{"id":20432,"date":"2004-11-18T19:00:00","date_gmt":"2004-11-18T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2004\/11\/18\/ni-guerra-ni-paz\/"},"modified":"2004-11-18T19:00:00","modified_gmt":"2004-11-18T19:00:00","slug":"ni-guerra-ni-paz-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/ni-guerra-ni-paz-3\/","title":{"rendered":"NI GUERRA, NI PAZ"},"content":{"rendered":"<p>En la brevedad de un par de cuartillas no caben los m\u00faltiples t\u00f3picos que engloban los temas que sirven de t\u00edtulo al presente art\u00edculo. Pero como lo que se desea, al fin y al cabo, es saber a grandes rasgos de nuestra posici\u00f3n al respecto, intentaremos fijarla en el menor n\u00famero de palabras.<\/p>\n<p>La peor adversidad de la revoluci\u00f3n colombiana ha consistido en el influjo de los criterios de la peque\u00f1a burgues\u00eda en pr\u00e1cticamente todas las actividades; caracter\u00edstica propia de un pa\u00eds atrasado y de vasto predominio de las capas medias de la poblaci\u00f3n, en donde la descomposici\u00f3n progresiva del campesinado no redunda en un incremento verdadero de la industria y los obreros no han conseguido aglutinarse en torno a sus intereses fundamentales ni deshacerse del pernicioso bagaje ideol\u00f3gico y te\u00f3rico de las otras clases, incluido el degenerativo ascendiente pol\u00edtico que a\u00fan conserva entre los trabajadores el bipartidismo gobernante. Sobre el antiguo punto de la guerra y ahora sobre el m\u00e1s reciente de la paz, tambi\u00e9n han primado tales concepciones. Nos referimos a la guerra insurreccional, la que habr\u00e1 de llevar a cabo la abrumadora mayor\u00eda del pueblo y que se esgrime para derrocar el orden preestablecido de la oligarqu\u00eda proimperialista y afincar un Estado revolucionario. Nos referimos asimismo a la paz por la que actualmente parlamentan los pol\u00edticos tradicionales, suspiran los jerarcas castrenses, oran los cl\u00e9rigos misericordiosos y gimotean los grupos mamertos e hipomamertos. La &#8220;paz&#8221; por la que votaron en los \u00faltimos comicios todas las bander\u00edas, menos el MOIR.<\/p>\n<p>Desde la aparici\u00f3n del MOEC el 7 de enero de 1959, fundado por Antonio Larrota, y hasta el sol de hoy, en Colombia ha brotado una recurrente corriente extremoizquierdista que se echa sobre sus hombros la empresa de crear las condiciones subjetivas del estallido revolucionario mediante el montaje de n\u00facleos guerrilleros, encargados de encandecer la rep\u00fablica entera con la sola irradiaci\u00f3n del valor, de la audacia, de la entrega y del generoso sacrificio de una reducida camada de predestinados. El invento, sin embargo, no es aut\u00f3ctono; fue la primera de las m\u00e1s graves repercusiones de la revoluci\u00f3n cubana, y a nivel continental, pues el llamado &#8220;foquismo&#8221; hormigue\u00f3 a flor de tierra en toda la Am\u00e9rica Latina, dejando sin falta una estela de fracasos y frustraciones all\u00ed donde ha irrumpido. Vamos para cinco lustros de tan catastr\u00f3ficos ensayos que se suceden unos tras otros, con siglas y personajes diferentes, mas en esencia con los conocidos esquemas y m\u00e9todos de siempre, sin que los protagonistas muestren la m\u00e1s remota propensi\u00f3n a escarmentar con los errores y a desistir de las ideas y los procederes equivocados.<\/p>\n<p>Para semejantes facciones anarquistas la insurrecci\u00f3n y la guerra del pueblo no constituyen asuntos de la t\u00e1ctica, que dependan de una correlaci\u00f3n de fuerzas favorable, del grado de conciencia y d e organizaci\u00f3n de los oprimidos, del \u00e1nimo resuelto de las masas a lanzarse al asalto definitivo contra el r\u00e9gimen expoliador en una coyuntura exacta en que \u00e9ste se halle desmoralizado, maniatado seriamente por las disensiones internas, impedido de ejercer el control sobre la situaci\u00f3n e incapaz de defenderse con la eficacia acostumbrada, etc., tal y como lo concibe el marxismo, sino que su beligerancia armada la justifican con el an\u00e1lisis simple de que la naci\u00f3n adolece de hondas y seculares calamidades, por las cuales reclama un cambio radical que subsane los desajustes y suprima las injusticias. Aunque las revoluciones en \u00faltima instancia obedezcan a los factores de estancamiento en el desarrollo material y de extorsi\u00f3n intolerable de la minor\u00eda privilegiada, y tiendan a remediar dichos males, no quiere decir que de las crisis del engranaje productivo o del acentuamiento de la explotaci\u00f3n se pueda colegir la hora de la insurgencia b\u00e9lica. Si as\u00ed fuera, las sociedades basadas en la esclavitud de unas clases por otras deber\u00edan vivir en una permanente guerra civil insurreccional. Para ello se requieren propicias circunstancias econ\u00f3micas, pol\u00edticas y hasta internacionales que apenas s\u00ed hemos tenido espacio de insinuar.<\/p>\n<p>Lo deplorable de confundir las causas determinantes de la insurrecci\u00f3n estriba en que las agrupaciones embarcadas en la aventura militar se ven impelidas, para sobrevivir y mantenerse en la pelea, a forzar las cosas, a presionar al pueblo a una acci\u00f3n para la cual no est\u00e1 maduro ni dispuesto an\u00edmicamente, a recurrir al terror personal, al secuestro y a otros procedimientos que no son defensables ante la opini\u00f3n p\u00fablica, otorg\u00e1ndole al enemigo contra el que se contiende netas ventajas pol\u00edticas y propagand\u00edsticas, as\u00ed como pretextos mil en su labor represiva encaminada a golpear y desarticular a las organizaciones populares y al movimiento revolucionario en su conjunto. Los moiristas somos, dentro de la llamada izquierda en Colombia, el \u00fanico destacamento que ha roto realmente, en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica, con tales desviaciones. Abogamos de manera persistente y paciente por las tareas preparatorias de la revoluci\u00f3n, impulsando y respaldando las luchas de las masas de la ciudad y el campo por sus reivindicaciones econ\u00f3micas y sus derechos democr\u00e1ticos, en el prolongado proceso de acumulaci\u00f3n de fuerzas y a la espera de que concluya la &#8220;evoluci\u00f3n lenta&#8221; y sobrevengan los &#8220;saltos bruscos&#8221;, los &#8220;d\u00edas en que se concentren a\u00f1os de historia&#8221;. Claro est\u00e1 que una t\u00e1ctica de este tenor no les hace mucha gracia a los prol\u00edferos paladines de la desesperaci\u00f3n peque\u00f1oburguesa; les queda reservado a los contingentes m\u00e1s esclarecidos de la clase obrera el aplicarla en pro de la emancipaci\u00f3n del pa\u00eds y de los despose\u00eddos.<\/p>\n<p>Algo parecido acontece con la paz. Sus principales promotores no la supeditan a las conveniencias o inconveniencias, a las posibilidades o imposibilidades de proseguir con una modalidad de combate que en la actualidad reporta incontables descalabros. Por el contrario, la condicionan a las transformaciones de avanzada y a las conquistas que se efect\u00faen ya no en virtud de la victoria sino a trav\u00e9s de la transacci\u00f3n negociada con el gobierno. En resumidas cuentas significa colocar la soluci\u00f3n de las inefables dolencias de la naci\u00f3n en manos del sistema al cual se le ha declarado la guerra precisamente por su comprobada ineptitud para contribuir al progreso y al bienestar de los colombianos. Y debido a que nunca brillar\u00e1 bajo las administraciones olig\u00e1rquicas la tan solicitada justicia social, a que los problemas se agudizar\u00e1n en lugar de atenuarse, por m\u00e1s incienso que se bata a los demagogos de turno tipo Belisario Betancur, entonces, en consecuencia, tampoco se obtendr\u00e1 la &#8220;paz&#8221;, como no ha habido guerra popular, es decir, con la participaci\u00f3n del pueblo, porque se parte de premisas falsas, de entelequias &#8220;izquierdistas&#8221; y derechistas. &#8220;Combinaci\u00f3n de todas las formas de lucha&#8221; denominan pontificalmente los revisionistas criollos a estos bandazos de un extremo a otro, a la ausencia de una l\u00ednea de principios, al oportunismo puesto al mando en el quehacer pol\u00edtico. C\u00f3digo de conducta de un partido que subordina sus miras a las necesidades y los dictados del expansionismo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Aspecto del tema que habremos de resignarnos a dejar dentro del tintero, aun cuando explica buena parte de los tropiezos de la revoluci\u00f3n colombiana en los \u00faltimos decenios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la brevedad de un par de cuartillas no caben los m\u00faltiples t\u00f3picos que engloban los temas que sirven de t\u00edtulo al presente art\u00edculo. Pero como lo que se desea, al fin y al cabo, es saber a grandes rasgos de nuestra posici\u00f3n al respecto, intentaremos fijarla en el menor n\u00famero de palabras. 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