{"id":20140,"date":"2004-09-18T19:00:00","date_gmt":"2004-09-18T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2004\/09\/18\/victor-moreno-resumia-nuestras-mejores-tradiciones\/"},"modified":"2004-09-18T19:00:00","modified_gmt":"2004-09-18T19:00:00","slug":"victor-moreno-resumia-nuestras-mejores-tradiciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/victor-moreno-resumia-nuestras-mejores-tradiciones\/","title":{"rendered":"VICTOR MORENO RESUM\u00cdA NUESTRAS MEJORES TRADICIONES"},"content":{"rendered":"<p>(Palabras pronunciadas por el camarada Gabriel Fonnegra en el acto de homenaje a V\u00edctor Moreno, con motivo del primer aniversario de su fallecimiento. Hotel del Parque, Bogot\u00e1, 5 de mayo de 1998)<\/p>\n<p>Si hay un hombre en este Partido que resuma a cabalidad nuestras mejores tradiciones y ese acervo de ricas experiencias que hemos logrado atesorar durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os, ese hombre es V\u00edctor Moreno, muerto en accidente de tr\u00e1nsito el Primero de Mayo de 1997 y cuyo primer luctuoso aniversario conmemoramos hoy. V\u00edctor exhib\u00eda las virtudes del aut\u00e9ntico bolchevique, activo y valeroso, abnegado y sincero. En \u00e9l ve\u00edamos a esa clase de cuadro proletario, disciplinado, l\u00facido y leal, del que Mosquera dijo alguna vez que eran para el Partido su m\u00e1s preciado bien; pues ser\u00e1 su destreza, a\u00f1ad\u00eda Pacho, la que decidir\u00e1 el futuro en las horas cruciales. De su capacidad y posici\u00f3n de clase pueden dar fe quienes lucharon a su lado desde 1969 hasta el momento tr\u00e1gico en que lo sorprendi\u00f3 la muerte. Camarada de temple y reciedumbre, se hab\u00eda entregado en cuerpo y alma a las tareas de la Revoluci\u00f3n, tanto en el frente sindical de Indupalma, como entre los colonos y labriegos de la Serran\u00eda de San Lucas y, en los \u00faltimos a\u00f1os, entre los vendedores ambulantes y estacionarios. Con \u00e9l se fue una parte valios\u00edsima, inapreciable, de nuestra historia partidaria.<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel Moreno Mogoll\u00f3n hab\u00eda nacido el 15 de septiembre de 1941 en Bol\u00edvar, Santander, hijo de una familia campesina. Sin cumplir a\u00fan los veinte a\u00f1os, ingres\u00f3 como trabajador de planta en Industrial Agraria La Palma, Indupalma, en cuya inmensa plantaci\u00f3n, localizada en San Alberto, Cesar, consum\u00edan su vida algo m\u00e1s de cuatro mil trabajadores, en buena parte adscritos a peque\u00f1as empresas independientes. Indupalma pertenec\u00eda al poderoso consorcio de Moris Gutt, persona muy ligada a Misael Pastrana Borrero, el primer mandatario de Colombia por la \u00e9poca en que estalla el conflicto.<\/p>\n<p>Desde a\u00f1os atr\u00e1s ven\u00eda estando V\u00edctor empe\u00f1ado en franca lid contra los dirigentes amarillistas. Pero s\u00f3lo en 1969, al entablar contacto con el Bloque Sindical Independiente de Santander, uno de los puntales del MOIR, fue cuando esta batalla cobr\u00f3 una nueva dimensi\u00f3n. Cuadros del MOEC, como Alirio Vera, \u00c1lvaro Silva y Anselmo Contreras, bajaban cada fin de semana a San Alberto, donde V\u00edctor, en compa\u00f1\u00eda de su esposa, Mar\u00eda Cecilia V\u00e9lez, citaba reuniones secretas a altas horas de la noche, para estudiar marxismo y adoptar decisiones t\u00e1cticas, en un ambiente de sigilo y clandestinidad, verdaderamente conspirativo, para evadir a los matones que viv\u00edan atentos a cualquier brote de insumisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La pugna contra los elementos patronales se decidi\u00f3 por fin en 1970, cuando V\u00edctor Moreno fue elegido presidente del sindicato por una memorable asamblea. De inmediato se puso en la tarea de preparar a los obreros para la discusi\u00f3n del pliego. El punto cardinal no era otro que el de cortar de un tajo el sistema aberrante de contratistas independientes.<\/p>\n<p>Durante aquellos a\u00f1os, en la ruda contienda por construir un movimiento obrero independiente y una corriente con identidad propia, el hilo conductor de nuestra pol\u00edtica era el combate contra el oportunismo de izquierda, y, m\u00e1s concretamente, contra el foquismo liderado por Fidel Castro a lo largo y ancho de Am\u00e9rica Latina. V\u00edctor Moreno no se dej\u00f3 tentar por los falaces cantos de sirena que, desde Cuba, invitaban a la entusiasta juventud al aventurerismo armado.<\/p>\n<p>En la regi\u00f3n de San Alberto, los miles de operarios se hallaban en estado de alerta ante las irritantes provocaciones. Durante las negociaciones del pliego, ciento veinte trabajadores de contratistas hab\u00edan sido despedidos por orden de Indupalma, que le pidi\u00f3 adem\u00e1s al ej\u00e9rcito ocupar todos los sitios de trabajo. Centenares de tropas patrullaban hostiles, d\u00eda y noche, fundici\u00f3n, campamentos y guardarrayas.<\/p>\n<p>Pero el acoso no impidi\u00f3 que el 20 de febrero de 1971, a las cinco de la ma\u00f1ana, los millares de obreros iniciaran la huelga con un desfile alegre y bullicioso que recorri\u00f3 las calles y despert\u00f3 a la gente en los dormidos caser\u00edos. A la cabeza estaba V\u00edctor, m\u00e1s contento que nunca. Fue un cese hist\u00f3rico, rememorado a\u00fan por los ya envejecidos operarios y por los habitantes de San Alberto, que se volcaron con dinero y vituallas a dar respaldo al sindicato. Con todo, el gobierno de Pastrana Borrero se hallaba empecinado en frustrar la principal aspiraci\u00f3n que hab\u00eda hecho imperativa la huelga. Transcurridos apenas 27 d\u00edas, el Ministerio de Trabajo convoc\u00f3 el tribunal obligatorio, que cerr\u00f3 sus sesiones con sospechosa diligencia, no sin antes dictar un ominoso laudo arbitral.<\/p>\n<p>La actitud oficial no fue otra distinta a la de prestar alas a los cerriles hostigamientos del Grupo Moris Gutt, que en los cuatro siguientes meses ech\u00f3 a la calle a mil doscientos trabajadores, es decir, m\u00e1s de la cuarta parte del total, ocup\u00f3 con matones armados plantaciones y campamentos y, en represalia por la huelga, desaloj\u00f3 a decenas de familias de sus casas ya adjudicadas. En tan enrarecido ambiente, exacerbado por los continuos atropellos, apareci\u00f3 muerto una ma\u00f1ana el jefe de personal de la compa\u00f1\u00eda. Era el 9 de septiembre de 1971, una fecha nefasta en la que V\u00edctor y la mitad de la directiva, calumniosamente acusados desde el primer instante por la empresa, hab\u00edan de iniciar una penosa traves\u00eda por las c\u00e1rceles colombianas, desde Aguachica, R\u00edo de Oro y Valledupar, en el Cesar, hasta Pasto, a m\u00e1s de mil kil\u00f3metros al sur.<\/p>\n<p>El mismo 9 de septiembre, por la noche, decenas de soldados rodearon la casa en la que el jefe sindical viv\u00eda con su esposa, residencia localizada en la misma plantaci\u00f3n, pero V\u00edctor se hallaba en Bucaramanga. Fue detenido cuarenta y ocho horas m\u00e1s tarde, apenas al bajarse del bus, y conducido al DAS de Aguachica, en donde se le someti\u00f3 al m\u00e1s completo aislamiento. De los diez directivos, quedaron presos, finalmente, V\u00edctor Manuel Moreno, Isa\u00edas Mej\u00eda, V\u00edctor C\u00e1rdenas, Israel George y Anaximandro Escobar.<\/p>\n<p>Los cinco fueron enviados al estrecho penal de R\u00edo de Oro, donde permanecieron noventa d\u00edas, y de all\u00ed trasladados a Valledupar, donde cumplieron otros treinta y seis meses sin ni siquiera ser llamados a juicio. Fue en medio de circunstancias tan adversas cuando vino al mundo Francisco Antonio, el hijo de V\u00edctor, al que s\u00f3lo pudo llegar a conocer cuando el beb\u00e9 ten\u00eda 52 d\u00edas de nacido. A su celda, en la prisi\u00f3n de Valledupar, le faltaba un barrote; por all\u00ed decidi\u00f3 su esposa pasarle el ni\u00f1o a V\u00edctor para que lo cargara en brazos, pues se le hab\u00eda prohibido salir al patio a recibirlo. Ambos hab\u00edan tenido otros dos hijos, \u00d3scar y John Jairo.<\/p>\n<p>Fue aquel un turbio proceso judicial en que se vulneraron todas las garant\u00edas. Como se pretend\u00eda a cualquier precio sentar un escarmiento con los cinco, jueces y magistrados postergaban los tr\u00e1mites, suspend\u00edan las audiencias p\u00fablicas o envolataban documentos, buscando ganar tiempo. Entre tanto, la solidaridad del MOIR y el movimiento obrero se dejaba sentir, cada vez con mayor alcance. Y fue entonces cuando la administraci\u00f3n de justicia, a instancias de Indupalma, resolvi\u00f3 taponarles tambi\u00e9n esta salida y confinarlos a un sitio lo m\u00e1s lejos posible, adonde no pudieran llegar sus familiares ni recibir apoyo alguno fraternal. Se pens\u00f3 haber hallado la soluci\u00f3n perfecta envi\u00e1ndolos a Pasto, capital de Nari\u00f1o, a centenares de kil\u00f3metros. Se esperaba que all\u00ed el jurado de conciencia, ajeno por completo a los hechos, podr\u00eda condenarlos a penas aflictivas sin encontrar oposici\u00f3n. Pero la empresa se enga\u00f1aba, porque en Pasto la solidaridad fue a\u00fan mayor. En el sur del pa\u00eds tambi\u00e9n hab\u00eda moiristas.<\/p>\n<p>El 18 de diciembre de 1975, tras cincuenta y cuatro meses de prisi\u00f3n, es decir, poco menos de cinco a\u00f1os, fueron absueltos por un jurado de conciencia, que al no encontrar m\u00e9rito alguno para dictar en contra suya la sentencia condenatoria, se vio forzado entonces a dejarlos en libertad.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, cientos de moiristas y dirigentes populares, provenientes de casi todos los sindicatos y consejos estudiantiles, invadieron la sala del tribunal de Pasto desde tempranas horas de la ma\u00f1ana. Convencidos del triunfo, durante las semanas anteriores hab\u00edan venido prepar\u00e1ndose para el apote\u00f3sico momento. Y cuando al fin, tras una espera fatigosa, el presidente del jurado pronunci\u00f3 el veredicto de \u00abInocentes\u00bb, la sala entera, desbordada, estall\u00f3 en un delirio de alegr\u00eda. Entre voces de j\u00fabilo, los presentes se abrazaban los unos a los otros, sin poder contener el llanto. Fue una jornada memorable, una victoria del Partido que el pueblo nari\u00f1ense vivi\u00f3 al siguiente d\u00eda como propia, en nutrido desfile callejero.<\/p>\n<p>Iniciaron despu\u00e9s los cinco una gira triunfal por las distintas capitales, aclamados por entusiastas multitudes.<\/p>\n<p>En l\u00facido homenaje a V\u00edctor y dem\u00e1s compa\u00f1eros, Sebasti\u00e1n Ospina escribi\u00f3 La huelga, obra que en 1976 llev\u00f3 a toda Colombia el Teatro Libre de Bogot\u00e1, bajo la direcci\u00f3n de Ricardo Camacho. Y la pintora Constanza Montoya buril\u00f3 para la ocasi\u00f3n un hermoso grabado, que muestra a V\u00edctor encabezando una bullente muchedumbre que, como r\u00edo humano, marcha resuelta por una plantaci\u00f3n de palma africana.<\/p>\n<p>V\u00edctor, al cabo, se radic\u00f3 en la capital. En 1978 se sum\u00f3 activamente a la campa\u00f1a electoral del FUP, haciendo parte, en forma casi continua, de la nutrida comitiva que acompa\u00f1\u00f3 en su gira al candidato, compa\u00f1ero Jaime Piedrahita Cardona, y al jefe de la Anapo, el inolvidable Jos\u00e9 Jaramillo Giraldo.<\/p>\n<p>En febrero de 1981, iniciando quiz\u00e1 la etapa m\u00e1s fruct\u00edfera de su vida, V\u00edctor, en compa\u00f1\u00eda de su nueva esposa, Esperanza Alarc\u00f3n, fue destinado al sur de Bol\u00edvar, a un peque\u00f1o y apartado caser\u00edo llamado La Ventura, sobre la Serran\u00eda de San Lucas, con la misi\u00f3n expresa de crear ligas campesinas, servir al pueblo y vincularse a la producci\u00f3n, trabajando con los sectores claves y en las zonas m\u00e1s estrat\u00e9gicas. All\u00ed permanecieron hasta junio del mismo a\u00f1o. Que nuestra militancia marchara en oleadas a las regiones campesinas a fin de echar all\u00ed ra\u00edces profundas: tal hab\u00eda sido, en esencia, la orientaci\u00f3n trazada por Mosquera desde 1974, conocida como pol\u00edtica de pies descalzos.<\/p>\n<p>La Serran\u00eda de San Lucas y las regiones aleda\u00f1as se hallaban en la mira de nuestra direcci\u00f3n nacional. Mosquera, es bien sabido, le confer\u00eda a aquella zona \u2014mucho m\u00e1s desde cuando la visitara en 1977, a ra\u00edz del Congreso de Tomala\u2014 una significaci\u00f3n estrat\u00e9gica. All\u00ed fueron enviados centenares de cuadros, muchos a\u00fan adolescentes y otros ya veteranos y de primera l\u00ednea, como V\u00edctor Manuel Moreno, Luis Eduardo Rol\u00f3n y muchos m\u00e1s. Una vanguardia activa dispuesta a desbrozar, y que, partiendo inicialmente de las ciudades intermedias, fue ascendiendo por pasos las selv\u00e1ticas sierras, hasta subir por \u00faltimo a los sitios m\u00e1s apartados, a la profundidad de la monta\u00f1a, a esos ventisqueros, como sol\u00eda decir Pacho, \u00abadonde no llegamos sino nosotros y las sectas evangelistas\u00bb.<\/p>\n<p>En el sur de Bol\u00edvar, por fortuna, nos cupo en suerte tropezarnos con dos firmes puntales entre el campesinado, que gozaban en la regi\u00f3n de un ascendiente enorme: Lucho y Clemente \u00c1vila. No tardar\u00edan ambos en hablar nuestro mismo lenguaje, convirti\u00e9ndose en avanzados cuadros de partido y en sost\u00e9n permanente de quienes arribaron del interior, entre ellos V\u00edctor Manuel.<\/p>\n<p>V\u00edctor y Esperanza viajaron luego a Montecristo, uno de los 22 corregimientos de Ach\u00ed, donde naci\u00f3 su hijo Mauricio. V\u00edctor Manuel administraba una finca y cultivaba yuca y pl\u00e1tano, vinculado a la Uni\u00f3n Campesina Independiente de Bol\u00edvar, UCIB, organizaci\u00f3n que en su mejor momento lleg\u00f3 a agrupar 19 ligas, en municipios como Ach\u00ed, El Carmen, Pinillos, San Mart\u00edn de Loba, Morales y San Pablo. Presid\u00eda adem\u00e1s la c\u00e9lula del Partido, dirig\u00eda las reuniones de la liga y atend\u00eda la venta de Tribuna. Fue una etapa de adaptaci\u00f3n y aprendizaje, rica en lecciones y experiencias, tanto positivas como negativas. Empezando porque debieron ambos ense\u00f1arse a convivir con las dificultades propias de la vida en el campo, en mis\u00e9rrimos caser\u00edos donde no hab\u00eda luz el\u00e9ctrica ni los servicios m\u00e1s elementales. Pero no se dejaron arredrar. V\u00edctor, adem\u00e1s, pose\u00eda una cualidad que le ganaba pronto las simpat\u00edas generales, y era su estilo abierto y fraternal. Conseguir entroncarse con el pueblo es condici\u00f3n indispensable para poder desarrollar la acci\u00f3n pol\u00edtica. Los comunistas, como lo ha se\u00f1alado Mao, pugnamos por ganarnos el coraz\u00f3n y la mente de las masas, sabiendo interpretar sus intereses y traducir sus exigencias en combativos planes de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al principio, cuando a\u00fan no exist\u00edan cooperativas, V\u00edctor se propuso como su primer meta que la gente volviera a tener fe en la agricultura, pues era zona principalmente de aserr\u00edos y miner\u00eda. Hab\u00eda que tornar a sembrar arroz, un cultivo tradicional desplazado a\u00f1os atr\u00e1s por la llamada \u00abbonanza marimbera\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n colaboraba con las ligas en toda clase de trabajos, gracias a sus habilidades manuales, y hasta hac\u00eda visitas a los socios para arreglarles las viviendas. Actuando como verdaderos m\u00e9dicos descalzos, y asesorados desde Magangu\u00e9 por Roberto Giraldo y por dos m\u00e9dicos emp\u00edricos locales, Esperanza y V\u00edctor pronto advirtieron adem\u00e1s que pod\u00edan en parte resolverle a la gente muchos de sus problemas de salud.<\/p>\n<p>Por esta misma \u00e9poca fue cuando Pacho dio comienzo a sus giras peri\u00f3dicas por la Serran\u00eda. En una de ellas arrib\u00f3 a Montecristo, despu\u00e9s de un recorrido a pie de dos jornadas, cruzando la monta\u00f1a por Arenal, Micumao, La Garita y El Coco Tiquicio. En Montecristo le hab\u00edan preparado habitaci\u00f3n, pero Pacho prefiri\u00f3 pasar esa noche en casa de V\u00edctor, su paisano, a quien quer\u00eda entra\u00f1ablemente. Durante esta visita se la pas\u00f3 indag\u00e1ndole a cada responsable sobre sus principales experiencias. De all\u00ed naci\u00f3 la orientaci\u00f3n de \u00absalir de las orillas de los r\u00edos y meternos a las partes altas\u00bb. Como epicentro del trabajo se\u00f1al\u00f3 entonces al Dorado, regi\u00f3n principalmente de colonos, dedicada a la miner\u00eda, aconsejando que se buscara apoyo inicialmente entre los comerciantes locales, para as\u00ed estimular a los pobladores a retomar la agricultura.<\/p>\n<p>El Dorado, en palabras de un descalzo, fue volvi\u00e9ndose con los a\u00f1os \u00abun pueblo de nosotros\u00bb. All\u00ed V\u00edctor gozaba de un especial aprecio. Era el hombre al que primero consultaba la gente, que sab\u00eda que con \u00e9l se pod\u00eda contar para cualquier cosa. En el propio Dorado hab\u00eda construido una hermosa casa, pero poco paraba en ella. Andaba a toda hora por el monte acompa\u00f1ado de un campesino al que en el vecindario conoc\u00edan por el curioso apodo de Zapatomo\u00edr, pues el primer par de zapatos que se puso en su vida se lo hab\u00eda obsequiado V\u00edctor. Zapatomo\u00edr se convirti\u00f3 en la sombra de nuestro camarada, como una especie de guardaespaldas.<\/p>\n<p>Fue en el sur de Bol\u00edvar, justamente, donde la red de cooperativas, tanto de producci\u00f3n como de consumo, prendi\u00f3 con mayor fuerza, dejando valios\u00edsimas experiencias. Buscando resumirlas, Mosquera convoc\u00f3, en diciembre de 1983, el para nosotros hist\u00f3rico Tercer Encuentro de Montecristo, reuni\u00f3n en la que V\u00edctor desempe\u00f1\u00f3 un activo e importante papel. Al evento asistieron 120 delegados, en representaci\u00f3n de 18 ligas, cada una de las cuales contribuy\u00f3 con bastimento, chalupas, combustible. Las conclusiones, escritas por Mosquera bajo el t\u00edtulo de Diez pautas sobre cooperativas campesinas, aparecieron inicialmente publicadas en Renacer campesino, el peri\u00f3dico de la UCIB, y fueron despu\u00e9s reproducidas por Tribuna Roja. En ellas el jefe del MOIR reafirmaba la indeclinable independencia del movimiento cooperativo frente a los diferentes gobiernos, principio gu\u00eda ya aprobado por los dos anteriores encuentros, realizados en El Dorado y Tiquicio Nuevo, en el a\u00f1o 1982.<\/p>\n<p>V\u00edctor no cejaba de aprovechar su influyente presencia en la cooperativa del Dorado, cuyo administrador era Lucho \u00c1vila, para aprender los complejos secretos del mercadeo. Estando en \u00e9sas, cay\u00f3 enfermo y debi\u00f3 irse a Cartagena durante medio a\u00f1o, en plan de tratamiento.<\/p>\n<p>Al regresar, en 1984, fue enviado a Minaseca, a abrir trabajo con salario pagado por las cooperativas, atendiendo a la directriz lanzada por Mosquera de adelantar labores con funcionarios especializados. Era un peque\u00f1o caser\u00edo, sin Dios ni ley, \u00faltimo puente hacia la selva m\u00e1s profunda. A las pocas semanas V\u00edctor ya ten\u00eda creados un comit\u00e9 c\u00edvico y una cooperativa, que les compraba el oro a los mineros para ir a negociarlo en Nech\u00ed y El Bagre, con mayores ganancias que las brindadas por los intermediarios. Tambi\u00e9n en Minaseca, el esp\u00edritu de servir a las masas le termin\u00f3 por granjear al Partido un prestigio inmenso.<\/p>\n<p>Pero sobre la sierra ya comenzaban a cernirse sombr\u00edos nubarrones. Eran aquellos a\u00f1os en que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, empe\u00f1ada en su af\u00e1n expansionista con ej\u00e9rcitos propios y mercenarios, lanzaba en todo el orbe la ofensiva, disput\u00e1ndole pa\u00eds por pa\u00eds, entre ellos el nuestro, a la superpotencia de Occidente. En el \u00e1mbito nacional, para el MOIR fue un aleccionador debate ideol\u00f3gico a la vez contra el reformismo u oportunismo de derecha y contra ese extremismo prepotente que pretend\u00eda combinar todas las formas de lucha.<\/p>\n<p>El asesinato del camarada Luis Eduardo Rol\u00f3n, que sobrevino en uno de los varios per\u00edodos de cese al fuego pactados en La Uribe por el funesto r\u00e9gimen de Belisario Betancur, puso al desnudo el dram\u00e1tico giro que empezaba a tomar nuestra labor pol\u00edtica en la Serran\u00eda de San Lucas, donde el problema de la supervivencia se fue tornando con el tiempo en un camino sin salida. Pues si bien el MOIR hab\u00eda llegado a conquistar hasta seis esca\u00f1os en los distintos concejos municipales, la actividad electoral se nos fue haciendo por completo imposible. El vil asesinato de los camaradas Ra\u00fal Ram\u00edrez y Ayd\u00e9e Osorio, pero m\u00e1s que todo el golpe de gracia que fue para el MOIR la muerte criminal de Lucho \u00c1vila y su padre, el viejo Clemente, llevaron a Mosquera a disponer en forma perentoria la inmediata salida de los cuadros. A Luis \u00c1vila lo ven\u00eda acechando uno de estos comandos insurrectos, sigui\u00e9ndole los pasos con el mayor sigilo. Y por fin, el 12 de marzo de 1986, lo interceptaron cuando viajaba en mula a Montecristo. Despu\u00e9s los mismos hombres subieron al Dorado y, con igual sevicia, dieron muerte a su padre, Clemente \u00c1vila.<\/p>\n<p>Fue a ra\u00edz de este hecho que Mosquera orden\u00f3 salir. Desde Magangu\u00e9 se envi\u00f3 entonces un mensaje lac\u00f3nico a todos los descalzos: \u00abSalgan de inmediato y dejen todo\u00bb.<\/p>\n<p>A nuestros cuadros les toc\u00f3 abandonar lo construido en tantos a\u00f1os, empezando por las tiendas cooperativas, varias de ellas reci\u00e9n abastecidas. Abroquelado lealmente entre veinte caballer\u00edas por el largo camino de herradura, y con su hijo de cuatro a\u00f1os en ancas de la mula, V\u00edctor consigui\u00f3 llegar hasta un ca\u00f1o, donde pudo coger una chalupa. Recrudecida la violencia, su experiencia en la Serran\u00eda ya jam\u00e1s hab\u00eda de reanudarse.<\/p>\n<p>No se desalent\u00f3 y, antes bien, a partir de all\u00ed decidi\u00f3 integrarse con mayor \u00e1nimo y tes\u00f3n al multitudinario frente de los peque\u00f1os comerciantes en la ciudad de Bogot\u00e1. Con su labor an\u00f3nima y tenaz contribuy\u00f3 a fortalecer el Sindicato de Unidad de Comerciantes Menores, Sinucom, convirti\u00e9ndose en uno de sus pilares y orientadores, siempre a la cabeza en las distintas tareas partidarias, fuesen electorales o gremiales, o de estudio, cursillos y propaganda. Y a prop\u00f3sito, los cientos de banderas de color gualda y escarlata que a\u00fan enarbolamos en nuestros m\u00edtines y manifestaciones fueron hechos en su taller.<\/p>\n<p>Por causa de la quiebra, cada vez m\u00e1s ruinosa, en la que la apertura imperialista ha sumido a nuestro pa\u00eds, el desempleo se manifiesta en la incesante proliferaci\u00f3n de las peque\u00f1as ventas ambulantes y estacionarias. Amas de casa y hombres en el pleno vigor de sus facultades, como tambi\u00e9n ancianos y ni\u00f1os, se han visto compelidos a invadir calles y avenidas para poder llevar el diario sustento a sus hogares. Son cientos de millares de colombianos que no encuentran otra salida a su dif\u00edcil encrucijada que la del m\u00e1s resuelto combate contra los gobernantes ap\u00e1tridas, que siguen manteniendo la rodilla en tierra frente al oro yanqui y la metralla homicida para los hijos de su pueblo.<\/p>\n<p>Fue en este vasto frente de los vendedores donde V\u00edctor cumpli\u00f3 sin tacha, como integrante de la Comisi\u00f3n Obrera Nacional, la postrera misi\u00f3n que le confiara el moirismo.<\/p>\n<p>V\u00edctor contribuy\u00f3 al robustecimiento partidario, colaborando activamente en el proceso de unidad sindical, primero, y despu\u00e9s aplicando con celo y convicci\u00f3n la estrategia trazada por Mosquera desde la Conferencia de Villeta, en 1991, esa l\u00ednea pol\u00edtica a toda prueba que contin\u00faa iluminando nuestro duro sendero, ya desaparecido para siempre el fundador y gu\u00eda ideol\u00f3gico: la conformaci\u00f3n del m\u00e1s amplio frente de resistencia contra la recolonizaci\u00f3n norteamericana, la apertura y las privatizaciones, por defender la producci\u00f3n nacional y por salvaguardar los sagrados derechos de las masas trabajadoras. En fin, la m\u00e1s vigorosa unidad de todos los patriotas contra el creciente intervencionismo gringo en los asuntos internos de Colombia, gesta libertadora que salve a la naci\u00f3n y afirme en pie su dignidad.<\/p>\n<p>V\u00edctor pon\u00eda siempre los intereses del Partido por encima de los suyos particulares, y la pol\u00edtica por encima de lo gremial, actitud que configura justamente otra de nuestras altas tradiciones como Partido revolucionario. De \u00e9l podr\u00eda decirse, sin temor a faltar a la verdad, que jam\u00e1s se dej\u00f3 atraer hacia el pantano del economicismo. Y no perdi\u00f3 jam\u00e1s el rumbo ni el estilo, para rememorar la cl\u00e1sica expresi\u00f3n de Mosquera.<\/p>\n<p>Nuestro Partido, aunque peque\u00f1o en n\u00famero, es un grande partido. Aferr\u00e1ndose con valor a unos cuantos principioss, cuya justeza ha sido demostrada por los hechos, el MOIR no ha temido nadar contra la corriente, lo que constituye sin duda uno de los rasgos caracter\u00edsticos de nuestra identidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Perseveremos en las tareas cotidianas, fortalezcamos la unidad y pugnemos por colocarnos a la cabeza de cada una de las luchas que est\u00e1 librando el pueblo, prepar\u00e1ndonos para esos grandes d\u00edas en que se avanzar\u00e1n d\u00e9cadas. Inspir\u00e1ndonos en la memoria y el ejemplo del camarada V\u00edctor Manuel Moreno, nosotros, los bolcheviques de fin de siglo, sigamos batallando por hacer del MOIR el partido de la Revoluci\u00f3n colombiana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Palabras pronunciadas por el camarada Gabriel Fonnegra en el acto de homenaje a V\u00edctor Moreno, con motivo del primer aniversario de su fallecimiento. Hotel del Parque, Bogot\u00e1, 5 de mayo de 1998) Si hay un hombre en este Partido que resuma a cabalidad nuestras mejores tradiciones y ese acervo de ricas experiencias que hemos logrado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[167],"tags":[],"class_list":["post-20140","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-no-76-junio-13-de-1999"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[{"id":21081,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-moir-lamenta-la-desaparicion-del-camarada-victor-moreno-actuo-siempre-de-acuerdo-con-sus-ideas-yesid-garcia\/","url_meta":{"origin":20140,"position":0},"title":"El MOIR lamenta la desaparici\u00f3n del camarada V\u00edctor Moreno: &#8220;ACTU\u00d3 SIEMPRE DE ACUERDO CON SUS IDEAS&#8221;: YESID GARC\u00cdA","author":"admin","date":"mayo 2, 2005","format":false,"excerpt":"Cumplimos un penoso deber: devolver a la tierra a un entra\u00f1able hermano de clase, un camarada conocido y querido por todo el Partido, un esclarecido luchador del pueblo. 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