{"id":20577,"date":"2005-01-27T19:00:00","date_gmt":"2005-01-27T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/01\/27\/editorial-las-elecciones-y-la-crisis\/"},"modified":"2005-01-27T19:00:00","modified_gmt":"2005-01-27T19:00:00","slug":"editorial-las-elecciones-y-la-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/editorial-las-elecciones-y-la-crisis\/","title":{"rendered":"EDITORIAL: LAS ELECCIONES Y LA CRISIS"},"content":{"rendered":"<p>Nos hallamos de nuevo en los umbrales de una campa\u00f1a electoral, la sexta en que, desde 1972, participa consecutivamente el MOIR. Si hemos tomado nota de que las diversas fracciones de la coalici\u00f3n gobernante llevan mucho m\u00e1s de un a\u00f1o inaugurando sedes, efectuando manifestaciones y ofreciendo banquetes a sus jefes, la conclusi\u00f3n ser\u00e1 que nos cogi\u00f3 la tarde en saltar a la palestra. Hasta en la prontitud para disponer los efectivos se reflejan las holgadas ventajas de los detentadores del Poder.<\/p>\n<p>A algunos camaradas se les pone la piel de gallina de s\u00f3lo pensar en los aprietos y sacrificios que de sobra saben llegar\u00e1n hasta la extenuaci\u00f3n con el alargamiento de la jornada. Y la que se avecina demandar\u00e1 dos vueltas agotadoras, especialmente la \u00faltima, de \u00edndole presidencial, en la cual, ya sin el aliciente de obtener una casilla en las corporaciones, la concurrencia de los partidos revolucionarios se torna casi simb\u00f3lica, con el agravante de haber sido contados en la primera ronda y ratificada su condici\u00f3n minoritaria, y cuando no queda un c\u00e9ntimo en la tesorer\u00eda, ni manera de conseguirlo. El desprecio de las tendencias peque\u00f1o-burguesas por esta modalidad de lucha, tan palpable hasta hace un lustro y que a\u00fan subsiste en menor grado, tiene que ver con la fragilidad pol\u00edtica, proporcional a las dificultades de la empresa. A la inversa, a las clases privilegiadas, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes, intermediarias del imperialismo norteamericano y que se manifiestan a trav\u00e9s de las viejas bander\u00edas liberal y conservadora, todo se les facilita. Los recursos monetarios, los medios de comunicaci\u00f3n y el aparato burocr\u00e1tico del Estado configuran pesas macizas que inclinan el platillo a favor de quienes las poseen. Recientemente, el conocido industrial y negociante Carlos Ardila Lulle estimaba que las personas en n\u00f3mina de las dependencias oficiales, comprendidos los institutos descentralizados y dem\u00e1s establecimientos afines, alcanzar\u00edan el impresionante tope de un mill\u00f3n doscientas mil.<\/p>\n<p>Ignoramos cu\u00e1n exacto sea el c\u00e1lculo. Pero nadie negar\u00e1 que el sector p\u00fablico se convirti\u00f3 de tiempo atr\u00e1s en una fuerza econ\u00f3mica omnipotente, encargada de repartir la prosperidad y la ruina entre los colombianos, sin apelaci\u00f3n alguna, por injustos o err\u00f3neos que parezcan sus fallos, y destinada a darle ocupaci\u00f3n a una inmensa mole de desempleados, as\u00ed no lo requiera su funcionamiento. Los manipuladores de semejante m\u00e1quina blandir\u00e1n un poder\u00edo enorme y un caudal electoral suficiente para garantizarse el continuismo. Debido a eso la disputa por el control estatal entre los grupos adinerados adopta, pese a la aparente melosidad de la pol\u00e9mica, ribetes de enconado ensa\u00f1amiento. Fracasar en la puja significa quedar en el asfalto, a merced de lo que buenamente se dignen conceder los apropiadores del ambicionado bot\u00edn. A los vencidos no se les escapa una oportunidad, se les escapan todas.<\/p>\n<p>Ahora mismo el pa\u00eds aguarda expectante la definici\u00f3n del \u00e1rbitro supremo, el presidente Turbay, muy se\u00f1or del mill\u00f3n de c\u00e9dulas de sus funcionarios y de todos los de su gabinete, para despejar la inc\u00f3gnita del candidato presidencial del oficialismo liberal. Sin ese espaldarazo ning\u00fan aspirante lograr\u00e1 la nominaci\u00f3n en la convenci\u00f3n de septiembre, ni ce\u00f1ir\u00e1 la banda tricolor el 7 de agosto de 1982. No importan la hoja de vida que acredita, las simpat\u00edas que haya despertado entre los votantes, o que termine incluso victorioso en los comicios. Sin el asentimiento del gobierno no hay esperanzas. Que as\u00ed opera la loada democracia colombiana, lo corroboran la historia cercana y la lejana. Al general Rojas lo mandaron a dormir temprano el d\u00eda de su s\u00fabito triunfo. En 1978, Belisario Betancur arras\u00f3 en las urnas pero lo barrieron en la Registradur\u00eda. Si esto les acontece a circunspectos exponentes del democratismo olig\u00e1rquico, \u00bfqu\u00e9 suerte correr\u00e1n los dem\u00f3cratas revolucionarios?<\/p>\n<p>Las colectividades pol\u00edticas de los obreros y de los campesinos deben afrontar, adem\u00e1s de las iniquidades se\u00f1aladas, el hostigamiento sistem\u00e1tico de las autoridades, que les proh\u00edben sus actos, detienen a sus activistas e intimidan a sus seguidores. M\u00e9todos perfeccionados que borran en la pr\u00e1ctica cualesquiera de las prerrogativas constitucionales consignadas en el papel, y que, por supuesto, no substraen los expedientes truculentos, como la tortura y el asesinato con que se acaba de cegar la vida de Oscar Restrepo, concejal del MOIR en Puerto Triunfo.<\/p>\n<p>Los oportunistas, al analizar los guarismos electorales, hacen caso omiso del car\u00e1cter dictatorial del Estado, instrumento de opresi\u00f3n por excelencia de unas clases sobre otras, y atribuyen los reveses de los bastiones contrapuestos al r\u00e9gimen a extremismos en las formulaciones, o a la falta de tino para seducir afiliados, despistar a los guardianes del orden y efectuar otras maniobras parecidas, es decir, a la carencia de un \u00e1nimo contemporizador que matice los antagonismos y permita crear una oposici\u00f3n admisible y admitida. Desde luego el marxista-leninista critica sus fallas y las corrige, arremete contra los brotes sectarios y aplica una t\u00e1ctica flexible, en consonancia con las oscilaciones de la contienda; empero para explicarles el mismo balance de las votaciones, parte ante todo de la situaci\u00f3n de indefensi\u00f3n en que se debaten las mayor\u00edas populares en Colombia, sin caer en la tonta quimera de que las cifras podr\u00e1n modificarse sustancialmente con arreglos de actuaci\u00f3n o de tono llevados a cabo por la vanguardia organizada. Para remontar los protuberantes escollos y tomar la delantera en unos sufragios, los despose\u00eddos precisan de una serie de cambios previos muy profundos, que en cierta forma equivalen a los demandados para el advenimiento de la revoluci\u00f3n. Porque se trata de descoyuntar el dominio de las clases m\u00e1s poderosas en todos los \u00e1mbitos, en muchos de los cuales inciden acontecimientos ajenos al elemento consciente, como cuando se agudizan los problemas econ\u00f3micos o se desencadena una coyuntura internacional propicia.<\/p>\n<p>Nuestra obligaci\u00f3n consiste en utilizar juiciosa y perseverantemente el tiempo; mantener siempre una estrecha vinculaci\u00f3n con las masas proletarias; combatir palmo a palmo la influencia ideol\u00f3gica de los explotadores que, conforme a sus conveniencias, le dan una interpretaci\u00f3n acomodaticia a cada fen\u00f3meno social; promover los sindicatos, las ligas campesinas y dem\u00e1s asociaciones de los oprimidos, y transformarlas en entidades revolucionarias; unir al pueblo, apoyarlo y orientarlo en sus lides cotidianas por las reivindicaciones materiales y espirituales, y construir miles de cuadros dirigentes disciplinados y emprendedores. Tareas preparatorias, rutinarias y hasta opacas si se quiere, mas indispensables para el vuelco radical de los factores adversos, y que ninguna audacia comicial las sustituye, con lo audaz que resulte para una agrupaci\u00f3n reducida concurrir a un evento regido arbitrariamente por sus difamadores. Trocar la debilidad en fortaleza no ser\u00e1 obra de unos a\u00f1os, o de una o dos d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Quienes anhelen contribuir al nacimiento de la nueva Colombia han de remar con seriedad y constancia, desechando la frecuente creencia de que bastan golpes de ingenio para abatir un sistema de arraigo sesquicentenario. No derribaremos a trompetazos las murallas de la Jeric\u00f3 imperante. Aquellos que menos valor confieren a las elecciones como medio de combate parad\u00f3jicamente pretenden extraerles m\u00e1s siegas de las que en realidad producen.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en los sufragios ha sido para los moiristas una considerable ayuda dentro del empe\u00f1o de extenderse al pa\u00eds entero, de llegar a las c\u00e1lidas vertientes y a las fr\u00edas altiplanicies a organizar las huestes de la revoluci\u00f3n. A trav\u00e9s de cinco compa\u00f1as sucesivas el MOIR no s\u00f3lo ha crecido en n\u00famero sino que ha compuesto su calidad, pasando de congregar exiguos y enconchados c\u00edrculos a constituirse paulatinamente en un partido de envergadura nacional y con los m\u00e1s variados nexos entre las masas populares. Para hacernos entender de los sufragantes hemos tenido que suprimir la jerigonza del dogm\u00e1tico y emplear un lenguaje vivo, rico, pedag\u00f3gico. La militancia ha conocido directamente las penosas circunstancias en que se desenvuelve la existencia del pueblo, tan distinta de una regi\u00f3n a otra de un municipio al siguiente. Hasta nuestros artistas aprovechan estas temporadas para ir a la fuente de su inspiraci\u00f3n y poner a prueba su capacidad creativa. Las deficiencias se detectan sin andar demasiado. Todav\u00eda necesitamos oradores, versados y elocuentes oradores, que en lugar de aburrir a los manifestantes, entusiasmen y convenzan, pulsen las cuerdas m\u00e1s sensibles agitando y propagando los postulados program\u00e1ticos de las clases revolucionarias. Aprendimos a relacionarnos con los aliados y a darles toda la trascendencia a las labores del Frente, cuyas leyes particulares, que asimismo hemos venido desentra\u00f1ando, exigen para el caso colombiano un pugilato tenaz con las tendencias revisionistas amamantadas por los agentes del social imperialismo sovi\u00e9tico. En s\u00edntesis, para un destacamento incipiente e inexperto, que irrumpe en una noche oscura de predominancia de la reacci\u00f3n y que ha gozado de muy breves intervalos auspiciosos, las confrontaciones electorales representan verdaderos cursillos de calistenia pol\u00edtica. Pero nunca hemos imaginado que por ese conducto lograremos suprimir los desequilibrios, conquistar la iniciativa, o colocar en calzas prietas al bipartidismo tradicional. A la hora de las c\u00e1balas regularmente chocamos dentro de la alianza con las organizaciones amigas que efect\u00faan pron\u00f3sticos demasiado optimistas sobre los votos y que luego sucumben al abatimiento. A la par que nos esmeramos por beneficiarnos del debate, advertimos sobre sus limitaciones.<\/p>\n<p>Con el fin de sacarles el m\u00e1ximo jugo a los sufragios de 1982 debemos encarar tanto el desgano por la campa\u00f1a, que inevitablemente reto\u00f1a en el Partido, como las cuentas alegres en que incurren militantes y aliados que minimizan la privilegiada posici\u00f3n de los manzanillos de la coalici\u00f3n olig\u00e1rquica, perita en la martingala de cazar papeletas. No pecaremos por unilaterales si afirmamos que entre las elecciones a que hemos concurrido, la presente adquiere gran relevancia a causa del convulsionado momento por el que discurre Colombia. Desde el rompimiento de la UNO, ocasionado por las conductas intolerables de la direcci\u00f3n mamerta que concili\u00f3 con L\u00f3pez, pisote\u00f3 los acuerdos unitarios y posteriormente pidi\u00f3 el respaldo un\u00e1nime para el social-expansionismo cubano, no hab\u00eda despuntado una perspectiva ta alentadora. Corren vientos frescos en por lo menos tres terrenos determinantes para nuestros objetivos a mediano y largo plazo. La crisis econ\u00f3mica y pol\u00edtica del sistema evoluciona aceleradamente, las cosas comienzan a complic\u00e1rseles a los reformistas y revisionistas y el MOIR sali\u00f3 airoso y solidamente unido de la lucha interna contra el fraccionalismo y el grupismo.<\/p>\n<p>Al margen de sus vastas repercusiones sociales la bancarrota de la producci\u00f3n en Colombia, patente en la quiebra de un conjunto grande de industrias y en los traum\u00e1ticos retrocesos de las actividades agropecuarias, entra\u00f1a una indiscutible importancia puesto que confirma la teor\u00eda del Partido acerca del atascamiento del desarrollo bajo las relaciones neocoloniales y semifeudales. A veces impl\u00edcita y a veces expl\u00edcitamente la controversia en torno de dicho principio se ha prorrogado decenio y medio y ha escindido el movimiento revolucionario en bandos irreconciliables. Los trotskistas, con el patrocinio de los mentores del revisionismo latinoamericano, erigieron su arrevesado edificio doctrinario sobre el supuesto de que el progreso de Colombia era posible a pesar de la expoliaci\u00f3n imperialista.<\/p>\n<p>Tales diletantes hicieron escuela y encontraron sendos y desaforados apologistas entre la intelectualidad seudo cient\u00edfica. De nuestras filas han sacado uno que otro pupilo. En sus planteamientos no distinguen el capitalismo nacional, joven y endeble todav\u00eda, del capitalismo senil de los gigantescos consorcios extranjeros que sobreviven gracias al saqueo de las neocolonias. No s\u00f3lo no captan contradicci\u00f3n alguna entre intereses tan contrapuestos, sino que el arribo al socialismo no lo conciben como consecuencia del estancamiento de las fuerzas productivas, que es, en definitiva, la raz\u00f3n material del cambio de una forma de sociedad a otra. Ciertamente no existe acicate mayor para la revoluci\u00f3n colombiana que la ruina creciente del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Copiosas empresas, relativamente boyantes en otras \u00e9pocas, acusan hoy grav\u00edsimos inconvenientes que se traducen en dr\u00e1sticos recortes de personal y en el aumento alarmante del paro forzoso. Aunque la burgues\u00eda se cuide de descubrir el origen del desbarajuste y achaque torvamente a las conquistas sindicales buena parte de la responsabilidad, sus encendidos alegatos contra la gesti\u00f3n del gobierno dejan traslucir los motivos reales de la recesi\u00f3n. Los gremios invariablemente se quejan de la carest\u00eda de las maquinarias, repuestos, materias primas e insumos importados; denuncian la inundaci\u00f3n legal o fraudulenta del mercado interno con los art\u00edculos elaborados en las naciones industrializadas y condenan las medidas proteccionistas de \u00e9stas; aprueban los escandalosos intereses bancarios y censuran la indolencia del Estado, que, lejos de resguardar los quehaceres productivos, los desestimula y acorrala. Se puede alegar, cual lo recuerdan a menudo los ide\u00f3logos de la reacci\u00f3n, que actualmente en dis\u00edmiles lugares del orbe se registran problemas inflacionarios y s\u00edntomas de par\u00e1lisis econ\u00f3mica. Ni las pr\u00f3speras potencias occidentales se sustraen a los ciclos cr\u00edticos que de cuando en cuando ponen de manifiesto el tal\u00f3n de Aquiles de su estructura social. Sin embargo, no confundamos ni permitamos que se confunda la crisis de las metr\u00f3polis con las de sus dominios neocoloniales. En aquellas sobran los productos y capitales que acuciosamente buscan salida hacia los pueblos atrasados, en donde los magnates de los trusts a costa de la asfixia de las econom\u00edas nativas, obtienen superganancias mediante la especulaci\u00f3n y el saqueo de los recursos naturales estrat\u00e9gicos. Desprovistas de esta opci\u00f3n las rep\u00fablicas capitalistas avanzadas carecer\u00edan bajo el alud de la bonanza, sin compradores suficientes para sus g\u00e9neros ni d\u00f3nde invertir sus dividendos. Preocupaciones como las emitidas en Par\u00eds, por ejemplo, ata\u00f1ederas a la suerte de la democracia centroamericana y dobladas con la ascensi\u00f3n de Mitterrand, en el mundo persiguen el prop\u00f3sito secreto de avivar los negocios franceses en aquella regi\u00f3n tras los descalabros estadinenses. Aqu\u00ed, en Colombia, al igual que en la abrumadora mayor\u00eda de las naciones del Continente, los colapsos no obedecen a exceso de riqueza sino a la extorsi\u00f3n imperialista. Industrias apenas nacientes, urgidas de un mercado propio en que se respete el libre juego de la competencia y se garantice un abastecimiento f\u00e1cil y costeable de las materias b\u00e1sicas, de pronto se ven provocadas a duelo singular por monstruosos monopolios, duelos de sofisticadas tecnolog\u00edas y con redes y sucursales en cualquier punto del planeta, que controlan el comercio, el cr\u00e9dito y los suministros, sobornan a los funcionarios e influyen decisivamente en la promulgaci\u00f3n de las disposiciones oficiales.<\/p>\n<p>El llamado Pacto Andino, despu\u00e9s de dilatadas y tortuosas negociaciones entre los gobiernos firmantes, se redujo a proporcionar un escenario de alrededor de 60 millones de pobladores para que act\u00faen en \u00e9l, con patente de corso, compa\u00f1\u00edas norteamericanas, europeas, japonesas. Ya se habla del folcl\u00f3rico chasco de los proyectos de integraci\u00f3n. Empero, los emperadores del emporio automotriz, de la petroqu\u00edmica y del resto de renglones instalan sus ensambladoras en el \u00e1rea andina y disfrutan a porrillo de obreros baratos y de consumidores cautivos que pagan precios desmedidos por bienes desmejorados. El trabajo nacional de las zonas sojuzgadas engorda a los imperialistas y en nada coadyuva a sacarlas de la indigencia. En Am\u00e9rica Latina, ni los pa\u00edses m\u00e1s pujantes, ni los m\u00e1s premiados por la naturaleza, escapan a este deplorable destino. Venezuela, que reboza de petr\u00f3leo vive hipotecada y sumida en el subdesarrollo. Argentina ha anunciado el cierre de decenas y decenas de factor\u00edas. Y hasta en Brasil, donde principia a dudarse de los \u201cmilagros\u201d, se vaticinan calendas muy dif\u00edciles.<\/p>\n<p>La mentalidad del pionero, caracter\u00edstica del antiguo burgu\u00e9s, que se atrev\u00eda a correr todas las contingencias para industrializar a Colombia, ha sido desplazada por la filosof\u00eda del agiotista que sin vigilias amasa fant\u00e1sticas fortunas, revendiendo efectos importados, traficando con acciones, colocando dineros a tasas confiscatorias.<\/p>\n<p>Muy pocos arriesgan sus caudales en la creaci\u00f3n de f\u00e1bricas o en la modernizaci\u00f3n del agro. Sencillamente no hay condiciones para ellos. Los frutos est\u00e1n a la vista. La competencia de los trusts es invencible. Si en el campo la clase terrateniente a\u00fan conserva muchas de sus seculares preeminencias, se debe a que contin\u00faa acaparando extensiones il\u00edmites y cabalgando sobre el lomo de los campesinos semi-siervos. Los empresarios agr\u00edcolas languidecen acogotados por las deudas, el encarecimiento de los insumos y la ausencia de compradores. El algod\u00f3n, el trigo, el ma\u00edz, el tabaco y \u00faltimamente hasta el caf\u00e9 y la marihuana han dejado de ser cultivos halag\u00fce\u00f1os. Las noticias sobre las heladas brasile\u00f1as por las que se echan a vuelo las campanas y de las que se espera el prodigio de tranquilizar los nervios de la desasosegada naci\u00f3n, no cortar\u00e1n las rachas de malas nuevas que se suceden sin cesar; al contrario, contribuyen a arrancarle el velo a un sistema agotado que finca est\u00fapidamente su ventura en los zares de la meteorolog\u00eda. S\u00f3lo la empingorotada burocracia estatal y la oligarqu\u00eda importadora y financiera se enriquecen aceleradamente en medio del caos y la corruptela entronizados. Y los alabarderos del oportunismo aplauden desde la platea el espect\u00e1culo, porque consideran que la descomposici\u00f3n del campesinado y el hacinamiento de las ciudades son pruebas inequ\u00edvocas del despegue del pa\u00eds. M\u00e1s la depauperaci\u00f3n masiva de los peque\u00f1os y medianos cultivadores no redunda en un auge del capitalismo colombiano. Tampoco configuran testimonios de prosperidad econ\u00f3mica las utilidades multimillonarias de la banca, la inopinada aparici\u00f3n de los legendarios tesoros del narcotr\u00e1fico, o el hecho de que la Exxon obtenga de los mandatarios de turno una leonina licencia para extraer el carb\u00f3n de la Guajira. En Colombia pulula la mano de obra cesante, la geograf\u00eda es pr\u00f3diga y feraz y se da la centralizaci\u00f3n de capitales, ingredientes de la sociedad burguesa que, en un pa\u00eds rezagado de la era del imperialismo, ya no se combinan tan qu\u00edmicamente entre s\u00ed. A la postre son los omn\u00edmodos conglomerados supranacionales quienes disfrutan a plenitud de tales componentes.<\/p>\n<p>Estos temas bullir\u00e1n durante la campa\u00f1a electoral. Las masas formular\u00e1n mil y una preguntas al respecto, y los camaradas habr\u00e1n de esforzarse con el estudio para responderlas satisfactoriamente. Los portavoces del oficialismo bipartidista, encargados de la administraci\u00f3n y en calidad de reos de traici\u00f3n a los intereses nacionales, tienen poco que arg\u00fcir en su defensa. Los dos \u00faltimos gobernantes liberales, preferencialmente L\u00f3pez Michelsen, se distinguieron por la dadivosidad de sus promesas. Juraron alentar el progreso, atacar la especulaci\u00f3n, frenar el alto costo de la vida, distribuir el ingreso, apuntalar la democracia, etc. No s\u00f3lo no cumplieron, sino que, bajo sus mandatos, todos y cada uno de los aspectos de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, cultural y social han empeorado.<\/p>\n<p>La reforma tributaria lopista, que aliger\u00f3 los impuestos a los potentados y grav\u00f3 altamente el consumo del pueblo, resulta ahora que no ha evitado, como se augur\u00f3, el d\u00e9ficit fiscal, y \u00e9ste asciende para la vigencia de 1981 a 50.000 millones de pesos. El faltante, seg\u00fan lo inform\u00f3 Turbay Ayala al Parlamento, ser\u00e1 sufragado principalmente con pr\u00e9stamos, un mecanismo al que, desde los comicios de 1974, la propaganda liberal ven\u00eda imputando funestas repercusiones. Sin embargo, la insolvencia incurable del Estado olig\u00e1rquico fatalmente lo postra a los pies de los vampiros for\u00e1neos y criollos del capital financiero. El endeudamiento, adem\u00e1s de ser una vena rota por donde se desangra a la naci\u00f3n entera, es el collar de perro con el que los imperialistas trastean a sus testaferros. Las universidades est\u00e1n sin fondos. No hay tampoco con qu\u00e9 pagar los sueldos de los maestros, no obstante el pomposo experimento de \u201cnacionalizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n\u201d, supuestamente encaminado a remediar, entre otras, esta cr\u00f3nica carencia. Los ferrocarriles se hallan al borde de la liquidaci\u00f3n. Las empresas p\u00fablicas recurren a las autom\u00e1ticas alzas mensuales para atender sus lesivos compromisos con las agencias prestamistas internacionales, y sin que tales exacciones alivien el notorio desmedro en la prestaci\u00f3n de los servicios. Los arrendamientos suben exorbitantemente, por encima de las demag\u00f3gicas previsiones del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, nos har\u00edamos interminables si pretendi\u00e9ramos detallar las felon\u00edas y atrocidades de los usufructuarios del Poder. Al final de cuentas, los obreros y los campesinos pagan con sus inenarrables privaciones la org\u00eda especuladora, la carest\u00eda desbocada, la bancarrota de la producci\u00f3n. A millones de gentes de les niega el techo, el pan, la lumbre. Crece y crece el piso de la sociedad con sus hornadas de despose\u00eddos y desocupados, mientras se angosta la c\u00fapula dorada de los derrochadores que todo lo acaparan. El choque vendr\u00e1 inevitablemente porque lo \u00fanico que no ha sido ensayado es precisamente eso, el estallido revolucionario. A las clases dominantes ya no les restan tesis que esgrimir ni reformas que aplicar. Hace rato echaron por la calle del medio. Impelidas por su instinto de conservaci\u00f3n reaccionan con el m\u00e1s crudo despotismo ante el menor brote de descontento popular. \u00bfAcaso las divisiones recurrentes de los partidos tradicionales, el canibalismo entre sus vacas sagradas, la falta absoluta de soluciones fiables, en suma, los desbarajustes que los minan, no son en la superestructura uno de los tantos reflejos del descalabro de la base econ\u00f3mica de la Colombia neocolonial y semifeudal? La crisis de la reacci\u00f3n nos suministra profuso material de ense\u00f1anza para instruir a las masas y enrutarlas en la senda de su emancipaci\u00f3n. La ocasi\u00f3n nos la proporciona hoy la campa\u00f1a. \u00a1Procedemos!<\/p>\n<p>Si ninguno de los paliativos aplicados o propuestos ha suspendido ni suspender\u00e1 el vertiginoso deterioro de la situaci\u00f3n, apenas justo que el reformismo est\u00e9 tambi\u00e9n padeciendo su purgatorio. Sobre todo un reformismo como el colombiano que, fuera de ser una mezcla de infidelidades, frustraciones y componendas salpimentadas con aventuras terroristas, secunda subrepticia o desvergonzadamente el expansionismo de Cuba y sus amos del Kremlin. Los zarpazos de Mosc\u00fa en procura de la hegemon\u00eda universal y el ahondamiento del antagonismo entre las dos superpotencias crean circunstancias positivas para que los pueblos visualicen las orejas del agresor sovi\u00e9tico bajo su piel de cordero socialista. En Colombia son cada vez menos los que aconsejan seguir tras la huella de la Isla antillana, cuya lamentable metamorfosis de \u201cterritorio libre\u201d en sucursal del imperio de los nuevos zares alecciona a los revolucionarios y patriotas sinceros a propugnar, con nosotros, una pol\u00edtica de aut\u00e9ntica independencia y total soberan\u00eda que proscriba radicalmente cualquier tipo de entrometimiento externo en las decisiones de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a1El contraste es hasta c\u00f3mico! Nunca en el pa\u00eds hab\u00eda transcurrido un periodo de mayor inflaci\u00f3n, especulaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de la riqueza; de garrafal menoscabo de su industria y su agricultura. Jam\u00e1s fue tan pobre la pobreza de la pobrer\u00eda ni tan crueles y afilados los colmillos de la represi\u00f3n. Y cuando m\u00e1s se requiere de claridad y entereza el oportunismo de siempre propone un \u201cdi\u00e1logo\u201d con los \u201csectores gubernamentales\u201d, o sea, con los comisarios de los saqueadores y estranguladores de la producci\u00f3n nacional, con los Torquemada del sistema, tendiente, \u00a1\u00f3igase bien!, a impulsar el \u201cdesarrollo\u201d y el \u201cprogreso\u201d y a evitar la \u201cdestrucci\u00f3n\u201d y la \u201cmuerte\u201d. Se dictamina que \u201cla alternativa hoy es dictadura o democracia, guerra o paz\u201d. No obstante la altisonancia de estas palabras y el vacuo trascendentalismo que se las rodea, s\u00f3lo repiten el socorrido criterio liberal, inveteradamente definido por la burgues\u00eda y el ala derecha de la peque\u00f1a burgues\u00eda, que imaginan el mundo separado de las disputas de clases y suspiran por la vieja utop\u00eda de gobiernos con igualdades democr\u00e1ticas para la oligarqu\u00eda parasitaria y la masa laboriosa explotada y oprimida.<\/p>\n<p>No hemos coronado a\u00fan una batalla decisiva; la de derrotar las concepciones y los procederes no proletarios que tantos estragos han generado en lo corrido del siglo. Las fuerzas revolucionarias no pueden continuar columpi\u00e1ndose entre el terrorismo est\u00e9ril que inmola a nobles pero equivocados combatientes y proporciona pretextos mil a la reacci\u00f3n para aplastar las luchas del pueblo, por un lado, y la conciliaci\u00f3n capitulacionista que deprava a las masas, las desmoviliza y las entrega maniatadas a la perversidad del enemigo, por el otro \u00bfQu\u00e9 t\u00e1ctica es aquella que apoyada en un pu\u00f1ado de hombres y mujeres valientes y arrojados, mas un pu\u00f1ado al cabo, declara la guerra a un r\u00e9gimen excedido de problemas, s\u00ed, pero que con indiscutibles medios de enga\u00f1o y coacci\u00f3n a su alcance est\u00e1 presto todav\u00eda a servirse de cualquier excusa para justificar sus atropellos y sitiar a sus oponentes? \u00bfY qu\u00e9 t\u00e1ctica es aquella que, tras las primeras escaramuzas arriscadas como costosas, llama a fumar la pipa de la paz pr\u00e1cticamente con el \u00fanico pedido de volver a las condiciones anteriores a la apertura de las hostilidades, y con el agravante de dejar flotando en el ambiente la otra ilusi\u00f3n, la m\u00e1s peligrosa, de que con el avenimiento entre sojuzgadores y sojuzgados la dictadura olig\u00e1rquica pro-imperialista se mudar\u00e1 en una democracia soberana, desarrollada y compartida por todos los colombianos? Ni la independencia, ni la prosperidad, ni las libertades ser\u00e1n adquiridas, respetadas o donadas en el r\u00e9gimen vigente, por muchos di\u00e1logos, convenios y prop\u00f3sitos que se hagan. Estamos absolutamente convencidos, y con fundamento, de que las cosas marchan al rev\u00e9s de lo planteado por reformistas y revisionistas. Los monopolios, sin disyuntiva, incrementar\u00e1n el desvalijamiento de las naciones sometidas, particularmente en Latinoam\u00e9rica y, por lo tanto, el pa\u00eds seguir\u00e1 extenu\u00e1ndose y ver\u00e1 sobre s\u00ed acentuado el avasallamiento imperialista y el despotismo de las autoridades. Todos los datos lo aseveran. Los sucesos de los \u00faltimos dos a\u00f1os han corroborado con largueza el acierto de los lineamientos estrat\u00e9gicos de nuestro Partido y han sumido en un pi\u00e9lago de inconsecuencias las recomendaciones burguesas del oportunismo.<\/p>\n<p>En cuanto a la t\u00e1ctica, insistiremos en ganarnos el respaldo no de unos cientos de miles de revolucionarios, sino de la aplastantes mayor\u00eda de los millones y millones del pueblo colombiano, y con ella forjaremos el ariete capaz de batir las murallas de la Jeric\u00f3 imperante. Mientras tanto habremos de combatir con denuedo por los reclamos econ\u00f3micos de los derechos democr\u00e1ticos de los explotados y oprimidos; proteger al Partido y a las organizaciones de las masas, no exponiendo su integridad con acciones temerarias en las que lo buscado sale de lo perdido, y resistir altiva y adecuadamente las avalanchas represivas, sin sacrificar los intereses m\u00e1s caros a la causa por los apremios del momento.<\/p>\n<p>Nadie podr\u00e1 negar con certeza la predicci\u00f3n de que Colombia despertar\u00e1 ma\u00f1ana regentada desde los cuarteles, o de que se prolongar\u00e1 por otros a\u00f1os la farsa representativa. Sea cual fuere la forma que adopte el proceso, nuestro deber estriba en alertar acerca de las serias acechanzas que se ciernen sobre las gentes del com\u00fan, para que a \u00e9stas no las tomen desprevenidas las andanadas de los expoliadores y sepan amoldar sus peleas a las peculiaridades de la hora.<\/p>\n<p>Como se colige, y a contrapelo de las m\u00faltiples dificultades que nos asedian, gozamos de primicias no min\u00fasculas. La historia trabaja para nosotros porque nosotros trabajamos para ella. La crisis altera la normalidad, quebranta la rutina y les complica la existencia a los colombianos de todos los estratos. No obstante es a las vetustas clases dominantes a las que las acarrear\u00e1 los peores traumatismos y las m\u00e1s irreparables lesiones. La capacidad de maniobra se les extingue a los revisionistas, quienes, al contemplar el naufragio de sus exigencias de saltimbanquis, deciden, a manera de tabla de salvaci\u00f3n proponer abiertamente el entendimiento con el gobierno. Pero quiz\u00e1s nuestro punto m\u00e1s valioso radique en la unidad interna. Luego de la expulsi\u00f3n del grupillo fraccionalista de los \u00d1a\u00f1ez, que pretendi\u00f3 vanamente verter el MOIR en la contracorriente oportunista en boga, rescatamos la fraternidad y nos unimos cabalmente alrededor de los principios. Vigilemos insomnes la armon\u00eda y la cohesi\u00f3n del Partido, consolidando entre la militancia el esp\u00edritu de camarader\u00eda, robusteciendo el centralismo democr\u00e1tico y resguardando la l\u00ednea revolucionaria. Sin estos requisitos no nos ser\u00e1 factible cumplir a satisfacci\u00f3n los cometidos.<\/p>\n<p>Que ning\u00fan militante deje de vincularse activamente al debate electoral que hemos iniciado. El esclarecimiento entre los obreros y los campesinos de las m\u00e1s candentes cuestiones econ\u00f3micas y pol\u00edticas no debe recaer en unos pocos. Que cada compa\u00f1ero, sin desatender la mec\u00e1nica propiamente dicha de la campa\u00f1a, se esmere para hacerles comprender a las masas de su respectiva localidad las diferencias abismales entre el oportunismo y nosotros. Tengamos muy presente que hasta cuando los oprimidos no desechen las entelequias burguesas y abracen la estrategia y la t\u00e1ctica del proletariado, la revoluci\u00f3n colombiana no dar\u00e1 un salto cualitativo en su tortuoso devenir.<\/p>\n<p>Nota<br \/>\n1. las expresiones entre comillas fueron tomadas da la declaraci\u00f3n emitida por segmentos resentidos del liberalismo y el conservatismo, militares en retito, intelectuales y miembros de la direcci\u00f3n del Partido Comunista revisionista y de Firmes. All\u00ed se solicita un dialogo con el gobierno en procura de un gran entendimiento nacional que le encuentre salida a la crisis. Lo novedoso de este documento estriba en que el revisionismo y sus ep\u00edgonos resuelven, ya sin tapujos enarbolar la pol\u00edtica burguesa para la situaci\u00f3n actual. El comunicado concluye con la siguiente exhortaci\u00f3n: \u201chagamos alto a la violencia, emprendamos unidos la b\u00fasqueda del pa\u00eds perdido. Todos sabemos cuando se perdi\u00f3, pong\u00e1monos de acuerdo en encontrarlo y rescatarlo\u201d. \u201cEl Tiempo\u201d, julio 31 de 1981.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos hallamos de nuevo en los umbrales de una campa\u00f1a electoral, la sexta en que, desde 1972, participa consecutivamente el MOIR. Si hemos tomado nota de que las diversas fracciones de la coalici\u00f3n gobernante llevan mucho m\u00e1s de un a\u00f1o inaugurando sedes, efectuando manifestaciones y ofreciendo banquetes a sus jefes, la conclusi\u00f3n ser\u00e1 que nos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"class_list":["post-20577","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-n-39-bogota-agosto-de-1981"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20577","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20577"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20577\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20577"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20577"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20577"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}