &#8220;adivinanza&#8221; y en la perspicacia del &#8220;adivinador&#8221;.<\/p>\n<p>Los griegos iban al or\u00e1culo a indagar el futuro, pero ni el temor paralizante ni la sublime veneraci\u00f3n que les inspiraban sus dioses eran prenda suficiente de infalibilidad. En la monarqu\u00eda feudal europea, soberano que se respetara manten\u00eda en la corte un astr\u00f3logo, mediante el cual consultaba los cuerpos celestes antes de emprender cada batalla, y nada raro que \u00e9ste pagara con su cabeza la derrota de su se\u00f1or. En cambio, en una de las predicciones m\u00e1s geniales de la historia, Lenin puso el o\u00eddo en la tierra y con la precisa anticipaci\u00f3n asever\u00f3: &#8220;El momento decisivo de la revoluci\u00f3n en Rusia ha llegado indudablemente&#8221;(3).Tan arraigado estaba su presentimiento que, ante la &#8220;sutil&#8221; indiferencia del Comit\u00e9 Central y la consternaci\u00f3n por que se perdieran los instantes cruciales, present\u00f3 su renuncia a la direcci\u00f3n, reserv\u00e1ndose &#8220;la libertad de hacer propaganda entre los afiliados de base del partido&#8221; (4). Sorprende la agudeza del jefe que anuncia la eclosi\u00f3n, toma la iniciativa y adopta durante semanas medidas preparatorias del asalto final, cuando otros, en medio del terremoto, no captaron m\u00e1s que leves sacudimientos. Mas no vayamos a imaginar que la realidad satisfizo los deseos de Lenin por esas excepcionales coincidencias en que todo nos sale a pedir de boca. La relaci\u00f3n fue m\u00e1s bien al contrario: sus exhortaciones satisficieron plenamente cuanto estaba acaeciendo.<\/p>\n<p>All\u00ed donde han irrumpido los partidos comunistas -nos referimos a los que abrazan los derroteros del marxismo, no a los renegados- la pol\u00edtica dej\u00f3 de ser el ciego transcurso de sucesos inconexos, debidos exclusivamente al valor o cobard\u00eda de los h\u00e9roes, a la sagacidad o candidez de los estrategas, a la sabidur\u00eda o ignorancia de los pensadores, para adquirir el viso de una ciencia. Al caos y a las volubilidades del destino, a que se reduc\u00eda la interpretaci\u00f3n de los relatos de la cr\u00f3nica, los alumbran ahora ciertas leyes generales y particulares de inevitable cumplimiento, no inventadas sino descubiertas por los desbrozadores de la nueva sociedad, merced a las cuales el proletariado se presenta a la liza con neta superioridad ante la burgues\u00eda, y tal es en el fondo su \u00fanica ventaja. &#8220;Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado&#8221;(5). La participaci\u00f3n en la lucha de clases y el colosal desarrollo de la producci\u00f3n, con el concomitante auge de las diversas disciplinas cient\u00edficas, permitieron a los preceptores de la revoluci\u00f3n social dilucidar los principios y el m\u00e9todo con que debe adelantarse la pol\u00edtica obrera, para que \u00e9sta responda en todo momento a las mudables condiciones concretas y no a los caprichos, quimeras o buenas intenciones de los combatientes. La sistematizaci\u00f3n de la experiencia universal, alcanzada a trav\u00e9s de a\u00f1os de choques &#8220;pac\u00edficos&#8221; y violentos, rebeliones, conflagraciones, conquistas extraordinarias y enconadas disputas contra los defraudadores infiltrados, convierte al marxismo-leninismo en un cuerpo arm\u00f3nico de ricas ense\u00f1anzas, y que como tal hay que estudiarlo, si queremos gozar de sus aportes y colocarnos a la altura de la evoluci\u00f3n del pensamiento revolucionario.<\/p>\n<p>En Colombia abundan los &#8220;marxistas&#8221; que llegan al colmo de confundir los peores per\u00edodos de resaca con el cl\u00edmax insurreccional; lanzan proclamas avisando del estallido armado y declarando la guerra al gobierno, y al cabo de unos cuantos fracasos no tienen el menor empacho en autonombrarse mensajeros de la convivencia y solicitar la amnist\u00eda a las autoridades que meses atr\u00e1s ellos mismos hab\u00edan definido como el blanco de sus bazucazos. Convocar a la insurgencia militar y a rengl\u00f3n seguido retractarse acusa por lo menos un desconocimiento craso de los elementos caracter\u00edsticos que componen una situaci\u00f3n revolucionaria, vac\u00edo carente de justificaci\u00f3n hist\u00f3rica si consideramos que tales elementos han sido exhaustivamente discernidos, y de vieja data. Cuando los bolcheviques culminaron su gloriosa victoria de Octubre de 1917, ya estas cuestiones medulares de la t\u00e1ctica se hallaban te\u00f3ricamente averiguadas; lo que explica adem\u00e1s el tacto en la escogencia de la oportunidad en que ha de arriesgarse todo a la carta de la insurrecci\u00f3n so pena de traicionar la causa, porque &#8220;los de abajo no quieren&#8221; y &#8220;los de arriba no pueden&#8221; vivir como antes (6). Pese a la crisis econ\u00f3mica, inveterada y t\u00edpica de una neocolonia sujeta al saqueo de los monopolios imperialistas, la oligarqu\u00eda colombiana se las ha ingeniado, con la colaboraci\u00f3n desde luego del oportunismo revisionista, para mantener una seudodemocracia relativamente estable y distraer a las masas con sus proyectos, sus virajes y sus enanas figuras turn\u00e1ndose el mando en resonantes disensiones. Capas considerables de la poblaci\u00f3n se emocionan a\u00fan con la ch\u00e1chara oficial. Cuando un presidente sale de la escena en medio de la rechifla del grueso p\u00fablico, el siguiente consigue rescatar las esperanzas perdidas. En semejante atm\u00f3sfera que viene respirando la vetusta rep\u00fablica en lo transitado por el Frente Nacional, a los baluartes revolucionarios les ha correspondido una dura tarea de esclarecimiento, prioritariamente entre los trabajadores de la ciudad y el campo, y un minucioso y paciente traj\u00edn organizativo y de acumulaci\u00f3n de fuerzas. Empero, llevamos cerca de un cuarto de siglo, desde la fundaci\u00f3n del desaparecido MOEC, en que las noticias registran casi a diario el llamado &#8220;\u00a1a las armas!&#8221;, proveniente de agrupaciones de surtidas siglas y que prenden y apagan con la fugacidad de la luci\u00e9rnaga. \u00bfC\u00f3mo puede haber ocasi\u00f3n para una guerra insurreccional, si el 14 de marzo y el 30 de mayo \u00faltimos todas las tendencias de todos los partidos, con la exclusi\u00f3n del FUP, hicieron de la conciliaci\u00f3n de las clases la principal consigna para movilizar al electorado, y el pueblo vot\u00f3 copiosamente por la paz?<br \/>\nEl remedio para no caer en tama\u00f1os disparates no radica en adoptar la l\u00ednea de menor resistencia de abstenernos de emitir conceptos sobre el m\u00e1s probable desencadenamiento de los eventos nacionales. Negarse a tomar posici\u00f3n y a elaborar c\u00e1lculos evita, s\u00ed, el compromiso de impartir orientaciones, pero ser\u00eda tanto como abandonar la pelea por el miedo a equivocarse. Ineludiblemente seguiremos fallando en no pocos diagn\u00f3sticos; sin embargo, para que dicho fen\u00f3meno jam\u00e1s llegue a constituir una genuina tragedia, extraigamos del materialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico los c\u00e1nones capitales de la pol\u00edtica revolucionaria que nos ayudan a reducir al m\u00ednimo el n\u00famero y la hondura de los errores. Y cuando los hechos saquen a la luz alg\u00fan desatino nuestro, en primer lugar reconozc\u00e1moslo y, obviamente, enmend\u00e9moslo, m\u00e1s aprendamos de \u00e9l con el fin de incrementar el bagaje ideol\u00f3gico del Partido. Claro que no basta indagar la teor\u00eda, nuestro or\u00e1culo, que en definitiva se circunscribe a pautas generales y abstractas que sirven s\u00f3lo de gu\u00eda para la acci\u00f3n, por lo que el acierto ser\u00e1 tambi\u00e9n hijo del nexo directo con la situaci\u00f3n real, a la que habremos de tomarle el pulso continuamente y rastrearla con sumo cuidado, porque &#8220;en cualquier momento salta la liebre&#8221;. Los augurios referentes al 14 de marzo, que nos atrevimos a formular con base en el examen de las contradicciones en juego hasta entonces, en lo fundamental se confirmaron; en cambio, los que para el 30 de mayo repetimos en concordancia con el mismo discernimiento, no. Hubo alteraciones que no notamos o no tuvimos tiempo de notarlas. De ah\u00ed la necesidad imperiosa de mantenernos en guardia respecto a los trastocamientos que, particularmente en las temporadas de crisis, se precipitan con la rapidez del rayo.<\/p>\n<p>L\u00f3pez Michelsen ven\u00eda echando senas y barriendo a cuantos se le interpon\u00edan en su marcha triunfal. Quit\u00f3 de en medio a Virgilio Barco, el valido de los expresidentes Lleras, y la Convenci\u00f3n de Medell\u00edn, integrada por sus mayor\u00edas legitimistas, lo design\u00f3 jefe \u00fanico y candidato a la primera magistratura, cuando hac\u00eda unos meses a muy pocos les pas\u00f3 por la mente que al padre de los due\u00f1os de la hacienda &#8220;La Libertad&#8221; y del analista de futuros de caf\u00e9 le quedaran arrestos o le sobrara desverg\u00fcenza para postularse de nuevo. No le hicieron la menor mella ni los dardos ponzo\u00f1osos de la prensa liberal que lo denigr\u00f3 hasta el cansancio; ni la escisi\u00f3n de su partido, alevosa y paladinamente instigada por Carlos Lleras Restrepo, con el consentimiento sigiloso pero no menos corrosivo de Alberto Lleras Camargo; ni la desautorizaci\u00f3n que dentro del conservatismo cay\u00f3 sobre el nombre de \u00c1lvaro G\u00f3mez Hurtado, su aliado secreto en la aventura del retorno al Poder; ni el fiasco reiterado de las amnist\u00edas, por cuya buena ventura de alg\u00fan modo deb\u00eda responder, al igual que por el resto de las medidas de la administraci\u00f3n Turbay Ayala; ni la tumbada de la reforma constitucional de 1979 a cargo de la Corte Suprema de Justicia, que acusaba la renuencia de uno de los tres \u00f3rganos del Estado a someterse a la coyunda del Ejecutivo, trayendo a la memoria la frustraci\u00f3n de su &#8220;peque\u00f1a constituyente&#8221; y la animadversi\u00f3n en boga contra sus planes transformadores. \u00a1Nimiedades!, se dijo, y prosigui\u00f3 su carrera de obst\u00e1culos confiado en que, con la turba de manzanillos que lo secundaba y el efectivo espaldarazo del gobierno, cruzar\u00eda el Rubic\u00f3n de las elecciones de mitaca y expedita lo aguardar\u00eda la senda hacia el nuevo Palacio de Nari\u00f1o. Si no hab\u00eda sido posible contenerlo cuando su poder\u00edo era todav\u00eda una inc\u00f3gnita, mucho menos despu\u00e9s que el pa\u00eds constatara la eficacia de la llamada &#8220;clase pol\u00edtica&#8221;, tan envilecida pero tan ducha en la labor de arrear las mesnadas de votantes cautivos. De acuerdo con los datos que nos suministraran los camaradas de dis\u00edmiles regiones, en TRIBUNA ROJA insertamos una narraci\u00f3n acerca de c\u00f3mo se desarroll\u00f3 aquella ronda electoral, en la que se recalca los trucos, los espejitos y los viciosos procedimientos de que se valen los curuleros del bipartidismo, especialmente los que cuentan con la anuencia de la burocracia gubernamental, para notificar cada cuatro a\u00f1os que ni siquiera las capas m\u00e1s escrupulosas de las oligarqu\u00edas pueden prescindir de sus buenos oficios, porque ellos son el verbo hecho carne de la democracia colombiana. Adem\u00e1s, cuando el poder del dinero y el dinero del Poder por cualquier motivo no logran vaciar la conciencia ciudadana en los moldes de la reacci\u00f3n, el cambiazo en la Registradur\u00eda termina imponiendo la voluntad del gobierno de turno sobre el querer de los electores. Que recordemos, as\u00ed ocurri\u00f3 en 1970, aquel 21 de abril del que tanto se ha comentado, en que Carlos Lleras, el m\u00e1s &#8220;estricto&#8221;, el m\u00e1s &#8220;limpio&#8221;, el m\u00e1s &#8220;recto&#8221;, el m\u00e1s &#8220;ponderado&#8221; de los estadistas, puso en sitio al pa\u00eds, apres\u00f3 en su residencia a Rojas Pinilla y en Tres Esquinas al comando nacional de Anapo, los vencedores de la v\u00edspera, y como grosero timador les birl\u00f3 la victoria a la que ten\u00edan leg\u00edtimo derecho por dictamen de las urnas, para sentar en el solio a su favorito de entonces, el se\u00f1or Misael Pastrana. Algo semejante aconteci\u00f3 en 1978 con el ascenso de Turbay: que el turbio manejo de los c\u00f3mputos y de la informaci\u00f3n dej\u00f3 en el ambiente la desabrida sensaci\u00f3n i\u00f3n de que el se\u00f1or Betancur fue v\u00edctima de otro timo igual. Tal costumbre, estatuida en c\u00f3digo supremo de la actual rep\u00fablica, no pierde trascendencia por lo contados casos en que no haya sido observada. Antes bien, adquirir\u00e1 vigor con el robustecimiento econ\u00f3mico del Estado, una propensi\u00f3n inquebrantable que se traduce en la reafirmaci\u00f3n del sistema presidencialista y en el incremento de las irresistibles inclinaciones antidemocr\u00e1ticas de \u00e9ste. Y si a lo anterior se agregan la desaz\u00f3n y el pesimismo exteriorizados por algunos de los m\u00e1s furibundos oponentes de la legitimidad, se comprender\u00e1 mejor las razones del convencimiento nuestro, y de muchos otros testigos oculares del quehacer pol\u00edtico, de que muy dif\u00edcilmente se evitar\u00eda el segundo encumbramiento de Alfonso L\u00f3pez hijo (7). Con todo, los liberales descontentos que modelaron o promovieron la facci\u00f3n del Nuevo Liberalismo tuvieron su desquite. A esta pandilla le falt\u00f3 bastante para establecer su supremac\u00eda, como era de esperarse, pero finalmente ataj\u00f3 al odiado usurpador, as\u00ed hubiera sido al precio de despe\u00f1ar a su propio partido y de pasar por felona.<\/p>\n<p>Una mirada retrospectiva al interregno del 14 de marzo al 30 de mayo nos permitir\u00e1 identificar las variaciones que posteriormente determinaron el giro de la balanza hacia el otro platillo. El comando belisarista planific\u00f3 el debate, esmer\u00e1ndose por llegar a todos los estratos de la sociedad con un nutrido paquete de ofrecimientos, sin parar mientes en la coherencia o viabilidad de sus programas. El resorte del \u00e9xito estaba en acicatearle a cada cual sus espejismos de mejoramiento social, el &#8220;s\u00ed se puede&#8221;, en una naci\u00f3n des\u00e9rtica y exhausta. Quien en elecciones no tiene promesas, nada tiene, era la m\u00e1xima del Movimiento Nacional. Adem\u00e1s, las gentes hambrientas y confusas ven el cebo pero no el anzuelo. Que a nosotros nos pareciera todo esto demasiado absurdo y repulsivo, como realmente lo es, no quiere decir que a los televidentes no les hubiera gustado m\u00e1s la demagogia delirante de Betancur que la c\u00ednica crudeza de L\u00f3pez. Y el belisarismo no hizo una sino tres campa\u00f1as. Las manifestaciones que por su lado efectuaron los m\u00e1s eximios jefes azules en los municipios y veredas recalcitrantemente reaccionarios, las vicar\u00edas conservadoras, en donde se predic\u00f3 la &#8220;pura doctrina&#8221; y se despert\u00f3 el sectarismo, conformaron en verdad una gira aparte. Los gestores del Nuevo Liberalismo, que se dedicaron por los medios a su alcance, principalmente a trav\u00e9s de los diarios de mayor circulaci\u00f3n, a enlodar la de por s\u00ed maltrecha efigie del candidato continuista, achac\u00e1ndole la responsabilidad de todos los males pasados, presentes y futuros de la rep\u00fablica, fueron los comisionados del trabajo sucio. Y la tercera campa\u00f1a corri\u00f3 por cuenta del mismo Betancur, quien no arroj\u00f3 un guijarro contra nadie y se desplaz\u00f3 por la geograf\u00eda patria hablando del entendimiento, de la convivencia, del amor, de las bondades de la bondad y de los goces del para\u00edso terrenal, reservados a los que votaran por \u00e9l.<\/p>\n<p>Mientras tanto L\u00f3pez, que llevaba a cuestas los pesados descalabros de dos administraciones sucesivas, respondi\u00f3 con la improvisada frivolidad del &#8220;gallo colorado&#8221;, restringiendo la controversia a una melanc\u00f3lica defensa de sus catastr\u00f3ficas ejecutorias y a desencantar con el recuento de las evidentes imposibilidades de la naci\u00f3n a una audiencia que suspiraba con los pajaritos de oro pintados por su pr\u00f3digo y lenguaraz contrincante. Para ilustrar el desorden y la insensatez que prevalecieron en su alto mando, basta traer a colaci\u00f3n la metida de pata de Jorge Mario Eastman, quien, segur\u00edsimo de la apoteosis del reeleccionismo y sin prever las consecuencias de sus declaraciones, confes\u00f3 las ganas de ser en 1986 el jefe del debate electoral de la segunda candidatura presidencial de Turbay Ayala. El pa\u00eds intu\u00eda que el pacto oculto, suscrito por debajo de la mesa desde 1974 entre los dos m\u00e1s connotados adalides del continuismo, era: &#8220;t\u00fa me eliges y yo te elijo&#8221;; pero que saliera a decirlo descaradamente el Ministro de Gobierno, y a decirlo unos cuantos d\u00edas antes del 30 de mayo, en un momento ciertamente \u00e1lgido en que la opini\u00f3n se encontraba hipersensible y superatenta a la menor novedad de la pol\u00edtica, m\u00e1s que una torpeza infinita, constitu\u00eda una burla intolerable. A la hora de nona, las espeluznantes admoniciones sobre los peligros que acarrear\u00eda la trepada de los godos al Poder tampoco surtieron efecto en el \u00e1nima conturbada de vastas muchedumbres que ya se repet\u00edan a s\u00ed mismas: &#8220;Pan barato, aunque reine Poncio Pilatos&#8221;. Y el punto fuerte del d\u00e9spota del 14 de septiembre de 1977, la trillada paz, se difumin\u00f3, porque fuera de que la mayor\u00eda de grup\u00fasculos, grupos, facciones y frentes se adue\u00f1\u00f3 de ella, el rechazo que el gobierno le dio a la sugerencia de amnist\u00eda presentada por la comisi\u00f3n presidida por Lleras Res trepo, y la polvareda que \u00e9ste levant\u00f3 por dicha causa, violando incluso la discreci\u00f3n a que se hab\u00eda comprometido solemnemente, acabaron por desmentir que aquella iniciativa correspondiera al ideario liberal, tal cual lo pregonaba la propaganda lopista. El Movimiento Nacional jug\u00f3 doble y sac\u00f3 a la larga tajada de las incongruencias en que ca\u00eda la contraparte. A tiempo que alvaristas y pastranistas impugnaban la propuesta de la mencionada comisi\u00f3n, y con ello obstru\u00edan la capacidad de maniobra de Turbay, Betancur juraba ponerla en vigencia durante su cuatrienio (8).<\/p>\n<p>Todos estos infortunios, junto a los pedidos de moralizaci\u00f3n que brotaron por doquier hasta volverse un vocer\u00edo ensordecedor de protestas contra las depravaciones del clientelismo, fueron agolp\u00e1ndose en el tramo final de la competencia y dejando en los f\u00edsicos cueros al &#8220;gallo colorado&#8221; y al gallinero entero. Igualmente las constantes denuncias contra el Estatuto de Seguridad y la acendrada convicci\u00f3n de que el presidente era un juguete en manos de los militares, contribuyeron poco a poco a que numerosos sectores de las clases oprimidas equipararan y rimaran reelecci\u00f3n con represi\u00f3n y continuismo con despotismo. No s\u00f3lo se declaraba objetivamente antilopista la crisis econ\u00f3mica, cuyas devastadoras secuelas de quiebras y concordatos, desempleo y carest\u00eda, se iban evidenciando a medida que el r\u00e9gimen anterior llegaba a su t\u00e9rmino, sino que hechos imprevistos como el conflicto de Las Malvinas, desatado el 2 de abril con la toma militar de las islas por los argentinos, y las innegables repercusiones pol\u00edticas del vergonzoso papel de &#8220;Ca\u00edn de Am\u00e9rica&#8221; desempe\u00f1ado por Colombia durante el mismo, cayeron como baldados de agua fr\u00eda en el campamento liberal y no pudieron menos que rendir inesperadas utilidades a la papeleta del candidato conservador.<\/p>\n<p>Resumamos. Una conjunci\u00f3n de variados factores adversos impidieron a los convencionistas del sal\u00f3n de exposiciones de la capital de Antioquia remontar, en ese postrer domingo de mayo, la \u00faltima cima de la monta\u00f1a. Las nuevas trabas surgidas no hicieron otra cosa que agravar la incidencia de los escollos m\u00e1s antiguos y m\u00e1s protuberantes. Despu\u00e9s de marzo la divisi\u00f3n liberal se mantuvo con el \u00fanico prop\u00f3sito pr\u00e1ctico de sustraerle a la legitimidad unos centenares de miles de votos claves, que nunca nadie sabr\u00e1 cuantificar con exactitud. Y con su bandera de la paz le ocurri\u00f3 a L\u00f3pez algo parecido a lo que narra Hemingway en &#8220;El viejo y el mar&#8221;, que sus enemigos mordieron de ella hasta dejarle \u00fanicamente el esqueleto. Las torpezas e improvisaciones de su estado mayor, la agudizaci\u00f3n de la crisis econ\u00f3mica y las luchas sistem\u00e1ticas del pueblo por los derechos democr\u00e1ticos, los reflejos internos de la malhadada pol\u00edtica exterior del gobierno, las arrogancias del &#8220;no se puede&#8221; frente a las a\u00f1agazas del &#8220;s\u00ed se puede&#8221;, es decir, la concurrencia de peque\u00f1os y grandes detalles, sucedi\u00e9ndose unos tras otros e influenci\u00e1ndose rec\u00edprocamente, desemboc\u00f3 en la estruendosa derrota de la reelecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La conexidad y las inconexidades entre la pol\u00edtica y la econom\u00eda<br \/>\nAbreviar el an\u00e1lisis con la llana y artificiosa conclusi\u00f3n de que el resultado electoral se deduce del respaldo que a la candidatura Betancur ven\u00eda ofreci\u00e9ndole de relance la embajada norteamericana, como comentan algunos; o del visto bueno del ej\u00e9rcito, que a la postre fren\u00f3 los malabares de los caciques, alcaldes y dem\u00e1s prest\u00edmanos del oficialismo, como apostillan otros, es tener un criterio muy pobre o muy mec\u00e1nico de la pol\u00edtica. Que el aparato legitimista funcion\u00f3 deficientemente, no lo niega nadie. Pero que hubo una gigantesca avalancha de votos belisaristas tampoco debiera ser olvidado. La par\u00e1lisis de la maquinaria ha de explicarse m\u00e1s bien por el repunte arrollador del Movimiento Nacional, que el repunte de \u00e9ste por la par\u00e1lisis de aqu\u00e9lla. La pol\u00edtica la demarcan en definitiva las pugnas de las clases y de los intereses econ\u00f3micos envueltos; sin embargo, de tal principio, absolutamente v\u00e1lido, no ha de colegirse que al imperialismo y a sus intermediarios les basta tomar una determinaci\u00f3n para que \u00e9sta se cumpla cual edicto inapelable. \u00bfHay acaso en el mundo una persona o una instituci\u00f3n que logre satisfacer la plenitud de sus aspiraciones en el lugar y el tiempo esperados? Aun cuando suene normal que una neocolonia se vea constre\u00f1ida a aceptar los juicios de quienes ejercen la hegemon\u00eda, a veces sucede lo contrario, sobre todo en los per\u00edodos de crisis, que los dominadores tengan que acomodarse a los veredictos de sus subordinados. Si as\u00ed no fuese, nunca habr\u00eda revoluciones ni movimientos de emancipaci\u00f3n nacional victoriosos; sin que estemos insinuando nada respecto al pintoresco se\u00f1or Betancur, a quien los revisionistas de todos los coturnos se han apresurado a saludar como a una variedad de Kerenski criollo, pero que, a pesar de sus desplantes de liberaci\u00f3n fementida, no escapa a las presiones de los monopolios extranjeros y colombianos. La cosa ata\u00f1e al primero de los dos problemas arriba bosquejados: \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre la econom\u00eda y la pol\u00edtica?<\/p>\n<p>Quienes hayan estudiado el abec\u00e9 con seguridad saben que la pol\u00edtica es la &#8220;expresi\u00f3n concentrada&#8221; o la &#8220;s\u00edntesis&#8221; de la econom\u00eda; empero, a menudo se echa en saco roto que para el marxismo la historia, con su abigarrado y multifac\u00e9tico mosaico de contingencias, se halla muy lejos de compendiarse simple y exclusivamente en el acaecer econ\u00f3mico (9). De otro lado, en el, MOIR hemos hecho hincapi\u00e9 en lo que para la lucha revolucionaria del proletariado significa el desentra\u00f1ar, en los pronunciamientos, actuaciones y prop\u00f3sitos de dirigentes y partidos, la base social, el sustento material, el sello de clase que los distinguen y alientan. Sin ello nos perder\u00edamos en la manigua de las contradicciones pol\u00edticas, gobernados por la fatalidad, antes que intentar convertirnos en soberanos de nuestra propia conducta. Nunca se insistir\u00e1 demasiado alrededor de punto tan vital. Esperando que este curso haya sido tambi\u00e9n aprobado, examinemos ahora en qu\u00e9 sentido y hasta d\u00f3nde la pol\u00edtica dista de resumirse en la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Ya se\u00f1alamos que en aquella actividad de lo que se trata es de sacar airosas unas fuerzas en el enfrentamiento con otras, y en nuestro caso, de implantar el dominio del proletariado sobre sus expoliadores. Meta que en Colombia requiere previamente de la expulsi\u00f3n del imperialismo y del derrocamiento de sus secuaces, para lo cual habremos de agrupar en un solo frente de combate a todos los destacamentos patri\u00f3ticos y revolucionarios del pueblo. Como el enemigo no duerme y comprende asimismo de estrategia, hay simult\u00e1neamente otro esfuerzo semejante, proveniente de la orilla opuesta, pero a la inversa, ya que se encamina a desarticular a las multitudes sojuzgadas. En la puja por la primac\u00eda existe otra diferencia entre el comportamiento del obrero y el del burgu\u00e9s: el primero no necesita ocultarle a nadie sus intenciones, debido a que su bienestar no se funda en la explotaci\u00f3n sino en la supresi\u00f3n de \u00e9sta, y a que el desarrollo hist\u00f3rico y del pensamiento cient\u00edfico le favorecen; mientras que el segundo, sin disyuntiva, cifra su \u00e9xito en los disfraces con que encubra su proclividad (10). Empezando porque aqu\u00e9l no teme difundir a los cuatro vientos que el poder que impondr\u00e1 ser\u00e1 su propio Estado, la dominaci\u00f3n suya sobre la burgues\u00eda, la dictadura del proletariado. En contraste, los partidos burgueses y revisionistas presentar\u00e1n siempre la dictadura de las clases expoliadoras como el &#8220;Estado del pueblo&#8221;, compartido por &#8220;todos&#8221; y usufructuado por &#8220;todos&#8221;. Un gobierno puede o no ser democr\u00e1tico, es decir, que en alguna forma se atenga o no a la opini\u00f3n mayoritaria de la clase predominante; sin embargo, jam\u00e1s dejar\u00e1 de ser eso, el predominio de una determinada clase. A distinci\u00f3n de lo que pasa en el socialismo, la democracia capitalista en el fondo toma en cuenta \u00fanicamente el parecer de una minor\u00eda, o siendo m\u00e1s exactos, el parecer de la mayor\u00eda de la minor\u00eda. Ninguna libertad, ning\u00fan derecho, ninguna independencia cedida o tomada bajo este r\u00e9gimen sacar\u00e1 al trabajador de su condici\u00f3n de paria avasallado. Tal especie de conquistas a lo sumo servir\u00e1 a las masas asalariadas para obtener m\u00e1s conquistas, hasta que esa secuencia ininterrumpida de logros frustrados, seguidos de mayores necesidades insatisfechas, las preparen y las convenzan de la premura de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que en una sociedad como la colombiana se ponga de manifiesto permanentemente el antagonismo entre las hondas disparidades econ\u00f3micas de las personas y la &#8220;igualdad&#8221; de los hombres consignada en la Constituci\u00f3n y las leyes de la rep\u00fablica. Y que no obstante la despiadada explotaci\u00f3n a que se somete a los obreros, campesinos y dem\u00e1s oprimidos, los voceros ilustrados de los beneficiarios del despojo presuman de protectores de la comunidad. Y que cualesquiera concesi\u00f3n, reforma, acontecimiento, sin excluir los culturales, los religiosos, los conmemorativos, vayan a parar al caldero del alquimista de la pol\u00edtica de la reacci\u00f3n y se aprovechen indefectiblemente para obtener adeptos, confundir a las masas, o simplemente para neutralizar al adversario. Una declaraci\u00f3n altisonante contra la indisciplina de los agiotistas, la estatizaci\u00f3n de alg\u00fan banco en quiebra, o la promesa de reducir los intereses crediticios, han sido t\u00edtulos m\u00e1s que suficientes para que los editoriales de la gran prensa y los mismos comentaristas de la oposici\u00f3n mamerta o promamerta hagan del se\u00f1or Betancur un ap\u00f3stol del cambio social, sin reparar en que el nuevo gobierno, en escasos cuatro o cinco meses, ha expedido decretos a granel y suministrado miles y miles y miles de millones de pesos a objeto de garantizar la estabilidad y los ingresos especulativos del capital financiero. O en que la rebati\u00f1a por la paz, tan de moda en la actualidad, le confiera a un fulano como Bula Hoyos dimensiones nacionales, transformando por arte de magia al tiranuelo de provincia en el munificent\u00edsimo rep\u00fablico que enriquece la jurisprudencia de los delitos pol\u00edticos con los &#8220;cr\u00edmenes atroces&#8221;, en una sociedad convulsionada por los asaltos a las entidades bancarias, los secuestros y el asesinato. Calar en esa mara\u00f1a de inextricables paradojas un orden l\u00f3gico, o calificar a cada qui\u00e9n seg\u00fan el cat\u00e1logo de prioridades establecidas, es obra de romanos. La pol\u00edtica va y viene continuamente de la econom\u00eda, pero posee vida propia y conforma una galaxia aparte, con sus astros, sus \u00f3rbitas y sus movimientos caracter\u00edsticos, as\u00ed nos cueste trabajo enfocarlos; hasta el punto de que, dentro de la divisi\u00f3n del trabajo social, constituye una profesi\u00f3n definida, y la gente que vive de ella, nos referimos a los condotieros del sistema, lo hace en la medida en que guarde las apariencias de libre albedr\u00edo e incluso se permita la avilantez de criticar, a la manera de un William Jaramillo o un Agudelo Villa, las extralimitaciones del agio y de la usura en nombre del bien p\u00fablico.<\/p>\n<p>Eso en la esfera interna. En el campo m\u00e1s dilatado de las relaciones internacionales sucede otro tanto. Los pa\u00edses sujetos al saqueo del imperialismo con frecuencia brindan el espect\u00e1culo de una burgues\u00eda que se comporta d\u00edscola y gru\u00f1ona ante sus amos. La nacionalizaci\u00f3n de la banca mexicana acometida por L\u00f3pez Portillo en las postrimer\u00edas de su mandato tuvo todas las trazas de un pugnaz desaf\u00edo a las agencias prestamistas del orbe, a Washington, a Wall Street, como se estila en esa naci\u00f3n desde los tiempos de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, y aun m\u00e1s atr\u00e1s. No obstante, cuando se supo que las oligarqu\u00edas m\u00e9xicanas, adem\u00e1s de deber la fant\u00e1stica cifra de 80.000 millones de d\u00f3lares, hab\u00edan estado sacando subrepticiamente al extranjero una cantidad de divisas equivalente a la mitad de aquella suma, y que por tal causa el control estatal sobre las finanzas del pa\u00eds se torn\u00f3 en una exigencia impostergable, y en cierta forma en una garant\u00eda para los prestamistas de las metr\u00f3polis, s\u00f3lo los m\u00e1s contumaces seguir\u00e1n pensando que el partido de gobierno, el PRI, porque se pavonea de revolucionario con sus ditirambos a Cuba, no obedece a los confidenciales designios de sus acreedores. Y a veces no muy confidenciales, puesto que &#8220;The Wall Street Journal&#8221;, absolviendo cualquier duda sobre qui\u00e9n es el que manda, tron\u00f3: &#8220;Todo el mundo tiene inter\u00e9s en mantener a M\u00e9xico a flote. En cambio el mundo y los contribuyentes estadinenses en particular no son tan ricos que puedan darse el lujo de seguir financiando a pa\u00edses que se niegan a corregir sus pol\u00edticas err\u00f3neas (. . .). El tesoro de los Estados Unidos, por su cuenta y con los consejos del FMI, debe insistir que M\u00e9xico acepte condiciones que ofrezcan una esperanza razonable de volver a situarse en una firme posici\u00f3n financiara. Si esto constituye una afrenta al orgullo nacional mexicano, que as\u00ed sea&#8221; (11). Ahora bien, traslad\u00e1ndonos al Hemisferio Austral, nos encontramos una enorme neocolonia, Brasil, tanto o m\u00e1s endeudada que sus amigos mexicanos, sobre la que siempre ha existido la fundada sospecha de que sus gobernantes son, entre los abyectos del Continente, el r\u00e9gimen servil por excelencia, a trav\u00e9s del cual la Casa Blanca y el Pent\u00e1gono transmiten y ejecutan sus ucases, cuando no desea desgastarse asumiendo la autor\u00eda material de la infamia. Sin embargo, de pronto nos tropezamos en los peri\u00f3dicos con noticias como \u00e9sta: &#8220;`Nadie les puso una pistola en la sien y les dijo: Tienen que pedir 70.000 millones de d\u00f3lares prestados&#8217;, dijo en una entrevista reciente el embajador estadounidense, Langhorne Anthony Motley. &#8216;No podemos reordenar toda nuestra pol\u00edtica econ\u00f3mica para satisfacer a Brasil&#8217;. Otro diplom\u00e1tico estadounidense coment\u00f3: &#8216;Aunque las resolvi\u00e9semos todas (las disputas econ\u00f3micas) seguir\u00edamos sin obtener ninguna cooperaci\u00f3n pol\u00edtica. No se les ve a menudo votando con nosotros en las Naciones Unidas. A menudo es con los sovi\u00e9ticos. No hacen nada por nosotros en Am\u00e9rica Central, ni en el Cercano Oriente. . . No se les puede molestar con Afganist\u00e1n` (12).<\/p>\n<p>Por esas infidelidades de la pol\u00edtica con la econom\u00eda, por esa falta de una estricta correspondencia entre la una y la otra, hemos de soportar casos como los rese\u00f1ados. Los mexicanos, tan dados a posar pol\u00edticamente de independientes, y a despecho de su empenachada altivez y de su autosuficiencia, tienen que agachar la mansa cerviz ante los fr\u00edos e inmisericordes dict\u00e1menes del c\u00e1lculo econ\u00f3mico de los neoyorkinos. Y los desafortunados imperialistas yanquis, con todo el peso aplastante de su oro y el poder de convicci\u00f3n de su econom\u00eda colonialista, deben lamentarse de las ligerezas pol\u00edticas de una de las satrap\u00edas m\u00e1s sometidas de la Tierra, la brasile\u00f1a.<\/p>\n<p>Lenin indica: &#8220;La rep\u00fablica democr\u00e1tica est\u00e1 en contradicci\u00f3n `l\u00f3gica&#8217; con el capitalismo, porque `oficialmente&#8217; coloca en un pie de igualdad al pobre y al rico. Es una contradicci\u00f3n entre el sistema econ\u00f3mico y la superestructura pol\u00edtica. La misma contradicci\u00f3n existe entre el imperialismo y la rep\u00fablica, ahondada y agravada por el hecho de que el remplazo de la libre competencia por el monopolio `dificulta&#8217; m\u00e1s todav\u00eda la realizaci\u00f3n de la libertad pol\u00edtica&#8221; (&#8230;) &#8220;La contradicci\u00f3n entre el imperialismo y la rep\u00fablica es una contradicci\u00f3n entre la econom\u00eda del capitalismo de nuestros d\u00edas (o sea, el capitalismo monopolista) y la democracia pol\u00edtica en general&#8221;<br \/>\n(13). Desde cuando se escribieron estas frases el proceso de incremento de la fuerza econ\u00f3mica del imperialismo no ha cesado. Debido al alto grado de centralizaci\u00f3n a que llegan hoy los monopolios, contemplamos c\u00f3mo uno solo de esos pocos colosales conglomerados abarca las m\u00e1s dis\u00edmiles actividades industriales y sus operaciones se extienden pr\u00e1cticamente por el globo entero. Las agencias prestamistas internacionales, cada vez m\u00e1s entrelazadas y poderosas, convergen al Banco Mundial que, como su nombre lo revela, consiste en una entidad supergigantesca para todo el planeta; y el Fondo Monetario Internacional se encarga de asir por el cuello a los pa\u00edses receptores de los empr\u00e9stitos for\u00e1neos a fin de que apliquen las pol\u00edticas monetarias, fiscales, comerciales y de inversi\u00f3n m\u00e1s saludables para el feliz funcionamiento del sistema en su conjunto. Sistema que por tanto ha acentuado las tendencias antidemocr\u00e1ticas y desp\u00f3ticas que le son inmanentes. No obstante ha habido un giro sustancial, la generalizaci\u00f3n del neocolonialismo, enderezado a que el desvalijamiento de los pueblos se adelante sin que la metr\u00f3poli tenga que ocupar directamente los territorios extranjeros que est\u00e1n bajo su influencia. El imperialismo esquilma las naciones pero les tolera la rep\u00fablica, la democracia y la independencia pol\u00edtica. Los Estados Unidos, que concurrieron a la Segunda Guerra Mundial agitando tales postulados y que salieron gananciosos hasta el extremo de establecer a la saz\u00f3n su hegemon\u00eda universal indiscutida, fueron los comisionados de propalar esta modalidad de saqueo colonialista, en cierta forma nueva y que encuadra perfectamente con la creciente omnipotencia de los monopolios (14). La inversi\u00f3n de los capitales extranjeros, el endeudamiento externo, la sujeci\u00f3n de la industria nativa a los suministros, maquinarias y tecnolog\u00eda de los grandes consorcios, la inundaci\u00f3n del mercado interno con las mercader\u00edas tra\u00eddas de fuera y hasta la necesidad de obtener unas cuotas vitales en la vastedad del comercio de los magnates del emporio para los productos b\u00e1sicos de las zonas atrasadas, crean en \u00e9stas lazos de subordinaci\u00f3n econ\u00f3mica con las potencias imperialistas, m\u00e1s dif\u00edciles de trozar que las otras cadenas de la sojuzgaci\u00f3n pol\u00edtica. A los gobernantes de las neocolonias se les permite la autonom\u00eda del caso, para que zapateen y gimoteen cual lo hacen las burgues\u00edas de Brasil y de M\u00e9xico, con tal de que paguen en d\u00f3lares contantes y sonantes los costosos compromisos contra\u00eddos con el imperio. Lo cual no quiere decir, de otra &#8216;arte, que hayan desaparecido las anexiones, las tomas territoriales, la invasi\u00f3n armada de unos pa\u00edses por otros, a las que son particularmente afectos el socialimperialismo sovi\u00e9tico y su agente m\u00e1s activo, Cuba. S\u00f3lo perseguimos subrayar la polarizaci\u00f3n que en la actualidad se desarrolla impetuosamente, como en ninguna otra \u00e9poca anterior, entre la extorsi\u00f3n econ\u00f3mica imperialista y las expresiones republicanas de gobierno.<\/p>\n<p>Si Mosc\u00fa revive el vandalismo de la Santa Rusia y se inclina hacia el modelo de dominaci\u00f3n directa, mediante el traslado de tropas agresoras a las regiones que paran en sus garras, cual lo hace en Indochina con los fantoches vietnamitas, en Angola con los peleles cubanos y en Afganist\u00e1n con sus propias unidades, ello responde no \u00fanicamente a que abogue por un nuevo reparto de un mundo aherrojado de anta\u00f1o por los viejos imperios, sino tambi\u00e9n a que el escaso poder competitivo de sus fuerzas productivas lo lleva inevitablemente a emplear la superioridad b\u00e9lica, a cuyo desmedido incremento le ha dedicado durante lustros sus principales esfuerzos. En contraste, las otras potencias del \u00e1mbito occidental, incluido Jap\u00f3n, por lo regular han franqueado las puertas de las naciones del Tercer Mundo con la llave de una productividad considerablemente elevada, estruj\u00e1ndolas de modo menos b\u00e1rbaro, m\u00e1s &#8220;civilizado&#8221;, pero con menores costos y mayores dividendos. Tan escurridiza y demoledora resulta dicha arma, que con la crisis de superproducci\u00f3n en que se debaten tales Estados, h\u00e1llanse impelidos a tender sus tupidas cortinas proteccionistas, restringiendo al m\u00e1ximo la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas y admitiendo con ello que exclusivamente les restan las disposiciones extraecon\u00f3micas, vale decir, coercitivas, violentas, beligerantes, para medio capotear la tormenta que se les vino encima, y que no es otra, parad\u00f3jicamente, que la abundancia de productos carentes de compradores.<\/p>\n<p>Los habitantes de muchas neocolonias a\u00fan disfrutan de una infinidad de prescripciones democr\u00e1ticas, en el papel y en los per\u00edodos de relativa calma, desde luego, pues a la hora de la verdad no cuentan con ninguna, y menos con la m\u00e1s decisiva, la autodeterminaci\u00f3n nacional. Son innumerables las aspiraciones de las masas a las que los pol\u00edticos de la oligarqu\u00eda acuden a atender de mil maneras, todas igualmente enga\u00f1osas. Sin remedio, los ofrecimientos, las reformas, los halagos que propaga la reacci\u00f3n organizada, tan variados y comedidos como se quiera, terminan claudicando ante los incentivos pecuniarios de la expoliaci\u00f3n. El se\u00f1or Betancur no desperdicia una sola de las graves dolencias del pa\u00eds para referirse a ella haci\u00e9ndose propaganda y brillando de redentor. El sabe que uno de los anhelos m\u00e1s sentidos de extensas capas de la poblaci\u00f3n colombiana ha sido el de preservar la soberan\u00eda de la patria, a cada paso mancillada y escarnecida por los desafueros de los consorcios imperialistas, fundamentalmente los de Estados Unidos. El habr\u00eda de darle a tal demanda una complacencia, al estilo t\u00edpico de las filisteas clases dominantes, y de improviso resolvi\u00f3, en medio de un rifirrafe fenomenal, la afiliaci\u00f3n de Colombia al bloque de Pa\u00edses No Alineados. Audacia superior a la de adherir el partido liberal a la Internacional Socialista de Willy Brandt y que en su momento no caus\u00f3 el menor impacto entre los correligionarios de Alfonso L\u00f3pez. Osad\u00eda may\u00fascula por la cual el gobernante recaba las loas de sus agradecidos gobernados. Mas no fue \u00f3bice para que el canciller Rodrigo Lloreda respaldara en San Jos\u00e9 de Costa Rica La Iniciativa para la Cuenca del Caribe de la Casa Blanca y que, como una obsequiosa reciprocidad a la reciente visita de Ronald Reagan a Bogot\u00e1, personalmente el presidente comunicara que los capitales for\u00e1neos venidos a Colombia estar\u00e1n exentos de algunas de las restricciones previstas en el Pacto Andino. Dos mercedes demostrativas de cu\u00e1les son ciertamente las preferencias que anidan en el alma del sucesor de Turbay, no tan distantes a las de \u00e9ste, pese al improvisado do de pecho, salido de tono, con que acogi\u00f3 a su colega norteamericano y pese a que deposit\u00f3 su votico de rebeld\u00eda a favor de Nicaragua en las Naciones Unidas. No es extra\u00f1o que los mandatarios latinoamericanos se barnicen de izquierdistas, protestando p\u00fablicamente contra determinadas acciones pir\u00e1ticas del imperialismo, como lo hicieron ante la ofensiva militar emprendida por Inglaterra y Estados Unidos sobre Las Malvinas; sin embargo, no fue m\u00e1s que eso, unos cuantos brochazos de latinoamericanismo, pues se cuidaron de adoptar la menor medida eficaz en pro de los argentinos y algunos llegaron hasta colaborar furtivamente con la expedici\u00f3n punitiva, tal cual lo destap\u00f3 el ex secretario de Estado, Alexander Haig (15). La otra treta no menos oportunista es la puesta de moda en Colombia por el se\u00f1or L\u00f3pez Michelsen, que soltaba, de golpe, sus elogios de la revoluci\u00f3n cubana para que Fidel Castro expresara en La Habana: &#8220;He ah\u00ed un burgu\u00e9s avanzado&#8221;, siendo que todos estos mozos de cuerda de los potentados yanquis lo que ambicionan, en sus subconscientes, es llevar a cabo las mismas fechor\u00edas que realizan los socialtraidores de Cuba por orden de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pero en beneficio de la superpotencia de Occidente y sin que nadie les cale el capirote de &#8220;\u00a1lacayos!&#8221;.<\/p>\n<p>De lo referido hasta aqu\u00ed deducimos, en primer t\u00e9rmino, que ninguna libertad republicana ni ning\u00fan no alineamiento coloca a salvo a las naciones, y sobre todo a las m\u00e1s d\u00e9biles y rezagadas, de la ruinosa explotaci\u00f3n del imperialismo. La plena soberan\u00eda, bien en la esfera de la democracia, bien en el terreno de la construcci\u00f3n material, ser\u00e1 inalcanzable sin una serie de revoluciones. Y en segundo t\u00e9rmino, que esa variedad de no alineamiento que combina la ret\u00f3rica antiimperialista con graciosas concesiones a los monopolios extorsionadores y con la espor\u00e1dica galanter\u00eda hacia el expansionismo prosovi\u00e9tico, constituye pol\u00edticamente una estafa al pueblo, una vulgar agitaci\u00f3n del nacionalismo, a lo sumo conducente a extraer miserables canonj\u00edas de la disputa entre las superpotencias.<\/p>\n<p>Algo similar se presenta con la perorata del se\u00f1or Betancur acerca de su mesi\u00e1nico combate contra la concentraci\u00f3n de las sociedades an\u00f3nimas en unos pocos due\u00f1os y contra los excesos especulativos del capital financiero, como si la vida econ\u00f3mica pudiera reglarse de acuerdo con los c\u00e1nones pol\u00edticos que hablan de la &#8220;igualdad&#8221; de los hombres ante el derecho y del respeto a la voluntad mayoritaria, o como si el desarrollo en la sociedad capitalista no se enrutara naturalmente hacia la monopolizaci\u00f3n, con todas sus presentables o impresentables consecuencias. Tendencia centralizadora que bajo el socialismo alcanza su m\u00e1ximo apogeo, pero tras la supresi\u00f3n de la explotaci\u00f3n y con base en el control estatal en manos de los trabajadores. El intento de &#8220;democratizar la propiedad&#8221;, consigna absurda y retardataria, la han blandido en Colombia quienes sue\u00f1an con retrasar el reloj de la historia. Impedidos para asumir las soluciones revolucionarias del proletariado, que se fundan en la colectivizaci\u00f3n de los instrumentos y medios productivos, partiendo hacia adelante y no hacia atr\u00e1s de lo legado por el imperialismo, se empe\u00f1an en dulcificar las atrocidades de \u00e9ste, evoc\u00e1ndole los tiempos muertos de la libre competencia y de la apropiaci\u00f3n &#8220;equitativa&#8221; de los bienes.<\/p>\n<p>En escasos cinco meses y medio que lleva el r\u00e9gimen betancurista, su tarat\u00e1ntara por la desconcentraci\u00f3n de la riqueza, en lugar de las recompensas predicadas, ha contribuido sorprendentemente a inflar los negocios de los estratos m\u00e1s encumbrados y consentidos de la fortuna. Empezando por que la alarma con tantos concordatos, quiebras, fugas y detenciones de banqueros, acrecida con las altisonantes declaraciones de los funcionarios que anunciaban severos castigos para los defraudadores de la confianza p\u00fablica, lo primero que produjo fue un traspaso masivo de los dineros del ahorro privado hacia los dos o tres pulpos m\u00e1s reconocidos y solventes, y hacia las instituciones de car\u00e1cter oficial, en detrimento de las entidades peque\u00f1as y medianas. A la par, el Ejecutivo puso a disposici\u00f3n de los grupos financieros sumas enormes de su peculio con varios puntos por debajo de la tasa vigente, concesi\u00f3n que se justific\u00f3 como un hermoso gesto del gobierno para amainar las turbulencias, contrarrestar la descapitalizaci\u00f3n reinante y, por supuesto, restarle impulso a la inflaci\u00f3n. Se recibe con la izquierda y se entrega con la derecha. Pero con un \u00edtem: en un pa\u00eds donde la ley se\u00f1ala un tope al inter\u00e9s crediticio para proteger a la ciudadan\u00eda, la justicia otro m\u00e1s alto para dirimir los pleitos y los financistas un tercero todav\u00eda mayor para esquilmar a sus clientes, el que la banca, por motivo de los estruendos y trastornos, tenga acceso a captaciones tres o cuatro por ciento m\u00e1s baratas, redundar\u00e1 indudablemente en un incremento de sus utilidades. Y puesto que la zarandeada desconcentraci\u00f3n de la grande industria se estrella contra la valla insalvable de la baja o nula rentabilidad de sus papeles, por lo cual no son atractivos, los expertos del equipo econ\u00f3mico gubernamental, luego de devanarse los sesos, tuvieron la disparatada idea de crear con plata del Estado un fondo multimillonario en las corporaciones financieras, a objeto de que \u00e9stas suplan la falta de demanda y compren las acciones &#8220;democr\u00e1ticas&#8221; que emitan los empresarios, con el requisito, eso s\u00ed, de que posteriormente las transfieran a las personas del com\u00fan que las vayan requiriendo. Esto suceder\u00e1 cuando la producci\u00f3n se recupere del marasmo en que se halla. \u00bf.Y mientras tanto? Y si no se recupera, que ser\u00e1 lo m\u00e1s probable, \u00bfno desembocaremos al mismo llanito del progresivo apoderamiento de las empresas por parte del capital financiero, y con recursos p\u00fablicos? Como en la f\u00e1bula aquella del hombre que entre m\u00e1s huye de la muerte m\u00e1s pronto se la topa, el buenazo de Betancur no escapa a su tr\u00e1gico sino de robustecer los privilegios excluyentes con sus decretos desconcentradores.<\/p>\n<p>Hasta su reforma fiscal, que marcha al comp\u00e1s de la corriente de moda de subir los impuestos indirectos y bajar los directos, artificio con el que paga proporcionalmente m\u00e1s la base laboriosa que la c\u00faspide parasitaria, se tradujo en notorio alivio para la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes, principales indultados con las reducciones en las llamadas &#8220;doble tributaci\u00f3n&#8221;, &#8220;ganancias ocasionales&#8221; y &#8220;renta presuntiva&#8221;. A los evasores, pertenecientes a las capas adineradas, porque al trabajador se le ha descontado por anticipado a trav\u00e9s de la &#8220;retenci\u00f3n en la fuente&#8221;, a los evasores, decimos, lejos de perseguirlos, sancionarlos ejemplarmente y compelirlos a que tributen lo estipulado, se les amnist\u00eda, y s\u00f3lo mediante la merma de los grav\u00e1menes se les disuade a que no incumplan sus deberes hacia el fisco. Aunque L\u00f3pez y Turbay hab\u00edan hecho lo suyo para sacar a la superficie la &#8220;econom\u00eda subterr\u00e1nea&#8221; del narcotr\u00e1fico, del contrabando y de la usura, a Betancur le ha correspondido el dudoso honor de absolverla de todas sus culpas.<\/p>\n<p>Desde la ca\u00edda de Rojas Pinilla y la restauraci\u00f3n de la democracia, los reg\u00edmenes que han desfilado ante los ojos de los colombianos, limit\u00e1ndonos a este \u00faltimo lapso del transcurrir nacional, han recurrido al expediente de pulsarle al pueblo las fibras del patrioterismo y del civismo, para que en noble acto de desprendimiento acepte complacido las austeridades y los sacrificios que siempre le solicitan, o le exigen, los detentadores del Poder. Cada mandatario luce sus maneras que lo distinguen, mas invariablemente todos se han mostrado, como tal vez lo dijimos alguna vez, derrochadores ante los opulentos y cicateros, profundamente cicateros ante los despose\u00eddos. Obvio que modo tan ins\u00f3lito de repartir el bienestar colectivo se disimula con m\u00faltiples patra\u00f1as, que van desde la famosa concertaci\u00f3n entre gobierno, patronos y esquiroles, hasta la costumbre de aprovechar ladinamente las festividades de fin de a\u00f1o para desestancar las alzas. Cuando L\u00f3pez instal\u00f3 su tripartita puntualiz\u00f3 enf\u00e1ticamente: &#8220;Si se van a imponer sacrificios que ellos recaigan por igual sobre todas las clases&#8221;. Los trabajadores recuerdan cu\u00e1ntos sufrimientos les cost\u00f3 aquella justiciera aclaraci\u00f3n. Ahora enfrentamos al se\u00f1or Betancur, recibido tambi\u00e9n con j\u00fabilo por su sensibilidad social y plet\u00f3rico de comisiones pluralistas, pactos, di\u00e1logos, acercamientos entre explotadores y explotados. El tambi\u00e9n les ha pedido a los obreros que se conformen con un 20% de aumento salarial, cuando la carest\u00eda sobrepasa con creces dicho margen. El tambi\u00e9n se acord\u00f3 en navidad de los pobres y, de Ni\u00f1o Dios, promulg\u00f3 sus providencias de elevaci\u00f3n de los precios de la gasolina, del impuesto vial, del transporte urbano, de los aval\u00faos catastrales, de las tarifas de los servicios p\u00fablicos. El tambi\u00e9n descubri\u00f3 la f\u00f3rmula para ejecutar las peores infamias sin perder el aura de transformador; y la ha aplicado con tal maestr\u00eda, que el ex compa\u00f1ero jefe, anonadado, no pudo menos que admitir: &#8220;El doctor Betancur se desdibuja de las ideas conservadoras y se confunde con las ideas liberales&#8221; (16). No obstante hay una sobresaliente diferencia de cantidad. Nadie ha sido, en tan corto tiempo, tan derrochador ante los opulentos y tan cicatero ante los desvalidos como el cabecilla del Movimiento Nacional. A la banca le ha entregado no se sabe a ciencia cierta cu\u00e1ntas decenas de miles de millones de pesos, entre el pago de las deudas de los financistas desfalcadores, el traslado de dep\u00f3sitos de las entidades oficiales a las privadas, el establecimiento de las partidas para la compra de las acciones &#8220;democr\u00e1ticas&#8221; y dem\u00e1s redescuentos y prebendas. A los acaudalados tratantes del caf\u00e9 les don\u00f3 de tres a cuatro mil millones con el recorte del impuesto ad-valorem. En cifra an\u00e1loga aument\u00f3 el subsidio del CAT, del que tradicionalmente se han lucrado no pocos avivatos a costa del presupuesto p\u00fablico, a pesar de la contracci\u00f3n del mercado mundial que a nosotros nos afecta de preferencia. A los monopolios textileros no solamente les regal\u00f3 cerca de mil millones para ayudarles en la compra del algod\u00f3n, am\u00e9n de otras franquicias comerciales y arancelarias, sino que les renegoci\u00f3 sus d\u00e9bitos insolutos y les otorg\u00f3 nuevos pr\u00e9stamos, en condiciones por de as dadivosas. Priv\u00f3 al erario en bancarrota de no se sabe tampoco cu\u00e1nto con las millonarias exenciones fiscales dispensadas a los ganaderos, a las sociedades an\u00f3nimas, a los agiotistas, a los evasores. Hasta los algodoneros han recibido su empujoncito. Sin embargo, en esta fiesta de la prodigalidad, a la masa obrera, que ver\u00e1 notablemente menguados sus ingresos por la espiral alcista ocasionada por las mismas medidas gubernamentales, el despilfarrador le regatea hasta el \u00faltimo centavo, porque ese centavo podr\u00eda echar a pique los previsivos planes de austeridad y disparar la inflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nos llover\u00e1n los argumentos de que es demasiado temprano para emprender un paralelo entre la administraci\u00f3n recientemente instalada y las anteriores. Empero, a los corifeos del r\u00e9gimen les va a quedar harto engorroso desmentir las elocuentes similitudes presentadas entre la una y las otras, pese a las disparidades de matiz o de estilo. Hemos puesto suficientes ejemplos de c\u00f3mo el locuaz presidente, tanto en el campo nacional como en el internacional, acaba con frecuencia comi\u00e9ndose sus propias palabras. Fen\u00f3meno por dem\u00e1s explicable si se advierte que a Betancur, quien posa de ingobernable, le ha correspondido gobernar una crisis que no tiene precedentes, y en corto t\u00e9rmino se ha visto obligado a pronunciarse frente a cada clase y frente a cada problema del pa\u00eds. Como se afana por conservar la aureola de demagogo independiente que lo condujo al m\u00e1s alto sitial de la rep\u00fablica, sienta su encendida protesta por que Estados Unidos nos trate cual su &#8220;patio trasero&#8221;; pero como Colombia es de hecho una neocolonia colgada de la escarpia norteamericana, le implora a ese mismo imperialismo que doble sus aportes al BID, con que nos prestan para sujetar el &#8220;patio&#8221; (17). Como oficia de sumo sacerdote de la moralizaci\u00f3n, condena a las llamas del infierno a los banqueros disolutos y concupiscentes; pero como el sistema se encuentra preso en las mara\u00f1as del capital financiero, paga con moneda insana los astron\u00f3micos autopr\u00e9stamos de don F\u00e9lix Correa y sus cong\u00e9neres en aras de la estabilidad y de la credibilidad bancarias. O sea que en medio de los mitos pol\u00edticos que ha fabricado el se\u00f1or Betancur para escalar al mando de la sociedad olig\u00e1rquica y consolidarse en \u00e9l, difusa pero inexorablemente se van imponiendo los intereses materiales de esa sociedad y de las clases que la regentan.<\/p>\n<p>Aunque la pol\u00edtica juegue su juego y se vanaglorie de su comportamiento aut\u00f3nomo, a la postre la econom\u00eda la llama al orden y la usa. Esta norma, la m\u00e1s fundamental del desarrollo social, nos permite entrever el rumbo de los acontecimientos, no en su anecdotario, no en la pormenorizada, aleatoria e imprevisible trabaz\u00f3n de los hechos concretos, sino en sus lineamientos generales e inevitables. Por eso el proletariado ha de ce\u00f1irse al an\u00e1lisis econ\u00f3mico para no dejarse hipnotizar con las gesticulaciones del enemigo, y antes bien seguirle la pista y atraparlo en sus inconsecuencias con precisi\u00f3n cient\u00edfica. Mas reducirlo todo a la econom\u00eda ser\u00eda sencillamente un desprop\u00f3sito. Configura una petulancia insoportable presumir que el conocimiento de aqu\u00e9lla nos basta para aprehender y calcular las complejidades de las manifestaciones pol\u00edticas. La pol\u00edtica es la lucha por el predominio, en que la correlaci\u00f3n de fuerzas se altera a cada momento tras las maniobras y las acciones de los contendientes que se influencian de continuo entre s\u00ed, generando mutaciones inusitadas y produciendo una resultante, el movimiento en su conjunto, al que todos han contribuido sin que dependa exclusivamente de ninguno. Y mediante este insondable mar de casualidades el factor econ\u00f3mico ha de exteriorizarse para expedir su fallo irrevocable. En ello estriba su car\u00e1cter absoluto. Su relatividad radica en que no est\u00e1 entre sus atribuciones escoger ni el cu\u00e1ndo, ni el c\u00f3mo, ni el d\u00f3nde expresarse (18).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s la pol\u00edtica -y ya lo dijimos tambi\u00e9n arriba-, aunque est\u00e9 impregnada hasta los tu\u00e9tanos de los alicientes de clase, se rige por sus leyes, cuenta con su historia, y los fantasmas del ayer la atormentan tanto o m\u00e1s que el hoy acuciante o el ma\u00f1ana incierto. &#8220;La tradici\u00f3n de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos&#8221; (19). \u00bf.Acaso la pugna entre las actuales casas din\u00e1sticas en las que durante m\u00e1s de medio siglo se han dividido los partidos liberal y conservador no tuvo decisiva injerencia en el desencadenamiento del 30 de mayo? Los primos Lleras hab\u00edan sido expulsados a puntapi\u00e9s de las toldas de la legitimidad por el hijo de Alfonso L\u00f3pez Pumarejo, y aqu\u00e9llos no repararon en deslealtades ni en conjuraciones con tal de no descender a la fosa sin antes haber saboreado las mieles de la venganza. Dentro de la guerra fratricida liberal, la cual cop\u00f3 buen espacio de los agotadores comicios de 1982, pesaron indudablemente m\u00e1s estos odios a\u00f1ejos que las formulaciones program\u00e1ticas o las entelequias doctrinarias tras las que se batallaba o se simulaba batallar. A esos dos ancianos disidentes, que hab\u00edan ocupado la primera magistratura y desde ella ejercieron con pericia la mayordom\u00eda a favor de Estados Unidos y en menoscabo de la naci\u00f3n, los contemplamos al final de sus existencias cerrando filas con las capas descontentas de la burgues\u00eda industrial y con los impugnadores de los privilegios financieros, y arremetiendo furibundamente contra quien en la campa\u00f1a le incumbi\u00f3, m\u00e1s que a ning\u00fan otro, la defensa de la l\u00ednea oficial en sus rasgos relevantes: en el caso de Las Malvinas, al lado de las agresiones armadas del imperialismo; durante la pol\u00e9mica sobre el contrato de El Cerrej\u00f3n, de parte del saqueo de los consorcios extranjeros; frente al esc\u00e1ndalo de los autopr\u00e9stamos, con la concentraci\u00f3n monop\u00f3lica de las finanzas; respecto a la cruzada de la moralizaci\u00f3n, junto a las corruptelas del clientelismo, y as\u00ed en torno a muchas de las medidas del gobierno, ante las cuales el candidato y jefe \u00fanico del liberalismo aparec\u00eda, quisi\u00e9ralo o no, como la encarnaci\u00f3n viva del continuismo. El ep\u00edlogo del drama lo conocemos. Ahora los expoliadores for\u00e1neos y sus intermediarios tendr\u00e1n que hacer valer sus aberrantes prerrogativas a trav\u00e9s no de quien fuera incinerado en el debate electoral por su fe en las abominaciones del r\u00e9gimen, sino del und\u00edvago y g\u00e1rrulo se\u00f1or Betancur que, aun cuando tambi\u00e9n les ha servido, se esmera demasiado en maquillar su imagen.<\/p>\n<p>De todo lo dicho se desprende que no resulta tan f\u00e1cil atinar en cuanto a los vaticinios pol\u00edticos, por los aspectos involucrados, por los imponderables, por la naturaleza misma de la cosa; y sin duda nos equivocaremos en lo sucesivo no escasas veces. Aunque el MOIR es quiz\u00e1s entre las agrupaciones revolucionarias la que m\u00e1s se ha preocupado por el desenvolvimiento de las cuestiones econ\u00f3micas y pol\u00edticas, las cuales hemos sabido entrelazar y distinguir con alg\u00fan tiento, en las elecciones pasadas nos descuidamos en la pesquisa minuciosa de las vueltas y revueltas de las luchas interpartidarias. Ya enumeramos algunas de aquellas alteraciones que mediaron entre el 14 de marzo y el 30 de mayo, y que de haberlas sopesado a tiempo probablemente nos habr\u00edan cambiado el pron\u00f3stico que hicimos. Contamos no obstante con una atenuaci\u00f3n, que constituye otra falla, la carencia de una prensa peri\u00f3dica, cuya salida frecuente nos permita y nos fuerce a exponer nuestros juicios de manera m\u00e1s puntual, conforme se vayan precipitando los acontecimientos; necesidad imperiosa para un partido con todas las letras, que hace rato dej\u00f3 de ser la abreviatura de unos cuantos n\u00facleos de camaradas perseverantes pero desconectados de las masas y de la pol\u00edtica. Nos compete seriamente recapacitar sobre tales materias, y corregir. Sin el an\u00e1lisis econ\u00f3mico no conseguiremos visualizar la el\u00edptica obligada de los multifac\u00e9ticos sucesos sociales, ni calaremos en las sinuosidades y zigzagueos de dirigentes y partidos los m\u00f3viles de clase que los definen. Mas aprendimos igualmente que la pol\u00edtica se atiene a sus propias leyes particulares, recibe influencias de diverso tenor, no s\u00f3lo de la econom\u00eda, y se transmuta com\u00fanmente con mayor velocidad que \u00e9sta; aspectos a los que habremos de otorgarle su debida importancia si no queremos que nuestras cabezas rueden como las de los astr\u00f3logos del medioevo.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s retendremos siempre en la memoria, para no amilanarnos ni desesperarnos, que aun cuando los artilugios partidistas de la burgues\u00eda logren solapar sus farisaicas intenciones, a la postre el inter\u00e9s material pondr\u00e1 inexorablemente su faz al descubierto. Tampoco pasaremos por alto que toda licencia democr\u00e1tica, concedida o arrancada, no ha de ser en nuestras manos un pretexto mamerto para lucubrar alrededor de las benevolencias de los verdugos de turno, sino un arma m\u00e1s, enfilada contra ellos. Y en tal pelea, acometida en todos los terrenos y sean cuales fueren los disfraces en que se enfunden los expoliadores, confiaremos en la invencibilidad de la t\u00e1ctica marxista del proletariado, que supedita nuestra acci\u00f3n a las fluctuaciones de la lucha de clases, y no al contrario, \u00e9sta a las fluctuaciones de nuestros deseos. No requerimos agudizar nada, anticipar nada, inventar nada. La crisis es m\u00e1s grave e irreversible de lo que suponen nuestros detractores, y viene en nuestra ayuda. Los actos tragic\u00f3micos que estamos presenciando ya concluir\u00e1n. Cuando se acabe la funci\u00f3n, y el buf\u00f3n baje del escenario, los espectadores habr\u00e1n de advertir que s\u00f3lo escaparon de la cruel realidad durante un rato de distracci\u00f3n.<br \/>\nDe la cima a la sima<br \/>\nPese a que al gobierno de Betancur le falta bastante trecho por recorrer, las contradicciones en que ha ca\u00eddo en estos meses de euforia contagiosa simbolizan una especie de punta del iceberg, indicativa de la mole gigantesca de explosivos embrollos que yace bajo la tranquila superficie. Si ha habido en la historia reciente del pa\u00eds un hombre p\u00fablico que deba su feliz carrera al ocultamiento de cuanto represent\u00f3 en el pret\u00e9rito, de lo que realmente representa y de lo que aspira a representar, ese es el Ministro de Trabajo del 23 de febrero de 1963 y el antiguo protegido dE Laureano G\u00f3mez. Desde el lanzamiento de si, candidatura, fraguada como un liderazgo de unidad nacional y no como una mera bander\u00eda partidista, busc\u00f3 velar dos hechos de bulto: el uno que los remos de su movimiento pertenec\u00edan a los avejentados y rivales caudillos del conservatismo, a los que \u00e9l podr\u00eda aglutinar s\u00f3lo en la medida en que los complaciera ciegamente; y el otro, que sus desprendidas y espont\u00e1neas ofertas de compartir el gobierno con el liberalismo obedec\u00edan a que el funcionamiento de la rep\u00fablica y el equilibrio del Poder se fundamentan en la responsabilidad conjunta de los partidos tradicionales,_ piedra angular de la democracia olig\u00e1rquica colombiana, insertada en la Constituci\u00f3n a partir del plebiscito del 1\u00b0 de diciembre de 1957. Tal norma ha sido mirada con m\u00e1s simpat\u00eda por los conservadores que por los liberales, pues \u00e9stos, no obstante su derrota de 1946, y ahora la de 1982, han ostentado netamente la mayor\u00eda durante medio siglo. Por eso el liberalismo, que acoge a pie juntillas el art\u00edculo 120 de la Carta, ya que de otra forma el r\u00e9gimen carecer\u00eda de la solidez necesaria, le achaca a la inc\u00f3moda y retr\u00f3grada compa\u00f1\u00eda del aliado sus fiascos administrativos y sus precarias realizaciones en el campo social. En contraste, los jerarcas godos, menos populacheros y m\u00e1s mermados, han abogado usualmente por los convenios entre las dos divisas y se inclinan m\u00e1s a alabar las bendiciones y las excelencias de la gran coalici\u00f3n.<\/p>\n<p>Con aleluyas celebr\u00f3 Misael Pastrana el arribo del turbayismo a la conducci\u00f3n del Estado, al que abrum\u00f3 de elogios simplemente porque, conforme a su saber y entender, de la &#8220;participaci\u00f3n burocr\u00e1tica&#8221; se pas\u00f3 a la &#8220;coincidencia en torno de una ambici\u00f3n nacional&#8221;, ciment\u00e1ndose el entendimiento para el &#8220;rescate de la seguridad&#8221;, para &#8220;garantizar la moral p\u00fablica&#8221; y &#8220;modernizar las instituciones&#8221;. Y concluy\u00f3: &#8220;Lo esencial es que el presidente Turbay ha prospectado acertadamente el esp\u00edritu nacional de gobierno con el retorno al di\u00e1logo, el respeto, el aut\u00e9ntico bipartidismo y la concepci\u00f3n del gobierno con acuerdos&#8221; (20). \u00a1Cu\u00e1ntos miramientos le mereci\u00f3 la llegada del anterior cuatrienio al m\u00e1s encarnizado contradictor de los dos \u00faltimos reg\u00edmenes y principal garante de Belisario Betancur! Con todo, y en medio del extendido desgano por el contubernio bipartidista, tan desvencijado y desconceptuado por sus embustes, su sevicia y sus proditorias entregas de la naci\u00f3n, si se ambicionaba vencer a los confalonieros del reeleccionismo, hab\u00eda que hallar un pr\u00f3cer que pareciera desligado de tama\u00f1as ignominias, aun cuando le tocase luego culminar las obras inconclusas de su antecesor; un figur\u00f3n que no interpretase a nadie, aunque tuviera que obedecer a todos sus patrocinadores; un oso de circo que atrajese las muchedumbres a las arcas triclaves, as\u00ed escasease de cauda propia. \u00bfY qui\u00e9n m\u00e1s adecuado que el lobato de Amag\u00e1? Por eso cuando \u00e9ste integr\u00f3 el gabinete pidi\u00f3 prestado ministros pastranistas y lleristas, y no encontr\u00f3 otro medio de expresar su insumisi\u00f3n que escogiendo a unos cuantos lentejos liberales y d\u00e1ndole una sola cartera al alvarismo. En menos de un mes ya hab\u00eda sido v\u00edctima de las andanadas de su socio de la coalici\u00f3n, el turbolopismo, el cual, no obstante lo desconcertado que se nota tras la derrota de mayo, conforma la bancada m\u00e1s numerosa del Congreso y conserva su andamiaje pol\u00edtico a lo largo y ancho del pa\u00eds. Un antagonista potencialmente peligroso de volcarse en masa hacia la oposici\u00f3n, por lo que Betancur, adem\u00e1s de remitirle melosas misivas propiciando el acercamiento y la temperancia, ha de darle de comer en la mano. Y por encima del estupor de muchos de sus sufragantes exalt\u00f3 a la designatura a G\u00f3mez Hurtado, distingui\u00e9ndolo como reemplazo suyo en los casos de las ausencias temporales o definitivas. \u00a1Voluntad tornadiza la del fl\u00e1ccido mandatario! Como le hab\u00eda negado a aqu\u00e9l unos puestos en las n\u00f3minas, ministeriales, en contraprestaci\u00f3n tiene que entregarle el segundo cargo de la rep\u00fablica, el primero en la escala de la sucesi\u00f3n presidencial, y colocarlo, a la espera, en la antesala de su despacho (21).<\/p>\n<p>El d\u00eda en que vet\u00f3 el alza de las dietas de los congresistas, una de las exiguas atribuciones que a\u00fan le quedan al cuerpo legislativo, \u00e9ste, en un arranque de inusitada soberbia, lo reprendi\u00f3 por el fracaso de su pol\u00edtica de pacificaci\u00f3n y las exageraciones de sus desplantes moralistas, como pocas veces en el pa\u00eds un Parlamento haya desautorizado a un presidente. Aunque la prensa se cuid\u00f3 en quitarle trascendencia al litigio entre las dos potestades, la proposici\u00f3n de la C\u00e1mara, expedida casi por unanimidad, rehusaba abruptamente la invitaci\u00f3n del gobierno a asistir a la cena de festejo por la ley de amnist\u00eda que perdon\u00f3 a terroristas y alzados en armas, en consideraci\u00f3n a que, ante el &#8220;vil asesinato de personas como do\u00f1a Gloria Lara de Echeverri, resulta inoportuno, cuando menos, celebrar una paz inexistente&#8221;; y para contribuir as\u00ed &#8220;al fortalecimiento de las finanzas gubernamentales y al respeto por el sentimiento de dolor que embarga al pueblo colombiano&#8221; (22). La sarc\u00e1stica y tajante censura propiciada por turbayistas, lopistas, galanistas, santofimistas, pastranistas y alvaristas, fuera de revelar los resquemores de las clases dominantes por los devaneos presidenciales en torno a t\u00f3picos tan delicados, refleja la sorprendente fragilidad de una administraci\u00f3n, encomiada como ninguna otra, pero que en cualquier aprieto no halla qui\u00e9n rompa una lanza por ella. Es que Betancur, cual Ave F\u00e9nix, emerge de entre las purulencias de los estratos olig\u00e1rquicos, personifica la reputaci\u00f3n de un sistema carcomido por tantas degradaciones, media de cr\u00e9dito in\u00e9dito ante los aclimatados escepticismos. Mientras m\u00e1s hondo caigan en la estima de las gentes las desahuciadas instituciones; mientras m\u00e1s repulsa se sienta por las liviandades del Congreso, los derroches de la burocracia, las defraudaciones de los financistas, los deslices de la justicia; mientras m\u00e1s se sospeche de la integridad del ej\u00e9rcito, de la correcci\u00f3n de la &#8220;clase pol\u00edtica&#8221; y de la entereza de la prensa; mientras m\u00e1s crujan abajo los cimientos del derruido caser\u00f3n, m\u00e1s impoluta brillar\u00e1 en las alturas la estantigua del inquilino del Palacio de Nari\u00f1o. A poco de posesionado, Belisario Betancur se percat\u00f3 de que su fortaleza estaba en las debilidades de la sociedad que hab\u00edan puesto bajo su custodia, y desde entonces se las ingenia para aportar taimadamente al desdoro de los valores establecidos. Y aunque los militares, los bur\u00f3cratas, los magistrados, los empresarios, los editorialistas, los pol\u00edticos, se mortifiquen con las s\u00e1tiras del presidente, han de sufrirlo con estoica resignaci\u00f3n, porque es &#8220;su&#8221; presidente, la augusta majestad de la rep\u00fablica, de &#8220;su&#8221; rep\u00fablica rehabilitada a la manera belisarista, la manera al fin concebida para medio resguardarla de los embates de la crisis. Han de rodearlo porque hizo renacer la m\u00edstica perdida y asegura que dome\u00f1ar\u00e1 la inflaci\u00f3n, los elevados intereses crediticios, la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, las excesivas peticiones sindicales; repartir\u00e1 vivienda a los destechados, cupos universitarios a los bachilleres, tierras a los amnistiados, empleo a los cesantes, y redimir\u00e1 a los industriales, agricultores, ind\u00edgenas, artistas y cerebros fugados. Pero en ello, precisamente en ello radica la endeblez de dicho proceso pol\u00edtico, que despu\u00e9s de tantas falencias, decepciones y arbitrariedades, la recuperaci\u00f3n del r\u00e9gimen, el fanatismo que inspire, el aplomo de sus actos, dependan exclusivamente del individuo que se introdujo a la cabina de mandos de la nave del Estado extorsionador y desvar\u00eda con &#8220;defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los hu\u00e9rfanos y a los menesterosos&#8221; (23).<\/p>\n<p>Desde el primer momento en que comenz\u00f3 su mandato y hubo de descender de la po\u00e9tica demagogia a los hechos prosaicos, se revelaron las insuperables contradicciones que habr\u00e1n de atormentarlo cuanto dure su per\u00edodo. La lucha contra la corrupci\u00f3n administrativa, contra el clientelismo, por la depuraci\u00f3n de las costumbres nacionales, fue sin duda la nota m\u00e1s retumbante de su propaganda electoral. Claro que la cruzada por la moralizaci\u00f3n la entendi\u00f3 siempre como la predica el burgu\u00e9s, que las corruptas son las criaturas y no las leyes ni las entidades, la mejor forma de ser conservador. Se ponderaba que cuando menos seleccionar\u00eda a sujetos sin antecedentes para rellenar la lista de sus empleados m\u00e1s cercanos. Sin embargo, dos de los gobernadores nombrados no pudieron ni siquiera asumir, pues se hallaban envueltos en serias irregularidades delictuosas. El del Atl\u00e1ntico, Carlos Rodado Noriega, siendo Ministro de Minas le hab\u00eda traspasado venalmente a la &#8220;Compa\u00f1\u00eda Minera Marathon Ltda.&#8221;, subsidiaria de una firma extranjera del mismo apelativo, considerables reservas carbon\u00edferas, situadas en el departamento del Cesar y estimadas en 200.000 millones de toneladas. Y el del Cauca, Carlos Zambrano Ulloa, estaba comprometido hasta el alma en el sonado caso del Banco del Estado, en el que se le sindica de servir de mediador ficticio de los autopr\u00e9stamos con que efectu\u00f3 sus escabrosas transacciones financieras el grupo de Jaime Mosquera Castro, hoy en la c\u00e1rcel. Al de Antioquia, c\u00e9lebre por los negocios entre sus empresas particulares y el gobierno seccional, tampoco consigui\u00f3 ampararlo de las dentelladas de la cr\u00edtica; pero s\u00f3lo le vino a aceptar la renuncia hasta el final del a\u00f1o, procurando que las festividades navide\u00f1as asordinaran el esc\u00e1ndalo. Y que nos acordemos, con los de Nari\u00f1o, Boyac\u00e1 y Meta le sucede algo an\u00e1logo. Al primero se le inculpa de haberse lucrado desenfrenadamente con vi\u00e1ticos departamentales; al segundo se le atribuye intento de soborno a los jueces, en el af\u00e1n de favorecer al suegro incurso en un peculado a la Loter\u00eda de Boyac\u00e1 y en una emisi\u00f3n ilegal de cheques, y del tercero no se olvida que la Procuradur\u00eda ya lo sancion\u00f3 una vez con la solicitud de destituci\u00f3n, debido a infracciones en el desempe\u00f1o de la comisar\u00eda del Vaup\u00e9s. Estos son los pulqu\u00e9rrimos y em\u00e9ritos emisarios de la \u00e9tica belisarista, los destinados a erradicar los p\u00fatridos tumores de la desfalleciente Colombia. Entonces el estricto se\u00f1or Betancur, como no puede hacerla en grande, la emprende en peque\u00f1o bramando contra la bandada de funcionarios anodinos y an\u00f3nimos: &#8220;\u00a1Que tiemblen los pillos!&#8221; (24). Pero ello m\u00e1s que una moral, es una doble moral, la de tapar con el cohecho de alguaciles e inspectores la concusi\u00f3n de gobernadores y ministros. A eso se reducen los votos por la purificaci\u00f3n de las costumbres, tanto los proferidos por el candidato elegido como los depositados por sus electores, a que los eximios traficantes corrompan con su ejemplo a sus subalternos y luego los reprendan por dejarse corromper. Las masas captar\u00e1n m\u00e1s temprano que tarde las razones de fondo de tama\u00f1o farise\u00edsmo. O por lo menos a las fuerzas revolucionarias les sobrar\u00e1 material ilustrativo para instruir c\u00f3mo la podredumbre del sistema, al igual que la explotaci\u00f3n o la sujeci\u00f3n a los monopolios extranjeros, es uno de sus sustent\u00e1culos b\u00e1sicos, al que no se corta sin echar al suelo toda la estructura. Cosa en la cual ning\u00fan Belisario Betancur est\u00e1 ni remotamente interesado.<br \/>\nYa hicimos ver que en cuanto concierne a los retoques econ\u00f3micos, dispuestos a la carrera y bajo la presi\u00f3n de las ca\u00f3ticas circunstancias, aunque el gobierno se muestra incierto, e incluso precipitado para moverse en terreno tan resbaladizo, como acaba de expon\u00e9rselo francamente Carlos Lleras Restrepo, el n\u00famero uno de sus siete sabios, los decretos oficiales se parcializan del lado de las arraigadas y costosas preferencias. Alrededor de tales materias s\u00ed que se ha tejido en Colombia una leyenda: que la naci\u00f3n no adelanta o no lo ha hecho al ritmo requerido porque, entre los muchos fracasos, la f\u00f3rmula salvadora duerme a\u00fan en la gaveta de alg\u00fan escritorio, a la espera del mandatario probo y providente. Y el asunto se confina al debate vaporoso sobre las virtudes y los vicios de \u00e9sta o aqu\u00e9lla plataforma, tesis o teor\u00eda, sin que se toque para nada las relaciones de expoliaci\u00f3n del imperialismo y de sus mediadores, que son las que asfixian la producci\u00f3n nacional y hacen que el trabajo y las riquezas de los colombianos no sirvan a la prosperidad del pa\u00eds sino a la de sus v\u00e1ndalos. Cada jefe de Estado llega con sus propios proyectos y proyectistas a corregir lo que sus desastrados predecesores hab\u00edan corregido in\u00fatilmente. A L\u00f3pez y a Turbay se les endilga el haber descarrilado el tren con la aplicaci\u00f3n de las recomendaciones de la &#8220;escuela de Chicago&#8221;; y los ide\u00f3logos del Movimiento Nacional se dan aires doctrinales interpretando su victoria del 30 de mayo como la clamorosa petici\u00f3n de un pueblo para que, dentro de los planes de desarrollo, se suprima hasta la m\u00e1s tenue influencia de los disc\u00edpulos de Milton Friedman. Sin embargo, bastar\u00e1 con echar un vistazo al desolado paisaje de Latinoam\u00e9rica para concluir que la mayor\u00eda de las naciones presenta el mismo s\u00edndrome, o sea, alt\u00edsimos topes de endeudamiento externo, d\u00e9ficit fiscal cr\u00f3nico, inflaci\u00f3n galopante, quiebras en la industria y en el agro, angustioso desempleo, hambruna general. Esto de una parte, y de la otra, los reg\u00edmenes han experimentado las m\u00e1s variadas recetas, desde las caseras hasta las prescritas por los sapient\u00edsimos doctores de los organismos internacionales, como para que la reca\u00edda particularmente aguda de 1981 y 1982 se la haya de asignar a determinados patrones conceptuales, o a esquemas, cuando todos ellos, unos m\u00e1s r\u00e1pido que otros, han ido a parar al mismo estercolero.<\/p>\n<p>Sin importar que Betancur tambi\u00e9n esgrima y se jacte de sus propios dise\u00f1os program\u00e1ticos, as\u00ed \u00e9stos se parezcan demasiado a las cuatro estrategias pastranistas de ingrata recordaci\u00f3n, el hecho tozudo, incontrovertible, es que nuestra naci\u00f3n h\u00e1llase igualmente sumergida en la crisis, una de las peores del siglo, acaso comparable a la de 1930, o a los desbarajustes que confluyeron en las dos guerras; y en la traves\u00eda, nada placentera, habremos de sufrir los bandazos y las sandeces de los actuales timoneles.<\/p>\n<p>Desde tiempo atr\u00e1s venimos repicando sobre la imposibilidad absoluta del progreso de Colombia bajo las condiciones de expoliaci\u00f3n imperialista, de predominio del capital financiero y de subsistencia de los modos atrasados de explotaci\u00f3n del campo. Hoy tales trabas despliegan, en las diferentes \u00e1reas de nuestra econom\u00eda y a plena luz del d\u00eda, todo su diab\u00f3lico poder destructivo. Los monopolios norteamericanos, acorralados por la competencia de las industrializadas naciones de Occidente y por el asedio del expansionismo sovi\u00e9tico, hincan sus garras con mayor avidez sobre las neocolonias. Exprimen sus mercados, saquean sus recursos e hipotecan sus gobiernos, hasta reventar. Las postraciones c\u00edclicas son cada vez m\u00e1s acentuadas y las mejor\u00edas m\u00e1s lentas. Adem\u00e1s de la superproducci\u00f3n y de sus inherentes fen\u00f3menos recesivos que en la actualidad afectan al mundo capitalista, ahora habr\u00e1 que a\u00f1adir la crisis financiera que se agrava agravando el estancamiento del comercio y de la industria. Los pa\u00edses atrasados y subyugados del Tercer Mundo adeudan la inveros\u00edmil cuant\u00eda de 600.000 millones de d\u00f3lares, la mitad de la cual corre a cargo de Latinoam\u00e9rica. No hay un procedimiento ni un mecanismo para medir exactamente la magnitud de los desajustes. No obstante, colapsos tan repentinos y en cadena como los de Argentina, Brasil y M\u00e9xico, los tres grandes de nuestro continente subdesarrollado, paradigmas de crecimiento, con ventajas comparativas y medios superiores a los de sus hermanos de infortunio, evidencian no s\u00f3lo la pasmosa vulnerabilidad de cualesquiera de tales ensayos, sino el sombr\u00edo futuro, el pantanero, la sinsalida del mismo ordenamiento del imperio. A medida que se taponan los diques proteccionistas, que bajan los precios de los productos exportables de las neocolonias y suben los de sus importaciones, aqu\u00e9llas, por m\u00e1s que se ci\u00f1an sin chistar a las rigurosas y humillantes estipulaciones del Fondo Monetario Internacional, ven disminuir alarmantemente el ingreso de divisas, poniendo en duda la oportuna cancelaci\u00f3n de las amortizaciones y los intereses vencidos de sus colosales empr\u00e9stitos y amenazando la circulaci\u00f3n monetaria mundial que da vida a los imperialismos.<\/p>\n<p>En semejante caos c\u00f3smico y para colmo de la martirizada Colombia, aparece esa mezcla de humilde aldeano y avezado comerciante que es el se\u00f1or Betancur a alegrar los corazones con su &#8220;s\u00ed se puede&#8221;. Sin el menor sentido de las leyes econ\u00f3micas, considera que las administraciones anteriores y los colombianos en general no hab\u00edan sabido valerse suficientemente bien de la inagotable fuente de eterna felicidad por \u00e9l redescubierta: el erario. Como ha o\u00eddo referir que &#8220;el gobierno es de todos&#8221;, los fondos de \u00e9ste han de colocarse literal y profusamente a disposici\u00f3n de la comunidad. Y si se menguan, cual acontece de ordinario, ah\u00ed est\u00e1 la maquinita de emisi\u00f3n del Banco de la Rep\u00fablica con qu\u00e9 encarar cuantas bancarrotas, defraudaciones, urgencias sociales, o cuanto traumatismo financiero, o industrial, o comercial, se presente en el territorio colombiano. Don F\u00e9lix Correa, quien de expendedor de gasolina en Caucasia se transmud\u00f3 en d\u00f3mine de las finanzas, haciendo gala de un criterio muy similar de la econom\u00eda &#8220;pudo&#8221; asimismo captar dineros a alt\u00edsimas tasas e invertir en sociedades deprimidas, escuetamente porque pensaba desplumar al incauto que le confiara sus denarios y limpiar la empresa que cayera en su redil. \u00a1Lo que se llama un hombre de negocios! Pero alguien tiene que pagar la viveza de don F\u00e9lix, como alguien tiene que pagar las generosidades del se\u00f1or Betancur. \u00bfO es que los 15.000 millones de pesos, o m\u00e1s, con que el gobierno salvaguard\u00f3 los compromisos de los financistas insolventes e indemniz\u00f3 a cantidades de ahorradores desfalcados, no valen nada, no inciden en la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, no proceden de ninguna parte ni van a ning\u00fan bolsillo?<\/p>\n<p>S\u00f3lo los desclasados, o las fracciones lumpenizadas de todas las clases, en su concepci\u00f3n del mundo y fuera de que echan mano del dinero a como d\u00e9 lugar pues la dicha se compra y se vende, nunca relacionan ese prodigioso talism\u00e1n ni con el trabajo ni con los procesos productivos que crean los bienes que aqu\u00e9l otorga. Comentando las propuestas bonapartistas, en la Francia de mediados del siglo pasado, de decretar un aumento de los sueldos de los suboficiales, y la no menos halag\u00fce\u00f1a de fundar un banco para &#8220;conceder cr\u00e9ditos de honor a los obreros&#8221;, Marx dec\u00eda: &#8220;Regalar y recibir prestado: a eso se limita la ciencia financiera del lumpemproletariado, lo mismo del distinguido que del vulgar&#8221;. Y agregaba: &#8220;Jam\u00e1s un pretendiente ha especulado m\u00e1s simplemente sobre la simpleza de las masas&#8221; (25). Cual lo hiciera L\u00f3pez Portillo, quien en s\u00f3lo seis a\u00f1os endeud\u00f3 a M\u00e9xico en 60.000 millones de d\u00f3lares y lo arruin\u00f3 totalmente, pero que sali\u00f3 de la presidencia cargado de m\u00e9ritos por haber decidido la nacionalizaci\u00f3n de la banca, los Luis Bonaparte de nuestros d\u00edas, adem\u00e1s de derrochar a debe, suelen emitir a c\u00e1ntaros moneda sin respaldo, el otro arbitrio silencioso e imperceptible con que se atraca al pueblo. \u00bfC\u00f3mo se compensa la condonaci\u00f3n millonaria de parte del impuesto ad-valorem hecha por la administraci\u00f3n Betancur a favor de los exportadores del caf\u00e9? \u00bfY los 4.000 millones de aumento del CAT? \u00bfY los miles de millones de pesos obsequiados a Ardila Lulle y a los otros monopolistas de la industria textil? \u00bfY los subsidios, transferencias, indemnizaciones y dem\u00e1s caras cortes\u00edas al capital financiero? \u00bfCon qu\u00e9 se suplir\u00e1 los faltantes presupuestarios originados en la rebaja de los tributos a las sociedades an\u00f3nimas, a los evasores, a los agiotistas, a los terratenientes?<\/p>\n<p>Todo se gira contra el Estado, cuyas cuentas acusan un exorbitante d\u00e9ficit anual de 150.000 millones de pesos, seg\u00fan el estimativo de diversos analistas, incluidos los oficiosos. Belisario Betancur recrimina las desmesuradas apetencias de los conocidos &#8220;grupos de presi\u00f3n&#8221;, con lo cual fantasea de renovador ante el vulgo ignaro y fam\u00e9lico; pero entretanto les expide el correspondiente donativo con que aplaca los recelos olig\u00e1rquicos y, de contera, simula incrementar la producci\u00f3n, combatir el desempleo y redistribuir el ingreso. En resumen, cumple sus promesas electorales de impulsar el &#8220;desarrollo con equidad&#8221; mediante las dos \u00fanicas formas que se le ocurren y que le son posibles: desangrando todav\u00eda m\u00e1s al fisco y emitiendo. Tan burda estratagema econ\u00f3mica deriva su popularidad del ingenuo reconocimiento de quienes ignoran que toda esa pi\u00f1ata palaciega, lejos de responder a las demandas de las actividades productivas, repercutir\u00e1 en un mayor endeudamiento estatal, en una multiplicaci\u00f3n de los impuestos indirectos y de las tarifas de los servicios p\u00fablicos y en un desbordamiento del costo de la vida, porque alguien ha de enjugar las generosidades del se\u00f1or Betancur como \u00e9ste enjug\u00f3 la viveza de don F\u00e9lix. Cada vez que el renovador concurra a un simposio a costear las sugerencias de los gremios influyentes, o cuando urja de reencaucharse pol\u00edticamente con algunas de sus falaces bonificaciones a los indigentes, el pueblo saldar\u00e1 la cuenta, no a distancia sino con la presencia cotidiana de sus agobiadoras necesidades, no a pesos corrientes sino con cuotas upaquizadas como las de sus decretos de vivienda y que habr\u00e1n de redimirse sin remedio, desde la inicial hasta la \u00faltima.<\/p>\n<p>Y entonces observaremos un fen\u00f3meno del cual no hemos hablado mucho: las incidencias de la pol\u00edtica en el \u00e1mbito econ\u00f3mico. Un Estado con sus instituciones desconceptuadas, que finca casi exclusivamente su asenso en el prestigio del gobierno; un gobierno que est\u00e1 integrado por una coalici\u00f3n capitaneada por su partido minoritario y \u00e9ste a la vez por su facci\u00f3n menos fuerte, el belisarismo, cuyo inspirador es el genio salido de la botella que hace y deshace para remendar los desarreglos de las bancarrotas, mantener unidos los m\u00faltiples intereses contrapuestos y conservar su aureola de predestinado, no es propiamente el elemento estabilizador que requiere la anarquizada econom\u00eda de Colombia. Si Betancur irrumpe en la historia cual producto casual de la crisis, su misi\u00f3n hist\u00f3rica no ser\u00e1 otra que la de contribuir fatalmente a exacerbarla con todos y cada uno de sus letales efectos. As\u00ed como la descomposici\u00f3n social coron\u00f3 de rey de los financistas antioque\u00f1os al insignificante expendedor de Caucasia y luego lo arrastr\u00f3 a La Modelo, la descomposici\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds, que sent\u00f3 al hijo de don Rosendo en el solio de Bol\u00edvar, lo conducir\u00e1 m\u00e1s tarde a la picota del desprecio p\u00fablico.<br \/>\nTodas las contradicciones se ahondar\u00e1n: la existente entre las superpotencias, la de los pa\u00edses sojuzgados con las metr\u00f3polis, la de Colombia con el imperialismo norteamericano, la de los monopolios for\u00e1neos con sus intermediarios vendepatria, la de las diferentes clases entre s\u00ed, la de los trabajadores con sus explotadores, la del marxismo con el revisionismo. Procesos ineludibles que sacar\u00e1n a la revoluci\u00f3n mundial de la aton\u00eda y nos favorecer\u00e1n en el grado en que seamos capaces de distinguir, dentro del c\u00famulo de tantas contingencias econ\u00f3micas y pol\u00edticas, cu\u00e1les de aquellas contradicciones se convertir\u00e1n o no en antag\u00f3nicas y hasta d\u00f3nde son aprovechables. No se trata s\u00f3lo de aferrarnos al piso para que no nos barra el turbi\u00f3n oportunista, sino de hacer cuanto corresponda para desintegrarlo.<br \/>\nNotas:<\/p>\n<p>1) Las frases citadas se encuentran en la carta dirigida por Carlos Marx a Federico Engels el 10 de diciembre de 1869. El sentido completo de sus palabras es el siguiente: &#8220;Hace tiempo pensaba que se pod\u00eda derribar el r\u00e9gimen irland\u00e9s con el auge de la clase obrera inglesa. Siempre defend\u00ed este punto de vista en el &#8216;New York Tribune&#8217;. Un estudio m\u00e1s profundo del problema me ha convencido de lo contrario. La clase obrera inglesa no har\u00e1 nada mientras no se separe de Irlanda. La palanca debe ser aplicada en Irlanda. De ah\u00ed que el problema irland\u00e9s tenga tan gran importancia para el movimiento social en general&#8221;. (&#8220;Acotaciones a la correspondencia entre Marx y Engels 1844-1883&#8221;, V. I. Lenin. Coedici\u00f3n: Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, Ediciones Grijalbo, Barcelona. 1976. P\u00e1gs. 135 y 136).<br \/>\n2) V. I. Lenin, &#8220;Una caricatura del marxismo y el economismo imperialista&#8221;&#8216;. Obras Completas, segunda edici\u00f3n, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1970. Tomo XXIV, P\u00e1g. 69.<br \/>\n3) V. I. Lenin, &#8220;La crisis ha madurado&#8221;. Obras Completas indicadas. Tomo XXVII, P\u00e1g. 189.<br \/>\n4) Entre las advertencias hechas por Lenin d\u00edas antes de la Revoluci\u00f3n de Octubre, vale la pena transcribir algunas:<br \/>\n&#8220;Tenemos en Petersburgo miles de obreros armados y soldados que pueden tomar al instante el Palacio de Invierno, el Estado Mayor Central, la Central telef\u00f3nica y todas las grandes imprentas. Nada podr\u00e1 ya desalojarnos, mientras en el ej\u00e9rcito se desarrollar\u00e1 una campa\u00f1a de agitaci\u00f3n tal, que ser\u00e1 imposible combatir a ese gobierno de paz, de tierra para los campesinos, etc.<\/p>\n<p>&#8220;Si nos lanz\u00e1ramos al ataque en seguida, de repente, desde tres puntos: Petersburgo, Mosc\u00fa y la Flota del B\u00e1ltico, hay el noventa y nueve por ciento de probabilidades de que triunfar\u00edamos con menos sacrificios que en las jornadas del 3 y 5 de julio, pues las tropas no avanzar\u00e1n contra un gobierno de paz (&#8230;).<\/p>\n<p>&#8220;No tomar el poder ahora, `esperar&#8217;, dedicarse a charlar en el CEC, limitarnos a `luchar por un \u00f3rgano&#8217; (el Soviet), a `luchar por el Congreso&#8217;, es sentenciar la revoluci\u00f3n a muerte.<\/p>\n<p>&#8220;En vista de que el CC ha dejado incluso sin respuesta todos los insistentes reclamos de una pol\u00edtica tal que vengo haciendo desde que comenz\u00f3 la conferencia democr\u00e1tica (. . .), me veo obligado a considerar esto como una `sutil&#8217; insinuaci\u00f3n de que el CC no desea ni siquiera discutir el problema, una sutil insinuaci\u00f3n de que me calle la boca y como una proposici\u00f3n a que me retire.<\/p>\n<p>&#8220;Me veo obligado a presentar mi renuncia al CC, cosa que aqu\u00ed hago, reserv\u00e1ndome la libertad de hacer propaganda entre los afiliados de base del partido y en el congreso del partido.<\/p>\n<p>&#8220;Pues tengo la profunda convicci\u00f3n de que si &#8216;esperamos&#8217; al Congreso de los Soviets y dejamos pasar este momento, destruiremos la revoluci\u00f3n&#8221;. (\u00cddem, P\u00e1gs. 195 y 196).<\/p>\n<p>5) Carlos Marx, &#8220;El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte&#8221;. C. Marx F. Engels Obras Escogidas, Editorial Progreso Mosc\u00fa, 1973. Tomo I, P\u00e1g. 408.<\/p>\n<p>6) Lenin, en su art\u00edculo &#8220;La bancarrota de la II Internacional&#8221;, escrito a mediados de 1915, hab\u00eda afirmado textualmente:<\/p>\n<p>&#8220;Para un marxista es indiscutible que una revoluci\u00f3n es imposible sin una situaci\u00f3n revolucionaria, aunque no toda situaci\u00f3n revolucionaria conduce a la revoluci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1les son, en t\u00e9rminos generales, los s\u00edntomas distintivos de una situaci\u00f3n revolucionaria? Estamos seguros de no equivocarnos cuando se\u00f1alamos los siguientes tres s\u00edntomas principales: 1) cuando es imposible para las clases gobernantes mantener su dominaci\u00f3n sin ning\u00fan cambio: cuando hay una crisis, en una u otra forma, entre las &#8216;clases altas&#8217;, una crisis en la pol\u00edtica de la clase dominante, que abre una hendidura por la que irrumpen el descontento y la indignaci\u00f3n de las clases oprimidas. Para que estalle la revoluci\u00f3n no basta, por lo general, que `los de abajo no quieran&#8217; vivir como antes, sino que tambi\u00e9n es necesario que `los de arriba no puedan vivir&#8217; como hasta entonces: 2) cuando los sufrimientos y las necesidades de las clases oprimidas se han hecho m\u00e1s agudos que habitualmente; 3) cuando, como consecuencia de las causas mencionadas, hay una considerable intensificaci\u00f3n de la actividad de las masas, las cuales en tiempos &#8216;pac\u00edficos&#8217; se dejan expoliar sin quejas, pero que en tiempos agitados son compelidas, tanto por todas las circunstancias de la crisis como por las mismas &#8216;clases altas&#8217;, a la acci\u00f3n hist\u00f3rica independiente.<\/p>\n<p>&#8220;Sin estos cambios objetivos, que son independientes de la voluntad, no s\u00f3lo de determinados grupos y partidos sino tambi\u00e9n de la voluntad de determinadas clases, una revoluci\u00f3n es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios objetivos es precisamente lo que se llama situaci\u00f3n revolucionaria. Tal situaci\u00f3n existi\u00f3 en Rusia en 1905 y en todos los per\u00edodos revolucionarios en Occidente: tambi\u00e9n existi\u00f3 en la d\u00e9cada del 60 del siglo pasado en Alemania, y en Rusia en 1859-1861 y en 1879-1880, sin que se produjeran revoluciones en esos momentos. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la revoluci\u00f3n no se produce en cualquier situaci\u00f3n revolucionaria, se produce s\u00f3lo en una situaci\u00f3n en la que los cambios objetivos citados son acompa\u00f1ados por un cambio subjetivo, como es la habilidad de la clase revolucionaria para realizar acciones revolucionarias de masas suficientemente fuertes como para destruir (o dislocar) el viejo gobierno, que jam\u00e1s, ni siquiera en las \u00e9pocas de crisis &#8216;caer\u00e1&#8217; si no se lo &#8216;hace caer&#8221;&#8216;. (Obras Completas indicadas, Tomo XXII, p\u00e1g. 310).<br \/>\n7) Alberto Lleras Camargo, el otrora hombre fuerte, apodado &#8220;el monarca&#8221; por su amplio ascendiente dentro de los reg\u00edmenes frentenacionalistas, en un discurso le\u00eddo en el Hotel Tequendama el 3 de noviembre de 1981, a prop\u00f3sito de los 25 a\u00f1os de la Sociedad Econ\u00f3mica de Amigos del Pa\u00eds, el centro de estudios fundado por su primo, reconoci\u00f3 sin paliativos la impotencia de los liberales disidentes que desafiaban la aplanadora de los directorios oficialistas. No obstante, y como estimaba urgente la cruzada contra los achaques degenerativos de su colectividad, inst\u00f3 al combate quijotesco por la restauraci\u00f3n de los valores perdidos, los de la \u00e9poca florida de la burgues\u00eda colombiana, cuando \u00e9sta no hab\u00eda a\u00fan echado por los atajos de las mafias del capital financiero -el legal y el subterr\u00e1neo-, de la usura desorbitada, de las quiebras fraudulentas en cadena, de los autopr\u00e9stamos, del denominado &#8220;enriquecimiento f\u00e1cil&#8221;. Las palabras suyas, sus \u00faltimas palabras, con, las que clausur\u00f3 pr\u00e1cticamente cincuenta a\u00f1os de vida p\u00fablica, parec\u00edan las de un principiante, o las de un inconforme que inicia su ciclo sin influencias, sin padrinos, y que, para hacerse escuchar y difundir su mensaje, ha de colarse por los escasos resquicios que deja abiertos la democracia representativa.<\/p>\n<p>Estos fueron sus planteamientos atinentes:<br \/>\n&#8220;Desde luego quienes ven al partido en tan grave crisis, que amenaza el predominio de las ideas liberales en Colombia, no pueden, no deben cruzarse de brazos a presenciar un espect\u00e1culo que les repugna y les alarma. Hay todav\u00eda algunas troneras que no ha tapado la previsi\u00f3n, casi infinita, de los jefes pol\u00edticos para que la opini\u00f3n se exprese, y debe hacerlo. Uno a uno los medios de comunicaci\u00f3n se han ido cerrando, y convertidos en monopolios de grupos financieros poderosos tienen poca libertad para manifestar sus inquietudes, si es que todav\u00eda alientan en esa masa confusa de intereses y correspondencias obligadas. Pero quedan algunos, y no los menos importantes. Y hay a\u00fan posibilidad de luchar por medio de las votaciones, y manera de enfrentarse, con dificultades inmensas, a la maquinaria de los clanes pol\u00edticos que controlan los gobiernos locales inflexiblemente, con la dureza de las jefaturas de la mafia. Hay que emplear ese recurso. No es una cuesti\u00f3n de nombres o de afiliaciones anteriores, sino una manera de decir si aceptan o no los resultados que se quieren imponer por la clase pol\u00edtica, llamada ahora por un jefe nacional eminente a combatir contra el `pa\u00eds nacional&#8217; que Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n consideraba como la \u00faltima y la mejor reserva de la libertad contra la f\u00e9rrea organizaci\u00f3n del &#8216;pa\u00eds pol\u00edtico&#8217;. Es posible que esos grandes ej\u00e9rcitos desorganizados y que podr\u00edan mejor calificarse de masas inermes ante las fortalezas del clientelismo, no sean, capaces de una ordenada movilizaci\u00f3n, pero hay que intentarla. En la elecci\u00f3n del Congreso, que se hace en un solo d\u00eda para consolidar a nuestro PRI por cuatro a\u00f1os, sin alternativa importante, se juega, como ya se ha visto, un sistema pol\u00edtico que la opini\u00f3n nacional ha venido rechazando, sistem\u00e1ticamente, ante los abusos de sus integrantes y conductores m\u00e1s afortunados. Pero hay posibilidad de abrir algunas oportunidades de protesta en un nivel m\u00e1s alto que el del ciudadano com\u00fan, y no deben desperdiciarse. Si en el pr\u00f3ximo Congreso se logra que haya una representaci\u00f3n, por reducida que sea, que tenga aliento para defender las ideas liberales de una manera sistem\u00e1tica y valiente, eso ser\u00e1 el comienzo para acelerar la decadencia del sistema que pretende erigirse en sagrado, el \u00fanico leg\u00edtimo y la fuente de toda autoridad para el futuro. Pero para ello hay que votar. Y perder el miedo a ese tipo de excomuniones que salen de bocas sin autoridad para invitar a la sacralizaci\u00f3n de lo que no es siquiera respetable&#8221;.<\/p>\n<p>8) En una concentraci\u00f3n en Curuman\u00ed, Cesar, el candidato Betancur se refiri\u00f3 as\u00ed al manoseado tema de la paz:<\/p>\n<p>&#8220;Pondremos en pr\u00e1ctica todas las recomendaciones&#8217; que haga la Comisi\u00f3n de Paz en horabuena integrada por el gobierno nacional (&#8230;).<br \/>\n&#8220;S\u00e9 que me est\u00e1n escuchando gentes alzadas en armas contra las instituciones. S\u00e9 que me est\u00e1n escuchando gentes de la subversi\u00f3n. Yo les digo: aplaudo la Comisi\u00f3n de Paz porque est\u00e1 buscando soluciones a los problemas de la subversi\u00f3n, y les agrego: el a\u00f1o pr\u00f3ximo cuando la majestad de la Rep\u00fablica descanse sobre mi cabeza con la asistencia del Dios de Colombia en el cual yo creo, y con la presencia de las Fuerzas Armadas que no son enemigas de ning\u00fan colombiano, porque ellas vigilan la soberan\u00eda de la patria, pondremos en pr\u00e1ctica las recomendaciones de la Comisi\u00f3n de Paz con el objeto de que el pa\u00eds, los alzados en armas encuentren nuevos caminos para su plena reincorporaci\u00f3n a las actividades normales&#8221;. (&#8220;El Mundo&#8221;, diciembre 30 de 1981).<\/p>\n<p>9) En carta a Jos\u00e9 Bloch, de septiembre de 1890, Engels se ocupa del malentendido:<br \/>\n..Seg\u00fan la concepci\u00f3n materialista de la historia, el factor que en \u00faltima instancia determina la historia es la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca m\u00e1s que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor econ\u00f3mico es el \u00fanico determinante, convertir\u00e1 aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situaci\u00f3n econ\u00f3mica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta -las formas pol\u00edticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, despu\u00e9s de ganada una batalla ,redacta la clase triunfante, etc., las formas jur\u00eddicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teor\u00edas pol\u00edticas, jur\u00eddicas, filos\u00f3ficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de \u00e9stas hasta convertirlas en un sistema de dogmas- ejercen tambi\u00e9n su influencia sobre el curso de las luchas hist\u00f3ricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma. Es un juego mutuo de acciones y reacciones entre todos estos factores, en el que, a trav\u00e9s de toda la muchedumbre infinita de casualidades (es decir, de cosas y acaecimientos cuya trabaz\u00f3n interna es tan remota o tan dif\u00edcil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no hacer caso de ella), acaba siempre imponi\u00e9ndose como necesidad el movimiento econ\u00f3mico. De otro modo, aplicar la teor\u00eda a una \u00e9poca hist\u00f3rica cualquiera ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil que resolver una simple ecuaci\u00f3n de primer grado&#8221;. (Obras Completas citadas, tomo III, p\u00e1g. 514).<\/p>\n<p>10) Al final del &#8220;Manifiesto del Partido Comunista&#8221;, redactado por Marx y Engels, se lee: &#8220;Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y prop\u00f3sitos&#8221;. (\u00cddem. Tomo I, p\u00e1g. 140).<\/p>\n<p>11) Tomado de &#8220;La Rep\u00fablica&#8221;, agosto 21 de 1982.<\/p>\n<p>12) &#8220;El Tiempo&#8221;, agosto 13 de 1982.<\/p>\n<p>13) Vladimir I. Lenin, Obras Completas citadas, Tomo XXIV, P\u00e1gs. 47 y 48.<\/p>\n<p>14) La llamada Carta del Atl\u00e1ntico, suscrita en agosto de 1941 por Winston Churchill en nombre de Inglaterra y por Franklin Delano Roosevelt en representaci\u00f3n de los Estados Unidos, constituye pr\u00e1cticamente un programa de tales potencias para la Segunda Guerra Mundial, en el que se aboga por la democracia burguesa. Entre los puntos de dicho pacto se consigna:<\/p>\n<p>Los signatarios &#8220;respetan el derecho de todos los pueblos a elegir la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir, y aspiran a que aquellos que est\u00e1n privados por la fuerza de esta libertad, recuperen el derecho a la soberan\u00eda y a la autodeterminaci\u00f3n&#8221;.<br \/>\nAnte las nuevas realidades, en particular por el creciente poder\u00edo econ\u00f3mico de los monopolios, la extensi\u00f3n de las formas capitalistas de producci\u00f3n en las antiguas colonias y los respectivos anhelos de libertad que entre los pueblos despiertan tales factores, los imperialistas modernos no tienen el menor inconveniente en proclamar la independencia, la autodeterminaci\u00f3n nacional y el resto de los supuestos republicanos, para que sean profesados y acogidos incluso por las burgues\u00edas m\u00e1s sometidas y serviles de las naciones d\u00e9biles y relegadas.<\/p>\n<p>15) &#8220;El Tiempo&#8221; de diciembre 7 de 1982 divulg\u00f3:<\/p>\n<p>&#8220;Muchos pa\u00edses latinoamericanos apoyaron secretamente el respaldo de Estados Unidos a Gran Breta\u00f1a durante la guerra de Las Malvinas, pese a sus declaraciones p\u00fablicas en sentido contrario, declar\u00f3 el jueves en Miami el ex secretario de Estado Alexander Haig.<\/p>\n<p>&#8220;&#8216;Menos de una semana despu\u00e9s de la rendici\u00f3n de Las Malvinas, representantes latinoamericanos llegaban a mi oficina a expresar su apoyo total a lo que EE.UU. hab\u00eda hecho&#8217;, dijo Haig al hablar en el banquete anual de la Federaci\u00f3n Jud\u00eda del Gran Miami&#8221;.<\/p>\n<p>De otra parte, se conoci\u00f3, a trav\u00e9s de los cables noticiosos provenientes de la reuni\u00f3n de los No Alineados de Managua, que el mismo gobierno argentino solicit\u00f3 la supresi\u00f3n en los documentos de toda referencia al apoyo de Washington a la agresi\u00f3n inglesa en Las Malvinas. Tan inaudita actitud del principal lesionado con la sangrienta vindicta de los dos imperialismos se presenta despu\u00e9s de que aqu\u00e9l, ante la bancarrota que lo consume, hubo de aceptar los dict\u00e1menes del Fondo Monetario Internacional. Peculiar ejemplo de c\u00f3mo la sujeci\u00f3n econ\u00f3mica condiciona el comportamiento pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La noticia al respecto la tomamos de &#8220;El Tiempo&#8221; del 15 de enero de 1983, y rese\u00f1a:<br \/>\n&#8220;Se record\u00f3 que a pedido de Argentina fue eliminada la menci\u00f3n a la alianza de Estados Unidos con Gran<br \/>\nBreta\u00f1a durante el conflicto del Atl\u00e1ntico Sur del proyecto original nicarag\u00fcense, difundido el 15 de diciembre pasado en Nueva York&#8221;.<\/p>\n<p>16) Palabras de Alfonso L\u00f3pez Michelsen, extractadas de reportaje de &#8220;El Espacio&#8221;, diciembre 21 de 1982.<\/p>\n<p>17) En varias oportunidades Betancur ha expresado conceptos condenatorios de la conducta estadinense.<\/p>\n<p>En entrevista concedida a la revista norteamericana &#8220;Newsweek&#8221;, puntualiz\u00f3: &#8220;Colombia no quiere ser el sat\u00e9lite de los Estados Unidos&#8221; (. . .) &#8220;No quiero depender demasiado de los Estados Unidos&#8221; (. . ,) &#8220;Cuando los Estados Unidos ayudan, frecuentemente tambi\u00e9n ofenden. Queremos ayuda de los Estados Unidos porque la necesitamos, pero depende de las condiciones con que se nos ofrezca esa ayuda. Si es para beneficiar a las multinacionales no la queremos&#8221; (&#8220;El Espectador&#8221;, agosto 23 de 1982).<\/p>\n<p>En declaraciones desde La Paz, a donde viaj\u00f3 a la posesi\u00f3n del presidente Siles Suazo, volvi\u00f3 a embestir: &#8220;Nosotros en muchos casos somos el &#8216;patio de atr\u00e1s&#8217; de las superpotencias. No solamente de los Estados Unidos, de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, de las dem\u00e1s potencias&#8230;&#8221; (&#8220;El Tiempo&#8221;, octubre 11 de 1982).<\/p>\n<p>Y en carta dirigida a Ronald Reagan con ocasi\u00f3n de su visita a Colombia, adem\u00e1s de elogiar la labor del Banco Interamericano de Desarrollo, uno de los tent\u00e1culos del imperio, recaba una mayor injerencia de este &#8220;important\u00edsimo mecanismo de apoyo al crecimiento econ\u00f3mico o regional&#8221;. Consignemos algunos apartes de su misiva:<\/p>\n<p>&#8220;La suerte del Banco Interamericano constituye, se\u00f1or Presidente, motivo de gran preocupaci\u00f3n en toda el \u00e1rea, porque los latinoamericanos reconocemos en esa agencia un important\u00edsimo mecanismo de apoyo al crecimiento econ\u00f3mico regional: y porque apreciamos el significativo aporte que ha hecho a la modernizaci\u00f3n y el mejorestar de todo el n\u00facleo humano y productivo de muestra regi\u00f3n (&#8230;).<\/p>\n<p>&#8220;A pesar de haber buscado nosotros, junto al grupo de pa\u00edses miembros no regionales y a otros de la propia regi\u00f3n, una f\u00f3rmula intermedia de acercamiento entre las diversas partes, no hemos encontrado el acuerdo que Am\u00e9rica Latina y el Caribe requieren y reclaman porque lo necesitan, Colombia al menos (sic) pero el resto de la regi\u00f3n con angustia. Y nosotros somos parte de la regi\u00f3n, part\u00edcipes por tanto de sus esperanzas pero tambi\u00e9n de sus frustraciones&#8221; (&#8230;).<\/p>\n<p>&#8220;El panorama financiero actual del mundo, no es el m\u00e1s propicio para la aplicaci\u00f3n del criterio de &#8216;graduaci\u00f3n&#8217; (es decir de retiro acelerado del programa de pr\u00e9stamos como beneficiarios) de los pa\u00edses de mayores posibilidades econ\u00f3micas de la Am\u00e9rica Latina.<br \/>\n&#8220;Ha llegado el momento de intervenir a nuestro nivel presidencial en este proceso, para sacar del estancamiento una negociaci\u00f3n cuyo fracaso causar\u00eda sin duda da\u00f1o profundo en las relaciones interamericanas; y a una instituci\u00f3n que merece el respeto y apoyo de todos los dirigentes regionales.<\/p>\n<p>&#8220;Ser\u00eda altamente deseable que durante su viaje de la pr\u00f3xima semana a la Am\u00e9rica Latina, expresara usted, se\u00f1or Presidente, su decisi\u00f3n de facilitar un acuerdo sobre esta materia, acerc\u00e1ndose con visi\u00f3n progresista del futuro latinoamericano y del Caribe, a los t\u00e9rminos que comparte la mayor\u00eda de los pa\u00edses miembros del banco y de los cuales desafortunadamente s\u00f3lo los Estados Unidos han querido distanciarse&#8221;. (&#8220;El Tiempo&#8221;, noviembre 28 de 1982).<\/p>\n<p>18) Al respecto Federico Engels sostiene:<br \/>\n&#8220;Los hombres hacen ellos mismos su historia, pero hasta ahora no con una voluntad colectiva y con arreglo a un plan colectivo, ni siquiera dentro de una sociedad dada y circunscrita. Sus aspiraciones se entrecruzan: por eso en todas estas sociedades impera la necesidad, cuyo complemento y forma de manifestarse es la casualidad. La necesidad que aqu\u00ed se impone a trav\u00e9s de la casualidad es tambi\u00e9n, en \u00faltima instancia, la econ\u00f3mica. Y aqu\u00ed es donde debemos hablar de los llamados grandes hombres. El hecho de que surja uno de \u00e9stos, precisamente \u00e9ste y en un momento y un pa\u00eds determinados, es, naturalmente, una pura casualidad&#8221;. (Carta a W. Borgius. Obras Escogidas citadas, tomo III, p\u00e1g. 531).<\/p>\n<p>&#8220;Seg\u00fan la concepci\u00f3n de Marx, toda la marcha de la historia -tr\u00e1tase de los acontecimientos notables- se ha producido hasta ahora de modo inconsciente, es decir, los acontecimientos y sus consecuencias no han dependido de la voluntad de los hombres; los participantes en los acontecimientos hist\u00f3ricos deseaban algo diametralmente opuesto a lo logrado o, bien, lo logrado acarreaba consecuencias absolutamente imprevistas&#8217;. (Carta a Werner Sombart. \u00cddem. P\u00e1gs. 533 y 534).<\/p>\n<p>&#8220;El curso de la historia se rige por leyes generales de car\u00e1cter interno. Tambi\u00e9n aqu\u00ed reina, en la superficie y en conjunto, pese a los fines conscientemente deseados de los individuos, un aparente azar: rara vez acaece lo que se desea, y en la mayor\u00eda de los casos los muchos fines propuestos se entrecruzan unos con otros y se contradicen, cuando no son de suyo irrealizables o son insuficientes los medios de que se dispone para llevarlos a cabo. Las colisiones entre las innumerables voluntades y actos individuales crean en el campo de la historia un estado de cosas muy an\u00e1logo al que impera en la naturaleza inconsciente. Los fines de los actos son obra de la voluntad, pero los resultados que en la realidad se derivan de ellos no lo son, y aun cuando parezcan ajustarse de momento al fin propuesto, a la postre encierran consecuencias muy distintas a las propuestas. Por eso, en conjunto, los acontecimientos hist\u00f3ricos tambi\u00e9n parecen estar presididos por el azar. Pero all\u00ed donde en la superficie de las cosas parece reinar la casualidad, \u00e9sta se halla siempre gobernada por leyes internas ocultas, y de lo que se trata es de descubrir estas leyes&#8221; (&#8230;).<\/p>\n<p>&#8220;Las muchas voluntades individuales que act\u00faan en la historia producen casi siempre resultados muy distintos de los propuestos -a veces, incluso contrarios-, y, por tanto, sus m\u00f3viles tienen tambi\u00e9n una importancia, puramente secundaria en cuanto al resultado total. Por otra parte, hay que preguntarse qu\u00e9 fuerzas propulsoras act\u00faan, a su vez, detr\u00e1s de esos m\u00f3viles, qu\u00e9 causas hist\u00f3ricas son las que en las cabezas de los hombres se transforman en estos m\u00f3viles&#8221;. (&#8220;Ludwig Feuerbach y el fin de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana&#8221;. \u00cddem. P\u00e1gs. 385 y 386).<\/p>\n<p>19) Carlos Marx, Ob. cit., tomo I, p\u00e1g. 408.<\/p>\n<p>20) Misael Pastrana, reportaje dado al programa &#8220;Gran Angular&#8221; de televisi\u00f3n y reproducido por &#8220;La Rep\u00fablica&#8221;, agosto 20 de 1978.<\/p>\n<p>21) Alvaro G\u00f3mez, antes de ser derrotado en la convenci\u00f3n de su partido que nominara a Betancur candidato a la presidencia, combati\u00f3 acerbamente las pretensiones del Movimiento Nacional de adobar la presencia y los planteamientos del conservatismo como una t\u00e1ctica para competir en los comicios de 1982.<\/p>\n<p>En un reportaje del 15 de octubre de 1981 y que &#8220;La Rep\u00fablica&#8221; public\u00f3 el 15 de noviembre \u00faltimo, a fin de recordar las antiguas deslealtades del designado con su presidente, el se\u00f1or G\u00f3mez dijo:<\/p>\n<p>&#8220;No excomulgo a las personas ni me interesa pero los movimientos s\u00ed los puedo juzgar desde el punto de vista doctrinario y conservador y de conveniencia pol\u00edtica hacia el futuro porque los movimientos se forman a base de elementos y los elementos que se han formado en torno a un movimiento nacional con la Anapo y con una democracia cristiana que no existe y con unas amistades con Gabito y con relaciones con Cuba a m\u00ed no me gustan. Y eso lo puedo decir. No tengo ning\u00fan compromiso de callarme (&#8230;).<\/p>\n<p>&#8220;La situaci\u00f3n para el partido conservador es muy buena, que los programas del partido conservador son muy buenos, que ser\u00eda una l\u00e1stima que los colombianos no pudieran votar por ellos porque nadie se los ofreciera en el momento de la escogencia electoral&#8221;.<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n de G\u00f3mez Hurtado para la designatura encendi\u00f3 los \u00e1nimos del sector ospinista, que dej\u00f3 sus airadas constancias en su principal \u00f3rgano de expresi\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfPor qu\u00e9 se ha de elegir, a los pocos meses del ejercicio presidencial, el Designado? \u00bfA qui\u00e9n, distinto a los candidatos interesa tal cosa? \u00bfPuede ponerse a prueba la eficacia de un gobierno, la bondad de una administraci\u00f3n y las esperanzas de un pueblo, por la presunta y riesgosa definici\u00f3n de qui\u00e9n es importante en la vida nacional, y qui\u00e9n tiene las mayor\u00edas parlamentarias del conservatismo?&#8221; (Editorial de &#8220;La Rep\u00fablica&#8221;, noviembre 15 de 1982).<\/p>\n<p>&#8220;No fue el doctor Betancur ni Designado, ni figura administrativa, ni elemento decisivo en la vida del conservatismo. Fue, nada m\u00e1s pero nada menos, que candidato nacional, presente en los foros de la inteligencia, adalid en las plazas p\u00fablicas, gestor de una decisi\u00f3n nacional que ha dado a los colombianos la eminente posici\u00f3n que ocupa, a contentamiento de todos sus compatriotas (&#8230;) Ni el conservatismo puede dar al pa\u00eds la sensaci\u00f3n, entre ingenua y mezquina, de que la gran pasi\u00f3n de la nacionalidad se va a convertir en una especie de horcas caudinas para que pasen, bajo ellas, quienes no hemos sido vencidos, ni estamos en usufructo de nada distinto al gobierno nacional del doctor Betancur (&#8230;).<\/p>\n<p>&#8220;No podemos aceptar que por arte de birlibirloque, quien fuera derrotado por los conservadores en la convenci\u00f3n que eligi\u00f3 candidato a la Presidencia y por los colombianos en la misma elecci\u00f3n presidencial nos regrese, victorioso de una amable reuni\u00f3n en un restaurante exclusivo. As\u00ed tenga mu\u00f1idores y paniaguados de la m\u00e1s alta categor\u00eda&#8221; (Editorial de &#8220;La Rep\u00fablica&#8221;, noviembre 11 de 1982).<\/p>\n<p>De otro lado, la bancada turbolopista vot\u00f3 fervorosamente por G\u00f3mez, mientras se abstuvo de hacerlo el Nuevo Liberalismo, cuyo dirigente m\u00e1s visible, Luis Carlos Gal\u00e1n, exterioriz\u00f3 as\u00ed su disgusto:<\/p>\n<p>&#8220;El actual jefe del Estado, al inscribirse como candidato presidencial se identific\u00f3 cono miembro del movimiento nacional y toda la opini\u00f3n sabe que tuvo que enfrentarse al doctor G\u00f3mez Hurtado quien se opuso a tal movimiento. G\u00f3mez Hurtado s\u00f3lo acept\u00f3 la candidatura de Betancur para evitar que se prolongara la divisi\u00f3n conservadora y lograr que el partido conservador mimetizado cono movimiento nacional completara con otros sectores una votaci\u00f3n que no pod\u00eda alcanzar por s\u00ed mismo. ..&#8221; (&#8220;El Tiempo&#8221;, noviembre 23 de 1982).<\/p>\n<p>22) A continuaci\u00f3n transcribimos parte de la proposici\u00f3n aprobada en la C\u00e1mara:<br \/>\n&#8220;Tercero. Que en el d\u00eda de hoy el Se\u00f1or Presidente de la Rep\u00fablica, con dinero del Estado, ofrece un banquete para 1.500 personas en el Hotel Tequendama, denominado `Banquete de la paz&#8217; y,<\/p>\n<p>&#8220;Cuarto. Que parece que hoy cuando el pueblo colombiano asiste al vil asesinato de personas como do\u00f1a Gloria Lara de Echeverri, resulta inoportuno, cuando menos, celebrar una paz inexistente.<\/p>\n<p>&#8220;Propone:<\/p>\n<p>&#8220;Abstenerse de asistir la representaci\u00f3n parlamentaria al precitado banquete, contribuyendo as\u00ed al fortalecimiento de las finanzas gubernamentales y al respeto por el sentimiento de dolor que embarga al pueblo colombiano&#8221;. (&#8220;El Tiempo&#8221;, diciembre 2 de 1982).<\/p>\n<p>23) Miguel de Cervantes, &#8220;Don Quijote de la Mancha&#8221;, Editorial Juventud, Barcelona (Espa\u00f1a), 1971. Volumen I, p\u00e1g. 106.<\/p>\n<p>24) Expresi\u00f3n empleada por Belisario Betancur despu\u00e9s de haber sido elegido presidente y con la cual se refiere y amenaza a los funcionarios corruptos. (&#8220;El Tiempo&#8221;, julio 28 de 1982).<\/p>\n<p>25) Carlos Marx, Ob. cit., tomo I, p\u00e1g. 447. 102<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A los padecimientos de la agotadora campa\u00f1a electoral pasada y a los escasos votos obtenidos por nuestros candidatos tenemos que sumar en el balance, en esta oportunidad, la err\u00f3nea apreciaci\u00f3n en que incurrimos respecto a qui\u00e9n o qui\u00e9nes ser\u00edan los vencedores de la jornada. 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