{"id":20431,"date":"2004-11-18T19:00:00","date_gmt":"2004-11-18T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2004\/11\/18\/editorial-causas-y-efectos-de-la-ultima-crisis\/"},"modified":"2004-11-18T19:00:00","modified_gmt":"2004-11-18T19:00:00","slug":"editorial-causas-y-efectos-de-la-ultima-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/editorial-causas-y-efectos-de-la-ultima-crisis\/","title":{"rendered":"Editorial: CAUSAS Y EFECTOS DE LA \u00daLTIMA CRISIS"},"content":{"rendered":"<p>En el decurso de su agitada existencia Colombia pocas veces presenci\u00f3 un per\u00edodo tan convulsionado como el que actualmente vive. De seguro la frase la hemos le\u00eddo por ah\u00ed y de pronto algunos de nosotros hasta la hemos escrito. Su vigencia se mide ante todo en el hecho de que los voceros de las m\u00e1s dis\u00edmiles corrientes la pronuncian, desde luego con matices e intenciones varias, pero la pronuncian. La audiencia ya no se limita a la opini\u00f3n insular de quienes desde las filas del MOIR, fieles a las ense\u00f1anzas y al esp\u00edritu del marxismo, recalcan con tenaz persistencia sobre la imposibilidad de un progreso valedero bajo las relaciones neocoloniales y semifeudales imperantes desde los albores del siglo, o al arraigado convencimiento, tambi\u00e9n moirista, de que la descomposici\u00f3n no se detendr\u00e1 sin tocar fondo; en la fecha cualquier testimonio m\u00e1s o menos serio sobre la coyuntura hist\u00f3rica parte obligatoriamente de la apreciaci\u00f3n de que el desastre es el signo de la hora. Podr\u00eda imaginarse que semejante confirmaci\u00f3n de sus valoraciones constituye motivo suficiente de complacencia y tranquilidad para el Partido. Empero, y con el objeto de comprender mejor hasta d\u00f3nde va el desconcierto, se\u00f1alemos que, si evidentemente el pa\u00eds asiste al triste espect\u00e1culo de su disoluci\u00f3n, nunca como en el presente se insisti\u00f3 en la abyecta defensa de las concepciones y de los dict\u00e1menes causantes de los letales trastornos. Miremos lo uno y lo otro.<\/p>\n<p>Los choques entre el amo y sus colaboradores<br \/>\nA medida que se cosechan los fracasos de la retardataria y antipatri\u00f3tica gesti\u00f3n de los habituales usufructuarios del Poder, el pugilato entre las distintas posiciones de clase, la fundamental discrepancia de la naci\u00f3n entera con los Estados Unidos, en suma, las contradicciones que animan la vida de la sociedad y definen su porvenir, adquieren visos de virulento antagonismo en cuesti\u00f3n de meses y hasta de d\u00edas.<\/p>\n<p>Basta, por ejemplo, que los despachos de Nueva York traigan la noticia de un aumento de medio punto en el llamado prime rate, tasa preferencial que sirve de referencia al inter\u00e9s bancario, para que el entorno nacional se llene de inmediato con el alboroto de los d\u00f3mines de los negocios y de la pol\u00edtica. Ante el \u00faltimo -incremento, reportado el 25 de junio, el cuarto que durante el a\u00f1o han decidido los financistas norte americanos y que como se sabe afecta enormemente la deuda del Tercer Mundo, el risue\u00f1o se\u00f1or Pastrana, con todo y su reputaci\u00f3n de ser el consueta de Palacio y pese a su cultivada parsimonia, anot\u00f3 sin rodeos: &#8220;No creo que haya acto m\u00e1s grande de cinismo internacional en un momento en que precisamente en la cumbre de Londres se hab\u00eda hablado de que facilitar\u00edan las f\u00f3rmulas para que los pa\u00edses en desarrollo, especialmente Am\u00e9rica Latina, pudieran cumplir sus compromisos.&#8221;1 A su turno, el presidente, vali\u00e9ndose de la infalible ceremonia con que se reconsagra la descarrilada rep\u00fablica al Sagrado Coraz\u00f3n, proclam\u00f3 acusatoriamente que los acreedores del Norte est\u00e1n &#8220;enceguecidos en una s\u00f3rdida expoliaci\u00f3n que asfixia las econom\u00edas de nuestros pueblos.&#8221;2<\/p>\n<p>\u00bf&#8221;Una s\u00f3rdida empresa de expoliaci\u00f3n&#8221;? \u00bf&#8221;El acto m\u00e1s grande de cinismo internacional&#8221;? \u00bfNo son acaso palabras demasiado duras en boca de los ujieres del imperio? Aunque se sospeche que en las declaraciones transcritas, o en las otras muchas proferidas en igual tono por encumbradas figuras, haya algo de pantomima belisarista para distraer el descontento, innegablemente reflejan el disgusto de una oligarqu\u00eda que ve disminuidos sus beneficios y amenazada su estabilidad ante los recargos autom\u00e1ticos e inconsultos de los compromisos contra\u00eddos. Un par de a\u00f1os atr\u00e1s ni so\u00f1ar siquiera que los comisionados de contratar y de responder por los empr\u00e9stitos externos se expresaran en t\u00e9rminos tan descomedidos de los prestamistas. Muy delicada ha de estar la situaci\u00f3n, asuntos de suprema importancia han de hallarse en juego y serios peligros deben cernirse sobre el viejo orden, para que las discordias entre patronos y caporales se agr\u00eden en tal forma, y, de remate, se meneen en p\u00fablico, como si los m\u00e1s esmerados en preservar la calma fuesen los menos dispuestos a guardar compostura. De por s\u00ed, una cosa es el pedir prestado y otra muy distinta el pagar el pr\u00e9stamo, seg\u00fan lo registra la cr\u00f3nica universal de la usura. El dinero se recibe con risas y se devuelve con llanto. A Latinoam\u00e9rica no s\u00f3lo se le empezaron a vencer los plazos de cancelaci\u00f3n, sino que los vencimientos han coincidido con el atasco bastante prolongado de la econom\u00eda mundial, la consiguiente instauraci\u00f3n de rigurosas medidas proteccionistas por parte de casi todos los Estados, la escasez y el encarecimiento de los flujos financieros, am\u00e9n de las estrecheces derivadas de las caducas estructuras de los reg\u00edmenes de la regi\u00f3n. Y si a lo anterior le encimamos los vol\u00famenes adicionales de cr\u00e9dito que demanda la cacareada reactivaci\u00f3n prometida de consuno por los gobiernos, completaremos un magn\u00edfico cuadro de los azares por los cuales los deudores de 350.000 millones de d\u00f3lares ni quieren ni tienen con qu\u00e9 cumplir sus obligaciones. Unas exigencias de tama\u00f1as magnitudes, que drenan sin intermisi\u00f3n los magros presupuestos fiscales y acaparan los dividendos de un sinn\u00famero de compa\u00f1\u00edas particulares puestas en pignoraci\u00f3n, no pueden menos que ocasionar da\u00f1os arrasadores a los pa\u00edses del Sur del R\u00edo Grande; y a sus mandatarios, por peleles que sean, colocarlos en encrucijadas insoslayables e insolubles. Con contadas excepciones \u00e9stos han incurrido en moratorias y solicitado pr\u00f3rrogas de los desembolsos, ventilando ante el Fondo Monetario Internacional tr\u00e1mites especiales que en lugar de un infarto fulminante les deparan una agon\u00eda lenta por ahogamiento. Algunos, como el afligido Siles Suazo, de Bolivia, resolvieron por decreto: &#8220;\u00a1Apl\u00e1zanse los plazos!&#8221;.<\/p>\n<p>Carecer\u00eda por tanto de sentido reducir las quejumbres de la reacci\u00f3n colombiana a los afanes publicitarios y demag\u00f3gicos con que, desde el primer instante de su advenimiento, sorprendi\u00f3 a sus electores el prohombre que ocupa eventualmente el Solio de Bol\u00edvar. La vinculaci\u00f3n a los No Alineados, los paseos en Renault 4, el reparto de los formularios para las casas sin cuota inicial los ataques almibarados a Ronald Reagan, la amnist\u00eda a la guerrilla, las madrugadas a Corabastos, el nombramiento de artistas en las legaciones diplom\u00e1ticas, la cruzada pacifista de Contadora, los golpes a unos banqueros para recompensa de otros, las conversaciones en Madrid con el M-19, los met\u00e1licos respaldos a la provincia natal, el pacto de La Uribe, etc., son episodios de la tramoya a\u00fan en escena y que tanto emocionan a los actores de la televisi\u00f3n, a los folicularios de la gran prensa y a los mamertos de la &#8220;oposici\u00f3n democr\u00e1tica&#8221;. Cada uno de tales desplantes tragic\u00f3micos posee la m\u00e1gica virtud de restablecer la popularidad del primer magistrado cuando \u00e9sta declina por los nefastos efectos del ejercicio del mando. En lugar de pan, circo. La sustituci\u00f3n de Landaz\u00e1bal por Matamoros y un discurso sobre las preeminencias de la civilidad curaron como por ensalmo el creciente resquemor originado en el recrudecimiento de la violencia. Los cr\u00edticos que comenzaban a atribuir a la ingenuidad de Betancur la proliferaci\u00f3n de los secuestros y dem\u00e1s eclosiones delictivas, al otro d\u00eda ensalzaron su amor por la Constituci\u00f3n y su &#8220;humanitaria&#8221; insistencia en la paz. Los titulares fueron de nuevo: &#8220;Tenemos presidente&#8221;. Lo mismo aconteci\u00f3 antes y despu\u00e9s de la firma de los acuerdos del gobierno con las Farc. Los que quieran comprobarlo solo deben tomarse la molestia de repasar los peri\u00f3dicos de abril, mayo y junio.<\/p>\n<p>Lejos de interpretarlos como una anormalidad inaudita, nuestro Partido ve en dichos altibajos la expresi\u00f3n natural de una democracia enfermiza, cuyo rezago econ\u00f3mico provoca la profusi\u00f3n de las capas medias y su notable incidencia en las bregas del pueblo. Las ilusiones o frustraciones por los relevos de guardia y a veces por los simples cambios de adem\u00e1n de los dignatarios de turno, los entusiasmos moment\u00e1neos y los intempestivos desalientos no dejar\u00e1n de ejercer influencia decisiva en las lides pol\u00edticas, mientras el proletariado no alcance a hacer valer su lucha de clases, en una vasta escala y con todo lo que ella significa en cuanto a combatir los planes de la coalici\u00f3n gobernante, salvaguardar la independencia frente a la burgues\u00eda y allanar la senda de la revoluci\u00f3n. La habilidad de los dirigentes de las colectividades olig\u00e1rquicas se concreta en saber pulsar las fibras del peque\u00f1o burgu\u00e9s. Anta\u00f1o era \u00e9ste un arte casi que de exclusivo dominio de los liberales. Luego de la abrumadora victoria del Movimiento Nacional del 30 de mayo, lo practican tambi\u00e9n los conservadores, y en honor a la verdad, han llegado a superar a sus maestros. En una disertaci\u00f3n en torno a la conveniencia de desenterrar el tema de la reforma agraria, L\u00f3pez Michelsen acept\u00f3 ante un auditorio de ganaderos que ni \u00e9l mismo hubiese obtenido el \u00e9xito cosechado por la actual administraci\u00f3n en sus tratos con los alzados en armas. El milagro estaba reservado, seg\u00fan sus cavilaciones, a un caudillo de la divisa azul, que gozara, por su filiaci\u00f3n, de la ventaja de despertar menos prevenciones y resistencias dentro de los c\u00edrculos pudientes.3 No hay duda de que el artificio de renovar el repertorio, promover caras distintas, sugerir variantes ante el desgaste de las fracasadas entelequias, el poder de crear la expectativa prometi\u00e9ndolo todo sin entregar nada, en s\u00edntesis, la capacidad de maniobra, se ha desplazado de uno a otro socio del bipartidismo constitucional, por lo menos durante el interregno del &#8220;s\u00ed se puede&#8221;.<\/p>\n<p>Sin embargo, los copiosos eventos de los \u00faltimos dos a\u00f1os, en los cuales han desempe\u00f1ado una funci\u00f3n protag\u00f3nica, no s\u00f3lo el portador de la m\u00e1xima investidura, sino ciertos miembros del gabinete, antier insignificantes rapavelas como su jefe, no responden \u00fanicamente a las ansias de vitrina del Ejecutivo. La ineludible intervenci\u00f3n y hasta la estatizaci\u00f3n de las entidades bancarias luego del fest\u00edn financiero; la urgencia de auxiliar a las industrias de mayor categor\u00eda colocadas al borde del abismo; los conflictos acarreados por las crepitaciones del narcotr\u00e1fico y con los cuales se liga fatalmente el asesinato del ministro Lara Bonilla, y ahora la demon\u00edaca alza de los intereses de la deuda externa que precipita la reprobaci\u00f3n mancomunada de los gobiernos latinoamericanos, han conformado un panorama tormentoso cuyos truenos y centellas acaban desarreglando la rep\u00fablica y alterando los patrones de comportamiento de sus administradores. El Plan de Acci\u00f3n de Quito, la declaraci\u00f3n de los presidentes del 19 de mayo, la carta enviada a la cumbre de Londres y el Consenso de Cartagena son memorandos nada ordinarios que, fuera de exteriorizar la zozobra de las burgues\u00edas prestatarias por sus detrimentos y de, compendiar los pedidos perentorios de un reordenarniento econ\u00f3mico mundial, revelan hasta d\u00f3nde han llegado las chispeantes fricciones entre el imperialismo y sus intermediarios. Una rareza, de recordarse las aguas menos procelosas de los finales de la d\u00e9cada del cincuenta, en los inicios del Frente Nacional. Lenguaje y maneras inusuales para estas latitudes, que fuerzan a los bandos involucrados en la batalla a emitir sus juicios y verificar su t\u00e1ctica.<\/p>\n<p>\u00bfRedundar\u00e1n tales reclamos y recomendaciones en un robustecimiento de la irresistible tendencia emancipadora de la \u00e9poca? \u00bfHabremos de ofrecerles nuestro concurso? \u00bfFacilitan o no la configuraci\u00f3n del frente \u00fanico antiimperialista? \u00bfDe qu\u00e9 modo sacaremos beneficio de la situaci\u00f3n planteada? Preguntas realmente inquietantes y a las cuales habremos de encontrarles la contestaci\u00f3n justa. Debemos partir del hecho de bulto de que el sistema capitalista atraviesa en el globo entero por una de las peores crisis. Como todas las suyas, procede de las distorsiones del engranaje productivo y revienta en las anomal\u00edas monetarias, en la interrupci\u00f3n de los cr\u00e9ditos, en la supresi\u00f3n de los mercados. Lo cual incide asimismo en el resquebrajamiento de las relaciones entre los grandes emporios y la periferia exaccionada y sometida nacionalmente. Con base en estas repercusiones y viendo c\u00f3mo el horizonte se iba encapotando, advertimos a principios de 1983 sobre las inclemencias que sobrevendr\u00edan. &#8220;Todas las contradicciones -se\u00f1alamos- se ahondar\u00e1n: la existente entre las superpotencias, la de los pa\u00edses sojuzgados con las metr\u00f3polis, la de Colombia con el imperialismo norteamericano, la de los monopolios for\u00e1neos con sus intermediarios vendepatria, la de las diferentes clases entre s\u00ed, la de los trabajadores con sus explotadores, la del marxismo con el revisionismo.&#8221;4<\/p>\n<p>La quiebra econ\u00f3mica<br \/>\nA caldear el ambiente convergen los arrumes de libros, ensayos y comentarios referentes al quebradero de cabeza en que se ha convertido el endeudamiento externo; y de los cuales, l\u00f3gicamente, tambi\u00e9n forman parte las c\u00e1usticas denuncias de los mandatarios latinoamericanos, cuyo \u00faltimo grito de dolor se oy\u00f3 en las pl\u00e1cidas playas de la Ciudad Heroica. La manzana de la discordia radica en que el asunto se ha vuelto inmanejable. Para el cubrimiento de los intereses los pa\u00edses de la regi\u00f3n han de destinar m\u00e1s de un tercio de sus ingresos por concepto de exportaciones. Y \u00e9stas, en vez de ampliarse, tienden a contraerse, en volumen y sobre todo en valor, a causa de las medidas arancelarias y discriminatorias de las naciones expoliadoras. Nudo gordiano que tampoco se puede deshacer, ni siquiera con la espada de Alejandro Magno, debido a la arrebati\u00f1a comercial entre las potencias, acicateada por la depresi\u00f3n. Los deudores no s\u00f3lo incumplen sino que han entrado en el c\u00edrculo vicioso de prestar para pagar. Todo se ha experimentado. Hasta la risible ocurrencia de que M\u00e9xico, Brasil, Venezuela y Colombia, exhaustas por las mismas gravosas responsabilidades, le facilitaran, de apuro, trescientos millones de d\u00f3lares a Argentina, a fin de que la endeble democracia austral cancelara a tiempo un abono inminente.<\/p>\n<p>Al Fondo Monetario Internacional, nacido en julio de 1944, en Bretton Woods, del acuerdo entre los poderes vencedores de la Segunda Guerra Mundial y mediante el cual se estableci\u00f3 un nuevo sistema financiero y monetario bajo la \u00e9gida del d\u00f3lar, le compete velar porque se observen las reglas y los negocios de los imperialismos no se salgan de madre. Sin su visto bueno no obtendr\u00e1n pr\u00f3rrogas ni cr\u00e9ditos de contingencia quienes precisen un alivio en sus desequilibrios de balanza. Pero antes han de retraerse a rigurosos programas de austeridad que comprenden devaluaciones, encarecimiento de las tarifas de los servicios p\u00fablicos, generaci\u00f3n de impuestos, restricciones presupuestarias, eliminaci\u00f3n de subsidios, recortes salariales y otros correctivos, de irritante y complicada aplicaci\u00f3n, que en Santo Domingo culminaron en col\u00e9ricos desmanes callejeros purificados con la sangre del pueblo. El repudio cada vez m\u00e1s extendido y consciente contra tales medidas ha llevado incluso a los peritos de Wall Street a reflexionar sobre la conveniencia de otorgarles a los problemas econ\u00f3micos un tratamiento pol\u00edtico. Por su lado las masas populares del Continente ya se los est\u00e1n otorgando. Muestra de ello son las huelgas generales de la Central Obrera Boliviana encaminadas a desconocer una a una las estipulaciones del Fondo. En ese tire y afloje respecto a la necesidad de acoger los sacrificios con cristiana mansedumbre, la nota ir\u00f3nica corre por cuenta del gobierno estadinense cuyo tremendo desajuste fiscal se revierte en un ritmo creciente de las tasas de inter\u00e9s, con las secuelas indicadas. Es m\u00e1s, algunos bancos norteamericanos se han saltado igualmente las recomendaciones, renegociando, al margen o en contra de ellas, mecanismos y f\u00f3rmulas dispares con sus clientes insolutos, ante el temor de que a \u00e9stos se les arrastre hacia una suspensi\u00f3n unilateral de sus giros, como lo han contemplado Ecuador y Bolivia.<\/p>\n<p>Desde el decenio de los setentas vienen derruy\u00e9ndose as\u00ed cada uno de los pilotes sobre los que descansa la plataforma de Bretton Woods, m\u00e1ximo esfuerzo por regular y tender hacia un sostenido florecimiento de la civilizaci\u00f3n capitalista occidental. Sus pautas ya no determinan el flujo de los capitales y de los productos, ni permiten un nivel estable de las ganancias. Sus signatarios m\u00e1s ilustres huyen a refugiarse en un proteccionismo ac\u00e9rrimo, depositando mejor su confianza en la seguridad arancelaria que en la reglamentaci\u00f3n de los mercados, y, de distinto modo, subvencionan los renglones fabriles y agr\u00edcolas menos afortunados. El 15 de agosto de 1971 el mundo se notifica que ha cesado la convertibilidad del d\u00f3lar en oro. La consolidaci\u00f3n econ\u00f3mica de los aliados, los mordisqueos sucesivos a su firme super\u00e1vit, la costosa agresi\u00f3n a Viet Nam y las alegres emisiones impulsaron a los Estados Unidos a promulgar aquella peregrina medida, junto con la congelaci\u00f3n por noventa d\u00edas de los salarios y los precios, la aminoraci\u00f3n de los egresos federales, la sobrecarga del 10 por ciento a los grav\u00e1menes de aduana y la rebaja de la autodenominada &#8220;ayuda externa&#8221; de las respectivas agencias estatales. Antes de la culminaci\u00f3n de aquel a\u00f1o los &#8220;diez grandes&#8221; convinieron en Washington la primera de las, devaluaciones de la divisa norteamericana en la postguerra. El oro ya no valdr\u00eda US$ 35 la onza troy, como se vot\u00f3 ocho lustros atr\u00e1s en la Conferencia de las 44 naciones; su coste en las bolsas internacionales super\u00f3 hace mucho la barrera de los US$ 300.<\/p>\n<p>Mas no ser\u00edan estos los \u00fanicos sacudimientos. Los ideales de unas finanzas s\u00f3lidas y de unas consistentes reglas cambiarias acabar\u00edan por desvanecerse ante tres acontecimientos extraordinarios: la fiebre del petr\u00f3leo de 1973, cuyo exagerado encarecimiento produjo la acumulaci\u00f3n de ingentes cantidades de capital flotante que incitaron al veloz y temerario endeudamiento del Tercer Mundo; la par\u00e1lisis de 1974 y 1975, a la saz\u00f3n la m\u00e1s profunda y extendida desde el crac del 29, que envolvi\u00f3, a sectores vitales de Jap\u00f3n, Europa y Norteam\u00e9rica, con la correspondiente contracci\u00f3n del mercado mundial, y el receso con que se inici\u00f3 el nuevo decenio, de mayor durabilidad y de m\u00e1s demoledores efectos que las dos primeras perturbaciones se\u00f1aladas, del cual no termina de salir a\u00fan la econom\u00eda capitalista. Para colmo de males, al s\u00edncope recesivo se yuxtapone ahora el caos financiero, estimulado constantemente por el insaciable apetito de la especulaci\u00f3n bancaria; una circunstancia explosiva, cuyo detonante podr\u00eda ser activado por cualquier gobierno enloquecido con Sus d\u00e9bitos. Con que s\u00f3lo Brasil, M\u00e9xico, u otra de las principales naciones hipotecadas, por razones internas de presi\u00f3n social y car\u00e1cter pol\u00edtico, o merced a un tropiezo fortuito en su tambaleante marcha econ\u00f3mica, cosa no del todo descartable a juzgar por las complejidades de la crisis prevaleciente, tuviera que romper ese tipo de anticresis que la ata a los bancos internacionales, el edificio entero se desplomar\u00eda. A ra\u00edz de la propalaci\u00f3n de especies semejantes, el Manufacturers Hanover Trust, el cuarto establecimiento bancario de los Estados Unidos, recientemente, el 24 de mayo, sufri\u00f3 una ca\u00edda vertical del 11 por ciento en el valor de sus acciones. El campanazo de alerta precis\u00f3 de est\u00edmulos y de la mediaci\u00f3n personal del presidente Ronald Reagan, quien hubo de declarar &#8220;sin fundamento&#8221; los insistentes comentarios acerca de las atribulaciones de la mencionada entidad. Una semana antes el redimido hab\u00eda sido el Continental Illinois Bank. Se le arroj\u00f3 un salvavidas de 6.500 millones de d\u00f3lares, de los cuales 4.500 millones provinieron de una l\u00ednea de cr\u00e9dito -la m\u00e1s grande a un banco en la historia de USA- avalada por diecis\u00e9is poderosos consorcios financieros, y el resto, a cargo de la Reserva Federal.<\/p>\n<p>Dentro de este contexto, sumariamente recogido, habremos de encajar la bara\u00fanda de la deuda latinoamericana. Se descarta que los pa\u00edses entrampados sean capaces, antes del pr\u00f3ximo siglo, de cubrir sus pasivos, emprender el desarrollo y suavizar las tensiones sociales. Si no progresaron mientras recibieron los empr\u00e9stitos, mucho menos a la hora de restituirlos. El dilema se ha reducido a lo siguiente: si cancelan, no comen; y si no comen, \u00bfqui\u00e9n cancela? Esto en cuanto a los prestatarios. Desde la perspectiva de los prestamistas surgen preocupaciones adicionales. Los cr\u00e9ditos simbolizan un veh\u00edculo insustituible, tanto para no dejar en reposo capitales gigantescos que irrogar\u00edan p\u00e9rdidas, como para garantizarles el tr\u00e1fico a sus manufacturas y excedentes agr\u00edcolas. De menguarse la acostumbrada y libre corriente de divisas, en las metr\u00f3polis la producci\u00f3n se resentir\u00eda y la rentabilidad se ir\u00eda a pique. Pero si a las neocolonias morosas se les contin\u00faa soltando d\u00f3lares y no se les exige el pleno y puntual desembolso de sus compromisos vencidos, estar\u00edamos ante el hundimiento de la Atl\u00e1ntida financiera. \u00bfA qui\u00e9nes rescatar? \u00bfPrimero a los industriales o a los financistas? \u00bfA las mercanc\u00edas o al dinero? \u00bfAl producto concreto o a su expresi\u00f3n abstracta? \u00bfY a qui\u00e9nes condenar? \u00bfA las metr\u00f3polis o a las neocolonias? \u00bfA los acreedores o a sus v\u00edctimas? \u00bfNo depende la usura de la solvencia del deudor? \u00bfPudo acaso el cuchillo de Shylock cortar las carnes de Antonio?<\/p>\n<p>He ah\u00ed las sinrazones y contrasentidos propios de la \u00edndole del imperialismo. G\u00e9rmenes que siempre han estado latentes, minando su biolog\u00eda, pese y debido a sus destellos de esplendor, y que s\u00f3lo en sus reca\u00eddas c\u00edclicas afloran con tal intensidad, como lo estamos contemplando. Todos esos rudimentos claves urgen complementarse rec\u00edprocamente pero se contraponen. El cr\u00e9dito aplasta la producci\u00f3n, y al hacerlo, se sentencia a s\u00ed mismo. Y viceversa, \u00e9sta necesita de aqu\u00e9l, mas su ayuda le resulta fatal. Tampoco hay concordancia entre la actividad agraria y la fabril, ni entre las diferentes ramas industriales, ni entre los bienes creados y el consumo. Y cuando la inconexidad se torna insoportable, el organismo social padece una muerte chiquita, su an\u00e1rquico funcionamiento se abre paso turbulentamente a trav\u00e9s de la crisis.<\/p>\n<p>Algo an\u00e1logo se presenta en el plano de las relaciones interestatales. La prosperidad de las potencias imperialistas en \u00faltima instancia se erige sobre la extorsi\u00f3n de las naciones d\u00e9biles. Lo certifica la elocuente cifra de 750.000 millones de d\u00f3lares adeudados por el Tercer Mundo, sin hablar de la sustracci\u00f3n de los recursos naturales, el mangoneo de los mercados, etc. Esta ley, tan cierta y tan interesadamente ignorada cual lo fuera en su \u00e9poca el principio helioc\u00e9ntrico descubierto por Cop\u00e9rnico, se pone en evidencia en los per\u00edodos cr\u00edticos del sistema. Los ide\u00f3logos y estrategas de la reacci\u00f3n se devanan los sesos buscando la explicaci\u00f3n te\u00f3rica a las mortales paradojas e inventando las enmiendas y los instrumentos id\u00f3neos para subsanarlas. Pero entre m\u00e1s corrigen menos ocultable se hace que tales contradicciones, en la era del imperialismo, asumen una impetuosidad y una ampliaci\u00f3n inusitadas, y se compendian en que los monopolios prolongan su vida neg\u00e1ndoles a miles de millones de seres el derecho a la suya; los prodigiosos adelantos t\u00e9cnicos y materiales de un pu\u00f1ado de privilegiados requieren de la progresiva indigencia del resto del planeta.<\/p>\n<p>Para percibirlo, a los colombianos no nos hace falta mirar la casa del vecino. Nuestra patria, una de las ciento y pico de naciones subalternas, est\u00e1, al igual que sus hermanas de infortunio, lesivamente hipotecada al extranjero, as\u00ed Belisario Betancur se ufane porque debamos menos que los argentinos o los venezolanos. &#8220;Mal de muchos, consuelo de tontos&#8221;, ha sido generalmente el parte de victoria de nuestros mandatarios. Las fuerzas productivas del pa\u00eds no registran en a\u00f1os avances dignos de se\u00f1alarse, salvo uno que otro cuantioso proyecto que, como el de la Exxon, destinado a explotar el carb\u00f3n de La Guajira, responde a las operaciones supercontinentales de los conglomerados, del imperio. Sus ef\u00edmeros y espor\u00e1dicos lapsos de &#8220;bonanza&#8221;, imputables al potos\u00ed de los narc\u00f3ticos, o atribuibles a las heladas brasile\u00f1as que por lo regular redundan en un alza de las cotizaciones del caf\u00e9, jam\u00e1s se concretan en plantas fabriles de alguna prominencia, y en el mejor de los casos no pasan de cierta animaci\u00f3n mercantil, particularmente de art\u00edculos importados. Los intentos aut\u00f3ctonos y aut\u00f3nomos de los peque\u00f1os y medianos empresarios por suplir las carencias del atraso, muy raras veces terminan siendo compensados con el \u00e9xito.<\/p>\n<p>Desde el cuatrienio de Misael Pastrana se insiste en que el punto de apoyo de la palanca econ\u00f3mica reside en la construcci\u00f3n de vivienda. Este artilugio no solo elude acometer los aspectos vitales del desarrollo industrial y agr\u00edcola, sino que significa la confesi\u00f3n del fracaso de la oligarqu\u00eda rodillona que, en ausencia de mejores alternativas, tiene que asilarse en una de las pocas actividades en donde todav\u00eda se lo permite el entrometimiento de los amos for\u00e1neos, y, de a\u00f1adidura, designarla como el motor del progreso de Colombia. La publicitada &#8220;estrategia de la vivienda&#8221; fue desmentida contundentemente por los avatares de m\u00e1s de una d\u00e9cada, con todo y que los financistas, los cementeros, los pulpos urbanizadores, es decir, los principales responsables de dicho sector, han gozado permanentemente de las benevolencias, de los respectivos gobiernos, incluido el actual. A manos del Estado han pasado por completo las riendas de la econom\u00eda de la desfalcada rep\u00fablica. Act\u00faa de puente y garante de los empr\u00e9stitos de las entidades internacionales de cr\u00e9dito, destinados en una holgada proporci\u00f3n a atender las obras de infraestructura, por lo dem\u00e1s indispensables para que los monopolios venidos del exterior realicen sus inversiones. El \u00f3rgano ejecutivo, y en definitiva su cabeza visible, define cual juez inapelable lo que se ejecuta o no se ejecuta en el campo de los negocios, al extremo de que con una sola de sus draconianas providencias puede sacar a flote a un capitalista quebrado o quebrar a otro boyante. Y ese rey Midas de nuestros dominios, pa\u00f1o de l\u00e1grimas de todos y cada uno de los estamentos productivos y que fija por edicto hasta el costo de las auyamas, no cuenta ni con qu\u00e9 pagarles a sus maestros. En efecto, el aparato gubernamental, administrador por antonomasia de la riqueza p\u00fablica, el ente jur\u00eddico encargado, a t\u00edtulo constitucional, de dise\u00f1ar los &#8220;programas de desarrollo&#8221; y de velar por el &#8220;bienestar comunitario&#8221;, fuera de ser un ap\u00e9ndice de intereses extraterritoriales, se ha constituido, por sus quebrantos, sus torpezas y sus venalidades, en la primera causa del desorden imperante y en un obst\u00e1culo may\u00fasculo para la prosperidad de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>El rosario de afecciones se y diagnostic\u00f3 mucho antes de la despedida del mandato de Turbay Ayala. La reelecci\u00f3n de L\u00f3pez no logr\u00f3 cuajar, entre otros motivos, porque para entonces el oleaje de la \u00faltima depresi\u00f3n mundial ya hab\u00eda retumbado en nuestras fr\u00e1giles riberas. Y los sufragantes, en lugar de ver en el expresidente el b\u00e1lsamo para las dolencias del pa\u00eds, lo tomaron como el chivo expiatorio de las mismas. Mientras tanto el genio gestor del &#8220;cambio con equidad&#8221; infund\u00eda la creencia de que las seculares penurias y los desfases repentinos deb\u00edan achacarse, no a las amarras neocolonialistas ni mucho menos a la propiedad monop\u00f3lica de la tierra y de los dem\u00e1s medios y recursos fundamentales, sino a los &#8220;chamboneos&#8221; de los funcionarios, que \u00e9l corregir\u00eda, si se le daba la oportunidad de hacerlo desde el palacio de Nari\u00f1o. Pues bien, lleva dos a\u00f1os corrigiendo. No se le desconoce que ha pasado sus trabajos, especialmente en los talleres de impresi\u00f3n del Banco de la Rep\u00fablica. Hemos asistido a un abigarrado cartel de cabriolas y piruetas, con requisici\u00f3n de bancos, reformas tributarias, dos o m\u00e1s adaptaciones al canon de arrendamientos, cortapisas aduaneras, tres o cuatro enmendaduras a la Upac, subvenciones a granel para los magnates en dificultades y hasta contenciosas licitaciones p\u00fablicas. Sin embargo, una investigaci\u00f3n menos circunstancial indicar\u00e1 que los desvelos del belisarismo han girado en torno a un espinoso asunto: c\u00f3mo acrecer el erario con el objeto de enfrentar los percances de la crisis. De otro lado, saldr\u00e1 a relucir que los dos partidos tradicionales, por encima de sus ruidosas escaramuzas, cierran filas tan pronto entra en peligro el lucro de clase, olvid\u00e1ndose de sus desemejanzas doctrinarias sobre el modo de gobernar.<\/p>\n<p>El abandono del prop\u00f3sito de suprimir los alcances del fisco sali\u00e9ndole al paso a la evasi\u00f3n mediante el perfeccionamiento de los controles administrativos, sin necesidad de implantar nuevos impuestos, tal vez ha sido la mofa m\u00e1s inicua del Movimiento Nacional a su electorado. Fena1co, la federaci\u00f3n de los comerciantes, exteriorizando su enojo por la instauraci\u00f3n del IVA, elabor\u00f3 en febrero una &#8220;canasta&#8221; de 19 grav\u00e1menes sobre los cuales se decretaron incrementos que oscilan entre el 30 y el 500 por ciento, demostrativa del desespero fiscalista que embarga al Ejecutivo. Haciendo salvedad de los alivios para las sociedades an\u00f3nimas y la gran propiedad terrateniente, y de las franquicias para la inversi\u00f3n extranjera, pr\u00e1cticamente se elevaron todos los tributos, de preferencia los indirectos, comprendidos cigarrillos y licores, avisos y tableros, circulaci\u00f3n y tr\u00e1nsito, industria y comercio, gasolina y automotores, predial y arancelario. Los alcabaleros agotaron su ingenio sac\u00e1ndole el jugo a cada item; y agotaron tambi\u00e9n la tolerancia exprimible del pueblo. Lo inveros\u00edmil del relato estriba en que a la postre las carencias que se quisieron taponar, en cambio de angostarse, se ensancharon. No vali\u00f3 la cascada impositiva, ni mantener la progresi\u00f3n ascendente de las tarifas de los servicios p\u00fablicos, ni acentuarle la cadencia a la devaluaci\u00f3n, otra exacci\u00f3n m\u00e1s, enderezada a contrarrestar el saldo en rojo; a la otra orilla de la charca, a t\u00e9cnicos y expertos del Ministerio de Hacienda los esperaban, con las fauces abiertas, los mismos apremios presupuestarios que tanto perjudican y encolerizan a los contratistas del Estado, que soliviantan a los empleados, p\u00fablicos y a los trabajadores oficiales y que amenazan seriamente a la totalidad del rodaje econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Ah\u00ed es cuando las clases dominantes, apoy\u00e1ndose en sus dos muletas pol\u00edticas, el liberalismo y el conservatismo, se deciden a echar por la calle del medio y resolver el acertijo merced al \u00fanico procedimiento que les queda: la emisi\u00f3n. La emisi\u00f3n a trav\u00e9s de los cupos ordinarios y extraordinarios del Banco de la Rep\u00fablica, de la colocaci\u00f3n de los T\u00edtulos de Ahorro Nacional (TAN), o deuda interna, y de los empr\u00e9stitos externos. Modalidades distintas, pero, al fin y al cabo, emisi\u00f3n; el exclusivo y verdadero aporte del grandilocuente hijo de Amag\u00e1 al desenvolvimiento econ\u00f3mico del pa\u00eds, efectuado en una coyuntura en la cual la sociedad olig\u00e1rquica no s\u00f3lo se declara inepta para financiar a su Estado, sino que \u00e9ste ha de sostenerla pecuniariamente. Huelga decir que el engendro espolear\u00e1 las deformidades. No obstante, a la burgues\u00eda entera, sin distingos de bando, le suena ajustado a la m\u00e1s pura hermen\u00e9utica que su presidente imprima billetes de lo lindo, con tal de cubrir los desfalcos de los agiotistas, auxiliar a los due\u00f1os del Banco de Bogot\u00e1, evitar el cierre de Fabricato, apuntalar el Idema y sus precios de sustentaci\u00f3n, &#8220;democratizar&#8221; los monopolios, solventar el Inscredial. A este t\u00e1cito avenimiento han llegado los m\u00e1s reputados portaestandartes de la reacci\u00f3n, dentro del esp\u00edritu del art\u00edculo 120 de la Carta, que estatuye la responsabilidad compartida liberal-conservadora en el manejo de la rep\u00fablica, y atizados por las conmociones de un tramo en el que los lamentos cunden por doquier y la desesperanza se propaga con la velocidad de una epidemia. Y quiz\u00e1s sea tambi\u00e9n un entendimiento excepcional y hasta aleatorio, porque muchos de quienes en 1982 pusieron su alma en el ritmo de la administraci\u00f3n reci\u00e9n inaugurada ahora predicen terribles desenlaces si no se adoptan de urgencia \u00e9stos o aquellos correctivos. No hay m\u00e1s que escuchar a los gremios de la industria, el comercio, la construcci\u00f3n, la agricultura y hasta de la cima privilegiada de las finanzas, que s\u00f3lo comentan de &#8220;par\u00e1lisis&#8221;, &#8220;caos&#8221;, &#8220;crisis&#8221;, &#8220;cat\u00e1strofe&#8221;, y no atinan a explicarse un eclipse tan pronunciado y largo.<\/p>\n<p>Las cuentas nacionales arrojan datos ciertamente escalofriantes. En lo transcurrido del decenio la superficie de los cultivos ha descendido en 500.000 hect\u00e1reas y la dependencia del exterior en materia de alimentos se acerca al mill\u00f3n y medio de toneladas anuales. Las f\u00e1bricas de importancia que han concluido en bancarrota, agregadas a las que se encuentran en concordato preventivo, m\u00e1s las que operan muy por debajo de su capacidad instalada o simplemente reportan p\u00e9rdidas balance tras balance, suman ya varios centenares. La descompensaci\u00f3n entre las exportaciones y las importaciones viene ocasionando un remanente negativo en la balanza comercial del pa\u00eds, que las autoridades \u00faltimamente ubicaron en 1.500 millones de d\u00f3lares, luego de imponer rigurosas medidas restrictivas, muchas de las cuales han recibido el rechazo de la burgues\u00eda empresarial y mercantil. Los niveles elevados de desempleo, que en las naciones sojuzgadas, a distinci\u00f3n de lo que ocurre en las metr\u00f3polis, configuran un mal cr\u00f3nico y no t\u00edpico de las \u00e9pocas recesivas, en Colombia, hoy por hoy, asustan incluso a comentaristas de librea y \u00e1ulicos de oficio. Para las cuatro principales ciudades el paro forzoso se estima ya en 13.5 por ciento. Sin embargo, los muestreos del Dane resultan menos estrictos y menos impresionantes que el drama en vivo. Porciones considerables de hambrientos no aparecen por lo com\u00fan contabilizados entre los cesantes, as\u00ed no sean m\u00e1s que eso, en raz\u00f3n a que tales muchedumbres de parias absolutos, sin destino ni protecci\u00f3n social alguna, se refugian, muy de vez en cuando y para no lanzarse al Salto, en quehaceres marginales o faenas improductivas. La deuda externa ronda los US$ 11.000 millones y demanda cada a\u00f1o abonos por US $1.700 millones, de los cuales m\u00e1s del 60% en s\u00f3lo intereses. Raudales respetables si se aprecia la merma vertical de las divisas, debida asimismo al deterioro acelerado del conjunto de la econom\u00eda colombiana y en particular de sus ventas en las lonjas internacionales. En lo concerniente al d\u00e9ficit fiscal de 1984, que se le encima al de 1983, de ingrata recordaci\u00f3n, ni las dependencias especializadas coinciden en precisar su monto; si en 90, 135 o quiz\u00e1 -250.000 millones de pesos. Mas hay coincidencia en varias cosas: que el descubierto rompe todas las marcas anteriores, crece descomunalmente y no se vislumbra otro remedio que el del fraude monetario para sufragarlo.<\/p>\n<p>Entre las ejecutorias reivindicadas por el r\u00e9gimen descuella el repliegue de la inflaci\u00f3n a un tope inferior al 15 por ciento y que el ministro de Hacienda saliente cotejaba orgulloso con las congojas de las naciones latinoamericanas donde la carest\u00eda a\u00fan mantiene \u00edndices de tres d\u00edgitos. Aqu\u00ed cabe tambi\u00e9n una observaci\u00f3n imprescindible. Para nadie constituye un secreto que la ca\u00edda de los precios tipifica los intervalos depresivos del capitalismo. Indic\u00e1bamos arriba que la anarqu\u00eda en la producci\u00f3n, propia de este sistema, lleva, de tiempo en tiempo, a que terminen entrab\u00e1ndose unas a otras las diversas ramas industriales, adem\u00e1s del choque entre un continuo aumento de los g\u00e9neros elaborados y un consumo cada vez m\u00e1s reducido, fruto de la depauperaci\u00f3n incesante de las masas populares. Su cometido, a diferencia de las sociedades anteriores, se compendia en la obtenci\u00f3n de un progreso constante; pero como, a semejanza de aqu\u00e9llas, lo sigue realizando por intermedio de la apropiaci\u00f3n privada, la tendencia hacia la alta especializaci\u00f3n y divisi\u00f3n del trabajo, que supone una exigente proporcionalidad de las m\u00faltiples \u00e1reas y derivaciones industriales, confluye, al contrario, en una menor armon\u00eda o acoplamiento entre ellas. La permanente tecnificaci\u00f3n y el acervo de la riqueza desembocan sin escapatoria en severas obstrucciones, hasta cuando las quiebras en cadena reparan los desajustes entre las m\u00faltiples y distintas empresas y dan arranque a una fase de recuperaci\u00f3n que a su turno gestar\u00e1 el siguiente colapso, repiti\u00e9ndose el proceso indefinidamente. Durante la depresi\u00f3n todos quieren vender pero muy pocos compran; entonces las mercanc\u00edas, englobada la fuerza de trabajo, se abaratan en la b\u00fasqueda afanosa de una salida que no siempre logran. El tr\u00e1gico desenvolvimiento conduce desde luego al naufragio a muchos potentados, y a los asalariados los sume en una postraci\u00f3n centuplicada. Con todo, a la larga el fen\u00f3meno lo aprovechan los capitalistas m\u00e1s poderosos para sacar de la liza a sus competidores y reacomodar el margen de ganancia, restringido por el fortalecimiento de la capacidad productiva, o sea por la mengua del factor laboral respecto a la mejora y ampliaci\u00f3n de las maquinarias y materias primas gastadas. En otras palabras, el capitalismo sale de sus traumas peri\u00f3dicos blandiendo sus armas predilectas: la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica y la degradaci\u00f3n del proletariado. Lo que pierda por la menor cantidad relativa de trabajo puesto en movimiento procurar\u00e1 compensarlo con una mayor intensidad en la explotaci\u00f3n del mismo. De ah\u00ed que la burgues\u00eda estadinense haya arrancado, a principios de los a\u00f1os ochentas, en el peor y m\u00e1s sostenido declive de su industria desde la posguerra, un descuento sustancial en la remuneraci\u00f3n de los obreros.<\/p>\n<p>En fin, a Colombia la lesiona directamente la crisis de Occidente en cuyo \u00e1mbito gravita; salvo que en nuestro medio los aniquiladores efectos de aqu\u00e9lla se manifiestan con redoblada furia, gracias a la supervivencia de formas atrasadas de producci\u00f3n y preferencialmente al desvalijamiento de los monopolios imperialistas, causas ambas, ya ancestrales, del raqu\u00edtico desarrollo del pa\u00eds y de su espantosa pobreza. A las cargas heredadas del pasado se nos a\u00f1aden los fardos transferidos por los depredadores extranjeros. Sobre las gentes tradicionalmente confinadas a las ruinosas labores artesanales, sobre los venteros ambulantes que por cientos de miles pululan en las v\u00edas de los cascos urbanos, sobre el \u00e9xodo de los campesinos desprovistos de sus parcelas, sobre los tugurios, se abate la concurrencia de los declarados insubsistentes tras las extinciones parciales o completas de las peque\u00f1as, medianas y grandes factor\u00edas. A los colombianos nos corroen las plagas del apogeo del capitalismo sin haber superado las escaseces que implica la insuficiencia de \u00e9ste. No construimos nuestros telares y ya soportamos el agio y la usura de una complej\u00edsima organizaci\u00f3n bancaria, los desafueros de un Estado olig\u00e1rquico altamente intervencionista, el perjuicio de las m\u00ednimas fluctuaciones del comercio mundial y, a las claras, las desastrosas consecuencias del crac. No debiera por ende maravillar la declinaci\u00f3n de la curva inflacionaria que la c\u00fapula burocr\u00e1tica ostenta cual una proeza nunca vista y jam\u00e1s bien ponderada; lo incongruente est\u00e1 en que en medio del cielo contraccionista el costo de la vida no aminore en realidad y puje hacia arriba, con menor impulso s\u00ed, pero de todas maneras con sesgo ascendente. Los ricachos no se entusiasman con el p\u00edrrico triunfo divulgado a tambor batiente por los hacendistas del gabinete, pues palpan la inmovilidad, le toman a diario el languideciente pulso a las transacciones y se percatan de c\u00f3mo sus mercanc\u00edas, sus apartamentos, sus tierras, no circulan o lo hacen muy lentamente, as\u00ed reduzcan los importes. Muchos de ellos coinciden en echarle la culpa a la atrofia de la demanda, aunque al tiempo promuevan o patrocinen los despidos masivos y el menoscabo de los salarios. Otra muestra de los inefables enredos del sistema. Como hay ausencia de compradores los capitalistas se las arreglan para expulsar de la plaza a los que queden. Cuando los almacenes se repletan, se envilecen a la vez las cotizaciones y los negocios cierran; con los cierres, el envilecimiento y el almacenaje de los productos empeoran. A la depreciaci\u00f3n de las mercanc\u00edas corresponde una valorizaci\u00f3n proporcional del dinero, que induce a todo el mundo a pugnar por deshacerse de los objetos que nadie solicita y que dif\u00edcilmente se truecan en efectivo, a querer aprisionar la moneda contante y sonante, a desear poseer, no valores de uso inutilizados, sino el valor de cambio y el medio de pago por -excelencia, con el cual tener acceso a los vericuetos del mercado y medrar en las pocas oportunidades que \u00e9ste brinde. Naturalmente los intereses se trepan, el financiamiento escasea y las inversiones disminuyen, hasta tanto el p\u00e9ndulo no retorne al punto en el que vuelva a ser atractivo soltar el circulante y prender los hornos apagados. En Colombia nos tropezamos sin embargo con el ins\u00f3lito caso de que en medio de la m\u00e1s cruda par\u00e1lisis lo que predomina es el desmoronamiento del peso, en virtud de las anomal\u00edas fiscales, el febril dinamismo de los impresores de la banca central, la devaluaci\u00f3n galopante y las tasas crecientes de los pr\u00e9stamos internacionales, revirti\u00e9ndose en un sobreencarecimiento artificial del cr\u00e9dito, Elementos que, tras de influirse mutuamente, deprimen a\u00fan m\u00e1s la econom\u00eda y alejan las probabilidades de recuperaci\u00f3n. Claro est\u00e1 que los desgre\u00f1os financieros y monetarios han acompa\u00f1ado a las dos \u00faltimas depresiones del imperialismo, tanto en 1975 como en la actualidad, not\u00e1ndose tambi\u00e9n en los pa\u00edses &#8220;avanzados&#8221; la persistencia de la espiral alcista dentro del tumbo descendente. Pero semejante deformaci\u00f3n de la deformaci\u00f3n estropea ante todo a las naciones avasalladas del Tercer Mundo. Por eso L\u00f3pez Michelsen, sin desentra\u00f1ar el meollo, mas procurando refutar a su antiguo antagonista, hizo hincapi\u00e9 en que antes -vale decir durante el &#8220;mandato caro&#8221;- &#8220;no se confund\u00eda recesi\u00f3n con baja de inflaci\u00f3n como ocurre ahora.&#8221;5 De cualquier modo, en estas heredades de Col\u00f3n no disfrutamos ni del abaratamiento caracter\u00edstico de las estaciones, cr\u00edticas.<\/p>\n<p>No hay pues qu\u00e9 aplaudir en el informe del Ejecutivo, y si prolifera la, incertidumbre s\u00e9 debe precisamente a que se angosta el espacio para sus martingalas y sus caranto\u00f1as. El Estado no se halla en circunstancias de acudir con la largueza inicial en auxilio de los sectores emproblemados, y, al rev\u00e9s, se ha decidido a apretar la clavija, como cuando eleva el rendimiento de las Upacs en casi 6 puntos y de 8 a 15 por ciento el de los t\u00edtulos agropecuarios clase A que las instituciones financieras privadas subscriben obligatoriamente, o reitera el prop\u00f3sito de mantener la progresi\u00f3n de las cuotas de los usuarios del ICT y de las tarifas de los servicios p\u00fablicos. Determinaciones que se mueven en contrav\u00eda de sus planes de vivienda y de sus ofrecimientos de desencarecer el cr\u00e9dito, rehabilitar las actividades productivas y redistribuir el ingreso. Resta poco qu\u00e9 escoger. Las adversidades de los empresarios se trasladan inevitable y tumultuariamente a los financistas, ratific\u00e1ndose de paso que el bazar especulativo, aunque se efect\u00fae eludiendo los riesgos de la construcci\u00f3n material, descansa sobre ella y \u00e9sta le traza sus l\u00edmites. Los banqueros han tenido que aceptar en daci\u00f3n de pagos bienes muebles e inmuebles por varias decenas de miles de millones de pesos; las deudas a su favor, vencidas y de dif\u00edcil cobro, bordean los $ 130.000 millones, cuant\u00eda que equivale a una vez y media el capital y las reservas del ramo, y se prev\u00e9 que 19 de los 23 bancos con sede en Colombia, despu\u00e9s de lustros de consecutiva opulencia, no consignar\u00e1n utilidades en el ejercicio contable de 1984. A la proverbial inopia de los institutos descentralizados se adosan ahora las erogaciones que algunos de ellos han de hacer para cubrir los r\u00e9ditos de los papeles con que captaron gruesas sumas dentro de los particulares, mientras la Contralor\u00eda calcula que el gobierno central ha de desembolsar por los suyos m\u00e1s de $ 40.000 millones durante el a\u00f1o, estrech\u00e1ndose angustiosamente el c\u00edrculo. A Raphael, el atormentado personaje de Balzac, cada vez que saciaba una de sus irrefrenables pasiones, se le encog\u00eda la piel de onagro, fuente m\u00e1gica de sus placeres y de su existencia; al protagonista del Movimiento Nacional con cada uno de sus impostergables decretos se le agota el &#8220;s\u00ed se puede&#8221;, el talism\u00e1n con que electrizara a las multitudes y abriera los portalones del poder.6<\/p>\n<p>Nos hemos hecho una idea del mar de los sargazos que surca la nave colombiana, cuyas vicisitudes exasperan los roces y choques entre las diferentes clases y que a no pocos burgueses les ofusca la visi\u00f3n y les nubla la mente. &#8220;Ya se ha socializado las p\u00e9rdidas&#8221;, recapacitaba uno de esos oficiosos comentadores de la cosa p\u00fablica; &#8220;ahora lo que falta es que se socialice las ganancias&#8221;, conclu\u00eda. Significando as\u00ed los movedizos terrenos que se pisa con los infruct\u00edferos est\u00edmulos concedidos de mogoll\u00f3n a las \u00e9lites en quiebra por parte de un r\u00e9gimen igualmente descaudalado. De la fallida intentona de revivir las rentas mediante la subvenci\u00f3n oficial, a invertir las relaciones sociales con el objeto de establecer un Estado realmente holgado y capaz de ver por el engrandecimiento de la naci\u00f3n, no habr\u00eda mucho trecho si se contempla el asunto desde un \u00e1ngulo global e hist\u00f3rico y las masas trabajadoras pueden influir decisivamente. En todo caso las recetas de alguna incidencia se desechan tan pronto salen a la luz y la confusi\u00f3n ha sido la reina del carnaval. Dentro de tal clima se sucede la reuni\u00f3n de Cartagena de los cancilleres y ministros de Hacienda de las morosas e insolubles rep\u00fablicas latinoamericanas.<\/p>\n<p>All\u00ed el comedi\u00f3grafo fue de nuevo el ol\u00edmpico mandatario de Macondo, quien acapar\u00f3 los destellos de las c\u00e1maras y se rob\u00f3 las palmas de la galer\u00eda, retocando con prudencia su imagen de veleidoso contradictor de los regidores del imperio e instalando la conferencia con un discurso que anticipaba los p\u00e1rrafos primordiales del documento finalmente aprobado por unanimidad. Aboquemos el examen del contenido de las postulaciones del encuentro, no olvidando que el desaf\u00edo consiste, de un lado, en poner sobre el tapete los motivos del enfrentamiento entre los emisarios de los reg\u00edmenes del Sur escarnecido y los filibusteros del Norte, y del otro, en abogar por las orientaciones que al respecto m\u00e1s le convengan a la revoluci\u00f3n. El temario abarc\u00f3 tres t\u00f3picos: lo que se denuncia, lo que se pide y lo que se promete.<\/p>\n<p>La bancarrota te\u00f3rica<br \/>\nDentro del primer aspecto el Consenso da por sentado que &#8220;la regi\u00f3n atraviesa una crisis sin precedentes&#8221;, con ilustrativas referencias a que el producto por habitante sigue siendo similar al de hace una d\u00e9cada, el desempleo afecta a m\u00e1s de la cuarta parte de la poblaci\u00f3n activa y los salarios reales han ca\u00eddo sustancialmente. &#8220;Lo cual puede traer graves consecuencias pol\u00edticas y sociales&#8221;. Del estropicio se acusa a &#8216;factores externos ajenos al control de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina&#8221;, tales como la recesi\u00f3n internacional, el estancamiento de los pa\u00edses industrializados, el deterioro de los t\u00e9rminos de intercambio y el resurgimiento del proteccionismo. An\u00f3tase que el servicio de la deuda pas\u00f3 a ser &#8220;casi el doble del aumento de las exportaciones&#8221; y que &#8220;en los \u00faltimos 8 a\u00f1os el pago de intereses represent\u00f3 m\u00e1s de US$ 173 mil millones&#8221;. Los delegatarios llamaron asimismo la atenci\u00f3n sobre la conversi\u00f3n de Latinoam\u00e9rica en &#8220;exportadora neta de recursos financieros&#8221;, avaluando dicha &#8220;p\u00e9rdida&#8221; en US$ 30 mil millones para 1983; y se quejaron de los &#8220;cambios dr\u00e1sticos en las condiciones en que originalmente se contrataron los cr\u00e9ditos&#8221;, enmendaduras que ata\u00f1en a la &#8220;liquidez&#8221;, a las &#8220;tasas&#8221;, a la &#8220;participaci\u00f3n de los organismos multilaterales&#8221; y a la &#8220;perspectiva de crecimiento econ\u00f3mico&#8221;. El lamento siguiente lo recapitula todo: &#8220;Mientras existen manifestaciones de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica en los pa\u00edses industriales, Am\u00e9rica Latina se ve forzada a aminorar y en algunos casos a paralizar su proceso de desarrollo.&#8221;<\/p>\n<p>Una convergencia extra\u00f1a y pol\u00e9mica por provenir de quien proviene, los canes guardianes del patio trasero de la Casa Blanca. Pronunciamientos pungentes que borran de un plumazo los otros muchos eventos convocados por los Estados Unidos, en donde siempre se predic\u00f3, dentro de los lineamientos del panamericanismo, la conjunci\u00f3n de designios y la identidad de pareceres de los pobladores del Hemisferio, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego. Refundidas en la memoria quedan las rondas de Punta del Este que, bajo la batuta de Kermedy en 1961 y de Johnson en 1967, les dibujaron a los pueblos zaheridos un enga\u00f1oso futuro de realizaciones sin par y de dichas compartidas con el odiado usurpador. Habiendo la rueda de la fortuna girado muy al contrario de lo previsto por aquellos falsos profetas, sus sucesores, al cabo de los almanaques y luego de reconocer sin disyuntivas el severo ment\u00eds corroborado por la pr\u00e1ctica, se atreven a bosquejar un replanteamiento, en un acto que huele m\u00e1s a memorial de agravios que a reposada sugerencia. El que las autoridades del Continente, tanto las ungidas con los votos como las consagradas por las bayonetas, hayan admitido el rotundo descalabro de los programas, las &#8220;ayudas&#8221; y los convenios basados en los nexos neocolonialistas as\u00ed no les guste el vocablo, ni lo mascullen por equivocaci\u00f3n, no puede menos que simbolizar un \u00a1al fin! para las fuerzas revolucionarias y en especial para el marxismo-leninismo, que libran una ardua lucha ideol\u00f3gica y pol\u00edtica contra un enemigo cuya supremac\u00eda se la debe en gran parte al hecho de ejercer un dominio omn\u00edmodo sobre los medios de informaci\u00f3n y, a trav\u00e9s de ellos, asegurarse la esclavitud mental de las gentes despose\u00eddas y explotadas.<\/p>\n<p>No obstante, el triunfo no les ser\u00e1 entregado gratuitamente a los adalides de la nueva Colombia, ni nada les reportar\u00eda si no lo afianzan con una paciente e infatigable campa\u00f1a de educaci\u00f3n y propaganda, enderezada a destruir la quimera de un cabal desarrollo del pa\u00eds en las condiciones de saqueo imperialista y de prevalencia de las formas monop\u00f3licas de apropiaci\u00f3n. No hay que esperar que este absurdo criterio sea dejado exp\u00f3sito por el pensamiento predominante de la reacci\u00f3n, por mucho que las estad\u00edsticas hablen en su contra, aun la de los organismos estatales. Ni lo abandonar\u00e1 el oportunismo, que en sus diversas expresiones revisionistas viene desde anta\u00f1o apostando por \u00e9l, y menos hoy que juega al juego de transformar la rep\u00fablica mediante el di\u00e1logo pacificador con el gobierno. Ah\u00ed tienen, pues, material de sobra y ocasi\u00f3n feliz nuestros investigadores, ante todo los compa\u00f1eros y amigos de Cedetrabajo, para enriquecer los fundamentos de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de liberaci\u00f3n nacional defendida fielmente por el Partido desde su fundaci\u00f3n. Y nuestros instructores de las escuelas para cuadros conseguir\u00e1n hacer m\u00e1s comprensibles sus pl\u00e1ticas acerca de la g\u00e9nesis de la crisis capitalista, ahora que indagamos por el m\u00e9todo de la ense\u00f1anza partidaria, y que no puede ser otro que el de ligar vivamente los justos conocimientos extra\u00eddos de los libros con las multifac\u00e9ticas y mudables realidades del momento.<\/p>\n<p>Tampoco habremos de permitir que cuaje impunemente la especie, montada con sagacidad, de que sean preciso los estipendiarios del imperialismo los primeros propugnadores del bienestar social, en cuyo nombre peroraron los ministros en la capital bolivarense, tratando de proporcionarles un sentido cariz a sus reclamos y de atraer la solidaridad de las mayor\u00edas apaleadas de Latinoam\u00e9rica. Abundan los relatos sobre las iniquidades y traiciones perpetradas, por los Berbeos de la \u00e9poca, especialmente aquellos que destapan los desfalcos; despilfarros y dem\u00e1s corruptelas administrativas de sus exponentes burocr\u00e1ticos. Enumerarlos seria de nunca acabar. Pero todos se parecen en algo al trance de Argentina, en donde los militares sin dejar rastro, no solamente desaparecieron a los hijos de las manifestantes de la Plaza de Mayo, sino tambi\u00e9n los giros enviados por las agencias prestamistas internacionales. Si se nos replica que acudimos a las perfidias de las dictaduras castrenses para enlodar la fachada de los reg\u00edmenes representativos latinoamericanos, recordemos entonces el caso del m\u00e1s institucionalizado de ellos, el de M\u00e9xico. Vencido el mandato de L\u00f3pez Portillo, reventaron una serie de esc\u00e1ndalos en torno a onerosas defraudaciones cometidas contra los fondos oficiales, en las que aparec\u00edan incursos pesados funcionarios, sin omitirse al propio Presidente. La cuasinacionalizaci\u00f3n de la banca de ese pa\u00eds, decidida en 1982, fue m\u00e1s bien una asepsia que una innovaci\u00f3n econ\u00f3mica, puesto que la burgues\u00eda financiera sacaba al exterior con una mano los d\u00f3lares prestados que recib\u00eda con la otra. Motivo de recurrentes querellas entre los imperialistas y sus recaderos ha sido la destinaci\u00f3n de los empr\u00e9stitos y, m\u00e1s a\u00fan, la dilapidaci\u00f3n de \u00e9stos.<\/p>\n<p>De ah\u00ed tambi\u00e9n la rigurosa vigilancia del Fondo Monetario Internacional, a sabiendas de que est\u00e1 de por medio la capacidad de pago de los prestatarios y la concreci\u00f3n de las ganancias. Seg\u00fan c\u00f3mputos de la revista estadinense Time, del pasado 2 de julio, a partir de 1979 han salido de Am\u00e9rica Latina US$ 70 mil millones, designados a compras de tierras, inversiones privadas o dep\u00f3sitos bancarios en el extranjero; monto que contrasta pat\u00e9ticamente con la iliquidez, los gravosos desembolsos y la sinsalida a que alude el Consenso de Cartagena. En cuanto a prodigalidades nuestra descabalada democracia tampoco escatima. El 12 de julio las emisoras de la Radio Cadena Nacional transmitieron: &#8220;El Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos revel\u00f3 ayer que entre 1981 y 1983 Colombia registr\u00f3 fuga de divisas con destino al mercado financiero norteamericano por 2.500 millones de d\u00f3lares.&#8221;7 Y si se completara el paisaje con los hurtos detectados en Hait\u00ed, la compra de armamentos del Per\u00fa, las ostentaciones de la cleptocracia venezolana, los derroches de Brasil, el ingenio colombiano para rapi\u00f1ar las partidas de la deuda inclusive antes de su ingreso legal al pa\u00eds y el resto de los ardides con que se limpian las arcas estatales, no ser\u00eda aventurado aseverar que el cruce de impugnaciones entre el c\u00e9sar y sus proc\u00f3nsules, lejos de generarse en la penuria de los niveles de vida de la regi\u00f3n, se circunscribe al regateo del bot\u00edn. Este tipo de disensiones podr\u00e1 agudizarse, s\u00ed, sobre todo con el ahondamiento de la crisis, mas no adoptar\u00e1 un car\u00e1cter irreconciliable o de ruptura total. El imperialismo repara en el agua que lo moja y lucir\u00eda torpe al pretender extremar sus exigencias, tanto por los ahogos en que se debaten sus irreemplazables alzafuelles, como por las impredecibles consecuencias de un cataclismo en la retaguardia. Jam\u00e1s se hab\u00eda hecho tan patente que los grandes emporios capitalistas superviven gracias al despojo de sus neocolonias; su suerte se define no en Londres, Washington o Tokio, sino en las vastedades mancilladas de Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina. Los intermediarios tambi\u00e9n tienden hacia la contemporizaci\u00f3n, porque en proporciones determinantes derivan su peculio de las entendederas con los monopolios del imperio y a la sombra de \u00e9ste se refugian, como cualquier Jos\u00e9 Napole\u00f3n Duarte, cada que los infortunios los traspasan o la repulsa popular los apercuella.<\/p>\n<p>Por dicha causa la conferencia estuvo rodeada de episodios hasta cierto punto desconcertantes. El pa\u00eds sede se vanagloria de haber sido, entre sus cong\u00e9neres, el m\u00e1s cauto en endeudarse y de ser ahora el \u00fanico con posibilidades de seguir hipotec\u00e1ndose; y en su oraci\u00f3n, Belisario Betancur impacta a los concurrentes al poner en conocimiento que &#8220;algunos bancos internacionales privados han resuelto agredirnos&#8230; han llegado al extremo de amenazarnos si serv\u00edamos de anfitriones a esta reuni\u00f3n.&#8221; No obstante, mientras interven\u00eda el oferente, aquel mismo 21 de junio, los cables teleguiados desde Nueva York rese\u00f1aban que el Chase Manhattan Bank le hab\u00eda ofrecido a Colombia coordinar, por intermedio de un pool de entidades financieras, un cr\u00e9dito de US$ 700 millones, y cinco d\u00edas despu\u00e9s, por corresponsal\u00eda originada en esta ocasi\u00f3n desde Par\u00eds, se supo de otro empr\u00e9stito de US$ 375 millones, adjudicado a la Federaci\u00f3n El\u00e9ctrica Nacional por el BIRF y una treintena de consorcios crediticios europeos, japoneses y norteamericanos. Entre tanto el Departamento de Estado, en declaraciones de su asesor econ\u00f3mico, Martin Bailey, se apresur\u00f3 a corregir el malentendido presidencial, ratificando a su vez lo que se desprend\u00eda de los despachos noticiosos, que &#8220;los bancos grandes y m\u00e1s importantes del mundo son conscientes de la importancia y papel que Colombia est\u00e1 cumpliendo al facilitar un acuerdo responsable entre las naciones deudoras y la banca internacional acreedora.&#8221;8<\/p>\n<p>Incuestionablemente el atascamiento de los negocios y la declinaci\u00f3n de su rentabilidad agrietan las otrora lucrativas y cordiales afinidades de los accionistas de la haza\u00f1a expoliadora. Empero, como los asustan los mismos fantasmas, pondr\u00e1n a funcionar a una voz y a todo vapor, los complejos engranajes gubernamentales; exprimir\u00e1n hasta las heces los denarios p\u00fablicos, y les dar\u00e1n largas, en tanto las circunstancias lo permitan, a las definiciones espinosas y controvertibles, propendiendo a soluciones de transacci\u00f3n, las que menos perjudiquen a unos y otros. Moraleja: hay quienes se insultan en las avenidas y se reconcilian en las callejuelas. En cuanto ata\u00f1a a la voluntad, o sea al terreno subjetivo, los imperialistas y sus espoliques preferir\u00e1n un mal arreglo que un buen pleito; falta ver qu\u00e9 opina la otra premisa, la objetiva, al fin y al cabo la variable decisoria.<\/p>\n<p>Ahora toquemos el segundo aspecto. \u00bfQu\u00e9 se pidi\u00f3 en Cartagena? Extractemos del texto del acuerdo las solicitudes de mayor enjundia cursadas a los mandamases de Occidente. Antes que nada se machaca en &#8220;la redacci\u00f3n de las tasas de inter\u00e9s&#8221;, y &#8220;sin perjuicio de los objetivos antiinflacionarios&#8221;. Dos metas contradictorias que aguardan por la reanimaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial y m\u00e1s espec\u00edficamente por el acortamiento del abultado d\u00e9ficit fiscal de los Estados Unidos. Aun cuando se haya insistido en que 1984 marca el arranque de la tan anhelada convalecencia del sistema, no se oculta que \u00e9sta demor\u00f3, o viene demor\u00e1ndose m\u00e1s que la de 1976-77, y que son en particular muy inquietantes los coeficientes de Europa, cuyos pa\u00edses han llevado la peor parte y en los cuales la reconversi\u00f3n industrial demanda sumas gigantescas y sacrificios sociales sin cuento. Pero incluso asintiendo que la reactivaci\u00f3n sea una realidad tangible y no un espejismo del desierto, cabr\u00eda todav\u00eda preguntarse si durar\u00e1 lo suficiente, o se circunfiere a una mejor\u00eda pasajera, premonitoria de un letargo m\u00e1s profundo y traum\u00e1tico. Algo parecido acontece con el embrollo presupuestario estadinense; su saldo adverso amaga romper la barrera de los US$ 200.000 millones, enfriando el alma hasta de los pocos optimistas que presagian un efectivo saneamiento durante el per\u00edodo constitucional a iniciarse en 1985, Esperar a que los zascandiles de Wall Street o de la Oficina Oval reciten el &#8220;\u00a1lev\u00e1ntate y anda!&#8221; ante la desfalleciente producci\u00f3n, a fin de que se satisfagan las peticiones de quienes, adem\u00e1s de haber protestado sus pagar\u00e9s, aspiran a franquicias que se contraponen a elementales preceptos econ\u00f3micos, es pecar de ingenuos o pasarse de astutos. O cual dir\u00edan los colombianos, hacer belisarismo.<\/p>\n<p>Nuestro peripat\u00e9tico gobernante todav\u00eda cree, por lo menos de dientes afuera, que las ratas del ingreso capitalista, el costo del cr\u00e9dito bancario, los \u00edndices de desempleo y de concentraci\u00f3n de la propiedad deber\u00edan regularse por las eternas reglas de la equidad y de la \u00e9tica. Con catequesis de moral, o mejor, de afectada moral, ha querido poner coto a los descarr\u00edos de una sociedad guiada por el Norte de la m\u00e1xima ganancia. Como hab\u00eda jurado en vano torcerles el pescuezo a los r\u00e9ditos usurarios, una noche sali\u00f3 por las pantallas de la televisi\u00f3n a aleccionar en lenguaje pastoral a su grey acerca de los torvos y rec\u00f3nditos alicientes tras los que act\u00faa la banca, y debido a los cuales no ha sido factible la disminuci\u00f3n de los intereses. &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 cada d\u00eda los suben m\u00e1s?&#8221;, interpel\u00f3 al auditorio nacional; y al rompe respondi\u00f3: &#8220;por ego\u00edsmo&#8221;. Renovando a rengl\u00f3n seguido el ultim\u00e1tum de que &#8220;eso se va a terminar&#8221;.9<\/p>\n<p>\u00danicamente a causa del intensivo tratamiento de cretinizaci\u00f3n a que se ha sometido al pa\u00eds, tales delirios de orante u orate podr\u00e1n ser tomados en serio. Sin embargo, el legajo firmado en la Costa Atl\u00e1ntica por los ministros de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, M\u00e9xico, Per\u00fa, Rep\u00fablica Dominicana, Uruguay y Venezuela, recoge el &#8220;aporte fundamental&#8221; de la palabra iluminada del presidente Betancur, no refiri\u00e9ndose desde luego al pasaje televisivo, pero s\u00ed al convencimiento vertido en su alocuci\u00f3n inaugural de que todas aquellas injusticias y abominaciones que aquejan a la especie, se curan con contrici\u00f3n de coraz\u00f3n y prop\u00f3sitos de enmienda. Con que los imperialistas se resignaran a embolsarse menos en aras de sostener las cotas de enriquecimiento de las oligarqu\u00edas antinacionales -el tan trillado reordenamiento mundial-, la tempestad amainar\u00eda y el sol volver\u00eda a sonre\u00edrnos por igual a ricos y a pobres. Las peticiones bailan todas alrededor de tal consideraci\u00f3n; a ello se reducen las contribuciones en el an\u00e1lisis econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>A las potencias se les recomienda, o suplica, &#8220;el acceso a sus mercados de las exportaciones de los pa\u00edses en desarrollo&#8221;, &#8220;condiciones que permitan la reanudaci\u00f3n de corrientes de financiamiento&#8221;, &#8220;alivio continuado y significativo de la carga del servicio de la deuda&#8221;, &#8220;reducci\u00f3n al m\u00ednimo de los m\u00e1rgenes de intermediaci\u00f3n y otros gastos&#8221;, &#8220;eliminaci\u00f3n de las comisiones&#8221;, &#8220;abolici\u00f3n de los intereses de mora&#8221;, supresi\u00f3n de la &#8220;exigencia&#8221; de transferir al sector p\u00fablico, en forma indiscriminada e involuntaria, el riesgo comercial del sector privado&#8221;, terminaci\u00f3n de las &#8220;rigideces regulatorias de algunos centros financieros internacionales&#8221;, &#8220;nuevos financiamientos&#8221;, &#8220;reconocimiento de la calidad especial que tienen los pa\u00edses soberanos como deudores de la comunidad financiera internacional&#8221;, &#8220;reactivaci\u00f3n de las corrientes crediticias hacia los pa\u00edses deudores&#8221;, &#8220;asignaci\u00f3n de un volumen mayor de recursos&#8221;, &#8220;fortalecimiento de la capacidad crediticia de los organismos financieros internacionales&#8221;, &#8220;nueva asignaci\u00f3n de Derechos Especiales de Giro&#8221;, etc.<\/p>\n<p>Si se except\u00faa el ac\u00e1pite atinente a un trato benigno para las exportaciones, la interminable retah\u00edla de plegarias se condensa en la consigna de: \u00a1Dinero, dinero y m\u00e1s dinero! Que no se interrumpa su flujo, que mane a borbotones y sin recargos de ninguna \u00edndole. Y si es regalado, \u00a1excelente! Que los gobiernos latinoamericanos no tengan que responder por los d\u00e9bitos externos de sus burgueses, aunque se reserven el tan practicado derecho de enjugar las bancarrotas de \u00e9stos. Que el FMI, el BIRF y la Reserva Federal norteamericana tomen las medidas del caso para desinflar el valor de los cr\u00e9ditos internacionales, as\u00ed los pa\u00edses prestatarios no logren ni les importe constre\u00f1ir los sobrecostos de los que facilitan internamente. Que Reagan haga lo que ellos no hacen: cauterizar el d\u00e9ficit, precautelar la inflaci\u00f3n y descongestionar el mercado financiero. Pero el accidental inquilino de la Casa Blanca puede tanto como Prometeo en el pe\u00f1\u00f3n del C\u00e1ucaso. Pese a que los apologistas del imperialismo, matriculados en diversas escuelas y subescuelas, debatan y achaquen los atoramientos en el comercio, la industria y las finanzas mundiales al descuido o a la negativa de adoptar tal o cual pol\u00edtica por parte de los conductores de la superpotencia, los cimbronazos de la crisis se sienten a menudo m\u00e1s fuertemente en las latitudes septentrionales de Washington, y dan all\u00e1 menos lugar a los virajes bruscos que en una peque\u00f1a naci\u00f3n, supongamos la Rep\u00fablica de Chile.<\/p>\n<p>A Augusto Pinochet, no obstante deber US$ 19.000 millones, de pronto un empuj\u00f3n de 400 \u00f3 600 millones m\u00e1s lo saque moment\u00e1neamente de penurias, y apenas l\u00f3gico que el general est\u00e9 dispuesto a intentar cualquier timonazo y a profesar cualquier tesis con tal de complacer a sus financistas y de que \u00e9stos lo complazcan a \u00e9l. Mas a la administraci\u00f3n norteamericana, que vela por Occidente, por el sistema monetario internacional y por el general Pinochet, ning\u00fan Grupo de Consulta o profesor universitario lo resguardar\u00e1 de sus cuatro jinetes del apocalipsis: los exorbitantes gastos de la defensa, ante las asechanzas del expansionismo sovi\u00e9tico; el hostigamiento econ\u00f3mico de las potencias aliadas; la explosiva penuria de sus zonas de influencia, y el veloz debilitamiento de sus fondos federales. Mientras no concluya la recesi\u00f3n todas estas acucias tender\u00e1n a agigantarse con su deplorable cola de coartaciones al comercio, y junto a ellas, los correspondientes obst\u00e1culos a la compra, de las contadas mercader\u00edas procedentes del Tercer Mundo. As\u00ed que los implorados incentivos para las exportaciones latinoamericanas muy tangencialmente ser\u00e1n satisfechos.<\/p>\n<p>La encerrona habr\u00e1 llegado a tal extremo, que el candidato dem\u00f3crata, Walter Mondale, sin reflexionar mucho en cu\u00e1nto afectar\u00e1n su campana sus escuetas alegaciones, ret\u00f3 osadamente a la contraparte: &#8220;Digamos la verdad&#8230; Reagan aumentar\u00e1 los impuestos, y yo tambi\u00e9n.&#8221;10 Aunque el ex actor no recogi\u00f3 el guante y se mantuvo por lo menos, verbalmente en la posici\u00f3n de proseguir con los amortiguamientos tributarios con que se privilegia a los trusts, y con las talas a la asistencia social con que se golpea al pueblo, el Tesoro de la poderosa naci\u00f3n sufre el peor quebranto de su mete\u00f3rica carrera. El debate har\u00e1 manifiestos los fiascos econ\u00f3micos de la \u00faltima gesti\u00f3n de los republicanos. Ignoramos en qu\u00e9 grado incidir\u00e1 sobre las expectativas reeleccionistas; empero, no nos cabe duda de que, sea cual fuere el resultado de los comicios de noviembre, la controversia, adem\u00e1s de definir el sino de una facci\u00f3n, acabar\u00e1 sepultando casi media centuria de elucubraciones acad\u00e9micas sobre la anulaci\u00f3n de la crisis capitalista mediante el incremento del empleo y del consumo a cargo de las m\u00faltiples irrigaciones del erario.<\/p>\n<p>El crac de 1929 les hab\u00eda mudado el pellejo a las nociones te\u00f3ricas de los economistas burgueses. Antes de la fat\u00eddica calenda sus connotados pont\u00edfices se empecinaban en disimular los fen\u00f3menos de superproducci\u00f3n y de paro dentro del capitalismo, aferr\u00e1ndose con fe p\u00fanica a las anacr\u00f3nicas conjeturas de que el mercado nivelaba la una e imped\u00eda el otro; y volte\u00e1ndole cerrilmente la espalda a m\u00e1s de un siglo de palmarias refutaciones, incluida la remembranza que Engels inserta en su pr\u00f3logo de El Capital acerca de los ciclos decenales desde 1825 hasta 1867. Ni el p\u00e1nico financiero de 1907, causante del despe\u00f1o de trece bancos neoyorkinos y de otras compa\u00f1\u00edas ferroviarias m\u00e1s; ni los a\u00f1os cr\u00edticos de 1914 a 1916 que terminaron inmiscuyendo a Norteam\u00e9rica en la primera conflagraci\u00f3n mundial y entronizando all\u00ed definitivamente el capitalismo monopolista de Estado; ni el corto pero nocivo receso de 1920-1921; ni siquiera el estruendoso derrumbe de la Nueva Era en las postrimer\u00edas de la d\u00e9cada de los veintes, convencieron a los rectores de la econom\u00eda estadinense de abandonar los r\u00edgidos criterios, plantados en el &#8220;esp\u00edritu nacional&#8221; yanqui, de que una administraci\u00f3n admirable era aquella cuya injerencia brillara por lo discreta y austera. 0 como lo propon\u00eda el lema electoral del malhadado presidente Warren G. Harding: &#8220;Menos intervenci\u00f3n del gobierno en los negocios y m\u00e1s intervenci\u00f3n de los negocios en el gobierno.&#8221;11 O como lo preconizara Franklin D. Roosevelt en medio de la hecatombe de los treintas, meses antes de asumir la presidencia y a manera de cr\u00edtica a los desequilibrios presupuestales que Herbert Hoover no acertaba a recomponer: &#8220;Tengamos la valent\u00eda de dejar de pedir pr\u00e9stamos para hacer frente a los continuos d\u00e9ficit. Basta de d\u00e9ficit.&#8221;12 De pronto el brujuleo cambi\u00f3 abruptamente. No s\u00f3lo se reconocieron las turbaciones c\u00edclicas, sino que se proclam\u00f3 una forma infalible de neutralizarlas. El nuevo e improvisado esquema doctrinario se distinguir\u00eda por sus \u00ednfulas. Sin conmiseraciones bot\u00f3 a la basura los amarillentos e inservibles tratados y propagose a toda prisa por el orbe, cautivando a catedr\u00e1ticos y estadistas, quienes ipso facto retocaron sus axiomas y pol\u00edticas para ponerlos a tono con la moda. Sobra referir que tambi\u00e9n la intelectualidad simiesca de la neocolonizada Colombia gesticul\u00f3 a la par con sus preceptores extranjeros.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed en adelante el Estado, cual supremo regulador, habr\u00e1 de interferir con el objeto de acrecentar la demanda y promover las inversiones, sin pararse en pelillos o reparar en faltantes y descubiertos. El fundamento de toda esta &#8220;revoluci\u00f3n&#8221; se halla en que, ante los incesantes progresos de la producci\u00f3n que se traducen en una merma relativa del trabajo explotado y del promedio de las utilidades, el imperialismo se hab\u00eda decidido a apelar abiertamente a los instrumentos y beneficios p\u00fablicos para reponer las declinaciones de la rentabilidad, ya fuese a trav\u00e9s de la moderaci\u00f3n de los grav\u00e1menes, las adiciones al gasto oficial, el endeudamiento estatal, las emisiones monetarias, la devaluaci\u00f3n, o por los procedimientos directos de los subsidios y los rescates para las empresas entradas en barrena. A tama\u00f1a defraudaci\u00f3n de la confianza ciudadana en pro de los due\u00f1os y se\u00f1ores de las tres cuartas partes del globo, se la invisti\u00f3 de la dignidad de una ciencia, y como a su h\u00e9roe ep\u00f3nimo se nombr\u00f3 al se\u00f1or Keynes, el hombrecillo de Cambridge, al que &#8220;la lucha de clases lo encontr\u00f3 siempre del lado de la burgues\u00eda culta&#8221;, y quien fuera en Bretton Woods coart\u00edfice del realinderamiento econ\u00f3mico refrendado con las bombas at\u00f3micas sobre Hiroshima y Nagasaki. Si en los convulsos per\u00edodos anteriores se consideraba conceptualmente prioritario mantener inc\u00f3lume el soporte estatal, \u00faltima garant\u00eda de la sociedad explotadora, despu\u00e9s de la Gran Depresi\u00f3n, lo primero que habr\u00eda que hacer era desangrarlo, y sin contemplaciones, con tal de contener la crisis. Pero los presupuestos deficitarios estadinenses que comenzaron bajo Kennedy como estrategia consolidativa, al cabo de veinte a\u00f1os de prescripci\u00f3n de mercados y de extrav\u00edo de posesiones neocoloniales, am\u00e9n de las otras calamidades sucintamente narradas atr\u00e1s, se han tornado con Reagan en una pesadilla que en lugar de coadyuvar al restablecimiento se constituye en uno de los mayores inconvenientes. La burgues\u00eda aut\u00f3noma de Europa, Jap\u00f3n y Canad\u00e1, as\u00ed como los testaferros del Tercer Mundo, ya han constatado emp\u00edricamente que este falseamiento de las apropiaciones y destinaciones presupuestarias, cuando lo ejecuta el proveedor de la divisa mundial, en el presente caso Estados Unidos con su patr\u00f3n d\u00f3lar, es un sutil y enga\u00f1oso mecanismo para soliviar los deca\u00eddos dividendos de Norteam\u00e9rica, a expensas del despojamiento y del naufragio de sus rivales comerciales.<\/p>\n<p>Hay que pertenecer a la cofrad\u00eda de Fedesarrollo, los masters del keynesianismo criollo, para pensar con el disco rayado de que el pa\u00eds urge a\u00fan de emitir y prestar m\u00e1s para rehabilitarse, cuando hasta los parlamentarios intuyen que semejantes expedientes tocan a su fin. U ostentar la banda presidencial en el pecho para insistirle a Washington que, de una parte, subvencione la deuda latinoamericana y suelte los d\u00f3lares, y de la otra, controle el d\u00e9ficit y reduzca el prime rate o inter\u00e9s preferencial. El interponer unificadamente los buenos oficios de las investiduras ministeriales para forzar mayores anticipos, los cuales requieren de cualquier modo ser autorizados y avalados por la Tesorer\u00eda del imperio, denota la ciega inclinaci\u00f3n de unas clases parasitarias y fletadas a las que no se les ocurre ninguna l\u00ednea estrat\u00e9gica distinta a la rauda e irreflexible enajenaci\u00f3n de las seudorrep\u00fablicas puestas bajo su custodia; haci\u00e9ndoles no s\u00f3lo el esguince a los candentes problemas sino recrudeci\u00e9ndolos con su comportamiento. A los quebrantos materiales de la burgues\u00eda los sigue la ruina ideol\u00f3gica de sus te\u00f3ricos. El memorando de Cartagena refleja esta histri\u00f3nica verdad al proponer como cura de los males que agobian al Hemisferio las causas que los originan.<\/p>\n<p>Aunque surgidos de la libre concurrencia y cual negaci\u00f3n de \u00e9sta, lo cierto es que los monopolios no consiguen obviarla del todo; entre ellos las contiendas, enmascaradas tras los pendones nacionales de las grandes potencias, abarcan los cinco continentes, tienden hacia la hegemon\u00eda universal y, hacen de las ciento y pico de naciones subyugadas el trofeo predilecto de los vencedores. El imperialismo, antes que extirpar las crisis capitalistas, las vuelve m\u00e1s extensas, profundas y catacl\u00edsmicas. Lo aseveran las dos confrontaciones b\u00e9licas mundiales que redujeron a escombros y cenizas muchos de los medios de producci\u00f3n sobrantes, e inmolaron en los campos de batalla a decenas de millones de desempleados embutidos en sus trajes de fatiga. La ulterior reconstrucci\u00f3n, la iniciada en 1945, junto con el advenimiento del moderno modelo de vasallaje nacional, de apariencia democr\u00e1tica y rostro bonach\u00f3n pero de m\u00e1s jugosas retribuciones que el burdo y repudiado colonialismo de viejo corte, permitieron temporadas de acompasado y hasta cierto punto de tranquilo esplendor, singularmente en los Estados Unidos, a cuyo firme liderazgo s\u00f3lo empa\u00f1aban escollos superables y llevaderas fricciones. Mas a estas alturas del proceso, descartada la efectividad de las soluciones transaccionales, el imperialismo se ve abocado, para vivir, a otro masivo aniquilamiento de la riqueza por \u00e9l engendrada. No obstante, la destrucci\u00f3n de bienes y hombres ser\u00e1 a una escala infinitamente superior a las precedentes, puesto que con la pl\u00e9tora de las armas nucleares la vigencia hist\u00f3rica de la guerra convencional ha concluido, y con ella, las limitaciones de la devastaci\u00f3n; Norteam\u00e9rica, al contrario de 1914 y 1939, no podr\u00e1 eximir su territorio y habr\u00e1 de arrostrar directamente y desde el primer instante los riesgos del holocausto, y el conflicto, que enfrentar\u00e1 a Occidente con la Santa Rusia rediviva, inevitablemente repercutir\u00e1 en la conciencia de los pueblos del mundo, tanto de las naciones oprimidas como de las opresoras, que querr\u00e1n sacudirse de una vez y para siempre los yugos de la usura, la crisis y la guerra. Tales las perspectivas finiseculares del modo capitalista de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y para evacuar nuestro examen, una plumada respecto a qu\u00e9 se comprometieron los lugartenientes pol\u00edticos de las oligarqu\u00edas latinoamericanas. Precavidamente &#8220;reiteraron que la conducci\u00f3n de las negociaciones en materia de deuda externa es responsabilidad de cada pa\u00eds&#8221;. Esta declaraci\u00f3n, pese a que la complementaron o adobaron con la sugerencia de estatuir unos &#8220;lineamientos generales&#8221; que &#8220;sirvan de marco de referencia&#8221; a las impugnaciones &#8220;individuales&#8221; de los Estados prestatarios, se redact\u00f3 con el deliberado prop\u00f3sito de desprevenir al Grupo de los 7 Grandes, que ya desde la cumbre de Williamsburg, en mayo de 1983, tom\u00f3 nota del clamoreo del Sur e hizo votos, por lo menos en el papel, de moderar los d\u00e9ficit fiscales, sofocar la inflaci\u00f3n y encinturar los intereses, y que en la capital brit\u00e1nica, en junio del corriente a\u00f1o, exterioriz\u00f3 de diversas maneras su enojo por la eventual conformaci\u00f3n de lo que se viene denominando el &#8220;club de los deudores&#8221;13 No habr\u00e1 pues, seg\u00fan Cartagena, las conversaciones colectivas rechazadas por Londres. Los gobiernos en bancarrota, que son sin salvedad los tributarios de los emporios industriales, rehusaron voluntariamente arremeter con la fundaci\u00f3n formal de un bloque de mendicantes. Continuar\u00e1n buscando uno a uno y por separado, de acuerdo con el monto de sus compromisos y capacidades, las correspondientes pr\u00f3rrogas y mitigaciones para los inm\u00f3dicos pasivos. Zanj\u00e1ndose as\u00ed, y aun cuando fuere temporalmente, un l\u00edo que amagaba con complicarlo todo.<\/p>\n<p>Asimismo, prometieron pagar con puntual exactitud, despejando otra inc\u00f3gnita que tra\u00eda en ascuas a la comunidad financiera internacional, cuyas entradas, y hasta su propia permanencia, cual se indic\u00f3 arriba, penden de la seriedad y, l\u00f3gicamente, de la holgura de sus clientes de Am\u00e9rica Latina. Por aquella fecha los medios informativos alarmaban a los lectores con los c\u00e1lculos sobre los estragos que, en miles de millones de d\u00f3lares y en cientos de miles de empleos, les reportar\u00eda a los Estados Unidos una reprobaci\u00f3n oficial de los d\u00e9bitos de Brasil, Argentina o M\u00e9xico. Se hac\u00eda inminente una aquietadora menci\u00f3n al respecto, y por eso los ministros suscribieron &#8220;la decisi\u00f3n ampliamente demostrada por sus pa\u00edses de cumplir con los compromisos derivados de su endeudamiento externo y la determinaci\u00f3n de proseguir con los esfuerzos de reordenamiento monetario, fiscal y cambiario de sus econom\u00edas&#8221;. Promesas \u00e9stas que buscan subsanar las discordias surgidas en las relaciones inveteradamente afables entre el imperialismo y los reg\u00edmenes fantoches y que con certeza ser\u00e1n de muy accidentada realizaci\u00f3n; sin embargo, tal y como han sido proferidas dentro de las solemnidades de una misiva de esa \u00edndole, y dado el atolladero de remitentes y destinatarios, no pueden menos que copar las satisfacciones de los jerarcas del Norte. Ante las inobservancias e irregularidades registradas un juramento escrito no significa nada, pero ser\u00eda peor no tenerlo. El dilema aqu\u00ed no consiste en averiguar si los signatarios le har\u00e1n honor o no a la palabra empe\u00f1ada, m\u00e1xime cuando la tierra tiembla incluso bajo los tronos menos accesibles y nadie est\u00e1 seguro de qu\u00e9 suceder\u00e1 al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>En una caliginosa ma\u00f1ana de oto\u00f1o, los peruanos, por ejemplo, se quedaron s\u00fapitos al enterarse de que los plenipotenciarios de Bela\u00fande Terry, por un cr\u00e9dito puente de US$ 300 millones, hab\u00edan concertado una carta de intenci\u00f3n mediante la cual el gobierno se obligaba a recortar en varios puntos porcentuales sus erogaciones, reducir en otros cuantos su d\u00e9ficit, incrementar los ingresos tributarios en un equivalente al 2% del Producto Interno Bruto, subir las tarifas del agua, la energ\u00eda el\u00e9ctrica y el transporte, reajustar los precios del arroz y de los hidrocarburos, disminuir las partidas de fomento estatal, nivelar las tasas nominales del inter\u00e9s bancario con las de la inflaci\u00f3n, devaluar el sol en un 20%, suprimir los subsidios a determinados art\u00edculos de primera necesidad y, por supuesto, dedicar anualmente a la cancelaci\u00f3n de los empr\u00e9stitos vencidos el 50% del total de las exportaciones. Y el premier Sandro Mari\u00e1tegui, cabeza del gabinete, quien el 26 y 27 de abril, en distintos di\u00e1logos con los periodistas comentara jubiloso que el convenio, &#8220;un \u00e9xito personal del presidente&#8221;, viabilizar\u00eda &#8220;la renegociaci\u00f3n de la deuda en el Club de Par\u00eds&#8221; y se sintetizar\u00eda en la reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica del Per\u00fa &#8220;en un lapso de tres meses a un a\u00f1o&#8221;, no tuvo el menor sonrojo de manifestar, menos de una semana despu\u00e9s y ante las objeciones de los empresarios quebrados y de los sindicalistas enfurecidos, que el gobierno propugnar\u00eda la revisi\u00f3n de los mencionados pactos de emergencia con el FMI.14 En cosa de horas el tornadizo parecer de las autoridades peruanas hab\u00eda pasado de la imp\u00fadica euforia a la taimada discreci\u00f3n. Son los imponderables de la crisis que en Santo Domingo se patentizaron violentamente con 52 muertos, 140 heridos y 4.000 detenciones, al conocerse de la firma de los mismos irritantes acuerdos. Luego no nos referimos en este cap\u00edtulo de nuestro an\u00e1lisis a las proyecciones cuantitativas, a los m\u00e1rgenes reales de aplicaci\u00f3n de los protocolos. Si Williamsburg no tradujo o no pudo traducir en obras sus ofrecimientos, \u00bfpor qu\u00e9 entonces Cartagena? No. De lo que se trata es de la soberan\u00eda nacional, de la actitud frente a los infamantes y perentorios requisitos de las agencias prestamistas cuyos mensajeros vagan por las covachuelas de la administraci\u00f3n, husmean en las carteras ministeriales, hurgan en los archivos de los institutos bancarios, meten la mano en las contabilidades de las empresas p\u00fablicas, toman asiento en el Congreso y en los concejos municipales, en suma, se pasean por la rep\u00fablica como Pedro por su casa. Para la banca mundial ha resultado inaplazable que los gobiernos pongan freno al desorden, se disciplinen, no dejen por desidia o ineficacia escapar un denario. En ello va la concreci\u00f3n de sus acreencias. Y esto, unido a los apuros financieros de las marionetas, ha trastrocado a las naciones latinoamericanas, al principio en forma lenta e imperceptible y m\u00e1s tarde r\u00e1pida y descarnadamente, en simples sucursales de unos, hiperb\u00f3reos pulpos matrices, los tentaculares consorcios del imperio. Al punto de que ya no gozan de autonom\u00eda ni para fijarle el precio al arroz. Y en medio de la escalada capitulacionista, los heraldos de la democracia olig\u00e1rquica, fuera de disparar unos cuantos cartuchos de fogueo contra los extorsionadores for\u00e1neos, apenas si atinan a reunirse para esclarecer en com\u00fan las incomprensiones surgidas acerca de su dificultoso acatamiento a las requisitorias del Fondo Monetario Internacional.<\/p>\n<p>Se porf\u00eda en la entrega<br \/>\nFinalmente, los ministros, en lo que cabr\u00eda calificarse como la gran novedad de la conferencia, &#8220;manifestaron que la inversi\u00f3n extranjera directa puede jugar un papel complementario por su aporte de capitales y por su contribuci\u00f3n a la transferencia de tecnolog\u00eda, la creaci\u00f3n de empleos y la generaci\u00f3n de exportaciones&#8221;. No obstante alguna reserva en cuanto al escaso monto de las divisas que se captar\u00edan por tal concepto y la ceremoniosa admonici\u00f3n de que las firmas que arriben habr\u00e1n de sujetarse estrictamente a las leyes de la regi\u00f3n, aquella alternativa acaba patentizando la derrota y la alevos\u00eda de&#8217; Unas clases ap\u00e1tridas que no s\u00f3lo estiman vedado el camino hacia un desarrollo independiente sino que renuncian p\u00fablicamente a transitarlo. Y a los quince d\u00edas a la capital del pa\u00eds le corresponder\u00eda ser escenario de otra bochornosa citaci\u00f3n, el bautizado Primer Foro de Inversionistas, con la asistencia de 187 representantes de compa\u00f1\u00edas oriundas de los m\u00e1s diversos lugares del mundo a los cuales las autoridades colombianas del ramo les pormenorizaron 257 proyectos en las esferas de la industria agropecuaria y manufacturera, la miner\u00eda, la comercializaci\u00f3n, las maderas, los productos qu\u00edmicos, la pesca, los enlatados y hasta en empresas sociales y de servicios varios, con el objeto de atraer fondos por 2.000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Tampoco hay que olvidar que fue bajo el cielo cartagenero, donde justamente naci\u00f3 hace diecis\u00e9is a\u00f1os el Grupo Andino, o la Integraci\u00f3n Subregional, que lleva tambi\u00e9n el nombre de la ciudad ilustre. Este experimento se present\u00f3 en su tiempo cual bendita panacea para los pa\u00edses consuetudinariamente estancados de los Andes, que principiaban a cavilar sobre un despegue conjunto y solidario. Sobre \u00e9l llovieron las salutaciones nacionales e internacionales de casi dos lustros consecutivos. Pese a las instintivas simpat\u00edas que despiertan entre la gente las banderas integracionistas, en cuyo apoyo se resucitaron inclusive los ideales anficti\u00f3nicos de Sim\u00f3n Bol\u00edvar, que en realidad no vienen al caso, nuestro Partido, nadando contra la corriente como siempre, hubo de enfrentarse a este nuevo embeleco, al que alababan desde el revisionismo mercenario hasta sectores democr\u00e1ticos y antiimperialistas despistados. Ni nuestros amigos chinos se exoneraron de adherir a los ilusorios planteamientos. Con ellos discutimos en su oportunidad, aspirando a convencerlos de que el Acuerdo de Cartagena, lejos de obedecer, tal sospechaban, a la insubordinaci\u00f3n de las burgues\u00edas latinoamericanas que aun\u00e1banse as\u00ed para resistir la inc\u00f3moda intromisi\u00f3n de los Estados Unidos, deb\u00edase al contrario a la necesidad del imperialismo de hacer una m\u00e1s exhaustiva utilizaci\u00f3n de los mercados de sus neocolonias, muchos de los cuales son tan estrechos que de por s\u00ed imposibilitan la instalaci\u00f3n de plantas fabriles de alguna envergadura, impedimento qu\u00e9 habr\u00eda de allanarse con el &#8220;libre comercio&#8221; interzonal. Meta defendida por Johnson dentro de la Declaraci\u00f3n de Presidentes de Am\u00e9rica del 14 de abril de 1967, en Punta del Este; recomendada por el informe Rockefeller del 30 de agosto de 1969 a la administraci\u00f3n de Richard Nixon, y expuesta expl\u00edcitamente por \u00e9ste como l\u00ednea central para el Hemisferio, a trav\u00e9s de su discurso ante la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, del 31 de octubre de 1969.15<\/p>\n<p>\u00c9stos fueron los obligados proleg\u00f3menos de la loada pol\u00edtica de la cooperaci\u00f3n de capitales, que adem\u00e1s hund\u00eda sus ra\u00edces en la descaecida Alianza para el Progreso y se insertaba dentro del marco jur\u00eddico de la vieja ALAC. Por razones apenas obvias al ambicioso plan se le ech\u00f3 su pa\u00f1ete nacionalista y a los copart\u00edcipes extranjeros se les supedit\u00f3 a morigeraciones y fiscal\u00edas que no representan ni mucho menos la quintaesencia del patriotismo.<\/p>\n<p>Luego de d\u00e9cada y media de frustrantes tentativas, la amarga lecci\u00f3n, al rev\u00e9s de lo esperado, comp\u00e9ndiase en que los beneficiarios salieron siendo los monopolios imperialistas y que los pa\u00edses receptores, en lugar de desvanecer las aprensiones que a\u00fan los distancian y de jalonar y acoplar entre s\u00ed sus econom\u00edas, se vieron mezclados a menudo en lastimosas pendencias, disput\u00e1ndose, dentro de los respectivos y sofisticados &#8220;programas sectoriales de desarrollo industrial&#8221;, la vinculaci\u00f3n de sus asociados, las insaciables corporaciones de las potencias occidentales. Despu\u00e9s de la institucionalizaci\u00f3n de un mercado andino, y que van cristaliz\u00e1ndose los sue\u00f1os de los trusts de poder enviar a todas nuestras naciones sus g\u00e9neros elaborados en cualquiera de ellas, se pretende ahora seguir suavizando las estipulaciones de la famosa Decisi\u00f3n 24 del Acuerdo de Cartagena, con lo cual aqu\u00e9llos quedar\u00edan facultados para unas remesas m\u00e1s grandes de utilidades o una reinversi\u00f3n mayor de las mismas, encima de otras muchas aberrantes mercedes. En efecto, el ablandamiento viene d\u00e1ndose con bastante anterioridad y no ha de endilg\u00e1rsele exclusivamente a Chile, que desisti\u00f3 de la integraci\u00f3n a partir de octubre de 1976. A su favor se han inclinado igualmente los otros miembros del Grupo, que m\u00e1s de una vez introdujeron por unanimidad dispensas y salvaguardias al tratamiento de los capitales extranjeros. Y el gobierno belisarista, condescendiente hasta la ignominia, las ha otorgado a manos llenas desde su instauraci\u00f3n y aun en \u00f3rbitas atendidas regularmente por nacionales como el turismo, el transporte y la hoteler\u00eda. Los caudales for\u00e1neos vertidos en Colombia se aproximaban en 1983 a los 1.400 millones de d\u00f3lares. Al cabo de tanto traj\u00edn y parloteo, de la solicitud de cupo en el Movimiento de los No Alineados y de las diligentes intermediaciones de Contadora, el r\u00e9gimen, en el mediod\u00eda de su mandato, entera a sus sufrag\u00e1neos de que la recompostura econ\u00f3mica estriba en m\u00e1s que decuplicar tal cifra.<\/p>\n<p>Los modelos a imitar ser\u00e1n de aqu\u00ed en adelante Singapur, Corea del Sur y Taiwan, los dilectos sat\u00e9lites, los adorados para\u00edsos de los magnates yanquis. A los tiranuelos les molesta el mote de &#8220;deudores&#8221; y desean ser ascendidos al rango de &#8220;socios&#8221; de la empresa expoliadora.16 He ah\u00ed la metamorfosis de la mayordom\u00eda, la nov\u00edsima acci\u00f3n hemisf\u00e9rica preconizada en el Centro Internacional de Convenciones de Cartagena de Indias.<\/p>\n<p>A La Heroica le anularon con su Consenso de los ochentas su Acuerdo de los sesentas, y al hacerlo, los conferenciantes sencillamente se avinieron a tachar las m\u00ednimas prohibiciones que alejen a cualquier traficante de las metr\u00f3polis y que en la \u00e9poca nixoniana fueron el timbre de orgullo del nacionalismo latinoamericano. Voto que sin equ\u00edvocos les cae de perlas a los neocolonialistas estadinenses, quienes, en virtud de la crisis, han tenido que conformarse con plazas industriales en grado decreciente dentro de Am\u00e9rica Latina, su primigenia \u00e1rea de intervenci\u00f3n.17 A nadie ha de extra\u00f1ar entonces que a la clausura de la susodicha reuni\u00f3n, llevada a cabo dentro de tan malos presagios, meros juicios laudatorios se hubieran impreso sobre ella, en singular los que corrieron a emitir los atentos vig\u00edas apostados en Nueva York, Washington, Londres. Para los protagonistas de la pirater\u00eda contempor\u00e1nea, los embozados rep\u00fablicos de la agresi\u00f3n internacional, con la triple soga al cuello de la crisis financiera, comercial y productiva, constituye un respiro que sus recelosos estipendiarios, hablando en pro de las naciones exaccionadas, denuncien las &#8220;reformables&#8221; deficiencias del sistema, aboguen por el fortalecimiento de la organizaci\u00f3n mundial bancaria, reclamen mayores subsidios estatales de las grandes potencias, pidan la no interrupci\u00f3n de las corrientes crediticias, ofrezcan cumplir los compromisos contra\u00eddos, renuncien a las renegociaciones colectivas y coloquen, de aderezo del pastel, la promesa de abrumar de prebendas a la inversi\u00f3n extranjera. \u00bfPodr\u00edan los defraudadores del prime rate recibir m\u00e1s de su morosa y amorosa clientela?18<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>En cuanto ata\u00f1e a los pueblos del Continente, encargados de pagar los trastos rotos de la extorsi\u00f3n, el latrocinio y el despilfarro, no hay motivo para tontas consolaciones. Frente al desbarajuste actual, las oligarqu\u00edas vendidas al imperialismo no conciben, en raz\u00f3n de su catadura y de los lazos que las atan a \u00e9ste, ninguna opci\u00f3n distinta de la de porfiar en las relaciones econ\u00f3micas y en las caducas formas republicanas de opresi\u00f3n que han conducido a Colombia a la indigencia y a la indignidad. Ni siquiera a los segmentos m\u00e1s descontentos, de la burgues\u00eda nacional, y no obstante sus protestas cada vez m\u00e1s encendidas, la agudizaci\u00f3n de las contradicciones les ha ayudado a deponer sus posturas conciliatorias e intentar unas f\u00f3rmulas que se compadezcan con las urgencias del pa\u00eds y con los anhelos libertarios de las mayor\u00edas. El proletariado es la \u00fanica clase que no habr\u00e1 de desfallecer, ni de desistir del cometido hist\u00f3rico de encauzar hacia la emancipaci\u00f3n definitiva, las abigarradas vertientes populares, democr\u00e1ticas y patri\u00f3ticas que agitan el ambiente pol\u00edtico de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se confirma de nuevo la justa teor\u00eda del MOIR de que el frente \u00fanico antiimperialista ha de estar inspirado en un programa que, aunque tolere y estimule hasta cierta medida el capitalismo, elimine sus expresiones monop\u00f3licas a trav\u00e9s de la confiscaci\u00f3n y el control de un Estado revolucionario, y al tiempo rompa toda coyunda del extranjero. Obstinarse en forjarlo alrededor de las claudicantes postulaciones burguesas, arguyendo su m\u00e1xima amplitud y su expeditiva hechura, s\u00f3lo demoras y frustraciones acarrear\u00eda. El hundimiento econ\u00f3mico, que ha puesto de relieve esta concluyente ense\u00f1anza de nuestro Partido, ha de servirnos de laboratorio para asimilar a fondo las leyes sistematizadas por Marx acerca de las perturbaciones c\u00edclicas del modo de producci\u00f3n capitalista. Necesitamos comprenderlas mejor a fin de contribuir eficazmente a la instrucci\u00f3n de los obreros y de los campesinos, rebatir las falacias de los explotadores y del oportunismo y dotar nuestra t\u00e1ctica de un consistente soporte cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Debemos cuidarnos de dos enfermedades t\u00edpicas de coyunturas como la que atravesamos: el desespero y el des\u00e1nimo. Tropeles de confusas personas, que la dura situaci\u00f3n anonada, se escudan, bien en las temerarias e infecundas proezas del anarquismo, bien en las desmoralizadoras resignaciones del abatimiento. La crisis no es el toque a generala de la revoluci\u00f3n. Por ello conmociones tan ca\u00f3ticas como el crac de 1929 no redundaron en Estados Unidos, o en otras partes, en un resurgimiento efectivo de la lucha pol\u00edtica del proletariado, y a la postre viraron hacia \u00e9l arraigo de la reacci\u00f3n en todos los \u00f3rdenes. Y en la actualidad, cuando Colombia presencia por oleadas la quiebra de sus empresas y el retroceso de sus actividades agropecuarias, cuando tiene que destinar a la cancelaci\u00f3n de la deuda externa casi el total de los ingresos por concepto de la exportaci\u00f3n de su principal producto, el caf\u00e9, y en campos y ciudades germinan como nunca antes el desempleo y la miseria de sus habitantes, cuando los dirigentes de la alianza burgu\u00e9s-terrateniente al mando no visualizan soluci\u00f3n para sus falencias en lo que falta del siglo y entre ellos prima el descontrol, irrumpen los instigadores de las pr\u00e1cticas extremoizquierdistas a proponer el remozamiento del pa\u00eds por medio de la pacificaci\u00f3n dialogada y la &#8220;apertura democr\u00e1tica&#8221;.<\/p>\n<p>El armisticio concertado en La Uribe entre las Farc y el gobierno no insta de suyo a transformaciones sustanciales. El trato se limita a que la comisi\u00f3n oficial, conformada para tal fin, &#8220;da fe&#8221; de la &#8220;amplia voluntad&#8221; del Ejecutivo en cuanto a las enmiendas dirigidas a cimentar el predominio de la constituci\u00f3n y del derecho. All\u00ed, a m\u00e1s de contemplarse la eficiencia de la justicia y del aparato administrativo, la elevaci\u00f3n de la moral p\u00fablica, la elecci\u00f3n de los alcaldes, la funci\u00f3n y el profesionalismo del ej\u00e9rcito y hasta el mejoramiento de la fraternidad republicana, se persigue &#8220;una&#8221; reforma agraria y se avizoran los &#8220;constantes esfuerzos&#8221; por la salud, la vivienda, el empleo y la educaci\u00f3n. El adefesio no est\u00e1 en la omisi\u00f3n de las reivindicaciones b\u00e1sicas. Este ser\u00eda mayor si no se les hubiere omitido, pues significar\u00eda recabarle al Estado no que arregle su aspecto sino que se autodestruya por temor a una guerra ofrecida o por pasi\u00f3n a una paz obsequiada.<\/p>\n<p>La insensatez de aquellas agrupaciones se expresa en que, despu\u00e9s de haber librado una lucha armada por casi dos d\u00e9cadas y sin importarles la ausencia de las condiciones m\u00ednimas insurreccionales, por lo cual se vieron d\u00eda y noche impelidas a forzar la beligerancia de la poblaci\u00f3n y a recurrir a modalidades de financiamiento pol\u00edticamente improcedentes de improviso, y con el objeto de adecuarse a los zigzagueos sovi\u00e9ticocubanos en Am\u00e9rica Latina, resuelven izar la ense\u00f1a blanca e impetrar la amnist\u00eda, el di\u00e1logo, la tregua y el indulto, a cambio de unos miserables remiendos a la rep\u00fablica olig\u00e1rquica que en el mejor de los casos s\u00f3lo tendr\u00e1n el don de reencauchar el destartalado prestigio de los pr\u00f3ceres del bipartidismo tradicional; y todo en un momento cr\u00edtico en que el r\u00e9gimen pasa cruj\u00edas socorriendo a los banqueros q industriales, autorizando los despidos masivos de trabajadores y recortando su propia n\u00f3mina, para sobrevivir. Combatir veinte an\u00e1rquicos y costosos a\u00f1os para rejuvenecer la centenaria carta de N\u00fa\u00f1ez es como derribar un \u00e1rbol para cazar un mirlo.<\/p>\n<p>Si el oportunismo jam\u00e1s tuvo en cuenta la conciencia ni el grado de preparaci\u00f3n pol\u00edtica y organizativa de las masas populares, ni la correlaci\u00f3n de fuerzas con el enemigo de clase, es decir, los elementos que perfilan la t\u00e1ctica revolucionaria, y adujo siempre cual \u00fanico argumento de sus aventuras la urgencia del cambio social, no sorprende que reduzca \u00e9ste a unos cuantos retoques parlamentarios cuando decide suspender sus acciones terroristas y foquistas. No dir\u00e1n: &#8220;Nos equivocamos; las circunstancias eran adversas para el levantamiento b\u00e9lico&#8221;, con lo cual le ahorrar\u00edan m\u00e1s sangre innecesaria a la causa que aseguran defender, prest\u00e1ndole un gran servicio al cabo de tantos palos de ciego. Pero no. Continuar\u00e1n empecinados en que la insurrecci\u00f3n se justifica en cualquier eventualidad pol\u00edtica y no obstante los estragos que su artificioso estallido pueda ocasionar en el seno del pueblo y en las huestes de la revoluci\u00f3n; as\u00ed como se exculpan las &#8220;aperturas&#8221; hacia los directorios liberales y conservadores, las entrevistas clandestinas con el presidente, las festivas visitas a Palacio, las afinidades reformistas con el belisarismo, en medio de la peor cat\u00e1strofe econ\u00f3mica, en la cual la burgues\u00eda restituye su cuota de ganancia a costa de los salarios y las conquistas laborales, y el empobrecimiento generalizado y la descomposici\u00f3n social demandan sin m\u00e1s dilaciones una respuesta rotunda y ajena a los burdos despliegues de la minor\u00eda opresora.<\/p>\n<p>Aunque no hayamos salido del aislamiento nos corresponde llenar el vac\u00edo. Porque si no hubo en el pasado la tan anunciada y amedrentadora guerra popular, tampoco habr\u00e1 en el futuro la paz convenida. Los secuestros, por cuya un\u00e1nime condenaci\u00f3n los Ardila Lulle les rinden tratamiento de Bol\u00edvares a los Pancho Villas colombianos, proseguir\u00e1n, y proseguir\u00e1n con sus connotaciones proselitistas, gracias a que el irreversible colapso de la naci\u00f3n proporciona el sustrato y las premisas sociales para que insurrectos errantes, vali\u00e9ndose de llamativas siglas, prefieran aligerar la bolsa de los ricos a destronarlos.<\/p>\n<p>Al MOIR, un partido insobornable y proscrito por sus inconfundibles detractores, forjado no s\u00f3lo dentro de la ruina acuciante de Colombia sino contra la resaca ideol\u00f3gica de dos calamitosos decenios, que no ha torcido su rumbo ni enturbiado su estilo con las malas ma\u00f1as de la delincuencia com\u00fan, le sobran combatientes del temple de Luis Acevedo y Arcesio Vieda y autoridad moral para capitalizar pol\u00edticamente la descapitalizaci\u00f3n del pa\u00eds, e ir por los fueros de las concepciones y procederes que sacar\u00e1n airosa a la clase obrera. Por traum\u00e1ticos que fueren, los efectos de la crisis, no lograr\u00e1n desquiciarnos ni doblegarnos, puesto que no ignoramos que las bancarrotas peri\u00f3dicas trastornan y debilitan a la burgues\u00eda pero no la eliminan. La sociedad basada en la explotaci\u00f3n del trabajo asalariado encuentra la forma de recuperarse de sus espasmos recesivos, y los capitalistas no sucumben por razones propiamente econ\u00f3micas. A \u00e9stos, para verlos en el suelo, hay que tumbarlos.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1 Declaraciones de Misael Pastrana Borrero al Noticiero Todelar, El Siglo, junio 27 de 1984.<\/p>\n<p>2 El Tiempo, junio 30 de 1984.<\/p>\n<p>3 Alfonso L\u00f3pez Michelsen, en el congreso ganadero convocado por Fedegan en Cartagena, apunt\u00f3: &#8220;No vacilo en apoyar sin reservas la pol\u00edtica de paz del presidente Betancur. Lo dije en Cali y quiero repetirlo ahora con mayor \u00e9nfasis. Un presidente liberal, que, para el caso hubiera podido ser quien habla, jam\u00e1s hubiera podido realizar una convergencia multipartidista como la que ha alcanzado el presidente Betancur, ( &#8230; ) Sectores del conservatismo, que apoyan incondicionalmente al presidente Betancur, jam\u00e1s le hubieran prestado el contingente de su adhesi\u00f3n a un gobierno liberal y, en el seno de mi partido, la divisi\u00f3n hubiera sido la misma que contemplamos ahora frente al acuerdo, seg\u00fan se inclinan ciertos \u00e1nimos hacia la represi\u00f3n o hacia la amnist\u00eda. De igual manera, el tratamiento de la aproximaci\u00f3n a la guerrilla, sin lesionar la sensibilidad del estamento militar, tampoco hubiera sido la misma bajo un gobierno de mi partido, no obstante haber observado, si no todos, algunos de sus presidentes, el principio de depositar en manos de las propias fuerzas armadas el manejo del escalaf\u00f3n, los ascensos y los retiros, sin la interferencia de la autoridad civil&#8221; (El Tiempo, junio 15 de 1984).<\/p>\n<p>4 Tribuna Roja, N\u00ba 44, Las ca\u00f3ticas implicaciones del &#8220;s\u00ed se puede&#8221;, febrero de 1983.<\/p>\n<p>5 L\u00f3pez Michelsen, id.<\/p>\n<p>6 La prensa comunic\u00f3 que el martes 24 de julio &#8220;el Presidente cit\u00f3 a la Casa de Nari\u00f1o a los representantes de los gremios econ\u00f3micos, profesionales y laborales, en la esperanza de lograr el respaldo nacional alrededor de iniciativas que pondr\u00e1 a la, consideraci\u00f3n del Congreso&#8221;. En realidad la reuni\u00f3n ten\u00eda, el prop\u00f3sito de notificar a los voceros de los c\u00edrculos influyentes sobre la alarmante indigencia del Ejecutivo y de recabarles su consentimiento y apoyo para obtener del Parlamento una nueva autorizaci\u00f3n, la segunda en menos de a\u00f1o y medio, para echar a andar la m\u00e1quina impresora, esa piedra filosofal moderna que transmuta simples papeles en refulgente oro con s\u00f3lo apretar el interruptor. En Cali, los aparatos represivos cogieron recientemente a unos bandidos en flagrante delito de producir dinero tramposo, y se los meti\u00f3 de inmediato a la c\u00e1rcel porque estaban estafando a la sociedad; cuando este mismo atentado se adelanta con la permisi\u00f3n de la ley, sus autores se llenan de merecimientos porque el cuerpo social se ha agravado y requiere de una operaci\u00f3n econ\u00f3mica de alto turmequ\u00e9. Efectivamente, el se\u00f1or Betancur impresion\u00f3 por su franqueza: &#8220;La verdad es que el Estado no tiene hoy c\u00f3mo cumplir obligaciones contra\u00eddas legalmente con sus empleados y con los contratistas nacionales, ni c\u00f3mo realizar los gastos en moneda nacional que demanda el correcto funcionamiento de los servicios p\u00fablicos.&#8221; ( &#8230; ) &#8220;El gobierno tendr\u00e1 que recurrir al expediente de la emergencia de pedir autorizaci\u00f3n al Congreso para pagar los faltantes con cr\u00e9ditos del Banco de la Rep\u00fablica en 1984 y 1985&#8221; (El Tiempo, julio 25 de 1984).<\/p>\n<p>En mensaje dirigido al Congreso, a manera de exposici\u00f3n de motivos del proyecto de presupuesto para la vigencia de 1985, el presidente y su ministro de hacienda, Roberto Junguito Bonnet, adem\u00e1s de solicitar nuevas autorizaciones para emitir y endeudarse, contemplan una &#8220;suavizaci\u00f3n de las prestaciones&#8221; de los servidores de las dependencias estatales y un impuesto extraordinario, no especificado, pero algo as\u00ed como un anticipo de los grav\u00e1menes de los a\u00f1os por venir. Literalmente expresan: &#8220;Dentro de la estrategia se incluir\u00e1 una propuesta para decretar una contribuci\u00f3n extraordinaria y transitoria que, por sus caracter\u00edsticas, sea asimilable al pago anticipado de impuestos futuros.&#8221; Lo cual significa que el mandato del &#8220;s\u00ed se puede&#8221;, no s\u00f3lo entregar\u00e1 una administraci\u00f3n en completa bancarrota y embargada, sino que se alzar\u00e1 hasta con los fondos corrientes que les corresponder\u00edan por jurisdicci\u00f3n o competencia jur\u00eddica a sus desventurados herederos en el ejercicio del poder.<\/p>\n<p>Y por su parte, el exmininistro Edgar Guti\u00e9rrez Castro, tan controvertido por su labor al frente de la econom\u00eda nacional durante este per\u00edodo de descalabros y de yerros, disculp\u00e1ndose por lo aplastante de las estad\u00edsticas y m\u00e1s concretamente por la preocupante desocupaci\u00f3n del pa\u00eds, admiti\u00f3 que el panorama era deplorable y recomend\u00f3 no crear falsas expectativas sobre una quim\u00e9rica prosperidad. Sus afirmaciones fueron:<\/p>\n<p>&#8220;No son los m\u00e1s graves (los \u00edndices) que ha tenido el pa\u00eds en desempleo sino el mundo en los \u00faltimos 40 a\u00f1os. No nos podemos hacer ilusiones los colombianos en el sentido de que somos una comunidad aparte, que los problemas que afectan a la econom\u00eda mundial no nos afectan a nosotros. No es as\u00ed. El problema de desempleo que vive Colombia esta en l\u00ednea con el mismo problema de desempleo que est\u00e1 viviendo el resto del mundo. Tenemos que ser realistas y no tratar de crear expectativas inconvenientes que le hagan al pa\u00eds aparecer como si estuviera viviendo una situaci\u00f3n de prosperidad que mal podr\u00eda tener en el momento en el que todo el mundo est\u00e1 viviendo una depresi\u00f3n angustiosa&#8221; (El Tiempo, julio 27 de 1984).<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: Guti\u00e9rrez Castro cierra con broche de oro su misi\u00f3n ministerial: la crisis es mundial y Colombia no puede aspirar a ser una excepci\u00f3n dentro del aletargamiento c\u00f3smico.<\/p>\n<p>7 El Mundo, julio 13 de 1984. El peri\u00f3dico de Medell\u00edn complementa as\u00ed la noticia de RCN: &#8220;El presidente del Banco del Estado, Luis Prieto Ocampo, afirm\u00f3 que si entre 1981 y 1983 salieron US$ 2.500 millones, es posible que entre ese a\u00f1o y lo que va corrido de 1984, las cifras se hayan incrementado considerablemente, como consecuencia de los constantes movimientos de las tasas, de inter\u00e9s en los bancos norteamericanos y en algunas entidades europeas de cr\u00e9dito.&#8221; Por su parte la Reserva Federal considera que el mecanismo utilizado para los env\u00edos de los capitales ha sido el de la alteraci\u00f3n de los comprobantes de las exportaciones. &#8220;Las facturas se elaboran aprecios inferiores de los reales y los excedentes van a parar a jugosas cuentas bancarias en los Estados Unido&#8221;, argumenta el principal organismo de control monetario de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>8 El Tiempo, junio 23 de 1984. En el mismo reportaje Martin Bailey confirm\u00f3 que &#8220;si como estaba previsto al mediod\u00eda de ayer&#8221;, &#8220;de la reuni\u00f3n ministerial de Cartagena salen prop\u00f3sitos de controlar la situaci\u00f3n de la deuda externa en forma responsable, Estados Unidos aceptar\u00eda servir de mediador de buena voluntad en el manejo, caso por caso, de aquellas que constituyan un riesgo para la estabilidad financiera internacional, como se hizo con los de M\u00e9xico y Argentina.&#8221;<\/p>\n<p>9 El Tiempo, mayo 23 de 1983.<\/p>\n<p>10 El Tiempo, julio 21 de 1984.<\/p>\n<p>11 Frank Freidel, Los Estados Unidos en el siglo veinte, Tomo I, primera edici\u00f3n, Editorial Novaro M\u00e9xico S.A., julio de 1964, P\u00e1g. 457.<\/p>\n<p>12 Robert Lekachman, &#8220;Utilidad actual de Keynes&#8221; en Cr\u00edtica de la econom\u00eda cl\u00e1sica, Madrid, Sarpe, 1983, P\u00e1g. 209. El autor trae igualmente unas frases de la disertaci\u00f3n pronunciada en 1930 por el laborista Philip Snowden, en la C\u00e1mara de los Comunes de Londres, probatorias de la t\u00f3nica predominante en materia de restricci\u00f3n fiscal, la cual se aconsejaba sobre todo para los intervalos de estancamiento. &#8220;Un gasto que puede ser f\u00e1cil y tolerable en \u00e9pocas de prosperidad se hace intolerable en un per\u00edodo de grave depresi\u00f3n industrial&#8221;, sosten\u00eda el ministro brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>13 En el pronunciamiento de Williamsburg, firmado por las potencias participantes -Estados Unidos, Francia, Gran Breta\u00f1a, Rep\u00fablica Federal Alemana, Italia, Jap\u00f3n y Canad\u00e1- se lee:<\/p>\n<p>&#8220;Todos debemos esforzarnos para alcanzar y mantener una tasa de inflaci\u00f3n reducida y hacer bajar las tasas de inter\u00e9s que registran actualmente un nivel demasiado elevado. Renovamos nuestro compromiso de reducir los d\u00e9ficit presupuestales estructurales, en particular frenando el crecimiento de los gastos.&#8221; ( &#8230; )<\/p>\n<p>&#8220;El fardo de la recesi\u00f3n agobia duramente a los pa\u00edses en desarrollo y estamos profundamente preocupados por su restablecimiento.<\/p>\n<p>&#8220;Es crucial restaurar un crecimiento econ\u00f3mico sano, pero manteniendo la apertura de los mercados. Conviene en particular velar por el mantenimiento de un flujo adecuado de recursos, en particular de ayuda p\u00fablica al desarrollo, hacia los pa\u00edses m\u00e1s pobres, y en beneficio de la producci\u00f3n alimentaria y energ\u00e9tica, tanto en el plano bilateral como por intermedio de las instituciones internacionales apropiadas&#8221; (El Tiempo, mayo 31 de 1983).<\/p>\n<p>Tal se aprecia, los sobresaltos por el empeoramiento de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, en particular de las zonas atrasadas y dependientes, dominaron aquella reuni\u00f3n de los grandes del mundo. Y transcurrido m\u00e1s de un a\u00f1o, ninguno de los deseos e intenciones expresados se ha convertido en realidad. Los intereses crediticios, por ejemplo, en vez de aminorarse conforme a lo predicho, han subido sensiblemente, no s\u00f3lo en Estados Unidos sino en Europa.<\/p>\n<p>14 Los datos y las declaraciones de Mari\u00e1tegui fueron extra\u00eddos de los diarios lime\u00f1os Hoy, de abril 28, El Comercio, de abril 27 y 28, y La Rep\u00fablica, de mayo 3 de 1984.<\/p>\n<p>15 Vamos a transcribir algunos apartes de los documentos se\u00f1alados, con la finalidad de darles a los lectores una somera idea sobre c\u00f3mo Estados Unidos abord\u00f3 el tema de la integraci\u00f3n y la asociaci\u00f3n por aquellos d\u00edas.<\/p>\n<p>De la Declaraci\u00f3n de Presidentes de Am\u00e9rica:<\/p>\n<p>\u201c&#8230; para alcanzar tales fines [los del desarrollo] se requiere la colaboraci\u00f3n decidida de todas nuestras naciones, el aporte complementario de la ayuda mutua y la ampliaci\u00f3n de la cooperaci\u00f3n externa.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;La Am\u00e9rica Latina crear\u00e1 un Mercado Comn&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;El presidente de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, por su parte, declara su firme apoyo a esa prometedora iniciativa latinoamericana&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;Los presidentes que suscribieron este documento afirman que:<\/p>\n<p>&#8220;Construiremos las bases materiales de la integraci\u00f3n econ\u00f3mica latinoamericana mediante proyectos multinacionales.&#8221;<\/p>\n<p>Del Informe de Nelson Rockefeller:<\/p>\n<p>&#8220;El momento ha llegado en que Estados Unidos debe desplazarse concientemente de su papel paternalista hacia el desempe\u00f1o de su papel asociado.&#8221; ( &#8230; )<\/p>\n<p>&#8220;El desarrollo industrial requiere amplios mercados para poder producir eficazmente. Los mercados internos en la mayor parte de las naciones del hemisferio son demasiado limitados como para permitir una amplia industrializaci\u00f3n. Los acuerdos regionales de intercambio ofrecen una v\u00eda constructiva para la ampliaci\u00f3n de mercados.&#8221;<\/p>\n<p>Del discurso de Nixon:<\/p>\n<p>&#8220;Hemos visto una serie de iniciativas en la Am\u00e9rica Latina hacia la integraci\u00f3n econ\u00f3mica regional, tales como el establecimiento del Mercado Com\u00fan Centroamericano, la Asociaci\u00f3n Latinoamericana de Libre Comercio, la Asociaci\u00f3n de Libre Comercio del Caribe y el Grupo Andino. Las decisiones sobre cu\u00e1n lejos y cu\u00e1n r\u00e1pido deba marchar este proceso de integraci\u00f3n, desde luego no nos corresponde a nosotros. Pero quiero subrayar que estamos dispuestos a colaborar en este empe\u00f1o, si es que se desea.&#8221;<\/p>\n<p>16 Lo que m\u00e1s impresion\u00f3 a la prensa de los razonamientos de Belisario Betancur en las tantas veces aludida Conferencia Econ\u00f3mica Latinoamericana del 21 de junio, fue precisamente esta introspecci\u00f3n: &#8220;Mejor tener socios que acreedores.&#8221;<\/p>\n<p>17 En su edici\u00f3n del 4 de abril de 1983, El Tiempo trae un cable enviado desde la ciudad de Miami en el cual se cuenta que un grupo privado de investigaci\u00f3n, Conference Board, de Nueva York, auspiciado por varias corporaciones importantes, concluy\u00f3 que el 51% de las inversiones extranjeras de la industria norteamericana en 1982 se registr\u00f3 en Europa Occidental, el 24% en Asia, el 15% en Canad\u00e1 y s\u00f3lo el 5.7% en Latinoam\u00e9rica. El cuatro por ciento restante, se dividi\u00f3 entre el Medio Oriente y \u00c1frica.<\/p>\n<p>Y agrega:<\/p>\n<p>&#8220;James Green, jefe del departamento de programaci\u00f3n de empresas internacionales de Conference board, declar\u00f3 en una entrevista que las nuevas cifras &#8220;indican una tendencia a apartarse de Latinoam\u00e9rica y acercarse al Pac\u00edfico&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Expres\u00f3 que la elevada inflaci\u00f3n y la gigantesca deuda externa de los pa\u00edses latinoamericanos &#8220;ahuyentan a las compa\u00f1\u00edas de EU.&#8221;<\/p>\n<p>18 Tomemos como muestra de la complacencia norteamericana el env\u00edo de la agencia AFP, publicado por El Tiempo, de junio 25 de 1984. Reproduzcamos dos apartes:<\/p>\n<p>&#8220;Estados Unidos se sinti\u00f3 &#8216;aliviado&#8217; por los t\u00e9rminos del acuerdo concluido el viernes pasado por los 11 pa\u00edses deudores latinoamericanos que se reunieron en la Conferencia de Cartagena sobre la deuda externa, seg\u00fan afirm\u00f3 un vocero del gobierno norteamericano.&#8221;<\/p>\n<p>&#8221; &#8216;Nada sorprendente fue decidido&#8217;, indic\u00f3 al New York Times un vocero del Departamento del Tesoro, Alfred Kingon. Destac\u00f3 la satisfacci\u00f3n del Tesoro por el tono conciliador de la declaraci\u00f3n, as\u00ed como por el hecho de que los pa\u00edses latinoamericanos no decidieron rechazar las deudas. &#8216;Estimamos que el evento fue positivo&#8217;.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el decurso de su agitada existencia Colombia pocas veces presenci\u00f3 un per\u00edodo tan convulsionado como el que actualmente vive. 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