{"id":1863,"date":"2007-02-20T15:44:14","date_gmt":"2007-02-20T15:44:14","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/la-juventud-rural-en-el-contexto-del-tlc\/"},"modified":"2007-02-20T15:44:14","modified_gmt":"2007-02-20T15:44:14","slug":"la-juventud-rural-en-el-contexto-del-tlc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-juventud-rural-en-el-contexto-del-tlc\/","title":{"rendered":"LA JUVENTUD RURAL EN EL CONTEXTO DEL TLC"},"content":{"rendered":"<p>Ponencia presentada por la Juventud Patri\u00f3tica en el I encuentro Nacional de J\u00f3venes del PDA, Bogot\u00e1 28 y 29 de noviembre de 2006<\/p>\n<p>Para mayor certeza de lo que le ocurre al sector agropecuario con la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales, debemos referirnos a dos hechos que nos lo esclarecen. En primer lugar, las consecuencias vividas con la apertura econ\u00f3mica, considerada como una primera etapa de la pol\u00edtica neoliberal de globalizaci\u00f3n bajo la hegemon\u00eda norteamericana, dentro de la cual se enmarcan el TLC y el ALCA, y en segundo lugar, los textos firmados en materia agr\u00edcola por imposici\u00f3n del gobierno y las multinacionales norteamericanas.<\/p>\n<p>Pero estos desastres contra los empresarios, agricultores, campesinos, jornaleros y asalariados del campo, afectan con mayor fuerza y por doble partida a la juventud, porque recibe el brutal impacto de la destrucci\u00f3n de sus actividades productivas, con su secuela de desempleo, pobreza, procesos jur\u00eddicos y prejur\u00eddicos con los bancos. Pero adem\u00e1s, la juventud que aspira a ingresar a la universidad se estrella con las imposiciones del TLC en materia educativa, en el sentido de que como la producci\u00f3n agropecuaria ser\u00e1 destruida con el TLC, la educaci\u00f3n en la rama agropecuaria pierde toda importancia y se impone el estancamiento y la desmejora en la calidad.<\/p>\n<p>Lo que se pierde en la agricultura no se repone en la industria, porque esta actividad econ\u00f3mica nacional tambi\u00e9n es condenada a la ruina, quedando el espacio solo para las maquilas, a condici\u00f3n del desmejoramiento extremo de las condiciones laborales, en especial para los del primer trabajo, o sea, los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Impacto en la producci\u00f3n agropecuaria<\/p>\n<p>Con la primera etapa de la apertura, el ingreso de productos extranjeros se multiplic\u00f3 por diez, pasando de 700.000 toneladas a m\u00e1s de 7 millones de toneladas de productos agropecuarios, lo que arras\u00f3 entre otros el cultivo de la cebada y el trigo; se perdieron alrededor de un 1 mill\u00f3n de hect\u00e1reas de cultivos y m\u00e1s de trescientos mil empleos y el empobrecimiento rural lleg\u00f3 a niveles inauditos. Ahora con el TLC se trata de profundizar estas pol\u00edticas y perpetuar dicha situaci\u00f3n, sin que el Estado colombiano tenga el derecho soberano de cambiarle ni una coma a los textos firmados por imposici\u00f3n de Estados Unidos. Para darse una idea del calibre del riesgo al que le abre la puerta el TLC con la decisi\u00f3n de poner en cero por ciento los aranceles de protecci\u00f3n, debemos saber que se perder\u00e1 el Sistema Andino de Franjas de Precios, gracias al cual entre 1994 y 2003 se concedieron protecciones hasta de 75,5% en carne de cerdo, 184,5% en trozos de pollo, 70,5% en leche entera, 48% en trigo, 38,5% en cebada, 65,3% en ma\u00edz amarillo, 68,2% en ma\u00edz blanco, 82,5% en arroz, 56,1% en soya, 70,3% en sorgo, 105,1% en aceite de palma y 97% en aceite de soya , entre otros, sistema de protecci\u00f3n al que se renuncia en los textos del TLC firmados sin que se d\u00e9 una reciprocidad, porque Estados Unidos no renuncia a los descomunales subsidios directos para sus productores agropecuarios, por el orden de los 54 mil millones de d\u00f3lares al a\u00f1o. Aqu\u00ed se evidencia que no es una negociaci\u00f3n, sino una imposici\u00f3n hecha a la medida de los intereses de las grandes multinacionales que comercializan estos productos agropecuarios. Para ilustrar lo cual trascribimos a Rafael Hern\u00e1ndez, presidente de Fedearroz y miembro de la junta directiva de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, cuando afirma: <\/p>\n<p>\u201cLos negociadores de Colombia cedieron totalmente frente a las pretensiones de Estados Unidos. Veo un panorama oscuro para la mayor parte del sector agropecuario\u201d  (El Tiempo, 28 de febrero de 2006) \u201cNo fue un tratado equitativo como se comprometi\u00f3 el presidente de la Rep\u00fablica con nosotros, sino una imposici\u00f3n de Estados Unidos. Por eso me retire de la mesa de negociaciones.  <\/p>\n<p>Es un prop\u00f3sito geoestrat\u00e9gico del gobierno y las multinacionales norteamericanas quedarse con el monopolio de la producci\u00f3n de cereales, leche y c\u00e1rnicos, as\u00ed como de hortalizas y algunas frutas, los cuales constituyen la dieta b\u00e1sica de los pueblos, y condenar a nuestro pa\u00eds a la producci\u00f3n de los llamados productos tropicales o productos postre, que no forman parte de la alimentaci\u00f3n diaria de nuestras gentes. Con el agravante de que lo mismo les indican a los 70 y m\u00e1s pa\u00edses del Tr\u00f3pico para generar una competencia entre pobres por qui\u00e9n les vende m\u00e1s barato a las multinacionales comercializadoras. El ejemplo t\u00edpico lo tenemos con el caf\u00e9. Las multinacionales incentivaron su producci\u00f3n en pa\u00edses tradicionalmente no productores como Vietnam y desbarataron adem\u00e1s el Pacto Internacional de Cuotas para deprimir los precios al productor y aumentar las ganancias de los intermediarios y especuladores. <\/p>\n<p>La fantas\u00eda de las exportaciones <\/p>\n<p>En los textos de TLC no se consignan las garant\u00edas de un acceso real al mercado norteamericano por parte de nuestros productores, porque el verdadero obst\u00e1culo est\u00e1 en las barreras fitosanitarias, no consideradas por Estados Unidos como objeto de negociaci\u00f3n y que hacen imposible el acceso de una papa o de una libra de carne al territorio de Estados Unidos. Para esto citamos a Luis Jorge Garay cuando expresa:<\/p>\n<p>A pesar de la opini\u00f3n expresada por el gobierno y los gremios, conviene se\u00f1alar que de la lectura del texto no parecen derivarse obligaciones completas para las partes que garanticen que a la luz de los puntos incluidos, puedan solucionarse los problemas de \u00edndole sanitaria y fitosanitaria de Colombia y abrirse as\u00ed oportunidades de exportaci\u00f3n para varios productos colombianos, tales como los carnicol, las frutas y la hortalizas .<\/p>\n<p>Y el mismo jefe de los supuestos negociadores en la mesa de asuntos sanitarios por Colombia, Juan Lucas Restrepo, nos dice: \u201cPero lo que tem\u00edamos y a\u00fan tememos es que, en la pr\u00e1ctica, se restrinja indefinidamente el ingreso de los productos colombianos a ese mercado con argumentos paraarancelarios, como un excesivo rigor en el cumplimiento de las normas sanitarias y de inocuidad\u201d (Carta ganadera, informe especial \u201cTLC y ganader\u00eda\u201d, citado por Robledo. Op. cit. P\u00e1g. 81).<\/p>\n<p>Y como para que no quede duda de que el TLC no es una negociaci\u00f3n sino una sumisi\u00f3n, Colombia s\u00ed acepta el ingreso de carne de reses mayores de treinta meses potencialmente portadoras de la enfermedad de las vacas locas, en franco atentado contra la salud de las personas y del hato ganadero, adem\u00e1s de aceptarle sumisamente a EU la introducci\u00f3n de gallinas viejas, desperdicios de pollos y c\u00e1rnicos en general, as\u00ed como los llamados lactosueros o leches de inferior calidad.<\/p>\n<p>La juventud ve comprometido su futuro en el punto en que el TLC atenta contra la seguridad o soberan\u00eda alimentaria, que menoscaba en materia grave la soberan\u00eda nacional. Con este mecanismo el imperio pretende sojuzgar y someter a los pueblos para arrancarles m\u00e1s concesiones y prebendas. No se descarta el sitio por hambre a nuestros pobladores para que se inclinen ante sus pretensiones. Esto lo tienen claro los gobiernos, negociadores y norteamericanos, quienes consideran la producci\u00f3n de alimentos y el autoabastecimiento como cuesti\u00f3n de seguridad nacional.<\/p>\n<p>Educaci\u00f3n<\/p>\n<p>A una producci\u00f3n mediocre corresponde igualmente una educaci\u00f3n mediocre. De ah\u00ed que escuchemos a personas como el se\u00f1or Palacios, ex rector de la Universidad Nacional, afirmando que tal vez estemos educando demasiado a nuestros estudiantes y justificando la disminuci\u00f3n del tiempo en las carreras universitarias, lo que se compagina con las pretensiones del capital financiero multinacional de monopolizar no solo la producci\u00f3n industrial y agr\u00edcola, sino tambi\u00e9n el conocimiento y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica, condenando a nuestro pa\u00eds a los productos tropicales y a la maquila en condiciones laborales deterioradas. Esto se refleja en los prop\u00f3sitos de la Revoluci\u00f3n Educativa, que va en desmedro de la calidad de la educaci\u00f3n so pretexto de ampliar la cobertura. Las exigencias del capital financiero obligan a Colombia a volver negocios lo que antes no lo era, como es el caso de la educaci\u00f3n. El TLC acelera su privatizaci\u00f3n y determina sus contenidos, acordes con las necesidades de las maquilas y las multinacionales. El pa\u00eds se ve as\u00ed condenado al atraso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Salud<\/p>\n<p>El marco general de la privatizaci\u00f3n de la salud y su tratamiento como un negocio en manos de los intermediarios y el capital financiero parasitario se dise\u00f1\u00f3 en la Ley 100 de 1993, cuyas consecuencias se ilustran con el cotidiano paseo de la muerte. La Ley 100 golpe\u00f3 en especial al sector agropecuario, donde han resurgido enfermedades pr\u00e1cticamente erradicadas como la tuberculosis. Hoy azotan a los campesinos las denominadas enfermedades tropicales, como la malaria y el dengue, y enfermedades diarreicas agudas asociadas a la desnutrici\u00f3n y a los deprimentes niveles de pobreza y miseria a que los condujo la apertura y que el TLC perpetuar\u00e1.<\/p>\n<p>Laboral<\/p>\n<p>La destrucci\u00f3n de las oportunidades laborales para los j\u00f3venes se da en la producci\u00f3n directa y en las actividades conexas como el transporte y el comercio. Pero tambi\u00e9n los j\u00f3venes que tengan oportunidad de ser egresados como profesionales ven cerradas las puertas de instituciones que antes los acog\u00edan como empleados, porque se implement\u00f3 a rajatabla el recorte del tama\u00f1o del Estado en cumplimiento de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. Por eso asistimos a las reestructuraciones y cierres de instituciones como la Caja Agraria, el ICA, el Incora y el Idema, entre otras, que de alguna manera prestaban apoyo a las actividades de cr\u00e9dito de fomento, investigaci\u00f3n agropecuaria, mercadeo y precios de sustentaci\u00f3n. El TLC agravar\u00e1 a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Queremos por \u00faltimo hacer un llamamiento a los j\u00f3venes del pa\u00eds y a los hoy reunidos en este magnifico Encuentro de las Juventudes del Polo Democr\u00e1tico Alternativo, para que con la unidad como estandarte encaminemos la lucha civil por la salvaci\u00f3n nacional. Y para lo cual es indispensable conocer la verdad y desmontar las mentiras sobre el TLC e impulsar la organizaci\u00f3n juvenil y la movilizaci\u00f3n de masas por la producci\u00f3n, el trabajo y la soberan\u00eda nacional, sum\u00e1ndonos a la resistencia antiimperialista que recorre a Am\u00e9rica Latina, como lo confirma el triunfo del candidato de izquierda en el Ecuador. El turno para Colombia ser\u00e1 cuando esta juventud as\u00ed lo decida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ponencia presentada por la Juventud Patri\u00f3tica en el I encuentro Nacional de J\u00f3venes del PDA, Bogot\u00e1 28 y 29 de noviembre de 2006 Para mayor certeza de lo que le ocurre al sector agropecuario con la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales, debemos referirnos a dos hechos que nos lo esclarecen. 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