{"id":19385,"date":"2021-12-06T16:49:19","date_gmt":"2021-12-06T16:49:19","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=19385"},"modified":"2021-12-06T16:49:19","modified_gmt":"2021-12-06T16:49:19","slug":"la-lucha-de-las-mujeres-en-la-historia-de-las-sociedades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-lucha-de-las-mujeres-en-la-historia-de-las-sociedades\/","title":{"rendered":"La lucha de las mujeres en la historia de las sociedades"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mar\u00eda Antonieta Cano, Bogot\u00e1, diciembre 3 de 2021<\/strong><\/p>\n<p><strong>La mujer en las comunidades primitivas<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>La opresi\u00f3n de la mujer es el resultado de un hecho social e hist\u00f3rico, no siempre fue as\u00ed, durante millones de a\u00f1os la humanidad vivi\u00f3 en una sociedad igualitaria donde la cooperaci\u00f3n y la solidaridad eran la \u00fanica forma de sobrevivencia. En esta primera fase la mujer es el centro de sociedad, tiene un papel protag\u00f3nico en el mantenimiento, cuidado y distribuci\u00f3n de los precarios bienes con los que contaba la comunidad. En esta etapa, la del matriarcado, <em>la mujer no s\u00f3lo es libre, sino que est\u00e1 muy considerada. <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>El nomadismo establece una concepci\u00f3n cultural de necesidades reducidas y s\u00f3lo se posee aquello que es transportable. En la vida no hay enfrentamientos ni existe la confrontaci\u00f3n, porque la solidaridad es una cuesti\u00f3n de vida o muerte y el ser humano es el bien m\u00e1s precioso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s viene la domesticaci\u00f3n de plantas y animales, una revoluci\u00f3n t\u00e9cnica que cambi\u00f3 definitivamente la forma de vida de la mayor\u00eda de la humanidad. Se dio inicio al conocimiento de las plantas y se empez\u00f3 a sembrar. Se trat\u00f3 de un descubrimiento femenino, directamente relacionado con la recolecci\u00f3n y el reconocimiento del ciclo de vida de las plantas. Fue lo que facilit\u00f3 el que se comenzara a sembrar para reproducir las plantas m\u00e1s \u00fatiles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La agricultura y la ganader\u00eda permitieron la sedentarizaci\u00f3n, el crecimiento de aldeas y se produjo una gran explosi\u00f3n demogr\u00e1fica. Se cre\u00f3 conciencia del tiempo apto para actuar sobre la naturaleza y la sociedad se oblig\u00f3 a conservar y a acumular semillas para volver a sembrar y a crear fondos para las \u00e9pocas de escasez. Se comienzan a utilizar recipientes y vasijas para conservar, transportar y cocer los alimentos. Las mujeres descubren el uso de las plantas medicinales, que las convirti\u00f3 en las mejores curanderas. La cer\u00e1mica, quiz\u00e1s el primer invento humano con un proceso qu\u00edmico, tambi\u00e9n es atribuido a las mujeres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de excedentes aument\u00f3 la productividad del trabajo y permiti\u00f3 la especializaci\u00f3n en oficios. Es en suma una era en la que las mujeres cumplen un papel de gran relieve en la sociedad, tanto en la producci\u00f3n como en la reproducci\u00f3n de la vida inmediata, finalmente el factor decisivo en la historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ese desarrollo productivo en auge lleva a que entre los miembros de las familias se eligieran jefes temporales que fueron pasando a permanentes, se viven por primera vez confrontaciones armadas que permiten a los vencedores quedarse con buena parte de la riqueza acumulada y apropiarse de la tierra. A medida que unos se enriquec\u00edan, otros se arruinaban. Las pestes y sequ\u00edas obligaron adem\u00e1s a los m\u00e1s pobres a acudir a pr\u00e9stamos y en prenda se pon\u00eda a los miembros de la familia, de manera tal que si la deuda no se cumpl\u00eda, los hijos y hermanos eran despose\u00eddos y esclavizados. La esclavitud crece exponencialmente al punto que la sociedad se divide en dos clases principales: una multitud de esclavos y una minor\u00eda esclavista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Con el esclavismo empez\u00f3 el sojuzgamiento de la mujer<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El esclavismo, a la vez que representa un avance de las fuerzas productivas con relaci\u00f3n al comunismo primitivo, se configura como la forma de explotaci\u00f3n m\u00e1s burda que se conoce en la historia de las sociedades y a su vez es la sentencia definitiva para la opresi\u00f3n de la mujer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Surge el Estado como autoridad pol\u00edtica central, con el Estado surge la ley y con la ley, la opresi\u00f3n de la mujer para proteger los intereses de la clase dominante. Solo los hijos que el padre reconoce pueden heredar sus riquezas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La monogamia<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La existencia de ni\u00f1as y mujeres que pertenecen irrestrictamente al hombre es lo que le imprime un car\u00e1cter espec\u00edfico a la monogamia. Desde un principio la monogamia s\u00f3lo lo es para las mujeres y no lo es para los hombres. Las mujeres de los esclavistas s\u00f3lo pod\u00edan tener trato con otras mujeres y fuera del papel que cumpl\u00edan con la procreaci\u00f3n, no eran sino la criada principal del patriarca. En cambio exist\u00eda una gran prostituci\u00f3n protegida por el Estado. Fue en aquel oficio en el que cobraron renombre las mujeres griegas que sobresal\u00edan por su ingenio y gusto art\u00edstico, pero el hecho de que para convertirse ellas en mujeres plenas les fuese preciso ser hetairas, es la sentencia m\u00e1s inclemente de la antigua Grecia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como bien lo se\u00f1ala Engels, la aparici\u00f3n de la propiedad privada trae apareada la monogamia, la preponderancia del hombre en la familia y la procreaci\u00f3n de hijos que s\u00f3lo pudieran ser de \u00e9l y destinados a heredarle. La monogamia no surge pues como la forma m\u00e1s elevada del amor entre un hombre y una mujer, sino que, por el contrario, representa la esclavizaci\u00f3n de las mujeres por los hombres. El esclavismo tendr\u00eda todo su proceso de descomposici\u00f3n para darle paso al sistema de vasallaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo miles de a\u00f1os despu\u00e9s, el descubrimiento de Am\u00e9rica, que se da al declinar del feudalismo y a la consolidaci\u00f3n del capitalismo, para su desarrollo reedita el esclavismo en la Am\u00e9rica conquistada, ante la escasez de mano de obra que hab\u00eda por la violencia y, por la viruela, el sarampi\u00f3n, el paludismo y otras enfermedades llegadas de Europa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta vuelta al esclavismo, como lo relata magistralmente el Joe Arroyo en su canci\u00f3n \u201cRebeli\u00f3n\u201d, conlleva el secuestro de esclavos que le signific\u00f3 al \u00c1frica la p\u00e9rdida de alrededor de doscientos millones de personas entre los Siglos XVI-XIX, es la desgracia m\u00e1s grande que le ha sucedido al Continente africano en su historia y lo conden\u00f3 al atraso y a la miseria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre los esclavos que llegaron a Cartagena, sobresale una mujer valiente llamada Wiwa, quien junto a su compa\u00f1ero de vida y de luchas, Benkos Bioh\u00f3, encabezaron la lucha por la independencia de los cimarrones contra los esclavistas espa\u00f1oles, a los que derrotaron. Los rebeldes llegaron a dominar los Montes de Mar\u00eda, donde fundaron Palenque, en San Basilio, el primer territorio libre de Am\u00e9rica, s\u00edmbolo de la independencia de los esclavos fugitivos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mujer, feudalismo e Iglesia<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Si en el esclavismo se cimientan las bases para el sojuzgamiento de las mujeres, en el feudalismo se configura la m\u00e1xima opresi\u00f3n, promovida por el Estado y apoyada por la Iglesia. Los matrimonios se caracterizaban por ser impuestos a las j\u00f3venes, muchas veces con ancianos ricos. Se le daba el control absoluto al hombre y se le asignaba a la mujer el papel de reproductora, con un gran n\u00famero de hijos, que se convierten en motivo de vanidad masculina con expresiones como \u201ctengo tantos hijos\u201d, y de reproche hacia las mujeres cuando dicen \u201cNo me dio ni un var\u00f3n\u201d. No hab\u00eda posibilidad de control de la natalidad y la sexualidad femenina se control\u00f3 de manera f\u00e9rrea como un pecado que se castigaba con las llamas eternas. La sola palabra se volvi\u00f3 tab\u00fa. S\u00f3lo se pod\u00eda hablar de sexualidad femenina si \u00e9sta estaba asociada con la maternidad. Y ni as\u00ed. Y desde el punto de vista cultural, la concepci\u00f3n es machista. \u00a8Los padres de la Iglesia\u00a8 llegaron hasta un Concilio para debatir si las mujeres ten\u00edan alma, si eran personas o no.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La inmersi\u00f3n de las mujeres en el mercado laboral<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De estar recluidas durante siglos, confinadas a las labores del hogar, la crianza y el cuidado, desde la Revoluci\u00f3n Industrial se da el tr\u00e1nsito hacia el mercado laboral, particularmente violento, m\u00e1s que el de los varones. Cientos de millones de familias campesinas fueron desalojadas de sus tierras en los cinco continentes y separadas de la gleba para ser arrojadas a los tugurios de las grandes ciudades, donde conformaron una fuerza de trabajo disponible tanto de hombres como de mujeres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La lucha por los derechos laborales de las mujeres<\/strong><\/p>\n<p>Las mujeres han logrado la consecuci\u00f3n de derechos a trav\u00e9s de la lucha social y aun as\u00ed siguen oprimidas, nunca han dejado de estarlo. Claudie Broyelle afirma en su libro La mitad del cielo: \u201cNosotras hemos tenido la experiencia, el derecho al trabajo, al voto, al divorcio, a estudiar, a utilizar la contracepci\u00f3n, as\u00ed como el molino el\u00e9ctrico de caf\u00e9; pero no nos han liberado de la esclavitud dom\u00e9stica, ni de la maternidad forzada, ni de nuestra dependencia econ\u00f3mica al marido, ni tampoco nuestros derechos pol\u00edticos nos han permitido cambiar la sociedad. Por lo tanto, el origen de nuestra opresi\u00f3n no era la ausencia de esos derechos. Esas reformas no solamente no nos han liberado, sino que nos han hecho sentir m\u00e1s cruelmente nuestra opresi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El desarrollo de la industria capitalista sobre la base de la explotaci\u00f3n de la masa de trabajadora hace que la sobrevivencia de la familia s\u00f3lo sea posible mediante los ingresos salariales de varios miembros del hogar, lo que de hecho abre toda una gama de posibilidades a sectores anteriormente confinados al espacio familiar como las mujeres. As\u00ed surge la mano de obra femenina, que encuentra en el trabajo asalariado oportunidades de autonom\u00eda, autorrealizaci\u00f3n e independencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Colombia, desde comienzos del Siglo XX, la emergente clase obrera llev\u00f3 a cabo 33 huelgas s\u00f3lo entre 1919 y 1920. Cesaron actividades los artesanos de Bogot\u00e1, los mineros de Segovia, los ferroviarios del Magdalena y los zapateros de Manizales,\u00a0 Medell\u00edn y Bucaramanga. En medio de esta efervescencia surge el paro de las obreras textileras de Bello, Antioquia, el primero que se califica a s\u00ed mismo con el r\u00f3tulo de huelga. Para 1920, el 73 % de la fuerza laboral obrera estaba conformada por mujeres solteras, pues para la Iglesia la f\u00e1brica era \u201cenemiga de la familia y de las buenas costumbres\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para 1920, cuando estalla la huelga, la f\u00e1brica ocupaba a unas cuatrocientas mujeres y ni\u00f1as y 110 hombres. Ellas ganaban entre 0.40 y 1 peso a la semana, mientras que los hombres ganaban por el mismo oficio entre 1 y 2 pesos a la semana, alimentando la idea que a\u00fan persiste de que el salario femenino constitu\u00eda un ingreso familiar complementario, la excusa para perpetuar la diferencia salarial entre los g\u00e9neros. Los puntos del pliego eran: igualdad salarial, el cese del acoso sexual, el cese de las multas, la reducci\u00f3n de una hora en la jornada laboral para el almuerzo, acabar con las ofensivas requisas y el derecho a usar zapatos. Todo se gan\u00f3 a los cuatro meses. A la cabeza estuvo Betsab\u00e9 Espinel, la dirigente indiscutible de la primera gran huelga nacional en la que estar\u00edan hombres y mujeres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del veinte Mar\u00eda Cano emprende siete giras nacionales junto con Ra\u00fal Eduardo Mahecha y dirige las huelgas petroleras de 1924 y 1927 y la de las Bananeras, a la cabeza de 32 mil trabajadores, que termin\u00f3 con la masacre. Mar\u00eda Cano es una de las sindicalistas m\u00e1s importantes del movimiento obrero colombiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00c9stas son a grandes rasgos las condiciones mediante las cuales las mujeres surgen como una nueva fuerza, un sector de la poblaci\u00f3n a la cual se le negaban sus derechos con el peso de una tradici\u00f3n cultural heredada desde el patriarcado, que la anulaba tanto en el \u00e1mbito familiar como en el social. El proceso no se dio sin contradicciones, y aunque a largo plazo significase romper los viejos lazos, fue duro y cruel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La liberaci\u00f3n femenina<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la zona urbana se abren opciones de trabajo y de estudio para las mujeres, lo que retras\u00f3 la edad del matrimonio para las mujeres de la clase media y las mujeres trabajadoras. Se presenta una tendencia a igualar la edad de los contrayentes, lo cual permite, al menos en teor\u00eda, una relaci\u00f3n m\u00e1s igualitaria. Con los estudios secundarios aparece la etapa de la adolescencia, aumentan los divorcios y las madres solteras. Se dan grandes luchas por los derechos sexuales y reproductivos, luchas que a\u00fan contin\u00faan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La lucha por la liberaci\u00f3n de las mujeres no se logra con la consecuci\u00f3n de derechos individuales o reformas y est\u00e1 ligada obligatoriamente a la lucha por la transformaci\u00f3n de la sociedad en su conjunto. Las mujeres no tienen absolutamente nada que esperar de esta sociedad, incluyendo su legislaci\u00f3n burguesa. Lo que hay que hacer es cambiarla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las mujeres en la \u00e9poca del saqueo imperialista<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>El neoliberalismo se empe\u00f1a en conculcar por todo el orbe los derechos laborales logrados por generaciones de trabajadores y trabajadoras que entregaron su vida a la causa obrera. Tambi\u00e9n apunta a sepultar los grandes triunfos que millones de mujeres conquistaron para nuestro g\u00e9nero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La arremetida contra los intereses de las naciones y de los pueblos y los m\u00e9todos de expoliaci\u00f3n nos regresan, tanto a mujeres como a hombres, a los inicios del capitalismo. Las condiciones infrahumanas descritas en la literatura sobre la Revoluci\u00f3n Industrial son las mismas que hoy usan las multinacionales, empleando mano de obra infantil y femenina e imponiendo condiciones de trabajo que han cobrado la vida de miles de personas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las mujeres que logran incorporarse al mercado laboral, lo hacen en condiciones de desventaja en t\u00e9rminos de desempleo, segregaci\u00f3n e informalidad. La implementaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales han provocado la crisis actual que golpea a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n y que ha sido especialmente dif\u00edcil para las mujeres. Veamos algunas cifras:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Situaci\u00f3n de las mujeres en el gobierno de Duque<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan el informe de participaci\u00f3n de las mujeres en el mercado laboral, que present\u00f3 el DANE en Abril del 2020, el 59% de las mujeres que hacen parte de la Poblaci\u00f3n Econ\u00f3micamente Inactiva -PEI-, se dedican a oficios del hogar como actividad principal, mientras que ese porcentaje es de 8,1% para los hombres. El 57% de los hombres que hacen parte de la PEI se dedican a estudiar como actividad principal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una muestra de la discriminaci\u00f3n en el mercado laboral es que la Tasa de Ocupaci\u00f3n de las mujeres es 15 puntos porcentuales menor que la de los hombres (55% versus 70%). El 60% se ocupan en servicios y comercio, sectores altamente informales y con bajos salarios; de estas, el 96% son obreras o empleadas o trabajadoras por cuenta propia o dom\u00e9sticas y el 44% no cotiza a salud y pensi\u00f3n; el 20% considera que gana menos de lo que deber\u00eda; y existe una brecha salarial cercana al 17% (las mujeres ganan en promedio 300 mil pesos menos al mes respecto a los hombres). 9 de cada 10 mujeres realizan labores de cuidado sin remuneraci\u00f3n, es decir, las mujeres asumen este trabajo independientemente de que est\u00e9n vinculadas al mercado laboral o no.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En promedio, las mujeres dedican 8 horas al trabajo no remunerado, mientras que los hombres dedican 3 horas y 7 minutos en el d\u00eda. Sumando el trabajo remunerado y no remunerado, las mujeres trabajan en promedio 15 horas, la mayor parte no remuneradas, en tanto que los hombres laboran 11, la mayor parte remuneradas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos econ\u00f3micos, el tiempo de trabajo no remunerado representa cerca del 20% del Producto Interno Bruto colombiano, \u00a120 % del PIB! La cifra da cuenta de la gran magnitud del tiempo que se destina d\u00eda a d\u00eda de manera gratuita a la producci\u00f3n de bienes y servicios que brindan bienestar a la sociedad, un costo enorme en t\u00e9rminos de energ\u00eda, tiempo y oportunidades para quienes lo realizan, en su gran mayor\u00eda, mujeres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es exagerado se\u00f1alar que la contribuci\u00f3n en especie que hacen las mujeres a la econom\u00eda, con la gran cantidad de trabajo dom\u00e9stico y de cuidado no remunerado, es una fuerza que sostiene las econom\u00edas, y se nota claramente en los casos de los pa\u00edses donde los gobiernos no cuentan con servicios p\u00fablicos para dar bienestar a la poblaci\u00f3n. Colombia es uno de los pa\u00edses con menor gasto social y donde las mujeres dedican m\u00e1s tiempo al trabajo no remunerado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es menos precaria la situaci\u00f3n de las mujeres que logran acceder a un empleo: el 60% se encuentran en la informalidad (Ministerio del Trabajo, 2019), diez puntos por encima del promedio latinoamericano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pese a que en promedio, las mujeres tienen mayores niveles educativos, ganan entre 13% y 23% menos que los hombres (Fedesarrollo, 2019).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La pobreza en hogares con jefatura femenina es del 33% y el desempleo femenino siempre ha estado por encima del promedio nacional, cifra que aument\u00f3 por el impacto de la pandemia del coronavirus y las medidas de aislamiento en la econom\u00eda nacional. Antes de la pandemia hab\u00eda 3 millones de desempleados y hoy hay 3 millones y medio, a las primeras que despidieron fue a las mujeres, el 22% dejaron de tener ingresos propios, casi tres veces por encima de los hombres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Se hace urgente un plan de empleo p\u00fablico en Colombia con enfoque en las mujeres, pues \u00fanicamente el Estado puede asumir la responsabilidad de dar el primer paso para la eliminaci\u00f3n de la feminizaci\u00f3n de la pobreza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aurelio Su\u00e1rez Montoya, en su \u00faltimo libro Saqueo, afirma seg\u00fan su diagn\u00f3stico que \u201cla persona desempleada m\u00e1s caracterizada es: mujer, entre 25 y 54 a\u00f1os, con educaci\u00f3n media, residente en las trece \u00e1reas metropolitanas, en el sector de servicios comunales, personales y comercio, empleada particular y que ha trabajado en empresas de menos de diez trabajadores o servicio dom\u00e9stico y que dura entre seis meses y un a\u00f1o sin ocupaci\u00f3n siquiera informal\u201d. Esas mujeres no van a encontrar empleo en esta sociedad, por lo que la mujer debe ser objetivo central en el plan de empleo p\u00fablico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su\u00e1rez expone la tesis de que \u201cel empleo es la principal pol\u00edtica para el crecimiento de la producci\u00f3n, el desarrollo y la equidad\u201d y realiza una propuesta de esquema de lo que podr\u00eda ser ese plan de empleo p\u00fablico para Colombia, con una estructura de reforma fiscal que financie el plan, que contiene ciertas caracter\u00edsticas, dentro de las cuales, en la distribuci\u00f3n territorial del Sistema General de Participaciones \u2013SGP-, \u201clos recursos para el programa se distribuir\u00e1n en municipios y departamentos, mediante una f\u00f3rmula que contiene tanto el correspondiente n\u00famero de desocupados y la tasa de desempleo en cada territorio. Se unir\u00e1 a lo transferido por educaci\u00f3n, salud, saneamiento b\u00e1sico y libre disposici\u00f3n, y ser\u00e1 otro componente m\u00e1s\u201d. Es decir, la propuesta es que a la ecuaci\u00f3n del SGP se le agregue el empleo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de este programa en Colombia apunta a la defensa de una vida digna para todos y todas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La lucha contra el Gobierno Duque, que se neg\u00f3 a negociar las peticiones del paro nacional, contra la dominaci\u00f3n del imperialismo norteamericano ejercida por medio de las agencias internacionales, principalmente la OCDE, imponiendo cada vez con mayor fuerza la destrucci\u00f3n del aparato productivo nacional, los derechos de la poblaci\u00f3n y de los trabajadores y por los derechos de la mujer conculcados cada vez m\u00e1s, son tareas centrales de nuestro batallar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La experiencia hist\u00f3rica ense\u00f1a la importancia de la organizaci\u00f3n como elemento fundamental para adelantar las batallas por nuevas reivindicaciones, para la discusi\u00f3n de la t\u00e1ctica y el fortalecimiento de la unidad en medio de las diferencias. El llamado es a continuar por ese camino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mujeres, \u00a1la lucha contin\u00faa!<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Antonieta Cano, Bogot\u00e1, diciembre 3 de 2021 La mujer en las comunidades primitivas\u00a0 La opresi\u00f3n de la mujer es el resultado de un hecho social e hist\u00f3rico, no siempre fue as\u00ed, durante millones de a\u00f1os la humanidad vivi\u00f3 en una sociedad igualitaria donde la cooperaci\u00f3n y la solidaridad eran la \u00fanica forma de sobrevivencia. 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