{"id":19976,"date":"2004-08-29T19:00:00","date_gmt":"2004-08-29T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2004\/08\/29\/la-cara-oculta-de-una-gran-tragedia\/"},"modified":"2004-08-29T19:00:00","modified_gmt":"2004-08-29T19:00:00","slug":"la-cara-oculta-de-una-gran-tragedia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-cara-oculta-de-una-gran-tragedia\/","title":{"rendered":"LA CARA OCULTA DE UNA GRAN TRAGEDIA"},"content":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos meses de 1975, miles y miles de ribere\u00f1os a lo largo de la cuenca de\u00a1 r\u00edo Magdalena vivieron noches y d\u00edas infernales de terror, lo perdieron todo, ranchos y enseres, sembrados y cosechas y animales y quedaron a la deriva, con el agua putrefacto de \u00a1acreciente al cuello, sin tener a d\u00f3nde ir, sin nada qu\u00e9 comer ni con qu\u00e9 pagarse la peor raci\u00f3n, viendo c\u00f3mo las aguas se retiran y bajo el cielo de verano se aposentan, espantosas, hambre, miseria y pestes, olvidados de dios y del gobierno.<\/p>\n<p>Desde 1916, recuerdan los m\u00e1s viejos, no se presentaba una creciente de tan vastas proporciones como la del a\u00f1o pasado. A partir de octubre el gran r\u00edo se agigant\u00f3 hasta rebasar las se\u00f1ales de otros inviernos y d\u00edas despu\u00e9s se sali\u00f3 de madre, arrasando con pueblos y corregimientos, trag\u00e1ndose islas enteras, descuajando plantaciones, arrasando con todo lo que los pobres hab\u00edan podido parar en sus playones y a\u00fan entre sus aguas.<\/p>\n<p>Las p\u00e9rdidas, de centenares de millones de pesos, son exactamente incalculables. S\u00f3lo por los enconados y tit\u00e1nicos esfuerzos de los pueblos ribere\u00f1os las p\u00e9rdidas humanas y materiales no fueron m\u00e1s catastr\u00f3ficas. El gobierno, cruzado de brazos, se limit\u00f3 a acusar a todos los colombianos de haberse desentendido del r\u00edo. Con cuentagotas, reparti\u00f3 unos mendrugos de su bot\u00edn con los que especularon sus caciques, comprando votos entre lo revuelto por la creciente.<\/p>\n<p>En R\u00edo Viejo, corregimiento de Morales, los habitantes debieron retener al presidente de la asamblea de Bol\u00edvar para presionar el env\u00edo de auxilios. En otros municipios los damnificados invadieron a la fuerza las escuelas para tener d\u00f3nde dormir. En los primeros d\u00edas de la tragedia los enviados del gobierno repartieron exiguas raciones de alimentos descompuestos que muchas veces los ribere\u00f1os tuvieron que arrojar a los cerdos. Despu\u00e9s nunca volvieron. Centenares de ni\u00f1os han muerto y siguen muriendo por las epidemias que ferment\u00f3 la creciente. M\u00e9dicos no se ven por parte alguna y cuando aparece uno, no hay drogas, o las pocas que se enviaron no se reparten.<\/p>\n<p>Con dolor y rabia, los habitantes del r\u00edo se\u00f1alan al \u00fanico gran culpable: el gobierno. Las crecientes no son un mal repentino. Desde hace muchas d\u00e9cadas, se repiten cada vez con mayor fuerza y caudal, dos veces al a\u00f1o, por los meses de mayo y octubre. Nunca gobierno alguno se ha interesado por buscar una soluci\u00f3n a este tremendo mal y el Magdalena, coraz\u00f3n y fuente de riqueza de Colombia, se convirti\u00f3 en un gigantesco y amenazante ap\u00e9ndice putrefacto, envenenado por residuos industriales y aguas negras que han eliminado especies enteras de su fauna. La &#8220;subienda&#8221; retrocede cada vez m\u00e1s lejos e incluso lagunas y ci\u00e9nagas est\u00e1n ya contaminadas. En el Cauca, mayor afluente del Magdalena, la situaci\u00f3n no es menos tr\u00e1gica.<\/p>\n<p>La Dorada se desploma<\/p>\n<p>La creciente de finales de 1975, considerada la m\u00e1s grande y destructora del presente siglo, dej\u00f3 huellas de miseria en todo el curso del r\u00edo. La Dorada y Puerto Salgar son v\u00edctimas de la erosi\u00f3n y el mordisqueo de la corriente y en los barrios populares hiladas de casas se desploman sobre el r\u00edo. Con la creciente del a\u00f1o pasado, miles de habitantes de estos pueblos quedaron desahuciados para ser arrastrados por la pr\u00f3xima.<\/p>\n<p>Al otro lado del r\u00edo, frente a donde decenas de familias saben que les queda menos de un a\u00f1o con techo, se encuentra la base militar de Palanquero, perfectamente protegida por el r\u00edo con gruesas y efectivas murallas de contenci\u00f3n. Una palpable muestra de c\u00f3mo el gobierno s\u00ed tiene soluciones efectivas para sus bases represivas en tanto aduce desconocerlas o no poder aplicarlas para los pueblos amenazados.<\/p>\n<p>Noches de terror<\/p>\n<p>La creciente que se desat\u00f3 a partir de octubre convirti\u00f3 la zona del Bajo Magdalena, una de las regiones potencialmente m\u00e1s ricas del pa\u00eds, en un inmenso campo de miseria y desolaci\u00f3n. El torrente irrumpi\u00f3 sorpresivo y violento, rompiendo con ruido atronador los sue\u00f1os de las gentes sencillas, desbordando las defensas de sacos y terraplenes que hab\u00edan construido con su esfuerzo los pobladores. Las madres amarraron a sus hijos de los \u00e1rboles para que no se ahogaran. Los hombres constru\u00edan tambos y trojas (enmaderados sobre las vigas del techo) en donde sobreviv\u00edan semanas enteras. Por varios meses la gente vivi\u00f3 enzarzada sin un bocado qu\u00e9 comer. Aves y animales fueron arrastrados por las aguas y todos los cultivos sepultados en fango,<\/p>\n<p>Pueblos enteros se trasladaron a partes m\u00e1s altas. Los m\u00e1s estrangulados por los latifundios ganaderos no se pudieron mover.<\/p>\n<p>De La Gloria a la miseria no hay ni un paso<\/p>\n<p>La Gloria, Cesar, tiene los talones enclavados dentro del r\u00edo y es empujada cada vez m\u00e1s sobre las aguas por el terrateniente Marulanda Grillo. Sus habitantes viven de la pesca y el peque\u00f1o comercio. No cuentan con un solo palmo de tierra para cultivar. Las cercas del latifundista ya lindan con las primeras casas del pueblo. Los pocos campesinos que hab\u00eda en la regi\u00f3n fueron sistem\u00e1ticamente desarraigados a sangre y fuego desde 1955.<\/p>\n<p>La Gloria se encuentra aislada. No tiene transporte fluvial. Su \u00fanica salida es un &#8220;camino de bueyes&#8221; que divide las tierras de los Marulanda a lo largo de 25 kil\u00f3metros hasta el cruce de La Mata. Atravesar este corto trecho le cuesta a cada glorie\u00f1o 20 pesos y llegar a Aguachica o Pelaya 40 pesos extras. Esto repercute de mil maneras en los pauperizados bolsillos de La Gloria. All\u00ed todas las cosas valen dos o tres veces m\u00e1s que en el resto de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>R\u00edo Viejo arrasado<\/p>\n<p>R\u00edo Viejo, en Bol\u00edvar, parece una ciudad bombardeada. La creciente, despu\u00e9s de doblar un recodo, embisti\u00f3 contra el pueblo llev\u00e1ndose las viviendas y enseres de m\u00e1s de cien empobrecidas familias.<\/p>\n<p>&#8220;Siempre recib\u00edamos perjuicios con las crecientes, pero pic\u00e1bamos las paredes y las casas quedaban bien. Esta vez ni porque las pic\u00e1ramos. El chorro arras\u00f3 con todo&#8221;, relat\u00f3 una de las damnificadas, cobijada en techo ajeno. A m\u00e1s de un mes de la noche de terror del 24 de noviembre, cuadras enteras estaban borradas de plano. S\u00f3lo qued\u00f3 un amasijo de barro y ca\u00f1abrava y uno que otro esqueleto de alguna casa de ladrillo.<\/p>\n<p>Si Tamalameque no tuviera Boca no comer\u00eda<\/p>\n<p>Esta espont\u00e1nea expresi\u00f3n del pescador Salvador Vanegas, refleja la importancia de Puerto Boca, a dos kil\u00f3metros de Tamalameque, Todo lo que va o sale para Tamalameque, pasa por Puerto Boca. El tr\u00e1fico fluvial es intenso: todos los d\u00edas cientos de pasajeros provenientes de Momp\u00f3s, Guamal o El Banco llegan all\u00ed para seguir hacia Valledupar, Oca\u00f1a, C\u00facuta o Bucaramanga.<\/p>\n<p>Sus habitantes viven de la pesca y el comercio. Los cultivos son cada vez m\u00e1s escasos porque &#8220;las tierras buenas y grandes son ajenas&#8221;, como dicen los pobladores refiri\u00e9ndose a las grandes planicies de ganader\u00eda extensiva. &#8220;Los campesinos de abajo est\u00e1n todos arruinados por la creciente&#8221;, dice Jes\u00fas Robles. &#8220;Yo le jalaba a la agricultura y este a\u00f1o cuando fui por facilidades a la Caja Agraria, el director me dijo que estaban terminantemente prohibidos los pr\u00e9stamos para los agricultores de la orilla del Bajo Magdalena, por ley y \u00f3rdenes del gobierno central. As\u00ed c\u00f3mo puede uno&#8221;, concluye Robles.<\/p>\n<p>Para las autoridades locales la calamidad del pueblo fue la ocasi\u00f3n propicia para llenarse los bolsillos. El nuevo alcalde y el inspector de polic\u00eda se dedicaron a cobrar la entrada de los carros al puerto: &#8220;A los carros hieleros les cobraban $ 300. Recogieron no menos de $ 20.000 sin echar una sola voiquetada de tierra ni de balasto. No apareci\u00f3 la plata ni para tapar un pozo tan siquiera&#8221;, denunci\u00f3 la gente.<\/p>\n<p>El Banco: &#8220;Como boba sin madre&#8221;<\/p>\n<p>El Banco, estrat\u00e9gicamente situado en la confluencia de tres departamentos, es la segunda ciudad del Bajo Magdalena despu\u00e9s de Magangu\u00e9. Centro de una rica zona agr\u00edcola, produce ma\u00edz, arroz, ahuyama, pl\u00e1tano, fr\u00edjol, tomate, yuca y gran variedad de frutas. Sufre el azote de p\u00e9simos y racionados servicios p\u00fablicos. Su principal v\u00eda es el r\u00edo. Sus dos carreteras est\u00e1n intransitables. El aeropuerto est\u00e1 inhabilitado. Con regocijo, las gentes recuerdan el d\u00eda que el avi\u00f3n militar, repleto de soldados enviados a reprimir el paro c\u00edvico del a\u00f1o pasado, se hundi\u00f3 de narices en el barro de la pista. Los banque\u00f1os comentan que lo \u00fanico que va a arreglar el gobierno es el aeropuerto, para no repetir el oso.<\/p>\n<p>Con la creciente el puerto se aneg\u00f3 totalmente. No hubo comercio durante dos meses. Varios barrios populares fueros destruidos y los damnificados fueron amontonados en una c\u00e1rcel en construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Paulino, un recio y anciano pescador acusa: &#8220;L\u00f3pez fue muy enf\u00e1tico aqu\u00ed. Dijo que iba a construir un canal que desaguara el r\u00edo Cesar, que canalizar\u00eda el brazo de Momp\u00f3s, con una especie de escalinatas, que iba a traer draga. \u00bfY hasta la fecha qu\u00e9 ha hecho?&#8221; &#8220;Inderena -a\u00f1ade- ve un pez peque\u00f1o y le da por quitarnos todo el pescado y decomisar la atarraya. M\u00e1s adelante vende toda la carga a los poderosos, a los Luna (familia de Trino Luna, gamonal lopista de El Banco). El gobierno nos tiene sobados. Estamos como los pobres, como boba sin madre: sin ning\u00fan derecho&#8221;.<\/p>\n<p>Millones en p\u00e9rdidas de arroz<\/p>\n<p>Recorrer la isla de Momp\u00f3s, aun en diciembre y enero, a varias semanas de los momentos m\u00e1s dif\u00edciles vividos por miles de campesinos, pescadores y peque\u00f1os comerciantes, es encontrarse con una aberrante situaci\u00f3n de miseria. Poblaciones como Ach\u00ed, en el Bajo Cauca, a 40 kil\u00f3metros de su desembocadura en el Magdalena, sufrieron p\u00e9rdidas que los pobladores calculan, s\u00f3lo en arroz, en m\u00e1s de 200 millones de pesos. Ach\u00ed tiene 22 corregimientos con una extensi\u00f3n total de 3.700 kil\u00f3metros cuadrados, m\u00e1s grande, por ejemplo, que el departamento del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>&#8220;Ahora -nos dijo un campesino- las p\u00e9rdidas son por la creciente. Ech\u00f3 a perder muchas cosechas. Ma\u00f1ana, en tiempo seco, las p\u00e9rdidas ser\u00e1n porque no tenemos v\u00edas de comunicaci\u00f3n y el arroz se desmejorar\u00e1&#8221;,<\/p>\n<p>En la \u00faltima creciente el r\u00edo se llev\u00f3 la mitad de la plaza de Ach\u00ed y muy pronto arrastrar\u00e1 la iglesia. Un 70% de sus casas fueron anegadas y varios de sus corregimientos desaparecieron. Puerto Libertad, 35 kil\u00f3metros r\u00edo arriba, fue arrasado totalmente. Lo mismo ocurri\u00f3 con San Jacinto y sus habitantes tuvieron que dormir sobre una pista de aviaci\u00f3n. En Playa Alta, iron\u00eda de los nombres, tienen el agua arriba de las ventanas desde agosto. Nunca se vio la ayuda del gobierno y tampoco se solicit\u00f3. Un telegrama demora una semana para llegar de Ach\u00ed a Cartagena.<\/p>\n<p>La isla de Momp\u00f3s tiene una extensi\u00f3n total aproximada de 360.000 hect\u00e1reas. Durante la etapa cr\u00edtica de la creciente se anegaron m\u00e1s de 300.000. S\u00f3lo una muy peque\u00f1a porci\u00f3n de tierras altas, en la esquina suroriental, frente a El Banco, se libr\u00f3 de las aguas. Todos los municipios y corregimientos de la isla fueron afectados. A mitad de camino entre Maganqu\u00e9 y El Banco, est\u00e1 Pinillos, que tiene 16 corregimientos y 22 caser\u00edos. Todos, incluyendo la cabecera, se inundaron y las aguas alcanzaron hasta dos metros por encima del nivel del pueblo.<\/p>\n<p>Una escuela vac\u00eda con presupuesto anual<\/p>\n<p>A\u00fan tierras altas, como las del corregimiento San Roque, departamento del Magdalena, desaparecieron bajo las aguas. Casi todo el mundo construy\u00f3 tambos y permaneci\u00f3 en ellos &#8220;hasta que el pueblo volvi\u00f3 a salir&#8221;. Sus habitantes quedaron en la miseria pues las tierras que trabajaban comunalmente se las llev\u00f3 el torrente. En sus playas se amontonan y pudren cad\u00e1veres de animales ahogados y pencas de matas de pl\u00e1tano.<\/p>\n<p>En San Roque la mayor\u00eda de las viviendas son casas de bahareque con techo de palma.<\/p>\n<p>En un tremendo esfuerzo del pueblo, construyeron una escuela de ladrillo, invirtiendo cerca de 5 millones de pesos. La obra est\u00e1 terminada desde hace cuatro a\u00f1os pero nunca se ha dictado una s\u00f3la clase en sus salones. &#8220;Aqu\u00ed los profesores son la soledad y el silencio&#8221;, dice Gregorio Pedraza, uno de los habitantes. &#8220;En Santa Marta existe hace a\u00f1os una partida anual destinada a la escuela. Jam\u00e1s ha llegado. Cada a\u00f1o ese dinero se pierde pero siempre se lo cargan a nuestra escuela vac\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>M\u00e1s de mil ni\u00f1os en edad escolar se pasan los d\u00edas sin hacer nada. Su \u00fanica ocupaci\u00f3n es sentarse a ver pasar chalupas por el r\u00edo.<\/p>\n<p>&#8220;Despilfarro: claro mandato&#8221;<\/p>\n<p>El brazo de Momp\u00f3s es 80 kil\u00f3metros m\u00e1s corto que el brazo de Loba, pero s\u00f3lo es navegable cuatro meses al a\u00f1o, durante la creciente. &#8220;En combustible y tiempo los planchones se ahorrar\u00edan m\u00e1s que lo que cuesta una draga operando todos los a\u00f1os en el brazo, pero al gobierno no le interesa -nos coment\u00f3 un habitante de Momp\u00f3s-. Al gobierno del ahorro le interesa su despilfarro. Este es.el claro mandato del presente gobierno&#8221;.<\/p>\n<p>Momp\u00f3s tiene 32 corregimientos. Sus tierras fueron consideradas por una misi\u00f3n israel\u00ed como las mejores para el cultivo de c\u00edtricos. Exceptuando el Momp\u00f3s colonial, toda la regi\u00f3n se inund\u00f3. La carretera que lo une parcialmente con Maganqu\u00e9 desapareci\u00f3, igual que su aeropuerto.<\/p>\n<p>La proporci\u00f3n entre la ganader\u00eda y las tierras destinadas a la agricultura es en Momp\u00f3s de nueve a uno. &#8220;Las mejores tierras est\u00e1n en manos de los terratenientes. Aqu\u00ed no hay agricultura&#8221;, se\u00f1alaba un habitante de Guataca, a diez minutos de Momp\u00f3s. &#8220;Todos los alimentos los compramos al otro lado, en el Magdalena. Aqu\u00ed no se consigue nada y nos toca trabajar de peones&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Ning\u00fan m\u00e9dico conoce este pueblo&#8221;, afirma con indignaci\u00f3n una se\u00f1ora que parece ya de muchos a\u00f1os. &#8220;Cuando alguien se enferma, el enfermo tiene que irse a buscar m\u00e9dico en Momp\u00f3s&#8221;.<\/p>\n<p>La creciente tambi\u00e9n engendra el desaliento. Los pocos agricultores, todos arruinados, no quieren, o no pueden seguir trabajando la tierra. Los peones quedaron cesantes durante varios meses y subsisten de milagro. Muchos ven su \u00fanica salida viajando a Venezuela. La mayor\u00eda regresa a los pocos d\u00edas, despu\u00e9s de ser detenidos en la frontera.<\/p>\n<p>&#8220;M\u00e1s de uno se va ,asustar&#8221;<\/p>\n<p>A una hora de Momp\u00f3s, r\u00edo abajo, est\u00e1 Patico. Mil habitantes viv\u00edan all\u00ed de cultivar ma\u00edz, yuca, ajonjol\u00ed y tabaco. Ahora las 900 hect\u00e1reas de cultivos desaparecieron. &#8220;Nosotros ten\u00edamos una tiendita -dice una se\u00f1ora- y nos la comimos durante la inundaci\u00f3n. Nos quedamos sin nada. La mayor\u00eda sobrevivi\u00f3 porque atraves\u00f3 las canoas en el ca\u00f1o y cobraron a diez pesos el peaje a cada chalupa que pasaba&#8221;. Su esposo coment\u00f3: &#8220;Cualquier d\u00eda de estos vamos a hacer un paro y m\u00e1s de uno se va a asustar&#8221;.<\/p>\n<p>Patico carece de todo servicio. &#8220;No tenemos ni luz, ni calles, ni puesto de salud, ni acueducto. La \u00fanica agua que tenemos es la de la inundaci\u00f3n&#8221;, coment\u00f3 una se\u00f1ora sentada en el tambo con los pies entre el r\u00edo crecido.<\/p>\n<p>Los que arrendaron tierras y consiguieron pr\u00e9stamos de la Caja Agraria viven momentos de angustia: los funcionarios los persiguen para exigirles el pago de las deudas, sin ninguna consideraci\u00f3n por la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>&#8220;Nos vamos a morir esperando&#8221;<\/p>\n<p>Casi en donde se juntan los dos brazos del r\u00edo que forman la isla de Momp\u00e1s, est\u00e1 Pinto. Varios de sus habitantes decidieron en 1955 no vivir en el pueblo y se quedaron a un kil\u00f3metro en una zona alta. All\u00ed naci\u00f3 otro pueblo, Pinto Nuevo o Zorra. Pero el a\u00f1o pasado el r\u00edo tambi\u00e9n subi\u00f3 hasta ese lugar. Pinto viejo pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3. La presi\u00f3n de las aguas arranc\u00f3 las puertas y ventanas de las casas. &#8220;Tal vez no volvemos a ese pueblo&#8221;, dice el administrador de la planta de luz. &#8220;Vamos a poner un letrero: Se vende este pueblo. Aqu\u00ed empezaremos de nuevo. All\u00e1 todo est\u00e1 podrido y da\u00f1ado, hasta la planta de luz. Ya est\u00e1 muy mala y si esperamos otra del gobierno, nos vamos a morir esperando oir la sirena del barco que la traiga&#8221;.<\/p>\n<p>Pinto carece de tierras. Las tierras altas son de los terratenientes. Las tierras bajas s\u00f3lo se cultivan tres meses al a\u00f1o, el resto del tiempo est\u00e1n bajo el agua.<\/p>\n<p>Magangu\u00e9 sitiado por el agua<\/p>\n<p>Magangu\u00e9, cercado por las aguas desde septiembre, vio desaparecer un play\u00f3n de ochenta metros y derrumbarse murallas de dos metros de altura. &#8220;Defensas sin drenaje no sirven para nada&#8221;, coment\u00f3 un comerciante arruinado.<\/p>\n<p>Almacenes y oficinas tuvieron que cerrarse. El desempleo prolifer\u00f3 en toda la ciudad. Catorce molinos de arroz quedaron paralizados. Los colegios suspendieron clases en octubre para alojar a los campesinos de sus 33 corregimientos. Los braceros del muelle desenterraron sus viejas canoas para convertirlas en especies de taxis acu\u00e1ticos por las principales calles. Uno de los braceros, al oir que L\u00f3pez ir\u00eda a Maganqu\u00e9, grit\u00f3 desde su canoa: &#8220;Tr\u00e1iganme a ese viejo para botarlo a la mitad del r\u00edo, para que aprenda lo que es una inundaci\u00f3n y lo que duele una picada de raya&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los \u00faltimos meses de 1975, miles y miles de ribere\u00f1os a lo largo de la cuenca de\u00a1 r\u00edo Magdalena vivieron noches y d\u00edas infernales de terror, lo perdieron todo, ranchos y enseres, sembrados y cosechas y animales y quedaron a la deriva, con el agua putrefacto de \u00a1acreciente al cuello, sin tener a d\u00f3nde [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[156],"tags":[],"class_list":["post-19976","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-no-18-primera-quincena-de-febrero-de-1976"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[{"id":1934,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/las-inundaciones-del-magdalena-la-cara-oculta-de-una-gran-tragedia\/","url_meta":{"origin":19976,"position":0},"title":"LAS INUNDACIONES DEL MAGDALENA: LA CARA OCULTA DE UNA GRAN TRAGEDIA","author":"admin","date":"mayo 3, 2007","format":false,"excerpt":"Leonel Giraldo, Pilar Lozano, Conrado Zuluaga, Amalia Ir\u00edarte, Esteban Navajas; T. 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