{"id":20087,"date":"2004-09-01T19:00:00","date_gmt":"2004-09-01T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2004\/09\/01\/reportaje-a-francisco-mosquera-somos-los-fogoneros-de-la-revolucion\/"},"modified":"2004-09-01T19:00:00","modified_gmt":"2004-09-01T19:00:00","slug":"reportaje-a-francisco-mosquera-somos-los-fogoneros-de-la-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/reportaje-a-francisco-mosquera-somos-los-fogoneros-de-la-revolucion\/","title":{"rendered":"Reportaje a Francisco Mosquera: &#8220;SOMOS LOS FOGONEROS DE LA REVOLUCI\u00d3N&#8221;"},"content":{"rendered":"<p>Cristina de la Torre (ed.). Colombia camino al socialismo. En la crisis liberal-conservadora. Cuadernos de &#8220;Alternativa&#8221;, Bogot\u00e1, 1976.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfLa ruptura del MOIR con el Partido Comunista tiene que ver con el conflicto chino-sovi\u00e9tico?<\/p>\n<p>MOSQUERA: La revoluci\u00f3n de cualquier pa\u00eds est\u00e1 determinada por sus fuerzas y contradicciones internas. Hemos insistido mucho en este principio b\u00e1sico, no tanto por contrarrestar la propaganda mercantilista de la reacci\u00f3n que tendenciosamente repite la cantinela de que los revolucionarios colombianos son accionados a control remoto desde el exterior, como para recordarles frecuentemente a nuestras camaradas que el triunfo de la revoluci\u00f3n estriba en el acierto con que interpretemos la realidad nacional y llevemos a la pr\u00e1ctica las soluciones que correspondan a dicha realidad. Cual faro orientador contamos con el marxismo-leninismo, la ideolog\u00eda invencible del proletariado que qu\u00eda nuestra acci\u00f3n. Pero si no partimos de las condiciones concretas de nuestro pa\u00eds para elaborar una l\u00ednea estrat\u00e9gica y t\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n colombiana, terminaremos como la mayor\u00eda de los intelectuales peque\u00f1o burgueses que no se vinculan a las masas ni a sus problemas, dedicados a la elucubraci\u00f3n y a la especuladera, alejados de las necesidades y demandas del pueblo y rumiando dogmas sin sustancia ni calor.<\/p>\n<p>Hemos procurado siempre obrar conforme a tales principios revolucionarios. Debido a ello propiciamos en 1974 la creaci\u00f3n de un frente con el Partido Comunista, no obstante las divergencias ideol\u00f3gicas que nos separan y la lucha pol\u00edtica que nos ha contrapuesto abiertamente. Despu\u00e9s de examinar los factores de la situaci\u00f3n de aquel entonces, nos convencimos de la necesidad de unificar esfuerzos para encarar la ofensiva de la gran coalici\u00f3n liberal-conservadora gobernante que ya visualizaba en L\u00f3pez Michelsen a su sol\u00edcito continuador. El proyecto de frente se rompi\u00f3 por donde se hab\u00eda soldado: el acuerdo para concentrar los ataques en los enemigos principales del pueblo colombiano, la alianza burgu\u00e9s-terrateniente proimperialista, cuya expresi\u00f3n pol\u00edtica ha sido el bipartidismo tradicional que, a partir del 21 de abril de 1974, pas\u00f3 a ser capitaneada por el m\u00e1ximo dirigente del llamado \u201cmandato claro\u201d. Consumado el triunfo de L\u00f3pez, el Partido Comunista, en lugar de comprender que se hab\u00eda consolidado mediante nuevas formas la pol\u00edtica frentenacionalista de la oligarqu\u00eda vendepatria, consider\u00f3 que con los resultados electorales de aquel 21 de abril se abr\u00edan las perspectivas de un \u201cnuevo poder\u201d. Tesis que entre otras cosas consign\u00f3 en el Informe Pol\u00edtico de su \u00faltimo Congreso de finales de 1975. Hace alrededor de a\u00f1o y medio que el Partido Comunista empez\u00f3 a hablar de los aspectos \u201cprogresistas\u201d, de la base \u201cdemocr\u00e1tica\u201d y de las contradicciones del gobierno lopista con la \u201cderecha\u201d. Se\u00f1al\u00f3 sin escr\u00fapulos que la coalici\u00f3n liberal-conservadora ultrarreaccionaria y antinacional se hallaba m\u00e1s representada por personajes como Lleras Restrepo que por el propio jefe del Estado.<\/p>\n<p>Todo esto termin\u00f3 estimulando las tendencias arribistas y las vacilaciones de la mayor\u00eda de los parlamentarios del MAC y debilitando el \u00fanico y fundamental punto de convergencia e identificaci\u00f3n entre el MOIR y el Partido Comunista; el combate consecuente contra los enemigos principales del pueblo colombiano acaudillados ahora por el gobierno lopista. En ello radic\u00f3 el rompimiento. Lo dem\u00e1s fueron las falsas imputaciones al MOIR, las intrigas, los alegatos en abstracto a favor de la \u201cunidad\u201d y contra la \u201cdivisi\u00f3n\u201d, y las violaciones de las normas democr\u00e1ticas de funcionamiento interno de la UNO, con que el Partido Comunista trat\u00f3 de enmascarar toda una pol\u00edtica de aliento a las inconsecuencias y al coqueteo con el r\u00e9gimen. Inclusive la direcci\u00f3n de este Partido, para tratar de justificar los descalabros de semejante pol\u00edtica cuando ya eran evidentes los resultados desastrosos del \u201cmandato claro\u201d en todos los \u00f3rdenes de la vida econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica del pa\u00eds, sali\u00f3 del aprieto declarando: el gobierno dio un \u201cviraje reaccionario\u201d. Viraje que tuvo el \u00e1nimo de ubicar, \u00f3igase bien, a partir del mes de mayo pasado. De tal manera que las desavenencias posteriores con el Partido Comunista y el quebramiento de la alianza contaron como causa m\u00e1s inmediata el incumplimiento de los compromisos acordados dentro de la UNO y la inclinaci\u00f3n a contemporizar con ciertas manifestaciones demag\u00f3gicas del actual gobierno.<\/p>\n<p>Pregunta: Pero no ha dicho una palabra sobre las repercusiones del conflicto chino-sovi\u00e9tico en la ruptura con el PC.<\/p>\n<p>MOSQUERA: Iba para all\u00e1. Solamente quer\u00eda dejar establecido que la t\u00e1ctica de alianza o rompimiento con el Partido Comunista por parte del MOIR ha radicado primordialmente en la posibilidad de lograr o no un entendimiento alrededor de la necesidad de aunar y coordinar esfuerzos en la lucha contra el imperialismo norteamericano y la oligarqu\u00eda vendepatria, en las circunstancias del per\u00edodo pol\u00edtico por el que atraviesa Colombia. Ahora bien, \u00bfcu\u00e1nto influye el conflicto chino-sovi\u00e9tico, para utilizar la expresi\u00f3n suya, en todos estos problemas y en el conjunto de la situaci\u00f3n nacional? Me temo que m\u00e1s de lo que algunos se imaginan.<\/p>\n<p>Las divergencias planteadas por el Partido Comunista de China frente al revisionismo contempor\u00e1neo, con epicentro en Mosc\u00fa, cumplen ya veinte a\u00f1os y se refieren a las m\u00e1s decisivas y trascendentales cuestiones de principio del marxismo-leninismo y del movimiento comunista internacional. En esta larga pol\u00e9mica no ha habido asunto ni tema de importancia para el proletariado y los pueblos que no haya sido tocado y debatido hasta las \u00faltimas consecuencias. Hacer una lista de tales discrepancias ser\u00eda una labor compleja. Pero si se me pidiera que resumiera en unas cuantas palabras en qu\u00e9 consiste el enfrentamiento de las dos posiciones radicalmente definidas, dir\u00eda que se compendian en si se sigue el amplio y luminoso camino de la revoluci\u00f3n y del triunfo de la causa del socialismo o se escoge la estrecha y tortuosa senda de la traici\u00f3n y de la entrega. Los dirigentes del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se decidieron por esta \u00faltima desde los tiempos de ese payaso de la historia que fue Nikita Jruschov. Y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, de cuna gloriosa del socialismo, pas\u00f3 a convertirse en t\u00e9trico basti\u00f3n del capitalismo en el cual los nuevos zares no s\u00f3lo explotan y sojuzgan al pueblo sovi\u00e9tico, sino que han iniciado por todo el globo la calculada operaci\u00f3n de expandir sus dominios y someter a su voluntad al resto de los pueblos y naciones, emulando fieramente en tan vand\u00e1lico empe\u00f1o con su principal competidor, el imperialismo norteamericano. El Partido Comunista de China, conducido por Mao Tsetung, conjuntamente con otros partidos hermanos, ha emprendido la defensa intransigente de los principios del marxismo-leninismo, armando ideol\u00f3gicamente a la clase obrera de todos los pa\u00edses y alertando a las pueblos sobre los peligros del expansionismo sovi\u00e9tico. La mayor\u00eda de los partidos comunistas ha optado por el revisionismo. La presente situaci\u00f3n tiene un antecedente. Hace m\u00e1s de medio siglo Lenin rompi\u00f3 con los partidos de la II Internacional que se escudaban en la posici\u00f3n revisionista para cometer las peores fechor\u00edas a nombre del proletariado. Las fuerzas que se agruparon en torno de la l\u00ednea de Lenin y del bolchevismo ruso no eran en verdad la mayor\u00eda, pero salieron a la postre victoriosas y los Kautsky, con su constelaci\u00f3n de partidos socialdem\u00f3cratas, terminaron siendo desenmascarados como renegados del marxismo y escabeles de la burgues\u00eda internacional. A pesar de las enormes dificultades del momento, ese ser\u00e1 el feliz desenlace de la descomunal batalla que el marxismo-leninismo libra contra el revisionismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, el marxismo-leninismo se fortalece y desarrolla \u00fanicamente en la lucha constante contra las tendencias ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas de las clases explotadoras y reaccionarias y en especial contra quienes pretenden desfigurarlo y ponerlo al servicio de estas clases. La importancia de la actual lucha del marxismo-leninismo contra el revisionismo consiste en que continuar\u00e1 incidiendo determinantemente, como lo ha venido haciendo, en los grandes acontecimientos pol\u00edticos de nuestra \u00e9poca y en que llegar\u00e1 a todos los confines de la tierra. Ello obedece al grado de avance a que han llegado las fuerzas revolucionarias del proletariado y a que la contienda involucra tanto a un grupo numerosos de Estados regidos por el revisionismo, con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica a la cabeza, como a los partidos comunistas que en varios pa\u00edses han llegado al poder y entre los cuales, se cuenta la Rep\u00fablica Popular China, que alberga a una cuarta parte de la poblaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>Colombia no escapa tampoco a la lucha ideol\u00f3gica y pol\u00edtica entre el marxismo-leninismo y el revisionismo. Aunque aqu\u00ed esta batalla se encuentra a\u00fan en un per\u00edodo incipiente, lo cierto es que los contendientes ya han desenvainado sus espadas. La direcci\u00f3n del Partido Comunista de Colombia se ha aferrado ciegamente a la corriente revisionista. Las fuerzas marxista-leninistas colombianas vienen plante\u00e1ndose desde hace una d\u00e9cada la urgencia de la construcci\u00f3n de un partido aut\u00e9nticamente proletario. El MOIR es producto de esa necesidad pol\u00edtica. Aunque el nombre de nuestro partido no es el m\u00e1s apropiado y la convocatoria del Congreso de fundaci\u00f3n del Partido del Trabajo de Colombia, debido a las vicisitudes de la lucha pol\u00edtica, tuvimos que postergarla para un futuro cercano, la aparici\u00f3n del MOIR es una de las consecuencias pr\u00e1cticas en nuestro pa\u00eds de la lucha entre las dos l\u00edneas. Al fin y al cabo, la cuesti\u00f3n del nombre es secundaria y, no obstante haber saltado el MOIR al ruedo de la lucha de clases, consideramos que nos hallamos a\u00fan en las secuencias iniciales de la construcci\u00f3n de nuestro Partido en los \u00f3rdenes te\u00f3rico, pol\u00edtico y organizativo.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfNo le parece que varias agrupaciones pol\u00edticas se proponen ese mismo objetivo y que ello ha conducido a una gran divisi\u00f3n y atomizaci\u00f3n de las fuerzas revolucionarias?<\/p>\n<p>MOSQUERA: Estamos aprendiendo a hacer la revoluci\u00f3n, haci\u00e9ndola en un pa\u00eds en donde no ha existido jam\u00e1s una corriente marxista-leninista que merezca el t\u00edtulo de tal. Al contrario, en Colombia ech\u00f3 primero ra\u00edces el revisionismo que el marxismo-leninismo. Esto ha condicionado en forma muy especial el desarrollo de la conciencia revolucionaria de la clase obrera colombiana, la cual no ha logrado a\u00fan cumplir a cabalidad su papel de vanguardia en nuestro proceso revolucionario. Nos hallamos en los umbrales de los intentos serios de esta lucha. Sin embargo, comprendemos, mejor que nuestros cr\u00edticos, que vivimos todav\u00eda un momento que no dudamos en calificar fundamentalmente de aprendizaje, tanto en el estudio del marxismo como en el conocimiento de la realidad nacional, aprendizaje que no adelantamos \u00fanicamente en los libros, sino pugnando por vincularnos cada vez m\u00e1s estrechamente a las clases revolucionarias, con las cuales colaboramos en la lucha por alcanzar sus aspiraciones m\u00e1s sentidas, pero de quienes recibimos lecciones de un valor insustituible. As\u00ed ser\u00e1 durante todo el curso de la revoluci\u00f3n. Pero ahora el aspecto principal es que recibimos m\u00e1s de lo que damos, aprendemos m\u00e1s de los que aportamos.<\/p>\n<p>De todas maneras, en ese permanente conjugar del estudio de las verdades universales del marxismo-leninismo con la pr\u00e1ctica concreta de nuestra revoluci\u00f3n, hemos venido desbrozando una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n colombiana. Esta teor\u00eda est\u00e1 en franca contraposici\u00f3n con las concepciones ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas del revisionismo y con las m\u00faltiples tendencias de la peque\u00f1a burgues\u00eda socialista. Hay en la actualidad una aguda confrontaci\u00f3n entre las diferentes tesis y soluciones que las diversas clases conciben para los graves problemas del pa\u00eds. Disputa que s\u00f3lo la pr\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n colombiana podr\u00e1 dirimir. A toda revoluci\u00f3n la antecede una gran lucha ideol\u00f3gica desencadenada por las fuerzas nuevas contra los viejos intereses y poderes establecidos. Las fuerzas que irrumpen en el palenque de la Colombia de hoy, con sus propios planteamientos y f\u00f3rmulas, son las clases antiimperialistas y revolucionarias. Estas se encuentran conformadas por el proletariado, el campesinado, la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana y la gama de peque\u00f1os y mediados productores y comerciantes. De ah\u00ed la proliferaci\u00f3n de grupos y tendencias. Pero este fen\u00f3meno nos debe alegrar y no entristecer. Despu\u00e9s de la actual confrontaci\u00f3n y divisi\u00f3n vendr\u00e1 un proceso de unidad y de acci\u00f3n del pueblo, en pro de luchas m\u00e1s elevadas y en torno a un centro correcto. Esta ser\u00e1 la l\u00f3gica invariable de la revoluci\u00f3n. Por eso no me preocupa la divisi\u00f3n preexistente.<\/p>\n<p>El pueblo no saldr\u00e1 del caos y de la atomizaci\u00f3n mientras no sean conocidas, puestas a prueba y desenmascaradas una a una las l\u00edneas equivocadas, reaccionarias y traidoras. \u00danicamente en esa forma llegar\u00e1 a relucir la orientaci\u00f3n acertada del proletariado y su partido, como m\u00e1ximos dirigentes de la revoluci\u00f3n colombiana. Por otra parte, lo que est\u00e1 en crisis es la caduca sociedad neocolonial y semifeudal de Colombia, con todos sus falsos valores. Contra el neocolonialismo y el semifeudalismo el proletariado colombiano presenta la soluci\u00f3n de la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica, que implica la unidad en un gran frente \u00fanico antiimperialista de todas las clases y fuerzas revolucionarias. Esta estrategia ha comenzado a abrirse paso y cuenta ya con el apoyo y simpat\u00eda de amplios sectores de masas. La hora del proletariado ha sonado y con ella la del pueblo y la naci\u00f3n colombiana.<\/p>\n<p>Pregunta: Seg\u00fan eso, \u00bfcu\u00e1l es entonces el enemigo fundamental del movimiento revolucionario mundial, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica o el imperialismo norteamericano?<\/p>\n<p>MOSQUERA: El mundo se halla vuelto al rev\u00e9s. La transformaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de un pa\u00eds socialista en un pa\u00eds socialimperialista configura un cambio de consideraci\u00f3n en la situaci\u00f3n mundial. En Colombia hay personas honestas que creen todav\u00eda que semejante an\u00e1lisis del panorama internacional es una horrenda calumnia de los moiristas. Valdr\u00eda la pena que se hiciera esta sencilla reflexi\u00f3n. Quien camine como ganso, nade como ganso y grazne como ganso, es un ganso. Quien extienda sus tent\u00e1culos por todo el orbe con el objetivo de someter a su dominio y explotaci\u00f3n colonialista a pueblos y naciones, quien forme bloques militares y propague por doquier sus flotas de guerra, quien aproveche cualquier conflicto o dificultad de los pa\u00edses de los cinco continentes para meter cu\u00f1a y expandir su influencia, ese alguien ser\u00e1 un imperialista. Y si se presenta como socialista, ser\u00e1 un socialimperialista. En los \u00faltimos diez a\u00f1os el revisionismo sovi\u00e9tico para a paso ha venido explay\u00e1ndose por el mundo e incrementando sus actos de agresi\u00f3n y dominaci\u00f3n. Invade militarmente a Checoslovaquia y atenacea con su poder los pa\u00edses europeos que giran en su \u00f3rbita. Se infiltra en el Medio Oriente, se inmiscuye en Europa Occidental, a la cual busca flanquear con sus bases y tropas desplazadas por mar y tierra, promueve conflictos en el subcontinente asi\u00e1tico y codicia a las naciones de Indochina reci\u00e9n liberadas del yugo imperialista norteamericano, lanza sus garras sobre el \u00c1frica, se introduce abiertamente en Angola e intriga y coacciona a la Organizaci\u00f3n de la Unidad Africana para que obedezca sus designios y a la vez inicia sus asedio y presi\u00f3n sobre las naciones latinoamericanas. Tal el cuadro de desarrollo del expansionismo sovi\u00e9tico. Lo que se observa en la presente situaci\u00f3n mundial es que mientras el imperialismo norteamericano, acosado por m\u00faltiples contradicciones, se ve impelido a retroceder, la amenaza del socialimperialismo sovi\u00e9tico se levanta provocadoramente en todo el universo. Actualmente la pugna de las dos superpotencias representa el m\u00e1s serio peligro de una nueva conflagraci\u00f3n mundial. Pero al mismo tiempo crece la resistencia de los pueblos y naciones a la dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n colonialista de viejo y de nuevo tipo y junto a ellos el proletariado internacional, los pa\u00edses socialistas y las fuerzas revolucionarias, democr\u00e1ticas y defensoras de la paz mundial, constituyen la m\u00e1s gigantesca muralla de contenci\u00f3n a los deseos del hegemonismo de las dos superpotencias.<\/p>\n<p>Pregunta: Y en Colombia \u00bfcu\u00e1l es le enemigo principal, el Partido Comunista o la burgues\u00eda?<\/p>\n<p>MOSQUERA: Colombia es una neocolonia de los Estados Unidos. Sobre nuestro pa\u00eds tambi\u00e9n rondan los buitres del capital internacional imperialista de varios pa\u00edses europeos y del Jap\u00f3n. Por su lado, el socialimperialismo sovi\u00e9tico se relame de ganas de introducir sus afiladas u\u00f1as en nuestros asuntos internos y sacar igualmente tajada. Sin embargo, la realidad de bulto ha sido la de que Colombia desde finales del siglo pasado y comienzos del presente se mantiene primordialmente bajo la f\u00e9rrea dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n del imperialismo norteamericano.<\/p>\n<p>La presencia de los grupos monopolistas distintos a los norteamericanos resulta en nuestro pa\u00eds notoriamente secundaria frente a \u00e9stos. La causa principal del estancamiento de las fuerzas productivas colombianas, de la supervivencia del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente en nuestros campos, de la miseria de las masas populares y del atraso y subdesarrollo general de Colombia radica en la larga expoliaci\u00f3n neocolonialista de los Estados Unidos sobre nuestra naci\u00f3n. Por consiguiente, el remedio a nuestros males seculares s\u00f3lo puede partir de la revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional, cuyo blanco principal es el imperialismo norteamericano.<\/p>\n<p>A esta revoluci\u00f3n contribuir\u00e1n las fuerzas revolucionarias, democr\u00e1ticas y patri\u00f3ticas del pa\u00eds, las cuales emprender\u00e1n una profunda transformaci\u00f3n democr\u00e1tica en todos los \u00f3rdenes y cuyo objetivo fundamental consiste en construir una rep\u00fablica independiente, soberana, aut\u00f3noma, popular, democr\u00e1tica y en marcha al socialismo. Es decir, que una vez conquistada la independencia del yugo de los Estados Unidos, Colombia deber\u00e1 insistir de manera invariable en una l\u00ednea de preservar celosamente la libertad alcanzada, mantener una aut\u00e9ntica soberan\u00eda, fijarse la meta de principio de basarse principalmente en sus propios esfuerzos y lograr el cabal autosostenimiento. Ello no implica que la futura rep\u00fablica popular y democr\u00e1tica de Colombia deba enfrascarse en una nacionalismo cerril y ciego. No obstante ser la nuestra una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de liberaci\u00f3n nacional, comprendemos a fondo, y lo hemos proclamado, que la nueva Colombia requerir\u00e1 para su desarrollo de las relaciones comerciales y estatales con el resto de pa\u00edses. Subrayamos, eso s\u00ed, en forma especial, que tales relaciones deber\u00e1n darse en pie de igualdad y en beneficio rec\u00edproco. El Estado democr\u00e1tico-popular propiciar\u00e1 las relaciones con todos los pa\u00edses y gobiernos, al margen del r\u00e9gimen social de \u00e9stos, incluyendo a Estados Unidos, sobre la base del respeto mutuo a la soberan\u00eda, no agresi\u00f3n, no interferencia en lo asuntos interno y dem\u00e1s principios de coexistencia pac\u00edfica.<\/p>\n<p>Nuestra posici\u00f3n es eminentemente internacionalista. Defendemos sin intransigencia el derecho de nuestro pa\u00eds a la soberan\u00eda, mas su destino de naci\u00f3n libre y autosuficiente forma parte integral, y as\u00ed lo concebimos, de la lucha de los pueblos sometidos y esquilmados del Tercer Mundo por id\u00e9nticos objetivos de independencia y libertad. El triunfo de la revoluci\u00f3n colombiana, a\u00fan en su primera etapa democr\u00e1tica, fortalecer\u00e1 la corriente universal por el socialismo, apoyar\u00e1 al proletariado internacional y a las rep\u00fablicas socialistas. Al lado del movimiento de liberaci\u00f3n nacional del Tercer Mundo, del proletariado internacional, de las rep\u00fablicas socialistas y de los movimientos revolucionarios y democr\u00e1ticos de todos los pa\u00edses, la revoluci\u00f3n colombiana aportar\u00e1 su contingente a la conformaci\u00f3n del frente de lucha m\u00e1s amplio y m\u00e1s profundo en la historia de la humanidad contra el imperialismo y a favor del socialismo, la democracia y la paz mundial. Esta, nuestra concepci\u00f3n internacionalista proletaria.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfNo es contradictorio apoyar la pol\u00edtica internacional de China, y sin embargo, buscar alianza con el PC de Colombia?<\/p>\n<p>MOSQUERA: A muchas personas desorientadas de dentro y fuera del pa\u00eds les ha parecido un esc\u00e1ndalo la alianza que durante un buen tramo el MOIR mantuvo con el Partido Comunista de Colombia. Les parece incompatible que actuemos aut\u00f3nomamente en Colombia cuando al mismo tiempo porfiamos en fortalecer la unidad de las fuerzas marxista-leninistas y del proletariado mundial en torno a la l\u00ednea general defendida por Mao Tsetung. A tales personas no les cabe en la cabeza que el MOIR en su lucha pol\u00edtica en pro de la revoluci\u00f3n colombiana se atenga invariablemente a un principio, reivindicado precisamente por la direcci\u00f3n del Partido Comunista de China: el de que en el movimiento comunista internacional no debe haber bast\u00f3n de mando de unos partidos sobre otros. Esta norma marxista-leninista conlleva mayor importancia de lo que a primera vista se capta. Si los diversos partidos comunistas no gozan de completa independencia y autonom\u00eda para decidir cuanto les compete como vanguardias proletarias revolucionarias, en consonancia con las realidades y acontecimientos de sus respectivos pa\u00edses, y por el contrario, est\u00e1n obligados a ejecutar al pie de la letra las \u00f3rdenes de los \u201cpartidos padres\u201d o del \u201cpartido padre\u201d, jam\u00e1s podr\u00e1n trazar directrices acordes con las condiciones concretas y con las ense\u00f1anzas de la lucha diaria. Para el MOIR este principio es irrenunciable. Y no es que neguemos la necesidad de la unidad del movimiento comunista internacional, la cual consideramos de una importancia fundamental, pero \u00e9sta s\u00f3lo la lograremos con el m\u00e9todo del respeto mutuo, del intercambio de opiniones y proscribiendo la supremac\u00eda de unos partidos obreros frente al resto.<\/p>\n<p>Nosotros aprendemos de la experiencia de los comunistas que en otras latitudes nos han antecedido en las tareas de organizar y conducir a la victoria a la clase obrera, mas sopesamos a cada momento las peculiaridades de Colombia para saber comportarnos. La unidad del movimiento comunista internacional habr\u00e1 de partir del considerando de que todos los partidos proletarios se encuentran en pie de igualdad, son independientes y tienen todo el derecho a utilizar sin cortapisas el arma de la cr\u00edtica. El revisionismo sovi\u00e9tico pretende que los partidos comunistas sean sus estafetas por todo el globo. Casualmente, contra tan inadmisible pretensi\u00f3n del revisionismo sovi\u00e9tico, el Partido Comunista de China comenz\u00f3 la portentosa lucha por rescatar el marxismo-leninismo de manos de sus falsificadores y preservar la verdadera unidad del movimiento comunista internacional.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el rompimiento de la alianza entre el MOIR y el Partido Comunista y la conversi\u00f3n de la UNO en aparato de bolsillo de esta agrupaci\u00f3n, no dudo en calificarlos como acontecimientos desafortunados para el proceso revolucionario colombiano. Cuando era m\u00e1s imperiosa la urgencia de consolidar la unidad alcanzada para combatir el r\u00e9gimen lopista, que emergi\u00f3 temporalmente victorioso el 21 de abril, el Partido Comunista vacil\u00f3 en continuar enfilando bater\u00edas contra la coalici\u00f3n liberal-conservadora que formalmente hab\u00eda cambiado de gobierno y procedi\u00f3 a atropellar las normas org\u00e1nicas de funcionamiento democr\u00e1tico de la UNO. No obstante lo enconado de la controversia, salpicada de buena dosis de sectarismo a cargo del Partido Comunista, sigo siendo un convencido de la necesidad de no escatimar esfuerzo alguno para restaurar la alianza, conforme, desde luego, a unos lineamientos definidamente revolucionarios y combativos.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n colombiana dar\u00eda un gran paso adelante en las presentes circunstancias si coronara con \u00e9xito la tarea de la constituci\u00f3n de un frente antiimperialista con todas las fuerzas que sinceramente est\u00e1n decididas a luchar por la liberaci\u00f3n nacional y la construcci\u00f3n en Colombia de una rep\u00fablica democr\u00e1tica, popular, aut\u00e9nticamente soberana, lista a rechazar todo intento de \u201cprotecci\u00f3n\u201d, saqueo e intervenci\u00f3n de las potencias extranjeras. Enormes beneficios traer\u00eda para el pa\u00eds la conformaci\u00f3n de dicho frente, as\u00ed fuese en un principio un frente peque\u00f1o, integrado por los partidos y movimientos m\u00e1s resueltos, cuyo engrosamiento ser\u00eda inevitable y estar\u00eda garantizado por la aplicaci\u00f3n acertada de una pol\u00edtica unitaria que permitiera la organizaci\u00f3n a la larga del 90% y m\u00e1s de la poblaci\u00f3n colombiana. La frontera divisoria en Colombia entre la revoluci\u00f3n y la reacci\u00f3n, entre la izquierda y al derecha, entre el marxismo-leninismo y el revisionismo, pasa por el meridiano del frente \u00fanico antiimperialista; quienes lo entorpecen con uno u otro pretexto pertenecen al segundo bando y quienes lo faciliten con una posici\u00f3n consecuentemente unitaria estar\u00e1n ubicados en el primero.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfEn 1978 habr\u00e1 candidato \u00fanico de la izquierda?<\/p>\n<p>MOSQUERA: Si antes del 18 de abril resulta pr\u00e1cticamente imposible reestructurar un frente conjunto a escala nacional, debido a una serie de razones expuestas, despu\u00e9s de esa fecha habr\u00e1 que conseguirlo como un gran imperativo pol\u00edtico del per\u00edodo por que atraviesa la revoluci\u00f3n colombiana. Necesario no tanto para afrontar las elecciones presidenciales de 1978, como para encarar las tareas que anuncian los primeros vientos de la tormenta revolucionaria que se avecina. La inestabilidad tradicional de las instituciones de estas democracias neocoloniales y el estruendoso fracaso de la administraci\u00f3n. L\u00f3pez Michelsen, mucho antes de cumplir la mitad de su vigencia constitucional, las contradicciones crecientes en el seno de la coalici\u00f3n olig\u00e1rquica y la honda divisi\u00f3n del Partido Liberal mayoritario, la aguda crisis y la descomposici\u00f3n social llegadas a extremos intolerables, el descontento popular generalizado y los brotes continuos de rebeld\u00eda de las masas expresados en las m\u00e1s variadas formas de lucha, son factores que nos est\u00e1n indicando a las claras que Colombia se precipita aceleradamente a un momento crucial de su desarrollo hist\u00f3rico. La mar est\u00e1 picada, como dicen los marinos. Y los revolucionarios estamos en la obligaci\u00f3n de hacer una apreciaci\u00f3n muy correcta del inmediato futuro. De ello depende el que cosechemos grandes victorias o graves derrotas.<\/p>\n<p>Nadie puede sostener con un grado m\u00e1s o menos cierto de seguridad, por ejemplo, que haya elecciones en 1978. Si la situaci\u00f3n sigue evolucionando en el sentido que arriba anotaba, lo m\u00e1s probable ser\u00e1 que, por encima de la campa\u00f1a de institucionalizaci\u00f3n del presidente, la coalici\u00f3n gobernante prefiera buscar otros medios para tratar de capear el vendaval. No hay que perder de vista que la alianza liberal-conservadora quem\u00f3 con L\u00f3pez Michelsen la \u00faltima carta presentable y que pod\u00eda mover las esperanzas de un mont\u00f3n de gentes fatigadas de tantos trucos de las clases dominantes. El partido liberal corre desesperado hacia un callej\u00f3n sin salida. Si logra superar la divisi\u00f3n persistente, cualquiera de las dos opciones principales a que est\u00e1 abocado, el se\u00f1or Lleras Restrepo, o el se\u00f1or Turbay Ayala, jam\u00e1s conseguir\u00e1n reto\u00f1ar las marchitas ilusiones. El uno ya ocup\u00f3 la Presidencia de la Rep\u00fablica y, no obstante su intensa campa\u00f1a, no ha sido capaz de desvanecer de la memoria de la mayor\u00eda de los colombianos los desastres en todos los \u00f3rdenes de su gesti\u00f3n gubernamental. El otro es lo que llaman un manzanillo, desacreditando por tal, aun en determinados sectores de las oligarqu\u00edas. Ninguno es una ficha gananciosa para una situaci\u00f3n como la que vive la naci\u00f3n colombiana. Un mandatario de filiaci\u00f3n conservadora no ser\u00eda tampoco una medida aconsejable para la estabilidad de la coalici\u00f3n antipatri\u00f3tica. Por otra parte, dentro de esta coalici\u00f3n afloran a cada instante nuevas y m\u00e1s profundas contradicciones. Lo anterior no significa que la alianza burgu\u00e9s-terrateniente proimperialista, cuya expresi\u00f3n pol\u00edtica es el contubernio liberal-conservador, vaya a desaparecer. \u00danicamente nos alerta sobre que el Estado colombiano, que continuar\u00e1 apoyado en las muletas de los dos desgastados partidos tradicionales, se ver\u00e1 inclinado a buscar otras formas y m\u00e9todos de gobierno distintos a los previstos en la constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las fuerzas revolucionarias deben prepararse desde ya para cualquiera de las dos eventualidades: si hay elecciones en 1978, para presentarse lo m\u00e1s s\u00f3lidamente unidas con un candidato \u00fanico cuyo nombre habr\u00e1 de ser escogido por consenso y democr\u00e1ticamente entre las organizaciones partidistas interesadas; y si no hay elecciones, es mucho m\u00e1s necesaria la unidad no s\u00f3lo para garantizar su propia subsistencia, sino para impedir que la reacci\u00f3n aplaste las m\u00faltiples explosiones de la lucha de las masas que en la actualidad ha cobrado un nuevo y promisorio \u00edmpetu. Prepar\u00e9monos para lo peor. Alist\u00e9monos para cumplir a cabalidad el papel de protagonistas de los trascendentales sucesos revolucionarios que se han puesto a la orden del d\u00eda y con los cuales Colombia, en el \u00faltimo cuarto de este siglo, se encaminar\u00e1 inconteniblemente hacia radicales transformaciones. Por doquier estallar\u00e1n conflictos y disturbios. El nacimiento de la nueva sociedad ser\u00e1 un alumbramiento doloroso y sus primeros vagidos convulsionar\u00e1n a la Am\u00e9rica entera. Como bomberos del proceso actuar\u00e1n el imperialismo, la reacci\u00f3n y el oportunismo. A nosotros nos corresponde el deber de fogoneros de la revoluci\u00f3n. La consigna de la hora es prepararnos para tan excepcional oportunidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfA qu\u00e9 atribuye el vertiginoso descr\u00e9dito del gobierno de L\u00f3pez Michelsen?<\/p>\n<p>MOSQUERA: El lopismo coet\u00e1neo llega al poder con la m\u00e1s caudalosa votaci\u00f3n en los anales de la Rep\u00fablica. Adem\u00e1s de los tres millones de sufragantes liberales, en sana l\u00f3gica debemos sumarle el mill\u00f3n y medio de votos conservadores, habida cuenta de que el gobierno lopista es igualmente bipartidista como los cuatro anteriores del Frente Nacional. O sea que el \u201cmandato claro\u201d inici\u00f3 su gesti\u00f3n con una votaci\u00f3n de respaldo de cuatro millones y medio. A la cual vale la pena agradecerle la expectativa ben\u00e9vola con que lo recibieron al anapismo y algunos integrantes de la UNO, en especial determinados parlamentarios del MAC. Usted recordar\u00e1 la euforia colectiva alrededor de la figura del vencedor del 21 de abril. Los m\u00e1s avivatos pregonaron tambi\u00e9n que eran \u201cizquierdistas\u201d como el presidente elegido. Los m\u00e1s ingenuos remarcaron que con el desenlace electoral se abr\u00eda un per\u00edodo de mayores libertades y derechos democr\u00e1ticos, que las masas que votaron por el delf\u00edn liberal estaban en condiciones de presionar y conseguir el cumplimiento de ciertas promesas hechas por el jefe de Estado durante su campa\u00f1a, e incluso llegaron a decir que el lopismo podr\u00eda realizar algunos puntos del programa de la UNO, advirtiendo que ellos apoyar\u00edan tales realizaciones, con lo cual no estaban respaldando al gobierno sino al programa de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En fin, todo este festival de ilusiones con respecto al advenimiento del fundador del extinto MRL al mando supremo de la naci\u00f3n, velaba de mala fe o ignoraba crasamente un hecho por dem\u00e1s evidente y clave: que L\u00f3pez Michelsen se hallaba, sin otra alternativa, resuelto a ejecutar la \u00fanica promesa que formul\u00f3 en serio a lo largo y ancho del pa\u00eds, la de proseguir la obra del Frente Nacional. Por eso el MOIR ha insistido en motejar este cuatrienio de continuista y a su principal gestor de continuador. Con un agravante. Las elecciones de 1974 arrojaron unos guarismos abrumadoramente favorables a L\u00f3pez, y su gobierno se instal\u00f3 en medio de una atm\u00f3sfera de particular vigor y optimismo. Comparado con los reg\u00edmenes inmediatamente anteriores, el del \u201cmandato claro\u201d empezaba labores aparentemente mejor apuntalado y por lo tanto podr\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de donde fueron aquellos en su pol\u00edtica antinacional y antipopular. En realidad, el se\u00f1or L\u00f3pez anduvo m\u00e1s aprisa y m\u00e1s descaradamente. A los 41 d\u00edas de posesionado decret\u00f3 la emergencia econ\u00f3mica con el objetivo de aumentar los privilegios a los monopolios norteamericanos, al capital financiero, a los pulpos urbanizadores, a los magnates del caf\u00e9 y para poner en pr\u00e1ctica una reforma tributaria abiertamente regresiva, confeccionada durante el gobierno de Lleras Restrepo, pero que ni \u00e9ste ni Pastrana Borrero se atrevieron a instaurar. Esta reforma tributaria estableci\u00f3 un considerable aumento de los grav\u00e1menes a las ventas, a la peque\u00f1a y mediana industria y aliger\u00f3 los impuestos de las grandes sociedades an\u00f3nimas, preferencialmente de las extranjeras. Las medidas de emergencia econ\u00f3mica lesionaron enormemente los intereses de la naci\u00f3n y el pueblo colombiano e incidieron de manera directa en el alto costo de vida, con una intensidad y una aceleraci\u00f3n pocas veces conocidas.<\/p>\n<p>Menci\u00f3n aparte merece el alza mensual de la gasolina, por demanda perentoria de las compa\u00f1\u00edas petroleras norteamericanas, la cual repercute igualmente en el cicl\u00f3n alcista que desfalca sin clemencia los raqu\u00edticos ingresos de las masas trabajadoras. Tambi\u00e9n sobresale por su car\u00e1cter retardatario la llamada Ley de Aparcer\u00eda, con que el lopismo premi\u00f3 con largueza la colaboraci\u00f3n decisiva de la clase terrateniente en su ascenso al mando. Esta ley acondiciona a la \u00e9poca \u201cmoderna\u201d las relaciones de explotaci\u00f3n servil en el campo colombiano, refuerza las ataduras que mantienen a los campesinos uncidos a la coyunda de lo se\u00f1ores de la tierra. Es un intento por rescatar el pasado y eternizar el atraso. Y ante la clase obrera la pol\u00edtica del \u201cmandato claro\u201d ha estado encaminada a cercenar al movimiento sindical los derechos de organizaci\u00f3n, expresi\u00f3n y huelga, con el prop\u00f3sito de imponer la congelaci\u00f3n de salarios en topes que no se compadecen con la carest\u00eda de la vida y el envilecimiento de la moneda. Y frente al estudiantado colombiano, heroico en mil batallas por la liberaci\u00f3n nacional y la democracia, cuando el r\u00e9gimen actual comprendi\u00f3 que no conseguir\u00eda domarlo a punta de demagogia, procedi\u00f3 a sofocarlo a punta de fusil. De ese tenor antinacional y antipopular ha sido toda la orientaci\u00f3n y la conducta del continuismo. Para sacar sus nefastos designio recurri\u00f3, el igual que sus predecesores, al estado de sitio y a la represi\u00f3n violenta. Pero su descr\u00e9dito fue asimismo vertiginoso y la situaci\u00f3n se le ha complicado hasta m\u00e1s no poder. El lopismo ha pasado a la defensiva. El hecho mismo de que las elecciones pr\u00f3ximas se efect\u00faen bajo el estado de sitio, por temor a la acci\u00f3n pol\u00edtica de los partidos y organizaciones revolucionarias, est\u00e1 patentizando su flaqueza y debilidad. La lucha de las masas populares se presenta ahora amenazante y con magn\u00edficas perspectivas de ampliarse y profundizarse. Huelgas, paros c\u00edvicos, invasiones campesinas, batallas callejeras estallan a diario y en todo el territorio patrio. Lo cual no demuestra m\u00e1s que el triunfo electoral de L\u00f3pez Michelsen en 1974 no dej\u00f3 de ser una estrella fugaz en la multifac\u00e9tica y convulsionada sociedad colombiana.<\/p>\n<p>Terminado el pasajero resplandor, el porvenir de la reacci\u00f3n olig\u00e1rquica volvi\u00f3 a hundirse en la oscuridad. La coalici\u00f3n liberal-conservadora da palos de ciego y marcha tambaleante hacia la tumba. Su agon\u00eda puede ser larga pero lo cierto es que ya empez\u00f3.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfCon qu\u00e9 m\u00e9todos participa el MOIR en la campa\u00f1a electoral y cu\u00e1les son las principales experiencias recibidas a trav\u00e9s de esta forma de lucha?<\/p>\n<p>MOSQUERA: El MOIR participa en la lucha electoral con el supremo criterio de contribuir a desembotar la conciencia de las masas y hacer m\u00e1s clara y comprensible la lucha de clases que subyace en las manifestaciones y actividades de la sociedad colombiana. La oligarqu\u00eda dominante, como los explotadores en todos los tiempos, desata la m\u00e1s s\u00f3rdida, cruel y sistem\u00e1tica lucha contra los explotados, pero hip\u00f3crita y cobarde por naturaleza, se empe\u00f1a a la vez en encubrir, mistificar y desfigurar esta lucha, a los ojos de sus contradictores de clase. Mientras enga\u00f1a, persigue y golpea con sa\u00f1a a las masas trabajadoras, la minor\u00eda detentadora del poder no tiene la menor verg\u00fcenza de presentarse como protectora y benefactora de las grandes mayor\u00edas populares. Nuestro primer deber consiste pues en correr el velo que envuelve las contradicciones de clase y lograr que \u00e9stas puedan ser desentra\u00f1adas y entendidas di\u00e1fanamente por millones de personas. En primer lugar, para que la clase obrera, y con ella el resto de clases sojuzgadas de Colombia, consiga identificar a sus verdaderos enemigos y los ardides y tretas de estos. Y para que el proletariado, partiendo de esta base, se ponga en condiciones de organizar sus fuerzas y las de sus aliados en las m\u00faltiples batallas por la liberaci\u00f3n nacional y la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Arrancar el antifaz al mentiroso gobierno del \u201cmandato claro\u201d ha sido nuestra principal preocupaci\u00f3n en esta campa\u00f1a electoral. Hacer consciente que el se\u00f1or L\u00f3pez Michelsen en el poder es el continuismo, o sea, la prolongaci\u00f3n de la coalici\u00f3n liberal-conservadora proimperialista, antinacional, antipopular y antidemocr\u00e1tica, que viene esquilmando a la naci\u00f3n y empobreciendo al pueblo. Que quienes traten de enmascarar por uno y otro medio esta cruda realidad terminar\u00e1n haci\u00e9ndoles compa\u00f1\u00eda a los vendepatria y traidores. Que s\u00f3lo una l\u00ednea consecuente de unidad de todas las fuerzas revolucionarias y patri\u00f3ticas, dirigida tanto contra el sistema general como contra el r\u00e9gimen lopista que lo representa concretamente, ganar\u00e1 el respaldo entusiasta de las masas populares de la ciudad y e campo. Y efectivamente, la consigna central de \u201ccontra el mandato de hambre, a la carga\u201d, lanzada por nuestro Partido para la campa\u00f1a electoral, compendia y recoge los deseos de combate de los sectores mayoritarios de la poblaci\u00f3n colombiana que en carne propia padecen los catastr\u00f3ficos resultados de la pol\u00edtica oficial. La gran prensa y reconocidos personajes de lo partidos tradicionales se han quejado ya por la propaganda de descr\u00e9dito emprendida por el MOIR contra el gobierno. Curiosamente, la direcci\u00f3n del Partido Comunista tambi\u00e9n se abalanz\u00f3 con improperios de toda \u00edndole cuando apareci\u00f3 la consigna, censur\u00e1ndola por \u201cliberal\u201d, y \u201cseudorrevolucionaria\u201d y \u201cgaitanista\u201d. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 lo que les irrita el \u00e1nimo a estos ex aliados del MOIR? \u00bfEl ataque frontal contra el \u201cmandato de hambre, demagogia y represi\u00f3n\u201d de L\u00f3pez Michelsen, o el hecho de que se recuerde el grito de combate de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n y con \u00e9l retornen a la memoria algunos episodios err\u00e1ticos sobre los cuales no ha sido grato hablar? En todo caso la consigna constituy\u00f3 un acierto, como ser\u00e1 siempre conducente recoger la tradici\u00f3n de lucha de nuestro pueblo. Cuando exaltamos, por ejemplo, el emblema inmortal de los comuneros del siglo XVIII, \u201cUni\u00f3n de los oprimidos contra los opresores\u201d, y que bien puede ser el lema de la lucha de nuestros d\u00edas, no quiere decir que acojamos el punto de vista ni las concepciones de los revolucionarios de aquella \u00e9poca. Sabemos, como nadie en Colombia, que no obstante caracterizarse la actual revoluci\u00f3n como una revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional, democr\u00e1tico-burguesa, realizada por la alianza de todas las clases revolucionarias, es exclusivamente la clase obrera y su ideolog\u00eda invencible, el marxismo-leninismo, el factor dirigente de la misma. En s\u00edntesis , la \u00edndole de los ataques contra la t\u00e1ctica revolucionaria y unitaria planteada por el MOIR para el actual per\u00edodo, as\u00ed como la procedencia de esos ataques, prueban la justeza de nuestra posici\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Resuelta la cuesti\u00f3n de la orientaci\u00f3n y objetivos pol\u00edticos de la campa\u00f1a, se coloca en primer plano el problema de la vinculaci\u00f3n a las masas. Aunque el continuismo ha tomado las m\u00e1ximas precauciones para impedir la libre concurrencia en estas elecciones de los partidos y movimientos opuestos a las corrientes afectas al r\u00e9gimen, como la del sostenimiento del estado de sitio, las fuerzas revolucionarias deben realizar todos los esfuerzos necesarios para extender sus efectivos y llegar a sitios y sectores de masas adonde en otras circunstancias ser\u00eda dificultoso hacerlo. Esto no significa que si no hay elecciones, el partido revolucionario de la clase obrera no arribar\u00eda a esos sitios y a esos sectores. Simplemente se\u00f1alamos que, en el actual per\u00edodo de construcci\u00f3n del Partido, aprovechamos una ocasi\u00f3n propicia, el debate electoral, para lanzar la red hasta donde nos alcancen las energ\u00edas. Despu\u00e9s vendr\u00e1 la recogida y consolidaci\u00f3n del trabajo. La efectividad de esta tarea estriba obviamente en la adecuada distribuci\u00f3n org\u00e1nica de las escasas unidades con que contamos. Despu\u00e9s de la l\u00ednea pol\u00edtica, lo m\u00e1s importante son unas correctas medidas organizativas. De estos dos aspectos depende el acercamiento y la estrecha conexi\u00f3n con las masas y luchas. Y a un partido obrero apertrechado de una l\u00ednea pol\u00edtica correcta, con un estilo de trabajo revolucionario y vinculado \u00edntimamente a las masas y sus luchas no habr\u00e1 quien pueda destruirlo.<\/p>\n<p>Finalmente, la labor de propaganda y agitaci\u00f3n es un flanco que requiere la mayor atenci\u00f3n. Sin ella muy poco podr\u00edamos avanzar. Existe un obst\u00e1culo enorme que debemos superar: la falta de recursos. Nuestro Partido se apoya exclusivamente en sus propias fuerzas y en las fuerzas de las masas. Pero en la actualidad el MOIR sigue siendo un partido peque\u00f1o, en gestaci\u00f3n, y su arraigo en los amplios sectores del pueblo es a\u00fan incipiente. Para subsanar estas deficiencias hemos puesto la caldera a funcionar a todo vapor. Que no haya un militante ni un simpatizante del MOIR que no contribuya con su tiempo disponible y los recursos materiales m\u00ednimos a la campa\u00f1a electoral.<\/p>\n<p>Hemos concentrado las tareas de propaganda y agitaci\u00f3n en tres instrumentos principales, 1) en nuestro \u00f3rgano Tribuna Roja, para el cual elaboramos un plan especial de periodicidad y de aumento de tiraje. Esta ha sido la m\u00e1s eficiente herramienta de difusi\u00f3n de nuestra l\u00ednea, de informaci\u00f3n de nuestra actividad electoral y de aglutinaci\u00f3n y organizaci\u00f3n en la etapa de expansi\u00f3n en que nos encontramos. Los frutos hasta el presente son satisfactorios. Hemos logrado sacar cada quince d\u00edas 300 mil ejemplares de Tribuna Roja y sostenerlo con la sola venta. 2) En la programaci\u00f3n de una gira nacional que pretende cubrir el mayor n\u00famero de capitales, municipios y veredas. La directiva al respecto insiste en que todos los actos electorales del MOIR han de realizarse en plazas p\u00fablicas y lugares abiertos, no importa que las manifestaciones y m\u00edtines no sean siempre nutridos. Esto con el prop\u00f3sito de movilizar la mayor cantidad de gentes posibles. A pesar de las prohibiciones de varios alcaldes para efectuar las demostraciones p\u00fablicas, en la mayor\u00eda de los casos hemos conseguido reunir en lugares abiertos buena proporci\u00f3n de personas, si se compara con el fracaso de los partidos tradicionales y se tiene en cuenta el escaso desarrollo del MOIR: Notamos en el grueso de los participantes en dichos actos una gran expectativa por las ideas revolucionarias y su actitud fundamental es la de escuchar los nuevos planteamientos. Y 3) en la propaganda mural. Este ha sido el otro instrumento agitacional usado con especial esmero por nuestro Partido. Con medios de f\u00e1cil acceso y utilizaci\u00f3n como la pintura mural, las tiras largas producidas en screen y colocadas en paredes visibles y los carteles con la imagen de nuestros dirigentes y candidatos, hemos hecho sentir la presencia del MOIR en la contienda electoral. El impacto creado se mide por los ataques y las insinuaciones maliciosas que nuestros enemigos estilan acerca de la supuesta procedencia extra\u00f1a de los recursos financieros del MOIR. Hasta el Partido Comunista se ha sumado al coro de detractores y calumniadores nuestros de cada d\u00eda, esgrimiendo los mismos argumentos de la reacci\u00f3n de que estamos nadando en oro, como explicaci\u00f3n desesperada para desmeritar el abnegado batallar de nuestra militancia y de los amigos de nuestro Partido.<\/p>\n<p>Pregunta: Seg\u00fan eso, \u00bfustedes prev\u00e9n una buena votaci\u00f3n por el MOIR?<\/p>\n<p>MOSQUERA: Desde las elecciones de 1972 por tercera vez consecutiva participamos en este tipo de lucha. En 1972 obtuvimos apenas 19 mil votos, sumando los consignados a favor de los varios frentes de envergadura regional que el MOIR pact\u00f3 con motivos populares a nivel departamental. En 1974 la UNO, de la cual form\u00f3 parte del MOIR, registr\u00f3 un total aproximado de 140 mil sufragios por un candidato presidencial. Nuestra meta es avanzar con relaci\u00f3n a 1972 y proporcionalmente a 1974. Para ello contamos con la crisis pol\u00edtica y las contradicciones internas de los partidos tradicionales y con el incremento paulatino de nuestras fuerzas. Sin embargo, subsiste una serie de elementos adversos, entre los cuales vale la pena remarcar, por una parte, la divisi\u00f3n prevaleciente entre las fuerzas pol\u00edticas contrarias al r\u00e9gimen, y que a ratos adquiere avisos de hirsuto sectarismo, tras la cual viene la confusi\u00f3n de no despreciables sectores del pueblo, y por la otra, el recorte sistem\u00e1tico de los derechos democr\u00e1ticos y de las libertades p\u00fablicas que trae aparejado el estado de sitio y dem\u00e1s ventajas que arbitrariamente se proporcionan para s\u00ed las clases dominantes en este tipo de eventos electorales organizados y manipulados por ellas mismas. Con todo, pienso que las cifras del 18 de abril expresar\u00e1n las insuperables dificultades de las corrientes pol\u00edticas reaccionarios y oportunistas y el progreso relativo de las fuerzas revolucionarias. El moirismo se extender\u00e1 por todo el pa\u00eds, llegar\u00e1 a nuevos frentes de masas, consolidar\u00e1 sus creciente influencia pol\u00edtica y se alistar\u00e1 para las batallas del futuro.<\/p>\n<p>Pregunta: En su opini\u00f3n \u00bfqu\u00e9 diferencias program\u00e1ticas existen entre el MOIR y el ML?<\/p>\n<p>MOSQUERA: Si hay alguna diferencia sustancial program\u00e1tica entre el MOIR y las diversas agrupaciones que se denominan a s\u00ed mismas partidos o tendencias marxista-leninistas, \u00e9sta radica en una cuesti\u00f3n fundamental que gira en torno a la interpretaci\u00f3n de la naturaleza de la sociedad colombiana y el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n: el comportamiento frente a la burgues\u00eda nacional. Cabe aclarar que en esa galaxias de grupos y subgrupos han aflorado no despreciables sectores y tendencias que comenzaron a plantarse este problema y a resolverlo positivamente. Mediante el estudio y la pr\u00e1ctica de varios a\u00f1os nuestro Partido ha acentuado su convencimiento de que Colombia es un pa\u00eds neocolonial y semifeudal. \u00bfQu\u00e9 implica esto? Que el desarrollo capitalista del pa\u00eds se halla entrabado por la dominaci\u00f3n externa y el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, siendo el aspecto principal la sojuzgaci\u00f3n neocolonialista. He ah\u00ed la raz\u00f3n econ\u00f3mica suprema de la revoluci\u00f3n colombiana. Los \u00fanicos que se lucran de tal situaci\u00f3n de opresi\u00f3n y atraso son los imperialistas, especialmente los imperialistas norteamericanos, y sus intermediarios, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes. Dichos intermediarios se enriquecen ejecutando su misi\u00f3n de vendepatria como beneficiarios directos de los negocios con el imperialismo y sustentadores de la explotaci\u00f3n externa, que lejos de favorecer la econom\u00eda nacional, la paraliza o la hace retroceder. La gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes se distinguen por su parasitismo, no contribuyen al desarrollo de la naci\u00f3n y, por el contrario, las relaciones de propiedad que les son inherentes materializan obst\u00e1culos infranqueables para el desenvolvimiento de las fuerzas productivas.<\/p>\n<p>En las condiciones hist\u00f3ricas y econ\u00f3micas actuales estos impedimentos a la producci\u00f3n colombiana s\u00f3lo podr\u00e1n ser saltados por medio de la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica. Las fuerzas que primordialmente coadyuvan al desarrollo nacional son el proletariado, el campesinado y la burgues\u00eda nacional. Esta \u00faltima es lo que com\u00fanmente se conoce como los peque\u00f1os y medianos productores. Ninguna de las fuerzas anteriores dispone o participa de las prerrogativas del Estado. Como la prosperidad econ\u00f3mica del pa\u00eds est\u00e1 supeditada antes que nada a la destrucci\u00f3n de las relaciones de subyugaci\u00f3n neocolonialista y de explotaci\u00f3n de la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes colombianos, y el poder pol\u00edtico lo disfrutan exclusivamente estas fuerzas antipatri\u00f3ticas y desp\u00f3ticas, el quid de la revoluci\u00f3n consiste en unificar al resto de la naci\u00f3n tras el objetivo de la liberaci\u00f3n nacional y de las transformaciones democr\u00e1ticas, sin prescindir a priori de la burgues\u00eda nacional, susceptible de engrosar tambi\u00e9n con el proletariado, el campesinado y la intelectualidad revolucionaria, el frente \u00fanico antiimperialista.<\/p>\n<p>El frente \u00fanico demoler\u00e1 el Estado opresor del pueblo y en su lugar edificar\u00e1 un Estado popular y democr\u00e1tico, integrado por todas las fuerzas revolucionarias. Las tendencias pol\u00edticas peque\u00f1o-burguesas autocalificadas de marxistas-leninistas le ponen por lo general a esta concepci\u00f3n un peque\u00f1o y grande pero: el que no existe la burgues\u00eda nacional en Colombia o que \u00e9sta es por naturaleza reaccionaria y enemiga de la revoluci\u00f3n. Nosotros se\u00f1alamos que la burgues\u00eda nacional s\u00ed existe en los pa\u00edses neocoloniales y atrasados, como Colombia y que, aun cuando constituye el sector m\u00e1s vacilante y menos avanzado de la revoluci\u00f3n, cuyas manifestaciones oportunistas deben ser combatidas dentro o fuera del frente \u00fanico, su contingente es valioso y contribuye a inclinar la balanza a favor del pueblo en la dura y prolongada lucha contra sus opresores externos e internos. En la aceptaci\u00f3n de esta estrategia va impl\u00edcita no s\u00f3lo la comprensi\u00f3n te\u00f3rica de la actual revoluci\u00f3n colombiana como una revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional, democr\u00e1tico-burguesa, sino la direcci\u00f3n proletaria y el triunfo de la misma.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfUstedes propenden por un mayor desarrollo capitalista en Colombia?<\/p>\n<p>MOSQUERA: Esta es una de las grandes calumnias con que se nos pretende combatir por quienes ni siquiera se toman el trabajo de leer nuestras tesis program\u00e1ticas. Del hecho innegable se\u00f1alado por nosotros del estancamiento de la producci\u00f3n nacional, es decir, del capitalismo nacional, como no podr\u00eda ser en otra forma bajo el r\u00e9gimen vigente, no se colige necesariamente que el desarrollo por el cual deba pugnar la Colombia de hoy sea el capitalista. La evoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica facilitar\u00e1 el cierto grado y de manera limitada un florecimiento del capitalismo, pero la estatizaci\u00f3n de los monopolios extranjeros y colombianos que estrangulan la vida de las masas y la direcci\u00f3n de la clase obrera en el proceso revolucionario, crean las condiciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas para que la revoluci\u00f3n pase en un tiempo m\u00e1s o menos corto hacia el socialismo. Por eso hablamos de una revoluci\u00f3n de nueva democracia con el objeto de distinguirla de la vieja democracia realizada por la burgues\u00eda para instaurar el capitalismo y a la cual ya le pas\u00f3 en el mundo entero su momento hist\u00f3rico. Propendemos por una revoluci\u00f3n en esencia democr\u00e1tico-burguesa de liberaci\u00f3n nacional, realizada por todas las clases revolucionarias, pero dirigida por el proletariado y en marcha al socialismo. En la direcci\u00f3n obrera radica la diferencia fundamental entre la nueva y la vieja democracia, entre el camino que conduce al socialismo o no, entre la soberan\u00eda nacional y la dependencia del extranjero.<\/p>\n<p>Pregunta: Y las diferencias del MOIR con los socialista \u00bfcu\u00e1les son?<\/p>\n<p>MOSQUERA: Los antagonistas del MOIR con los socialistas colombianos tienen en cierto sentido el mismo origen que las discrepancias con las tendencias que acabamos de analizar. Se refiere al car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n. Desde su nacimiento los grupos socialistas han sostenido que la revoluci\u00f3n a la que esta abocada Colombia no es de naturaleza democr\u00e1tica sino socialista. Semejante caracterizaci\u00f3n del cambio revolucionario que demanda el pa\u00eds no se compadece ni con el proceso hist\u00f3rico colombiano ni con las realidades econ\u00f3micas vigentes. Su contenido te\u00f3rico es profundamente reaccionario, ya que arroja un velo de falso doctrinarismo sobre la realidad nacional, con el cual se ocultan dos aspectos b\u00e1sicos: la dominaci\u00f3n externa imperialista y la situaci\u00f3n de atraso y explotaci\u00f3n terrateniente en el campo. Colombia tiene un problema nacional y un problema agrario, \u00edntimamente relacionados, ninguno de los cuales puede remediarse de ra\u00edz sino mediante la revoluci\u00f3n. Ambas tareas son por esencia democr\u00e1ticas y no socialistas. La clase obrera tiende al socialismo, pero en Colombia la ruta expedita que conduce a \u00e9l es la de la liberaci\u00f3n nacional y la revoluci\u00f3n agraria campesina. Quienes en el curso del proceso revolucionario no comprendan esta verdad elemental terminar\u00e1n combatiendo de hecho al socialismo, as\u00ed se proclamen a todo momento partidarios del mismo.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n doctrinaria de los socialistas tiene una consecuencia pr\u00e1ctica desastrosa. Si son consecuentes con sus planteamientos, program\u00e1ticamente est\u00e1n obligados a oponerse al frente \u00fanico revolucionario de toda la naci\u00f3n. Ser\u00eda un contrasentido llamar, a excepci\u00f3n de los obreros, los campesinos pobres y la capa m\u00e1s baja de la peque\u00f1a burgues\u00eda, al resto de clases y sectores democr\u00e1ticos y patri\u00f3ticos del pa\u00eds para realizar una revoluci\u00f3n socialista. Se encuentran impedidos a combatir con el mismo ardor, o por lo menos con la misma decisi\u00f3n te\u00f3rica, a los grandes monopolios imperialistas y colombianos que saquean y arruinan la naci\u00f3n y a los peque\u00f1os y medianos empresarios que viven amenazados por la quiebra y al margen de las prerrogativas estatales. Desde el punto de vista de la lucha pol\u00edtica, semejante estrategia s\u00f3lo puede favorecer al imperialismo y a sus lacayos y lesionar la unidad del pueblo colombiano, tan cara y necesaria para conquistar la liberaci\u00f3n nacional y llevar a cabo la revolucionen en la presente etapa.<\/p>\n<p>Las tendencias socialistas aludidas nos increpan en primer t\u00e9rmino que nosotros negamos la evoluci\u00f3n capitalista en Colombia. Contestemos en unas cuantas palabras. Cuando decimos que Colombia, adem\u00e1s de constituir una neocolonia de los Estados Unidos, es un pa\u00eds semifeudal, estamos precisando que hay un cierto grado relativo de desarrollo capitalista, cuyo acrecentamiento se encuentra interferido precisamente por la traba interna del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente. En segundo t\u00e9rmino nos critican que calcamos la teor\u00eda sobre la nueva democracia de Mao Tsetung, buscando con ello catalogarnos de falta de originalidad y condenarnos porque no hacemos un esfuerzo investigativo propio, basado en la realidad colombiana. Sin embargo, la originalidad que demandan los cr\u00edticos del MOIR en este caso carece de sentido.<\/p>\n<p>Las conclusiones marxista-leninistas de Mao acerca de la nueva democracia , como la revoluci\u00f3n que deben emprender los pa\u00edses subdesarrollados y atrapados en el sistema colonial o neocolonial del imperialismo, son v\u00e1lidas y aplicables a Colombia. La teor\u00eda de la nueva democracia encierra un valor universal para la inmensa mayor\u00eda de pa\u00edses del Tercer Mundo, al igual que la revoluci\u00f3n socialista representa para los pa\u00edses capitalistas el cambio social inmediato que les corresponde llevar a efecto. Reclamarnos originalidad a nosotros sobre la revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional y democracia dirigida por la clase obrera, ser\u00eda parecido a pedirles originalidad a los proletarios de Europa, del Jap\u00f3n o de los Estados Unidos con la revoluci\u00f3n socialista que promueven, cuyos trazos esenciales fueron descubiertos magistralmente por Marx y Engels, hace m\u00e1s de siglo y cuarto.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfCu\u00e1l es la pol\u00edtica del MOIR hacia el campo?<\/p>\n<p>Mosquera: Las reivindicaciones del movimiento campesino constituyen parte sustancial de nuestro programa revolucionario. Ya hemos dicho que Colombia tiene un programa agrario que debe resolver. C\u00f3mo se expresa? Antes que nada en la estructura de la tenencia de la tierra y en las formas atrasadas de producci\u00f3n. Al lado de los grandes latifundios que abarcan la mayor cantidad de las mejores tierras, pulula el minifundio.<\/p>\n<p>Tanto una como otra forma de propiedad materializan frenos a la producci\u00f3n agropecuaria Los campesinos carecen de tierra para laborar y los terratenientes explotan sus grandes fincas recurriendo a la mano de obra campesina, mediante las m\u00e1s variadas manifestaciones de servidumbre, a menudo ocultas bajo transacciones en dinero, arrendamientos, contratos diversos, pero de todos modos de servidumbre. La tierra que se utiliza de manera moderna, capitalista avanzada, es una m\u00ednima porci\u00f3n si se le compara al gran total de treintaitantos millones de hect\u00e1reas vinculadas a la producci\u00f3n con que cuenta el pa\u00eds, y su aporte al producto nacional tambi\u00e9n es insignificante. As\u00ed que el campo colombiano demanda una transformaci\u00f3n radical de esta situaci\u00f3n, secularmente aplazada, o mejor, entorpecida por las fuerzas pol\u00edticas gobernantes, la cual puede ser otra distinta a la de la eliminaci\u00f3n del r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, a trav\u00e9s de la confiscaci\u00f3n de las grandes propiedades y su reparto entre los campesinos que la trabajen. Siendo Colombia un pa\u00eds eminentemente agr\u00edcola y atrasado, semejante transformaci\u00f3n significar\u00eda un tremendo salto hacia adelante en su desarrollo hist\u00f3rico y econ\u00f3mico. Se liberar\u00edan las fuerzas productivas en el campo y las masas campesinas estar\u00edan en condiciones de aportar decisivamente al progreso del pa\u00eds, a la tarea de echar las bases de una econom\u00eda autosuficiente y pr\u00f3spera, lo que s\u00f3lo se lograr\u00e1 con su concurso.<\/p>\n<p>Pero el r\u00e9gimen terrateniente no es la \u00fanica atadura de la producci\u00f3n nacional ni el \u00fanico fardo sobre los hombros de los campesinos. Existe otra atadura y otro fardo que no son secundarios, como lo hemos denunciado multitud de veces: la dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n del imperialismo norteamericano. Por medio del control del comercio interno y externo del pa\u00eds, de las inversiones, de los pr\u00e9stamos, del saqueo de materias primas b\u00e1sicas, de la venta subsidiada por el Estado colombiano de excedentes agr\u00edcolas tra\u00eddos de los Estados Unidos, etc., el imperialismo arruina la econom\u00eda colombiana. Es m\u00e1s, el gobierno estadinense se preocupa por la cuesti\u00f3n agraria de sus neocolonias y en reuniones internacionales a nivel oficial, como la de Punta del Este en 1961, que instaur\u00f3 la llamada Alianza para el Progreso, ha prospectado las pautas de una pol\u00edtica agraria que los mandatarios colombianos siguen al pie de la letra. La reforma agraria propuesta por el imperialismo tiende hacia dos objetivos centrales: a facilitar la penetraci\u00f3n del capital extranjero y la venta de productos de la industria norteamericana y a afianzar las caducas relaciones de producci\u00f3n en el campo. Desde la expedici\u00f3n de la Ley 135 de 1961, que dio creaci\u00f3n al Incora y puso en funcionamiento las tan trilladas reformas del agro colombiano, auspiciadas por el Frente Nacional, han transcurrido quince a\u00f1os. Un tiempo prudencial para juzgar los frutos de cualquier pol\u00edtica. Se puede concluir a ciencia cierta que en tal lapso no ha disminuido en un \u00e1pice el poder terrateniente, mientras la situaci\u00f3n de los campesinos es cada vez m\u00e1s inclemente y ruinosa. La naci\u00f3n ha sido endeudada en varios cientos de millones de d\u00f3lares por concepto de reforma agraria, ya que \u00e9sta se adelanta a punta de pr\u00e9stamos despachados en su casi totalidad por la agencias financieras norteamericanas. La adquisici\u00f3n de tierras a cargo del Estado configura un jugoso negocio de compraventa en beneficio de las grandes se\u00f1ores. A las escas\u00edsimas familias campesinas, a las que el Incora adjudica peque\u00f1as parcelas con fines de propaganda, no se les permite disponer libremente de \u00e9stas. Los planes de adecuaci\u00f3n de tierras y de distritos de riego terminan favoreciendo a la clase terrateniente, as\u00ed como los programas de irrigaci\u00f3n de cr\u00e9ditos que con frecuencia la banca oficial o semioficial confecciona para el fomento de las actividades agropecuarias. En s\u00edntesis, mientras subsiste el sistema de explotaci\u00f3n t\u00edpicamente terrateniente y los campesinos contin\u00faen sometidos a las m\u00e1s dis\u00edmiles formas de servidumbre, las inversiones y mejoras de cualquier especie que la minor\u00eda dominante proyecte para las zonas rurales desembocar\u00e1n inexorablemente en las arcas caudales de los due\u00f1os de los grandes fondos.<\/p>\n<p>Con su pol\u00edtica de impedir a todo trance el desarrollo econ\u00f3mico de Colombia, el imperialismo norteamericano acude a preservar en lo sustancial intacto el poder terrateniente. Se fantasea con el cr\u00e9dito, la colonizaci\u00f3n, la venta de insumos, la adecuaci\u00f3n de fincas, el riego, las comunicaciones y hasta con obras sociales y de caridad. Todo menos modificar las relaciones de propiedad en el campo. A los campesinos se les promete hasta el cielo pero se les niega la tierra. Uno de los \u00faltimos inventos, por ejemplo, el de las empresas comunitarias, incubado por el imperialismo y puesto en pr\u00e1ctica por sus testaferros en Colombia, procura, con el se\u00f1uelo de la colectivizaci\u00f3n, instalar la mayor cantidad de familias campesinas en la menor extensi\u00f3n de tierra posible. Con tal de proteger el latifundio se ha hecho un inusitado despliegue en pro de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n agraria, de las ventajas de la propiedad colectiva y de la vida comunal, de la necesidad de educar al campesino en el esp\u00edritu asociativo. Y de estas tesis con que se promueven las empresas comunitarias, se han declarado fervorosos partidarios L\u00f3pez Michelsen, \u00c1lvaro G\u00f3mez y dem\u00e1s personeros de los partidos tradicionales, las agremiaciones patronales, los dirigentes de UTC y CTC y el alto clero. Eso s\u00ed es el diablo metido a predicador. Con tal de privar a los campesinos del derecho a la tenencia de la tierra, hoy ociosa o deficientemente utilizada en manos de los grandes terratenientes, la m\u00e1s oscura reacci\u00f3n de Colombia inculca al campesinado un socialismo a deshoras.<\/p>\n<p>Pero lo que impulsa la lucha de clases en el campo colombiano es la demanda de los campesinos por la tierra, por el derecho a usufructuarla, poseerla y disponer de ella libremente. Tras esa exigencia se han lanzado a invadir las fincas de sus amos, a organizar sus fuerzas independientemente del tutelaje de sus tradicionales enemigos y a requerir el apoyo del resto de las fuerzas revolucionarias. Las aspiraciones de los campesinos concuerdan con la tendencia hist\u00f3rica del desarrollo de las fuerzas productivas colombianas y la victoria de sus luchas repercutir\u00e1 en un gran salto hacia delante en el proceso del pa\u00eds. El proletariado consciente apoya incondicionalmente las luchas de las masas campesinas y se desvela por consolidar cada d\u00eda la estrecha alianza obrero-campesina, base del frente \u00fanico antiimperialista. Las apoya en el entendimiento de que son luchas de car\u00e1cter democr\u00e1tico y no socialista. Parlotear de socialismo a un campesinado aprisionado a\u00fan en los vestigios de la servidumbre, sin plantearse ni haberse resuelto el problema de demoler hasta los cimientos el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente, es un imperdonable desconocimiento del asunto, cuando no un vulgar enga\u00f1o. Para las fuerzas revolucionarias y en particular para el marxismo-leninismo, la revoluci\u00f3n agraria campesina encierra una importancia decisiva, ya que el filo de \u00e9sta se dirige no s\u00f3lo contra la clase terrateniente, sino necesaria y primordialmente contra el imperialismo que la sustenta. La revoluci\u00f3n agraria campesina es el motor mismo de la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica, que conquistar\u00e1 para el pueblo colombiano la independencia, la soberan\u00eda y la democracia. Culminada esta etapa entonces s\u00ed el proletariado colocar\u00e1 en el primer punto de su programa la transformaci\u00f3n socialista, que en el campo comenzar\u00e1 con los primeros brotes de cooperativizaci\u00f3n de los campesinos libres.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfQu\u00e9 concepto les merece la ANUC?<\/p>\n<p>MOSQUERA: Una peque\u00f1a delegaci\u00f3n del MOIR particip\u00f3 en las deliberaciones de Sincelejo, en donde se esbozaron las inquietudes iniciales acerca de la urgencia de rescatar a la ANUC del control absoluto del gobierno. Vimos con buenos ojos el proceso de rebeld\u00eda que se estaba gestando en la ANUC contra la influencia oficial pol\u00edtica y financiera. Hemos cre\u00eddo firmemente que en el campo las fuerzas revolucionarias deben proponerse crear organizaciones campesinas y propiciar el desarrollo de las existentes, conformadas por campesinos pobres y medios, y en donde los primeros desempe\u00f1en el papel principal. En Sincelejo no hubo mucha claridad sobre la orientaci\u00f3n de la lucha y un sector bastante mayoritario pujaba por la consigna de tierra sin patronos, la cual compendia toda una concepci\u00f3n contraria a la nuestra sobre el problema agrario de la revoluci\u00f3n y que en nuestro entender desv\u00eda el blanco de ataque hacia sectores del campesinado que, como algunas capas de campesinos medios e incluso de campesinos ricos, no son el objetivo principal de la revoluci\u00f3n agraria, pero cuya colaboraci\u00f3n o neutralizaci\u00f3n resultan indispensables para el triunfo de \u00e9sta. En lugar de concentrar el fuego en las grandes terratenientes, se dispersaba equivocadamente. De igual manera no hab\u00eda plena claridad en torno de la funci\u00f3n del imperialismo como principal puntual de la situaci\u00f3n prevaleciente en el campo colombiano, ni sobre la necesidad de la direcci\u00f3n y la participaci\u00f3n de la clase obrera, cual factor clave en el triunfo de la lucha campesina. Innumerables voces se escucharon en la reuni\u00f3n de Sincelejo, por ejemplo, que defendieron abierta o soterradamente las empresas comunitarias, sin comprender que hac\u00edan parte sustancial de los planes oficiales, aupados por el imperialismo con la aquiescencia de los terratenientes. Sin embargo, Sincelejo fue un comienzo para sacar a la ANUC de la influencia de las clases dominantes. Y desde entonces en las filas de esta organizaci\u00f3n se ventila una serie de luchas y de pol\u00e9micas que demuestran la aproximaci\u00f3n a posiciones de entendimiento de las tareas del campesinado en la presente etapa de la revoluci\u00f3n, como una revoluci\u00f3n democr\u00e1tica de liberaci\u00f3n nacional, cuyo enemigo principal es el imperialismo norteamericano, que se apoya internamente en sus lacayos colombianos, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes. Vale la pena finalmente destacar, en cuanto significan para la causa de nuestro pueblo, las heroicas batallas que estas fuerzas de la ANUC han dirigido y apoyado dentro de la ola de invasiones campesinas que se extendi\u00f3 por los campos de Colombia desde hace un lustro. Estas invasiones desbrozan todo un camino de unidad y combate.<\/p>\n<p>Pregunta: Hablemos algo de las formas de lucha en la coyuntura presente y de la vigencia de la lucha armada.<\/p>\n<p>MOSQUERA: El per\u00edodo que vivimos se distingue por la proliferaci\u00f3n de grupos, movimientos, partidos y tendencias de diversa procedencia y condici\u00f3n. Ya no act\u00faan en la arena pol\u00edtica \u00fanicamente los dos partidos tradicionales ni unas cuantas agrupaciones de distinta denominaci\u00f3n que se pod\u00edan contar con los dedos de la mano. Hoy se contabilizan por decenas las nuevas organizaciones y publicaciones que aparecen en escena. Algunas con m\u00e1s o menos tiempo de actuaci\u00f3n, de mayor o menor importancia, pero que de todos modos trae combustible a la pira de la lucha ideol\u00f3gica. El fen\u00f3meno se explica por el auge de la revoluci\u00f3n. La pol\u00e9mica trata no solo sobre las cuestiones program\u00e1ticas sino alrededor de las formas de lucha que a cada momento se deban esgrimir. Las fuerzas marxistas-leninistas y con ellas nuestro partido en gestaci\u00f3n han insistido como principio t\u00e1ctico en que las muchas luchas son cambiantes y flexibles y no inmutables y r\u00edgidas y est\u00e1n determinadas por la correlaci\u00f3n de fuerzas con el enemigo, el flujo o reflujo de la revoluci\u00f3n y en \u00faltima instancia por el estado de conciencia, de organizaci\u00f3n y de \u00e1nimo de las masas. En relaci\u00f3n con varios pa\u00edses latinoamericanos, en Colombia estos principios de la t\u00e1ctica proletaria se ha venido imponiendo hasta cierto punto. En todo caso, la pauta fundamental al respecto ha de ser la de que la acci\u00f3n aislada de los revolucionarios no puede suplir la lucha de las masas. En la actualidad se presenta un despertar espont\u00e1neo de las amplias masas proletarias y no proletarias tras los m\u00e1s vastos y variados objetivos reivindicativos. El deber de los revolucionarios es ponerse al frente de esas luchas y pugnar por elevarlas a expresiones m\u00e1s altas y conscientes. Este proceso de cualificaci\u00f3n y ampliaci\u00f3n de las batallas de las masas converger\u00e1 alg\u00fan d\u00eda en la lucha insurreccional de todo el pueblo unido por la liberaci\u00f3n y la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un hecho de innegable significaci\u00f3n en la vida nacional es la aparici\u00f3n, desde hace m\u00e1s de un d\u00e9cada, de movimientos guerrilleros que los gobiernos han querido sindicar a toda costa de expresiones de delincuencia com\u00fan pero los cuales est\u00e1n movidos, como todo mundo sabe, por ideales pol\u00edticos contrapuestos a los de la vieja violencia bipartidista, y cuya supervivencia se explica antes que nada por el apoyo directo que determinadas zonas campesinas les brindan . En la actualidad estos movimientos no son todav\u00eda la forma principal y generalizada de la lucha del pueblo y su porvenir, como sucede con la revoluci\u00f3n en su conjunto, est\u00e1 supeditado al acierto de la l\u00ednea pol\u00edtica por la cual se combate y a la unidad de las clases y fuerzas revolucionarias en el m\u00e1s amplio frente de lucha antiimperialista. El marxismo-leninismo nos ense\u00f1a que la guerra es la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios. En Colombia hay dos bandos claramente definidos: uno que estanca el desarrollo del pa\u00eds y lo sume en la miseria y el hambre y otro que combate por el progreso y bienestar de las inmensas mayor\u00edas; uno que recurre a los m\u00e1s desbordados m\u00e9todos de represi\u00f3n contra las masas populares y otro que batalla por la libertades y los derechos democr\u00e1ticos para el pueblo. De persistir la pol\u00edtica antinacional, regresiva y represiva de la minor\u00eda dominante, como todo parece indicarlo, Colombia se ver\u00e1 abocada a una confrontaci\u00f3n total y abierta contra el imperialismo y sus lacayos, solo comparable con la gesta emancipadora que nos diera la independencia de Espa\u00f1a. Enormes sacrificios y penalidades le costar\u00e1 a nuestro pueblo esta lucha, mas ese ser\u00e1 el precio que pague por su libertad y su felicidad.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfLa estructura del MOIR es leninista o populista?<\/p>\n<p>MOSQUERA: La estructura del MOIR, es decir, su forma organizativa se basa en el criterio de Lenin sobre la selecci\u00f3n de clase del partido proletario. Al partido no pueden pertenecer todos los obreros, simplemente por el hecho de serlo, ni todos los que luchen dentro del gran torrente revolucionario encauzado por aquel. Forman parte del partido solamente los elementos del proletariado, aunque no sean de extracci\u00f3n obrera pero que asuman la posici\u00f3n revolucionaria y proletaria y cumplan los siguientes requisitos: acepten el programa y los estatutos del partido, contribuyan a sostenerlo materialmente y se incorporen y trabajen activamente en una de sus organizaciones. Nuestro Partido se diferencia radicalmente del resto de fuerzas partidistas tanto desde el punto de vista ideol\u00f3gico y pol\u00edtico como del de su estructuraci\u00f3n org\u00e1nica. En calidad de vanguardia revolucionaria su pol\u00edtica la lleva a la pr\u00e1ctica a trav\u00e9s de sus organizaciones y miembros vinculados preferencialmente a la clase obrera, as\u00ed como al resto de las masas populares. El partido se rige por un principio organizativo b\u00e1sico: el centralismo democr\u00e1tico, cuyo fundamento consiste en que el partido cuenta a todo nivel con una direcci\u00f3n centralizada y \u00e9sta se conforma democr\u00e1ticamente. Sin excepci\u00f3n, el miembro obedece a la organizaci\u00f3n, la minor\u00eda a la mayor\u00eda, el nivel inferior al superior y todo el partido al Congreso Nacional y la Comit\u00e9 Central.<\/p>\n<p>Lo anterior se refiere a la estructuraci\u00f3n organizativa de corte leninista de nuestro Partido. Veamos ahora qu\u00e9 ha entendido el marxismo por populismo, no desde el punto de vista org\u00e1nico, ya que esta comparaci\u00f3n carece de sentido y de importancia, sino de su significaci\u00f3n pol\u00edtico-ideol\u00f3gica. Fue Lenin precisamente quien m\u00e1s contribuy\u00f3 al esclarecimiento del asunto. Como populismo se conocen las tendencias democr\u00e1ticas burguesas o peque\u00f1oburguesas que han aparecido en los pa\u00edses que tienen a la orden del d\u00eda la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y por lo cual luchan estas tendencias, a veces con entusiasmo, dedicaci\u00f3n completa y resultados positivos, pero con el convencimiento equivocado de que promueven una revoluci\u00f3n socialista. Este fen\u00f3meno se da con frecuencia en los pa\u00edses econ\u00f3micamente atrasados, y debido a la simpat\u00eda generalizada por el socialismo del cual se declaran partidarias corrientes pol\u00edticas que saben muy poco o nada de socialismo. Se\u00f1alemos adem\u00e1s que como expresi\u00f3n te\u00f3rica el populismo es eminentemente reaccionario, lisa y llanamente porque presenta por socialismo transformaciones cuyo contenido es democr\u00e1tico-burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 manifestaciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas les cabe en Colombia el calificativo de populistas?<\/p>\n<p>Colombia es un pa\u00eds extraordinario propicio para que el populismo se d\u00e9 silvestre. En primer lugar, aqu\u00ed tenemos todav\u00eda que efectuar cambios democr\u00e1ticos como la liberaci\u00f3n nacional y la eliminaci\u00f3n del semifeudalismo, que en otras partes del mundo hace mucho, pero mucho tiempo, su cumplieron. En segundo lugar, las capas bajas de la burgues\u00eda colombiana, y sobre todo la peque\u00f1a burgues\u00eda, son particularmente numerosas. Y en tercer lugar existe una enorme simpat\u00eda por el socialismo, como repercusi\u00f3n natural de los triunfos resonantes de los pa\u00edses en donde la clase obrera ha llegado al poder y desarrolla la construcci\u00f3n socialista. Simpat\u00eda que contrasta plenamente con la ignorancia respecto al marxismo-leninismo. En Colombia pues contamos con condiciones objetivas y subjetivas para que florezca el populismo. Com\u00fanmente se indica que la Anapo es la expresi\u00f3n por excelencia de tal tendencia. Sin embargo, hay que anotar que aquel movimiento, moldeado con base en la trayectoria pol\u00edtica del general Rojas y el descontento espont\u00e1neo de las masas contra el Frente Nacional, jam\u00e1s plante\u00f3 una sola de las tareas democr\u00e1ticas esenciales que reclama el pa\u00eds. Por el contrario, contemporiz\u00f3 con los dos grandes males de la naci\u00f3n colombiana: la dominaci\u00f3n neocolonial imperialista y el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente. Semejante traici\u00f3n a los intereses revolucionarios ubic\u00f3 siempre a la direcci\u00f3n y con ella al movimiento que la segu\u00eda tanto pol\u00edtica como ideol\u00f3gicamente en la contracorriente de la reacci\u00f3n antipatri\u00f3tica y antipopular. En la Anapo ha persistido siempre una izquierda d\u00e9bil y vacilante a la que se debe identificar ante todo por su inclinaci\u00f3n a reconocer la necesidad de la liberaci\u00f3n nacional y de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y a la que le hemos exigido permanente una conducta de lucha consecuente con tal reconocimiento. En alguna ocasi\u00f3n reciente destacamos que si a algo se le puede motejar de populismo en Colombia, era a los intentos ulteriores de sectores peque\u00f1o-burgueses de Anapo que pretend\u00edan justificar sus vacilaciones y vacilaciones izando la bandera del socialismo a la colombiana. No obstante, la m\u00e1s aut\u00e9ntica encarnaci\u00f3n del populismo colombiano parece reservada a determinados grupos socialistas que comienzan a aceptar la imperiosa urgencia de la liberaci\u00f3n nacional y de las transformaciones democr\u00e1ticas, cuestiones de las cuales antes no hablaban o hablaban muy poco. Sin duda la aceptaci\u00f3n de la necesidad de luchar por los objetivos democr\u00e1ticos resulta pol\u00edticamente favorable. La inconsecuencia ideol\u00f3gica de estos grupos estriba en que aunque se tornan cada vez m\u00e1s partidarios de aquellos objetivos, se empe\u00f1an tozudamente en calificarlos como socialistas. He ah\u00ed su alma populista.<\/p>\n<p>El MOIR desde su aparici\u00f3n viene sosteniendo que la revoluci\u00f3n que habr\u00e1 de llevar a cabo actualmente Colombia es esencialmente democr\u00e1tico-burguesa, a pesar de que su direcci\u00f3n corresponde a la clase obrera. Al defender la inevitabilidad de este paso en el curso de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la sociedad colombiana y al destacar que el socialismo s\u00f3lo podr\u00e1 venir despu\u00e9s, en una segunda etapa, y no antes ni simult\u00e1neamente con la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, est\u00e1 demostrando un conocimiento cabal de las leyes del desarrollo social y de las caracter\u00edsticas diferentes y contrarias entre una y otra revoluci\u00f3n, entre la democracia y el socialismo, como s\u00f3lo el marxismo-leninismo lo hace. Al obrar as\u00ed nuestro Partido, arma a la clase obrera para sus luchas del presente y del porvenir.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfCon qu\u00e9 partido de Am\u00e9rica Latina se identifica el MOIR?<\/p>\n<p>Mosquera: M\u00e1s que equiparlo a un partido espec\u00edfico del Hemisferio, yo dir\u00eda que el proceso del MOIR corre paralelo con el nuevo auge antiimperialista de Latinoam\u00e9rica, que tuvo en el triunfo de la revoluci\u00f3n cubana su hito inicial y luego en las luchas y las victorias de los pueblos de Indochina su est\u00edmulo m\u00e1s reciente. Dentro de la ola revolucionaria cobra singular importancia la incorporaci\u00f3n de la clase obrera colombiana de manera masiva en el batallar constante y sin desmayos contra la dominaci\u00f3n neocolonialista y las clases antinacionales que la sustentan. Igualmente se destaca el reavivamiento de las luchas de las masas campesinas y de manera muy particular la tumultuaria agitaci\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica de los estamentos intelectuales. Todo este fen\u00f3meno revolucionario constituy\u00f3 ambiente m\u00e1s que propicio para la proliferaci\u00f3n de un sinn\u00famero de agrupaciones pol\u00edticas que impacientemente se plantean nuevas formas de organizaci\u00f3n y de lucha, desde la simple c\u00e9lula conspirativa, hasta el n\u00facleo que incipientemente tend\u00eda a la configuraci\u00f3n de una vanguardia te\u00f3rica y pol\u00edticamente cimentada. La casi totalidad de tales ensayos fueron fallidos porque no lograron comprender a plenitud que dicha vanguardia no pod\u00eda ser otra que un partido obrero, aut\u00e9nticamente comunista; que la teor\u00eda revolucionaria de este partido solo resultar\u00eda de la acertada aplicaci\u00f3n del marxismo-leninismo a la realidad nacional y que \u00fanicamente mediante la estrecha vinculaci\u00f3n a las masas y a sus luchas, la organizaci\u00f3n partidaria en ciernes estar\u00eda en condiciones de empezar a resolver los dos problemas anteriores. Alrededor de estas cuestiones fundamentales se dio, en 1965, una aguda lucha interna en el seno del MOEC, uno de los movimientos pioneros que proliferan por aquella \u00e9poca inmediatamente posterior al triunfo de la revoluci\u00f3n cubana, tanto en Colombia como en el resto de Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El MOIR hunde sus ra\u00edces hist\u00f3ricas en la lucha interna del MOEC. Hay compa\u00f1eros que opinan que rememorar nuestro pasado implica deslustrar la imagen de nuestro Partido y mermarle importancia ante la nueva situaci\u00f3n. Todo lo contrario. Recordar el entronque inicial del MOIR con el MOEC no s\u00f3lo lo acredita frente a la clase obrera, que es lo que en definitiva cuenta, en cuanto desmitifica ante sus ojos el proceso de la construcci\u00f3n partidaria, que no puede presentarse como algo absolutamente incontaminado y salido de la nada, metaf\u00edsicamente, sino que adem\u00e1s apertrecha a los nuevos militantes y a los viejos tambi\u00e9n, con la claridad que permanentemente hay que hacer acerca de las dificultades reales de la creaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de nuestro Partido. Gracias a la lucha interna del MOEC pudimos poco a poco echar las bases para la fundaci\u00f3n de un partido obrero. Si alguna significaci\u00f3n de trascendencia general tipifica nuestra experiencia, \u00e9sta radica en el hecho de haber logrado transformar un grupo conspirativo de intelectuales obreros y campesinos, honestos pero equivocados, en un n\u00facleo marxista-leninista, con una estrategia y una t\u00e1ctica acertadas de la revoluci\u00f3n colombiana y cada vez m\u00e1s vinculado e identificado con las m\u00e1s amplias masas populares.<\/p>\n<p>El MOIR ha logrado mantenerse f\u00e9rreamente unido y en medio de las m\u00e1s duras pruebas ha obrado con eficacia y disciplina. Este es uno de los dones m\u00e1s apreciados, por el cual hay que velar de continuo. Sin embargo, nuestro Partido ha crecido demasiado en los \u00faltimos a\u00f1os, y aun cuando han ingresado muchos obreros y campesinos pobres, su influencia interna no es muy determinante y a veces priman m\u00e1s los militantes provenientes de otras clases, especialmente de la peque\u00f1a burgues\u00eda intelectual. Por otra parte, el Partido se desenvuelve en el seno de la sociedad que busca cambiar revolucionariamente y es inevitable que \u00e9sta a su vez lo influya en todo sentido. Debido a ello las filas del MOIR se inficionan a menudo de las posiciones ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas de las clases y tendencias no proletarias, lo cual, agregado a la presencia abundante de cuadros provenientes de la peque\u00f1a burgues\u00eda, configura un caldo de cultivos para toda especie de oportunismos. Es posible que por ello dentro del MOIR se avecinen grandes debates ideol\u00f3gicos, cosa realmente saludable, ya que el partido s\u00f3lo se une y se templa en la lucha de clases que se da fuera y dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p>La unidad del partido se refiere fundamentalmente a una plena identificaci\u00f3n de principio que no puede brotar sino a trav\u00e9s de una lucha ideol\u00f3gica amplia, profunda y constante, que debe empezar dentro del mismo partido. Hace unos a\u00f1os nos vimos obligados a advertir durante la lucha interna del MOEC que la unidad del partido no se hace haciendo la unidad, dando a entender que no basta los buenos deseos, ni la aceptaci\u00f3n mec\u00e1nica de la disciplina. La lucha ideol\u00f3gica es la llave de la unidad del partido. Lejos de debilitarlo lo fortalece, lo cohesiona, lo prepara eficazmente para la lucha contra los enemigos principales. Lo depura de los elementos nocivos y saboteadores de la l\u00ednea revolucionaria y educa a la mayor\u00eda de la militancia en la lucha de clases cuyas manifestaciones dentro del partido no son m\u00e1s que reflejos de esa misma lucha que se libra fuera de \u00e9l.<\/p>\n<p>Todas estas son experiencias sistematizadas de la tarea de construcci\u00f3n del partido y que seguramente est\u00e1n sucediendo en otros partidos revolucionarios de Am\u00e9rica Latina. En todo caso, el meollo del \u00e9xito consiste en perseverar en la l\u00ednea correcta de estudiar el marxismo-leninismo y aplicarlo a las condiciones concretas de la realidad nacional y de vincularse estrechamente a las masas trabajadoras de la ciudad y el campo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cristina de la Torre (ed.). Colombia camino al socialismo. En la crisis liberal-conservadora. Cuadernos de &#8220;Alternativa&#8221;, Bogot\u00e1, 1976. Pregunta: \u00bfLa ruptura del MOIR con el Partido Comunista tiene que ver con el conflicto chino-sovi\u00e9tico? MOSQUERA: La revoluci\u00f3n de cualquier pa\u00eds est\u00e1 determinada por sus fuerzas y contradicciones internas. 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