{"id":19938,"date":"2004-08-28T19:00:00","date_gmt":"2004-08-28T19:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/prueba.moir.org.co\/2004\/08\/28\/editorial-el-congreso-de-la-cstc\/"},"modified":"2004-08-28T19:00:00","modified_gmt":"2004-08-28T19:00:00","slug":"editorial-el-congreso-de-la-cstc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/editorial-el-congreso-de-la-cstc\/","title":{"rendered":"EDITORIAL: EL CONGRESO DE LA CSTC"},"content":{"rendered":"<p>Nos hab\u00edamos hecho el prop\u00f3sito de no referirnos de nuevo a los problemas de la unidad sindical sino hasta despu\u00e9s del congreso de la CSTC, cuando podremos concretar un balance global y completo de los tres a\u00f1os de este riqu\u00edsimo proceso unitario del movimiento obrero colombiano.<\/p>\n<p>Esper\u00e1bamos que los criterios precisados p\u00fablicamente desde los editoriales de Tribuna Roja y la infinidad de reuniones obreras en las cuales el MOIR fij\u00f3 sus puntos de vista a trav\u00e9s de compa\u00f1eros dirigentes sindicales, bastaban para dejar establecidas las cuestiones b\u00e1sicas que la clase obrera debe tener muy en cuenta si quiere culminar triunfalmente la tarea de la construcci\u00f3n de la central unitaria en el momento presente y en las condiciones de la pol\u00edtica de alianza que seguimos propugnando con otros sectores pol\u00edticos y, en particular, con el Partido Comunista de Colombia.<\/p>\n<p>Sin embargo, en las \u00faltimas semanas se han presentado encadenados, unos tras otros, varios incidentes que han conmovido el campamento del sindicalismo independiente y hecho cundir la alarma entre sus filas. Son insucesos que merecen ser examinados y desentra\u00f1ados por el fondo pernicioso que llevan; deben analizarse a la luz de la pol\u00edtica de &#8220;Unidad y Combate&#8221; que estamos defendiendo, y antes del congreso, por lo que puedan influir perturbadoramente en \u00e9l.<\/p>\n<p>De tal modo que hoy, a escasos d\u00edas del congreso del 4 de marzo de la CSTC, de pronto, nos vemos en la urgencia de insistir una vez m\u00e1s en los principios tal vez m\u00e1s debatidos a lo largo de la lucha por la unidad revolucionaria del proletariado colombiano.<\/p>\n<p>ATAQUES Y DEFENSA DEL CONGRESO UNITARIO<\/p>\n<p>El congreso de la CSTC es todo un acontecimiento. En una forma u otra las diversas clases y partidos han tenido algo que ver con \u00e9l, o se han pronunciado abiertamente con su modo particular de interpretarlo.<\/p>\n<p>Dentro del vasto archipi\u00e9lago de organizaciones en que se halla atomizada la peque\u00f1a burgues\u00eda socialista enemiga de la pol\u00edtica de la unidad obrera, se han presentado por culpa del congreso nuevas fracciones que, en lo que se refiere a esta pol\u00edtica, como a la permisibilidad de la participaci\u00f3n en la lucha electoral, han levantado rancho aparte, con sus propios argumentos, desde luego, y con esa visi\u00f3n estrecha y recortada de ver el mundo y la lucha de clases.<\/p>\n<p>El imperialismo yanqui y la coalici\u00f3n burgu\u00e9s-terrateniente proimperialista tambi\u00e9n tomaron posici\u00f3n. En nombre de estas fuerzas habl\u00f3 el gobierno, y el gobierno se expres\u00f3 por boca de la se\u00f1ora de Crovo. Sus declaraciones tienen especial importancia porque la se\u00f1ora de Crovo es la figura notable del gabinete, no s\u00f3lo por ser la \u00fanica mujer elevada al rango ministerial, con la cartera del Trabajo, dentro de la promoci\u00f3n lopista de defenasa de los &#8220;derechos femeninos&#8221;, a la manera como fue promocionado Antonio D\u00edaz, esquirol de la UTC, para defender desde el Ministerio de Comunicaciones los &#8220;derechos obreros&#8221;, por orden de un gobierno de menor sensibilidad social que el actual, sino porque la ministra, que no alcanz\u00f3 a salir elegida al Parlamento el 21 de abril, tiene una destacada trayectoria de &#8220;centro-izquierda&#8221;, desde los tiempos del MRL. Los pronunciamientos oficiales fueron un verdadero ataque de histerismo. El pa\u00eds recibi\u00f3 la noticia de que la tranquilidad p\u00fablica, estaba amenazada por la nueva central. Que la CSTC, por inspiraci\u00f3n del comunismo internacional, fraguaba una conspiraci\u00f3n para derrocar al gobierno. Que el congreso obrero hac\u00eda parte de un llamado &#8220;Plan de Marzo&#8221; que sumir\u00eda a la naci\u00f3n en la &#8220;anarqu\u00eda&#8221; y la &#8220;aventura&#8221;. Tal pareciera que la ministra, con acusaciones de este calibre, quisiera enmendar su m\u00e1s imperdonable error como mandataria, arrepentida de haber concedido la personer\u00eda jur\u00eddica a la CSTC. En todo caso el gobierno est\u00e1 rabiosamente en contra del congreso unitario y de la CSTC, y con p\u00e1nico ve en el desarrollo de la conciencia, de la lucha y de la organizaci\u00f3n independiente de la clase obrera un serio peligro, no tanto para la supervivencia de sus centrales de bolsillo, UTC y CTC, lo que ser\u00eda grave, como para la supervivencia del orden establecido, lo que ser\u00eda fatal. Por eso el presidente L\u00f3pez ha decidido destapar la carta de su ministra en el juego de la divisi\u00f3n obrera, viejo juego del imperialismo yanqui, tan viejo como su existencia.<\/p>\n<p>En esta forma, y al igual que los sucesivos gobiernos del Frente Nacional, la actual administraci\u00f3n hereda la misi\u00f3n de acicatear la divisi\u00f3n de la clase obrera, mediante el mecanismo de favorecer a las centrales patronales UTC y CTC y prolongarles la vida, as\u00ed sea artificialmente, mientras dispone de los instrumentos del Estado, de los m\u00e1s id\u00f3neos y de los m\u00e1s violentos, para ilegalizar, perseguir y golpear a las organizaciones proletarias leales a sus intereses de clase. A esta t\u00e1ctica obedece la cruzada macartista montada por la se\u00f1ora de Crovo y por el equipo ministerial contra la CSTC y su congreso. Adem\u00e1s, el gobierno requiere crear una opini\u00f3n p\u00fablica y un ambiente hostil tales que permitan adoptar medidas mucho m\u00e1s dr\u00e1sticas contra el avance revolucionario y la protesta insubordinada de la clase obrera. A la campa\u00f1a anticomunista oficial han hecho coro los partidos tradicionales, la prensa reaccionaria y, por supuesto, las camarillas amarillas de la UTC y CTC.<\/p>\n<p>Finalmente, y del lado opuesto, las fuerzas revolucionarias del proletariado, del campesinado y de las otras clases explotadas y oprimidas de la naci\u00f3n colombiana han saludado alborozadamente el congreso unitario de la CSTC. Los partidos comprometidos con la pol\u00edtica de impulsar la construcci\u00f3n de una central unitaria, y entre ellos el Partido Comunista y el MOIR, han venido trabajando, a veces de com\u00fan acuerdo y a veces por su cuenta, pero siempre teniendo en mente la realizaci\u00f3n exitosa del congreso de unidad obrera. Estas fuerzas han contribu\u00eddo a revitalizar a la CSTC con su lucha por lograr la afiliaci\u00f3n de un sinn\u00famero de sindicatos y federaciones a la nueva central. En la interpretaci\u00f3n de estos hechos no debieran presentarse discrepancias entre las corrientes pol\u00edticas por cuya mayor o menor actividad fue posible el proceso unitario revolucionario de los tres \u00faltimos a\u00f1os. Para el MOIR no cabe duda de la necesidad de desplegar una cerrada y firme ofensiva tendiente a denunciar y desenmascarar la acci\u00f3n macartista y anticomunista del imperialismo y sus testaferros criollos, que al mismo tiempo destaque el papel de primera importancia desempe\u00f1ado por la Confederaci\u00f3n Sindical de Trabajadores de Colombia como la organizaci\u00f3n aglutinante del sindicalismo independiente.<\/p>\n<p>LA UNIDAD, UNA POLITICA REVOLUCIONARIA<\/p>\n<p>Sobre todas estas cuestiones se ha escrito y hablado recientemente, a ra\u00edz del congreso del 4 de marzo: sobre la persecuci\u00f3n oficial; sobre el oportunismo de la peque\u00f1a burgues\u00eda socialista; sobre los beneficiosos resultados de la unidad de acci\u00f3n; sobre las luchas de la CSTC, su l\u00ednea unitaria y la atracci\u00f3n que ejerce en las organizaciones sindicales que a\u00fan no han ingresado a sus dominios. Pero ha habido un silencio, que se siente, alrededor de un punto b\u00e1sico, debatido a profundidad por los obreros avanzados, en congresos y asambleas sindicales, no de ahora sino de hace mucho tiempo, que remach\u00f3 la unidad alcanzada en los encuentros unitarios de 1972 y 1973, convocados por la CSTC y los entonces llamados sindicatos independientes, y que despej\u00f3 el camino hacia el congreso del 4 de marzo: que la unidad obrera es producto aut\u00e9ntico del desarrollo ideol\u00f3gico y pol\u00edtico de la clase obrera y que el congreso unitario, que hoy celebramos como una victoria es producto, a su vez, de claros y perentorios acuerdos pol\u00edticos que sintetizan y expresan b\u00e1sicamente el avance del proletariado colombiano. El reconocimiento de este punto no lo exigimos, como pueden estar pensando ahora quienes nos aconsejaban no hacer alianzas con el Partido Comunista, porque el MOIR haya sido burlado o excluido a la hora de festejar el triunfo. Todo eso es vano y superfluo. El proletariado est\u00e1 en medio del campo de batalla combatiendo a brazo partido para reagrupar sus fuerzas, organizarlas, y poder tomar la plaza enemiga, al frente del pueblo, como jefe indiscutible de la revoluci\u00f3n. A esa gran tarea est\u00e1 el MOIR destinando todas sus energ\u00edas. Parte de ella ha sido la pol\u00edtica de &#8220;Unidad y Combate&#8221;. Y eso es lo que verdaderamente cuenta. Pero, adem\u00e1s, nunca dijimos que la pol\u00edtica de &#8220;Unidad y Combate&#8221;, propuesta por el MOIR a la clase obrera a finales de 1972, despu\u00e9s de sopesar todos y cada uno de los elementos de la situaci\u00f3n, fuera \u00fanicamente alianza, sin lucha. La experiencia de la Uni\u00f3n Nacional de Oposici\u00f3n y del movimiento sindical prueban lo contrario.<\/p>\n<p>La exigencia del reconocimiento de la unidad alcanzada como producto, y s\u00f3lo como producto de acuerdos pol\u00edticos que compendian los pasos hacia adelante dados por el proletariado en su lucha y en su conciencia, significa no solamente la lealtad al proceso unitario vivido en estos tres \u00faltimos a\u00f1os, del cual hemos sido actores destacados, no solamente la comprensi\u00f3n de cu\u00e1les constituyeron las conquistas m\u00e1s importantes de la clase obrera durante este tramo de su historia, sino que significa la garant\u00eda de que el rumbo de la nave se mantendr\u00e1 con buena o mala mar.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n de la negativa a mencionar y reconocer cosas que son evidentes para la mayor\u00eda de los compa\u00f1eros sindicalistas que participaron activamente en los encuentros unitarios y en los actos y luchas programados por los UNIR? \u00bfPor qu\u00e9 el silencio sobre los acuerdos? \u00bfSer\u00e1 por la vieja convicci\u00f3n de que la pol\u00edtica no debe entrar ni gobernar las organizaciones gremiales de los obreros? \u00bf0 ser\u00e1 una simple y pasajera t\u00e1ctica para preservar la Confederaci\u00f3n, ahora que arrecia el temporal macartista y anticomunista? \u00bf0 ser\u00e1 porque el congreso unitario ya no es un congreso constitutivo en esencia de una nueva central, con el mismo nombre, no importa, pero m\u00e1s amplia, m\u00e1s fuerte, m\u00e1s promisoria, debido a que la personer\u00eda jur\u00eddica concedida a la CSTC tan sorpresiva y demag\u00f3gicamente por el gobierno, arruin\u00f3 los planes del congreso unitario del 6 de diciembre, citado por el Encuentro Nacional Obrero del 12 de octubre de 1973, y que despu\u00e9s el Comit\u00e9 Ejecutivo de la Confederaci\u00f3n traslad\u00f3 para el 4 de marzo? Con relaci\u00f3n a estos interrogantes se presentar\u00e1 un profuso debate, pero las cosas se ir\u00e1n decantando con el paso del tiempo. No sobra agregar que si hemos sido leales a los acuerdos, lo seremos tambi\u00e9n en la discusi\u00f3n, y en el reconocimiento de afirmaciones o insinuaciones que no correspondan por completo a la realidad. \u00a1Ojal\u00e1 estemos prejuzgando!<\/p>\n<p>Pero tenemos otra pregunta para formular: \u00bfLa actual conjura del silencio ser\u00e1 provocada acaso por el hecho de que todav\u00eda se le atribuye a la consigna de la unidad de acci\u00f3n m\u00e1s poderes m\u00e1gicos de los que en verdad posee, como los de unir a la clase obrera de Colombia y del mundo entero, frente a lo cual es insustancial, dogm\u00e1tico y extremista cualquier explicaci\u00f3n diferente que se pretenda dar de nuestro proceso sindical unitario? Entonces s\u00ed estaremos ante una cuesti\u00f3n de principios, a la que no hay m\u00e1s remedio que salirle al paso.<\/p>\n<p>No se puede analizar el avance unitario de la clase obrera de estos a\u00f1os simplemente a trav\u00e9s de las acciones conjuntas por alzas de salarios, mejores condiciones de existencia, o por cualquier otra reivindicaci\u00f3n econ\u00f3mica o gremial, haciendo caso omiso de qu\u00e9 pol\u00edtica est\u00e1 al mando, qu\u00e9 clases y partidos se favorecen con determinadas orientaciones estrat\u00e9gicas y t\u00e1cticas, cu\u00e1les son los programas que arman y cohesionan al proletariado.<\/p>\n<p>Sabemos que para salir del paso se volver\u00e1 al estribillo de que el MOIR desprecia las luchas econ\u00f3micas llevadas a cabo por las masas trabajadoras, y coloca la unidad ideol\u00f3gica y pol\u00edtica como premisa para adelantar las acciones conjuntas reivindicativas. Nada m\u00e1s falso. La lucha econ\u00f3mica y sindical en todos sus matices y manifestaciones es una escuela insustitu\u00edble de la clase obrera. Nadie como el MOIR comprende la importancia real de estas luchas que libran los obreros de todas las centrales sindicales, al margen del color de sus banderas, casi siempre espont\u00e1neamente, como parte de la natural resistencia de clase frente a sus explotadores. Es justo, desde luego, que los obreros de distintas denominaciones pol\u00edticas concreten acciones unitarias en defensa de sus intereses econ\u00f3micos y gremiales. Y es un deber de la vanguardia proletaria propiciar este tipo de alianzas por las reivindicaciones inmediatas y m\u00e1s sentidas de los asalariados, as\u00ed \u00e9stas sean pasajeras y limitadas. Sin embargo, esas acciones son necesarias pero no suficientes para generar y explicar el torrente unitario que desembocar\u00e1 en el congreso del 4 de marzo.<\/p>\n<p>Es inconcebible que a estas alturas de la vida se quiera hacer creer que la unidad lograda por el sindicalismo independiente haya brotado de la unidad de acci\u00f3n entre nuevas y viejas fuerzas pol\u00edticas que tienen influencia en el movimiento obrero, sin previos acuerdos, ni programas, ni derroteros fijos, o que hayamos recorrido todo ese trecho de reuniones, discusiones, combates contra los enemigos tanto de derecha como de &#8220;izquierda&#8221; de la unidad obrera, simple y llanamente para poder realizar acciones unitarias, aun cuando hayamos realizado estas acciones.<\/p>\n<p>Cuando el Partido Comunista sugiri\u00f3 a mediados de 1972 un realinderamiento dentro del movimiento sindical colombiano con base en &#8220;la existencia de muy diversos matices y tendencias pol\u00edticas dentro de cada sindicato en particular y dentro del conjunto del movimiento a escala regional y nacional&#8221;, era porque en la realidad el movimiento obrero se estaba realinderando, y realinderando pol\u00edticamente. Hay que tener en cuenta que se hab\u00eda presentado un hecho muy importante, que le dio un vuelco a las perspectivas de la unidad sindical, porque las otras, las de la unidad de acci\u00f3n se mantuvieron y en general contin\u00faan inalteradas. Este hecho fue el siguiente.<\/p>\n<p>Mientras \u201ccomunistas&#8221; y &#8220;moiristas&#8221; se daban palo en las calles, durante el debate electoral de 1972, un buen d\u00eda del mes de marzo, desde el Palacio de San Carlos, el presidente Pastrana, con las manos puestas en los hombros de Tulio y Raquel, le notificaba a la clase obrera que la UTC y CTC iniciaban su proceso unitario, con miras a un congreso unitario, que fundar\u00eda una central unitaria. Despu\u00e9s de las acciones conjuntas del 22 de enero de 1969 y del 8 de marzo de 1971, realizadas con variada fortuna, tal como lo hemos se\u00f1alado y reconocido, las posibilidades de la unidad sindical con la UTC, o con la CTC, quedaron, luego del anuncio presidencial, definitivamente tendidas en el suelo. No porque el resto del movimiento sindical, y sobre todo la CSTC, hubiese sido marginada, sino porque el anuncio oficial de la unificaci\u00f3n de las dos centrales patronales, a su vez era una p\u00e9rfida amenaza de muerte contra el sindicalismo independiente. El gobierno de Pastrana, que fue fruto de un golpe de Estado y no del &#8220;libre&#8221; sufragio universal, del cual sali\u00f3 maltrecho y derrotado por la ANAPO en 1970, ten\u00eda que echar mano de todas sus reservas para pasar indemne la prueba de las elecciones del 72. Con el pretexto de la unidad sindical, se recurr\u00eda al apoyo de Tulio y Raquel, desnud\u00e1ndolos de un tajo como traidores ante la clase obrera, pero prometi\u00e9ndoseles al mismo tiempo y como recompensa el apoyo del Estado para restaurar sus aparatos sindicales, menguados y destartalados por la ola antiutecista y anticetecista, y para sofocar al sindicalismo independiente. En estas condiciones el realinderamiento no s\u00f3lo era obvio sino indispensable.<\/p>\n<p>Al MOIR, que ven\u00eda combatiendo desde su nacimiento con la idea de que en el actual per\u00edodo de la revoluci\u00f3n colombiana, la unidad sindical requiere desenmascarar y apartar a quienes son los principales instrumentos de la divisi\u00f3n, las camarillas dirigentes de UTC y CTC, manipuladas por la coalici\u00f3n olig\u00e1rquica proimperialista, y que ten\u00eda bajo su direcci\u00f3n un n\u00famero no muy grande de sindicatos pero de todas maneras importantes, le ca\u00eda de perlas el realinderamiento.<\/p>\n<p>El realinderamiento que se dio en las filas obreras no fue m\u00e1s que la versi\u00f3n sindical del replanteamiento que se desarrollaba a su turno en el campo pol\u00edtico propiamente dicho, por el cual se hizo posible la creaci\u00f3n de la UNO y la realizaci\u00f3n de la campa\u00f1a electoral de izquierda, y que escindi\u00f3 al pa\u00eds en dos bandos claramente definidos. De un lado, la oligarqu\u00eda burgu\u00e9s-terrateniente lacaya del imperialismo yanqui, cuyos partidos pol\u00edticos defend\u00edan la prolongaci\u00f3n del Frente Nacional con sus viejos programas liberal y conservador, y, del otro, el frente de izquierda, cuyos partidos pol\u00edticos coincid\u00edan en la conveniencia de concentrar fuerzas contra el enemigo principal, aliados alrededor de un programa nacional y democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Todo este proceso ha sido altamente positivo para las fuerzas revolucionarias. En la campa\u00f1a electoral, la UNO logr\u00f3 hacer una profunda y extensa propaganda revolucionaria, y si no obtuvo lo que se suele catalogar de una victoria contundente, los guarismos obtenidos son altamente favorables. Los partidos que la integran crecieron sensiblemente. En el terreno sindical el balance es, si se quiere, mucho m\u00e1s satisfactorio. Las camarillas de UTC y CTC aumentaron su soledad, mientras la CSTC ha visto incrementar sus efectivos con &#8220;60 organizaciones que agrupan m\u00e1s de 150 mil trabajadores de diferentes ramas de la econom\u00eda&#8221;[1], como lo inform\u00f3 textualmente su Comit\u00e9 Ejecutivo en mensaje de fin de a\u00f1o de diciembre pasado.<\/p>\n<p>Pero lo que merece rese\u00f1arse destacadamente es que en el proceso unitario el proletariado colombiano fue desbrozando una serie de principios que con absoluta seguridad guiar\u00e1n su acci\u00f3n en el futuro. Estos principios son puntos program\u00e1ticos y pol\u00edticos que hacen parte ya del arsenal ideol\u00f3gico de la clase obrera. En multitud de encuentros, en actos preparatorios del congreso, en decenas de resoluciones quedaron registrados esos puntos que bien podemos sintetizar en tres grandes directivas para la nueva central unitaria: 1) Estar\u00e1 al servicio del proletariado y del pueblo colombiano, 2) combatir\u00e1 y aislar\u00e1 a las camarillas de la UTC y CTC y 3) se regir\u00e1 por la &#8220;democracia sindical&#8221;. El congreso de la CSTC deber\u00e1 refrendar estas orientaciones fundamentales, en lo que ellas valen y representan para la clase obrera.<\/p>\n<p>El 4 de marzo est\u00e1 cronol\u00f3gicamente al final de todo un per\u00edodo revolucionario. El MOIR espera fervorosamente que sea su culminaci\u00f3n apote\u00f3sica y no su negaci\u00f3n.<\/p>\n<p>UNA CALAMIDAD HIST\u00d3RICA DE NUESTRO PUEBLO<\/p>\n<p>Los acontecimientos anteriormente analizados reclaman un estudio m\u00e1s pormenorizado, pero confiemos en que sobrar\u00e1n oportunidades para hacerlo. Por ahora content\u00e9monos con que ha quedado planteada nuestra posici\u00f3n en sus rasgos esenciales. Los problemas te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos esbozados son de m\u00e1xima trascendencia para la clase obrera y l\u00f3gicamente para el marxismo-leninismo. No obstante, aquellos hechos no son los \u00fanicos que, en v\u00edsperas del congreso sindical, arrojan discrepancias entre el MOIR y el Partido Comunista.<\/p>\n<p>Desde el mismo 7 de agosto de 1974 se vio que el gobierno de L\u00f3pez Michelsen ser\u00eda una de las grandes calamidades hist\u00f3ricas del pueblo colombiano. A lo largo y ancho de Colombia, el MOIR y la UNO fueron explicando a las masas populares, en desarrollo de la campa\u00f1a electoral pasada, que cualquiera de los dos candidatos oficiales en puja, que resultare ungido por el imperialismo y sus intermediarios para dirigir el pa\u00eds desde el m\u00e1s alto cargo de la democracia olig\u00e1rquica, ser\u00eda en el fondo una id\u00e9ntica desgracia, en consideraci\u00f3n a que estaba determinado que el liberalismo y el conservatismo continuar\u00edan coligados y compartiendo el poder paritariamente. Conocido el resultado de las elecciones se fue propagando como p\u00f3lvora por toda la sociedad, y alentado especialmente por la peque\u00f1a burgues\u00eda, un sentimiento de que tal vez s\u00ed L\u00f3pez era el mal menor. Pero la coalici\u00f3n burgu\u00e9s-terrateniente proimperialista interpret\u00f3 los tres millones de votos contabilizados al liberalismo como un designio providencial que indicaba que hab\u00eda llegado la hora de exprimirle a la naci\u00f3n hasta el \u00faltimo peso.<\/p>\n<p>As\u00ed fue como L\u00f3pez inici\u00f3 su obra macabra, autorizando la org\u00eda de alzas, centuplicando los impuestos al pueblo, garantizando el saqueo imperialista. Su primer acto de gobierno consisti\u00f3 en establecer la emergencia econ\u00f3mica, estrenando el art\u00edculo 122 de la Constituci\u00f3n que \u00e9l mismo hab\u00eda propuesto y luego negociado con Lleras Restrepo en la reforma de 1968. Mediante esta norma de excepci\u00f3n se instaur\u00f3 una legislaci\u00f3n tributaria regresiva, que acent\u00faa a\u00fan m\u00e1s la tradicional pol\u00edtica olig\u00e1rquica de los impuestos indirectos y grava ruinosamente a los peque\u00f1os y medianos productores, mientras aligera los tributos de los consorcios industriales, sobre todo de los extranjeros; se consolidaron y aumentaron los privilegios que el gobierno de Pastrana hab\u00eda concedido con largueza al sector financiero de la gran burgues\u00eda, se derrumbaron talanqueras legales para facilitar a los monopolios norteamericanos el robo de los recursos naturales del pa\u00eds; se reajust\u00f3 escandalosamente el impuesto a las ventas; se recortaron gastos y se ordenaron emisiones inflacionarias para proteger las partidas que el Estado presupuesta cada a\u00f1o con el fin de subsidiar al gran capital colombiano e internacional. Durante 45 d\u00edas y 45 noches el se\u00f1or L\u00f3pez legisl\u00f3 sobre lo habido y por haber, echando a un lado el Parlamento, al que le ten\u00eda preservada la verg\u00fcenza p\u00fablica de obligarlo a cambiar de opini\u00f3n en menos de 24 horas, cuando \u00e9ste se atrevi\u00f3 en un arranque de independencia frente al Ejecutivo a empantanar la ley de aparcer\u00eda, reclamada con tanto inter\u00e9s por los terratenientes. Claro est\u00e1 que el Parlamento cambi\u00f3 su opini\u00f3n, y su pudor, por el aumento de las dietas que el presidente igualmente amenazaba con empantanar.<\/p>\n<p>La flamante pol\u00edtica de \u201cingresos y salarios&#8221; propalada a los cuatro vientos con bombo y platillos por el candidato L\u00f3pez, result\u00f3 ser a la postre la vulgar &#8220;econom\u00eda concertada&#8221;, que consiste en pedir a las masas trabajadoras que se aprieten el cintur\u00f3n, algunas veces a trav\u00e9s de pactos suscritos entre gobierno, patronos y sindicatos como en la Argentina, en nombre del &#8220;desarrollo&#8221;, de la &#8220;convivencia&#8221;, de la &#8220;paz social&#8221; y de otras ch\u00e1charas.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a la pol\u00edtica internacional, el presidente L\u00f3pez se invent\u00f3 una hipot\u00e9tica cuarta posici\u00f3n, que se la explic\u00f3 en detalle al pr\u00edncipe Bernardo de Holanda cuando \u00e9ste visit\u00f3 a Colombia, y cuya aspiraci\u00f3n sublime se compendia en: &#8220;no queremos la confrontaci\u00f3n entre pa\u00edses ricos y pa\u00edses pobres&#8221;[2]. Tal cuarta posici\u00f3n, mientras en el planeta, como dicen los camaradas chinos, &#8220;hay un gran desorden bajo los cielos\u201d es una forma ladina, muy lopista, de apoyar el imperialismo que se debate herido de muerte en medio de una crisis econ\u00f3mica y pol\u00edtica irreversible, y de traicionar la lucha portentosa de los pa\u00edses del Tercer Mundo por sus derechos, por su independencia y por su soberan\u00eda, y a los cuales pertenece Colombia.<\/p>\n<p>Pero, definitivamente, la caracter\u00edstica m\u00e1s peculiar de este gobierno es su incapacidad de negarse cuando los gremios poderosos tocan a su despacho en solicitud de decretos para subir los precios.<\/p>\n<p>En realidad no es sectaria la afirmaci\u00f3n de que el gobierno de L\u00f3pez es una de las grandes calamidades hist\u00f3ricas del pueblo colombiano.<\/p>\n<p>Dentro del sistema neocolonial y semifeudal que ha imperado en Colombia desde comienzos del siglo, las masas populares han llevado siempre una vida miserable, llena de privaciones y humillaciones. Los reg\u00edmenes reaccionarios y ap\u00e1tridas que se han sucedido durante d\u00e9cadas, no han hecho m\u00e1s que agudizar los sufrimientos del pueblo. En la actualidad, las contradicciones sociales llegan a un extremo jam\u00e1s conocido. Las medidas adoptadas por el gobierno de L\u00f3pez han tenido ya repercusiones supremamente claras, como mayor par\u00e1lisis de la producci\u00f3n, aumento del desempleo, encarecimiento desbordado del costo de la vida, hambruna en el campo y en la ciudad. Mucho antes de lo que esperaban los plum\u00edferos de la gran prensa, la protesta popular comenz\u00f3 a desatarse en todas partes, desde Riohacha hasta Puerto As\u00eds. Los trabajadores de las distintas ramas de la econom\u00eda han manifestado su firme y rotundo rechazo a la pol\u00edtica de explotaci\u00f3n y represi\u00f3n del mandato de hambre, y han realizado paros, huelgas y luchas varias, o las est\u00e1n anunciando.<\/p>\n<p>El paro nacional bancario de enero hace parte de la actual escalada combativa de las masas asalariadas y explotadas. El gobierno, como proceden todos los gobiernos antipopulares que est\u00e1n al borde de recibir severa reprimenda de sus gobernados, corri\u00f3 a explicar que todo mundo estaba feliz, que las dificultades ser\u00edan llevaderas, que la lucha de los bancarios y del resto de trabajadores se reduc\u00eda a un plan subversivo preparado por minor\u00edas an\u00e1rquicas controladas desde el exterior. Y la ministra del Trabajo, como ya dijimos, acus\u00f3 a la CSTC de estar involucrada en semejante plan.<\/p>\n<p>Entonces se presentaron dos hechos protagonizados por la direcci\u00f3n de la CSTC, sobre los cuales vale la pena hacer algunas consideraciones, porque son episodios de un solo drama, unidos entre s\u00ed por el mismo comportamiento pol\u00edtico, y ambos \u00edntimamente relacionados con la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo librar consecuentemente la lucha contra el r\u00e9gimen. Dos hechos en los cuales no hemos tenido participaci\u00f3n, a pesar de nuestra condici\u00f3n de aliados cercanos de sus ejecutores. El uno no nos fue consultado; el otro hace parte de la guerra no declarada del Partido Comunista contra nuestro Partido.<\/p>\n<p>El 21 de enero, el Comit\u00e9 Ejecutivo de la CSTC elev\u00f3 ante el presidente de la C\u00e1mara de Representantes una demanda penal contra la ministra del Trabajo, &#8220;por los delitos contra la libertad de asociaci\u00f3n, falsas imputaciones y calumnia, as\u00ed como los dem\u00e1s que pudieren resultar comprobados como infracciones de la ley penal dentro del proceso&#8221;[3]. Y el 24 de enero, los mismos dirigentes de la CSTC produjeron una declaraci\u00f3n, en la cual, despu\u00e9s de acomodar los acontecimientos a sus deseos, amparar a unos cuantos esquiroles, atacar al MOIR y darle un puntillazo al movimiento bancario, se formula esta reconvenci\u00f3n: &#8220;Hacemos un llamamiento a los trabajadores bancarios para que defiendan su unidad, para que rechacen todo m\u00e9todo aventurero y anarquista de grupos que llevados por la desesperaci\u00f3n facilitan la acci\u00f3n de los enemigos de los trabajadores&#8221;[4].<\/p>\n<p>LA TRASCENDENCIA DE UNA DEMANDA PENAL<\/p>\n<p>Empecemos por el primero. En el texto de la denuncia publicado \u00edntegramente por &#8220;Voz Proletaria&#8221;, se leen cosas de este tenor:<\/p>\n<p>&#8220;Se han difundido por medio de \u00f3rganos de expresi\u00f3n con circulaci\u00f3n intensa en todo el pa\u00eds afirmaciones que ri\u00f1en con la verdad, sobre las cuales no existe ninguna prueba y que adem\u00e1s causan perjuicios a la central obrera CSTC, ya que la afectan directamente por el simple hecho de ejercer facultades legales y derechos constitucionales&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Ello implica en consecuencia que se ha violado la ley, se ha atentado contra la libertad de asociaci\u00f3n, se pretende intimidarnos en nuestros derechos y se nos han imputado falsas afirmaciones, cayendo en el terreno de la calumnia&#8221;[5].<\/p>\n<p>Varios art\u00edculos de la Constituci\u00f3n y del C\u00f3digo Penal se acopian para que la C\u00e1mara de Representantes los tenga en cuenta, y los aplique en el juicio del siglo contra la ministra. Agrega la demanda:<\/p>\n<p>&#8220;a) El art\u00edculo 16 de la Constituci\u00f3n Nacional ordena que las autoridades de la Rep\u00fablica est\u00e1n institu\u00eddas precisamente para proteger a todas las personas y asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares;<\/p>\n<p>&#8220;b) El art\u00edculo 17 de la Constituci\u00f3n determina que el trabajo es una obligaci\u00f3n social y que &#8216;gozar\u00e1&#8217; de la especial protecci\u00f3n del Estado;<\/p>\n<p>&#8220;c) El art\u00edculo 309 del C\u00f3digo Penal dice: &#8216;El que impida materialmente o turbe una reuni\u00f3n o asociaci\u00f3n l\u00edcita o el ejercicio de los derechos que conceden las leyes sobre sindicatos o huelgas, o use represalias con motivo de huelgas leg\u00edtimas incurrir\u00e1 en arresto de dos meses a un a\u00f1o y en multa de cincuenta a dos mil pesos. Si el hecho de que trata el inciso anterior fuere cometido por funcionario o empleado p\u00fablico se le impondr\u00e1 adem\u00e1s la privaci\u00f3n del cargo que ejerza;<\/p>\n<p>&#8220;d) El art\u00edculo 337 del mismo C\u00f3digo se\u00f1ala que quien por cualquier medio eficaz para divulgar el pensamiento ataque el honor, la reputaci\u00f3n o la dignidad de una persona estar\u00e1 sujeto al arresto de tres d\u00edas a diez y ocho meses y multa de cincuenta mil pesos&#8221;[6].<\/p>\n<p>Tanta inocencia mueve a compasi\u00f3n. No se sabe qu\u00e9 es m\u00e1s ingenuo en la demanda: si la creencia de que la ley del Estado olig\u00e1rquico respeta la &#8220;libertad de asociaci\u00f3n&#8221;, presta &#8220;especial protecci\u00f3n al trabajo&#8221;, o ha sido instituida para &#8220;asegurar el cumplimiento de los deberes sociales&#8221;, o la sorpresa porque los funcionarios de ese Estado violen las leyes que ellos fabrican. Sin embargo, el que inocentemente peca, inocentemente se condena. Al\u00e9guese el m\u00f3vil que quiera, pero una denuncia presentada al Congreso de Colombia, ante la faz del pa\u00eds, acusando a un miembro del gabinete ministerial, en representaci\u00f3n de la clase obrera, y esgrimiendo la Constituci\u00f3n y las leyes de la Rep\u00fablica, es defender, o dar a entender que se defiende y se cree en el derecho burgu\u00e9s con que las clases dominantes apalean a los esclavos de hoy, y, lo que es peor, reclamar, o dar a entender que se reclama que ese derecho contin\u00fae vigente. Y no se vaya a justificar el asunto alegando que los &#8220;extremo-izquierdistas&#8221; decimos todas estas sandeces porque no sabemos que los trabajadores y los sindicatos tienen que recurrir a menudo al derecho burgu\u00e9s, y presentan demandas en los tribunales en defensa de sus intereses. Pero una cosa es que un trabajador, obligado por las circunstancias, o convencido todav\u00eda de que las leyes son para todo el pueblo por igual, entre a una oficina de Trabajo, con el C\u00f3digo Laboral bajo el brazo, y reclame en su propio inter\u00e9s. Y otra cosa muy distinta es que los generales de los obreros entren al Capitolio Nacional, caigan de rodillas ante la Constituci\u00f3n y los c\u00f3digos, como cualquier leguleyo de trece por docena, y coloquen la pol\u00edtica revolucionaria del proletariado a la altura de los tribunales laborales.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s c\u00e1ndida es la pretensi\u00f3n de que un Parlamento lacayuno, de aplastantes mayor\u00edas frentenacionalistas y convertido en rey de burlas, vaya a tener la osad\u00eda de tocarle un pelo al m\u00e1s intonso de los ministros de Alfonso L\u00f3pez, aunque este ministro sea la se\u00f1ora de Crovo. Del hecho de que la CSTC, despu\u00e9s de diez a\u00f1os de combate, haya recibido la personer\u00eda jur\u00eddica, no se desprende tampoco que el gobierno que se la concedi\u00f3 est\u00e9 dispuesto a aceptar un juego en el cual los &#8220;subversivos&#8221; y los &#8220;anarquistas&#8221; aparezcan como partidarios de la legalidad y el orden, y los encargados de mantenerlos como sus infractores. Este juego le conviene menos a la clase obrera, que no podr\u00e1 jam\u00e1s emanciparse, ni liberar a Colombia, sino a condici\u00f3n de que esta legalidad y este orden sean quebrantados y sepultados para siempre.<\/p>\n<p>Pero, si el Parlamento no sancionar\u00e1 a la se\u00f1ora de Crovo, ni la destituir\u00e1, ni la multar\u00e1, ni la arrestar\u00e1, \u00bfqu\u00e9 utilidad puede tener esta comedia? Dejemos que Voz Proletaria lo explique: &#8220;Al recurrir ante el Congreso de la naci\u00f3n la clase obrera demuestra, de manera trascendental, que es la abanderada de la democracia y del respeto a los derechos ciudadanos&#8221;[7].<\/p>\n<p>De tal forma que con el proceso penal contra la ministra del Trabajo, o ministra del capital, se absolvi\u00f3 fue a la clase obrera. Pero este veredicto, proferido de manera tan trascendental, ser\u00e1 rechazado por el proletariado colombiano. Los obreros demostrar\u00e1n ante s\u00ed mismos y ante el pueblo, no el respeto, sino la profunda repugnancia que les produce la democracia olig\u00e1rquica, con sus derechos y libertades para matar de hambre a los despose\u00eddos; con sus leyes y jueces para hacer del pillaje un negocio lucrativo y honrado; con sus c\u00e1rceles y verdugos uniformados para mantener la santa paz social; con sus sabios y doctores para embaucar a los humildes, y con su se\u00f1ora de Crovo.<\/p>\n<p>EL TRISTE FINAL DE UNA DISPUTA PUBLICA<\/p>\n<p>Pasemos al segundo episodio de este drama. En la declaraci\u00f3n del 24 de enero de la CSTC se afirma:<\/p>\n<p>&#8220;Entre estas luchas (las de los trabajadores de los bancos) tuvo lugar un paro de solidaridad el 17 de enero, cuyo \u00e9xito fue posible por la participaci\u00f3n unitaria de las diversas organizaciones de los bancarios. Posteriormente algunos sectores plantearon transformar este paro de solidaridad de 24 horas en un movimiento huelgu\u00edstico nacional indefinido, con la cual se le hac\u00eda el juego y se daba el pretexto que buscaban empresarios y gobierno para efectuar despidos, aplicar medidas represivas y, llegado el caso, imponer de nuevo el estado de sitio, que le facilite m\u00e1s a la clase dominante dificultar el proceso unitario que ha venido encausando la Confederaci\u00f3n Sindical de Trabajadores de Colombia&#8221;[8].<\/p>\n<p>El argumento central de la direcci\u00f3n de la CSTC en la condena que hace del movimiento bancario como producto de un &#8220;m\u00e9todo aventurero y anarquista&#8221;, se resume en que un paro indefinido era incorrecto, pero un paro de solidaridad, definido, no lo era. No vamos a discutir ahora la diferencia t\u00e1ctica de uno u otro paro, ni el resto de problemas que se precipitaron aceleradamente en el seno de los trabajadores bancarios durante las jornadas de enero. Lo haremos en pr\u00f3xima ocasi\u00f3n. Hoy queremos s\u00f3lo destacar algo de bulto: el Comit\u00e9 Ejecutivo de la Confederaci\u00f3n alter\u00f3 a su acomodo los hechos, y para proteger a los esquiroles del movimiento, dio a entender que \u00e9stos se opusieron siempre al paro indefinido. Absolutamente falso. Los esquiroles estuvieron de acuerdo con el paro indefinido, le hicieron propaganda, hablaron de \u00e9l favorablemente por la prensa y la radio, hasta el d\u00eda 22 de enero, cuando lo levantaron unilateralmente, a espaldas de los trabajadores, mediante una resoluci\u00f3n que la derecha aplaudi\u00f3. Despu\u00e9s inventaron la diferencia tan radical, tan intransigente, tan insalvable, tan antag\u00f3nica, del paro indefinido. La direcci\u00f3n de la CSTC se pleg\u00f3 a este invento, o lo urdi\u00f3. En todo caso, el paro bancario, que ten\u00eda enormes dificultades, es cierto, qued\u00f3 definitivamente aplastado por el gobierno ese d\u00eda, con las consecuencias por todos conocidas.<\/p>\n<p>Por otra parte, la declaraci\u00f3n del Comit\u00e9 Ejecutivo de la CSTC coincidi\u00f3 en el fondo con un comunicado emitido por el Ministerio de Gobierno y difundido por la prensa en la misma fecha, el 24 de enero. La CSTC se\u00f1alaba con nombres propios a dirigentes bancarios como miembros de nuestro Partido y los culpaba de la lucha &#8220;aventurera&#8221; y &#8220;an\u00e1rquica&#8221;. El ministro de Gobierno dec\u00eda: el paro bancario &#8220;es un movimiento pol\u00edtico que el MOIR ha confesado que ha tomado bajo su direcci\u00f3n, con fines subversivos&#8221;[9].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s resulta inaudito que el Comit\u00e9 Ejecutivo de la Confederaci\u00f3n, entre las muchas desventuras que pinta de mano maestra, mencione que con los m\u00e9todos &#8220;an\u00e1rquicos&#8221; de los bancarios se le estuvo facilitando el pretexto al gobierno para &#8220;imponer el estado de sitio&#8221;. Y llama a\u00fan m\u00e1s la atenci\u00f3n la forma como relaciona la amenaza del estado de sitio con las facilidades que tendr\u00e1n las clases dominantes para &#8220;dificultar el proceso unitario&#8221;. Claro est\u00e1 que toda esa metaf\u00edsica es para acusar al MOIR de atentar contra la pol\u00edtica de unidad obrera: si los paros &#8220;aventureros&#8221; del MOIR son pretexto para el estado de sitio, y el estado de sitio facilita a las clases dominantes el dificultar el proceso unitario, luego el MOIR es enemigo de la unidad obrera. La clase trabajadora se r\u00ede de estos sofismas del padre Far\u00eda.<\/p>\n<p>Se cae de su peso que si el gobierno busca imponer el estado de sitio, siempre encontrar\u00e1 mil pretextos. Como tales le servir\u00e1n, no s\u00f3lo una u otra huelga, sino tambi\u00e9n las justas invasiones de los campesinos a las fincas de los grandes terratenientes, o los paros c\u00edvicos de ciudades que como Barrancabermeja solicitan servicios p\u00fablicos elementales, o las movilizaciones de los estudiantes en defensa de sus derechos y de la nueva cultura colombiana, o cualquier otro ataque de histeria ministerial. La clase obrera que combate el estado de sitio y todas las dem\u00e1s medidas antidemocr\u00e1ticas de sus explotadores, no se amedrentar\u00e1 por esta amenaza, ni dejar\u00e1 de combatir, ni paralizar\u00e1 el proceso unitario que tantas luchas abnegadas y duras le ha costado, y le costar\u00e1 en el futuro.<\/p>\n<p>Lo que perjudica a la unidad obrera son los embelecos sectarios, las vacilaciones en el permanente combate contra sus enemigos principales, los m\u00e9todos burocr\u00e1ticos de sus cuadros directivos para resolver los problemas, la ausencia de cr\u00edtica y de \u00e1nimo para corregir los errores. Pero el proletariado colombiano ya encontr\u00f3 el camino de su unidad de clase, y nada ni nadie podr\u00e1 apartarlo de \u00e9l.<\/p>\n<p>El ep\u00edlogo de toda esta tragicomedia fue que la se\u00f1ora de Crovo pudo al fin dormir tranquila. Ella, que el 10 de enero bautiz\u00f3 de an\u00e1rquico el paro bancario, acus\u00e1ndolo de hacer parte de un complot de la CSTC para derrocar el gobierno, ella, que hab\u00eda hablado de la &#8220;guerrilla sindical&#8221;, ilegalizado el movimiento de los bancarios, autorizado a la banca el despido masivo de los huelguistas, pudo exclamar el 7 de febrero, con una sarc\u00e1stica sonrisa en los labios: &#8220;la opini\u00f3n p\u00fablica se enter\u00f3 de c\u00f3mo la CSTC calific\u00f3 de aventurismo la orden de paro indefinido&#8221;[10].<\/p>\n<p>Comprendemos que ha quedado abierta una gran pol\u00e9mica entre el MOIR y sus aliados. Pol\u00e9mica, que nos llevar\u00e1 necesariamente a algunos replanteamientos sobre las actuales condiciones, no con el objeto de desbaratar la alianza, sino a fin de proyectarla con m\u00e1s s\u00f3lidas y amplias perspectivas. Para el movimiento obrero colombiano ser\u00e1 de enorme utilidad una discusi\u00f3n acerca de las cuestiones de principio de su pol\u00edtica de clase. Y las fuerzas revolucionarias colombianas ganar\u00e1n con el avance de la ideolog\u00eda del proletariado, el marxismo-leninismo, que s\u00f3lo se ha desarrollado all\u00ed donde hay lucha, discusi\u00f3n y movimiento.<\/p>\n<p>* * *<br \/>\nNOTAS<\/p>\n<p>[1] Voz Proletaria, enero 9 de 1975.<br \/>\n[2] Del discurso de L\u00f3pez Michelsen en el banquete al pr\u00edncipe Bernardo de Holanda, El Tiempo, enero 29 de 1975.<br \/>\n[3] Del texto de la demanda, Voz Proletaria, enero 16 de 1975.<br \/>\n[4] Declaraci\u00f3n CSTC, Voz Proletaria, enero 30 de 1975.<br \/>\n[5] De la demanda citada.<br \/>\n[6] Idem.<br \/>\n[7] Del editorial de Voz Proletaria, enero 23 de 1975.<br \/>\n[8] Declaraci\u00f3n citada.<br \/>\n[9] Del comunicado del ministro de Gobierno, Cornelio Reyes, El Tiempo, enero 24 de 1975.<br \/>\n[10] Del reportaje a la ministra del Trabajo, Mar\u00eda Helena de Crovo, en &#8220;El Espectador&#8221;, febrero 7 de 1975.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos hab\u00edamos hecho el prop\u00f3sito de no referirnos de nuevo a los problemas de la unidad sindical sino hasta despu\u00e9s del congreso de la CSTC, cuando podremos concretar un balance global y completo de los tres a\u00f1os de este riqu\u00edsimo proceso unitario del movimiento obrero colombiano. 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