{"id":20412,"date":"2004-11-16T19:00:00","date_gmt":"2004-11-16T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2004\/11\/16\/intervencion-de-francisco-mosquera-unamonos-contra-la-amenaza-principal\/"},"modified":"2004-11-16T19:00:00","modified_gmt":"2004-11-16T19:00:00","slug":"intervencion-de-francisco-mosquera-unamonos-contra-la-amenaza-principal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/intervencion-de-francisco-mosquera-unamonos-contra-la-amenaza-principal\/","title":{"rendered":"Intervenci\u00f3n de Francisco Mosquera: UN\u00c1MONOS CONTRA LA AMENAZA PRINCIPAL"},"content":{"rendered":"<p>El siguiente es el texto completo de la intervenci\u00f3n de Francisco Mosquera, secretario general del MOIR, en el Foro sobre Centroam\u00e9rica, del 19 de octubre de 1983.<\/p>\n<p>Amigos y compa\u00f1eros:<\/p>\n<p>Si algo ense\u00f1a Centroam\u00e9rica es que los pueblos no podr\u00e1n forjar su ventura sin tener muy en cuenta el concierto mundial y la \u00e9poca hist\u00f3rica en los cuales se enmarca ineludiblemente el desenvolvimiento de cualquier pa\u00eds. Quienes desaf\u00eden las tendencias universales del desarrollo, hagan una evaluaci\u00f3n errada en dichas materias, o busquen sustraer sus cabezas de avestruz de las tormentas internacionales, no evitar\u00e1n que las repercusiones internas de la refriega externa los golpeen a la larga o a la corta. Muchos de los contradictores del MOIR suelen regodearse en atribuirnos la, seg\u00fan ellos, mani\u00e1tica inclinaci\u00f3n de dedicar m\u00e1s tiempo a las cuestiones de afuera que a los abigarrados y desgarradores problemas particulares de la naci\u00f3n. Sin embargo, ah\u00ed est\u00e1n hoy en Colombia las diversas interpretaciones, desde las m\u00e1s indiferentes e indecisas hasta las m\u00e1s interesadas y comprometidas, disput\u00e1ndose los favores de la opini\u00f3n p\u00fablica en la palestra de la pol\u00edtica internacional.<\/p>\n<p>A la tremolina contribuyen fen\u00f3menos como la crisis econ\u00f3mica de Occidente que no pocos articulistas califican de m\u00e1s aguda y extensa que el crac de 1929, premonitorio de la Segunda Guerra Mundial; o el pugilato por el dominio del orbe entre las dos superpotencias, cuyas carreras armamentistas y controversias verbales, cada vez de mayor calibre, causan desasosiego a los habitantes de los cinco continentes; o la proliferaci\u00f3n de conflagraciones locales en las zonas atrasadas, en donde las grandes metr\u00f3polis, principalmente los Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, miden y ejercitan sus tropas en la rebati\u00f1a por los recursos naturales y los mercados de las neocolonias; o los incontables brotes de rebeld\u00eda de las naciones subordinadas en pos de sus elementales derechos, que con s\u00f3lo estallar adquieren los alcances de noticia de primera plana. El criminal abatimiento de un avi\u00f3n comercial de Corea del Sur con 269 pasajeros a bordo por parte de un caza sovi\u00e9tico, producto de la histeria guerrerista que cunde entre los estamentos militares del Krem1in, y que horroriz\u00f3 al mundo entero, ha obligado, aun a los m\u00e1s indulgentes, a fijar posici\u00f3n al respecto, sin excluir a nuestro Premio Nobel de Literatura, quien, sofrenando arraigadas simpat\u00edas, se atrevi\u00f3 a aseverar que no hab\u00eda Dios que perdonara el genocidio. Y as\u00ed, los asuntos internacionales han ido perturbando en tal forma nuestro ambiente nativo que, pese a que no hizo parte de sus ofrecimientos electorales, el primer acto del actual gobierno, de acendrada alcurnia conservadora, fue anunciar la inclusi\u00f3n del pa\u00eds en el movimiento de los No Alineados, decisi\u00f3n ante la cual la audacia de Alfonso L\u00f3pez Michelsen, de matricular el partido liberal en la Internacional Socialista de Willy Brandt parecer\u00eda una nonada. Y frente a las impresionantes cifras de endeudamiento de Latinoam\u00e9rica, las cuales bordean los 350.000 millones de d\u00f3lares y cuyos intereses y amortizaci\u00f3n ascienden anualmente a 70.000 millones, una sangr\u00eda de capital inaguantable para econom\u00edas desfallecientes y asfixiadas por la presi\u00f3n estrujadora de los poderosos emporios industriales del planeta, \u00bfno propuso el ex presidente Misael Pastrana, para ponerse a tono con la moda, la creaci\u00f3n de un &#8220;Club de Deudores&#8221;, a fin de explorar, junto a la asociaci\u00f3n de los prestamistas, la quim\u00e9rica salida que mejor convenga a los reclamos antag\u00f3nicos de unos y de otros? \u00bfY el presidente Betancur, que no acaba de sorprender a sus conciudadanos, no resolvi\u00f3 acudir inopinadamente a Contadora para ayudar a apagar, como \u00e9l mismo afirma, la casa en llamas del vecino, persiguiendo en el extranjero la pacificaci\u00f3n que no obtiene con sus febriles y mun\u00edficos intentos de extinguir el fuego en su propio lar?<\/p>\n<p>I<br \/>\nLos moiristas no podemos m\u00e1s que celebrar esta creciente internacionalizaci\u00f3n de las luchas partidistas, porque en el pa\u00eds las clases ilustradas s\u00ed siguen el curso de los acontecimientos del exterior, ante los cuales han aprendido siempre a adecuar su conducta, mientras que al vulgo ignaro se le procura mantener prisionero en el m\u00e1s estrecho parroquialismo, alimentado \u00fanicamente con los frutos espirituales de las concordias y las discordias dom\u00e9sticas de las dos bander\u00edas sesquicentenarias. M\u00e1s que airearla, a Colombia los vientos frescos de las ingentes contradicciones internacionales la sacuden por los cuatro costados. Y eso est\u00e1 bien. En adelante va a ser casi imposible crear cauda ignorando las preocupaciones de las gentes por las dolencias del mundo; en torno a ellas cada agrupaci\u00f3n habr\u00e1 de formarse un criterio y debatirlo.<\/p>\n<p>El tema que nos ocupa, Centroam\u00e9rica, es un ejemplo t\u00edpico de lo expuesto, y nos interesa vivamente. Desde el punto de vista general consiste, en la repetici\u00f3n en nuestro Hemisferio del enfrentamiento que en otras latitudes se presenta entre Mosc\u00fa y Washington por el dominio de porciones territoriales claves. En cuanto a la cercan\u00eda del conflicto a nuestras playas, qui\u00e9rase o no, nos veremos involucrados directamente en \u00e9l. Quiz\u00e1 por esas mismas circunstancias, es decir, porque la contienda se efect\u00faa en lo que hemos dado en llamar el &#8220;patio trasero&#8221; de los Estados Unidos y porque las naciones del \u00e1rea han sufrido cual ningunas otras en la redondez de la Tierra los vej\u00e1menes sin cuento de un imperialismo tan pr\u00f3ximo, la propaganda difundida entre nosotros tiende a achacar a las autoridades norteamericanas toda la responsabilidad por el agravamiento de la situaci\u00f3n, exonerando a los lejanos amos de Rusia, que act\u00faan taimadamente a trav\u00e9s de La Habana y Managua, de cualquier injerencia b\u00e9lica o apetito hegem\u00f3nico. Versi\u00f3n que alienta dichoso el coro fletado de partidos y movimientos prosovi\u00e9ticos de distinto pelambre. Pero para desentra\u00f1ar los intereses enzarzados en la pelea, descubrir de d\u00f3nde proviene la amenaza mayor, saber qu\u00e9 apoyar o qu\u00e9 no apoyar en el momento aconsejable, prepararse para el desenlace previsible y sobre todo a objeto de velar con eficacia por Colombia y las naciones hermanas, no hay m\u00e1s remedio que, conforme lo dejamos establecido desde el comienzo de esta disertaci\u00f3n, partir de un enfoque realmente amplio, universal, y abordar la cuesti\u00f3n con sentido hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos veintitantos a\u00f1os, r\u00e1pidos y sustanciales cambios han terminado por alterar totalmente el cuadro surgido en 1945 a ra\u00edz de la victoria aliada sobre las potencias del Eje.<\/p>\n<p>Las m\u00e1s significativas de tales modificaciones son las siguientes:<\/p>\n<p>1) Los sucesores de Lenin, de Nikita Kruschev para ac\u00e1, desterraron de su vera al marxismo, y la que fuese un d\u00eda cuna de las revoluciones socialistas triunfantes involucion\u00f3 hasta convertirse en foco de la reacci\u00f3n mundial. Un nuevo y tenebroso Estado vand\u00e1lico naci\u00f3 de la traici\u00f3n en el Oriente, que aunque conserva el membrete de proletario, en lugar de acogerse al principio de la autodeterminaci\u00f3n de las naciones y propender a la igualdad entre los pueblos, guerrea, invade, arrasa, esclaviza y enfrenta unos pa\u00edses a otros en sus ambiciones inconfesables de forjar un imperio jam\u00e1s so\u00f1ado. Los art\u00edfices de la ves\u00e1nica empresa cuentan a su haber con un sistema de gobierno desp\u00f3tico y f\u00e9rreamente centralizado, que les permite adoptar cualquier determinaci\u00f3n y en el instante que sea, sin tener que explicar nada a nadie ni consultar organismos representativos distintos a un min\u00fasculo, hier\u00e1tico y herm\u00e9tico bur\u00f3. Han logrado as\u00ed imponerles desenfrenadamente su mayordom\u00eda a los pa\u00edses que giran en su \u00f3rbita, militarizar en grado sumo la producci\u00f3n, alcanzar y superar a la contraparte en armas nucleares y convencionales y desplegar a sus anchas en canciller\u00edas y cert\u00e1menes diplom\u00e1ticos aquel estilo intrigante que a los Romanov hiciera c\u00e9lebres. Los dividendos rendidos por dichas ventajas hablan por s\u00ed solos. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica ha asentado sus reales en Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina; a trav\u00e9s de sus tropas y las de sus fantoches ocupa un buen n\u00famero de peque\u00f1as o d\u00e9biles naciones, y por doquier cerca puntos, pasos y cruces de valor estrat\u00e9gico. Su curva es ascendente y hasta ahora, salvo dificultades llevaderas, las cosas le han salido a pedir de boca.<\/p>\n<p>2) Para las rep\u00fablicas de Europa Occidental y el Jap\u00f3n quedaron muy atr\u00e1s, sepultos en la memoria, los duros per\u00edodos iniciales de la posguerra, y hace rato ya que emergieron con sus industrias restauradas, sus productos altamente competitivos y sus melanc\u00f3licos proyectos de demandar un papel relevante en el drama universal protagonizado por las notabilidades del Kremlin y de la Casa Blanca. Aun cuando con la concurrencia econ\u00f3mica acicatean la crisis capitalista mundial y atentan contra los rendimientos de los Estados Unidos, la seguridad de tales pa\u00edses, puesta en vilo por el acecho sovi\u00e9tico, sigue estando del lado de Norteam\u00e9rica, su aliado reconocido. Lo cual no obsta para que de tarde en tarde metan cu\u00f1a en los pleitos entre los mandamases del Este y del Oeste y traten de sacar tajada.<\/p>\n<p>3) Las naciones del bautizado Tercer Mundo, que copan preferentemente las regiones del Sur y albergan tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n del orbe, atraviesan el tramo m\u00e1s azaroso de sus precarias existencias: su Producto Bruto decrece antes que incrementarse; con el ahondamiento de la crisis econ\u00f3mica sus deficientes mercader\u00edas carecen de compradores dentro y fuera de sus fronteras, mientras los grandes consorcios for\u00e1neos redoblan la explotaci\u00f3n tanto de sus materias primas fundamentales como de su trabajo nacional, y la voluminosa deuda externa, 650.000 millones de d\u00f3lares seg\u00fan los estimativos menos alarmistas, con su gravoso servicio y el correspondiente d\u00e9ficit de divisas, acaba por diluir cualquier entelequia de prosperidad bajo las antiguas relaciones de producci\u00f3n imperantes en aquellas rep\u00fablicas de segunda clase. Las angustiosas urgencias sociales que semejantes condiciones originan, al igual que los leg\u00edtimos anhelos por una independencia, una soberan\u00eda y una democracia efectivas y no formales, precipitan revueltas y revoluciones como no sucede en la otra mitad septentrional de la pelota terr\u00e1quea. Sin embargo, estas crepitaciones de genuina raigambre popular son por lo com\u00fan manipuladas por los socialimperialistas sovi\u00e9ticos dentro de sus planes de expansi\u00f3n, para lo cua1 recurren a su enga\u00f1osa careta socialista y a su sibilino lenguaje en solidaridad con las luchas libertarias de las masas insurrectas. \u00a1He ah\u00ed uno de los rasgos inconfundibles de la \u00e9poca!<\/p>\n<p>4) Finalmente, Estados Unidos, hace 35 a\u00f1os la estrella m\u00e1s brillante del firmamento capitalista y cuya preeminencia en la Tierra no conoc\u00eda mengua, se hunde lenta pero inexorablemente en el ocaso, pugnando en vano por evitar la disgregaci\u00f3n de sus vastos dominios imperiales y esforz\u00e1ndose en extremo para que sus dict\u00e1menes, otrora irrecusables, sean cumplidos por sus servidores y respetados por sus oponentes. Tres males minan de continuo su vitalidad: los movimientos de liberaci\u00f3n nacional de los pueblos sometidos a su \u00e9gida, la competencia econ\u00f3mica de las rep\u00fablicas occidentales desarrolladas y el expansionismo ruso que se nutre de los pa\u00edses que le va entresacando del redil. La suma de las transformaciones anteriormente referidas ha dado por resultado un vuelco radical en la correlaci\u00f3n de las fuerzas mundiales. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se ha adue\u00f1ado de la supremac\u00eda y de la iniciativa; y, como sus miras colonialistas de nuevo cu\u00f1o no llegar\u00e1n a cristalizarse m\u00e1s que a costa de la progresiva languidez de las viejas metr\u00f3polis, en el litigio le corresponde la funci\u00f3n del agresor, el agente activo que arremete con el prop\u00f3sito de menoscabar las potestades<\/p>\n<p>extra\u00f1as a las suyas y de arrancar poco a poco las extensiones colocadas de antemano bajo el vasallaje de aqu\u00e9llas. De no proceder, ninguna concesi\u00f3n le ser\u00e1 otorgada graciosamente. Debido a ello se ha hecho merecedora del sambenito que en el pasado le acomodaran los chinos, de ser el enemigo n\u00famero uno de la paz mundial. Por el contrario, a Estados Unidos lo que m\u00e1s le conviene, si ello fuera factible, es que se mantenga el statu quo. Pero no. Un an\u00e1lisis global demostrar\u00e1 que en todas partes pierde terreno y se bate en retirada. Aunque haya enviado \u00faltimamente una controvertida cantidad de soldados al exterior no significa que saltar\u00e1 de la defensiva a la ofensiva; simplemente se esmera en preservar lo que a \u00e9l, a justo t\u00edtulo, tampoco le pertenece.<\/p>\n<p>El rompecabezas centroamericano habremos de encararlo a la luz de las conclusiones arriba descritas, o en otras palabras, se debe encuadrar en las realidades del mundo y de su tiempo. Las agrupaciones pol\u00edticas que por razones pr\u00e1cticas o motivos de acomodaci\u00f3n se empecinen en destacar solamente unos cuantos de los m\u00faltiples aspectos que abarca el problema le inferir\u00e1n severos da\u00f1os a la causa de la libertad y de la democracia; bien los que sacrifiquen el futuro al presente paliando los enormes peligros que implica la presencia del hegemonismo socialimperialista en el \u00e1rea, bien los que por temor a los riesgos derivados de la contienda maticen las penosas condiciones de vida preexistentes en las naciones subyugadas.<\/p>\n<p>II<br \/>\nHasta d\u00f3nde nos hallamos ligados a las vicisitudes del quehacer internacional lo registran los propios albores de nuestros pueblos. Luego del Descubrimiento, al Norte del R\u00edo Grande arrib\u00f3 la emigraci\u00f3n m\u00e1s avanzada de entonces a colonizar unos parajes apenas habitados por abor\u00edgenes que en su retardo evolutivo no pasaban del estadio superior del salvajismo, de acuerdo con la sinopsis de Lewls H. Morgan, en tanto que al Sur vinieron los representantes de las formas m\u00e1s atrasadas de producci\u00f3n de Europa, a disponer de unas tierras cuyos b\u00e1rbaros propietarios ya hab\u00edan conseguido, entre sus haza\u00f1as, cultivar. Este hecho parad\u00f3jico, el que lo aventajado del viejo mundo se tropezara con lo rezagado del nuevo, y viceversa, sell\u00f3 la suerte de las dos porciones tan dispares y tan encontradas de Am\u00e9rica. En lo que despu\u00e9s ser\u00eda Estados<\/p>\n<p>Unidos, los colonos, con una mano de obra salvaje no utilizable, tuvieron ellos mismos que descuajar los bosques y hendir los surcos, hasta ver florecer a la postre un capitalismo puro, exento de las interferencias de sistemas caducos heredados a los que fuera necesario barrer, como le tocara a la burgues\u00eda europea en sus batallas por el desarrollo. Id\u00e9ntica afirmaci\u00f3n cabe para las normas democr\u00e1ticas de organizaci\u00f3n social, cuyas embrionarias encarnaciones comenzaron all\u00ed a manifestarse desde un principio y a facilitar las actividades productivas. En cambio, el rancio coloniaje mon\u00e1rquico, de severo molde absolutista y al que pr\u00e1cticamente le correspondiera fundar a Latinoam\u00e9rica, trasplant\u00f3 intacto aqu\u00ed el r\u00e9gimen feudal, dada la feliz coincidencia de que se topar\u00eda con una abundante poblaci\u00f3n ind\u00edgena apta para la agricultura y las labores manuales, a la cual, adem\u00e1s de evangelizar, transformar\u00eda en siervos de la gleba. Sobre la mita, la encomienda y el resguardo reverdecieron las obediencias jerarquizadas, los tributos y prestaciones personales, la justicia inquisitorial y el resto de instituciones de una sociedad que allende el oc\u00e9ano exhib\u00eda s\u00edntomas inequ\u00edvocos de senectud, pero que bajo nuestros cielos tendr\u00eda mucho por vivir, hasta el punto de que al cabo de los siglos a\u00fan observamos sus vestigios saboteando la marcha del progreso.<\/p>\n<p>Vertiginosamente Norteam\u00e9rica adelantar\u00eda, y pronto har\u00eda sentir tambi\u00e9n su influjo bienhechor con su Declaraci\u00f3n de Independencia, convenida en 1776 y enfilada en general contra la monarqu\u00eda y la divinidad de los reyes; documento consagratorio de los preceptos de la democracia burguesa, cuyos derechos humanos, presididos por la sonada m\u00e1xima de que &#8220;todos los hombres son creados iguales&#8221;, estaban llamados a contribuir, durante decenios, con la revoluci\u00f3n mundial, y, de contera, con las gestas de emancipaci\u00f3n de las colonias espa\u00f1olas. Bastante transcurrida la centuria pasada la semblanza estadinense todav\u00eda segu\u00eda infundiendo entusiasmo a las luchas progresistas de los distintos pa\u00edses. La Guerra de Secesi\u00f3n, concluida en 1865 con la refrendaci\u00f3n de la libertad de los esclavos negros, recibi\u00f3 el fervoroso apoyo de las corrientes revolucionarias, especialmente de los obreros europeos.<\/p>\n<p>No obstante, en v\u00edsperas del siglo XX, junto a una banca omnipotente, reguladora de los engranajes industriales puestos a la saz\u00f3n bajo sus arbitrios, irrumpen los gigantescos monopolios, suprema expresi\u00f3n de la concentraci\u00f3n del capital, los cuales estiman demasiado angostos sus linderos fronterizos y han de hacer de la rapi\u00f1a una divisa, renegando de las sanas tradiciones y trastornando la mente de la gran naci\u00f3n de Jefferson. La guerra contra Espa\u00f1a, en 1898, su primera confrontaci\u00f3n netamente imperialista, no se emprendi\u00f3 ya en aras de las cl\u00e1usulas de &#8220;no colonizaci\u00f3n&#8221; de la Doctrina Monroe, sino al rev\u00e9s, para apropiarse de lugares ajenos, como lo llev\u00f3 a cabo aquel a\u00f1o el gobierno de McKinley con Filipinas, Guani y Puerto Rico. Contra Cuba, asimismo arrancada de la corona ib\u00e9rica, expidiose m\u00e1s tarde la oprobiosa Enmienda Platt por la cual se coartaba su soberan\u00eda y quedaba Estados Unidos facultado para entrometerse en los asuntos de la Isla cuando le pluguiera. Sobrevendr\u00eda de igual modo la desmembraci\u00f3n de Panam\u00e1 de Colombia, con el prop\u00f3sito de construir en el Istmo el canal interoce\u00e1nico que los franceses no fueron capaces de materializar. Y posteriormente la habilitaci\u00f3n de las interminables tiran\u00edas castrenses tipo Car\u00edas, Mart\u00ednez, Ubico, Somoza, Trujillo, Duvalier, respectivamente de Honduras, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Rep\u00fablica Dominicana y Hait\u00ed, para s\u00f3lo se\u00f1alar unas pocas de las muchas que han soportado las masas escarnecidas y apaleadas de la Am\u00e9rica Central y el Caribe. Y los tratados leoninos sobre diversos t\u00f3picos, dirigidos a garantizar franquicias para las inversiones, los consorcios, las mercanc\u00edas o los empr\u00e9stitos procedentes de la metr\u00f3poli reci\u00e9n configurada. Y las repetidas conferencias panamericanas, gestoras del sistema del mismo nombre pero bajo la batuta de Washington, preferencialmente la IX, celebrada en Bogot\u00e1 durante los d\u00edas aciagos del asesinato de Gait\u00e1n y que diera v\u00eda a la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos, la inefable OEA, tildada por algunos como el &#8220;ministerio de colonias yanqui?. Y las intervenciones militares contabilizadas por docenas en el Hemisferio, entre las que vale la pena recordar la de 1914, en el puerto de Veracruz, M\u00e9xico, a fin de presionar la dimisi\u00f3n del presidente Victoriano Huerta; la de 1926, en auxilio del t\u00edtere nicarag\u00fcense Adolfo D\u00edaz; la de 1954, para derrocar el gobierno guatemalteco de Juan Jacobo Arbenz; la de 1961, fallidamente contra la revoluci\u00f3n cubana, y la de 1965, tras el objetivo de aplastar al insubordinado coronel Francisco Caama\u00f1o, en Santo Domingo.<\/p>\n<p>La metamorfosis de la rep\u00fablica estadinense en una potencia imperialista se hab\u00eda consumado definitivamente. Dejemos referir al Washington Post, en editorial publicado preciso en los preliminares de la guerra de 1898, c\u00f3mo percibi\u00f3 aquella transmutaci\u00f3n en los momentos hist\u00f3ricos en que se estaba efectuando: &#8220;Una nueva conciencia parece haber surgido entre nosotros -la conciencia de la fuerza- y junto con ella un nuevo apetito, el anhelo de mostrar nuestra fuerza&#8230; El sabor a imperio est\u00e1 en la boca de la gente, lo mismo que el sabor de la sangre reina en la jungla&#8221;.<\/p>\n<p>Los partidos vergonzantes del caudillaje estadinense acostumbran argumentar que los humos desp\u00f3ticos del opulento poder del Norte, notoriamente ostensibles en variadas fases de su ulterior etapa hegemonista, han dependido m\u00e1s de las malas entra\u00f1as de determinados mandatarios que de la \u00edndole del sistema imperante. Censuran, por supuesto, las tropel\u00edas del &#8220;gran garrote&#8221; de Teodoro Roosevelt, o la &#8220;diplomacia del d\u00f3lar&#8221;, llevada al apogeo por la administraci\u00f3n de William Taft, mientras se desl\u00eden en elogios hacia los ofrecimientos de &#8220;Buena Vecindad&#8221; del segundo Roosevelt, los programas de la &#8220;Alianza para el Progreso&#8221; de un John F. Kennedy e incluso hacia las intenciones de &#8220;buen socio&#8221; esbozadas por el frustrado Richard Nixon. Sin embargo, este aparente doble cariz, o esta duplicidad, fuera de indicamos que las formalidades de la democracia no simbolizan un impedimento insalvable para la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica de los monopolios, nos confirma que los Estados Unidos se acogen con pericia y sin reconcomios a los m\u00e9todos blandos o a los duros, con tal de sacarles jugosos gajes a sus nexos extraterritoriales.<\/p>\n<p>As\u00ed como el capitalismo norteamericano naci\u00f3 incontaminado, sin las trabas de modos productivos remanentes que le obstaculizaran el crecimiento, su cielo imperialista, desde sus pre\u00e1mbulos, se ha diferenciado de los otros en la predisposici\u00f3n a valerse de los instrumentos democr\u00e1ticos para afianzar y adornar sus expugnadoras pretensiones. En lo transcurrido del siglo menudean las profesiones de fe de los ocasionales inquilinos de la Casa Blanca en los h\u00e1bitos republicanos de gobierno y en las excelsitudes de la soberan\u00eda y la autodeterminaci\u00f3n de las naciones, a lo Woodrow Wilson, el presidente del partido dem\u00f3crata que se cre\u00eda obligado a impartir instrucci\u00f3n a los analfabetos pol\u00edticos del Continente sobre c\u00f3mo interpretar las constituciones y escoger eficaces estadistas; y quien, dentro de su pedag\u00f3gica misi\u00f3n, proclam\u00f3 para Latinoam\u00e9rica el advenimiento de la &#8220;Nueva Libertad&#8221;, por la cual habr\u00eda de ir hasta la agresi\u00f3n armada contra Nicaragua, Hait\u00ed y Rep\u00fablica Dominicana, sin contar la ya mencionada contra M\u00e9xico. Y sus famosos Catorce Puntos sobre la paz, tras cuyos derroteros particip\u00f3 Norteam\u00e9rica en la primera guerra por el reparto del globo, convocaban a un entendimiento universal que concediera &#8220;garant\u00edas mutuas de independencia y de integridad territorial a Estados grandes y peque\u00f1os por igual&#8221;. An\u00e1logos supuestos de convivencia civilizada y democr\u00e1tica entre los pa\u00edses se consignaron en la Carta del Atl\u00e1ntico, el pacto program\u00e1tico con que, dos largas d\u00e9cadas despu\u00e9s, acometieron en la segunda conflagraci\u00f3n las fuerzas aliadas bajo el liderazgo de los Estados Unidos. El panamericanismo no es m\u00e1s que el compendio de tales postulados, entretejidos paso a paso y al comp\u00e1s de los vaivenes hemisf\u00e9ricos, y que hist\u00f3ricamente arranc\u00f3 con la negativa inicial de los jerarcas de Washington a reconocer los mandatos de facto surgidos de la inobservancia de las regulaciones constitucionales, hasta concluir en la condena expresa, por lo menos en el papel, de cualquier intervenci\u00f3n de una naci\u00f3n en los fueros de otra. Adem\u00e1s de responder a los designios de convertir el Caribe en un mar norteamericano y a todo el 66patio trasero&#8221; en soporte para la dominaci\u00f3n mundial, el corolario que adosara Teodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe por all\u00e1 en 1904, anunciando que sus deberes de \u00e1ngel guardi\u00e1n de Am\u00e9rica podr\u00edan forzarlo a &#8220;ejercitar la pol\u00edtica de polic\u00eda internacional&#8221;, ha consistido asimismo, desde los preludios del imperio hasta hoy, en el pobre intento de encubrir la voracidad de los Estados Unidos con la cruzada rediviva por proscribir de estas tierras de Col\u00f3n los enclaves coloniales. Intento no s\u00f3lo pobre sino opcional, porque, cual ocurri\u00f3 con la cruenta andanada de Gran Breta\u00f1a contra Argentina por la retenci\u00f3n de las Malvinas, las, autoridades estadinenses no vacilan en terciar en beneficio de viejas formas de opresi\u00f3n nacional, y reivindicadas por se\u00f1or\u00edos procedentes de otras latitudes, cada vez que los afanes del momento as\u00ed lo dictaminen.<\/p>\n<p>En todo caso las relaciones expoliadoras implantadas por los Estados Unidos fueron harto distintas a las que consuetudinariamente rigieron en el mundo y que en la actualidad se hallan casi extinguidas por completo. Se trata del necolonialismo, como insistimos en denominarlo con la finalidad de distinguirlo. Es el desvalijamiento moderno que no precisa de virreinatos o protectorados de ninguna especie para llevar a feliz t\u00e9rmino la labor depredadora. Aun cuando eche mano de los cuartelazos, las invasiones y las tomas territoriales, dentro de su inclinaci\u00f3n natural a esgrimir escuetamente la represi\u00f3n siempre que sea indispensable, tolera la independencia pol\u00edtica, la rep\u00fablica y los gobiernos elegidos por sufragio, pues sus ganancias espectaculares y especulativas, inherentes al capitalismo monop\u00f3lico, estriban antes que nada en la exportaci\u00f3n de capitales desde los centros desarrollados a la periferia relegada. Mediante las inversiones directas y los empr\u00e9stitos los pa\u00edses pudientes despojan a los menesterosos de sus recursos naturales, acaparan sus mercados, inspeccionan y reglamentan sus econom\u00edas. Los funcionarios, los legisladores, los magistrados caen prisioneros en las redes del soborno, o capitulan ante las desalmadas e ineludibles presiones pecuniarias. Si no que lo desmienta M\u00e9xico, cuya fachendosa burocracia posaba de lib\u00e9rrima y patri\u00f3tica hasta cuando el Fondo Monetario Internacional, con sus inapelables requisitos para la renegociaci\u00f3n de la deuda p\u00fablica, vino a postrarla de hinojos y a dejarla en cueros ante la mirada estupefacta de los miles de millones de moradores del planeta. 0 que lo atestig\u00fcen, para no ir muy lejos, los gerentes de nuestras entidades del ramo que no atinan a explicarle a la desfalcada y confundida opini\u00f3n colombiana los motivos de las escandalosas alzas en las tarifas de, los servicios, hechas por conminaci\u00f3n de las agencias prestamistas y a contrapelo de las promesas comiciales del Movimiento Nacional.<\/p>\n<p>Por eso, los portavoces de las corrientes reformistas que abogan por la restauraci\u00f3n de las viejas y consabidas formulaciones democr\u00e1ticas, cual panacea para los padecimientos del Tercer Mundo, aunque se sientan muy convencidos de la bondad y del progresismo de sus reclamos, lo cierto es que no han avanzado un \u00e1pice respecto a las recetas que de buen grado .aceptar\u00edan las oligarqu\u00edas imperialistas contempor\u00e1neas y que de suyo ya han prescrito en sus documentos m\u00e1s solemnes. Las libertades ciudadanas que logren disfrutar los pueblos exaccionados les facilitar\u00e1n sus luchas por una autodeterminaci\u00f3n aut\u00e9ntica y cabal, pero por s\u00ed solas no configurar\u00e1n barrera alguna que impida la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica de los conglomerados supranacionales. Frecuentemente las metr\u00f3polis aplauden el independentismo del que hacen alarde muchos de los gobernantes de sus neocolonias y hasta reciben con mansa resignaci\u00f3n las cr\u00edticas que \u00e9stos expresan sobre diversos aspectos de su conducta en el concierto internacional, con tal que se les asegure el curso boyante de sus negocios. Con arreglo a ello acostumbra a obrar, verbigracia, el impredecible se\u00f1or Betancur, quien en sus discursos se reserva la licencia de reprender a su colega Ronald Reagan por uno que otro desatino, sin dejar por eso de abrumar con prebendas a los inversionistas extranjeros, o de tramitar, acucioso, la solicitud de mayor injerencia del Banco Interamericano de Desarrollo, el BID, uno de los entes directamente responsables del retraso, los desequilibrios y el caos en la construcci\u00f3n material de nuestras naciones. Y despu\u00e9s de tantas vueltas y revueltas, la acariciada paz de Centroam\u00e9rica, como se deduce de los pronunciamientos del Grupo de Contadora y de las intervenciones del presidente colombiano con ocasi\u00f3n de su reciente viaje al exterior, result\u00f3 que, en \u00faltima instancia, depende, de un lado, del retorno a un panamericanismo remozado, y del otro, del incremento de la &#8220;ayuda&#8221; de la banca mundial y de una m\u00e1s activa participaci\u00f3n de los grandes trusts, dispensadores de la tecnolog\u00eda y de las posibilidades de empleo, conforme al criterio de las mismas fuentes. Diagn\u00f3stico que sospechosamente coincide con las propuestas por las que viene intercediendo de tiempo atr\u00e1s el inconmovible y metalizado congreso estadinense.<\/p>\n<p>Dentro de semejante contexto el discurrir de los pa\u00edses latinoamericanos ha sido una pesadilla de necesidades desatendidas, de anhelos irrealizables, de frustraciones traum\u00e1ticas. No obstante que la mayor\u00eda naciera a la vida republicana hace m\u00e1s de siglo y medio, much\u00edsimo antes que los j\u00f3venes y depauperados Estados de Asia y \u00c1frica, ni la emancipaci\u00f3n obtenida, ni la superestructura constitucional adoptada, se tradujeron en un efectivo desarrollo. La organizaci\u00f3n democr\u00e1tico-representativa de sus sociedades, distante de implicar la instauraci\u00f3n del capitalismo corno era de esperarse, en lo fundamental mantuvo indemnes, bajo la corteza burguesa, las enquistadas formas de producci\u00f3n peculiarmente feudales, las cuales s\u00f3lo acusan conatos de claro deterioro en las postrimer\u00edas del siglo XIX. Empero, cuando circulan los primeros capitales y se incuban los incipientes procesos fabriles, una nueva y pesada carga desciende sobre los hombros de nuestras patrias, un flagelo que comprometer\u00eda indefinidamente su bienestar, el desvalijamiento imperialista del que ya hemos hablado. En sus informes de oficio los gobiernos estilan pintar color de rosa cualquier conquista p\u00edrrica dentro del crecimiento raqu\u00edtico, y a debe, cual lo definiera alguien con perspicacia; mas la constante es la par\u00e1lisis, o el retroceso, a juzgar por los datos m\u00e1s frescos y veraces profusamente divulgados. \u00bfQui\u00e9n osa rebatirlo? La inflaci\u00f3n de dos y hasta de tres d\u00edgitos de porcentaje, la quiebra masiva de empresas, la no utilizaci\u00f3n de parte considerable de la poca capacidad instalada de la industria, el decaimiento incurable de las actividades agropecuarias, la explosiva desocupaci\u00f3n, el d\u00e9ficit fiscal cr\u00f3nico, el endeudamiento llegado a topes insoportables, cte., evidencian un panorama latinoamericano nada halag\u00fce\u00f1o, luego de tantos augurios fallidos y de tanta ret\u00f3rica. Y si a esto a\u00f1adimos la marcada preferencia de los epicentros del poder a descargar la crisis econ\u00f3mica que acogota a Occidente sobre los ciento y pico de pa\u00edses desheredados de la fortuna, calaremos a plenitud la gravedad de la hora.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que el pueblo de Am\u00e9rica Latina haya escrito las m\u00e1s hermosas p\u00e1ginas de insumisi\u00f3n, pues al igual que en la novela heroica &#8220;el hambre devoradora le persigue sobre la tierra fecunda&#8221;. Los revolucionarios, los dem\u00f3cratas y los patriotas sinceros de las distintas nacionalidades le brindar\u00e1n unidos el respaldo irrestricto hasta ver coronadas por el \u00e9xito sus ansias de libertad; no la libertad santificadora de la extorsi\u00f3n econ\u00f3mica, sino la fundada en los atributos de las naciones soberanas que usufruct\u00faan y definen a satisfacci\u00f3n sobre sus riquezas y sobre el trabajo de sus gentes.<\/p>\n<p>III<br \/>\nCon todo y las complejidades, hasta aqu\u00ed ha habido una comprensi\u00f3n gradual de los entresijos de nuestra segunda independencia. Las felon\u00edas, los excesos de confianza y las contemporizaciones oportunistas cunden en lo tocante a las asechanzas de la superpotencia de Oriente. Unos sectores consideran insustituibles las emponzo\u00f1adas solidaridades del socialimperialismo: est\u00e1n representados por los reg\u00edmenes de este bloque y sus ep\u00edgonos. Otros se inclinan por el aprovechamiento t\u00e1ctico de la intromisi\u00f3n rusa para obtener el triunfo: son los ingenuos que piensan expulsar primero a los Estados Unidos y luego deshacerse de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Y un tercer segmento busca medrar en medio de la borrasca; lo constituyen aquellos que le prenden una vela a Dios y otra al diablo para ganar indulgencias pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Bajo ninguna circunstancia hemos admitido que las diligentes gestiones de Mosc\u00fa y de La Habana alrededor de Centroam\u00e9rica sean catalogadas de fiables y mucho menos de fraternas. Cierto es que, fuera de la f\u00e9rrea tenaza con que apercuella al gobierno cubano, al que recompensa con miserables bonificaciones monetarias por sus menesteres mercenarios en otras latitudes, all\u00ed, en los litorales del Mar Caribe, la dirigencia sovi\u00e9tica no ha tenido ni el tiempo ni el espacio para hacer sentir ampliamente su catadura expansionista. Lo cual desde luego no significa que sus tejemanejes no ri\u00f1an de manera tajante con las nociones m\u00e1s elementales de la democracia y con los principios del socialismo. No se puede aguardar a que esta despiadada satrap\u00eda que arrasa a sangre y fuego a la naci\u00f3n afgana y empuja al ej\u00e9rcito marioneta de Viet Nam a exterminar a los pueblos kampucheano y laosiano, acate la soberan\u00eda y dem\u00e1s derechos inalienables de guatemaltecos, salvadore\u00f1os y nicarag\u00fcenses. \u00bfAcaso el despotismo se comporta de un modo en Asia y de otro en Am\u00e9rica? \u00bfO los postulados democr\u00e1ticos son fraccionables, diferibles y tienen un valor contrapuesto de un meridiano a otro? \u00bfU obligan para todos menos para unos? No suena coherente. Las ocupaciones de pa\u00edses, efectuadas donde fuese y so pretexto de colaborarles en sus bregas de liberaci\u00f3n nacional, sacar avante las tareas socialistas, o tras cualquier otro m\u00f3vil, por humanitario y filantr\u00f3pico que parezca, \u00fanicamente conducen a escindir la necesaria armon\u00eda de los pueblos y a exacerbar las tensiones internacionales. A la inversa de cuanto han venido pregonando los adocenados partidos comunistas, los m\u00e1s leves atropellos contra la independencia de los Estados y la autodeterminaci\u00f3n de las naciones, infligen heridas graves a la cooperaci\u00f3n internacionalista tan cara para las masas trabajadoras del orbe entero.<\/p>\n<p>Fidel Castro nos proporciona un testimonio bastante elocuente de c\u00f3mo se adecua el concepto a la pr\u00e1ctica, o mejor, de c\u00f3mo se envilece la teor\u00eda para legitimar los sanguinarios desmanes de la Santa Rusia posmarxista. En agosto de 1968 las unidades del Pacto de Varsovia tomaron por asalto a Checoslovaquia, y no obstante acusarse a Occidente por los signos degenerativos detectados en aquel miembro del bloque, era imperioso ofrecer una exculpaci\u00f3n, con ribetes de credibilidad, de un acto a todas luces atentatorio de la integridad de un pa\u00eds supuestamente libre. El Comandante en Jefe, que por entonces ya hab\u00eda escogido padrastros, lo intent\u00f3 dentro de esta l\u00f3gica: &#8220;A nuestro juicio la decisi\u00f3n en Checoslovaquia s\u00f3lo se puede explicar desde el punto de vista pol\u00edtico y no desde un punto de vista legal. Visos de legalidad no tiene francamente, absolutamente ninguno&#8221;. La infracci\u00f3n de lo legal, que no tuvo m\u00e1s remedio que reconocer, simboliza la burla del precepto de la autodeterminaci\u00f3n nacional de los pa\u00edses; y el incentivo pol\u00edtico, o sea la justificaci\u00f3n, radica en los objetivos revolucionarios. Y lo afirma expresamente: &#8220;Lo que no cabr\u00eda aqu\u00ed decir es que en Checoslovaquia no se viol\u00f3 la soberan\u00eda del Estado checoslovaco. ( &#8230; ) Y que la violaci\u00f3n incluso ha sido flagrante&#8221;. Pero aqu\u00e9lla -completa Castro- &#8220;tiene que ceder ante el inter\u00e9s m\u00e1s importante del movimiento revolucionario mundial y de la lucha de los pueblos contra el imperialismo&#8221;<\/p>\n<p>Traemos a colaci\u00f3n los pasajes de un litigio a\u00f1ejo ya de quince a\u00f1os porque la doctrina sentada en \u00e9l ha repercutido enormemente en los acontecimientos posteriores, y, adem\u00e1s, no la compartimos. Ajust\u00e1ndose a ella Cuba ha enviado durante un lapso relativamente corto alrededor de 100.000 soldados a campear en el continente negro. En la actualidad mantiene en Angola, como se sabe, 20.000 hombres, cuyo desembarco, ocurrido en junio de 1975, marc\u00f3 el inicio propiamente dicho de la ofensiva militar estrat\u00e9gica de la URSS por el apoderamiento del planeta. En el Cuerno de \u00c1frica est\u00e1n instalados s\u00f3lo unos pocos escuadrones menos, con la orden de sostener el r\u00e9gimen de Mengistu, hostigar a Somalia y combatir a los patriotas eritreos. Hay tambi\u00e9n asesores y contingentes procedentes de la isla caribe\u00f1a en Yemen del Sur, Mozambique, Guinea-Bissau y el Congo, am\u00e9n de los que menudean en Granada y Nicaragua. Tama\u00f1o despliegue b\u00e9lico, realizado en una extensi\u00f3n tan dilatada, a tantos miles de kil\u00f3metros de distancia de su base de origen y activado por una peque\u00f1a naci\u00f3n -la tercera parte de los habitantes de Colombia y un d\u00e9cimo de su territorio-, que pasa apuros en las lonjas internacionales para vender su az\u00facar de pa\u00eds monoexportador, no se comprender\u00eda sin la asistencia financiera de sus asistentes militares. Garc\u00eda M\u00e1rquez, en un gesto que habla bien de su calidad de amigo pero no de su vocaci\u00f3n por la econom\u00eda, jur\u00f3 que la misi\u00f3n expedicionaria sobre Angola &#8220;fue un acto independiente y soberano de Cuba, y fue despu\u00e9s y no antes de decidirlo que se hizo la notificaci\u00f3n correspondiente a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica&#8221;. No hubo qui\u00e9n tomara en serio estas frases. Ni siquiera el escritor, que pronto las habr\u00eda de olvidar, pues con motivo de su controvertido exilio y refutando las sindicaciones de los mandos castrenses contra La Habana acerca de la incautaci\u00f3n de un cargamento de armas del M-19, aclar\u00f3 perentoriamente: &#8220;Los cubanos no tienen plata para darle a nadie ni un fusil de esos que vinieron ah&#8221;.<\/p>\n<p>La deducci\u00f3n es obvia e ir\u00f3nica. Los proc\u00f3nsules del &#8220;primer territorio libre de Am\u00e9rica&#8221;, con el sost\u00e9n y la coyunda de los sovi\u00e9ticos, se pasean por el cosmos hollando fronteras ajenas, ungiendo gobiernos obsecuentes, disciplinando a los opositores que se atrevan a rechistar. Ins\u00f3lito, por lo dem\u00e1s, que ese extra\u00f1o proceder se pretenda pasar con el r\u00f3tulo de revolucionario. Nosotros nos identificamos en el pasado con las pegajosas proclamas de los vencedores de la Sierra Maestra y apoyarnos en la medida de nuestras capacidades sus desvelos por edificar una patria digna y pr\u00f3spera. Dimos incluso un margen de espera prudencial cuando desde finales de la d\u00e9cada del sesenta nos percatamos del giro de La Habana en honor de las apetencias del Krem1in. Mas a mediados de 1975, consumada la invasi\u00f3n del Estado africano que acababa de desembarazarse de cinco siglos de coloniaje portugu\u00e9s, no hab\u00eda duda: la comandancia de la Isla cumplir\u00eda su triste destino de condotiero del socialimperialismo, m\u00e1s o menos como las soldadescas reclutadas en la India o Nueva Zelanda contend\u00edan tras las ense\u00f1as de Su Majestad en los esplendores del imperio brit\u00e1nico. No cejaremos en la condena de los autodenominados &#8220;socialistas reales&#8221; que se ense\u00f1orean impunemente en suelo extranjero. Atr\u00e1s record\u00e1bamos que los presidentes norteamericanos instru\u00edan a bala a las rep\u00fablicas inermes sobre c\u00f3mo habituarse a la democracia y a la independencia; hoy los primeros ministros del bando contrario lo hacen para predicar y explayar el socialismo. Pero pueblo triunfante que le impone la felicidad a otro pueblo compromete la victoria y forja sus propias cadenas. \u00a1Quisling jam\u00e1s ser\u00e1 un Mart\u00ed!<\/p>\n<p>Acreditan ponerse en tela de juicio los prop\u00f3sitos de aquellos que protestan airadamente por la presencia estadinense en Centroam\u00e9rica pero hacen caso omiso de los cr\u00edmenes cometidos por los sovi\u00e9ticos y sus seguidores contra la integridad y las intransferibles prerrogativas de las naciones d\u00e9biles. Para esos falsos ap\u00f3stoles de la transformaci\u00f3n social, ll\u00e1mense revolucionarios, comunistas o socialistas, dig\u00e1moslo en v\u00eda de ilustraci\u00f3n, no se justifica ni una nota desaprobatoria ante el vandalismo vietnamita en Indochina, donde, de los cinco millones de seres del pueblo de Kampuchea, cientos de miles han sido segados sin contemplaciones. La fraternidad internacionalista tampoco es divisible. Tanto merecen laborar en paz y decidir sin tutor\u00edas for\u00e1neas sobre su buena o mala ventura los cuatro millones de salvadore\u00f1os como los veinte millones de afganos. Y convertir los movimientos de liberaci\u00f3n nacional del Tercer Mundo en mascarones de proa del expansionismo sovi\u00e9tico, consiste, mondo y lirondo, tal cual lo hemos venido se\u00f1alando, en un trueque de amos. La Junta Sandinista de Reconstrucci\u00f3n Nacional, al alinearse con Mosc\u00fa y servirle de cabeza de playa en la regi\u00f3n, no s\u00f3lo enajena su voluntad sino que reduce a Nicaragua al lamentable estado de ficha cambiable o comible en el ajedrez internacional. La autocracia socialimperialista negociar\u00e1 la distribuci\u00f3n de las influencias mundiales de acuerdo con lo que aconsejen sus maniobras pol\u00edticas y militares y no conforme lo deseen sus majaderos mandaderos.<\/p>\n<p>Imaginar con pueril candidez que asordinando la denuncia y admitiendo la peligrosa protecci\u00f3n moscovita las agrupaciones independentistas enfrentan los presentes desaf\u00edos sin mayores riesgos, pues ya se dar\u00e1n trazas para salir de la trampa y eludir las celadas, es desconocer supinamente las superioridades de un imperio pujante, en formaci\u00f3n, que cuenta por a\u00f1adidura con la no despreciable ventaja de franquear puertas y marear cabezas con su etiqueta socialista. Hoy por hoy el Kremlin dispone de avanzadillas muy firmes y muy d\u00f3ciles en todo el globo. Adem\u00e1s de las indicadas, sobresalen el Estado sirio que actualmente retiene con 60.000 soldados la mitad del L\u00edbano, a trav\u00e9s del cual las huestes de Andropov ponen fuerte baza en la partida por el Medio Oriente, y el predestinado coronel Gaddafi, en el Norte de \u00c1frica, quien se adue\u00f1\u00f3 de parte del Chad, alistando y armando a una facci\u00f3n disidente de ese pa\u00eds, y quien tambi\u00e9n intriga, conspira e interviene donde pueda, incluida Centroam\u00e9rica, cual si fuera el Robin Hood del mundo.<\/p>\n<p>Si echamos una cuidadosa ojeada a los \u00faltimos veinte a\u00f1os registraremos la arremetida de la URSS y su adelantamiento respecto de Occidente en dis\u00edmiles aspectos. Mientras aquella ha militarizado su econom\u00eda en grado sumo, atiborra su arsenal con dispositivos nucleares y convencionales y se trasmuda en un proveedor de armamentos de primer orden, a las viejas metr\u00f3polis les toca v\u00e9rselas con mil obst\u00e1culos, desde arrostrar los ruidosos movimientos pacifistas que le coartan el poder de decisi\u00f3n, hasta estirar al m\u00e1ximo los presupuestos minados por la recesi\u00f3n econ\u00f3mica, para conservar simplemente un precario equilibrio en la capacidad de fuego de los dos bandos. M\u00e1s de una veintena de pa\u00edses, unos mediante las artes persuasivas de la maquinaci\u00f3n y del halago, otros como fruto de la violencia, han ca\u00eddo en las zarpas del oso, y le permiten directa o indirectamente a esta superpotencia un considerable margen de acci\u00f3n en su calculada y arrasadora campa\u00f1a expansionista. Tan inobjetable ser\u00e1 la tendencia hist\u00f3rica, que los Estados Unidos se muestran impotentes para encinturar, en las inmediaciones de sus linderos, la sublevaci\u00f3n centroamericana, acorralados por el descontento popular, las desavenencias pol\u00edticas internas, las intromisiones sovi\u00e9ticas y hasta por el peso de un pasado acusatorio que no olvidan las gentes. Y el se\u00f1or Miterrand, en detrimento de la descabalada estampa de su socialismo pluralista, tuvo que trasladar sus tropas en auxilio del gobierno del Chad, con el fin de proteger los codiciados intereses franceses en el \u00c1frica, siendo que no contempla muy complacido el traslado que de las suyas ha hecho el presidente Reagan a Honduras en trance similar. En suma, Occidente ejecuta esfuerzos m\u00e1s desesperados que eficaces por mantener la cohesi\u00f3n y frenar a su engrandecido oponente, en una atm\u00f3sfera en la cual las contradicciones internacionales suben de temperatura en cuesti\u00f3n de meses y los pueblos neocolonizados, resueltos a romper las cadenas, no olfatean los vientos que delatan a la fiera agazapada del Este. Por ende, postergar para un futuro pre\u00f1ado de incertidumbres el esclarecimiento p\u00fablico y sistem\u00e1tico acerca de la amenaza principal, y peor a\u00fan, unirse a ella en la creencia de conseguir birlarle el bot\u00edn, denota una inocencia digna de tiempos menos escabrosos.<\/p>\n<p>No quisiera concluir esta exposici\u00f3n sin referirme, as\u00ed sea de pasada, a un comportamiento pol\u00edtico que ha venido haciendo carrera en Colombia \u00faltimamente, sobre todo en los c\u00edrculos dominantes. Tr\u00e1tase del brochazo izquierdista, al que cada vez recurren m\u00e1s quienes han perdido lustre en los ajetreos de la lucha y no encuentran otro medio de recomponer su figura que mostr\u00e1ndose ben\u00e9volos con alg\u00fan requerimiento o gesto de intimaci\u00f3n del gobierno cubano, obviamente despu\u00e9s de dejar sentada la expl\u00edcita y ritual constancia del abismo ideol\u00f3gico que los separa de aqu\u00e9l. Este artilugio, copiado de los mexicanos, posee la milagrosa virtud de resguardar por un rato de las cr\u00edticas, aunque se haya incurrido en desafueros o se haya asumido actitudes cavernarias en otras materias. No sabr\u00eda precisar si fue el presidente L\u00f3pez Michelsen quien primero lo utiliz\u00f3, pero s\u00ed lo puso de moda. Cuando Fidel Castro sostiene en La Habana, como lo hizo: &#8220;L\u00f3pez es un burgu\u00e9s progresista&#8221;, eso se refleja propiciatoriamente en las urnas, o se reflejaba.<\/p>\n<p>La conveniencia de recibir del campo adversario semejantes consagraciones incide m\u00e1s de lo que se supone en la elaboraci\u00f3n de las directrices oficiales, en especial en el per\u00edodo que transcurre, pues los conservadores, o por lo menos la fracci\u00f3n belisarista, han redescubierto esta f\u00f3rmula m\u00e1gica con la que los liberales ganaban puntos en las encuestas de opini\u00f3n, defendiendo, desde luego, el panamericanismo y dem\u00e1s fundamentos del mundo occidental y cristiano, a la par que se coquetea a distancia con las fuerzas rivales acantonadas en la otra orilla. Esto explica la manera condescendiente como se han s\u00f3lido absolver las pretensiones de los recaderos del socialimperialismo contra Colombia, en el caso de los inesperados y contumaces reclamos de la Junta de Nicaragua sobre San Andr\u00e9s y Providencia y en las intentonas de Cuba de sembrar nuestro territorio de destacamentos armados, cual lo reconociera su Primer Ministro sin el menor embozo y ante la presencia de una gloria de nuestras letras, un ex presidente y una decena de periodistas colombianos, quienes pr\u00e1cticamente asintieron con el otorgamiento de su silencio.<\/p>\n<p>De modo similar se ha venido concibiendo la inclusi\u00f3n de Colombia en el grupo de los pa\u00edses No Alineados, no como el camino para hacer valer una posici\u00f3n genuinamente independiente y neutral en la disputa de las superpotencias, sino como el conducto de complacerlas a ambas en lo que fuere indispensable. En nombre de la pacificaci\u00f3n, en San Jos\u00e9 de Costa Rica el canciller Rodrigo Lloreda firma la Iniciativa para la Cuenca del Caribe ideada por la Casa Blanca, y para no malquistar a la contraparte, se deposita en la ONU un voto a favor de la candidatura de Nicaragua al Consejo de Seguridad. Sin embargo, ni las ambig\u00fcedades, ni las acomodaticias oscilaciones de un extremo al otro, reportar\u00e1n nada positivo para la convivencia internacional y el derecho a la irrestricta autodeterminaci\u00f3n de las naciones. Azuzan, por el contrario, la codicia de los expansionistas que intuir\u00e1n en tales piruetas una disimulada e insinuante invitaci\u00f3n a que prosigan con sus componendas y provocaciones.<\/p>\n<p>En Centroam\u00e9rica, an\u00e1logamente a lo que acontece en las otras zonas en conflicto, al lado de las viejas dolencias, han surgido problemas nuevos. Entre los primeros est\u00e1n la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica de los consorcios for\u00e1neos, el atraso, la miseria y la falta de una democracia efectiva. Entre los segundos se cuenta la irrupci\u00f3n de avanzadillas del expansionismo tipo Cuba. &#8220;Estos peque\u00f1os Estados -como lo indicamos en el proyecto de convocatoria que propusimos para este foro- no significar\u00edan una amenaza mayor para nadie, e incluso gozar\u00edan plenamente del afecto de todas las naciones amantes de la paz, si sus afanes de respaldar a quienes combaten en pos de los cambios sociales no fuesen m\u00e1s que un simple pretexto para sus empe\u00f1os reales de crear, donde puedan, contingentes pol\u00edticos y militares d\u00f3ciles a los caprichos de Mosc\u00fa&#8221;. Ante las viejas dolencias existe un creciente y alentador discernimiento; en relaci\u00f3n con los nuevos problemas prevalecen la prodici\u00f3n, la indiferencia y el oportunismo. Un\u00e1monos las fuerzas revolucionarias, democr\u00e1ticas y patri\u00f3ticas a fin de remediar as unas y afrontar los otros, en el entendimiento de que el mayor peligro proviene del socialimperialismo sovi\u00e9tico, cuya contenci\u00f3n demanda el m\u00e1s amplio frente de batalla mundial, que se base en los pa\u00edses sojuzgados y en las masas trabajadoras de todo el orbe, abarque a las rep\u00fablicas capitalistas desarrolladas y no vete siquiera a los Estados Unidos.<\/p>\n<p>En cuanto a nosotros, seguiremos creyendo, junto a Augusto C\u00e9sar Sandino, el general de hombres libres, que &#8220;toda intromisi\u00f3n extranjera en nuestros asuntos s\u00f3lo trae la p\u00e9rdida de la paz y la ira del pueblo&#8221;.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1 \u2018William Miller, Nueva Historia de los Estados Unidos, Buenos Aires, Editorial Nova, 1961, P\u00e1gs. 313 y 314.<br \/>\n2 Aprovechando su viaje al exterior, a comienzos de octubre, Belisario Betancur pidi\u00f3, tanto a los Estados Unidos como a la<br \/>\nComunidad Europea, el apoyo econ\u00f3mico para sacar a los pueblos latinoamericanos del abandono. Ante la banca norteamericana,<br \/>\ndurante el almuerzo que \u00e9sta le brindara en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York, invit\u00f3 a invertir m\u00e1s en Colombia y<br \/>\nsugiri\u00f3 para Centroam\u00e9rica un programa de asistencia similar al Plan Marshall que Washington ejecut\u00f3 en Europa despu\u00e9s de<br \/>\nla Segunda Guerra Mundial.<br \/>\n3 Ambas citas de Fidel Castro pertenecen a su discurso pronunciado sobre la incursi\u00f3n de las tropas del bloque sovi\u00e9tico en<br \/>\nChecoslovaquia, publicado en Granma, 25 de agosto de 1968.<br \/>\n4 Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, El Espectador, enero 9 de 1977.<br \/>\n5 \u00cddem, Cromos, marzo 31 de 1981.<br \/>\n6 Se refiere a las declaraciones por las cuales Fidel Castro acept\u00f3 haber entrenado guerrilleros colombianos, formuladas<br \/>\ndelante de Garc\u00eda M\u00e1rquez, L6pez Michelsen y varios periodistas colombianos que hab\u00edan viajado a Cuba, a mediados de enero<br \/>\nde 1983, con motivo de la entrega de una condecoraci\u00f3n concedida por el gobierno cubano al laureado escritor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El siguiente es el texto completo de la intervenci\u00f3n de Francisco Mosquera, secretario general del MOIR, en el Foro sobre Centroam\u00e9rica, del 19 de octubre de 1983. Amigos y compa\u00f1eros: Si algo ense\u00f1a Centroam\u00e9rica es que los pueblos no podr\u00e1n forjar su ventura sin tener muy en cuenta el concierto mundial y la \u00e9poca hist\u00f3rica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[178],"tags":[],"class_list":["post-20412","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-no-47-bogota-febrero-de-1984"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[{"id":20413,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/rotundo-exito-del-primer-foro-sobre-centroamerica\/","url_meta":{"origin":20412,"position":0},"title":"ROTUNDO \u00c9XITO DEL PRIMER FORO SOBRE CENTROAM\u00c9RICA","author":"admin","date":"noviembre 16, 2004","format":false,"excerpt":"El mi\u00e9rcoles 19 de octubre de 1983 se efectu\u00f3, en las instalaciones del Centro de Convenciones \"Gonzalo Jim\u00e9nez de Quesada\" de Bogot\u00e1, el Primer Foro de los centros de estudio de los partidos sobre Centroam\u00e9rica, el cual cont\u00f3 con la asistencia de cerca de un millar de personas. 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