{"id":20554,"date":"2005-01-27T19:00:00","date_gmt":"2005-01-27T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/01\/27\/editorial-al-fin\/"},"modified":"2005-01-27T19:00:00","modified_gmt":"2005-01-27T19:00:00","slug":"editorial-al-fin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/editorial-al-fin\/","title":{"rendered":"EDITORIAL: \u00a1AL FIN!"},"content":{"rendered":"<p>Al fin, obligados por las circunstancias, los hermanos Otto y Omar \u00d1a\u00f1ez expusieron de manera abierta sus discrepancias, a trav\u00e9s de una publicidad pagada, aparecida en el diario liberal El Tiempo, de Bogot\u00e1, el 22 de febrero de 1981. Pero debido a que las marruller\u00edas son su h\u00e1bito, no dicen todo lo que piensan ni piensan todo lo que dicen. Efect\u00faan, eso s\u00ed, un esfuerzo superior a sus m\u00e9ritos para figurar de custodias de la plaza revolucionaria y de la pelea contra el revisionismo, porque, al cabo de diez a\u00f1os de aparentar serlo, no era aconsejable, de pronto, mudar de calzada, as\u00ed en secreto se lo hubiesen insinuado a sus \u00edntimos, so pena de quedar m\u00e1s solos de lo que se fueron. Se pasan de listos cuando se adue\u00f1an de virtudes ajenas y achacan a otros sus propias fallas. De ah\u00ed la extravagancia de imputar a la direcci\u00f3n del Partido el delito de variar sus orientaciones b\u00e1sicas y de encaminarse \u201cen la pr\u00e1ctica\u201d, conforme propala la declaraci\u00f3n mencionada, \u201ca la conciliaci\u00f3n con el gobierno pro-yanqui y desp\u00f3tico de Turbay Ayala y al fortalecimiento del oportunismo encabezado por el Partido Comunista, al cual tienden a converger las fuerzas intermedias que no encuentran la otra alternativa que pudo haberles presentado el MOIR\u201d<\/p>\n<p>Los \u00d1a\u00f1ez nos han lanzado la incriminaci\u00f3n m\u00e1s terrible que consiguieron acu\u00f1ar: \u00a1Ustedes les ayudan a Turbay y al mamertismo!<\/p>\n<p>Sin embargo, el resultado inmediato, tangible, pr\u00e1ctico, de semejante acta acusatoria, pues se trata, seg\u00fan aquellos, de que sucede en la \u201cpr\u00e1ctica\u201d, se tradujo en que los mamertos, ignorando los ataques verbales que recibieron, o interpret\u00e1ndolos como un ardid comprensible, celebran la primera parte de los cargos, es decir, la que se refiere a atribuirle al MOIR colaboraci\u00f3n con el r\u00e9gimen vendepatria. En cuanto a la segunda, la que nos endilga favorecer el \u201coportunismo encabezado por el Partido Comunista\u201d, se limitan a recomendar, a los hermanos, coherencia, mayor coherencia en su actitud pol\u00edtica 1.<\/p>\n<p>A quienes no est\u00e9n en antecedentes de las disensiones del movimiento revolucionario de Colombia, especialmente a partir del rompimiento de la UNO, entre 1974 y 1975, nada les revelar\u00e1 una pol\u00e9mica que se reduzca a zaherir al contrario con los mismos ep\u00edtetos con que \u00e9ste nos agravia. Ning\u00fan beneficio sacar\u00edamos al comparar una sindicaci\u00f3n con otra. Exijamos que se examine la realidad y entonces s\u00ed cotejemos con ella las tesis formuladas por el Partido y por la fracci\u00f3n, procedimiento infalible para palpar la solidez de los encontrados asertos.<\/p>\n<p>\u00bfExiste un \u201cgobierno pro-yanqui y desp\u00f3tico? Desde luego que existe hace muchos a\u00f1os, y lo venimos proclamando a cada instante. Una dictadura olig\u00e1rquica de grandes burgueses y grandes terratenientes, intermediarios del imperialismo norteamericano, se yergue sobre el pueblo explotado y oprimido, sin excluir a los peque\u00f1os y medianos industriales y comerciantes no monopolistas, coartados por el r\u00e9gimen y amenazados de ruina. Hasta aqu\u00ed parece no haber disparidad. El MOIR ha definido con acierto la naturaleza de la sociedad colombiana y el correspondiente car\u00e1cter democr\u00e1tico e independentista de la revoluci\u00f3n en la presente etapa. M\u00e1s las discordancias surgen de la evaluaci\u00f3n de las medidas adoptadas por la coalici\u00f3n liberal-conservadora dominante y del modo como debemos desafiarlas. La protecci\u00f3n de los voraces intereses de los monopolios determina la \u00edndole represiva del Estado. Tras la agudizaci\u00f3n del saqueo de la naci\u00f3n y de la superexplotaci\u00f3n de las masas laboriosas, se incrementan obviamente las disposiciones coercitivas y la violencia institucionalizada sobre las inmensas mayor\u00edas. Con singular destreza los expoliadores en nuestro pa\u00eds han sabido combinar los recortes sistem\u00e1ticos a las libertades ciudadanas con los remiendos reformistas y las ofertas demag\u00f3gicas. Ante el comportamiento de la oligarqu\u00eda gobernante, cada una de las clases que padecen los desmanes oficiales raciocina y act\u00faa en forma diferente.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda nacional, el menos firme de los integrantes potenciales del frente patri\u00f3tico, por nutrirse tambi\u00e9n del trabajo asalariado y a pesar de sus confrontaciones insalvables con el imperialismo y sus lacayos, suele inclinarse a favor de una transacci\u00f3n con los detentadores del Poder, buscando restringir los afectos m\u00e1s no las causas de la cr\u00f3nica y profunda crisis que la golpea. Est\u00e1 dispuesta a dejarse burlar de los \u201cde arriba\u201d y burlarse de los \u201cde a bajo\u201d. Su sue\u00f1o radica en resucitar la id\u00edlica rep\u00fablica de la \u00e9poca de la libre competencia en un mundo irremisiblemente sujeto a la extorsi\u00f3n de los magnates de los trusts y de las altas finanzas. Cuando la revoluci\u00f3n merma el empuje se acent\u00faan sus elucubraciones retardatarias y se entrega d\u00f3cilmente a los caprichos de los opresores. S\u00f3lo impelida por el auge de la marea popular llega a desembarazarse de su atolondramiento y a representar un papel objetivamente progresista. Por eso, si no deseamos ser v\u00edctimas de los enga\u00f1os de la reacci\u00f3n, particularmente en los momentos de reflujo, tendremos que cuidarnos de no morder el anzuelo arrojado por dicha burgues\u00eda.<\/p>\n<p>El proletariado, al contrario, encarna la tendencia hist\u00f3rica que arremete contra las pretensiones imperialistas, no en nombre del pasado sino del porvenir, no con la quimera de restaurar las instituciones del anacr\u00f3nico republicanismo de los explotadores, agotado para siempre junto con las relaciones de producci\u00f3n que le infundieron aliento, sino con las propuestas m\u00e1s avanzadas y en consonancia con las condiciones materiales. Todos los dem\u00e1s destacamentos intermedios, de burgueses o peque\u00f1os burgueses, que chocan contra el r\u00e9gimen prevaleciente, llevan a cabo su contienda desde estadios anteriores en la evoluci\u00f3n al del imperialismo; e inconcientemente marchan, con uno u otro argumento, tras la ut\u00f3pica perspectiva de fosilizar el progreso y as\u00ed asegurar indefinidamente su subsistencia como clase. Si desempe\u00f1an una plausible funci\u00f3n transformadora ello estriba, primero, en que el atraso del pa\u00eds les permite a\u00fan aportar a su prosperidad, y segundo, en que no se opongan a las directrices liberadoras y unitarias de la vanguardia obrera. Los campesinos constituyen el m\u00e1s confiable de los aliados del proletariado, y aunque no remontan los mojones de la democracia burguesa, de la que son por excelencia el ala revolucionaria, su reivindicaci\u00f3n de confiscar los latifundios de los grandes terratenientes y repartirlos entre quienes los trabajen, significa un paso adelante de enorme trascendencia en la batalla contra los imperialistas y sus secuaces.<\/p>\n<p>La clase obrera, lejos de debilitarse con la expansi\u00f3n del monopolio capitalista, crece continuamente y salta a la palestra acicateada por los anhelos de abrirle el camino a una sociedad nueva, nacida, cual Ave F\u00e9nix, de los escombros de la vieja. Nada ha de conservar, puesto que su emancipaci\u00f3n requiere llevar hasta el final la abolici\u00f3n de las estructuras econ\u00f3micas sobre las que reposa el andamiaje jur\u00eddico y cultural de la organizaci\u00f3n social colombiana. En su tarea de demolici\u00f3n empezar\u00e1 por suprimir el dominio for\u00e1neo sobre la naci\u00f3n y obtener la total soberan\u00eda; derribar las trabas monopolistas, antiguas y recientes, que interfieren el desenvolvimiento industrial y agr\u00edcola del pa\u00eds, y sustituir el Estado antinacional y tir\u00e1nico de la minor\u00eda olig\u00e1rquica por uno patri\u00f3tico y democr\u00e1tico compuesto por todas las fuerzas populares. Estos cambios no son todav\u00eda el socialismo pero preparan su advenimiento y configuran una notable mejora respecto a la situaci\u00f3n existente; y, merced a que contemplan a plenitud las fases reales de nuestro desarrollo, en determinados t\u00f3picos van m\u00e1s all\u00e1 de las posiciones imperialistas, al nacionalizar los grandes consorcios, disponer racionalmente de los recursos naturales y establecer el control y la planificaci\u00f3n estatales de las actividades productivas y distributivas, aun de las ejercidas por los particulares, las m\u00e1s relegadas y dispersas.<\/p>\n<p>Por tales primac\u00edas al proletariado le compete, mediante su Partido, la direcci\u00f3n del proceso revolucionario.<\/p>\n<p>De lo indicado se deduce que cada clase sometida esgrime criterios y despliega maniobras dis\u00edmiles en la justa contra el \u201cel gobierno pro-yanqui y desp\u00f3tico\u201d. Hasta el se\u00f1or Turbay Ayala y sus patrocinadores del bipartidismo tradicional proceden conforme a su propia estratagema y seg\u00fan su concepci\u00f3n espec\u00edfica de los problemas de Colombia. \u00bfCu\u00e1les han de ser nuestros postulados y nuestra t\u00e1ctica? \u00bfO no interesa saber la diferencia? \u00bfEstamos autorizados para ir a la liza provistos de las ideas y los m\u00e9todos peculiares de la burgues\u00eda o de la peque\u00f1a burgues\u00eda? Rotundamente no. El proletariado no puede eludir distinguirse sin traicionarse. Los hermanos \u00d1a\u00f1ez desconocen en absoluto este principio gu\u00eda fundamental. Sus pleitos con el partido los adelantan haciendo abstracci\u00f3n de los verdaderos elementos y factores de la lucha pol\u00edtica, y apart\u00e1ndose, por ende, del marxismo-leninismo. En eso rastrean la huella de los revisionistas adocenados que, dentro de su infinito desprecio por la teor\u00eda revolucionaria, han considerado siempre disquisiciones in\u00fatiles indagar el fondo de las contradicciones concretas que afloran en la opini\u00f3n p\u00fablica; y que se salen de los aprietos soslayando las cuestiones medulares en debate y disparando una buena salva de sandeces y calumnias con las que acogen a sus contradictores.<\/p>\n<p>Empero, las divergencias vienen en las concordancias. Contendemos desde intereses y enfoques de clase distintos contra el mismo despotismo reinante. Ha ah\u00ed el secreto de las divisiones internas y externas.<\/p>\n<p>Constatemos esto con la otra argucia del grupillo fraccionalista, cuando admite, con la visible intenci\u00f3n de captar los afectos perdidos de la militancia, que encaramos un \u201coportunismo encabezado por el Partido Comunista\u201d y al que, \u00a1Dios nos asista!, el MOIR fortalece con sus intolerancias. Un desplante parecido al anterior. Se asume de motu proprio el encargo de desembrollar una lid empantanada por supuestas desmesuras; sin embargo, ni una palabra acerca de qui\u00e9nes conforman ni en qu\u00e9 reside ese oportunismo puesto en la picota improvisadamente y a guisa de salvoconducto.<\/p>\n<p>En el I Foro del FUP del 18 de febrero de 1977, advertimos c\u00f3mo la unidad del pueblo aguardaba por la derrota de las contracorrientes que, entonces en ciernes, ya rehu\u00edan la necesidad de un compromiso basado en los reclamos esenciales de los oprimidos de Colombia. Aquellas vertientes fueron confluyendo en un torrente caudaloso que ha amagado a negar incluso las m\u00e1s enhiestas colinas. Solicitaron la renuncia de la candidatura Jaime Piedrahita Cardonas para sacar un\u00e1nimemente al mercado electoral cualesquiera de los espaciosos ejemplares levantados por los agentes del social imperialismo y cuya gracia, aseguraban hallarse en la atracci\u00f3n que ejercen sobre una amplia gama de consumidores, desde la ortodoxia marxista hasta la heterodoxia liberal. Porfiaron en resucitar la alianza de 1973 consintiendo las ambiciones de sus enterradores, los revisionistas, quienes pisotearon las normas democr\u00e1ticas de relaci\u00f3n y funcionamiento de la UNO y corrieron tras los requiebros de la demagogia lopista.<\/p>\n<p>Desde 1978 apetecen, pues, un candidato presidencial \u00fanico de la oposici\u00f3n, aun cuando \u00e9ste s\u00f3lo sea un d\u00f3cil recadero de La Habana, y as\u00ed tengan que canjear las demandas estrat\u00e9gicas de las masas por una letan\u00eda de reformas adjetivas, las cuales con uno u otro matiz igualmente insustancial, agitan, o no ver\u00edan inconveniente en agitar las diversas bander\u00edas, grandes y peque\u00f1as, leg\u00edtimas y disidentes, duraderas y temporales, en las que se aglutinan para sus campa\u00f1as los apologistas del sistema neocolonial y semifeudal. No vale arg\u00fcir que se utiliza un medio para coronar a la postre los objetivos primordiales, siendo que se subasta el destino soberano de la naci\u00f3n y se silencia o tergiversa el programa revolucionario.<\/p>\n<p>El subterfugio de ocultar las metas y los blancos de la insurgencia a la que se convoca, sonar\u00e1 muy astuto a los o\u00eddos del comerciante, del artesano, o del estudiante iniciado en el traj\u00edn conspirativo, pero redunda exclusivamente en la propagaci\u00f3n de las confusiones sembradas. Si la caverna conservadora y sus moradores, los trogloditas liberales, todav\u00eda ostentan un peso enorme en Colombia, conque los seudo-comunistas justifican tambi\u00e9n inveteradamente cabalgar en ancas de uno que otro bando d\u00edscolo de la burgues\u00eda, obedece precisamente a la carencia de una constante labor propagand\u00edstica que demuestre, tanto la justeza e inevitabilidad de las soluciones revolucionarias, como su antagonismo con la ch\u00e1chara de quienes mangonean a su antojo la informaci\u00f3n y la instrucci\u00f3n p\u00fablicas. Ante los monopolios, ellos prometen frenar sus desafueros, inspeccion\u00e1ndolos; nosotros ofrecemos extirpar de ra\u00edz sus abusos l\u00edcitos e il\u00edcitos, confisc\u00e1ndolos. Ante el atascamiento agrario, ellos decretan la subvenci\u00f3n y la compraventa de tierras, financiando a los latifundistas a costa del endeudamiento con las agencias prestamistas internacionales; nosotros prescribimos la entrega de los grandes fundos al campesinado, eliminando el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, sin hipotecar el pa\u00eds ni a los pobres del campo. Ante el imperialismo, ellos especulan con la independencia formal y la equidad de los contratos de asociaci\u00f3n; nosotros abogamos por la real transformaci\u00f3n revolucionaria en los terrenos econ\u00f3mico y pol\u00edtico, que borre cualquier tipo de saqueo extranjero y garantice la plena autodeterminaci\u00f3n nacional. Y as\u00ed, en los temas cardinales, acuden inexorablemente dos versiones irreconciliables, una ensayada desde hace tiempos y con repercusiones deplorables para Colombia, y otra a la que no le ha llegado a\u00fan su oportunidad hist\u00f3rica. Se\u00f1alar el abismo que media entre ambas, su mutua repelencia, la imposibilidad de una tercera senda, forma parte de la educaci\u00f3n del pueblo, de la magna obra de arrancarlo del tutelaje secular de las colectividades olig\u00e1rquicas y desenmascarar las contracorrientes oportunistas. Y al rev\u00e9s, desvanecer las contradicciones, ser\u00e1 en \u00faltimas propiciar la uni\u00f3n en torno a los sofismas y prop\u00f3sitos de la reacci\u00f3n y definir en pro de la burgues\u00eda el asunto crucial de qui\u00e9n dirige a quien en el frente. \u00a1Una estafa reeditada por en\u00e9sima ocasi\u00f3n!<\/p>\n<p>Con t\u00e1ctica tan peregrina se coadyuva s\u00f3lo a afeitar el feo rostro del pillaje entronizado, m\u00e1s no a cercenarlo.<\/p>\n<p>En las postrimer\u00edas de 1979 tornamos a discutir con los personeros de Firmes los t\u00e9rminos de un pacto para participar conjuntamente en las elecciones del a\u00f1o siguiente. Y una vez m\u00e1s nos enredamos en la reticencia de aquellos a suscribir los puntos m\u00ednimos program\u00e1ticos de la revoluci\u00f3n. Alegaron de nuevo la l\u00ednea de menor resistencia, conducente a propiciar el entendimiento con ciertas personalidades y directorios de la oposici\u00f3n alrededor de la tesis reformista. Los mamertos volvieron a estimularlos en tales planteos y con su venia cuajaron una coalici\u00f3n que, a la hora de nona, ni cobij\u00f3 las disidencias de turno ni entusiasm\u00f3 a los sufragantes ni arm\u00f3nicamente. En s\u00edntesis, se quedaron con el pecado y sin el g\u00e9nero, porque concedieron en materias de mucha monta sin compensaci\u00f3n ninguna. Fue, s\u00ed, una prueba palmaria de c\u00f3mo el Partido Comunista encabeza el oportunismo. Y los \u00d1a\u00f1ez, ol\u00edmpicamente, concluyen que en eso paran \u201clas fuerzas intermedias que no encuentran la otra alternativa que pudo haberles presentado el MOIR\u201d. La \u201cotra alternativa\u201d ser\u00eda rendirse ante los devaneos de las mencionadas contracorrientes y caer en lo que se quiere evitar. \u00a1Acompa\u00f1arlas en la entrega para no perderlas! \u00a1El absurdo universal!<\/p>\n<p>A \u201clas fuerzas intermedias\u201d, comprendida la fracci\u00f3n, les manifestamos que, a estas alturas de la historia y en las peculiaridades de Colombia, la \u00fanica salida triunfante estar\u00e1 por los lados de los planteamientos y los m\u00e9todos de la clase obrera. Escapa a nuestra injerencia el impedir que los factibles aliados, en los periodos de regresi\u00f3n, rompan con nosotros y se echen en los tendales enemigos, al sol que m\u00e1s alumbre. Nos concierne denunciar las felon\u00edas y esperar pacientemente a que los c\u00e1ntaros se estrellen contra los c\u00e1ntaros, para que los trabajadores \u2013 el baluarte por el que velamos \u2013 descubran directamente cu\u00e1les son los de hierro y cu\u00e1les los de arcilla quebradiza. D\u00edas llegar\u00e1n en que los burgueses nacionales y el resto de las capas medias de la poblaci\u00f3n, cansados de las decepciones y arrastrados por los acontecimientos, viren y refrenden los requisitos contractuales exigidos por el proletariado. Pero \u00e9ste ha de mantenerse en sus trece mientras tanto, con la llama encendida e izada la bandera, y los millones de embaucados por el imperialismo y sus opositores de cabecera percibir\u00e1n hacia d\u00f3nde enrutarse cuando contemplen p\u00e1vidos c\u00f3mo, pese a las enmiendas efectuadas y a las pl\u00e1ticas de los enmendadores, se depauperan y desangran sin salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En lo referente a la democracia, \u201clas fuerzas intermedias\u201d se han plegado asimismo al testimonio burgu\u00e9s. En mayo de 1979 inauguraron sus ruidosas reuniones de los \u201cderechos humanos\u201d en las que, luego de exponer las consabidas violaciones de la Constituci\u00f3n en que incurren los decretos ministeriales y los mandos castrenses, recaban la escrupulosa separaci\u00f3n de las tres ramas del Poder &#8211; la legislativa, la ejecutiva y la judicial -, el sim\u00e9trico equilibrio entre ellas y su rec\u00edproca fiscalizaci\u00f3n, como el sumo de las garant\u00edas ciudadanas. Sus memoriales y discursos, al traslucir esa man\u00eda leguleya que apasiona a los colombianos desde fechas remotas, acaparan los v\u00edtores de los estamentos intelectuales envilecidos por la herencia legalista. Sus egregias aportaciones a la causa de las libertades nunca pasan de la recomendaci\u00f3n de reparar pronta y satisfactoriamente el ordenamiento jur\u00eddico turbado. \u00a1Atr\u00e1s, el estado de sitio!, y si se implanta en acatamiento de la Carta, que su vigencia no infrinja los c\u00e1nones de \u00e9sta. \u00a1Oposici\u00f3n al gobierno!, mas, ante el peligro del golpe cuartelario, rodear a las autoridades leg\u00edtimamente constituidas cual lo hacen los obtusos dem\u00f3cratas espa\u00f1oles con su desmirriado rey. \u00a1Aperturas democr\u00e1ticas!, pero merced a que la iniciativa corre a\u00fan a cargo del r\u00e9gimen, a las \u201cizquierdas\u201d no les queda otra que detectar y arrinconar los segmentos ultraderechistas all\u00ed donde campeen en los dominios gubernamentales, igual en la administraci\u00f3n que en el ej\u00e9rcito, exaltando \u201clo bueno\u201d y condenando \u201clo malo\u201d de las providencias oficiales. De este tenor han sido las cruzadas que en bien de las preeminencias de la persona humana proyectan los ap\u00f3stoles de la contracorriente en boga, y de las que los revisionistas se valen, adem\u00e1s, para efectuar sus incursiones en las p\u00e1ginas de la gran prensa, engordar a la sombra de la fronda burocr\u00e1tica y procurar comprometer, no importa de qu\u00e9 manera, a la burgues\u00eda grande, mediana y peque\u00f1a en las aventuras expansionistas del socialimperialismo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan aquel esquema el duelo no se libra entre la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n, ni persiste sobre los problemas democr\u00e1ticos un criterio proletario paralelo a otro burgu\u00e9s, sino que la disyuntiva est\u00e1 entre la democracia y el fascismo, o entre la democracia y la dictadura, y la reyerta sobre los derechos flota por encima de las clases. Son tufaradas liberales que enrarecen el ambiente y embotan el discernimiento de las mayor\u00edas. Tal pareciera que la conciencia colombiana no hubiese progresado un \u00e1pice al respecto, no obstante que el antiguo y s\u00f3rdido sistema republicano, conque se esquilm\u00f3 y reprimi\u00f3 salvajemente a los campesinos en el siglo XIX y a \u00e9stos y a los obreros en lo transcurrido del siglo XX, no ha simbolizado m\u00e1s que la instauraci\u00f3n, mediante el sufragio, de la tiran\u00eda de las clases explotadoras sobre el pueblo trabajador; y no obstante que el marxismo, del cual se tiene noticia en el pa\u00eds hace cincuenta o sesenta a\u00f1os, ense\u00f1a en sus primeras letras que todo Estado burgu\u00e9s, por democr\u00e1tico que sea, constituye un para\u00edso para los ricos y un gigantesco presidio para las gentes de trabajo.<\/p>\n<p>La jefatura obrera ha de bregar con denuedo por adquirir cuantas franquicias pueda y por preservar las prerrogativas de la libre expresi\u00f3n, movilizaci\u00f3n, organizaci\u00f3n, etc., sin desde\u00f1ar ninguna arena ni tribuna. Los esclavos asalariados no dispondr\u00e1n de otras armas que las que forjen en los combates cotidianos enfilados a la obtenci\u00f3n de garant\u00edas democr\u00e1ticas y, en el caso de Colombia, a facilitar tambi\u00e9n la articulaci\u00f3n de un vasto frente antiimperialista. Pero los oprimidos deber\u00e1n, por un lado, percatarse de que todo derecho suyo bajo la actual rep\u00fablica ser\u00e1 recortado, postizo, nulo y por el otro, usar en exclusivo rendimiento de la revoluci\u00f3n cada conquista econ\u00f3mica y pol\u00edtica extra\u00edda a los opresores.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo conseguir la apetecida finalidad si no proveemos el medio? \u00bfPara qu\u00e9 proveer \u00e9ste si abandonamos aquella?<\/p>\n<p>La democracia es una palanca, un instrumento que el proletariado habr\u00e1 de empu\u00f1ar en sus gestas contra la burgues\u00eda, como \u00e9sta lo blandi\u00f3 contra el medioevo y lo sigue blandiendo con no poca frecuencia para arraigar su poder\u00edo. Por eso las soflamas de \u201clas fuerzas intermedias\u201d sobre los derechos del hombre en general, sin parar mientes en el contenido de clase no esclarecen la \u00edndole dictatorial olig\u00e1rquica del feneciente democratismo colombiano al mando, denotan, fuera de una supina ignorancia, la vocaci\u00f3n oportunista de quienes est\u00e1n listos a abrazar los supuestos burgueses a trueque de unas m\u00f3dicas prebendas ocasionales.<\/p>\n<p>Nuestro Partido, en la disputa interna de 1965 contra las garrafales equivocaciones del extremo izquierdismo, critic\u00f3 acerbamente la repulsa que primaba hacia las herramientas de la lucha pol\u00edtica, incluidas las m\u00edseras libertades del sistema, cual una solemne estupidez que s\u00f3lo favorec\u00eda al odiado adversario. Ligarse a los sindicatos, agitar sus pliegos petitorios e impulsar sus huelgas; organizar a los campesinos y a los estudiantes en pos de sus demandas mediatas e inmediatas; promover constantemente las denuncias de los atropellos y fals\u00edas de los mandatarios de turno; atender las actividades culturales y aprovechar los comicios y el estrato parlamentario; cuidar la labor educativa y no esquivar los acuerdos ni las acciones unitarias con agrupaciones coincidentes aunque rivales&#8230;, fueron algunas de las tantas indicaciones que en la alborada de la construcci\u00f3n partidaria les recalc\u00e1bamos a los militantes. En la actualidad padecemos el chubasco derechista, o el \u201coportunismo encabezado por el Partido Comunista\u201d, para volverlo a enunciar en los t\u00e9rminos de los \u00d1a\u00f1ez, que se distingue por desechar no los medios sino los fines de la revoluci\u00f3n. Por consiguiente, el \u00e9nfasis en la refriega contra tal desviaci\u00f3n no ha de ubicarse en convencer a sus portadores y pros\u00e9litos a que concurran, verbigracia, a las elecciones, con lo que les gusta; a que se graven el estribillo de la \u201cunidad de acci\u00f3n\u201d que tararean desde la cuna, o a que empleen los resquicios democr\u00e1ticos cuando peri\u00f3dicamente se cuelan por entre ellos hasta las alfombras presidenciales. Los oportunistas sacrifican la revoluci\u00f3n a la reforma, sit\u00faan la democracia por encima de las clases y presentan como proletarios los intereses burgueses. El oportunismo de moda es cada una de estas tres aberraciones y todas a la vez.<\/p>\n<p>Dondequiera posemos la vista contemplamos el culto a la intriga, el fetichismo del derecho, la componenda, el ventajismo. Los sectarios al\u00e9rgicos a la pol\u00edtica de repente emergen a la superficie a emular con los duchos politiqueros. Llueven los formularios de acuerdo, abundan los paquetes de pre-candidatos y retumba el vocer\u00edo: \u00a1unidad!, \u00a1unidad!, \u00a1unidad! La maniobra lo es todo, el objetivo estrat\u00e9gico nada. Hay que callar las intenciones, halagar al pueblo, distraer al gobierno, vivir el presente. El m\u00e1s apto ser\u00e1, desde luego, el m\u00e1s caradura. Junto al desbarajuste del pa\u00eds presenciamos un reverdecer del liberalismo, no por cuenta de la senescente burgues\u00eda, a la que no le restan alientos ni incentivos para jugar a la revoluci\u00f3n, sino a cargo de las capas medias, cuya m\u00e1xima genialidad se cifra en reimprimir los incunables de Antonio Nari\u00f1o con car\u00e1tula marxista. Y ante la borrachera colectiva se nos reconviene a beber del mismo mosto embrutecedor, a competir en la elaboraci\u00f3n de f\u00f3rmulas y contra-f\u00f3rmulas y a llevar la voz cantante en el coro. Pero no propiciaremos ninguna acci\u00f3n o alianza al costo de sofocar los postulados revolucionarios de las masas trabajadoras. Navegaremos contra viento y marea cuanto fuere menester. No tememos cruzar el desierto ni soportar el martirio del aislamiento. Y no son bravatas de lun\u00e1ticos que menosprecien los compromisos, la labor menuda, los inconvenientes derivados de una correlaci\u00f3n desfavorable de fuerzas o que se imaginen el ascenso sin rodeos ni retrocesos. El Partido sopesa concienzudamente cada una de las particularidades de la situaci\u00f3n; est\u00e1 atento a los altibajos de las hostilidades y de los contrincantes para obrar en consecuencia. Pero adem\u00e1s de eso \u2013 porque nos obliga la integridad de la clase a la que servimos y nos atenemos tambi\u00e9n a una visi\u00f3n de conjunto, a una perspectiva invencible y a largo plazo, puesto que operamos no s\u00f3lo con lupa sino con catalejo -, podemos arrostrar altivamente los embates del temporal, sin doblegarnos ante el asedio, desesperarnos con los \u00e9xitos p\u00edrricos de nuestros antagonistas, o bregar a darle un vuelco al paisaje con un par de pinceladas subjetivas.<\/p>\n<p>A los \u00d1a\u00f1ez los saca de casillas la demostraci\u00f3n de entereza del MOIR ante el ambiente que prima de repugnante calco de los procederes y argucias de la reacci\u00f3n. Les parece que nos rezagamos del lote delantero, desafinamos en la orquesta, no nos ponemos a tono con la usanza. Curiosamente no atribuyen el fen\u00f3meno al auge del \u201coportunismo encabezado por el Partido Comunista\u201d. Lo achacan a un viraje en nuestra orientaci\u00f3n. Su caballito de batalla te\u00f3rico se limita a sustentar los antiguos enunciados, a pedir que pactemos prontamente el alumbramiento del frente \u00fanico y le bajemos el volumen a la pol\u00e9mica. Despu\u00e9s de una d\u00e9cada de rezongar entre dientes y ensamblar su grupillo con meticulosidad de relojero, nos comunican, desde las planas de los grandes rotativos y con humos de sabihondos conductores, que la almendra del altercado se halla pr\u00e1cticamente en que el Partido ya no proyecta la rayada pel\u00edcula de los sesentas y parte de los setentas, conque criticamos los descarr\u00edos del anarquismo y recogimos la cosecha de tres o cuatro centenares de cuadros proletarios dirigentes. Cuando han tratado de impresionar balbuciendo como loros lo que aprendieron de o\u00eddas durante este lapso, cualquier camarada les replica: \u00a1\u201dEso nos lo sabemos de memoria\u201d!<\/p>\n<p>La llamada izquierda en Colombia incurre de ordinario en el yerro de agitar indefinidamente las consignas que obtuvieron sonoros logros en un momento dado. En los \u00faltimos a\u00f1os, por ejemplo, hemos asistido a la promulgaci\u00f3n constante del segundo paro c\u00edvico nacional, merced al empe\u00f1o impenitente de unas cuantas agrupaciones que se alimentan de recuerdos y vegetan a espaldas de la realidad. Si con su metaf\u00edsica evocaci\u00f3n no han conseguido revivir las jornadas del 14 de septiembre de 1977, s\u00ed les proporcionan a los esquiroles de profesi\u00f3n un camuflaje perfecto al que \u00e9stos recurren cada vez que perpetran una de sus requeteconocidas prodiciones. Encari\u00f1arse con determinada directriz, por exacta que hubiera sido, y marchar sobre ella al margen de la variaci\u00f3n de las condiciones, es lo menos congruente con la t\u00e1ctica del marxismo-leninismo. Ni hay mayor desatino que el intento de encadenar los acontecimientos a las fantas\u00edas del cerebro. El partido obrero, dentro de las complejidades del proceso, ha de amoldar rigurosamente sus resoluciones a los cambios que se operan a cada instante de cada momento de cada fase de cada periodo de la etapa correspondiente, para no dejarse sorprender y estar a la altura de su cometido de vanguardia. Y en las borrascas contrarrevolucionarias, cuando se envalentonan los aparatos policivos, se desata la cacer\u00eda de las brujas, cunde el desespero de la peque\u00f1a burgues\u00eda y prolifera la conciliaci\u00f3n, el proletariado no puede adoptar falsos ademanes, instigado por dudosos amigos que lo arrastran, ya a capitular inescrupulosamente, ya a salir a descampado e inmolarse en batallas decisivas. Que los reformadores sociales gasten el tiempo en in\u00fatiles cabildeos y los anarquistas armen algarab\u00eda con sus alocados intentos de agudizar las luchas, mientras la revoluci\u00f3n reafirma sus ideas, consolida sus fuerzas y se alista de verdad a \u201ctomar el cielo por asalto\u201d, como dec\u00eda Marx de los comuneros de Paris. No substituiremos la perseverancia con la intrepidez. Confiamos infinitamente m\u00e1s en la tarea an\u00f3nima de un moirista que en los alardes de cien comandantes de secta. En ello va tambi\u00e9n impl\u00edcita una radical desavenencia de principios.<\/p>\n<p>Muy distinta la epidemia actual a la que afectaba hace m\u00e1s de quince a\u00f1os a la revoluci\u00f3n colombiana, as\u00ed ambas se hubiesen contra\u00eddo por la vecindad de Cuba. Antes, los exponentes del \u201cfoquismo\u201d luchaban contra la cuadrilla revisionista, a la que permit\u00edan lucirse a costa suya por los exabruptos en que caen; ahora, sin expectativa de correcci\u00f3n, han decidido el ingreso a la escuela mamerta para estudiar artima\u00f1as y doctorarse. Efectuar el diagn\u00f3stico y recetar la medicina de anta\u00f1o a las enfermedades de hoga\u00f1o agravar\u00eda al paciente. Transitamos un trayecto de proliferaci\u00f3n del arribismo y de enaltecimiento de la treta est\u00e9ril. Un periodo en el que los santofimios compran con los dineros del erario sus disfraces de Gait\u00e1n; los accionistas y articulistas mimados de los diarios del orden pontifican sobre c\u00f3mo procrear revoluciones, y la democracia es un co\u00e1gulo indefinible, una especie de luz blanca, un arco iris de todos los colores pero sin descomponer, desde el ultravioleta hasta el infrarrojo. Para no sucumbir a la asfixiante atm\u00f3sfera de contemporizaci\u00f3n y alevos\u00eda, las unidades m\u00e1s esclarecidas del proletariado se ven abocadas a combatir tesoneramente las desviaciones derechistas.<\/p>\n<p>Nos perder\u00eda imaginar siquiera que le sustraeremos las masas al oportunismo sin desacreditarlo ni destaparlo previamente ante ellas mediante un sesudo y sistem\u00e1tico despliegue de propaganda. Y esto lo ha venido ejecutando progresivamente el MOIR, seg\u00fan sus recursos y capacidades, con preferencia desde la segunda mitad del 1975, luego de la invasi\u00f3n a Angola por un ej\u00e9rcito mercenario cubano y del subsiguiente incremento de las actividades de los agentes del socialimperialismo sovi\u00e9tico en el Hemisferio, que pelechan al socaire de la ola reformista.<\/p>\n<p>Naturalmente las posibilidades de un entendimiento con Vieira y su c\u00e1fila se han ido esfumando, as\u00ed como las \u201cfuerzas intermedias\u201d, que no alcanzan a calar el inminente peligro del expansionismo ruso y gimen por la divisi\u00f3n, se distancian bastante de nuestros lares. Tambi\u00e9n los miembros que por uno u otro motivo renegaron del Partido, contagiados del bacilo liberal en boga, invariablemente nos culpan por la desuni\u00f3n y echan sobre sus hombros la misi\u00f3n mesi\u00e1nica de subsanarla. Los iscariotes Bula y Pardo cursaron su dimisi\u00f3n convencidos de que el MOIR carec\u00eda de astucia e inventiva para superar las dificultades, y que bastaba con limar el programa y acolitar las \u201caperturas democr\u00e1ticas\u201d, emborronar los derroteros internacionalistas y sacarle jugo al nacionalismo, montar un movimiento con personajes desechados de las toldas de las colectividades tradicionales y en su representaci\u00f3n acrecentar el roce social, hacer contactos y apuntarse a cuanta proeza se urda, para que la patria agradecida se congregue en torno suyo al conjuro de sus benevolent\u00edsimos mensajes. Sin embargo, desde cuando aquellos dos desertores emprendieron la fuga e iniciaron su andanza, esa s\u00ed en verdad ermita\u00f1a y suicida, han promediado aproximadamente tres a\u00f1os. Tiempo prudencial para indagarles: \u00bfQu\u00e9 pasa con su unidad? Pues que no florece, a pesar de los buenos deseos, las concesiones y las rogativas a los payasos de la oposici\u00f3n liberal. As\u00ed ser\u00e1 mientras el proletariado no disipe las brumas e incline la balanza a su favor. Las contradicciones de clase no desaparecer\u00e1n con ignorarlas. El reformismo auxilia \u00fanicamente a la coalici\u00f3n gobernante. Los directorios disidentes se aprestan a cerrar filas junto a los candidatos presidenciales del ramillete olig\u00e1rquico. La militarizaci\u00f3n del Estado se acelera con los disparates anarquistas y las actitudes claudicantes. La bancarrota de las contracorrientes traidoras aprox\u00edmase inexorablemente. Quienes, con abundancia de ingenuidad y escasez de respaldo p\u00fablico, se empecinen en el acercamiento a cualquier precio con el autodenominado Partido Comunista, han de estar resignados a despojarse de todo pundonor y dispuestos a tocar, hasta reventar, un tambor en la banda de guerra de la Juco. Con aquella pandilla no ha habido hasta la fecha otra forma de cooperaci\u00f3n. Y nadie, a excepci\u00f3n del MOIR, ha osado plantarle el cascabel al gato.<\/p>\n<p>Cuando los revisionistas transgredieron las normas de funcionamiento convenidas en la UNO y los acuerdos para la creaci\u00f3n de la central obrera, nosotros requerimos el respeto a la palabra empe\u00f1ada y partimos cobijas ipso facto. Cuando recabaron la bendici\u00f3n un\u00e1nime para el gobierno de Fidel Castro, que ya ejerc\u00eda en \u00c1frica de cipayo de los nuevos zares del Kremlin, repusimos con el no alineamiento, uno de los tres cerrojos de la alianza. Y cuando sugirieron la minuta de reformas, nos aferramos a\u00fan m\u00e1s conscientemente al programa revolucionario. No nos encandilaron los fuegos fatuos del oportunismo. El alboroto alrededor de los dict\u00e1menes burgueses suplementarios no nos amedrent\u00f3. Visualizamos con suficiente anticipaci\u00f3n la carrera de obst\u00e1culos en que habr\u00edamos de competir. Al cabo de seis a\u00f1os de enconados choques nuestro horizonte clarea, mientras el aire comienza a enrarec\u00e9rseles a los mamertos, lo mismo a nivel nacional que internacional. Ni sus frentes, ni sus foros, ni sus aperturas, ni sus consejos sindicales, ni sus precandidatos, ni sus profec\u00edas, ni sus aventurismos les han resultado felices. Ellos ingresan a la boca del t\u00fanel y nosotros principiamos a salir de \u00e9l.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todos estos episodios los hermanos \u00d1a\u00f1ez pretenden hacer carrera con el infundio de que el MOIR no golpea al gobierno ni al revisionismo, debido a que desde 1978, el a\u00f1o en que salieron Bula y Pardo, abjuramos, seg\u00fan ellos, de las pautas que nos ven\u00edan orientando. Si desde entonces para ac\u00e1 hay algo novedoso en nuestra pol\u00edtica es el hincapi\u00e9 puesto en la labor de desenmascaramiento del oportunismo de derecha.<\/p>\n<p>Hubimos de subrayar la esencia internacionalista del Partido y sus inaplazables obligaciones de solidaridad con China y las dem\u00e1s fuerzas revolucionarias que resisten la expansi\u00f3n sovi\u00e9tica, al paso que arremetimos contra las diversas expresiones del nacionalismo. A los \u00d1a\u00f1ez les parece que ello significa quitar a los imperialistas yanquis de blanco principal de la revoluci\u00f3n colombiana y distraer la atenci\u00f3n de las cuestiones nacionales.<\/p>\n<p>Hubimos de condenar las trapacer\u00edas de los componentes de Consejo Nacional Sindical, que a la vez que posan de acuciosos protectores de los trabajadores, no pierden oportunidad para congraciarse con los mandatarios de turno, y aplaudir sus medidas m\u00e1s ignominiosas. A los \u00d1a\u00f1ez se les antoja que con esta conducta torpedeamos la \u201cunidad de acci\u00f3n\u201d y nos desligamos de las bases.<\/p>\n<p>Hubimos de abrir sin tregua hostilidades contra el reformismo y el democratismo burgu\u00e9s. Los \u00d1a\u00f1ez conjeturan que tan criticable empresa comprueba nuestro desd\u00e9n por las reformas y los derechos del pueblo, adem\u00e1s de nuestro sabotaje al frente \u00fanico.<\/p>\n<p>En todo cuanto maquinan, exteriorizan y obran, los \u00d1a\u00f1ez siempre se tuercen hacia el mismo flanco. Sabr\u00e1 el diablo si proceden consciente o inconscientemente; pero s\u00f3lo conciben un modo, un estilo para llevar a cabo la pelea, el de los revisionistas, a quienes plagian sin darles cr\u00e9dito. Por eso consideran que aquellos que no combatan a la manera mamerta al r\u00e9gimen vendepatria y al \u201coportunismo encabezado por el Partido Comunista\u201d son colaboradores de \u00e9stos.<\/p>\n<p>Al MOIR le basta con despejar una especie calumniosa esparcida por sus detractores: s\u00ed somos partidarios de propiciar las reformas, defender los derechos, concertar las acciones unitarias, edificar el frente, en suma, blandir las armas del gladiador pol\u00edtico. Lo que sucede es que nosotros subordinamos la pol\u00edtica a la revoluci\u00f3n y no al contrario. Creemos a pie juntillas con Lenin que \u201cla lucha contra el imperialismo es una farsa y una patra\u00f1a si no est\u00e1 ligada a la lucha contra el oportunismo\u201d2. El triunfo de nuestra causa exige el apabullamiento de las contracorrientes traidoras, desde las dem\u00f3crata-burguesas hasta las socialimperialistas, que se valen de las necesidades, los sentimientos y las aspiraciones de emancipaci\u00f3n de las masas para sacar gananciosos, no los intereses de \u00e9stas, sino los de mezquinas minor\u00edas. Las lides por la independencia nacional del yugo norteamericano no podemos adelantarlas conforme a las apreciaciones y los m\u00e9todos de los revisionistas pro sovi\u00e9ticos, los peores oportunistas de la era moderna, ni permitir que sean aprovechadas para suplantar la sojuzgaci\u00f3n de una superpotencia por la de la otra. Igual cosa dir\u00edamos del resto de desviaciones y contiendas. As\u00ed como para Nicaragua o El Salvador representar\u00e1 una iron\u00eda demasiado tr\u00e1gica desasirse de la expoliaci\u00f3n norteamericana y caer en la rusa, a los asalariados colombianos no les reportar\u00e1 m\u00e1s que penas el fortalecimiento de las camarillas de la UTC y CTC, a trav\u00e9s de una mal entendida coordinaci\u00f3n de los conflictos sindicales.<\/p>\n<p>Al oportunismo se le derrota arranc\u00e1ndole la m\u00e1scara, no emul\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>****************<\/p>\n<p>Los \u00d1a\u00f1ez dentro del MOIR se distinguieron por sus desviaciones divisionistas y de hecho mantuvieron siempre activa una min\u00fascula fracci\u00f3n. Con frecuencia reclamaban sobre asuntos democr\u00e1ticos, cuando en realidad no hay nada que m\u00e1s enturbie la confianza propia de las relaciones entre comunistas y holle la democracia del Partido, como la presencia en \u00e9l de grupos, por lo com\u00fan basados en conveniencias personales. Detr\u00e1s de cada exigencia suya invariablemente se escond\u00eda, agazapada, la petici\u00f3n de alg\u00fan cargo directivo, para agregarlo a la colecci\u00f3n de los muchos que pose\u00edan. Jam\u00e1s, hasta febrero de 1981, el mes en que la direcci\u00f3n les dijo \u201c\u00a1basta!\u201d y les notific\u00f3 que con ellos la contradicci\u00f3n se hab\u00eda tornado antag\u00f3nica, admitieron diferencias de principios o de l\u00ednea con el Partido. Que sus afanes eran grupistas qued\u00f3 plenamente visto en su negativa de acatar el centralismo democr\u00e1tico, cuando, por desenlace de la puja interna, fue necesario decidir mediante votaci\u00f3n cuestiones de car\u00e1cter organizativo.<\/p>\n<p>Los hermanos Otto y Omar pertenecen a ese g\u00e9nero de dem\u00f3cratas, tan notorios en Colombia, que s\u00f3lo prevalecen si escamotean la voluntad de la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Como corolario, el Comit\u00e9 Central del MOIR, en reuni\u00f3n celebrada el 28 de febrero y el 1\u00b0 de marzo \u00faltimos, tom\u00f3 la resoluci\u00f3n de expulsar de sus filas a la fracci\u00f3n de los \u00d1a\u00f1ez.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1. El 26 de febrero, a los ocho d\u00edas de aparecer en El Tiempo el panfleto de los \u00d1a\u00f1ez, Voz Proletaria, el semanario de los revisionistas, recogi\u00f3 todas y cada una de las impugnaciones consignadas all\u00ed contra el MOIR. Luego de afirmar que \u201ccomienza a abrirse camino un nuevo clima\u201d, anota lo siguiente:\u201dLa situaci\u00f3n creada abre la posibilidad de un nuevo di\u00e1logo. A ese di\u00e1logo aportaremos hechos y actitudes que relieven (sic) los puntos en com\u00fan. Aunque parece que nada se moviera en Colombia y todo estuviera congelado bajo el dominio olig\u00e1rquico, s\u00ed se mueven nuevos factores pol\u00edticos y lentamente van madurando las condiciones para un nuevo reagrupamiento\u201d. Tal es la esperanza y la emocionada bienvenida con que Vieira y sus parciales salen al encuentro de la labor y de los planteamientos del grupo fraccionalista. En lo que ata\u00f1e a los dardos disparados contra el revisionismo, el semanario los juzga cual adobo explicable por la procedencia de la fracci\u00f3n, a la que no obstante reconviene: \u201cNo se puede criticar lo err\u00f3neo e incurrir inmediatamente en el error. Pero hecha esa anotaci\u00f3n, queremos subrayar lo nuevo: una apertura, vacilante a\u00fan, pero una apertura\u201d. Es un \u201cdi\u00e1logo\u201d entre frescos. \u00a1T\u00fa me combates para lograr el objetivo de desgarrar al MOIR y m\u00e1s adelante precisaremos cu\u00e1ntos \u201cpuntos en com\u00fan\u201d guardamos! Honor que nos tributan, ya que impl\u00edcitamente reconocen que constituimos la corriente capaz de frustrar sus planes proditorios, a la cual hay que contener a como d\u00e9 lugar, incluso al precio de aceptar jesu\u00edticamente las injurias rec\u00edprocas entre los virtuales art\u00edfices del \u201cnuevo reagrupamiento\u201d.<br \/>\n2. V.I. Lenin., El imperialismo, etapa superior del capitalismo, Obras Completas, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1970. Tomo XXIII, p\u00e1g. 423.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al fin, obligados por las circunstancias, los hermanos Otto y Omar \u00d1a\u00f1ez expusieron de manera abierta sus discrepancias, a trav\u00e9s de una publicidad pagada, aparecida en el diario liberal El Tiempo, de Bogot\u00e1, el 22 de febrero de 1981. 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