{"id":20622,"date":"2005-01-28T19:00:00","date_gmt":"2005-01-28T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/01\/28\/editorial-la-trascendencia-de-la-osadia-polaca\/"},"modified":"2005-01-28T19:00:00","modified_gmt":"2005-01-28T19:00:00","slug":"editorial-la-trascendencia-de-la-osadia-polaca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/editorial-la-trascendencia-de-la-osadia-polaca\/","title":{"rendered":"EDITORIAL: LA TRASCENDENCIA DE LA OSAD\u00cdA POLACA"},"content":{"rendered":"<p>Como era en la edad de too de la tenebrosa autocracia zarista y evocando las peores horas de su atormentada historia, Polonia padece en la actualidad la sevicia de sus verdugos modernos, los sicarios pro sovi\u00e9ticos del r\u00e9gimen fantoche. Y como siempre, el pueblo polaco, con sus impresionantes demostraciones de rebeld\u00eda y hero\u00edsmo, se ha hecho digno merecedor del apoyo de los revolucionarios del globo entero. Al filo de la medianoche del s\u00e1bado 12 de diciembre, el gobierno de Varsovia usurpado por los militares, implant\u00f3 la ley marcial y adopt\u00f3 una runfla de medidas represivas, aplicando al pie de la letra los dictados de Mosc\u00fa que desde tiempo atr\u00e1s exig\u00eda mano de hierro contra la indisciplina social y los reclamos democr\u00e1ticos de los obreros. Con el objeto de aterrorizar a la ciudadan\u00eda para luego reducirla, los decretos de emergencia van desde la ilegalizaci\u00f3n de las organizaciones gremiales y el arresto para los instigadores de disturbios, hasta el anuncio de pena capital contra quienes promuevan el cese de la producci\u00f3n en sectores vitales. En las c\u00e1rceles han parado decenas de miles de personas, entre las que se cuentan numerosos dirigentes del Sindicato Solidaridad, prohombres de viejas administraciones destituidas y no pocos miembros del Partido Obrero Unificado Polaco. La militarizaci\u00f3n fue total. Las tropas han allanado las factor\u00edas, los tanques han patrullado las calles de las ciudades y el acribillamiento de los insumisos no se ha dejado esperar. Se les interrumpi\u00f3 el servicio telef\u00f3nico a los particulares, se silenciaron los despachos de la prensa no oficial y por la televisi\u00f3n aparecieron uniformados en lugar de los periodistas habituales. En fin, Polonia ha sido sitiada, incomunicada y mancillada.<\/p>\n<p>Imposible predecir el rumbo concreto que tomar\u00e1n en el inmediato futuro los acontecimientos en aquel clave pa\u00eds de la Europa Central-Oriental, con m\u00e1s de 35 millones de moradores. Empero, por las hondas ra\u00edces de su desbarajuste econ\u00f3mico, por el calado y la magnitud del combate popular, por su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, por el punto de ebullici\u00f3n a que han llegado las discordias mundiales, particularmente la disputa de las dos superpotencias, el detonante polaco est\u00e1 y seguir\u00e1 all\u00ed, en medio de la leonera, listo a contribuir al desencadenamiento del estallido general. Lo que se ha incubado durante a\u00f1os, con la participaci\u00f3n decidida de millones de gentes y como fruto de la convergencia de m\u00faltiples factores, no ser\u00e1 extinguido con los mandamientos sanguinarios de un ucase, o de varios. Pese a la fulminante maniobra de los esbirros y al inevitable desconcierto que para cualquier contingente ocasiona el verse de pronto privado de su m\u00e1xima comandancia, las erguidas y valerosas respuestas de los trabajadores han repercutido en el \u00e1mbito universal.<\/p>\n<p>Las cosas no marchan tan viento en popa para los guardianes del orden, cuando el Kremlin, no obstante sus c\u00ednicos pronunciamientos en pro de la no intervenci\u00f3n for\u00e1nea, ha reiterado a sus t\u00edteres la promesa de socorro militar, sin excluir obviamente una campa\u00f1a de ocupaci\u00f3n, si la resistencia contra la tiran\u00eda establecida coloca en peligro el corto reinado del general Jaruzelski. Desde luego habr\u00e1 cambios en las formas de lucha y de funcionamiento de los fortines insubordinados, los cuales ya no podr\u00e1n conspirar a plena luz del d\u00eda, sostener y coordinar f\u00e1cilmente las huelgas, o efectuar esos magn\u00edficos despliegues multitudinarios que estropearon la reputaci\u00f3n de la burocracia lacaya. La clase obrera deber\u00e1 amoldarse a las nuevas circunstancias y reagrupar sus efectivos disgregados violentamente. Lo que al principio el movimiento pierda en locomoci\u00f3n y envergadura lo ganar\u00e1 en profundidad y dureza, puesto que el enemigo, al haberse destapado tal cual, mostr\u00f3 los intolerables designios de imponer su desp\u00f3tica voluntad, aun a costa del deg\u00fcello de todos los polacos.<\/p>\n<p>De otro lado, las resonancias internacionales de los sucesos recientes de esta naci\u00f3n enganchada a la coyunda sovi\u00e9tica se palpan no s\u00f3lo en las declaraciones de condena emitidas por los Estados de Occidente, que se acompa\u00f1an con severas advertencias a los mandatarios rusos para que se abstengan de invadir como a Checoslovaquia en 1968, sino en la contagiosa simpat\u00eda que despiertan las proezas polacas entre los pueblos de las diversas latitudes. A Mosc\u00fa y a Washington, las capitales de las dos m\u00e1s poderosas metr\u00f3polis de la Tierra, les preocupa vivamente el desenlace de la crisis, a la que siguen y cuidan de cerca, dentro de una encendida controversia de mutuas recriminaciones y amenazas. A la primera, porque la salida del corral del d\u00edscolo vecino configurar\u00eda un patr\u00f3n sumamente pernicioso para el resto de sus vasallos coloniales y asestar\u00eda un recio golpe a sus sue\u00f1os de gendarme del universo. A la segunda, porque los desarreglos y conmociones en la vasta retaguardia de su mortal contrincante le permiten recuperar cierta iniciativa, despu\u00e9s de que \u00e9ste le ha substra\u00eddo consecutivamente, en el transcurso de algo m\u00e1s de un lustro, considerables porciones de Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Rusia no asistir\u00e1 con los brazos cruzados a la reducci\u00f3n de su \u00e1rea de influencia cuando de lo que se trata es de incrementarla, Brezhnev, a semejanza de Hitler en 1939, tambi\u00e9n est\u00e1 dispuesto a tentar los dioses de la guerra por Polonia, m\u00e1s no para conquistarla, para conservarla. Y Reagan, que ha dejado suficientes constancias de su \u00e1nimo belicoso y al que lo saetean los aprietos por doquier, no desaprovechar\u00e1 la oportunidad de procurar recomponer los deteriorados negocios norteamericanos en otras partes, verbigracia Centroam\u00e9rica, recurriendo asimismo al fuego y a la intimidaci\u00f3n. Por donde se mire, el conflicto tiende a propagarse entre el otrora prepotente imperio yanqui, que hoy se bate en retirada para mantener sus viejas potestades, y los redivivos zares del Kremlin que, tras sus ambiciones de hegemon\u00eda mundial, pasaron a la ofensiva asumiendo el papel cl\u00e1sico del agresor.<\/p>\n<p>A los pueblos de todas las nacionalidades el crudo invierno polaco les trae una fresca evidencia de la catadura imperialista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y de la lamentable condici\u00f3n de los pa\u00edses sometidos a su arbitrio. Aunque los revisionistas rusos y sus ac\u00f3litos en el exterior achaquen los des\u00f3rdenes encabezados por los partidarios de Solidaridad a las intrigas de Occidente y el caos econ\u00f3mico a la ineptitud de algunos ex funcionarios, la situaci\u00f3n ha alcanzado visos tales de gravedad para que sus genuinas causas puedan ser soslayadas con la quema de propaganda barata. Antes que nada, la postraci\u00f3n de Polonia orig\u00ednase en los descalabros de una econom\u00eda en franco retroceso, que, adem\u00e1s de encontrarse escandalosamente endeudada en alrededor de 30.000 millones de d\u00f3lares, se exhibe incapaz de proveer a la poblaci\u00f3n de los medios elementales de subsistencia. La escasez, la carest\u00eda y el racionamiento, que fueron el pan de cada d\u00eda durante el \u00faltimo decenio, precipitan torrentes de indignaci\u00f3n popular que con frecuencia los \u00f3rganos represivos sofocan de manera vand\u00e1lica.<\/p>\n<p>La inestabilidad en el mando, consecuencia de lo anterior constituye otra peculiaridad muy t\u00edpica de este per\u00edodo. Gomulka abandona el Poder luego de los cruentos choques que les costaron la vida a 45 proletarios del puerto de Gdansk en los inicios de los a\u00f1os sesentas. Gierek intenta combinar el garrote con la persuasi\u00f3n, y su gobierno se desploma sacudido por las movilizaciones y los paros obreros. Kania propicia un desesperado entendimiento con los sindicatos, pero el antagonismo entre la masa laboriosa y el r\u00e9gimen ya no permite conciliar las dos posiciones, y tuvo que ceder el puesto a Jaruzelski, el comisionado de soltar los mastines del fascismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, el trasfondo de semejante cuadro de bancarrota y de terror habr\u00e1 que indagarlo en los desastres de la sojuzgaci\u00f3n sovi\u00e9tica. Los polacos, al igual que los colombianos, laboran para la opulencia de un amo extranjero y no para su propio bienestar. La variante estriba en que sus esquilmadores se enmascaran de \u201csocialistas\u201d y de adalides del \u201cinternacionalismo proletario\u201d, con lo cual buscan embaucar y eludir las iras de los obreros del mundo.<\/p>\n<p>\u00bfMas qu\u00e9 clase de socialismo es aquel en que la planificaci\u00f3n estatal y las prioridades del desarrollo se determinan por las conveniencias de otro Estado m\u00e1s pudiente; o en que la conformaci\u00f3n de alianzas o bloques econ\u00f3micos y militares se erige sobre la base de la \u201csoberan\u00eda limitada\u201d del pa\u00eds peque\u00f1o, seg\u00fan lo demandan sin tapujos las autoridades rusas para su comunidad de naciones cautivas? Ninguna atracci\u00f3n, ning\u00fan entusiasmo provocar\u00e1 entre los despose\u00eddos del plantea ese modelo de sociedad, la met\u00e1stasis polaca, que en lugar de suprimir las lacras del coloniaje capitalista, al cabo de treinta y tantos a\u00f1os de existencia las reproduce fatalmente en la anarqu\u00eda y el enturbamiento de la industria, el retraso de la agricultura, las abultad\u00edsimas cifras de la deuda p\u00fablica, el desfogue de la inflaci\u00f3n, los fundados rumores de la corrupci\u00f3n administrativa y, especialmente, en los m\u00e9todos antinacionalistas y antidemocr\u00e1ticos para resolver las contradicciones internas y aplastar a los forjadores de la riqueza. Dichos males se parecen demasiado al drama de las d\u00e9biles rep\u00fablicas del Tercer Mundo v\u00edctimas de los vetustos imperialismos, para ser presentados cual un anticipo del venturoso porvenir que le espera a la humanidad emancipada de las pesadillas de la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Resulta impostergable, entonces, se\u00f1alar los motivos del retorno de Polonia al pantanero, mucho despu\u00e9s de derrotar las hordas nazis en 1945, instaurar un gobierno de ascendencia popular y encaminarse hacia la materializaci\u00f3n de las metas de la revoluci\u00f3n proletaria, entre otras cosas porque la burgues\u00eda occidental divulga la versi\u00f3n de que las predicciones de Marx fallaron, y gracias a ello ya no ejercen sat\u00e1nico magnetismo sobre las muchedumbres indigentes. Si los rendimientos de la organizaci\u00f3n social de los trabajadores son substancialmente mejores que el peor perjuicio del capitalismo, sobran la m\u00e1s leve acerb\u00eda en la pol\u00e9mica, la lucha de clases y los costos de una transformaci\u00f3n radical de lo existente. Dediqu\u00e9monos m\u00e1s bien a limar los aspectos negativos, evitar las injusticias, barrer los excesos y desmanes del sistema que, pese a levantarse sobre el trabajador asalariado, o la esclavitud del \u201chombre libre\u201d, nadie ha intentado bajo el sol otro ed\u00e9n ni siquiera mencionable. As\u00ed discurren, farisaicamente, los representantes pol\u00edticos tradicionales de los explotadores, denom\u00ednense liberales, conservadores, socialdem\u00f3cratas, etc., favorecidos con el alevoso comportamiento de los sovi\u00e9ticos y sus secuaces.<\/p>\n<p>Pero el socialismo no ha fracasado; lo han traicionado, que es muy distinto. Desde los redactores del Manifiesto comunista hasta el art\u00edfice de la Revoluci\u00f3n Cultural Proletaria de China, pasando por el fundador de bolchevismo, los gu\u00edas magistrales del movimiento obrero han advertido que en la sociedad socialista, al constituir \u00fanicamente una etapa de transici\u00f3n haciendo la abolici\u00f3n de las clases y de las desigualdades nacionales, todav\u00eda contin\u00faa la implacable pugna entre las obsoletas facciones desprovistas del Poder y las fuerzas avanzadas que lo han obtenido; y por ende perdura el peligro del restablecimiento de los privilegios del pasado, a cargo de los enemigos abiertos y encubiertos, nativos y extranjeros, de dentro y fuera del aparato gubernamental. Durante un trayecto harto prolongado no se sabr\u00e1 qui\u00e9n vencer\u00e1 a qui\u00e9n. El proletariado ha de persistir en su dictadura, blandiendo los instrumentos propios de la contienda pol\u00edtica; democracia, plena democracia para las masas trabajadoras y sus aliados, anulaci\u00f3n de todo derecho para la oligarqu\u00eda y la reacci\u00f3n en general, aplastamiento de las actividades contrarrevolucionarias, respeto por la soberan\u00eda y autodeterminaci\u00f3n de las naciones. \u00bfSe puede afirmar a priori que un Estado obrero no actuar\u00e1 al contrario, o no caer\u00e1 en manos de elementos restauradores, es decir, que en vez de darle garant\u00edas al pueblo se las otorgue a minor\u00edas parasitarias, y se convierta a nivel internacional, ya en una colonia expoliada, ya en imperio expoliador? \u00bfCon base en qu\u00e9 fundamentos te\u00f3ricos o experiencias pr\u00e1cticas se negar\u00eda absolutamente tal eventualidad? \u00bfCon el criterio de que la historia marchar\u00e1 siempre hac\u00eda adelante y nunca d\u00e9 pie atr\u00e1s? \u00bfCon la ingenua creencia de que los obreros cuando aferran el tim\u00f3n de un pa\u00eds se inmunizan contra los intentos revanchistas y regeneradores de sus adversarios? Al rev\u00e9s, la lecci\u00f3n de los siglos refiere que aunque las corrientes revolucionarias terminan primando a la larga, a menudo transcurren por confusos y convulsos interregnos de reflujos y resacas. Una de las m\u00e1s rotundas discrepancias del marxismo-leninismo con los revisionistas contempor\u00e1neos, consiste precisamente en que estos no alteran, ni reconocen, ni siquiera mientan la posibilidad de la restauraci\u00f3n burguesa bajo el socialismo. Para los rusos ser\u00eda tanto como reconocer sus fechor\u00edas y recabar su misma destrucci\u00f3n, actitud que no van a asumir jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Pues bien, Polonia con su deprimente y frustrante espect\u00e1culo, compendia uno de esos fen\u00f3menos de involuci\u00f3n social de com\u00fan ocurrencia. Sus ansias de progreso tropiezan con la distribuci\u00f3n discriminatoria de tareas y prioridades dise\u00f1adas por el CAME, el convenio econ\u00f3mico impuesto a los pa\u00edses sat\u00e9lites de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, de modo an\u00e1logo como en las centurias precedentes el descuartizamiento del territorio y la supervivencia de los estamentos m\u00e1s retardatarios de su aristocracia feudal, debidos entonces a la sojuzgaci\u00f3n de las potencias colindantes, asfixiaron su empuje productivo y la relegaron al atraso. Los grilletes de la dominaci\u00f3n for\u00e1nea vuelven a ser causantes de la penuria material. Su pueblo se halla al margen de los organismos estatales y de nuevo han sido encumbrados los c\u00edrculos menos representativos y m\u00e1s holgazanes de su colectividad. La democracia pertenece otra vez a estos, mientras las medidas punitivas llueven sobre sus obreros, a quienes se les proh\u00edbe la huelga, la organizaci\u00f3n y el ejercicio de los dem\u00e1s derechos. Sus gobiernos nacen y mueren a los bramidos del Kremlin, y su suelo hendido por las divisiones del ir\u00f3nicamente bautizado Pacto de Varsovia, se torna en zona de seguridad nacional para los hegemonistas sovi\u00e9ticos, a los que enceguecen las manifestaciones de patriotismo de los miles de afiliados a Solidaridad. S\u00ed, es del Oriente por donde regres\u00f3 el d\u00e9spota, la Santa Rusia en la era del socialismo, a reencadenar la miseria polonesa a los caprichos inapelables del que era tambi\u00e9n principal baluarte de la reacci\u00f3n europea y mundial.<\/p>\n<p>Las desfiguraciones del r\u00e9gimen de Polonia corresponden exactamente a las deformidades de los renegados del comunismo de los Soviets, que desde Krushchev ac\u00e1 han atrapado en sus redes y puesto en servidumbre a las naciones que se atreven a acerc\u00e1rseles sin tomar las precauciones del caso. Los dirigentes de pa\u00edses como Cuba y Viet Nam, a punta de actuar de testaferros de Angola, Indochina, o en cualquier otra parte de la arena internacional adonde los arrastra la codicia de sus se\u00f1ores moscovitas, enlodaron los emblemas con que no ha mucho enardec\u00edan a las multitudes soliviantadas y han concluido pas\u00e1ndoles a sus respectivos conciudadanos las cuentas de cobro por las haza\u00f1as embusteras. Recordemos con el marxismo la m\u00e1xima de que un pueblo que oprime a otro no es libre; y si lo fue dej\u00f3 de serlo, porque ensamblar ej\u00e9rcitos de asalto, transportarlos y sostener guerras de ocupaci\u00f3n consume inmensos recursos que se sufragan con grav\u00e1menes abultados, excesivas jornadas, descuido de ramas industriales, desequilibrio del mercado, sacrificios sin cuento y, finalmente, con mordaza y l\u00e1tigo, imprescindibles para prevenir la inconformidad. Poco o nada influye que el Estado en cuesti\u00f3n se moteje de democr\u00e1tico-popular o de socialista; igual se desgasta pol\u00edticamente, concitando sobre s\u00ed la malquerencia de sus subalternos y el recelo c\u00f3smico. Los jerarcas de la URSS, fuera de depravar y sumir el infortunio a las rep\u00fablicas condenadas a su protecci\u00f3n, labran as\u00ed mismo su propia desgracia. He ah\u00ed la moraleja de su f\u00e1bula. Navegan en un mar de inextricables condiciones. A cada exabrupto de su conducta socialimperialista, suenan m\u00e1s repulsivos sus juramentos de benefactores de la especie. Claman por la \u201cdistensi\u00f3n\u201d pero siguen extendiendo sus tent\u00e1culos tras lo que no les pertenece. En Polonia exigen la masacre para no invadir y en Afganist\u00e1n invaden para masacrar; y detr\u00e1s de cada una de semejantes tropel\u00edas se encuentra, sin falta, la solicitud de una marioneta suya requiriendo la \u201ccooperaci\u00f3n internacionalista\u201d. Cuando los cogen con las manos en la masa, en flagrante delito de colonialismo, se salen frescamente acusando a sus cr\u00edticos de \u201cbandidos contrarrevolucionarios\u201d. Creen que enga\u00f1an, m\u00e1s s\u00f3lo hacen el hazmerre\u00edr y se a\u00edslan progresivamente.<\/p>\n<p>Por ello reiteramos que tales procedimientos y digresiones no se compadecen ni con los postulados ni con los intereses de la causa obrera. Ninguna identidad guardan con las premisas fundamentales del socialismo que proscribe la m\u00e1s pasajera explotaci\u00f3n entre las personas y entre las naciones. La \u00fanica forma de sacar indemne esta verdad de la prueba hist\u00f3rica que afronta ser\u00e1 proclamando a los cuatro vientos y sin balbuceos la felon\u00eda y la farsa sovi\u00e9ticas. \u00bfC\u00f3mo es eso de que un pa\u00eds socialista considere espacios ajenos cual \u201czonas de seguridad\u201d de su exclusiva incumbencia en donde se abrogue el derecho tir\u00e1nico o el deber \u201crevolucionario\u201d de dictaminar el tipo de gobierno que conviene a los habitantes del lugar, los mecanismos con que han de dirimir las disensiones dom\u00e9sticas, o hasta d\u00f3nde han de llegar las reformas? \u00bfLas imposiciones de los amos del Kremlin al pueblo polaco no son acaso un calco vulgar de las consabidas injerencias de los Estados Unidos en sus neocolonias?<\/p>\n<p>Si con el pretexto de \u201cmi zona\u201d se bendice la entronizaci\u00f3n de Jaruzelski, \u00bfcon qu\u00e9 cara se estigmatiza la ascensi\u00f3n de los espoliques norteamericanos marca Pinochet? A los imperialistas siempre les ha parecido una transgresi\u00f3n inaudita de las normas de convivencia la menor intriga de las metr\u00f3polis competidoras dentro de sus esferas de dominio, mientras califican sus propias intromisiones de dispensas naturales y leg\u00edtimas. Los social imperialistas modernos obran id\u00e9nticamente. Seg\u00fan la c\u00f3lera de Reagan, las maniobras de Brezhnev por adue\u00f1arse del Caribe patentizan una infracci\u00f3n inconcebible del principio de no intervenci\u00f3n, mas no lo son la presencia en El Salvador de unidades del ej\u00e9rcito estadinense que asesoran a los genocidas de la Junta Militar. Y viceversa, para Brezhnev son inadmisibles y atentatorias de la paz mundial las baladronadas de Washington y las plegarias de Roma con que Occidente calcula sacar tajada de la fascistizaci\u00f3n de Polonia, pero le parece un honroso aporte a la armon\u00eda universal su manipuleo del gobierno de Varsovia en la noche de los cuchillos largos del 12 de diciembre. A los defensores del movimiento comunista, tan vil e hip\u00f3critamente escarnecido por el revisionismo contempor\u00e1neo, les compete precisar que no se acogen a ninguno de los dos alegatos expuestos, los cuales, no obstante la acrimonia y la desemejanza formal, no expresan m\u00e1s que los agudos altercados entre ambas superpotencias por el control del orbe. La opini\u00f3n esencialmente contrapuesta, la que vela por el destino promisorio de los trabajadores de todos los continentes y permanece fiel a las ense\u00f1anzas imperecederas del marxismo-leninismo, parte del supuesto de que el derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n no es una simple formula ritual a la que puedan recurrir los saqueadores para absolver sus cr\u00edmenes, sino la piedra angular del internacionalismo proletario, as\u00ed como de toda democracia y de todo socialismo verdaderos. Quien no proteste por la intromisi\u00f3n de un pa\u00eds en los asuntos de otros, tolere la m\u00e1s m\u00ednima intimidaci\u00f3n u opresi\u00f3n nacional sobre un pueblo, o se comprometa con las agresiones internacionales de determinada rep\u00fablica, con las razones que fueren, ser\u00e1 un chovinista incorregible, un agente extranjero, un revisionista adocenado, un pobre diablo, lo que sea, pero jam\u00e1s un dem\u00f3crata consecuente, ni mucho menos un socialista militante.<\/p>\n<p>Los partidos mamertos a menudo arman algarab\u00eda alrededor de la democracia, que prefieren identificar con el t\u00e9rmino gaseoso de \u201cderechos humanos\u201d, pleg\u00e1ndose hasta en eso a la concepci\u00f3n burguesa que tiende a diluir el contenido de clase del problema y a ocultar el aspecto central de qu\u00e9 fuerzas sociales poseen el Poder y, por lo tanto, a qui\u00e9nes les concede el Estado las garant\u00edas y libertades y a qui\u00e9nes se las niega o escatima. En una dictadura proimperialista como la colombiana, las decisiones las toma la oligarqu\u00eda conforme a las pautas trazadas por los monopolios norteamericanos y en contra del querer de las abrumadoras mayor\u00edas constre\u00f1idas, aunque se pregone a voz en cuello que el pueblo es soberano porque sufraga en las elecciones y disfruta de una que otra mentirosa prerrogativa. Algo similar acontece en cualquier rep\u00fablica, socialista o no, maniatada por presiones econ\u00f3micas o chantajes de agresi\u00f3n y cuyos actos se aprueban previamente por gabinetes que sesionan a kil\u00f3metros de sus fronteras. Bajo un r\u00e9gimen que respira gracias a una invasi\u00f3n militar o a las \u201cayudas\u201d de otro, las masas laboriosas no tendr\u00e1n jurisdicci\u00f3n y mando, ni sus pareceres contar\u00e1n para nada, as\u00ed la constituci\u00f3n las designe depositarias de la dictadura del proletariado. En un mundo en el que prevalecen a\u00fan las diferencias nacionales, el primer requisito de la democracia, no de la burguesa sino de la obrera, no la del papel sino la real, la que empieza por desentra\u00f1ar la naturaleza clasista del Estado y pugna por la supremac\u00eda de los desvalidos sobre los desvalijadores, descansa en la soberan\u00eda y la autodeterminaci\u00f3n de las naciones, que se entienden como la atribuci\u00f3n de cada pueblo a darse el g\u00e9nero de gobierno que a bien tenga, sin coacciones de ninguna \u00edndole. A este precepto se le adosa otro no menos enjundioso: el que las revoluciones no se exportan, dependen de las condiciones espec\u00edficas de cada pa\u00eds.<\/p>\n<p>El socialismo habr\u00e1 terminado su misi\u00f3n en la Tierra cuando desaparezcan las clases y las disparidades nacionales, pero mientras tanto ha de esmerarse en el cabal apuntalamiento de los soportes de la democracia. En lo interno, ampl\u00edsima participaci\u00f3n de las masas populares en las entidades del Estado y en sus ejecutorias, igual en las administrativas que en las de sujeci\u00f3n de las minor\u00edas reaccionarias; y en lo externo, escrupuloso acatamiento a la facultad privativa de los pueblos a autodeterminarse soberanamente. La sociedad proletaria que se enruta hacia la eliminaci\u00f3n de toda represi\u00f3n pol\u00edtica y hacia el derrumbe de las murallas que parcelan a los hombres en naciones, no cristalizar\u00e1 su encargo sino recurriendo a esa represi\u00f3n, pero a trav\u00e9s de su hechura m\u00e1s democr\u00e1tica, el gobierno de los trabajadores, y permitiendo que dichas murallas nacionales alcancen su m\u00e1ximo apogeo mediante la prescindencia de la menor coerci\u00f3n entre los pa\u00edses. No hay otro modo de emprender los gloriosos cometidos de la revoluci\u00f3n socialista. Nada de esto tiene lugar en Polonia, en donde quienes ponen los presos y los muertos son los operarios de las minas, de los astilleros, de las f\u00e1bricas; y los acaparadores del Poder proceden exclusivamente de las \u00e9lites cimeras del Ej\u00e9rcito, del Partido y del Ejecutivo, una burocracia podrida cuyos irritantes fueros emanan de su obsecuencia con los socialimperialistas sovi\u00e9ticos. La libertad polaca, florecida sobre la tumba del nazismo tras \u00e9picos esfuerzos por reunificar la patria secularmente desmembrada, vuelve a marchitarse ante la rapi\u00f1a de los actuales depredadores, m\u00e1s ominosos que los antiguos, ya que disponen a su antojo de una concentraci\u00f3n, econ\u00f3mica y estatal, infinitamente superior a la que conocieron los Romanov. Rusia se ha transmutado en un imperio en expansi\u00f3n, foco primario de la tercera conflagraci\u00f3n mundial, que no ser\u00e1 sosegado con las aguas lustrales de los ap\u00f3stoles del apaciguamiento y que a mediados de 1975 atrap\u00f3 a Angola patrocinando una expedici\u00f3n de mercenarios cubanos; vinieron luego Kampuchea, Lao, Afganist\u00e1n, y caer\u00e1n nuevas presas, porque la fiera cebada se hace insaciable. S\u00f3lo el alistamiento de la lucha en\u00e9rgica y mancomunada de los pueblos, de los revolucionarios, de los pa\u00edses no agresores, de los portaestandarte de la coexistencia pacifica internacional, lograr\u00e1 parar a los hegemonistas sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>La importancia de la resistencia de Polonia radica en que le infunde remozando aliento al gigantesco frente de contenci\u00f3n contra el socialimperialismo. Hoy como ayer su gesta se entrelaza con las corrientes m\u00e1s progresistas de la \u00e9poca. Marx y Engels consignaron en el Manifiesto: \u201cEntre los polacos, los comunistas apoyan al partido que ve en la revoluci\u00f3n agraria la condici\u00f3n de la libertad nacional\u201d1. Imit\u00e1ndolos, diremos a los 134 a\u00f1os que nosotros tambi\u00e9n respaldamos, entre aquellos combatientes, a quienes vean la revoluci\u00f3n social, en el saneamiento de la superestructura, el rescate de la soberan\u00eda conculcada.<\/p>\n<p>Nota<br \/>\n1. Carlos Marx y Federico Engels, Manifiesto del Partido Comunista. \u201cObras Escogidas C.Marx. F. Engels\u201d. Editorial Progreso, Mosc\u00fa, 1973. Tomo I, p\u00e1g. 139.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como era en la edad de too de la tenebrosa autocracia zarista y evocando las peores horas de su atormentada historia, Polonia padece en la actualidad la sevicia de sus verdugos modernos, los sicarios pro sovi\u00e9ticos del r\u00e9gimen fantoche. 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