{"id":19975,"date":"2004-08-29T19:00:00","date_gmt":"2004-08-29T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2004\/08\/29\/contra-el-mandato-de-hambre-a-la-carga\/"},"modified":"2004-08-29T19:00:00","modified_gmt":"2004-08-29T19:00:00","slug":"contra-el-mandato-de-hambre-a-la-carga-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/contra-el-mandato-de-hambre-a-la-carga-2\/","title":{"rendered":"CONTRA EL &#8220;MANDATO DE HAMBRE&#8221;, \u00a1A LA CARGA!"},"content":{"rendered":"<p>Camaradas:<\/p>\n<p>El 14 de septiembre de 1974, a los 38 d\u00edas de haber prestado juramento como presidente de Colombia ante un Congreso abrumadoramente d\u00f3cil a su voluntad, Alfonso L\u00f3pez Michelsen convoc\u00f3 la &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221;, cuya supuesta funci\u00f3n consist\u00eda en propiciar el entendimiento de tres demarcados sectores econ\u00f3micos de la actual sociedad colombiana, a saber, el Estado, las agremiaciones de las clases poseedoras y las directivas gremiales de los trabajadores sindicalizados. El objetivo de la reuni\u00f3n fue profusamente divulgado con anticipaci\u00f3n por la propaganda oficial: se trataba de alcanzar el \u201cconsenso nacional&#8221; en torno al enrutamiento general de la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la nueva administraci\u00f3n. En esa forma el vencedor del 21 de abril daba cr\u00e9dito a su muletilla electoral de que el pa\u00eds ser\u00eda conducido conforme a una pol\u00edtica de &#8220;ingresos y salarios\u201d, o sea, mediante la &#8220;econom\u00eda concertada&#8221; de los tres sectores mencionados. En la reuni\u00f3n, sin embargo, \u00fanicamente se escuch\u00f3 una voz, la del presidente, quien reiter\u00f3: &#8220;El cambio de la sociedad colombiana, que hemos prometido, queremos adelantarlo en medio de la calma pol\u00edtica y del consenso\u201d. Los gremios patronales en verdad no ten\u00edan necesidad de hablar, ya que sus opiniones e intereses se hallaban en lo fundamental interpretados en las propuestas de su principal personero pol\u00edtico, el se\u00f1or L\u00f3pez Michelsen. Adem\u00e1s, su inclinaci\u00f3n natural ha sido por sobre todo la de darle a \u00e9ste un voto de confianza y esperar, medio incr\u00e9dulos y medio maravillados, c\u00f3mo se logra aquello de continuar la obra del r\u00e9gimen bipartidista en santa paz social y con el concurso de todas las clases y estamentos, tanto de los favorecidos como de los estrujados. Para el otro sector, el de los voceros de las centrales obreras, la situaci\u00f3n era a otro precio.<\/p>\n<p>Les resultaba inc\u00f3modo quedar cual simples invitados de piedra, sin musitar palabra y aprobando una estrategia que, aunque alentaba determinadas ilusiones, sus consecuencias pr\u00e1cticas y sus perspectivas finales no aparec\u00edan tan &#8220;claras&#8221; como reza la consigna del mandato lopista. Si acaso a las camarillas amarillas de UTC y CTC les import\u00f3 menos el que se les escuchara o no en un evento de tal ocurrencia, pues su raz\u00f3n de ser fue siempre la de respaldar abierta o solapadamente las pol\u00edticas de las clases dominantes, a los representantes del Comit\u00e9 Ejecutivo de la CSTC, que dos semanas atr\u00e1s hab\u00edan recibido de parte del nuevo gobierno la personer\u00eda jur\u00eddica, a la cual la Confederaci\u00f3n ten\u00eda leg\u00edtimo derecho desde hac\u00eda diez a\u00f1os, y que ven\u00edan enarbolando en el campo sindical los lineamientos unitarios del movimiento obrero, s\u00f3lo una burla inaudita podr\u00eda parecerles el hecho de haber sido convidados a o\u00edr una larga perorata sobre las dificultades econ\u00f3micas heredadas por el se\u00f1or L\u00f3pez, y de remate, debido a la imposibilidad de fijar en iguales condiciones sus puntos de vista, quedaran ante vastas porciones de la opini\u00f3n p\u00fablica, merced al juego publicitario de la gran prensa, auspiciando las concepciones particulares del jefe del Estado sobre los graves problemas de la naci\u00f3n. Los directivos de la CSTC dejaron una constancia al respecto.<\/p>\n<p>No obstante, el gobierno hab\u00eda alcanzado el objetivo apetecido, dar el golpe propagand\u00edstico de congregar en una de las salas del Palacio de San Carlos a lo m\u00e1s granado de los gremios del estamento patronal y a los dirigentes de las tres centrales sindicales reconocidas entonces, y ante este auditorio monologar acerca de porqu\u00e9 no ser\u00eda viable en los tramos iniciales de su gesti\u00f3n desarrollar la tan trillada pol\u00edtica de &#8220;ingresos y salarios&#8221;, la misma pol\u00edtica con la cual el se\u00f1or L\u00f3pez moviliz\u00f3 al electorado liberal y derrot\u00f3 al candidato conservador, dobl\u00e1ndolo en votos. En el Comando Nacional de la UNO se discuti\u00f3 la inconveniencia de recomendar la participaci\u00f3n en la &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221;. El MOIR advirti\u00f3 tajantemente que las fuerzas sindicales que aceptaran la invitaci\u00f3n a dicha reuni\u00f3n caer\u00edan en una celada no s\u00f3lo por falta absoluta de garant\u00edas para debatir las apreciaciones del movimiento obrero, sino que la filosof\u00eda misma de la &#8220;econom\u00eda concertada&#8221; o del &#8220;consenso nacional&#8221; reclamado por el gobierno presupon\u00eda, como \u00fanica opci\u00f3n, el apoyo incondicional a las orientaciones antipatri\u00f3ticas, antidemocr\u00e1ticas y antipopulares del r\u00e9gimen liberal-conservador proimperialista que encontraba en L\u00f3pez al m\u00e1s fiel y desvelado continuador. El Partido Comunista terci\u00f3 a favor de la asistencia y unilateralmente abog\u00f3 porque se aceptase la convocatoria presidencial. En su tiempo esta fue la primera contradicci\u00f3n de fondo alrededor de la CSTC entre las dos l\u00edneas, la del MOIR y la del Partido Comunista, despu\u00e9s de que \u00e9stos coincidieron en aunar esfuerzos por la unidad de sindicalismo independiente. En parte, el enfrentamiento qued\u00f3 zanjado con la constancia aludida y con la posterior decisi\u00f3n del Ejecutivo de la CSTC de retirarse incluso de las sesiones del Consejo Nacional de Salarios.<\/p>\n<p>CAMBIO DE PLANES PERO CONTINUISMO EN EL FONDO<\/p>\n<p>Hemos querido empezar este informe recordando las interioridades de la llamada &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221;, porque algunos se obstinan en sostener que el gobierno de L\u00f3pez comenz\u00f3 con un rumbo y unas perspectivas, si no muy halag\u00fce\u00f1as, por lo menos que mov\u00edan a la expectativa general. Pero frente a los aplastantes y desastrosos resultados y para salvar las apariencias de las frustradas ilusiones, aquellas mismas personas agregan que \u00e9ste dio un brusco viraje, hacia la derecha, un poco antes de cumplir su primer a\u00f1o de ejercicio. Si hubo un timonazo de la pol\u00edtica oficial, habr\u00eda que ubicarlo, precisamente, en esa reuni\u00f3n del 14 de septiembre de 1974, al mes largo de la toma de posesi\u00f3n. El se\u00f1or L\u00f3pez Michelsen ven\u00eda hablando de su estratagema de &#8220;ingresos y salarios&#8221;, la cual, seg\u00fan su saber y entender, se reduc\u00eda a lograr un equilibrio controlado entre las entradas de las clases poseedoras y de las despose\u00eddas. Esta pol\u00edtica presupon\u00eda la entelequia de un entendimiento entre explotadores y explotados, como el que hab\u00eda bregado a poner en vigor el peronismo en Argentina, una especie de &#8220;contrato social&#8221; por el que magnates y asalariados restring\u00edan en ut\u00f3pica amistad sus aspiraciones y depositaban la aplicaci\u00f3n de dicho acuerdo en manos del Estado colombiano, apoy\u00e1ndose en la funci\u00f3n reguladora de \u00e9ste sobre la hacienda y la vida de los ciudadanos, contemplada en la Constituci\u00f3n. Desde luego, para la clase obrera y para el resto de las masas populares semejante compromiso ser\u00eda la firma de su propia perdici\u00f3n, significaba colocar su suerte al arbitrio de sus declarados enemigos, las clases detentadoras del Poder, intermediarias de los pulpos imperialistas y por ende traidoras al inter\u00e9s de la naci\u00f3n. Tal contrato jam\u00e1s lo rubricar\u00eda el pueblo colombiano. Pero de lo que se trata es de indicar que la nueva administraci\u00f3n, el d\u00eda se\u00f1alado para poner en pr\u00e1ctica la manoseada estratagema de &#8220;ingresos y salarios&#8221;, resolvi\u00f3 anunciar que lo que correspond\u00eda hacer, antes que cualquier cosa, era implantar rigurosamente un plan de estabilizaci\u00f3n&#8221;. La presidencia hab\u00eda cambiado de pel\u00edcula. Su actitud la justificaba L\u00f3pez ech\u00e1ndole el agua sucia a su antecesor, hablando de las obligaciones del Estado y del enorme d\u00e9ficit fiscal, con el estruendo de un Col\u00f3n que descubre nuevos continentes. Sin embargo, sus hallazgos se los sab\u00edan de memoria 24 millones de colombianos. Eso lo ten\u00eda sin cuidado. Unicamente le interesaba sustentar la orientaci\u00f3n econ\u00f3mica oficial, as\u00ed de ella se hubiese parlamentado poco o casi nada en la campa\u00f1a electoral. Pero como el &#8220;mandato claro&#8221; da para todo, el continuador pudo recordar c\u00f3mo durante el debate condicion\u00f3 la pol\u00edtica de &#8220;ingresos y salarios&#8221; al grado de desarrollo de la inflaci\u00f3n, y en la &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221; repiti\u00f3, en efecto, unas palabras suyas pronunciadas en calidad de candidato presidencial: &#8220;Lo que hubiera sido viable hace tres a\u00f1os, como lo fue, durante la Administraci\u00f3n Lleras, una pol\u00edtica de ingresos y salarios, en procura de la estabilizaci\u00f3n s\u00f3lo podr\u00e1 cumplirse cuando la inflaci\u00f3n haya sido reducida a magnitudes manejables\u201d.<\/p>\n<p>El &#8220;plan de estabilizaci\u00f3n&#8221;, confeccionado por L\u00f3pez Michelsen en el discurso del 14 de septiembre, estaba dirigido, por una parte, a demostrar la inconveniencia de ejercer un control sobre los precios, y por la otra, a cumplir una promesa hecha clandestinamente al Fondo Monetario Internacional, la de instaurar una reforma tributaria por los tr\u00e1mites excepcionales de la emergencia econ\u00f3mica. El &#8220;plan de estabilizaci\u00f3n&#8221;, negando su mismo enunciado, arranca de una premisa ins\u00f3lita: que el Estado se encuentra imposibilitado para mantener la estabilidad en los precios. El presidente se detuvo a explicar que la econom\u00eda no se puede manejar con una vigilancia de precios, ya que ello implicar\u00eda la paralizaci\u00f3n total de la producci\u00f3n. Argument\u00f3 que las grandes empresas sabotear\u00edan las medidas que al respecto se adoptaran, bien bajando la calidad de los art\u00edculos, acapar\u00e1ndolos, promoviendo la exportaci\u00f3n subrepticia, cambiando de actividad econ\u00f3mica, o simplemente dejando de producir, como en el caso del petr\u00f3leo. El jefe del Estado, con todo y sus tres millones de votos liberales, se consideraba inhabilitado, ante un pa\u00eds at\u00f3nito, para evitar los desmanes del gran capital. Ni siquiera garantiz\u00f3, como se supone sea su deber, el respeto a la legislaci\u00f3n que jur\u00f3 cumplir y hacer cumplir. Su confesi\u00f3n de boca entra\u00f1aba adem\u00e1s una impl\u00edcita autorizaci\u00f3n para que los monopolizadores externos e internos de las actividades fundamentales de la econom\u00eda colombiana entraran a saco sobre la Rep\u00fablica inerme. Qued\u00f3 entronizado el reino de la anarqu\u00eda organizada. Se promulg\u00f3 la ley de la selva por la cual el m\u00e1s fuerte se come al chico. En esto el &#8220;presidente de la esperanza&#8221; no era tampoco del todo un innovador. Con su desparpajo imitaba a un ministro conservador de ingrata memoria de la administraci\u00f3n Lleras Restrepo, partidaria tambi\u00e9n de la &#8220;estabilizaci\u00f3n&#8221;. Este ministro sol\u00eda sostener con singular cinismo, junto al desconocimiento de las justas peticiones de los trabajadores abrumados por el aumento vertiginoso de los precios, que el Ejecutivo no pod\u00eda colocar un polic\u00eda detr\u00e1s de cada art\u00edculo. He ah\u00ed un retrato fidedigno del comportamiento caracter\u00edstico de los reg\u00edmenes explotadores que han oprimido a Colombia. Se declaran incapaces de supervisar y encinturar a los grandes especuladores, mas movilizan batallones enteros a las puertas de los sindicatos para ver de impedir las conquistas de los asalariados por mejores condiciones de vida y de trabajo. La orientaci\u00f3n econ\u00f3mica del &#8220;mandato claro&#8221; trazada por su m\u00e1ximo int\u00e9rprete se puede resumir en esta sentencia: control, f\u00e9rreo control, sobre las clases populares y libertinaje, absoluto libertinaje, para las clases dominantes.<\/p>\n<p>La reforma tributar\u00eda tambi\u00e9n tiene su historia. En los a\u00f1os anteriores las agencias prestamistas norteamericanas, a trav\u00e9s del Fondo Monetario Internacional, hab\u00edan presionado la aprobaci\u00f3n de un sistema impositivo duro, que les permitiera salvaguardar y recoger las millonarias ganancias de sus pr\u00e9stamos usurarios. Hay quienes se preguntan qu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre los grav\u00e1menes estatu\u00eddos en el pa\u00eds y las utilidades de los prestamistas extranjeros. La raz\u00f3n es muy sencilla. El Estado ha sido por antonomasia el garante de los cr\u00e9ditos internacionales y el canal preferencial del pago de los intereses y amortizaciones de la deuda contra\u00edda por la naci\u00f3n. Si el Estado se mantiene en permanente d\u00e9ficit, l\u00f3gico que no cumpla puntualmente las obligaciones con sus acreedores, lo cual intranquiliza a los imperialistas. Por eso \u00e9stos a menudo les tiran las orejas a los gobiernos t\u00edteres y les inculcan la austeridad administrativa, el h\u00e1bito del ahorro, el esp\u00edritu de sacrificio y el pago, sobre todo el pago insensible, sin remordimientos de conciencia, oportuno, en d\u00f3lares, de cuanto deben. Entre las recomendaciones no ha faltado jam\u00e1s la de la instauraci\u00f3n de un sistema fiscalista m\u00e1s en\u00e9rgico. El presidente Lleras Restrepo nombr\u00f3 durante su cuatrienio una comisi\u00f3n encargada de estudiar la revisi\u00f3n de la tributaci\u00f3n colombiana. Esta comisi\u00f3n fue integrada por t\u00e9cnicos extranjeros y colaboradores colombianos, y estuvo presidida por el profesor de la Universidad de Harvard, Richard A. Musgrave, quien le dio su nombre. No obstante, ni la administraci\u00f3n Lleras ni la de Pastrana, que la sucedi\u00f3, contaron con la fuerza pol\u00edtica, suficiente para convertirla en norma legal y la reforma Musgrave hubo de esperar su turno en los archivos gubernamentales.<\/p>\n<p>Con el ta\u00f1ir de cuatro millones y medio de votos liberales y conservadores del 21 de abril, su hora hab\u00eda sonado. En consecuencia, nadie m\u00e1s indicado que el &#8220;mandato claro&#8221; para instaurarla. Y en aquella primera y \u00fanica, reuni\u00f3n &#8220;tripartita&#8221;, el se\u00f1or L\u00f3pez Michelsen decidi\u00f3 sacar de los escritorios de sus antecesores la reforma Musgrave y present\u00e1rsela al pa\u00eds. El prop\u00f3sito evidenciaba un giro intempestivo y notable al programa que aquel hab\u00eda expuesto a sus electores. Muchas personas en Colombia no han olvidado todav\u00eda c\u00f3mo se expresaba el candidato liberal acerca del papel de una eventual reforma tributaria en las circunstancias en que le corresponder\u00eda gobernar. Sobre el tema se\u00f1al\u00f3 textualmente lo siguiente: &#8220;En realidad, la experiencia de los pa\u00edses desarrollados y subdesarrollados es la de que, a menos que se pusiera en pr\u00e1ctica una confiscaci\u00f3n total, que ser\u00eda ya el sistema socialista o comunista, los impuestos, lejos de remediar la desigualdad, tienden a ahondarla ( &#8230; ). Con un alza en el costo de la vida del 15% y una inflaci\u00f3n como la que estamos viviendo, la mayor incidencia de los tributos recae sobre los ingresos y salarios que no se incrementan al mismo paso que las ganancias de otros sectores. Pero, aun cuando no existiera inflaci\u00f3n, ser\u00eda igualmente cierto que quienes iniciaron sus empresas y consiguieron amasar un capital cuando los grav\u00e1menes eran menos onerosos, llevan una ventaja sobre quienes tienen que arrancar en la escala empresarial pagando cargas tributar\u00edas y cargas sociales m\u00e1s altas. Con el correr del tiempo, el efecto de los impuestos, como herramientas de redistribuci\u00f3n de la riqueza, ha sido el inverso de lo que nos propon\u00edamos. De ah\u00ed la necesidad de una pol\u00edtica de ingresos y salarios\u201d.<\/p>\n<p>El caballito de batalla lopista era &#8220;ingresos y salarios&#8221;: una especie de b\u00e1lsamo curalotodo, que el aspirante liberal a la presidencia de la Rep\u00fablica vend\u00eda para sanar las desigualdades ya creadas. Seg\u00fan esta tesis, la modificaci\u00f3n a los impuestos, con inflaci\u00f3n o sin ella, como acabamos de leerlo, acarrear\u00eda el ahondamiento de esas desigualdades. La metamorfosis en este aspecto entre el candidato y el presidente fue de blanco a negro. Desde aquel septiembre la reforma tributaria no s\u00f3lo no ampliar\u00eda los abismos sociales, sino que mejorar\u00eda &#8220;la condici\u00f3n del 50% de la poblaci\u00f3n menos favorecida por la fortuna\u201d. As\u00ed se transmuta, sin br\u00fajula y sin norte, la teor\u00eda econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la reacci\u00f3n olig\u00e1rquica proimperialista. Su \u00fanico dios es la m\u00e1xima ganancia, por el cual trafica con todos los valores, disfrazando de verdad a la mentira y viceversa, en cualquier tiempo y lugar, cuando y donde lo demande el af\u00e1n obsesivo de enriquecimiento. En las fuerzas revolucionarias colombianas las inconsecuencias y exabruptos tan comunes y corrientes en la palabrer\u00eda de los m\u00e1s connotados exponentes de las clases antinacionales dominantes, no promueven la elucubraci\u00f3n en torno de los saltos imaginativos hacia la derecha, o hacia la &#8220;izquierda&#8221;, del r\u00e9gimen imperante. Los embaucadores del pueblo siempre llevan miel en los labios y ponzo\u00f1a en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante el debate electoral aclaramos insistentemente que el se\u00f1or L\u00f3pez con sus &#8220;ingresos y salarios&#8221; y el se\u00f1or G\u00f3mez Hurtado con su &#8220;desarrollismo&#8221;, encarnaban dos interpretaciones diferentes de la pol\u00edtica econ\u00f3mica de la coalici\u00f3n liberal-conservadora proimperialista. Ambas versiones part\u00edan del prospecto que la fementida prosperidad del pa\u00eds bajo tal sistema se hallaba supeditada \u00edntegramente a los intereses y proyectos de los monopolios extranjeros y por lo tanto, el uno como el otro, acaudillaban con diferencias de matiz y acentuamiento la l\u00ednea continuista del Frente Nacional. Y el inspirador del &#8220;mandato claro&#8221; merece como el que m\u00e1s en la historia reciente del pa\u00eds el mote de continuador. Aunque suele renegar de sus predecesores porque le legaron un fracaso en lo administrativo, en lo fiscal y en lo social, est\u00e1 predestinado a proseguir su triste obra de entrega y sumisi\u00f3n. Los aventajaba en una cosa: hab\u00eda ascendido a la casa de gobierno con mas ruido, prestigio y votos que quienes le antecedieron en el mando. Se encontraba resuelto a jugarse lo que \u00e9l y sus admiradores califican de &#8220;popularidad&#8221; y se la jug\u00f3. &#8220;Derrotismo -dec\u00eda- ser\u00eda no afrontar una impopularidad transitoria en aras de un porvenir meior\u201d. Por eso desenterr\u00f3 la reforma tributaria que ni Lleras Restrepo ni Pastrana lograron realizar. Y desafiantemente, ante un pueblo que mor\u00eda de hambre, bendijo el carnaval de las alzas, embelleci\u00f3 el para\u00edso de la usura, sancion\u00f3 la ley del m\u00e1s fuerte. Y esa impopularidad ha crecido y se incrementa sin parar, hasta aterrorizar a los m\u00e1s confiados y sorprender a los m\u00e1s incr\u00e9dulos.<\/p>\n<p>La clase obrera colombiana rechaz\u00f3 indignada la pol\u00edtica que L\u00f3pez Michelsen le esboz\u00f3 al pa\u00eds en la sesi\u00f3n de la &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221;. Tras las palabras azucaradas de redimir a &#8220;la poblaci\u00f3n menos favorecida por la fortuna&#8221;, el proletariado entrevi\u00f3 las reales intenciones de aumentar los privilegios al capital imperialista y a sus intermediarios, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes colombianos, mientras al pueblo se le condena a\u00fan m\u00e1s a la esclavitud, a la miseria y a la infelicidad. Las masas trabajadoras se negaron rotundamente a rubricar la patra\u00f1a del &#8220;contrato social&#8221; o del &#8220;consenso nacional&#8221;, que les planteaban la oligarqu\u00eda vendepatria y su r\u00e9gimen, as\u00ed como desenmascararon implacables el ofrecimiento presidencial de que &#8220;si se van a imponer sacrificios, que ellos recaigan por igual sobre todas las clases\u201d. La experiencia le ense\u00f1a a las grandes mayor\u00edas cu\u00e1ntos sinsabores y sufrimientos traen consigo esos llamamientos que de cuando en vez los mandatarios alternantes formulan para que &#8220;ricos&#8221; y &#8220;pobres&#8221; contribuyan con su cuota de desprendimiento en bien de la Rep\u00fablica. En la jerigonza oficial se entiende el reparto igualitario en la siguiente forma: una porci\u00f3n, los beneficios, corresponden a los imperialistas y sus sirvientes, y la otra, exactamente proporcional, los sacrificios, para el pueblo inculto, gregario e insensible. Y si con esta manera singular de impartir justicia muchos terminan perjudicados se debe a su mala fortuna. El &#8220;mandato claro&#8221; tampoco era adverso a esa curiosa equidad. Al contrario, aparec\u00eda m\u00e1s experto y refinado en el arte de embaucar. Sus maquinaciones en un principio s\u00f3lo chocaron con el obst\u00e1culo de los sectores m\u00e1s avanzados y patri\u00f3ticos, que apuntaban directamente a su esencia continuista, pero bastaron unos pocos d\u00edas, unas cuantas propuestas en concreto, como \u00e9sta de la &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221;, para que el grueso, en primer t\u00e9rmino de los obreros y luego progresivamente el de los campesinos, estudiantes e intelectuales, comprendiera que detr\u00e1s de la cortina verbal de la nueva administraci\u00f3n, aguardaban en orden de aparici\u00f3n, sellados y lacrados, los decretos centuplicando las garant\u00edas a las compa\u00f1\u00edas extranjeras, a la banca, a los latifundistas, a los monopolios en general. La \u00fanica esperanza de los oprimidos segu\u00eda siendo, como siempre, la de perseverar en la lucha por las reivindicaciones populares y en especial por la unidad del pueblo, el arma invencible para alcanzar su emancipaci\u00f3n y la independencia y soberan\u00eda de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>MEDIDAS DEL GOBIERNO DE LOPEZ MICHELSEN<\/p>\n<p>Apenas transcurridos a\u00f1o y medio de vigencia del actual r\u00e9gimen son perfectamente definibles sus perfiles antinacionales y antipopulares. A estas alturas del proceso, \u00fanicamente los c\u00edrculos dirigentes y los sectores m\u00e1s recalcitrantes de los partidos de la Gran Coalici\u00f3n olig\u00e1rquica salen abiertamente en su defensa y todav\u00eda se atreven a presentarlo como una soluci\u00f3n a los graves problemas del pa\u00eds. La mayor\u00eda de las gentes trabajadoras de la ciudad y el campo, que por uno u otro motivo aguard\u00f3 con el advenimiento de la nueva administraci\u00f3n cambios positivos para sus males centenarios, ha comenzado a salir o ya sali\u00f3 por completo del enga\u00f1o. Las corrientes partidistas diferentes al liberalismo y al conservatismo, las que se hicieron eco de todas esas ilusiones, optaron al final por endurecer su posici\u00f3n contra el gobierno y acaso s\u00ed se preocupan por justificar su conducta anterior con argumentos que la pr\u00e1ctica desmiente a cada paso. El MOIR y dem\u00e1s organizaciones pol\u00edticas que desde diversos \u00e1ngulos vienen coincidiendo en la necesidad de arrancar cuanto antes la careta demag\u00f3gica al &#8220;mandato claro&#8221;, han visto compensado su esfuerzo con la acogida todos los d\u00edas m\u00e1s amplia que a sus luchas y postulados brindan las masas populares. Es indudable que la credibilidad en las promesas oficiales est\u00e1 quebrantada, lo cual simboliza una alteraci\u00f3n importante en la correlaci\u00f3n de fuerzas entre la revoluci\u00f3n y la reacci\u00f3n. Estas variaciones en el panorama pol\u00edtico de Colombia acontecen cuando falta todav\u00eda por vencerse m\u00e1s de la mitad del cuatrienio de L\u00f3pez Michelsen. En todo ello han influido notablemente sus medidas y actuaciones lesivas a la naci\u00f3n y al pueblo. Intentemos un resumen de las principales de aquellas medidas y actuaciones.<\/p>\n<p>1. Mayores privilegios a las compa\u00f1\u00edas imperialistas. En este tortuoso terreno de dispensar favores, prebendas y gracias ilimitadas al capital extranjero, el gobierno se ha distinguido por su mano generosa. Las d\u00e1divas van desde garantizar la entrega cabal de las viejas como de las nuevas fuentes de recursos naturales, hasta estructurar toda una pol\u00edtica tendiente a facilitar las inversiones de los monopolios internacionales en todas las ramas industriales, incluyendo la toma de aquellas empresas que por sus dificultades econ\u00f3micas no logran sobrevivir por su propia cuenta. La lista de las medidas es muy larga y varias de ellas se mantienen en secreto, no obstante las constantes denuncias de los sectores democr\u00e1ticos y patri\u00f3ticos para que se publiquen, como los contratos leoninos con dos consorcios norteamericanos sobre la explotaci\u00f3n de las ricas minas de carb\u00f3n, en la Guajira, y de n\u00edquel en C\u00f3rdoba. La presidencia de la Rep\u00fablica en el primer decreto expedido en virtud de las atribuciones del estado de emergencia econ\u00f3mica, legisl\u00f3 exprofesamente para que la Texas pudiera empezar los trabajos de extracci\u00f3n de los yacimientos de gas ubicados tambi\u00e9n en la Guajira y cuyas reservas, seg\u00fan parece, son unas de las m\u00e1s grandes de Suram\u00e9rica. La legislaci\u00f3n sobre la explotaci\u00f3n del gas en general fue equiparada a la del petr\u00f3leo, con el objeto de que la compa\u00f1\u00eda norteamericana no estuviese obligada a la inspecci\u00f3n ni al reintegro de divisas provenientes de sus ventas en el exterior, adem\u00e1s de otras prerrogativas igualmente aberrantes. Dentro de este derroche de benevolencia con el capital extranjero, el r\u00e9gimen petrolero fue a su vez modificado. No s\u00f3lo se mantuvo la cl\u00e1usula de &#8220;deducci\u00f3n por agotamiento&#8221;, mediante la cual los pulpos petroleros que gozan en nuestro pa\u00eds del sistema de concesiones logran reducir la mitad de su renta gravable, a efecto de pagar tasas de impuesto rid\u00edculas, sino que fue extendida para los que ven\u00edan disfrutando del nuevo sistema de &#8220;asociaci\u00f3n&#8221;. En sus neocolonias el imperialismo norteamericano impulsa, de un tiempo para ac\u00e1, el sistema de &#8220;asociaci\u00f3n&#8221;, de preferencia con el sector econ\u00f3mico estatal, porque se presta a una explotaci\u00f3n m\u00e1s aguda y sutil, conforme a su naturaleza monopol\u00edstica, y se acomoda mejor a las nuevas condiciones pol\u00edticas, caracterizadas por el despertar nacionalista de los pueblos subdesarrollados y oprimidos. En esa forma, desapercibida a ratos, ha incrementado su dominio sobre la econom\u00eda de estos pa\u00edses, poniendo en funcionamiento la llamada &#8220;integraci\u00f3n latinoamericana&#8221;, con acuerdos subregionales como el Pacto Andino. Los grandes trusts imperialistas, &#8220;asociados&#8221; a cualquiera de las rep\u00fablicas del \u00e1rea, se lucran, como consecuencia de las reglas integracionistas, de los mercados de toda la regi\u00f3n. El presidente de Colombia es devoto ferviente de todas estas modalidades de la penetraci\u00f3n del capital for\u00e1neo y las ha facilitado en grado sumo. La tan publicitada &#8220;nacionalizaci\u00f3n&#8221; de la banca extranjera, que acab\u00f3 de llevar a t\u00e9rmino el gobierno, cabe dentro del esquema anterior. Los colombianos deber\u00e1n comprar el 51 % de las acciones de aquellos bancos, por un monto calculado superior a los 2.500 millones de pesos, cifra que ingresar\u00e1 a las arcas de los financistas extranjeros, sin que por ello \u00e9stos hayan menguado en nada su poder de control no s\u00f3lo sobre la banca y dem\u00e1s corporaciones similares del pa\u00eds, sino sobre la industria, la agricultura, el comercio interior y exterior y el resto de negocios fundamentales. Y por si lo anterior fuera poco, el gobierno anunci\u00f3 que, como punto cardinal a sus planes de &#8220;descentralizaci\u00f3n industrial&#8221;, otorgar\u00e1 mercedes especiales a la inversi\u00f3n extranjera que se destine a las ciudades diferentes de Bogot\u00e1, Cali y Medell\u00edn, o a estas ciudades cuando &#8220;dediquen el 50% o m\u00e1s de su producci\u00f3n para la exportaci\u00f3n y que no ser\u00edan rentables al localizarse lejos de dichos centros industriales\u201d. Los incentivos ser\u00e1n de todo tipo: cr\u00e9dito favorable, infraestructura necesaria, subsidios directos.<\/p>\n<p>Colombia es un reino celestial para los monopolios imperialistas: de aqu\u00ed pueden extraer y llevarse los recursos naturales estrat\u00e9gicos que descubran y necesiten, aqu\u00ed encuentran a la disposici\u00f3n un mercado para saturarlo con sus mercanc\u00edas y aqu\u00ed disponen de una extensa \u00e1rea de inversi\u00f3n para sus capitales. Y lo que es m\u00e1s importante, un gobierno d\u00f3cil, con su peque\u00f1a corte de negociantes, cuyo santo y se\u00f1a es &#8220;chambonear&#8221; y &#8220;chambonear&#8221; en contra del pueblo y la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Debilitamiento del sector estatal de la econom\u00eda. El hecho mismo de que el Estado colombiano est\u00e9 por completo al servicio del capital extranjero y sus intermediarios, determina su permanente situaci\u00f3n ruinosa, los d\u00e9ficit cr\u00f3nicos, la falta de medios para atender debidamente sus empresas, el incumplimiento de las obligaciones con sus propios trabajadores, lo deficiente de los servicios p\u00fablicos. Pero adem\u00e1s de \u00e9sto, el r\u00e9gimen lopista ha propiciado el debilitamiento acelerado del sector estatal de la econom\u00eda con medidas como la de eliminar la protecci\u00f3n arancelaria a las entidades industriales y comerciales del Estado e imponerles tributos, en algunos casos m\u00e1s gravosos que los estipulados para las empresas privadas. Muchos de esos establecimientos p\u00fablicos, de innegable importancia, para el desarrollo del pa\u00eds, se hallan por dicha causa en enormes dificultades y, frente a las compa\u00f1\u00edas imperialistas colmadas de privilegios, que les hacen competencia y les sustraen recursos, su \u00fanico futuro es la liquidaci\u00f3n. Ejemplo ilustrativo de ello ha sido la Empresa Colombiana de Petr\u00f3leos (ECOPETROL), a la cual el gobierno, aprovechando la reversi\u00f3n por tiempo cumplido de dos concesiones a nombre de consorcios petroleros extranjeros, le orden\u00f3 a finales del a\u00f1o pasado correr con el pago de m\u00e1s de 600 millones de pesos, por concepto de prestaciones sociales que tales consorcios adeudaban a sus obreros. Otra disposici\u00f3n econ\u00f3mica del r\u00e9gimen lopista que encaja perfectamente en el an\u00e1lisis que estamos adelantando del detrimento del sector p\u00fablico a favor del sector monopolista privado, fue la de negarle al Estado la prelaci\u00f3n de coger las industrias en bancarrota. Esta facultad se asign\u00f3 a las sociedades poderosas a trav\u00e9s de un subterfugio tributario por el cual las p\u00e9rdidas de las empresas quebradas podr\u00e1n ser deducidas en un plazo de cinco a\u00f1os a las compa\u00f1\u00edas que se hagan cargo de \u00e9stas. As\u00ed los tent\u00e1culos del gran capital bajo la batuta del imperialismo norteamericano, van apropi\u00e1ndose casi gratuitamente de los centros productivos que desafiaron su poder y concentrando la riqueza en una escala nunca vista en Colombia. Y el Estado como gestor econ\u00f3mico se convierte en un vulgar instrumento para auspiciar la mortandad de la producci\u00f3n nacional en esa guerra s\u00f3rdida, desigual, inclemente, de los monopolios. Para justificar la hecatombe, el se\u00f1or L\u00f3pez se ha declarado partidario de una industria atrasada, liviana y de escasa t\u00e9cnica, despreciando la meta para el pa\u00eds de una producci\u00f3n pesada y moderna la cual, seg\u00fan su tesis, le pertenece exclusivamente y por predestinaci\u00f3n \u00e1 las rep\u00fablicas imperialistas.<\/p>\n<p>3. El festival de la especulaci\u00f3n y de la usura. Como lo reconocen casi todos los sectores pol\u00edticos, incluyendo ciertas capas dirigentes menos encumbradas de los partidos tradicionales, el capital financiero imperialista y su carnal, el colombiano, han sido los hijos consentidos del &#8220;mandato claro&#8221;. Tal creencia se fundamenta en las reformas oficiales emprendidas en este campo. La m\u00e1s vieja y viva preocupaci\u00f3n del gobierno, que escuchamos de parte de su principal funcionario desde antes de la realizaci\u00f3n de los comicios, era la de la consolidaci\u00f3n de las UPAC, cuyos basamentos jur\u00eddicos se sab\u00edan dudosos. Las Unidades de Poder Adquisitivo Constante, como su nombre lo indica, se valorizan con el ritmo de la inflaci\u00f3n y constituyen un mecanismo especulativo perfeccionado para extorsionar con la vivienda a los hogares de las clases bajas. Quienes caen en su tela de ara\u00f1a quedan a merced del agio y son exprimidos por d\u00edas, por a\u00f1os, por decenios, sin llegar nunca a cancelar la deuda. Entre m\u00e1s paguen m\u00e1s deben. Al se\u00f1or L\u00f3pez lo ten\u00eda sin cuidado que este monstruo hubiese sido creado y sea el timbre de orgullo de la administraci\u00f3n Pastrana Borrero, y no s\u00f3lo lo consolid\u00f3 sino que lo tom\u00f3 de inspiraci\u00f3n para su reforma financiera. En lugar de suprimirlo se dijo: ya que se hallan en desventaja frente a las UPAC, equiparemos con \u00e9stas al resto de transacciones financieras. Y procedi\u00f3 a elevar los beneficios y las tasas de inter\u00e9s a un tope real que llega y pasa a veces del 30 y 40 por ciento. Por otro lado, negoci\u00f3 con la banca los pagar\u00e9s de emergencia, entreg\u00e1ndole a ella en forma pr\u00e1cticamente regalada una enorme ganancia. A las compa\u00f1\u00edas aseguradoras les redujo magn\u00e1nimamente las inversiones forzosas, a fin de que pudiesen orientar la mayor\u00eda de sus efectivos hacia las actividades m\u00e1s atrayentes y lucrativas. Y en general instaur\u00f3 el para\u00edso de la usura. El equipo econ\u00f3mico del gobierno defiende estas medidas con el alegato de que estimulan el ahorro legal y debilitan el mercado extrabancario. Mas el resultado est\u00e1 a la vista: la hegemon\u00eda absoluta de los grupos financieros, que han captado sumas astron\u00f3micas de peque\u00f1os y medianos ahorradores, encarecido excesivamente el cr\u00e9dito y sometido a su coyunda a la industria, la agricultura y el comercio del pa\u00eds. A lo que se agrega la devaluaci\u00f3n autom\u00e1tica del peso y el consiguiente encarecimiento de las importaciones de maquinarias, repuestos y materias primas, que estrangulan la actividad productora, desatan el vendaval alcista de los precios y envilecen el salario de los trabajadores. Lejos de combatir el universo subterr\u00e1neo del denominado &#8220;mercado negro&#8221;, el r\u00e9gimen lopista lo sac\u00f3 de su cloaca, le dio carta de ciudadan\u00eda y lo puso a regentar la vida material de los colombianos.<\/p>\n<p>4. Impuestos indirectos, discriminatorios y regresivos. Atr\u00e1s nos ocupamos algo del verdadero origen y de la historia de la reforma tributaria, la obra maestra, hasta ahora, de la administraci\u00f3n L\u00f3pez Michelsen. Supimos, por ejemplo, que se trataba de una de las obligantes y acuciosas recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, que fue herencia leg\u00edtima del Frente Nacional y que la confeccion\u00f3 un grupo de expertos norteamericanos. Indicamos tambi\u00e9n c\u00f3mo su objetivo eminentemente fiscalista estaba dirigido a subsanar los d\u00e9ficit cr\u00f3nicos de un Estado endeudado hasta la m\u00e9dula con las agencias prestamistas internacionales. Finalmente, denunciamos la maniobra de enmascararla como una ayuda al &#8220;5O por ciento m\u00e1s pobre&#8221;. Pero lo que no hemos dicho es de d\u00f3nde provienen los miles de millones de pesos recolectados por su culpa. La reforma tributar\u00eda consta de dos partes: las modificaciones a los grav\u00e1menes sobre la renta y complementarios y el aumento del impuesto a las ventas. De las dos, el aporte sustancial lo suministra este \u00faltimo. Los funcionarios del Ministerio de Hacienda calculaban hace seis meses que a consecuencia de la nueva tributaci\u00f3n, el rengl\u00f3n de rentas concurrir\u00eda al fisco con 1.500 millones de pesos m\u00e1s. Sin embargo, los mayores emolumentos percibidos por este concepto terminaron siendo devueltos casi en su totalidad, debido al &#8220;alivio tributario&#8221; votado en el Congreso en las postrimer\u00edas de 1975. As\u00ed que como fuente de recursos, la reforma tributaria encontr\u00f3 en el incremento del impuesto a las ventas su veta preferida, fen\u00f3meno que corresponde cabalmente a la filosof\u00eda que en esta materia profesan el imperialismo y sus lacayos. Para las clases dominantes colombianas los impuestos ideales s\u00f3lo pueden ser los que recaen sobre los art\u00edculos de primera necesidad, ya que los sufraga el pueblo, sin saberlo, indirectamente, en todas y cada una de las compras que efect\u00faa. Los productores siempre trasladan a las masas trabajadoras los tributos en cabeza de los bienes de consumo, mediante la pr\u00e1ctica inveterada, de elevar los precios de las mercanc\u00edas. Adem\u00e1s de encarecer la vida de la poblaci\u00f3n de menores ingresos, los impuestos indirectos se convierten en talanqueras para la producci\u00f3n y el comercio. Pero, precisamente por eso, por el car\u00e1cter antit\u00e9cnico y las secuelas retardatarias, regresivas y discriminatorias, los imperialistas sienten hacia ellos especial predilecci\u00f3n y los imponen a como d\u00e9 lugar, a trav\u00e9s de sus intermediarios, en las legislaciones de sus neocolonias. No obstante, \u00e9stos no son los \u00fanicos t\u00f3picos negativos de la reforma tributaria. Si analizamos cualquiera de sus otros cambios nos tropezaremos con la marca t\u00edpicamente reaccionaria y antipopular que la distingue. A las sociedades an\u00f3nimas extranjeras o colombianas, con m\u00e1s de un mill\u00f3n de pesos de renta l\u00edquida gravable, incluyendo el &#8220;alivio tributario&#8221; de diciembre, se les rebaj\u00f3 la tarifa impositiva de un 46 por ciento que ten\u00edan antes del &#8220;mandato claro&#8221; a un 36 por ciento, aproximadamente. Mientras que las sociedades limitadas, constitu\u00eddas mayoritariamente por peque\u00f1os y medianos productores nacionales, cuyas tasas iban del 4 por ciento para las de menor renta, y de ah\u00ed hacia arriba de manera progresiva, fueron niveladas en el tope m\u00e1s alto: el 20 por ciento. Es decir, se aliger\u00f3 la carga a las grandes sociedades monopolistas, especialmente a las extranjeras, y se quintuplic\u00f3 a las peque\u00f1as. Con el poderoso gremio cafetero, que nada en la &#8220;bonanza econ\u00f3mica&#8221;, sucedi\u00f3 otro tanto: el gobierno le reembolsar\u00e1 la fabulosa suma de 1.500 millones de pesos durante los cuatro a\u00f1os de su per\u00edodo, como fruto de la reducci\u00f3n de impuestos decretada a su favor y en recompensa a sus esfuerzos por amasar una fortuna fenomenal con el sudor, las l\u00e1grimas y la sangre del pueblo colombiano. Y a los latifundistas todos, la otra clase consentida por el r\u00e9gimen, se les mantuvo en l\u00edneas generales dentro del mun\u00edfico tratamiento estipulado por la ley 4a. de 1973, con una &#8220;renta presuntiva&#8221; nominal del 8 por ciento sobre el valor del patrimonio, pero que con los incontables descuentos y excepciones, queda reducida en muchos casos a menos de la mitad. Al respecto, el gobierno lopista sigui\u00f3 gui\u00e1ndose por la vieja &#8220;teor\u00eda&#8221; olig\u00e1rquica de que a la clase terrateniente, que evade m\u00e1s del 90 por ciento de lo poco que deber\u00eda pagar, seg\u00fan las apreciaciones de la misma comisi\u00f3n Musgrave, no se le puede fiscalizar, s\u00f3lo &#8220;presuponer\u201d sus utilidades. La figura jur\u00eddica de la &#8220;renta presuntiva&#8221; es en verdad un monumento erigido a la lenidad y a la abulia de los gobiernos proimperialistas, cuando de controlar y vigilar la rapacidad de las minor\u00edas explotadoras se trata. Y las familias de m\u00e1s altos ingresos aprovechan al m\u00e1ximo los boquetes de evasi\u00f3n, abiertos por los legisladores a sueldo con el criterio de que el Estado sea sostenido no por las clases a que protege, sino por las clases a que sojuzga.<\/p>\n<p>5. La ley de aparcer\u00eda. Destacad\u00edsima menci\u00f3n merece esta medida como la que m\u00e1s refleja la naturaleza antihist\u00f3rica del &#8220;mandato claro&#8221;. Recordemos que el se\u00f1or L\u00f3pez Michelsen para ganarse la simpat\u00eda de la clase terrateniente en su escalada hacia el Poder, prometi\u00f3 que en materia agraria no ir\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de donde fueron los cuatro reg\u00edmenes del Frente Nacional y, por el contrario, consolidar\u00eda la situaci\u00f3n prevaleciente. Y a fe que lo ha cumplido. En cada oportunidad propicia, el presidente liberal expone su pensamiento acerca de que en el campo colombiano, como acostumbraba comentarlo Laureano G\u00f3mez, no existen problemas de tierras sino de aguas y otras cosas. Que la producci\u00f3n agropecuaria del pa\u00eds ha llegado a un grado tal de avance, por un lado, y la propiedad est\u00e1 repartida tan democr\u00e1ticamente, por el otro, que los agricultores s\u00f3lo necesitan t\u00e9cnica, caminos, cr\u00e9ditos, abonos, fungicidas, riego, etc. He ah\u00ed la concepci\u00f3n de las clases dominantes proimperialistas, la cual se conoce con el nombre de &#8220;revoluci\u00f3n verde&#8221; y consiste en ofrecerle a las masas campesinas cualquier invento, menos tierra. Desde luego, \u00e9stas nunca creyeron en el espejismo de semejante &#8220;revoluci\u00f3n&#8221; y luchar\u00e1n por sus tierras hasta conseguirlas, tras la direcci\u00f3n que ellas mismas descubrieron: las invasiones a las fincas de los grandes se\u00f1ores. Y no es que los campesinos desde\u00f1en los adelantos enunciados, sino que con un aguzado sentido pr\u00e1ctico calaron el enga\u00f1o de los imperialistas y sus lacayos y se han decidido a empezar por conquistar la base material de todo progreso en el agro colombiano: la tierra para ponerla a producir, la tierra que hoy se halla ociosa o escasamente explotada, en manos de los terratenientes. Ratificando su propia concepci\u00f3n y contrariando el punto de vista del campesinado, L\u00f3pez Michelsen hizo aprobar a pupitrazos en el Parlamento la Ley de Aparcer\u00eda. Dicha disposici\u00f3n demuestra las siguientes realidades: 1) en el campo colombiano hay grandes extensiones que pertenecen a un grupo reducido de propietarios; 2) estas extensiones est\u00e1n en lo fundamental explotadas insuficientemente y en forma atrasada; 3) los campesinos con poca o ninguna tierra representan el factor determinante y principal en la producci\u00f3n de aquellos fundos, y 4) los grandes propietarios no trabajan y son los \u00fanicos beneficiados. Y aunque la Ley hable de \u201ccontrato&#8221;, a la manera moderna, entre el due\u00f1o y el aparcero, lo que se regula en el fondo es una relaci\u00f3n de servidumbre entre el terrateniente y el campesino sometido. Bajo la corteza capitalista se esconde la savia feudal. El r\u00e9gimen lopista vuelve a darle expresi\u00f3n jur\u00eddica a esas relaciones que dormitan, desde la \u00e9poca inmemorial de la colonia, en la estructura misma de nuestra sociedad y satisface as\u00ed una vieja aspiraci\u00f3n de la clase terrateniente colombiana, que el Estado le devuelva \u201clegalmente&#8221; al siervo de la gleba. Cuando \u00e9ste le incomode, el gran se\u00f1or podr\u00e1 acudir al inspector de asuntos campesinos, al alcalde municipal, al inspector de polic\u00eda, para que le saque al intruso de sus tierras y se lo lleve con sus huesos a la c\u00e1rcel o al cementerio. Pero hay algo a\u00fan mucho m\u00e1s importante: la Ley de Aparcer\u00eda ense\u00f1a c\u00f3mo conviven en perfecta armon\u00eda la dominaci\u00f3n neocolonial imperialista y las formas m\u00e1s atrasadas de producci\u00f3n en los pa\u00edses oprimidas. Dentro del actual sistema, la t\u00e9cnica, los cr\u00e9ditos, la venta de insumos que anuncian al agro colombiano los imperialistas y sus intermediarios \u00fanicamente cristalizan otros tantos canales para succionar los frutos del trabajo de las clases campesinas. Los personeros del &#8220;mandato claro&#8221; persiguen perfeccionar y eternizar las relaciones neocoloniales y semifeudales, sin siquiera sospechar en su torpeza ciega que quienes pretenden detener el carro de la historia corren el riesgo de perecer bajo su paso arrollador.<\/p>\n<p>6. Plan de &#8220;desarrollo&#8221; y endeudamiento externo. A fines de 1975 el gobierno se resolvi\u00f3 por fin a presentar un plan de &#8220;desarrollo&#8221; como lo hicieron los reg\u00edmenes anteriores, desde cuando el concepto de la planificaci\u00f3n de la econom\u00eda por parte del Estado tom\u00f3 cuerpo hasta alcanzar luego la categor\u00eda de canon constitucional. Sabemos que al se\u00f1or L\u00f3pez, entre m\u00e1s se desvela porque su imagen aparezca a todo trance diferente a la de sus antecesores, su sino tr\u00e1gico lo arrastra a ejecutar las sinfon\u00edas inconclusas del Frente Nacional. En esta ocasi\u00f3n tambi\u00e9n quiso sentar un precedente y dispuso que su proyecto de &#8220;desarrollo&#8221;, como no fue costumbre en el pa\u00eds, antes que el lado econ\u00f3mico habr\u00eda de enfatizar el contenido &#8220;social&#8221;. Por eso se le bautiz\u00f3 como \u201cPlan de desarrollo social, econ\u00f3mico y regional&#8221;. Aqu\u00ed, no obstante, para saborear el licor tendremos que empezar por destapar el frasco. En primer t\u00e9rmino veamos cu\u00e1n poco era el afecto del presidente liberal por los planes de desarrollo, a trav\u00e9s de una declaraci\u00f3n suya, de la cual no podremos menos de admirar una cosa, la sinceridad. En su mensaje radiodifundido y televisado del 20 de febrero de 1975, dijo: &#8220;Cuando oigo reclamar, por ejemplo, planes de desarrollo a cuatro o cinco a\u00f1os, que dizque el gobierno le est\u00e1 debiendo al pa\u00eds, planes que, por lo dem\u00e1s, se est\u00e1n preparando para ser sometidos al Congreso, me pregunto, \u00bfcu\u00e1ntos pa\u00edses tienen un plan de desarrollo, un derrotero, un rumbo fijo que no est\u00e1n dispuestos a cambiar? Nosotros que en cierta forma somos dependientes de potencias econ\u00f3micas considerablemente m\u00e1s influyentes que Colombia, vemos d\u00eda a d\u00eda c\u00f3mo el gobierno de Estados Unidos, o el de Gran Breta\u00f1a, o el de Francia, o el Jap\u00f3n cambian de rumbo; hacen, dir\u00eda yo, piruetas y experimentos a veces hasta contradictorios. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos pensar, vinculados como estamos a esos pa\u00edses, en hacer nuestro propio plan de desarrollo cuando el mundo que nos rodea est\u00e1 dando virajes de 180 grados?&#8221;. Esta prenda que nos entrega L\u00f3pez Michelsen viene a reforzar el acendrado convencimiento de la revoluci\u00f3n de que Colombia bajo las condiciones de dominaci\u00f3n de las potencias \u00edmperialistas, principalmente los Estados Unidos, jam\u00e1s gozar\u00e1 de autonom\u00eda para trazar el curso de su desarrollo econ\u00f3mico. Cualquier plan elaborado en tales circunstancias no servir\u00e1 m\u00e1s que a los intereses de los opresores extranjeros y su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica estar\u00e1 en todo momento sujeta a los requerimientos y necesidades de \u00e9stos. Los programas del Estado colombiano para regular la econom\u00eda del pa\u00eds, son s\u00f3lo un remedo de planificaci\u00f3n. Aquellos han estado supeditados por lo general a los pr\u00e9stamos que apruebe o no apruebe el imperialismo. El plan de &#8220;desarrollo&#8221; del &#8220;mandato claro&#8221; no escapa a la regla. La resistencia inicial del gobierno a la planificaci\u00f3n fue vencida por el hecho de que los organismos financieros internacionales hab\u00edan acordado 2.600 millones de d\u00f3lares en empr\u00e9stitos para Colombia. Muchos de ellos, como las partidas destinadas al rutilante &#8220;Plan de Desarrollo Rural Integrado&#8221;, motor del programa econ\u00f3mico oficial, ven\u00edan en tr\u00e1mite desde la administraci\u00f3n Pastrana. El plan de desarrollo &#8220;social&#8221; es eso, m\u00e1s las estrategias econ\u00f3micas que hemos estado subrayando en este informe. El pueblo colombiano tendr\u00e1 que pagar con el sudor de la frente cada centavo que los paniaguados del imperialismo gasten o dilapiden de los pr\u00e9stamos, con intereses y todo. Los cr\u00e9ditos que reciban los campesinos estar\u00e1n destinados a comprar a precios especulativos las mercanc\u00edas que \u00fanicamente pueden adquirir de manos de las clases que manejan el capital monopolista de Estado, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes. As\u00ed el plan oficial no contribuir\u00e1 a aumentar la producci\u00f3n nacional estancada, a la que por el contrario golpea, sino que ser\u00e1 un programa para darle salida a los productos de las grandes empresas de los imperialistas o de las intervenidas por \u00e9stos, y para garantizarle a dichas empresas la distribuci\u00f3n subsidiada de alimentos con el objeto de que logren mantener bajos los salarios de sus obreros. Esta es la p\u00f3cima que el r\u00e9gimen continuista desea obligar a beber al pueblo colombiano. El presidente, tambi\u00e9n, al respecto, cont\u00f3 el secreto: &#8220;el problema que confronta este gobierno no es tanto producir m\u00e1s sino consumir m\u00e1s`.<\/p>\n<p>7. Precios elevados y salarios bajos. Pocas veces en la historia de Colombia, el pueblo ha soportado una racha de alzas en los precios de los art\u00edculos esenciales y en las tarifas de los servicios p\u00fablicos como en este tramo de a\u00f1o y medio del gobierno lopista. Las gentes lo llaman el &#8220;mandato caro&#8221; o el &#8220;mandato de hambre&#8221;, en ir\u00f3nica alusi\u00f3n a su lema pol\u00edtico propagand\u00edstico. Despu\u00e9s de haber recorrido la vastedad de la campa\u00f1a electoral galopando sobre la tesis de atacar el mal de la carest\u00eda, y mof\u00e1ndose sin discreci\u00f3n de la &#8220;inflaci\u00f3n importada\u201d con la cual el presidente Pastrana explic\u00f3 la inevitabilidad del desorden alcista del pa\u00eds como secuela de la dependencia de Colombia a los mercados internacionales, el se\u00f1or L\u00f3pez sacudi\u00f3 a los colombianos con la ant\u00edtesis de que para ordenar la casa exist\u00eda una f\u00f3rmula: elevar los precios. Y procedi\u00f3 a soltarle cuerda a la cometa, toda la que pidiera. El argumento en el fondo era uno solo: si la tasa de ganancia no aparec\u00eda atractiva para los productores, las mercanc\u00edas desaparecer\u00edan del comercio por m\u00faltiples desag\u00fces y se acrecentar\u00eda el costo de la vida. Un c\u00edrculo vicioso de nunca acabar. Y entonces, bast\u00f3 con que los consorcios petroleros norteamericanos mermaran el ritmo de la producci\u00f3n, para que el gobierno decretara ah\u00ed mismo un alza en los hidrocarburos y sus derivados, que se ir\u00e1 haciendo efectiva peri\u00f3dica y autom\u00e1ticamente, hasta una proporci\u00f3n mayor del ciento por ciento. Esta medida obviamente repercute en cadena en la industria, el transporte, el comercio y desemboca rauda y arrasadora al consumo directo de las masas, que son las que al fin y al cabo pagan los platos rotos. Igual cosa ha sucedido con el resto de renglones: la maquinaria y los repuestos, las materias primas, los productos agroqu\u00edmicos, el cemento, la vivienda, las drogas, el vestido, los alimentos, en una lista sin principio ni final. Las tarifas de los servicios p\u00fablicos tambi\u00e9n se han trepado y seguir\u00e1n trep\u00e1ndose, seg\u00fan el presidente, &#8220;condicionadas a costos, algunos de ellos internacionales, que no est\u00e1 en manos del gobierno reducir&#8221;. He ah\u00ed una versi\u00f3n particular de la &#8220;inflaci\u00f3n importada&#8221; de Pastrana, como cuando el r\u00e9gimen lopista adopta determinaciones que arrojan los mismos desastrosos resultados, verbigracia, al liberar importaciones, ordenar la devaluaci\u00f3n progresiva del peso, equiparar el valor interno de ciertos art\u00edculos con el que rige en el exterior, pagar o amortizar las infladas sumas que las empresas p\u00fablicas adeudan a los prestamistas internacionales y elevar los impuestos de valorizaci\u00f3n y de ventas. Ese nudo inextricable de la carest\u00eda que tiene acogotado al pa\u00eds, es la consecuencia m\u00e1s caracter\u00edstica de la explotaci\u00f3n del imperialismo sobre nuestra naci\u00f3n y, cual lo pregonamos, s\u00f3lo el hacha de la revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional lograr\u00e1 cortarlo. &#8220;No est\u00e1 en manos del gobierno reducir&#8221; esta demon\u00edaca espiral; sus controles no sobrepasan los l\u00edmites del DANE, en donde se prefabrican las cifras oficiales sobre el costo de la vida, conforme a las severas y perentorias indicaciones de los ministros del despacho, encaminadas a justificar las negativas a las modestas peticiones de alza de salarios de la clase obrera. Cuando los precios de los art\u00edculos de primera necesidad registran incrementos de m\u00e1s del 50 por ciento en lapsos menores a un a\u00f1o, el \u201cmandato claro&#8221;, dizque para &#8220;desacelerar&#8221; la inflaci\u00f3n y mantener la &#8220;estabilidad\u201d, convino permitir como m\u00e1xima concesi\u00f3n, la rid\u00edcula relaci\u00f3n de un 15% de aumento salarial. Desde luego el movimiento obrero colombiano no comulga con esta estrategia econ\u00f3mica de precios por las nubes y sueldos y salarios por el suelo. Agobiados por el hambre, a los obreros les sobrar\u00e1n motivos para templarse en agudos combates contra el r\u00e9gimen, como lo hicieron en 1975, no \u00fanicamente con el prop\u00f3sito de defender sus condiciones de vida y de trabajo, sino de darle a la naci\u00f3n entera una lecci\u00f3n de dignidad y patriotismo.<\/p>\n<p>8. Encarnizada represi\u00f3n contra el pueblo. Si las medidas econ\u00f3micas del mandato lopista concuerdan con las descritas someramente atr\u00e1s, \u00bfsu m\u00e9todo de gobierno ser\u00e1 democr\u00e1tico o antidemocr\u00e1tico? Una dictadura que act\u00faa as\u00ed en lo econ\u00f3mico, necesariamente gobernar\u00e1 con los m\u00e9todos m\u00e1s torvos de represi\u00f3n fascista. S\u00f3lo los ilusos y los oportunistas dudan al responder esa pregunta. La meta econ\u00f3mica del &#8220;mandato claro&#8221;, desde el primer d\u00eda en que comenz\u00f3 a actuar, consisti\u00f3 en rebosar de garant\u00edas y facilidades a los monopolios imperialistas y a sus lacayos, los magnates de la banca, los grandes terratenientes, los grandes importadores y comerciantes, los pulpos urbanizadores, es decir, al pu\u00f1ado de poderosas familias cuya vena fundamental de enriquecimiento depende en el fondo \u00fanica y exclusivamente de los favores del Estado. Un r\u00e9gimen que envalentonado por el resultado de las urnas imparti\u00f3 la orden de superexplotar a la inmensa mayor\u00eda de la naci\u00f3n, salt\u00e1ndose todas las barreras de la prudencia y el recato, no podr\u00eda menos de estar decidido a llegar hasta las \u00faltimas consecuencias, sin importarle el deslustre de su imagen, las t\u00edmidas reconvenciones de sus amigos o la cr\u00edtica virulenta de sus enemigos. El lopismo hab\u00eda echado por la calle del medio, dispuesto a partir en pedazos a quienes discrepasen de su ces\u00e1rea voluntad y ufan\u00e1ndose de que dos brazos experimentados, prolongados desde la lejan\u00eda de la fundaci\u00f3n de la Rep\u00fablica empu\u00f1aban su guada\u00f1a amenazante: el liberalismo y el conservatismo. Pero muy pronto el fundador del extinto MRL sopesar\u00eda que su fortaleza no era tanta, porque el pueblo lo amaba menos, mucho menos de lo que le dec\u00edan sus \u00e1ulicos y lo odiaba m\u00e1s, mucho m\u00e1s de cuanto calculaba la oposici\u00f3n. Y el &#8220;mandato de hambre&#8221;, antes de su primer aniversario, recurri\u00f3 a las herramientas represivas predilectas del sistema: el estado de sitio, los consejos verbales de guerra y la violencia contra los movimientos populares. \u00bfSer\u00eda justo afirmar que tales medidas marcan el viraje hacia la derecha del r\u00e9gimen? De ninguna manera. Ellas no patentizan m\u00e1s que la expresi\u00f3n, el resultado, el desenlace concreto, genuino e inevitable de sus medidas econ\u00f3micas. La explotaci\u00f3n neocolonial y semifeudal de la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes proimperialistas \u00fanicamente se sostiene mediante la dictadura fascista sobre las inmensas masas populares. Por el contrario, si algo vale la pena destacar en el actual fen\u00f3meno pol\u00edtico de Colombia son exactamente la prontitud con que el gobierno se vio precisado a apelar a las v\u00edas de excepci\u00f3n, para medio manejar el desorden y el descontento p\u00fablicos, y el per\u00edodo continuo que lleva el pa\u00eds bajo el estado de sitio. De los 16 meses de mandato lopista, seis acumula gobernando con la f\u00e9rula del art\u00edculo 121 de la Constituci\u00f3n, o sea, m\u00e1s de una tercera parte del tiempo. Los recientes anuncios oficiales acerca de un eventual retorno a la normalizaci\u00f3n institucional en las proximidades del debate electoral, obedecen a los deseos del Ejecutivo de presidir unos comicios, los primeros que organiza, guardando farisaicamente las apariencias de democracia, como ha sido costumbre en Colombia durante la realizaci\u00f3n de esos eventos ama\u00f1ados y manipulados por las clases dominantes. Este gobierno ha hecho vertir en a\u00f1o y medio m\u00e1s sangre inocente de hombres, mujeres y ni\u00f1os del pueblo que en lo que en igual plazo derramara el \u00faltimo de los cuatro del Frente Nacional, a quien los estudiantes enardecidos gritaban en las calles: &#8220;\u00a1asesino!&#8221;, &#8220;asesino!&#8221;. Hay un dicho colombiano, producto de la larga experiencia de las masas, que expresa: &#8220;la justicia es un perro bravo que s\u00f3lo muerde a los de ruana&#8221;. Ninguna otra sentencia mejor para exteriorizar sabiamente la realidad de los reg\u00edmenes olig\u00e1rquicos proimperialistas entre los cuales descuella por su refinamiento y crueldad \u00e9ste de cuyas principales medidas econ\u00f3micas y pol\u00edticas hemos efectuado un apretado resumen. La l\u00ednea pol\u00edtica brota y est\u00e1 supeditada a la l\u00ednea econ\u00f3mica a que sirve. Tanto la una como la otra del &#8220;mandato claro&#8221; se distinguen por su efigie antinacional, antipopular y reaccionaria. Las fogatas de la resistencia popular prendidas en campos y ciudades, a lo largo y ancho del pa\u00eds, resaltan las siluetas de esta cruda y ya vieja realidad, pero en sus fulgores se anticipa la aurora luminosa de la nueva Colombia.<\/p>\n<p>DECLARACIONES DE \u201cAMISTAD TRADICIONAL\u201d A LOS ESTADOS UNIDOS<\/p>\n<p>Deliberadamente hemos dejado para rematar el an\u00e1lisis de las medidas oficiales con el punto de la pol\u00edtica internacional del gobierno lopista. Para comprender f\u00e1cilmente el car\u00e1cter y la direcci\u00f3n de \u00e9sta, empecemos por echarle una r\u00e1pida mirada a la situaci\u00f3n mundial y al lugar que en ella ocupa Colombia.<\/p>\n<p>La gloriosa Revoluci\u00f3n de Octubre de Rusia, de 1917, inaugur\u00f3 la \u00e9poca de las revoluciones socialistas proletarias, y desde entonces el mundo hist\u00f3ricamente avanza en medio de agudos conflictos y violentas tormentas hacia el socialismo. Pero en el planeta dominan las fuerzas imperialistas que sobreviven gracias a la explotaci\u00f3n sobre los pa\u00edses atrasados y sojuzgados, y entre las cuales se destacan las dos superpotencias, los Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, cuyos dirigentes revisionistas abandonaron hace rato el camino radiante trazado por Lenin y regresaron al atajo capitalista. Estas dos superpotencias luchan y se coluden entre s\u00ed por el reparto de la Tierra y personifican las principales amenazas de la paz mundial. Los movimientos de liberaci\u00f3n nacional de los pueblos coloniales y neocoloniales constituyen el principal frente de batalla de la lucha antimperialista, y de su culminaci\u00f3n victoriosa estar\u00e1 atento el mundo en los pr\u00f3ximos decenios y depender\u00e1 el futuro de la humanidad. Los peligros de que explote o no una nueva conflagraci\u00f3n mundial se hallan \u00edntimamente relacionados al hecho de que los movimientos de liberaci\u00f3n nacional logren o no pasar a la ofensiva y asestar inicialmente golpes aniquiladores a los imperialistas. En todo caso, como dice Mao con agudeza, &#8220;o la guerra hace estallar la revoluci\u00f3n, o la revoluci\u00f3n impide la guerra&#8221;.<\/p>\n<p>Colombia pertenece a ese grupo de pa\u00edses mayoritarios del Tercer Mundo y su rol hist\u00f3rico es el mismo. Los prodigiosos avances del movimiento de liberaci\u00f3n nacional los prueban m\u00e1s que nada los triunfos obtenidos por los tres pa\u00edses de Indochina, en 1975, pr\u00e1cticamente en forma simult\u00e1nea. Despu\u00e9s de m\u00e1s de un siglo de guerrear casi ininterrumpidamente contra la dominaci\u00f3n colonialista sucesiva de varias potencias europeas y del Jap\u00f3n, y a partir de la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial contra el imperialismo norteamericano, Camboya logr\u00f3 por fin su independencia el pasado 17 de abril, Vietnam del Sur, el 30 del mismo mes, y Laos tambi\u00e9n arranc\u00f3 de cuajo la dominaci\u00f3n extranjera, aboli\u00f3 el sistema mon\u00e1rquico y fund\u00f3 su rep\u00fablica popular, democr\u00e1tica y soberana, el 3 de diciembre \u00faltimo. Esta es una gran victoria no s\u00f3lo de los pueblos del Sudeste Asi\u00e1tico, sino de los pueblos del globo entero, del movimiento proletario internacional y de los pa\u00edses socialistas, y ante todo representa un invaluable ejemplo de c\u00f3mo los pa\u00edses d\u00e9biles, si se atreven a empu\u00f1ar las armas y perseveran en una l\u00ednea justa, son capaces de propinar palizas demoledoras a los imperios m\u00e1s poderosos que osen mancillar sus banderas. Para los pueblos indochinos se abre ahora la etapa de la construcci\u00f3n de sus econom\u00edas, bas\u00e1ndose fundamentalmente en sus propios esfuerzos, cual lo hicieron en la guerra, y luchando para preservar la soberan\u00eda alcanzada a costa de tantos sacrificios. En esa forma el sol de la libertad no se pondr\u00e1 jam\u00e1s en Indochina, mientras las fuerzas revolucionarias impidan que el tigre se les cuele por la puerta trasera, despu\u00e9s de haber expulsado el lobo por la principal.<\/p>\n<p>El derrotero revolucionario salvador de Colombia, como neocolonia de los Estados Unidos, es id\u00e9ntico al resto de pa\u00edses d\u00e9biles, atrasados y sojuzgados por las grandes potencias: la lucha prolongada y persistente hasta alcanzar la liberaci\u00f3n nacional y contribuir a la derrota de las fuerzas imperialistas a escala mundial y al establecimiento de unas relaciones internacionales erigidas sobre la autodeterminaci\u00f3n de las naciones y en la libre cooperaci\u00f3n, mutua ayuda y beneficio rec\u00edproco de los pueblos. Los movimientos de liberaci\u00f3n de las naciones coloniales y neocoloniales, el proletariado internacional y los pa\u00edses socialistas conforman el m\u00e1s gigantesco frente de lucha antimperialista, la fuerza colosal revolucionaria irresistible de la \u00e9poca contempor\u00e1nea, portadora del progreso y de la paz. Y Colombia se halla en la primera l\u00ednea de fuego de ese frente invencible.<\/p>\n<p>Observemos ahora qu\u00e9 tr\u00e1gicos designios y qu\u00e9 vergonzoso desempe\u00f1o pretende para nuestro pa\u00eds el &#8220;mandato claro&#8221; con su pol\u00edtica internacional. Apoy\u00e9monos para ello en pronunciamientos oficiales del gobierno, producidos al m\u00e1s alto nivel, en tres ocasiones diferentes. Ante el Cuerpo Diplom\u00e1tico, el presidente L\u00f3pez dijo: &#8220;El mundo ha llegado a un momento de su historia, en que ya no constituye ventaja alguna ser una superpotencia, asumir permanentemente todas las responsabilidades y soportar el mayor peso de las cargas. Tampoco es aceptable el papel del pa\u00eds peque\u00f1o, desvalido y vulnerable, f\u00e1cil juguete de los poderosos. Se ampl\u00eda cada d\u00eda m\u00e1s la gama de naciones que comprenden que su posici\u00f3n intermedia entre uno y otro polo, las sit\u00faa en condici\u00f3n inmejorable para esa mediaci\u00f3n que evita los extremos abusivos, los actos unilaterales, las demostraciones de fuerza o las nocivas polarizaciones (&#8230;) Colombia conf\u00eda en que el influjo ben\u00e9fico de esta familia de pa\u00edses aumente cada d\u00eda reforzada por voces de incontestable fuerza espiritual, como lo es la del Sumo Pont\u00edfice, escuchada con respeto en todo el universo&#8221;. Ante el pr\u00edncipe Bernardo de Holanda, que visitaba a Colombia, agreg\u00f3 categ\u00f3ricamente: &#8220;No queremos la confrontaci\u00f3n entre pa\u00edses ricos y pa\u00edses pobres&#8221;. Y ante el presidente Gerald Ford, durante la gira de ocho d\u00edas que efectu\u00f3 L\u00f3pez Michelsen por los Estados Unidos, prometi\u00f3: &#8220;En la d\u00e9bil medida de nuestras fuerzas, se\u00f1or Presidente, estamos dispuestos a acompa\u00f1ar a los Estados Unidos, dentro de nuestra amistad tradicional, a propiciar el cambio, a admitir las realidades, a reconocer derechos, a la par que asumir responsabilidades, conservando lo que sea digno de conservar y reconociendo la obsolescencia de lo que debe ser sustitu\u00eddo&#8221;.<\/p>\n<p>En estas cuantas frases se encuentra concentrado el zumo de la pol\u00edtica internacional del &#8220;mandato claro&#8221;. Con la torpeza de un principiante, trastocando los valores y armando combinaciones sin juicio ni sentido el jefe del continuismo procede a colocar a la topa tolondra las fichas sobre el tablero del ajedrez internacional. Descaracterizando la relaci\u00f3n de las potencias y los pa\u00edses esclavizados, pretende hacernos creer que aquellas no sacan ninguna ventaja de su condici\u00f3n predominante y que, por el contrario, soportan &#8220;el mayor peso de la carga&#8221;. Imaginando una hipot\u00e9tica cuarta posici\u00f3n interpuesta a las de las naciones opresoras y oprimidas, sue\u00f1a para Colombia el melanc\u00f3lico oficio del algod\u00f3n entre los vidrios. Renegando de los hechos anatematiza la &#8220;confrontaci\u00f3n entre los pa\u00edses ricos y los pa\u00edses pobres&#8221;, es decir, condena la lucha de los pueblos sometidos por su emancipaci\u00f3n. Y apelando a la tradici\u00f3n obsequiosa de los gobiernos colombianos frente al amo extranjero, se compromete a respaldar a Estados Unidos en la tarea de &#8220;propiciar el cambio&#8221; y amparar &#8220;lo que sea digno de conservar&#8221;.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que el imperialismo aspira a cambiar, y qu\u00e9 es lo que desea conservar? Lo primero, invertir la tendencia generalizada de rebeld\u00eda y de lucha ascendente de los pueblos, que amenaza con desquiciar el orden internacional subsistente, seg\u00fan el cual un club selecto de rep\u00fablicas todopoderosas se enriquece y progresa sobre la depauperaci\u00f3n y la indigencia de la mayor\u00eda de pa\u00edses de la Tierra. Lo segundo, mantener intactos el empuje y la supremac\u00eda del imperio, cuya fuerza vital radica cada d\u00eda m\u00e1s en la expoliaci\u00f3n y el despojo de las naciones que gravitan en su \u00f3rbita de influencias. Las \u00fanicas realidades que admite el imperialismo son las de su propio y excluyente beneficio. Los \u00fanicos derechos que reconoce son los del saqueo. Las \u00fanicas responsabilidades que asume son las de la fuerza bruta. Por ninguna consideraci\u00f3n subalterna a Colombia le conviene esta pol\u00edtica, no s\u00f3lo porque su natural solidaridad est\u00e1 de lado de la causa de miles de millones de seres del planeta, sino porque sus intereses internos chocan antag\u00f3nicamente con la vand\u00e1lica usurpaci\u00f3n de los monopolios imperialistas. Colombia forma parte entra\u00f1able del movimiento liberador de los pueblos de Asia, Africa y Am\u00e9rica Latina, con los que coincide y se apoya mutuamente en sus luchas por la independencia econ\u00f3mica y la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica. Cualquier otra invitaci\u00f3n a construir bloques intermedios, adem\u00e1s de la traici\u00f3n que aquello implica a los leg\u00edtimos anhelos de soberan\u00eda y libertad de nuestro pa\u00eds, en la pr\u00e1ctica significa un intento de abierto y descarado respaldo a las fuerzas imperialistas que actualmente afrontan dificultades enormes e insolubles contradicciones a causa del auge de la revoluci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>Puesto en la alternativa de escoger entre la l\u00ednea pregonada por el &#8220;mandato claro&#8221; de auxiliar a los Estados Unidos y a todo lo que \u00e9ste simboliza como naci\u00f3n imperialista decadente, por una parte, y la pol\u00edtica popular y democr\u00e1tica de independencia y decoro nacionales, defendida por el MOIR y el resto de fuerzas revolucionarias y patri\u00f3ticas, por la otra, el pueblo colombiano no dudar\u00e1 en tomar partido a favor de esta \u00faltima. En ella va involucrada la suerte de Colombia como la \u00fanica soluci\u00f3n posible a la grave crisis que atraviesa.<\/p>\n<p>LA CAUSA DE LA CRISIS DE LA SOCIEDAD COLOMBIANA<\/p>\n<p>La crisis yacente en Colombia data de muchos lustros atr\u00e1s y es m\u00e1s antigua de lo que algunos piensan. Las nuevas generaciones la recibieron en sucesi\u00f3n intestada pero forzosa de parte de sus mayores, as\u00ed como \u00e9stos la hab\u00edan heredado de sus antepasados.<\/p>\n<p>A ra\u00edz de los enviones del naciente imperialismo norteamericano, a fines del siglo pasado y comienzos del presente, que tuvieron como pr\u00f3logo la secesi\u00f3n de Panam\u00e1 de Colombia, con la cual los Estados Unidos se facilit\u00f3 la construcci\u00f3n del Canal que lleva por nombre el de la joven y hermana Rep\u00fablica, nuestro pa\u00eds pas\u00f3 a convertirse poco a poco en neocolonia de la potencia del norte. Norteam\u00e9rica comenzaba a forjar un imperio que llegar\u00eda a ser el m\u00e1s grande de la Tierra y hac\u00eda los primeros ensayos expansionistas apoder\u00e1ndose de las naciones patriarcales de Am\u00e9rica Latina que ten\u00eda al alcance de su sable y a las que desde entonces considera como su coto privado de caza. La presencia del imperialismo norteamericano en nuestro suelo repercuti\u00f3 notoriamente en su fisonom\u00eda. En el fondo signific\u00f3 un cambio brusco y radical de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la Colombia aldeana y feudal. Dos fen\u00f3menos contrapuestos se dieron simult\u00e1neamente. De una parte, se aceler\u00f3 el proceso que evolucionaba lento y gradual de la descomposici\u00f3n de la econom\u00eda natural del pa\u00eds y \u00e9ste fue vincul\u00e1ndose m\u00e1s plenamente al torbellino del mercado internacional, por medio de los miles de conductos que le proporcionaban los imperialistas norteamericanos. Protegido por el nuevo clima el capitalismo colombiano principi\u00f3 a florecer. Este es un fen\u00f3meno que podemos calificar sin duda de favorable, ya que Colombia terminar\u00eda por romper el aislamiento tanto a nivel parroquial, en lo interno, como a escala mundial, en lo externo, proceso que apenas si despunt\u00f3 en el siglo XIX en sus relaciones comerciales con el capitalismo europeo y arrancaba por fin en firme la producci\u00f3n moderna de tipo capitalista, que desenfund\u00f3 en el escenario nacional a las dos clases reci\u00e9n formadas, el proletariado y la burgues\u00eda colombianos, con sus alforjas repletas de ideas, inquietudes y contradicciones distintas a las que hab\u00eda conformado la pesada atm\u00f3sfera del medioevo de la Rep\u00fablica, desde su alumbramiento, el 20 de julio de 1810. De otra parte, el imperialismo norteamericano inauguraba la t\u00e9trica historia del robo de nuestros recursos naturales y de la incautaci\u00f3n de los frutos de nuestro trabajo. Este fen\u00f3meno es tremendamente negativo.<\/p>\n<p>Pronto el poder\u00edo de los Estados Unidos lleg\u00f3 a su edad dorada, sac\u00e1ndole tajada a los problemas de las potencias capitalistas que ten\u00eda en frente y a los dos conflictos b\u00e9licos mundiales, brotados ambos en la primera mitad del siglo XX. A medida que aumentaba su fortaleza el imperialismo norteamericano iba hundiendo con mayor sa\u00f1a sus garras en las carnes de las naciones latinoamericanas y particularmente de Colombia. En esa forma el aspecto negativo termin\u00f3 agigant\u00e1ndose, mientras que al capitalismo nacional le resultaba cada vez m\u00e1s dif\u00edcil desenvolverse tras la rapi\u00f1a y desigual competencia de los monopolios internacionales, que le succionaban o encarec\u00edan las materias primas b\u00e1sicas, le dominaban omn\u00edmodamente sus mercados y utilizaban la t\u00e9cnica como un ariete para tomar la plaza o desvencijar sus d\u00e9biles fortificaciones. Lo que en los or\u00edgenes fuera un vivero para su nacimiento y posterior desarrollo se troc\u00f3 muy pronto en un desierto hostil.<\/p>\n<p>Desde entonces el capitalismo nacional se ha visto en una situaci\u00f3n de enorme inferioridad, despleg\u00e1ndose escasamente, a troncas y a mochas, en especial durante los per\u00edodos de ciertas dificultades del imperialismo y cuando por ello se hace menos intensa su influencia sobre el pa\u00eds. El paulatino estancamiento de la producci\u00f3n nacional y la ruina progresiva de las grandes masas populares se hallan determinados por esta relaci\u00f3n neocolonial de sojuzgamiento externo. Los bienes y la mano de obra de los colombianos no coadyuvan a la prosperidad y al progreso de la naci\u00f3n, sino que se encuentran al servicio exclusivo del enriquecimiento de los monopolios extranjeros. He ah\u00ed la causa principal y decisiva de la crisis de Colombia: la explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n del imperialismo norteamericano. Por lo tanto, su \u00fanica salida real ser\u00e1 la revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional. En las condiciones hist\u00f3ricas vigentes de Colombia, la acertada defensa y la lucha consecuente por la independencia y soberan\u00eda del pa\u00eds, definen por sobre cualquier otro aspecto accesorio la naturaleza revolucionaria de una clase o de un partido. Al igual que las &#8220;teor\u00edas\u201d soluciones y estratagemas proclamadas por la reacci\u00f3n, junto con su pr\u00e1ctica, se distinguen por sus consecuencias desastrosas y da\u00f1inas en las fuerzas productivas, las posiciones ideol\u00f3gicas y program\u00e1ticas de las fuerzas revolucionarias colombianas, y su acci\u00f3n pol\u00edtica, repercuten ben\u00e9ficamente en el desarrollo de la producci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Dentro del MOIR hay camaradas que a\u00fan no han logrado asir la esencia econ\u00f3mica de la crisis nacional como una crisis de estancamiento del capitalismo colombiano. Admiten el freno en t\u00e9rminos absolutos de la producci\u00f3n nacional, como un hecho aplastante e innegable de la vida del pa\u00eds, pero no comprenden que la \u00fanica forma de desarrollo de las fuerzas productivas bajo el actual r\u00e9gimen neocolonial y semifeudal es la capitalista. Eso por una parte, y por la otra, confunden las caracter\u00edsticas diametralmente diferentes de la crisis de Estados Unidos, como naci\u00f3n desarrollada opresora, y de Colombia, como naci\u00f3n subdesarrollada oprimida. Ambas crisis lo son porque afrontan problemas de paralizaci\u00f3n de las fuerzas productivas, pero por razones inversas.<\/p>\n<p>Estados Unidos padece de superproducci\u00f3n, de saturaci\u00f3n de sus mercados, de falta de salida para sus mercanc\u00edas y capitales. La ciencia, la tecnolog\u00eda, la organizaci\u00f3n administrativa, la proliferaci\u00f3n en suma de los medios materiales productivos han llegado all\u00ed a un estadio tal de progreso y perfeccionamiento, que las relaciones de propiedad individual capitalista, expresadas en la gran concentraci\u00f3n monopol\u00edstica, se constituyen en trabas infranqueables para la expansi\u00f3n de dichos medios productivos. Pero el imperialismo resuelve temporalmente su crisis explay\u00e1ndose por el mundo, apoder\u00e1ndose de naciones enteras y compitiendo en esta b\u00e1rbara conquista con los dem\u00e1s pa\u00edses y grupos imperialistas. A donde vaya lo acompa\u00f1ar\u00e1 el espectro de la guerra, a la que recurre sin contemplaciones, ya sea para desplazar a las otras potencias contendientes o para apabullar a los pueblos colonizados. Con estos m\u00e9todos &#8220;civilizados&#8221; de la bota puesta sobre el cuello de sus v\u00edctimas, el imperialismo se proporciona, como arriba se\u00f1alamos, materias primas para sus industrias, mercados para sus productos y \u00e1reas de inversi\u00f3n para sus capitales. Por consiguiente, su consigna de combate ha sido y seguir\u00e1 siendo la de desalojar a la competencia, provenga de donde proviniere, para consolidar y ampliar sus dominios. De ello y s\u00f3lo de ello depende su existencia. En los pa\u00edses que oprime apuntala las formas m\u00e1s atrasadas de producci\u00f3n y quiebra o interviene las industrias m\u00e1s avanzadas y promisorias. En Colombia, por ejemplo, los grupos monopolistas norteamericanos, a la par que le aconsejan al pa\u00eds auspiciar y patrocinar las formas de producci\u00f3n artesanales y que requieren \u201cpoca t\u00e9cnica y mucha mano de obra&#8221;, como el paradigma supremo de desarrollo, sustentan el caduco r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente en el campo y se entrelazan para los negocios y para la pol\u00edtica con las clases parasitarias colombianas, la gran burgues\u00eda y los latifundistas.<\/p>\n<p>La crisis de Colombia es de atraso, de atrofia de las distintas ramas productoras de bienes industriales y de consumo, de falta de ciencia, de t\u00e9cnica, de incipiencia en suma de los medios materiales productivos. Los valladares para el acrecentamiento de dichos medios productivos son las relaciones neocoloniales de subyugaci\u00f3n externa y el r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n terrateniente. Por ello s\u00f3lo la revoluci\u00f3n de liberaci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica conseguir\u00e1 remediar la crisis del pa\u00eds, una revoluci\u00f3n que nacionalice todos los monopolios imperialistas y colombianos y confisque la tierra de los grandes terratenientes y se la entregue a los campesinos que la trabajen. Dentro de la situaci\u00f3n prevaleciente en Colombia no todas las formas de propiedad individual de los medios de producci\u00f3n son causa de su crisis, a diferencia de lo que acontece en la metr\u00f3poli. Aqu\u00ed \u00fanicamente la apropiaci\u00f3n monopol\u00edstica y la terrateniente materializan los obst\u00e1culos inexpugnables para el desarrollo de la naci\u00f3n. Las fuerzas productivas no han llegado todav\u00eda en nuestro pa\u00eds a un punto de auge y prosperidad como para que se vean obligadas a romper la camisa de presi\u00f3n de toda forma de propiedad capitalista. Las potencias imperialistas sufren de exceso de capitalismo, Colombia de carencia de \u00e9l. Este es el aspecto contradictorio de las dos crisis. Cuanto m\u00e1s profunda sea la crisis del imperialismo, m\u00e1s impelido se encuentra a descargarla con el m\u00e1ximo rigor sobre los hombros de los pa\u00edses sometidos, con la secuela de que precipita la crisis de \u00e9stos, a los cuales coloca irremisiblemente al borde de la revoluci\u00f3n. Ah\u00ed el lado flaco, la encrucijada, el atolladero, el eslab\u00f3n d\u00e9bil de la cadena imperialista: los monopolios cada d\u00eda dependen m\u00e1s de sus colonias y neocolonias y \u00e9stas cada d\u00eda sienten m\u00e1s la necesidad y la atracci\u00f3n por la liberaci\u00f3n. El proletariado de las grandes potencias tiene en los movimientos de liberaci\u00f3n nacional a un aliado fundamental en sus luchas por la emancipaci\u00f3n y el socialismo.<\/p>\n<p>Las tendencias peque\u00f1oburguesas de inspiraci\u00f3n trotskista analizan y entienden la crisis de Colombia de un modo completamente diferente. Para esas agrupaciones pol\u00edticas la producci\u00f3n nacional capitalista como la presencia del imperialismo encarnan igualmente un escollo inabordable para el progreso y el avance de la naci\u00f3n. La propagaci\u00f3n en nuestro territorio del capitalismo imperialista mediante nuevas inversiones o a trav\u00e9s del acaparamiento por parte de \u00e9ste de las industrias ya establecidas, corren a calificarlo de desarrollo del capitalismo, sin distinguir entre el control cada vez m\u00e1s acentuado de los monopolios extranjeros sobre los mercados colombianos y la adversa situaci\u00f3n resultante que arrincona y estrangula a los productores nacionales. Teorizan acerca de la viabilidad del proceso capitalista en t\u00e9rminos generales, sin intuir que la base econ\u00f3mica de nuestra revoluci\u00f3n estriba precisamente en la imposibilidad de este desarrollo nacional bajo las relaciones neocoloniales y semifeudales existentes. 0 al contrario, reciben sin beneficio de inventario la propaganda de la reacci\u00f3n sobre los logros y prosperidad del &#8220;capitalismo colombiano&#8221;, ignorando que la ley suprema de cualquier revoluci\u00f3n, o sea el tr\u00e1nsito de un r\u00e9gimen social de producci\u00f3n a otro, se impone d\u00f3nde y cu\u00e1ndo el antiguo r\u00e9gimen se transforma en un freno a la producci\u00f3n de los bienes materiales esenciales para la subsistencia de la sociedad y no en otro lugar ni antes que el caduco sistema haya agotado todas las posibilidades de crecimiento de sus fuerzas productivas. Y en Colombia progresa el capitalismo del imperialismo, lo comprobamos diariamente, pero en detrimento del desarrollo nacional. Y como corolario a sus concepciones ideol\u00f3gicas y program\u00e1ticas aquellas tendencias convocan al pueblo colombiano a realizar la revoluci\u00f3n socialista y no la revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica y llaman a combatir contra toda forma de propiedad capitalista en lugar de propiciar la unidad de las clases y capas antimperialistas en la gran cruzada por la independencia y soberan\u00eda de la naci\u00f3n y por la construcci\u00f3n de un r\u00e9gimen democr\u00e1tico que siente los pilares econ\u00f3micos y pol\u00edticos de la futura sociedad socialista. La posici\u00f3n del trotskismo colombiano en la pr\u00e1ctica se interpone a la referida alianza de las distintas clases y fuerzas revolucionarias y democr\u00e1ticas y beneficia al imperialismo y a la reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Alrededor de estas cuestiones fundamentales de la revoluci\u00f3n colombiana el MOIR ha adelantado una enconada discusi\u00f3n con el oportunismo de derecha y de \u201cizquierda&#8221;. Sin embargo, tales batallas ideol\u00f3gicas no han sido suficientes para proporcionar la claridad necesaria adentro como afuera de nuestro Partido. Se hace indispensable redoblar los esfuerzos en dicho campo estudiando y profundizando la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n de nueva democracia, as\u00ed como sistematizando las experiencias de los \u00faltimos a\u00f1os en la confrontaci\u00f3n de nuestra l\u00ednea estrat\u00e9gica con las peculiaridades concretas econ\u00f3micas y pol\u00edticas del pa\u00eds, conscientes de que a ello se encuentra subordinado el porvenir y la conducci\u00f3n de la revoluci\u00f3n colombiana. Las medidas antipatri\u00f3ticas y retardatarias del gobierno lopista y sus catastr\u00f3ficas consecuencias en la econom\u00eda nacional nos facilitan el ejemplo vivo magistral, m\u00e1s cercano y acabado, de c\u00f3mo, por un lado, la dominaci\u00f3n del imperialismo sobre las naciones subdesarrolladas es la causa principal y determinante de la crisis y anquilosamiento de sus econom\u00edas y de c\u00f3mo, por el otro, una pol\u00edtica traidora tendiente a franquearle las puertas de nuestro territorio patrio a los saqueadores de la era moderna, est\u00e1 de antemano desahuciada y tan pronto como se pone a funcionar cae sin salvaci\u00f3n en el m\u00e1s estruendoso descalabro. Su bancarrota radica en que concita contra ella la c\u00f3lera de la aplastante mayor\u00eda de la naci\u00f3n, no s\u00f3lo de los obreros que tienden por naturaleza de clase al socialismo, sino de los campesinos que exigen para s\u00ed la tierra que le expropien a sus expropiadores, de los peque\u00f1os y medianos productores y comerciantes, de los estudiantes e intelectuales y de todas las personas patri\u00f3ticas y democr\u00e1ticas. La debilidad de la reacci\u00f3n es la fortaleza de la revoluci\u00f3n, y viceversa, en la medida que \u00e9sta aparezca incapacitada para fraguarse la coraza de la unidad del pueblo a aquella le mermar\u00e1 el espanto.<\/p>\n<p>O\u00edmos frecuentemente la afirmaci\u00f3n de que &#8220;nadie es profeta en su tierra&#8221;, con lo cual se quiere connotar que s\u00f3lo hacen carrera las gentes ex\u00f3ticas procedentes de otras latitudes, as\u00ed propalen las ideas m\u00e1s descabelladas, confusas y extra\u00f1as. En cambio son objeto de mofa por parte de sus coterr\u00e1neos quienes se atreven a opinar libremente, sin mediar para nada el hecho de que los planteamientos que se esgriman sean o no convincentes, inteligibles y correctos. En cierta forma esto le ha sucedido a la revoluci\u00f3n colombiana. Hasta ahora \u00fanicamente hicieron carrera las tesis descabelladas, confusas y extra\u00f1as de las clases dominantes que defienden los ex\u00f3ticos intereses de los neocolonizadores imperialistas. Aunque la edad de los pueblos se mide por decenios y siglos nuestra revoluci\u00f3n ha tardado en crear una corriente pol\u00edtica definida y acatada por las amplias masas. Semejante corriente pol\u00edtica revolucionaria corresponde alentarla a la clase obrera en su calidad de comandante del proceso revolucionario, aprovechando las condiciones objetivas favorables que se palpan de continuo en las violentas erupciones de la crisis que calcina las entra\u00f1as de la sociedad que ha jurado mil veces destruir. El quid de su \u00e9xito se funda en la consecuencia y acierto con que entienda y aplique la l\u00ednea unitaria de frente \u00fanico de todas las clases y capas revolucionarias. Nuestro proletariado quebrantar\u00e1, a trav\u00e9s de su partido, una inveterada tradici\u00f3n colombiana y nos convencer\u00e1 a todos de que s\u00ed ser\u00e1 &#8220;profeta en su tierra&#8221;.<\/p>\n<p>APROVECHEMOS AL MAXIMO EL DEBATE ELECTORAL<\/p>\n<p>Se fijaron ya los edictos con la citaci\u00f3n de las elecciones de 1976, lo que podr\u00eda considerarse como un lujo que se da la oligarqu\u00eda colombiana, habida cuenta que, no obstante el reiterado uso de las medidas de excepci\u00f3n del art\u00edculo 121 de la Constituci\u00f3n, del toque de queda, de los consejos verbales de guerra y otros procedimientos m\u00e1s dr\u00e1sticos, y gracias a ello, ha logrado sostener la continuidad institucional desde el golpe de Estado que depuso al general Rojas Pinilla, y sobre todo si se compara la situaci\u00f3n de Colombia con la orquestaci\u00f3n militarista de la mayor\u00eda de las rep\u00fablicas latinoamericanas. Pero esto no quiere decir ni mucho menos que la dictadura liberal-conservadora proimperialista, que mantiene sumido al pueblo colombiano en la m\u00e1s despiadada esclavitud, est\u00e9 pasando su mejor momento. Las violentas erupciones de la crisis de que habl\u00e1ramos en el cap\u00edtulo precedente han trastornado todo el orden tradicional y la sociedad colombiana muestra s\u00edntomas evidentes de una descomposici\u00f3n supremamente aguda que, por m\u00e1s que se esfuercen las clases dominantes, resulta imposible de ocultar. Y no lo logran porque ellas han sido las primeras en contagiarse de la epidemia contra la cual dicen combatir.<\/p>\n<p>En los escalones m\u00e1s encumbrados y distinguidos de estas clases s\u00f3lo reina una preocupaci\u00f3n, algo que se ha tornado en una obsesi\u00f3n incontrolada, m\u00e1s grande que ellas mismas e infinitamente superior a su propio instinto de conservaci\u00f3n: el apetito desordenado de atesorar, de centuplicar sus millones, pero centuplicarlos de la noche a la ma\u00f1ana, a como d\u00e9 lugar, con el agio, la extorsi\u00f3n, la especulaci\u00f3n y los medios m\u00e1s desenfrenados y turbios, que son, a la vez, los menos riesgosos y m\u00e1s lucrativos. En ese loco af\u00e1n los detentadores del Poder han arrastrado hacia el prevaricato, el peculado, la concusi\u00f3n, el cohecho y las otras infracciones contra la administraci\u00f3n p\u00fablica que tipifica el c\u00f3digo penal burgu\u00e9s, a todo el andamiaje burocr\u00e1tico del Estado, desde el m\u00e1s alto sitial de la rama ejecutiva hasta la oscura y lejana inspecci\u00f3n de polic\u00eda. No es raro en estos tiempos, por ejemplo, enterarse las gentes por la prensa, en medio de fenomenal esc\u00e1ndalo, c\u00f3mo una de las familias m\u00e1s poderosas perteneciente a la mitad conservadora del gobierno, acusa al presidente de la Rep\u00fablica que sus hijos se est\u00e1n enriqueciendo a costa del erario y como \u00e9ste, con la misma moneda, responde destapando el tr\u00e1fico de influencias y los favores de los organismos oficiales en las transacciones comerciales de los descendientes de sus acusadores. Y de ah\u00ed para abajo. El sector p\u00fablico es un campo minado de defraudaciones al fisco, de negocios de toda condici\u00f3n y tama\u00f1o, de menesteres il\u00edcitos. Antier se destituy\u00f3 a un funcionario al que se le comprob\u00f3 un faltante que no pudo tapar, ayer se denunci\u00f3 a un gerente de un instituto descentralizado por p\u00e9rdidas de varios millones de pesos que no supo explicar, hoy los tribunales detienen e investigan al que fuera no hace mucho el m\u00e1ximo fiscalizador de los gastos del Estado, ma\u00f1ana le corresponder\u00e1 el turno a un exjefe del Departamento Administrativo de Seguridad.<\/p>\n<p>La corruptela de las minor\u00edas gobernantes no s\u00f3lo ha invadido la esfera estatal, sino que se ha extendido como una gran mancha de aceite a todas las actividades de la vida social. Los peque\u00f1os imitan a los m\u00e1s grandes y por doquier proliferan las mafias, organizadas. El secuestro se convirti\u00f3 en una industria pr\u00f3spera, junto con los estupefacientes, el juego, la prostituci\u00f3n. El pa\u00eds termin\u00f3 siendo modelado a la imagen y semejanza de los hampones del capital imperialista. Y cuando las normas que rigen las relaciones de los grandes monopolios se vuelven de usanza generalizada y a\u00fan las capas m\u00e1s aristocr\u00e1ticas y refinadas de una sociedad como la nuestra se lumpenizan, la situaci\u00f3n se torna incontrolable. Hasta los sectores m\u00e1s privilegiados y guarnecidos tras la empalizada de bayonetas se sienten inseguros. La descomposici\u00f3n social culmina amenazando a las clases dominantes, lo cual es el principio del fin, porque las sociedades a diferencia de lo que acontece con los animales se descomponen antes de morirse. Una idea de lo que est\u00e1 sucediendo a estas clases bien puede d\u00e1rnosla las siguientes palabras de Alberto Lleras, quien, anonadado por el horrible mundo que en cierta forma ayud\u00f3 a engendrar, exclama: &#8220;\u00bfCu\u00e1ndo volver\u00e1 el hombre a ser, como quer\u00edan los ingleses que fuera, el se\u00f1or en su castillo entre los muros de su casa, protegido por las leyes, por los ej\u00e9rcitos, por la fuerza de los Estados contra cualquier acto de vandalaje?&#8221;. En medio del caos y del p\u00e1nico a las clases dominantes colombianas s\u00f3lo les queda el alivio de a\u00f1orar el pasado, ya que temen al futuro, el cual por primera vez en la historia de nuestro pa\u00eds pertenece a las masas populares que nunca estuvieron presentes a la hora del reparto de los beneficios, pero que son las verdaderas creadoras de todo lo grande, respetable y digno de rescatar de la sociedad que languidece.<\/p>\n<p>A pesar de la ventisca anarquizante y disolvente que azota a la sociedad colombiana, a la clase obrera le sobrar\u00e1 la fuerza moral para sobreponerse, organizar las huestes dispersas del pueblo y al frente de ellas avanzar en oleadas contra sus tradicionales enemigos. Entre m\u00e1s r\u00e1pida, desgarradora e irreversiblemente evolucione la crisis en que se debaten las minor\u00edas opresoras, m\u00e1s alentadoras, claras y cercanas aparecer\u00e1n las perspectivas de la revoluci\u00f3n. Contradiciendo los iniciales vaticinios de la coalici\u00f3n olig\u00e1rquica y de sus turiferarios de la oposici\u00f3n, el primer tercio recorrido del actual r\u00e9gimen ha registrado duras y agudas batallas populares que apuntan directamente contra el frontis del &#8220;mandato claro\u201d de un vigor y una magnitud como no las padecieron para expiar sus faltas los gobiernos anteriores. El proletariado arroj\u00f3 al suelo y pisote\u00f3 el &#8220;contrato social\u201d que L\u00f3pez Michelsen llev\u00f3 redactado y en papel de oficio a la &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221;, el 14 de septiembre, por el cual se pretend\u00eda comprometer a los sindicatos a incrementar la cuota de &#8220;sacrificio&#8221;, es decir, a decuplicar el hambre de sus afiliados en pro de los \u00e9xitos econ\u00f3micos del continuismo. Decenas de miles de obreros levantaron las carpas de huelga e izaron los pendones rojos frente al deste\u00f1ido, estandarte bicolor de la alianza liberal-conservadora. Y al lado de ellos los maestros, los bancarios, los estudiantes, los pobres y oprimidos todos de Colombia manifestaron sus protestas encendidas en las m\u00e1s diversas formas de pelea. Tambi\u00e9n los campesinos prosiguieron en sus empe\u00f1os revolucionarios de proporcionarse la tierra a que tienen derecho, invadiendo las fincas de los grandes terratenientes y sus luchas ganan todos los d\u00edas las simpat\u00edas y el apoyo de las otras clases y estamentos antimperialistas y democr\u00e1ticos de la naci\u00f3n. En el gran caudal de la rebeld\u00eda popular sobresalen por su car\u00e1cter ampliamente masivo, su firmeza, su beligerancia, su novedad y su iniciativa creadora, los paros c\u00edvicos de las peque\u00f1as y grandes ciudades. En el \u00faltimo y m\u00e1s importante de estos movimientos, el de Bucaramanga, por ejemplo, cientos de miles de personas se levantaron y pusieron en jaque al gobierno durante ocho d\u00edas, desde los destacamentos organizados de la clase obrera santandereana, que fueron en la pr\u00e1ctica los orientadores de la batalla, hasta las amas de casa que salieron con sus cilindros de gas vac\u00edos a taponar las calles. Y as\u00ed por todas partes las masas no menospreciaron oportunidad para exteriorizar su descontento contra la carest\u00eda desatada, el acaparamiento, la escasez, las alzas peri\u00f3dicas de los precios de los art\u00edculos de primera necesidad y de las tarifas de los servicios p\u00fablicos, el aumento a los grav\u00e1menes a las ventas, los impuestos de valorizaci\u00f3n y dem\u00e1s argucias que se ingenian los prominentes estadistas lacayunos del imperialismo para trasquilar los miserables presupuestos familiares de los sectores populares.<\/p>\n<p>Bajo el gran alud de huelgas, paros c\u00edvicos, marchas de protesta, manifestaciones ilegales y luchas varias, fertilizadas con la sangre de centenares de combatientes populares vilmente asesinados, ha quedado sepultado el \u00fanico deseo insatisfecho del lopismo: &#8220;El cambio que hemos prometido queremos adelantarlo en medio de la calma pol\u00edtica y el consenso&#8221;. El pecado fue de ingenuidad. Cuando el 21 de abril de 1974 se eligi\u00f3 por primera vez en 16 a\u00f1os un presidente que no era producto de la norma constitucional de la alternaci\u00f3n, qued\u00f3 realizado el cambio que este gobierno podr\u00eda cumplir en relaci\u00f3n con los anteriores del Frente Nacional, porque en las gavetas de San Carlos le aguardaban para el tr\u00e1mite de rigor los decretos frentenacionalistas que los predecesores de L\u00f3pez Michelsen no alcanzaron, no pudieron, o simplemente no quisieron poner en vigencia. Por ah\u00ed, precisamente por ah\u00ed, deb\u00eda empezar su gesti\u00f3n transformadora el &#8220;mandato claro&#8221;, al d\u00eda siguiente de la posesi\u00f3n. Tan pronto la mayor\u00eda del pueblo colombiano descubri\u00f3 la enga\u00f1ifa, notific\u00f3 a trav\u00e9s de vibrantes mensajes callejeros que s\u00ed habr\u00eda &#8220;consenso nacional\u201d, pero de repudio y condena a la estrategia olig\u00e1rquica proimperialista del r\u00e9gimen, as\u00ed fuese al precio de desafiar las furias exacerbadas del continuismo y de romper la \u201ccalma pol\u00edtica&#8221; que \u00e9ste ilusionaba preservar. En medio de la intranquilidad, la conmoci\u00f3n, la piedra y el desorden, la buena estrella del lopismo comenz\u00f3 a descender, sin haber cubierto siquiera la mitad de la jornada. Y sobre su cabeza aturdida aletean ya los primeros pleitos de la disputa anticipada de la sucesi\u00f3n presidencial, de las contradicciones surgidas en el seno de la coalici\u00f3n bipartidista y de la partici\u00f3n por tres de su Partido Liberal.<\/p>\n<p>Con ese gran tel\u00f3n de fondo de la crisis econ\u00f3mica, de la descomposici\u00f3n social y de la bancarrota del &#8220;mandato claro&#8221; se van a celebrar las elecciones de 1976. Esta batalla para las fuerzas revolucionarias se llevar\u00e1 a cabo en circunstancias verdaderamente favorables, en comparaci\u00f3n a las de 1974. En aquel entonces, tras la emulaci\u00f3n por la conquista de la Presidencia, los liberales y conservadores unidos en lo esencial, atizaban los sentimientos sectarios del bipartidismo tradicional y fomentaban las esperanzas de reformas &#8220;pac\u00edficas&#8221; y &#8220;legales&#8221; a un pueblo que llegaba desesperado con cuatro cuatrienios del Frente Nacional a sus espaldas; y en especial el liberalismo que, despu\u00e9s de continuas escaramuzas intestinas, se encontr\u00f3 de improviso agolpado alrededor de un candidato con historial disidente, como para mostrar, y que disertaba no s\u00f3lo sobre su linaje presidenciable sino sobre sus haza\u00f1as del MRL. En 1974 la oligarqu\u00eda logr\u00f3 pasar a la ofensiva. Hoy el lopismo se bate en retirada. Le ha tocado iniciar la prematura defensa de su obra de gobierno y explicar por qu\u00e9 no dan o no dar\u00e1n frutos positivos la reforma tributaria, la &#8220;estabilizaci\u00f3n&#8221;, los correctivos contra el alto costo de la vida. A lo que se agregan las divisiones y subdivisiones del Partido Liberal, ac\u00e9falo de una directiva o un caudillo con autoridad que impida su disgregaci\u00f3n, y cuyos grupos y matices, alucinados todav\u00eda con los tres millones de votos de 1974, se arrebatan el bot\u00edn electoral parados sobre un barril de p\u00f3lvora.<\/p>\n<p>Desde este \u00e1ngulo la situaci\u00f3n es favorable y las fuerzas revolucionarias est\u00e1n en condiciones de tomar la iniciativa por lo menos en un punto clave: la denuncia beligerante del &#8220;mandato de hambre&#8221;, con todo lo que \u00e9ste ha simbolizado como genuina expresi\u00f3n de la pol\u00edtica antinacional, antipopular y antidemocr\u00e1tica de la alianza burgu\u00e9s-terrateniente proimperialista. Desde luego las fuerzas revolucionarias, y particularmente el MOIR, no deben perder de vista el hecho de que en este tipo de debates, manipulados por las clases dominantes, \u00e9stas seguir\u00e1n contando con el monopolio sobre los principales medios de difusi\u00f3n y con el poder determinante del Estado para nombrar los funcionarios que organizan los comicios, los vigilan y cuentan los votos, lo cual les proporciona la ventaja decisiva. No obstante, aprovechemos al m\u00e1ximo el debate electoral, empezando por el mismo desenmascaramiento de la farsa democratera, de las elecciones convocadas por el sistema, como lo hicimos antes, pero aprovech\u00e9moslo sobre todo para expandirnos, para vincularnos estrechamente a nuevos y m\u00e1s amplios sectores de masas, sin excluir a los menos avanzados, con el objeto de difundir nuestro programa revolucionario, consolidar nuestra fuerza y prepararnos para las luchas que nos deparar\u00e1 la aplicaci\u00f3n de la l\u00ednea acertada de nuestro Partido.<\/p>\n<p>GRANDES EXPERIENCIAS Y CONSIDERABLE AVANCE<\/p>\n<p>Con las elecciones que se avecinan el MOIR participa por tercera vez consecutiva en una campa\u00f1a electoral, en un lapso apenas de cuatro a\u00f1os. Durante este breve per\u00edodo se han sucedido cambios que podemos calificar de trascendentales y altamente positivos en el horizonte pol\u00edtico de nuestro Partido. En 1972, cuando tomamos la determinaci\u00f3n de abandonar la posici\u00f3n infantil abstencionista, nos lanzamos a librar un tipo de lucha que desconoc\u00edamos por completo y dentro de unas circunstancias de extrema debilidad, cercados como nos hall\u00e1bamos no s\u00f3lo por las fuerzas de la alianza bipartidista gobernante, sino por la ANAPO y el Partido Comunista que interpretaron nuestra decisi\u00f3n de ir a las elecciones cual una declaratoria de guerra y como si presintieran en nuestra organizaci\u00f3n partidaria un insospechado peligro para sus planes futuros. A estos embates se sum\u00f3 el enjambre de grupos de la peque\u00f1a burgues\u00eda intelectual que no nos perdonaban la condenaci\u00f3n radical, de principios, que con nuestra autocr\u00edtica y nuestra conducta hac\u00edamos del abstencionismo. En aquella ocasi\u00f3n llevamos a la pr\u00e1ctica una l\u00ednea de alianza con un reducido sector desmembrado del rojismo y con peque\u00f1as agrupaciones locales en algunos departamentos. Los resultados fueron a pesar de todo satisfactorios. Aunque no alcanzamos posiciones relevantes en asambleas ni concejos, para los cuales se vot\u00f3 en 1972, salvo en uno que otro municipio apartado y que no pasaron de una docena, el MOIR sac\u00f3 a limpio dos trabajos de significaci\u00f3n: el uno, haber logrado extenderse a casi todo el pa\u00eds, exceptuando tres o cuatro departamentos y los territorios nacionales, y el otro, vincularse a ciertos frentes de masas de obreros y de campesinos a los cuales hasta entonces no hab\u00eda tenido forma de llegar. En todo caso empezamos a romper el cerco pol\u00edtico en que nos encontr\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Para las elecciones de 1974, despu\u00e9s de un an\u00e1lisis de los cambios presentados en la situaci\u00f3n y evaluando correctamente tanto la contraofensiva de la coalici\u00f3n liberal-conservadora que se ve\u00eda venir para el debate de aquel a\u00f1o, como el hecho de que se trataba de una campa\u00f1a presidencial en la que adem\u00e1s se &#8220;elegir\u00edan&#8221; no s\u00f3lo diputados y concejales sino representantes y senadores, nuestro Partido plante\u00f3 la necesidad de la consigna de la construcci\u00f3n de un frente electoral de izquierda. El frente lo constitu\u00edmos con una fracci\u00f3n disidente de la Alianza Nacional Popular, el Partido Comunista y varias agrupaciones pol\u00edticas de provincia, bajo la denominaci\u00f3n de Uni\u00f3n Nacional de Oposici\u00f3n. Esta batalla termin\u00f3 en una victoria relativamente importante si se tiene en cuenta la adversa y desproporcionada correlaci\u00f3n de fuerzas que mediaba entre la UNO y los partidos tradicionales. El MOIR, por su parte, avanz\u00f3 considerablemente en su prop\u00f3sito de extenderse y vincularse a las m\u00e1s amplias masas populares y obtuvo varias curules en las corporaciones p\u00fablicas, incluyendo una principal\u00eda en la C\u00e1mara de Representantes y en cada uno de los concejos de las ciudades capitales de Bogot\u00e1, Medell\u00edn, Bucaramanga, Pere\u00edra y Pasto.<\/p>\n<p>No obstante el n\u00famero diminuto de puestos ganados en dichas corporaciones, a partir de ese momento al MOIR se le abr\u00eda otra trinchera en una actividad que le era igualmente ajena: la acci\u00f3n parlamentaria en el Congreso Nacional, en asambleas y concejos. La orientaci\u00f3n b\u00e1sica consisti\u00f3 en convertir las posiciones adquiridas en tribunas de denuncia de todas las fechor\u00edas y vilezas que las clases dominantes perpetran contra el pueblo, prevalidas de su desp\u00f3tico Poder. Muy lejos de proporcionarse con cabildeos o tejemanejes el visto bueno y la bendici\u00f3n de las mayor\u00edas parlamentarias oficialistas, a nuestros camaradas, en \u00ednfima minor\u00eda a veces de uno contra todos, les correspondi\u00f3 en aquellas instituciones iniciar el desenmascaramiento del fiasco hist\u00f3rico del continuismo, chocando incluso con personeros de la oposici\u00f3n y los aliados de la UNO que guardaban rec\u00f3nditas y no disimuladas esperanzas en algunos aspectos &#8220;progresistas&#8217; del &#8220;mandato claro&#8221;. El estilo revolucionario de la acci\u00f3n parlamentaria del MOIR le permiti\u00f3 apoyar las luchas del pueblo en peque\u00f1as y grandes ciudades y ponerse a la vanguardia de muchas de ellas de manera oportuna y eficaz. El crecimiento de nuestro Partido, su extensi\u00f3n a nivel nacional, su vinculaci\u00f3n progresiva a las masas y sus avances ideol\u00f3gico y pol\u00edtico, durante este \u00faltimo per\u00edodo, se deben primordialmente al acierto con que supo resolver la utilizaci\u00f3n de la lucha electoral y la acci\u00f3n parlamentaria. En cierta forma y en relaci\u00f3n con los m\u00e1ximos objetivos revolucionarios que perseguimos, la decisi\u00f3n t\u00e1ctica de ir a las elecciones aparec\u00eda en 1972 como un gran retroceso. Pero descubrimos algo de enorme val\u00eda: el partido de la revoluci\u00f3n habr\u00e1 de ponerse en todo momento a tono con la revoluci\u00f3n. Siempre impulsando, rompiendo brecha, se\u00f1alando el rumbo: nunca a remolque de ella convertidos en lastres de la lucha de nuestro pueblo, ni demasiado adelante como para que las masas no nos identifiquen, ni nos comprendan, ni nos sigan.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n del MOIR en la lucha electoral se ha caracterizado por las alianzas que concert\u00f3 tanto en 1972 como en 1974, con agrupaciones pol\u00edticas de envergadura nacional y regional. En ambas oportunidades integramos con nuestros aliados frentes con direcci\u00f3n compartida y programa com\u00fan. Siguiendo una l\u00ednea leninista de principio de ir a las elecciones para abrirle paso a nuestro programa, y no al contrario, de hacer un programa para abrirle paso a nuestra participaci\u00f3n electoral, los puntos program\u00e1ticos acordados fueron invariablemente en lo fundamental los de las reivindicaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas de la revoluci\u00f3n de nueva democracia, una revoluci\u00f3n nacional y democr\u00e1tica contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos colombianos, la gran burgues\u00eda y los grandes terratenientes, realizada por la alianza de todas las clases revolucionarias y dirigida por el proletariado. La pr\u00e1ctica demostr\u00f3 la justeza de formalizar tales frentes alrededor de una orientaci\u00f3n revolucionaria. En condiciones de enorme dificultad conseguimos cumplir con las metas proyectadas, concentramos el ataque en los enemigos principales, ganamos amigos, neutralizamos a fuerzas intermedias y especialmente propagamos la idea de la urgencia estrat\u00e9gica de la construcci\u00f3n del frente \u00fanico antimperialista, la cual es acogida cada d\u00eda con mayor entusiasmo por las masas y las organizaciones de avanzada.<\/p>\n<p>\u00bfEn la campa\u00f1a electoral de 1976 qu\u00e9 posibilidades hay para la aplicaci\u00f3n de nuestra l\u00ednea unitaria y creaci\u00f3n de un frente como lo hicimos en el inmediato pasado? Antes de responder a esta pregunta es preciso se\u00f1alar las particularidades m\u00e1s demostrativas de la situaci\u00f3n pol\u00edtica actual.<\/p>\n<p>En primer lugar, la coalici\u00f3n liberal-conservadora gobernante afronta m\u00faltiples aprietos, debido al fracaso del &#8220;mandato claro&#8221;. L\u00f3pez Michelsen ha empezado su defensiva pol\u00edtica y, por ende, recurre a la represi\u00f3n violenta para sobreaguar en el temporal, lo cual le merma visiblemente iniciativa en esta campa\u00f1a electoral que, qui\u00e9ranlo o no los partidos tradicionales, girar\u00e1 en un sentido u otro en torno a la obra de gobierno del continuismo. En el bando opuesto, el MOIR sali\u00f3 por completo del cerco pol\u00edtico tendido a principios del per\u00edodo anterior por las m\u00e1s variadas fuerzas enemigas, triplic\u00f3 sus efectivos, consolid\u00f3 la cohesi\u00f3n, la unidad, la disciplina y la eficacia de sus filas y se encuentra en capacidad de realizar su debate electoral en todo el pa\u00eds, incluyendo algunos territorios nacionales. No tenemos pues, como en 1974, la disyuntiva apremiante de que o constitu\u00edamos un frente electoral de izquierda o no pod\u00edamos garantizar ning\u00fan \u00e9xito en las elecciones. Sin embargo, desde el punto de vista general de las grandes necesidades que encara la revoluci\u00f3n colombiana y de la probabilidad de propinarle una contundente derrota a la reacci\u00f3n, nuestras fuerzas contin\u00faan siendo d\u00e9biles y un frente revolucionario, ahora, acrecentar\u00eda notablemente nuestras perspectivas halag\u00fce\u00f1as.<\/p>\n<p>En segundo lugar, el Partido Comunista se neg\u00f3 rotundamente a discutir los problemas y contradicciones surgidos en la UNO y que tuvieron como expresiones m\u00e1s caracter\u00edsticas el paso de la mayor\u00eda de parlamentarios del MAC al movimiento pro candidatura presidencial de Carlos Lleras Restrepo, y la ruptura de relaciones entre dicho partido y el MOIR. Nuestra direcci\u00f3n envi\u00f3 al Comit\u00e9 Ejecutivo del Partido Comunista una carta abierta en la cual precisaba los puntos materia de las discrepancias aparecidas en el seno de la UNO y fijaba sus criterios con el llamamiento a que se examinaran y controvirtieran seriamente, dentro del \u00e1nimo de buscar acuerdos. Las consideraciones del MOIR al respecto estaban encaminadas a que se adoptase una posici\u00f3n di\u00e1fana, sin trastiendas, contra el &#8220;mandato claro&#8221;, empezando por el papel pol\u00edtico de su principal animador, el presidente L\u00f3pez Michelsen, y a que en la UNO se respetasen las normas org\u00e1nicas de funcionamiento aprobadas y basadas en una direcci\u00f3n compartida y democr\u00e1tica. Expusimos nuestros planteamientos p\u00fablicamente, porque p\u00fablicamente se ven\u00eda achacando al MOIR la par\u00e1lisis de la UNO. En esto el Partido Comunista hace el matach\u00edn y despu\u00e9s se asusta. Luego de atacar de manera sistem\u00e1tica al MOIR y de acusarlo de los contratiempos de la alianza, a trav\u00e9s de &#8220;Voz Proletaria&#8221;, cada ocho d\u00edas, durante cuatro o cinco meses, con entregas y suspensos de &#8220;novel\u00f3n&#8221;, la direcci\u00f3n de aquel partido resuelve, sobre la respuesta nuestra, decir: no m\u00e1s &#8220;discusi\u00f3n est\u00e9ril y bizantina&#8221;. Llega incluso a prohibirle a sus militantes la compra de &#8220;TRIBUNA ROJA&#8221;, con el objeto de que no se enteren de nuestros argumentos y sectariza la situaci\u00f3n apelando a la desfiguraci\u00f3n de las desavenencias que a su turno se dieron en el desarrollo de la pol\u00edtica de unidad del movimiento sindical independiente y acusando al MOIR de querer &#8220;despresar&#8221; a la CSTC. Todo se reduce a un sofisma de distracci\u00f3n. Sobre la CSTC el MOIR en ning\u00fan momento se ha trazado el objetivo de despedazarla, entre otras cosas porque las contradicciones con el Partido Comunista no nos producen el efecto negativo de hacernos perder el sentido de las proporciones ni la orientaci\u00f3n de nuestras luchas. Sencillamente, tras la violaci\u00f3n de los acuerdos unitarios en el movimiento obrero, nos propusimos la meta limitada de sacar de la CSTC las organizaciones sindicales que afiliamos o contribuimos a afiliar, seguros de que \u00e9stas, rescatando su independencia ante la situaci\u00f3n creada, podr\u00e1n luchar en mejores condiciones por la pol\u00edtica de unidad sindical, refrendada en los encuentros de 1972 y 1973 y en el Encuentro Nacional Obrero del 12 de octubre de 1973. A fin de cuentas, lo que buscaba el Partido Comunista era transformar a la UNO en un ap\u00e9ndice suyo. El MOIR ha sostenido inequ\u00edvocamente que la Uni\u00f3n Nacional de Oposici\u00f3n como frente de fuerzas aliadas s\u00f3lo tiene destino dentro de la revoluci\u00f3n en la medida que sus movimientos integrantes se gu\u00eden por la l\u00ednea unitaria del respeto y acatamiento consecuente a los compromisos revolucionarios pactados antes y despu\u00e9s del 21 de abril de 1974.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la Alianza Nacional Popular apura su proceso de desmoronamiento iniciado el 20 de abril de 1970 y por ning\u00fan lado presenta indicios de mejor\u00eda. Su direcci\u00f3n nacional persiste en su pol\u00edtica b\u00e1sica de conciliaci\u00f3n con la explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n del imperialismo norteamericano sobre Colombia y, por lo tanto, de rechazar cualquier eventualidad de entendimiento con las fuerzas revolucionarias. Las disensiones internas de la ANAPO son cada vez m\u00e1s hondas y m\u00e1s frecuentes. Recientemente el sector de izquierda, en franca rebeld\u00eda con su Comit\u00e9 Ejecutivo, produjo un documento en el que reconoce la crisis del movimiento, enfatiza una &#8220;posici\u00f3n antimperialista, antiolig\u00e1rquica y por la liberaci\u00f3n nacional&#8221; y alrededor de ella convida al resto de organizaciones partidistas y de masas a promover la &#8220;unidad del pueblo&#8221;. Tal pronunciamiento choca abiertamente con las concepciones oficiales del rojismo. Sin embargo, la izquierda anapista que se distingue antes que nada por la vacilaci\u00f3n, oscila entre dos grandes temores: o enterrarse con su general o quedarse sola fuera de su tumba. Pero el campanazo instigando a la insubordinaci\u00f3n sac\u00f3 del sopor a m\u00e1s de un dirigente medio de ANAPO a quien por nada en el mundo lograr\u00e1n ya persuadir de que la pol\u00edtica correcta sea la de la conciliaci\u00f3n con las clases dominantes y la de la negativa a la unidad de todas las fuerzas antimperialistas y antiolig\u00e1rquicas.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, una serie de agrupaciones pol\u00edticas de izquierda que ven\u00edan practicando el culto al abstencionismo, decidi\u00f3 apostrofarlo y someterse al bautizo de fuego de la prueba electoral. La mayor\u00eda de estas organizaciones con uno u otro argumento ha expresado la conveniencia de facilitar acuerdos para las elecciones que se aproximan. El MOIR considera oportunas y positivas tales determinaciones, no obstante comprender a cabalidad que las perspectivas de cualquier compromiso electoral estar\u00e1n supeditadas principalmente a la disponibilidad de un entendimiento en cuestiones program\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Conclu\u00edda esta peque\u00f1a s\u00edntesis de la situaci\u00f3n pol\u00edtica reinante, se colige que, a tiempo que ha ganado terreno la conciencia de la necesidad de la construcci\u00f3n de un amplio frente antimperialista, persisten a\u00fan factores adversos para su cristalizaci\u00f3n, preferencialmente de correlaci\u00f3n de fuerzas, los cuales en la actualidad escapan por completo a nuestra voluntad. Por el contrario, los fen\u00f3menos de que el Partido Comunista ya hizo sus apuestas a la carta de una UNO de bolsillo y de que el ala de izquierda de ANAPO en su indecisi\u00f3n contin\u00fae deshojando margaritas, as\u00ed como las diferencias program\u00e1ticas de fondo con la mayor\u00eda de organizaciones que por primera vez concurren a la brega electoral, nos est\u00e1n indicando c\u00f3mo la tendencia predominante parece ser la de que en estas elecciones todos &#8220;nos vamos a contar&#8221;, empezando por el presidente de la Rep\u00fablica, con su fracci\u00f3n liberal de antiguos amigos del MRL.<\/p>\n<p>PROPUESTA DEL MOIR A LAS FUERZAS REVOLUCIONARIAS Y AL PUEBLO<\/p>\n<p>\u00bfEn esas condiciones el MOIR debe propugnar o no la creaci\u00f3n de un frente unido revolucionario? No dudamos en responder que s\u00ed. La campa\u00f1a electoral ha de servir para agitar nuestra pol\u00edtica unitaria por la alianza de todas las clases y organizaciones antimperialistas, pero agitarla en concreto, con unas propuestas definidas que correspondan al momento revolucionario que vivimos y al margen de las c\u00e1balas que podamos hacernos sobre el posible desenlace de la situaci\u00f3n. De una parte, nuestro Partido viene trabajando o intercambiando opiniones con organizaciones y dirigentes pol\u00edticos, con quienes tenemos afinidades de concepci\u00f3n y de programa. Con estas fuerzas de todos modos concertaremos los acuerdos pertinentes para la lucha electoral conjunta, tanto en municipios y departamentos, como a nivel nacional si fuere necesario. Por otra parte, debemos atender las invitaciones que nos formulen los dem\u00e1s movimientos a discutir la posibilidad de las alianzas, hasta agotar pacientemente todos los medios para propiciar el entendimiento. Y finalmente, el MOIR tiene la responsabilidad de buscar la mejor salida para la revoluci\u00f3n no s\u00f3lo en la campa\u00f1a electoral de 1976, sino en preocuparse tambi\u00e9n por presentar soluciones en relaci\u00f3n a todo el per\u00edodo que se abre y necesariamente se empatar\u00e1 con las virtuales elecciones de 1978.<\/p>\n<p>Por todas estas razones sometemos a la consideraci\u00f3n de las fuerzas revolucionarias y del pueblo colombiano en general los siguientes puntos unitarios, alrededor de los cuales adelantaremos nuestra campa\u00f1a electoral y seguiremos luchando despu\u00e9s de las elecciones:<\/p>\n<p>1. Constituci\u00f3n de un frente unido revolucionario, integrado por todas las fuerzas pol\u00edticas, gremiales y religiosas que se comprometan a respaldar y luchar por un programa nacional y democr\u00e1tico y a someterse a unas normas m\u00ednimas democr\u00e1ticas de organizaci\u00f3n y funcionamiento.<\/p>\n<p>2. El programa nacional y democr\u00e1tico debe responder e interpretar las inquietudes y reivindicaciones fundamentales del pueblo y la naci\u00f3n colombiana en la presente etapa de la revoluci\u00f3n. Por lo tanto dicho programa ha de contemplar:<\/p>\n<p>a) La conquista de la liberaci\u00f3n nacional del yugo del imperialismo norteamericano y la construcci\u00f3n de una rep\u00fablica independiente y libre de toda presi\u00f3n y sojuzgaci\u00f3n externa, aut\u00f3noma, soberana, popular, democr\u00e1tica y en marcha al socialismo.<\/p>\n<p>b) La instauraci\u00f3n como triunfo de la revoluci\u00f3n colombiana de un Estado de unidad nacional conformado por las clases, capas, sectores, personalidades y dem\u00e1s fuerzas revolucionarias, democr\u00e1ticas y patri\u00f3ticas, basado en la alianza obrero-campesina y bajo la direcci\u00f3n de la clase obrera.<\/p>\n<p>e) La confiscaci\u00f3n y nacionalizaci\u00f3n de los monopolios extranjeros y colombianos que en el territorio patrio explotan econ\u00f3micamente y oprimen la vida de las masas populares.<\/p>\n<p>d) La confiscaci\u00f3n de la tierra de los grandes terratenientes y su reparto entre los campesinos que la trabajan.<\/p>\n<p>e) El logro y garant\u00eda de los derechos democr\u00e1ticos esenciales para el pueblo colombiano, verbigracia: de organizaci\u00f3n, expresi\u00f3n y movilizaci\u00f3n de las clases revolucionarias; de huelga para la clase obrera; de libertad de cultos; de igualdad de sexos, y razas; de protecci\u00f3n de la ni\u00f1ez y de la vejez.<\/p>\n<p>f) El apoyo a las luchas del pueblo colombiano por sus reivindicaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas y de las minor\u00edas ind\u00edgenas nacionales por sus tierras, costumbres y creencias.<\/p>\n<p>g) El respaldo y protecci\u00f3n a los peque\u00f1os y medianos industriales y comerciantes y dem\u00e1s sectores que contribuyen al desarrollo de la producci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>h) La estrecha colaboraci\u00f3n con los educadores, estudiantes, intelectuales, escritores y artistas que combaten por la creaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de una cultura nacional y cient\u00edfica al servicio de las grandes masas.<\/p>\n<p>i) El apoyo a los movimientos de liberaci\u00f3n nacional de Asia, Africa y Am\u00e9rica Latina, a los pa\u00edses socialistas, al movimiento obrero internacional y a los movimientos revolucionarios de todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p>3. El programa nacional y democr\u00e1tico estar\u00e1 basado en el principio supremo de propiciar la alianza de todas las clases, capas y fuerzas revolucionarias colombianas en el m\u00e1s amplio frente de lucha antimperialista.<\/p>\n<p>4. Las fuerzas integrantes del frente unido revolucionario aplicar\u00e1n y defender\u00e1n el programa nacional y democr\u00e1tico en una lucha consecuente contra el r\u00e9gimen olig\u00e1rquico liberal-conservador, cuya cabeza visible es ahora el presidente Alfonso L\u00f3pez Michelsen.<\/p>\n<p>5. La acci\u00f3n parlamentaria en las corporaciones p\u00fablicas por parte de las fuerzas integrantes del frente unido revolucionario se guiar\u00e1 por el programa nacional y democr\u00e1tico y promover\u00e1 la lucha consecuente contra el r\u00e9gimen olig\u00e1rquico.<\/p>\n<p>6. Las normas m\u00ednimas de organizaci\u00f3n y funcionamiento del frente unido revolucionario estar\u00e1n basadas en los siguientes principios democr\u00e1ticos:<\/p>\n<p>a) La direcci\u00f3n del frente a distinto nivel se estructurar\u00e1 con representaci\u00f3n de todos los partidos y organizaciones integrantes en pie de igualdad.<\/p>\n<p>b) Las decisiones se tomar\u00e1n por unanimidad, previa consulta y discusi\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>e) Se auspiciar\u00e1 constantemente la coordinaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n de todas las fuerzas integrantes en las luchas que se libren en pro de la causa revolucionaria.<\/p>\n<p>d) Se respetar\u00e1 la independencia ideol\u00f3gica y organizativa de las fuerzas integrantes del frente, entendiendo por tal que ning\u00fan partido se inmiscuir\u00e1 en los asuntos internos de otro, ni lo infiltrar\u00e1 con cuadros de doble militancia, ni le sustraer\u00e1 sus efectivos.<\/p>\n<p>e) Las contradicciones internas del frente se resolver\u00e1n mediante el m\u00e9todo de unidad-cr\u00edtica-unidad.<\/p>\n<p>f) Se permitir\u00e1 la participaci\u00f3n dentro del frente de todas las fuerzas pol\u00edticas, sin excepci\u00f3n alguna, siempre y cuando est\u00e9n dispuestas a respaldar el programa y a someterse disciplinadamente a las normas m\u00ednimas de organizaci\u00f3n y funcionamiento.<\/p>\n<p>7. La lucha electoral habr\u00e1 de ser adelantada conjunta y coordinadamente a trav\u00e9s del frente unido revolucionario, para lo cual se agitar\u00e1 el programa nacional y democr\u00e1tico acordado. Las listas a las corporaciones p\u00fablicas ser\u00e1n \u00fanicas al nivel respectivo, y para su elaboraci\u00f3n se tendr\u00e1 en cuenta el criterio de garantizar al m\u00e1ximo la preservaci\u00f3n de las posiciones que en las mencionadas corporaciones mantengan los diversos partidos integrantes.<\/p>\n<p>8. En las elecciones previstas para 1978 se designar\u00e1 un candidato presidencial del frente unido revolucionario, mediante el procedimiento democr\u00e1tico de que las distintas fuerzas integrantes presentar\u00e1n precandidatos a su asamblea nacional, para que \u00e9sta ratifique el nombre que haya logrado el respaldo un\u00e1nime.<\/p>\n<p>9. El frente unido revolucionario impartir\u00e1 durante la campa\u00f1a electoral, y con su acci\u00f3n en las corporaciones p\u00fablicas, una especial educaci\u00f3n a las masas sobre el verdadero papel reaccionario y antipopular de las instituciones parlamentarias del r\u00e9gimen neocolonial y semifeudal de Colombia. Igualmente combatir\u00e1 la ilusi\u00f3n de que los grandes problemas de la revoluci\u00f3n colombiana, y entre ellos la cuesti\u00f3n de la toma del Poder por el pueblo, puedan encontrar una salida adecuada con el hipot\u00e9tico triunfo de un candidato presidencial de izquierda. Si participamos en la lucha electoral y parlamentaria es para avanzar en la preparaci\u00f3n de las condiciones subjetivas de organizaci\u00f3n y conciencia de las masas populares para destruir el Estado opresor de las oligarqu\u00edas vendepatrias y en su lugar erigir un Estado democr\u00e1tico-popular, con sus propias instituciones representativas y aut\u00e9nticamente democr\u00e1ticas, que desbroce el camino hacia el socialismo.<\/p>\n<p>10. El acuerdo alrededor de estos puntos se deber\u00e1 conseguir con el intercambio multilateral de opiniones entre las fuerzas pol\u00edticas interesadas. Cumplido este paso se proceder\u00e1 de com\u00fan acuerdo a convocar una reuni\u00f3n nacional de todos los partidos y organizaciones comprometidos en la alianza, la cual refrendar\u00e1 p\u00fablicamente los postulados unitarios y dar\u00e1 fundaci\u00f3n al frente unido revolucionario.<\/p>\n<p>Camaradas:<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es excelente para conquistar nuevas y m\u00e1s significativas victorias. Acojamos el trabajo pol\u00edtico con entusiasmo, ah\u00ednco y esp\u00edritu de sacrificio. Vincul\u00e9monos estrechamente a las masas y pong\u00e1monos al frente de sus luchas. Concentremos el ataque en la coalici\u00f3n liberal-conservadora gobernante y combatamos con energ\u00eda el sectarismo en las relaciones con las fuerzas aliadas y en la controversia con las corrientes pol\u00edticas intermedias. Todos los recursos del Partido a la batalla electoral y que retumbe por los \u00e1mbitos de Colombia el grito de pelea de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n: \u00a1A la carga!, \u00a1A la carga contra el &#8220;mandato de hambre&#8221;!<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, diciembre de 1975<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1 Alfonso L\u00f3pez Michelsen. &#8220;Radiograf\u00eda de una situaci\u00f3n y plan de estabilizaci\u00f3n&#8221;. Discurso ante la &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221;, 14 de septiembre de 1974. Ediciones del Banco de la Rep\u00fablica, 1974, p\u00e1g. 33.<br \/>\n2 Idem, p\u00e1g. 9.<br \/>\n3 Alfonso L\u00f3pez Michelsen. Discurso ante Diriventas, Barranquilla, enero de 1973. &#8220;Un mandato claro&#8221;. Canal Ram\u00edrez &#8211; Antares, Bogot\u00e1, enero de 1974, p\u00e1gs. 132 y 133.<br \/>\n4 Del discurso citado de L\u00f3pez en la &#8220;comisi\u00f3n tripartita\u201d p\u00e1g. 29.<br \/>\n5 Idem, p\u00e1g. 27.<br \/>\n6 Idem, p\u00e1g. 30.<br \/>\n7 &#8220;Para cerrar la brecha. Plan de desarrollo social, econ\u00f3mico y regional 1975-1978&#8243;. Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n. Ediciones del Banco de la Rep\u00fablica, 1975, p\u00e1g. 70.<br \/>\n8&#8243;El Siglo&#8221;, febrero 21 de 1975.<br \/>\n9 Idem.<br \/>\n10 Carta de Alfonso L\u00f3pez Michelsen al concejal de Bogot\u00e1, C\u00e9sar Castro Perdomo. &#8220;El Tiempo&#8221;, diciembre 2 de 1975.<br \/>\n11 &#8220;El Espectador\u201d enero 23 de 1975.<br \/>\n12 &#8220;El Tiempo&#8221;, enero 29 de 1975.<br \/>\n13 &#8220;El Tiempo&#8221;, septiembre 26 de 1975.<br \/>\n14 &#8220;Secuestros&#8221;, Alberto Lleras. Tomado de &#8220;Visi\u00f3n&#8221;. &#8220;El Tiempo&#8221;, septiembre 21 de 1975.<br \/>\n15 &#8220;Voz Proletaria\u201d . septiembre 18 de 1975, p\u00e1g. 5.<br \/>\n16 &#8220;Mensaje al pueblo anapista&#8221;. Documento firmado por los parlamentarios Jaime Piedrahita Cardona, Orlando Durango Hern\u00e1ndez, Jos\u00e9 Roberto V\u00e9lez Arroyave, Jaime Jaramillo Panesso, Rafael Giraldo Monsalve, Julio C\u00e9sar Pern\u00eda, Humberto Ram\u00edrez Guti\u00e9rrez, Carlos Toledo Plata y Jos\u00e9 Cort\u00e9s. &#8220;El Espectador\u201d noviembre 29 de 1975.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Camaradas: El 14 de septiembre de 1974, a los 38 d\u00edas de haber prestado juramento como presidente de Colombia ante un Congreso abrumadoramente d\u00f3cil a su voluntad, Alfonso L\u00f3pez Michelsen convoc\u00f3 la &#8220;comisi\u00f3n tripartita&#8221;, cuya supuesta funci\u00f3n consist\u00eda en propiciar el entendimiento de tres demarcados sectores econ\u00f3micos de la actual sociedad colombiana, a saber, el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[156],"tags":[],"class_list":["post-19975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tribuna-roja-no-18-primera-quincena-de-febrero-de-1976"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack-related-posts":[{"id":2662,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/talentosos-economistas-no-pueden-entenderlo\/","url_meta":{"origin":19975,"position":0},"title":"TALENTOSOS ECONOMISTAS NO PUEDEN ENTENDERLO","author":"admin","date":"febrero 28, 2007","format":false,"excerpt":"Tom Toles. 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