{"id":20495,"date":"2005-01-23T19:00:00","date_gmt":"2005-01-23T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2005\/01\/23\/las-calamidades-naturales-otro-yugo-para-el-pueblo\/"},"modified":"2005-01-23T19:00:00","modified_gmt":"2005-01-23T19:00:00","slug":"las-calamidades-naturales-otro-yugo-para-el-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/las-calamidades-naturales-otro-yugo-para-el-pueblo\/","title":{"rendered":"LAS CALAMIDADES NATURALES, OTRO YUGO PARA EL PUEBLO"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1s de mil muertos, alrededor de 80.000 damnificados, miles de viviendas abiertas por el agua y destrozos incalculables en la agricultura y en la ganader\u00eda, es el saldo tr\u00e1gico que dejaron en todo el pa\u00eds los desastres naturales y la imprevisi\u00f3n y desidia del gobierno.<\/p>\n<p>La calamidad ocurrida en El Play\u00f3n (departamento de Santander) el domingo 25 de noviembre, ocasion\u00f3 la muerte a m\u00e1s de 200 personas, la desaparici\u00f3n de otras y la destrucci\u00f3n por completo de todo el poblado bajo toneladas de lodo.<\/p>\n<p>Ya para los primeros d\u00edas del mes de noviembre, los da\u00f1os producidos por el invierno eran considerables. El desbordamiento del r\u00edo Ot\u00fan, en Pereira, hab\u00eda originado diez v\u00edctimas mortales y averiado seriamente las casas de numerosas familias de campesinos pobres de las veredas de San Jos\u00e9 y El Cedral, lo mismo que de los barrios humildes de San Judas y Santa Helena. Miles de hect\u00e1reas de la Costa Atl\u00e1ntica se encontraban inundadas, causando la p\u00e9rdida de los cultivos. En Bogot\u00e1, 50.000 habitantes de los barrios populares de Patio Bonito, Saucedal, Tocarema, Tunjuelito, Tayrona, Meissen, y otros m\u00e1s, ve\u00edan impotentes c\u00f3mo las aguas sucias y contaminadas de los r\u00edos Bogot\u00e1 y Tunjuelito penetraban en sus moradas, oblig\u00e1ndolos a abandonarlas junto con sus pertenencias. A los residentes de modestas construcciones en muchas otras ciudades y municipios en todo el pa\u00eds, les ocurr\u00eda otro tanto. La mayor\u00eda de las carreteras presentaron grandes derrumbes, y el r\u00edo Magdalena repet\u00eda los estragos de a\u00f1os anteriores, destruyendo poblados, arrasando con animales y cultivos y dejando en la miseria a miles de pobladores de sus riberas.<\/p>\n<p>A mediados de ese mismo mes, las p\u00e9rdidas de vidas humanas llegaban a varias decenas y la situaci\u00f3n se iba agravando con el correr de los d\u00edas, mientras se intensificaban las lluvias. En la regi\u00f3n del bajo Magdalena y Cauca las inundaciones hab\u00edan afectado a Cantagallo, San Pablo, Sitio Nuevo, Bijagual, Tamalameque y dem\u00e1s pueblos de esa vasta zona. Magangu\u00e9 volv\u00eda a sufrir los enormes perjuicios de los inviernos de 1973 a 1977, pese a que los gobiernos de turno, junto con una misi\u00f3n holandesa, hab\u00edan prometido en varias ocasiones darles soluci\u00f3n definitiva a los problemas que causaba el r\u00edo Magdalena. Sin embargo, s\u00f3lo construyeron una d\u00e9bil red de jarillones de escaso espesor. Adem\u00e1s de poner en peligro a la poblaci\u00f3n por su debilidad, estos muros, dada su construcci\u00f3n anti-t\u00e9cnica, impiden que las aguas que caen sobre las ci\u00e9nagas puedan salir al r\u00edo, repres\u00e1ndolas y anegando con cada aguacero los barrios y corregimientos de los alrededores.<\/p>\n<p>La irresponsabilidad del gobierno<br \/>\nPese a las amargas experiencias de a\u00f1os anteriores, y a que desde hace tiempo se ha solicitado insistentemente el dragado de los r\u00edos, la correcci\u00f3n de sus cauces y la construcci\u00f3n de obras de defensa para evitar los desbordamientos de las aguas, el gobierno poco o nada ha hecho al respecto. Fue necesario que pasara mes y medio de invierno, que cientos de miles de damnificados padecieran los rigores de la falta de techo, sufrieran hambre y fr\u00edo y fueran v\u00edctimas de enfermedades de origen h\u00eddrico, que el r\u00edo Play\u00f3n arrasara por completo con el poblado que lleva su nombre, y que el n\u00famero de muertos llegara a las centenas, para que el se\u00f1or Turbay se atreviera, \u00a1Oh irrisi\u00f3n!, a crear un inoperante nido burocr\u00e1tico m\u00e1s con el nombre de \u201cComit\u00e9 Nacional de Emergencia\u201d.<\/p>\n<p>Los insuficientes fondos que maneja este Comit\u00e9 solo han servido para que ciertos gamonales, como el representante Escrucer\u00eda, de Nari\u00f1o, retengan las c\u00e9dulas de algunos beneficiados, cambiando chucher\u00edas por votos, y para que do\u00f1a Nidia de Turbay haga una gira demag\u00f3gica por las zonas de desastre haci\u00e9ndose retratar de vez en cuando con un ni\u00f1o fam\u00e9lico entre sus brazos.<\/p>\n<p>La desidia mostrada por el gobierno nacional, ante la tragedia del pueblo, tambi\u00e9n se hizo presente en el Distrito Especial de Bogot\u00e1. Mientras miles de familias son amontonadas en escuelas y padecen toda clase de incomodidades, y otros cientos de miles se debaten entre las aguas f\u00e9tidas de los desbordados r\u00edos Bogot\u00e1 y Tunjuelito, que mezcladas con las de las alcantarillas producen brotes de epidemias de tifo, sarampi\u00f3n, hepatitis, gastroenteritis y disenter\u00eda, el se\u00f1or Dur\u00e1n Duss\u00e1n, alcalde de Bogot\u00e1, hace las siguientes declaraciones: \u201cNo todo es malo por las lluvias. Se puede observar ahora una ciudad inundada pero m\u00e1s limpia\u201d. (El Tiempo, octubre 30 de 1979).<\/p>\n<p>Terremoto en el sur-occidente<br \/>\nPero los desastres no hab\u00edan terminado para el pueblo. El 12 de diciembre, un maremoto asol\u00f3 la costa sur-occidental del pa\u00eds, dejando medio millar de muertos, alrededor de 150.000 damnificados y muchos pueblos en ruinas.<\/p>\n<p>Los poblados de El Charro y San Juan, habitados por pescadores, campesinos y trabajadores de aserr\u00edos, desaparecieron barridos por la onda s\u00edsmica y las gigantescas olas provocadas por el maremoto. Tumaco, segundo puerto en importancia de Colombia sobre el Pac\u00edfico, fue devastado en gran parte, e Iscuand\u00e9 y Guapi sufrieron inmensos da\u00f1os.<\/p>\n<p>Los 200.000 habitantes de esta regi\u00f3n que tradicionalmente han vivido en la mayor indigencia, olvidados por todos los gobiernos, se ven en la actualidad enfrentados a peores contingencias. Adem\u00e1s de la carencia de los m\u00e1s elementales servicios de educaci\u00f3n, salud, agua potable, energ\u00eda el\u00e9ctrica, alcantarillado y v\u00edas de comunicaciones a que est\u00e1n sometidos, se les ha agregado la p\u00e9rdida de sus m\u00edseros techos, la escasez de alimentos y la falta de drogas para contrarrestar las epidemias.<\/p>\n<p>El pueblo colombiano, que a\u00f1o tras a\u00f1o se ve abocado a toda clase de calamidades, abandonado por quienes detentan el Poder, sabe que sus padecimientos s\u00f3lo tendr\u00e1n alivio cuando el gobierno est\u00e9 en sus manos. Mientras tanto, las localidades afectadas ser\u00e1n escenario de las protestas de las masas que exigir\u00e1n remedio a sus males y pondr\u00e1n en la picota la desidia oficial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s de mil muertos, alrededor de 80.000 damnificados, miles de viviendas abiertas por el agua y destrozos incalculables en la agricultura y en la ganader\u00eda, es el saldo tr\u00e1gico que dejaron en todo el pa\u00eds los desastres naturales y la imprevisi\u00f3n y desidia del gobierno. La calamidad ocurrida en El Play\u00f3n (departamento de Santander) el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[183],"tags":[],"class_list":["post-20495","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-n-35-bogota-enero-de-1980"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20495","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20495"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20495\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20495"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20495"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20495"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}