{"id":18644,"date":"2020-05-19T16:14:08","date_gmt":"2020-05-19T16:14:08","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=18644"},"modified":"2020-05-19T16:14:08","modified_gmt":"2020-05-19T16:14:08","slug":"sobre-el-frankenstein-de-mary-shelley","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/sobre-el-frankenstein-de-mary-shelley\/","title":{"rendered":"Sobre el \u201cFrankenstein\u201d de Mary Shelley"},"content":{"rendered":"<p><strong>Juan Jacobo Ibarra, San Juan de Pasto (Nari\u00f1o), 17 de mayo de 2020<\/strong><\/p>\n<p>\u201cFrankenstein o el moderno Prometeo\u201d (1818) es una obra literaria que Mary W. Shelley (1797-1851) escribi\u00f3 a los diecinueve a\u00f1os cuando acept\u00f3 el reto propuesto por Lord Byron (1788-1824) de dar a luz la historia m\u00e1s terror\u00edfica jam\u00e1s imaginada. La novela se centra en la historia del doctor V\u00edctor Frankenstein quien, obnubilado por un delirio mesi\u00e1nico, dio con el prodigio de otorgar vida a una monstruosa criatura artificial que escap\u00f3 de su control y se convirti\u00f3 en su propia ruina. Se trata de la obra fundacional del subg\u00e9nero de ciencia ficci\u00f3n y su influencia ha ido m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras literarias hasta incorporarse en la cultura popular como un mito contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>La historia de \u201cFrankenstein\u201d reconstruye el cl\u00e1sico mito de Prometeo que hab\u00edan abordado en la Antig\u00fcedad Hes\u00edodo, Plat\u00f3n y Esquilo, adem\u00e1s de que acude a otras mitolog\u00edas como la cristiana y la jud\u00eda para apropiarse de motivos como el de Ad\u00e1n o el del G\u00f3lem. Tal como el Prometeo cl\u00e1sico desaf\u00eda a los dioses rob\u00e1ndoles el fuego y los secretos de las artes, el \u201cPrometeo\u201d de Shelley desaf\u00eda a Dios \u201crob\u00e1ndole\u201d el \u00edntimo secreto de la creaci\u00f3n de la vida. A semejanza de Hes\u00edodo, y a diferencia de Plat\u00f3n y Esquilo, Shelley ofrece una visi\u00f3n negativa y pesimista de la haza\u00f1a prometeica, pues las consecuencias de \u201cjugar a ser dios\u201d conducen al arrogante personaje a su destrucci\u00f3n y a la de sus cong\u00e9neres m\u00e1s amados. Como en las representaciones cl\u00e1sicas de Prometeo, Shelley hace de su Frankenstein un s\u00edmbolo de rebeld\u00eda contra el poder divino. Sin embargo, deposita en \u00e9l ciertas ideas que anticipan el esp\u00edritu contra-ilustrado caracter\u00edstico del periodo rom\u00e1ntico inmediatamente posterior.<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar que la reelaboraci\u00f3n del mito de Prometeo de Shelley no pudo llevarse a cabo al margen de su contexto cient\u00edfico y pseudocient\u00edfico. A principios del siglo XIX, los cimientos de la ciencia moderna ya se hab\u00edan consolidado y, gracias a la biblioteca paterna, la autora cultiv\u00f3 intereses cient\u00edficos e intelectuales desde su infancia a trav\u00e9s de autores como el qu\u00edmico Humpry Davy (1778-1829) y el tambi\u00e9n qu\u00edmico, bot\u00e1nico y meteor\u00f3logo Erasmus Darwin (1731-1802) a quien tuvo la oportunidad de conocer personalmente. El fen\u00f3meno de la electricidad constitu\u00eda una aut\u00e9ntica novedad para las ciencias f\u00edsicas y una enorme curiosidad para Mary, quien no dudaba en especular, como varios cient\u00edficos de la \u00e9poca, sobre las relaciones entre el fen\u00f3meno el\u00e9ctrico y la generaci\u00f3n de la vida. Junto con estos intereses cient\u00edficos conviv\u00edan las inclinaciones de la autora por la alquimia, el ocultismo y la necromancia. Shelley ley\u00f3 a Alberto Magno, Cornelius Agrippa y tuvo un inter\u00e9s particular por Paracelso (1493-1541), quien desarroll\u00f3 teor\u00edas pseudocient\u00edficas sobre la creaci\u00f3n de \u201chom\u00fanculos\u201d, diminutas criaturas formadas a partir de sangre, huesos, semen, orina, metales preciosos y ra\u00edces silvestres. Todo este bagaje ofreci\u00f3 los elementos para que Shelley reinventara el mito prometeico depositando en \u00e9l una moderna indagaci\u00f3n y cuestionamiento sobre las posibles consecuencias de la creaci\u00f3n de vida artificial.<\/p>\n<p>A lo anterior se debe agregar que, a pesar del inter\u00e9s de Shelley por saberes espiritualistas, su Frankenstein se encuentra concebido a partir de una filosof\u00eda materialista dentro de la que autores como Holbach (1723-1789) resultan especialmente significativos. Siguiendo a La Mettrie (1709-1751) y su teor\u00eda del \u201chombre m\u00e1quina\u201d, Holbach explic\u00f3 la vida y al ser humano como mecanismos materiales reductibles a interacciones f\u00edsicas sin lugar para impulsos espirituales. Esta idea resulta importante porque, si miramos con detenimiento, el monstruo concebido por Shelley es una criatura en cuya creaci\u00f3n no interviene ning\u00fan tipo de fuerza sobrenatural, sino que, por el contrario, emerge de elementos puramente materiales y f\u00edsicos como restos de cad\u00e1veres y electricidad. Aunque Frankenstein no es un ciborg, tampoco es un golem por lo que su naturaleza ha transgredido el espiritualismo para emerger de la pura materialidad.<\/p>\n<p>En suma, \u201cFrankenstein o el moderno Prometeo\u201d constituye una obra literaria de gran riqueza y complejidad. Mito, ciencia, pseudociencia y filosof\u00eda son elementos presentes en la obra de Shelley que resultan imprescindibles para una aproximaci\u00f3n cr\u00edtica a las ideas que contiene.<\/p>\n<p>Como la literatura es, a menudo inagotable, se invita al potencial lector a que contribuya a la comprensi\u00f3n de esta obra cuyo mito se resiste a perecer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nota: La imagen de arriba es una ilustraci\u00f3n realizada por el artista norteamericano Lynd Ward (1905-1985) que se encuentran contenidas en la versi\u00f3n de Frankenstein de la editorial Sextopiso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Jacobo Ibarra, San Juan de Pasto (Nari\u00f1o), 17 de mayo de 2020 \u201cFrankenstein o el moderno Prometeo\u201d (1818) es una obra literaria que Mary W. Shelley (1797-1851) escribi\u00f3 a los diecinueve a\u00f1os cuando acept\u00f3 el reto propuesto por Lord Byron (1788-1824) de dar a luz la historia m\u00e1s terror\u00edfica jam\u00e1s imaginada. 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