{"id":20496,"date":"2005-01-23T19:00:00","date_gmt":"2005-01-23T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/01\/23\/una-leccion-para-aprender-de-los-obreros-tumaquenos\/"},"modified":"2005-01-23T19:00:00","modified_gmt":"2005-01-23T19:00:00","slug":"una-leccion-para-aprender-de-los-obreros-tumaquenos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/una-leccion-para-aprender-de-los-obreros-tumaquenos-2\/","title":{"rendered":"UNA LECCI\u00d3N PARA APRENDER DE LOS OBREROS TUMAQUE\u00d1OS"},"content":{"rendered":"<p>En el extremo sur-occidental del departamento de Nari\u00f1o, a orillas de la bah\u00eda de Tumaco, un puerto de 100 mil habitantes que acaba de sufrir ingentes p\u00e9rdidas por el terremoto del pasado 12 de diciembre, est\u00e1n ubicadas las instalaciones principales de una de as empresas madereras m\u00e1s grandes del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Fundada en 1955 por un grupo de industriales colombianos que termin\u00f3 declar\u00e1ndose en quiebra 8 a\u00f1os despu\u00e9s, la factor\u00eda que hoy se conoce con el nombre de Maderas y Chapas de Nari\u00f1o fue adquirida a finales de 1967 por la Potlach Forests Inc., a un costo de 120 millones de pesos, despu\u00e9s de una oscura transacci\u00f3n financiera con otro consorcio multinacional que hab\u00eda comprado los pasivos de la f\u00e1brica en 1963.<\/p>\n<p>Los magnates de la Potlach recuperaron con creces el capital inicial que hab\u00edan invertido y remitieron a la metr\u00f3poli millones de d\u00f3lares en ganancias. Posteriormente vendieron las acciones de la compa\u00f1\u00eda a una sociedad colombo-norteamericana conformada por Jack Simplot, acaudalado hombre de negocios, y Oliverio Phillips Michelsen, pariente cercano del ex presidente Alfonso L\u00f3pez. Los nuevos propietarios saquearon una buena parte de los recursos forestales de la Costa del Pac\u00edfico, estafaron al fisco durante a\u00f1os sucesivos y amasaron una fortuna muy jugosa con el sudor de medio millar de asalariados tumaque\u00f1os, hasta cuando la situaci\u00f3n cambi\u00f3 para los unos y los otros, intempestivamente, en la madrugada del 9 de agosto de 1977.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, 580 trabajadores burlaron la vigilancia de la fuerza p\u00fablica y ocuparon los talleres, las bodegas, los dep\u00f3sitos de materia prima y todos los edificios de la empresa. Un obrero de la planta de triples, relata: \u201cLlev\u00e1bamos siete meses peleando con los patronos para que nos pagaran 14 semanas de salarios atrasados que nos deb\u00edan, sin contar las horas extras, las primas, las prestaciones sociales y eso que llaman ahora los intereses a las cesant\u00edas. Hab\u00edamos hecho paros, huelgas, desfiles y manifestaciones de protesta sin que el gobierno tomara cartas en el asunto. Una ma\u00f1ana amanecimos con la noticia de que los due\u00f1os se hab\u00edan ido de Tumaco sin cancelarnos la deuda. Entonces resolvimos tomarnos la fabrica, apoderarnos de la maquinaria y poner esta vaina a producir para nosotros mismos\u201d.<\/p>\n<p>Hoy, al cabo de dos a\u00f1os y medio, con el \u00fanico apoyo de su propio esfuerzo y sin ayuda oficial, los proletarios de Maderas y Chapas de Nari\u00f1o todav\u00eda se mantienen en sus puestos de trabajo. Para ellos han sido 28 meses de trabajos continuos de una lucha larga y dif\u00edcil. Una lucha cuyos or\u00edgenes se remontan a 1963, cuando los yanquis sacaban de la selva tumaque\u00f1a las primeras trozas de cu\u00e1ngare, y que a\u00fan no ha terminado.<\/p>\n<p>Los iniciadores del negocio<br \/>\nPoco tiempo despu\u00e9s de que la Potlach Forest Inc, se estableciera en el puerto de Tumaco, algunos dirigentes sindicales denunciaron que los abogados de la compa\u00f1\u00eda hab\u00edan sobornado a las altas esferas del Inderena para conseguir una concesi\u00f3n forestal de 143 mil hect\u00e1reas, sobre los r\u00edos Mira y El Jagua; en una regi\u00f3n que abarca inmensas extensiones de tierra en varios municipios del departamento. El Ministerio de Agricultura, como era de esperarse, se apresur\u00f3 a negar rotundamente el hecho. Lo cierto fue que el 17 de octubre de1969 se descubri\u00f3 que dos encumbrados funcionarios p\u00fablicos hab\u00edan recibido un cheque irregular por 327.795 pesos, y que el d\u00eda 23 del mismo mes se acordaron los t\u00e9rminos del decreto que adjudicaba a la empresa una superficie de bosques naturales equivalente al 4.6% del territorio de Nari\u00f1o.<\/p>\n<p>La maniobra despoj\u00f3 de sus parcelas a centenares de peque\u00f1os propietarios, ind\u00edgenas y campesinos, que cultivaban sus fundos en calidad de colonos independientes. Los que se opon\u00edan a dejar sus campos de labranza eran expulsados de ellos a la fuerza; los que se quedaban ten\u00edan que alquilarse por temporadas, mano de obra barata para los intermediarios de la compa\u00f1\u00eda. Esta \u00faltima aument\u00f3 sus ingresos hasta el punto de que pudo acaparar dos a\u00f1os m\u00e1s tarde la mayor\u00eda de las acciones de Aserr\u00edos Iberia Ltda., que detentaba a su vez otra concesi\u00f3n de 72 mil hect\u00e1reas sobre las riberas del bajo Pat\u00eda. Las dos factor\u00edas asociadas ampliaron su capacidad de producci\u00f3n y llegaron a convertirse en la fuente de empleo m\u00e1s importante de la zona. Alrededor de 800 familias trabajadoras depend\u00edan directamente de los salarios que se pagaban todas las quincenas en las ventanilla de la administraci\u00f3n, y un n\u00famero muy grande de corteros, balseros, estibadores y contratistas laboraban a destajo para sus amos norteamericanos, hundidos hasta las rodillas en los guandales de la manigua por miserables jornales de simple subsistencia.<\/p>\n<p>Una idea aproximada de la explotaci\u00f3n a que estaban sometidos estos esclavos del monopolio imperialista se puede deducir de los siguientes datos. A los \u201cnativos\u201d, como se les dice despectivamente a los hombres que se internan en la selva con sus mujeres y sus hijos, durante semanas enteras, para talar los \u00e1rboles del bosque y arrastrarlos hasta las vegas de los grandes r\u00edos, la empresa les compraba las trozas a raz\u00f3n de 80 centavos el pie tablar. Este mismo pie tablar transformado en pie c\u00fabico y enviado a los mercados extranjeros era vendido en d\u00f3lares por el equivalente a 22 pesos. Una investigaci\u00f3n realizada en 1977 demostr\u00f3 que Maderas y Chapas de Nari\u00f1o exportaba un promedio de 5 millones de pies c\u00fabicos de madera el a\u00f1o, y que la casa matriz de los Estados Unidos, durante el tiempo que oper\u00f3 en Tumaco, recibi\u00f3 dividendos por un valor cercano a los 1.190 millones de pesos colombianos.<\/p>\n<p>Por otra parte, la deforestaci\u00f3n criminal de la compa\u00f1\u00eda contribuy\u00f3 de manera decisiva a que las reservas maderables de la Costa del Pac\u00edfico, seg\u00fan estad\u00edsticas del Inderena, pasaran en pocos a\u00f1os de 2 millones 560 mil hect\u00e1reas a 843 mil, reduci\u00e9ndose en un 68%. Enormes terrenos de bosques ricos en toda clase de especies fueron arrasados por los \u201cwinches\u201d de la Potlach. Los obreros trabajaban en jornadas agotadoras por salarios de hambre y sus dirigentes eran perseguidos a la menor se\u00f1al de insubordinaci\u00f3n. Los due\u00f1os de peque\u00f1os y medianos aserr\u00edos, obligados a ganarse el pan en condiciones muy desventajosas, no pod\u00edan competir con el poder\u00edo econ\u00f3mico de los yanquis y ten\u00edan que enajenar sus medios tradicionales de vida al mejor postor. Un anciano cotero de los playones del Mira, que todav\u00eda recuerda las \u00e9pocas en que \u201cuno cog\u00eda mil quintales de corteza de mangle y los feria por dos centavos\u201d, resumi\u00f3 los a\u00f1os de saqueo del consorcio norteamericano con estas palabras: \u201cLo que esos se\u00f1ores le dejaron a Tumaco, repartido entre 100 mil tumaque\u00f1os, no alcanza ni para comprarle una lata de sardinas a cada uno\u201d.<\/p>\n<p>Una estafa tras otra<br \/>\nEn 1971, la Potlach Forest Inc, vendi\u00f3 sus pertenencias en Tumaco por una suma considerable de dinero y traslad\u00f3 sus toldas fuera del territorio nacional. Sus a\u00f1os de pillaje en el departamento de Nari\u00f1o hab\u00edan sido m\u00e1s que provechosos para ella. Hab\u00eda contado con el apoyo incondicional de los gobiernos de Lleras Restrepo y de Pastrana y con la generosa colaboraci\u00f3n de gamonales pol\u00edticos, alcaldes, tinterillos, ministros, y otros funcionarios. Los impuestos que pagaba al Estado eran insignificantes. Y para completar el cuadro, las disposiciones que reglamentan la inversi\u00f3n extranjera en el pa\u00eds, le proporcionaron todos los instrumentos legales que necesitaba para escabullirse de Colombia, impunemente, despu\u00e9s de haberse enriquecido a expensas de miles de compatriotas.<\/p>\n<p>La nueva sociedad que se form\u00f3 para adquirir la empresa estaba constituida por un accionista mayoritario de nacionalidad colombiana, Oliverio Phillips Michelsen, por el ciudadano norteamericano Jack Simplot, conocido en su tierra de origen por sus ejecutorias millonarias como agricultor y comerciante. Ambos personajes continuaron la tala indiscriminada de bosques y obtuvieron grandes beneficios; en un solo a\u00f1o, 1973, produjeron una cifra aproximada a los 17 mil metros c\u00fabicos de triplex y exportaron a los Estados Unidos m\u00e1s de 61 mil toneladas de madera.<\/p>\n<p>No pas\u00f3 mucho tiempo, sin embargo, antes de que el primo del ex presidente Alfonso L\u00f3pez, siguiendo una antigua tradici\u00f3n familiar, se dedicara a hacer de las suyas con los ingresos de la factor\u00eda. Envalentonado con el triunfo del Mandato Claro en las elecciones de 1974, Oliverio Phillips Michelsen incurri\u00f3 en un largo historial de malos manejos administrativos, gir\u00f3 cheques sin respaldo por varios millones de pesos, se endeud\u00f3 con bancos y corporaciones financieras y dilapid\u00f3 los fondos de reserva, todo ello en complicidad con numerosos amigos y familiares enquistados en la n\u00f3mina. Sat\u00edricamente, los tumaque\u00f1os cuentan que \u201ceran tantos los conocidos y parientes que \u00e9l nombraba en los cargos bien retribuidos de la compa\u00f1\u00eda, que hasta el perro de su casa devengaba honorarios como celador\u201d.<\/p>\n<p>La consecuencia inmediata de semejante corruptela recay\u00f3 sobre los hombros de 580 asalariados de Maderas y Chapas de Nari\u00f1o, y de millares de campesinos corteros que laboraban por contrato en los puestos de compra o aprovechamiento de la empresa, hasta donde llegaban remontando la corriente de los r\u00edos, una vez a la semana, los remolcadores venidos de Tumaco, para llevarse las balsas de virola, de sajo o de tangar\u00e9.<\/p>\n<p>En el mes de agosto de 1976 el binomio Phillips Simplot orden\u00f3 destituir masivamente a los operarios de distintas secciones de la f\u00e1brica, y comenz\u00f3 a retrasarse cada vez con m\u00e1s frecuencia en el pago de las trozas a los colonos. En septiembre dej\u00f3 de cancelar salarios en las plantas de triplex y molduras, con una disputa diferente todas las quincenas, y al finalizar el a\u00f1o le estaba debiendo a los trabajadores 14 semanas completas de remuneraci\u00f3n, sin tener en cuenta las primas, los seguros m\u00e9dicos, las horas extras y dem\u00e1s \u201cabalorios y chucher\u00edas\u201d, como el ex presidente L\u00f3pez denominaba las prestaciones sociales de las clase obrera.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, los verdaderos forjadores de la riqueza forestal de la costa del Pac\u00edfico hab\u00edan ca\u00eddo en las redes del fraude. Pero en esta ocasi\u00f3n, al igual que en tantas otras regiones apartadas de Colombia durante el cuatrienio del Mandato Claro, la respuesta no se hizo esperar.<\/p>\n<p>Primeros enfrentamientos<br \/>\nEl 31 de enero de 1977, cuando ya se hab\u00eda vencido el plazo para el pago de los intereses a las cesant\u00edas, el proletariado maderero se lanz\u00f3 a una huelga de 24 horas que termin\u00f3 en desfiles callejeros de miles de manifestantes. Durante los meses de febrero, marzo y abril se desat\u00f3 una oleada de persecuci\u00f3n patronal contra los dirigentes del paro. Muchos de ellos fueron despedidos con el consentimiento expl\u00edcito del Ministerio de Trabajo y tuvieron que salir a buscar el sustento para sus familias en una ciudad como Tumaco, que ostenta uno de los \u00edndices de desocupaci\u00f3n m\u00e1s altos del pa\u00eds, y en donde los capataces de la pol\u00edtica liberal\u2013conservadora acaparan las pocas oportunidades de empleo o las otorgan previo el \u201cenganche\u201d obligatorio del voto y con la entrega anticipada de la c\u00e9dula de ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la paciencia de los trabajadores iba llegando al l\u00edmite del agotamiento. El 27 de mayo se concentraron el campo de aviaci\u00f3n, impidieron el aterrizaje de una nave comercial proveniente de Cali y programaron una nueva marcha para la semana siguiente; el r\u00e9gimen lopista increment\u00f3 los allanamientos y la detenciones contra los miembros m\u00e1s destacados del sindicato, pero el descontento de los despose\u00eddos sigui\u00f3 creciendo en forma incontenible. El viernes 10 de junio se apoderaron por segunda vez del aeropuerto. Un avi\u00f3n de Satena que esperaba en plataforma no pudo despegar, y la pista de asfalto se pobl\u00f3 de troncos, piedras, llantas incendiadas y viviendas improvisadas en cart\u00f3n que sirvieron de albergue a los obreros, a sus esposas y a sus hijos, durante cinco d\u00edas consecutivos.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado por la ma\u00f1ana las mujeres de los huelguistas recorrieron las calles del puerto haciendo reuniones en las casas y m\u00edtines en los sitios p\u00fablicos, y en menos de 8 horas hab\u00edan recogido entre la poblaci\u00f3n toda la solidaridad necesaria para que sus compa\u00f1eros continuaran en la lucha. El domingo 12 de junio una inmensa multitud se volc\u00f3 sobre las v\u00edas de acceso al aeropuerto para respaldar a los combatientes de Maderas y Chapas de Nari\u00f1o. El lunes 13 los estudiantes de bachillerato se adue\u00f1aron del Puente del Morro en violentos choques con el ej\u00e9rcito, y en todo el casco urbano se comenz\u00f3 a respirar una atm\u00f3sfera de rebeld\u00eda que amenazaba con desbordarse de un momento a otro. El gobernador del departamento destituy\u00f3 entonces al alcalde para reemplazarlo por un comandante militar, cuyo primer decreto fue la implantaci\u00f3n del toque de queda a partir de las 6 de la tarde, sin que la medida lograra detener las movilizaciones de protesta en los barrios populares. Por \u00faltimo, el martes 14 de junio al anochecer, una avioneta oficial aterriz\u00f3 en Tumaco con cinco millones de pesos que solamente en parte m\u00ednima pod\u00edan cubrir las acreencias de los asalariados.<\/p>\n<p>Jack Simplot y Oliverio Phillips Michelsen abandonaron las instalaciones de la f\u00e1brica algunas semanas despu\u00e9s, cuando a\u00fan le estaban debiendo a los trabajadores una suma que en la actualidad se eleva a m\u00e1s de 130 millones de pesos. Con los corteros independientes, que talaban los \u00e1rboles del monte destroncando las riberas de los r\u00edos hasta la frontera con el Ecuador, tambi\u00e9n hab\u00edan contra\u00eddo obligaciones cuantiosas. En cuotas al Instituto Colombiano de Seguros Sociales, en impuestos al municipio, en regal\u00edas al Inderena, en cr\u00e9ditos con bancos privados y estatales y en decenas de contratos m\u00e1s, los protegidos del \u201cHijo del Ejecutivo\u201d quedaron con un saldo en rojo que en total asciende a 335 millones de pesos y que todav\u00eda hoy se han negado a cancelar. Lo cual no ha sido obst\u00e1culo para que a Oliverio Phillips Michelsen se le haya premiado con la presidencia de la Corporaci\u00f3n Nacional de Investigaci\u00f3n y Fomento Forestal (CONIF), una guarida de bur\u00f3cratas supuestamente encargada de la reforestaci\u00f3n de bosques naturales, pero que en los \u00faltimos cuatro a\u00f1os no ha reforestado ni siquiera el 1% de las \u00e1reas desbastadas por los grandes monopolios madereros.<\/p>\n<p>Una pelea que apenas comienza<br \/>\nCon el robo al proletariado de Madera y Chapas de Nari\u00f1o y el cierre de la factor\u00eda, dos hechos que se consumaron con el visto bueno del gobierno de ese entonces, una tercera parte de la poblaci\u00f3n laboriosa de Tumaco, que en una u otra forma depend\u00eda de la actividad de esta industria, perdi\u00f3 su fuente de ingresos y muchas personas se vieron abocadas a la ruina. Otra manera, no tan sencilla de conseguir un nuevo empleo, es buscar alg\u00fan padrino dentro de las filas de la administraci\u00f3n p\u00fablica local, corrompida por un destacamento de caciques liberales y conservadores al servicio del Samuel Alberto Escrucer\u00eda, el veterano parlamentario turbayista que entre las gentes del pueblo se conoce como el \u201cAnastasio Somoza del imperio tumaque\u00f1o\u201d. Pero los trabajadores no quisieron rebajarse a eso; por el contrario, el 9 de agosto de 1977 resolvieron traspasar las cercas de alambre que rodean los edificios de la empresa, tomarse los talleres de las oficinas, ocupar las plantas y la maquinaria y ponerlas a marchar bajo la direcci\u00f3n del sindicato.<\/p>\n<p>Con un pr\u00e9stamo de 114 mil pesos que utilizaron para adquirir materia prima y solucionar otros problemas urgentes, los obreros hicieron funcionar los tornos, las prensas y rebordeadoras. Los campesinos corteros volvieron a empu\u00f1ar el hacha en los lugares de aprovechamiento. Los remolcadores reiniciaron la navegaci\u00f3n por las quebradas y los r\u00edos arrastrando las balsas kilom\u00e9tricas de troncos engrapados. Se organizaron los horarios, se estipularon las normas de la disciplina y la repartici\u00f3n de utilidades, los \u201ccorrales\u201d se llenaron otra vez de trozas y 580 operadores regresaron a sus puestos de trabajo. Hoy en d\u00eda est\u00e1n produciendo un promedio mensual de 160 toneladas de triplex y 15 mil metro c\u00fabicos de tabla rasa.<\/p>\n<p>Al principio, la labor de los nuevos gestores de la empresa fue bloqueada por los antiguos propietarios mediante toda clase de intrigas y de sabotajes que contaron con la aprobaci\u00f3n de las autoridades. Luego tuvieron que realizar nutridas manifestaciones de protesta para que la aduana de Tumaco les entregara unas lijas importadas sin las cuales no es posible el pulimento del triplex, y que por \u00f3rdenes superiores se encontraban oxid\u00e1ndose al aire libre en los muelles del puerto. Algunos meses despu\u00e9s, siguiendo indicaciones de Ecopetrol, la Texas Petroleum Company se neg\u00f3 a venderles el combustible que requer\u00edan para mover las calderas. El 18 de octubre de 1979 una resoluci\u00f3n del Inderena les cancel\u00f3 el permiso para continuar la explotaci\u00f3n de los bosques en una buena parte de las concesiones de la compa\u00f1\u00eda. Y como si todo lo anterior no fuera suficiente, el terremoto del pasado 12 de diciembre dej\u00f3 sin techo a la casi totalidad de los trabajadores y desnivel\u00f3 los gigantescos tornos que descortezan la madera. Ninguna de estas dificultades, sin embargo, ha conseguido detenerlos en su empe\u00f1o de seguir hacia delante.<\/p>\n<p>Recientemente, en una campa\u00f1a demag\u00f3gica destinada a demoler las conquistas que han alcanzado los obreros al cabo de 28 meses de esfuerzos y de sacrificios, el r\u00e9gimen turbayista les ha propuesto la constituci\u00f3n de una cooperativa para que sean ellos mismos los que acaben pagando las deudas de Jack Simplot y Oliverio Phillips. Con el se\u00f1uelo de que la f\u00e1brica pasar\u00eda a ser propiedad de los asalariados, la iniciativa del gobierno pretende que \u00e9stos aporten sus propias acreencias como capital inicial, y que se comprometan a cancelar las dem\u00e1s obligaciones contra\u00eddas por los anteriores due\u00f1os en un plazo m\u00e1ximo de seis a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sobran las razones para demostrar que semejante propuesta solo busca legalizar la estafa y proteger a los estafadores, como ocurri\u00f3 hace pocos a\u00f1os con los proletarios de las minas norteamericanas en las regiones aur\u00edferas de Antioquia y el Choc\u00f3. Una cooperativa controlada por funcionarios oficiosos del se\u00f1or Turbay Ayala s\u00f3lo puede conducir a la quiebra, al peculado o a la ruina. Los trabajadores madereros de Tumaco, que han luchado durante tantos a\u00f1os, contra sus opresores nacionales y extranjeros, sabr\u00e1n eludir la trampa y persistir en el combate.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el extremo sur-occidental del departamento de Nari\u00f1o, a orillas de la bah\u00eda de Tumaco, un puerto de 100 mil habitantes que acaba de sufrir ingentes p\u00e9rdidas por el terremoto del pasado 12 de diciembre, est\u00e1n ubicadas las instalaciones principales de una de as empresas madereras m\u00e1s grandes del pa\u00eds. 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