{"id":18444,"date":"2020-02-19T17:18:57","date_gmt":"2020-02-19T17:18:57","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=18444"},"modified":"2020-02-19T17:18:57","modified_gmt":"2020-02-19T17:18:57","slug":"una-campesina-en-la-guerra-novela-de-alberto-moravia-sobre-los-horrores-belicos-mas-alla-del-frente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/una-campesina-en-la-guerra-novela-de-alberto-moravia-sobre-los-horrores-belicos-mas-alla-del-frente\/","title":{"rendered":"Una campesina en la guerra. (Novela de Alberto Moravia sobre los horrores b\u00e9licos m\u00e1s all\u00e1 del frente)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reinaldo Spitaletta, Medell\u00edn, febrero de 2020<\/strong><\/p>\n<p>Una se\u00f1ora de origen campesino, con hija y marido, y con pretendiente un tanto acosador, pasar\u00e1 los mejores a\u00f1os de su vida de 1940 a 1943, en Roma, en una tienda de comestibles en Trast\u00e9vere, en plena Segunda Guerra Mundial; pero a ella, feliz con su almac\u00e9n, su hija como un \u00e1ngel, una casa, qu\u00e9 le importaba aquel conflicto de espanto, no la afectaba que se mataran con aviones, con carros blindados, con bombas, con fusiles, con ca\u00f1ones, que ella era dichosa, sin importar qui\u00e9nes eran los contendientes de aquella\u00a0 conflagraci\u00f3n. Sin embargo, la guerra, esa continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica por otros medios, que dijera alg\u00fan te\u00f3rico, lo transforma todo. Y, como se aprecia en <em>La campesina<\/em>, novela de Alberto Moravia, todo lo degrada y corrompe.<\/p>\n<p>Por mucho que se desee aislarse de la guerra o huir de ella, es un imposible. Cesira, que as\u00ed se llama la protagonista y narradora de esta historia de once cap\u00edtulos, que incluso al principio les saca partido a las secuelas de la guerra, como la carencia de alimentos, se vuelve experta en estraperlo, en mercado negro de comestibles, y, tras enviudar, sobrevive al principio con ciertas comodidades. Todo cambiar\u00e1 \u2014para empeorar\u2014 cuando en el pa\u00eds suceden varios eventos hist\u00f3ricos de trascendental importancia.<\/p>\n<p>Italia, que desde principios de la d\u00e9cada del veinte estaba bajo el fascismo de Mussolini, y que en la Segunda Guerra hace parte del Eje Berl\u00edn-Roma-Tokio, sufrir\u00e1 una conmoci\u00f3n en 1943. El Duce, que ya ten\u00eda una joven amante, Clara Pettacci, tuvo un traspi\u00e9s que cambiar\u00e1 las circunstancias de la situaci\u00f3n interna en ese pa\u00eds. \u00a0El desembarco de tropas aliadas en el sur de Italia, de un lado, y el resquebrajamiento del r\u00e9gimen fascista, del otro, se juntar\u00e1n para que la guerra tenga m\u00e1s llamas en ese territorio. Al derrocamiento de Mussolini lo sigui\u00f3 la entronizaci\u00f3n de una monarqu\u00eda autoritaria, dirigida por el rey V\u00edctor Manuel III y por el jefe de gobierno Pietro Badoglio.<\/p>\n<p>El Duce, que hab\u00eda sido detenido, fue liberado por los alemanes y estableci\u00f3 la rep\u00fablica de Sal\u00f3 (que a\u00f1os despu\u00e9s Pier Paolo Pasolini llevar\u00e1 al cine, basado en los 120 d\u00edas de Sodoma, del Marqu\u00e9s de Sade). La confusi\u00f3n interior fue aprovechada por los aliados, que invadieron la pen\u00ednsula it\u00e1lica, y la guerra cobr\u00f3 otras dimensiones en aquel suelo, en el que la protagonista de la novela, con su hija, tienen que escapar de Roma hacia pueblos del Lacio, en b\u00fasqueda de la Ciociaria, la regi\u00f3n de la cual es originaria Cesira.<\/p>\n<div class=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elmundo.com\/assets\/uploads\/files\/33ad6-two-women.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de la campesina moravia\" width=\"555\" height=\"381\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Sophia Loren y Eleonora Brown<\/p>\n<\/div>\n<p>La novela comienza con una canci\u00f3n: \u201cQuando la ciociara si marita \/ a chi tocca lo spago e a chi la ciocia\u201d (Cuando la campesina se casa, \/ a qui\u00e9n toca el cord\u00f3n y a qui\u00e9n el zapato). La campesina que se urbaniza en Roma a la fuerza tornar\u00e1 a sus campos, en b\u00fasqueda de salvaci\u00f3n y un poco de paz. Imposible paz. Lo que encuentra es agitaci\u00f3n, soledades, desventuras, soldados alemanes, italianos, ingleses, marroqu\u00edes y una situaci\u00f3n que transformar\u00e1 no solo su existencia sino \u2014y con mayores traumatismos\u2014 la de su hija Rosetta.<\/p>\n<p>Esta obra, que a diferencia de muchas novelas de guerra no ocurre en el frente, tiene su enfoque principal sobre los civiles que, como se sabe, son las m\u00e1s numerosas v\u00edctimas de conflictos como este que arras\u00f3 el mundo entre 1939 y 1945. En aquellos d\u00edas, sobre todo los que narra la novela, Italia vivi\u00f3 una larga jornada de horrores porque se erigi\u00f3 como un punto de disputa internacional y estall\u00f3 una guerra civil. Si bien estos asuntos son apenas un trasfondo de la novela de Moravia, a trav\u00e9s de la protagonista el lector se ir\u00e1 encontrando, con lentitud calculada y con maestr\u00eda en el relato, el infierno en el que arder\u00e1n la narradora y su hija Rosetta. Y, como una necesidad de tener otra \u00f3ptica m\u00e1s ilustrada sobre el conflicto y sus consecuencias, aparecer\u00e1 un personaje muy importante: Michele. Un joven estudiante que es una suerte de contrapunto de Cesira, con una visi\u00f3n del mundo distinta, cr\u00edtica y con m\u00e1s elementos filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p>Cesira, a quien al principio la indiferencia la pose\u00eda, se va enterando sobre la esencia de la guerra; de lo que tiene que enfrentar, primero, en un viaje en tren que no llega a su destino, y, despu\u00e9s, en su peregrinar por campos arrasados, sabr\u00e1 que la confrontaci\u00f3n b\u00e9lica es una certeza. Una calamidad. Una sinraz\u00f3n. Las dos mujeres, madre e hija, ir\u00e1n de un lado a otro, de una posada a otra, acompa\u00f1adas de toda suerte de carencias y desgracias. Y a trav\u00e9s de las palabras de la madre, nos enteraremos de la condici\u00f3n de ser mujer en aquellos a\u00f1os, de c\u00f3mo es estar al garete, de los sometimientos y humillaciones; unas veces, de parte de soldados; otras, de campesinos, ladrones y aprovechadores.<\/p>\n<p>\u201cHija m\u00eda, me hab\u00eda equivocado (dice Cesira). La guerra est\u00e1 en todas partes, tanto en el campo como en la ciudad\u201d. Y, esta declaraci\u00f3n, que sucede al principio de la novela, en el tr\u00e1nsito hacia las monta\u00f1as, se volver\u00e1 m\u00e1s real en la medida en que transcurra el tiempo y las dos mujeres est\u00e9n en medio de varios fuegos. Por los campos de la Ciociaria y otras regiones van Cesira y Rosetta, en una especie de aventura ingrata, en la que ambas terminar\u00e1n siendo otras. La guerra abre distintos tipos de heridas. Deshumaniza. Torna indolentes tanto a los que est\u00e1n adentro como a los que est\u00e1n alrededor del conflicto.<\/p>\n<div class=\"wp-captions alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.elmundo.com\/assets\/uploads\/files\/poster%20la%20ciociara.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de la campesina moravia\" width=\"440\" height=\"600\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Afiche del filme La Ciociara (La campesina), de Vittorio de Sica<\/p>\n<\/div>\n<p>Con todo y las dificultades, la novela est\u00e1 llena de comidas, de <em>pettola<\/em> y <em>f\u00e1suli<\/em> (pastas y habichuelas), de jamones y leche de cabra, de ternera y cordero, de otras viandas, que si bien pueden ser escasas, se consiguen en un mundo de especulaci\u00f3n y negocios desaforados. Cesira narra con detalles, con un ins\u00f3lito sentido de la observaci\u00f3n, de la geograf\u00eda, del tiempo, de las circunstancias. \u201cLuisa hab\u00eda puesto sobre una mesita vacilante una sopera de barro, cogi\u00f3 una hogaza y, arrim\u00e1ndosela al pecho, con mucha destreza, con un afilado cuchillo se puso a cortar delgadas rebanadas hasta que la sopera estuvo colmada de pan hasta el borde\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Es una novela que, aparte de tener dos personajes de elaborada caracterizaci\u00f3n, se pasea por un territorio del que se nombras \u00e1rboles, frutos, animales, soldadesca, bombas, mientras hay una esperanza, sobre todo en Cesira: que los ingleses aparezcan. O los rusos. Porque ya sabe que ellos representan una posibilidad de permanecer con vida. En la localidad de Saint\u2019Eufemia las dos mujeres estuvieron nueve meses, cuando, al principio, cre\u00edan que solo estar\u00edan all\u00ed dos semanas. El tiempo de la guerra es otro. Y otra su medida.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de Michele, un personaje que lo educan para que sea fascista pero que, gracias a estudios y a su avispamiento, se torna antifascista, se muestran otras facetas de la guerra, de los involucrados en ella, de los significados del poder y sus verg\u00fcenzas. La presencia de Michele les proporciona a Cesira y su hija otra visi\u00f3n del mundo, les suscita otras preguntas, les otorga elementos para saber que una guerra es la destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n, de la humanidad, de la civilizaci\u00f3n. En la obra, de una factura literaria sin fisuras, se van mostrando con sutileza, a trav\u00e9s de la cultura, de los comportamientos, en fin, las diferencias entre un alem\u00e1n y un italiano, o entre estos y los ingleses. Al fin de cuentas, la guerra los iguala en barbarie y en indolencia.<\/p>\n<p>La novela, seg\u00fan las circunstancias, a veces, o casi siempre, de unas tensiones que tienen que ver con los comportamientos, la higiene, la incomunicaci\u00f3n o el trato violento, puede hablar de la carencia de letrinas y de papel indispensable, como de alguna mujer que ha perdido la raz\u00f3n a ra\u00edz de tantas violencias. Entre bombas inglesas y redadas alemanas, se aprecia el drama de refugiados, de los desertores, de los que han perdido la noci\u00f3n de hogar y familia, y de la ca\u00edda en un estadio de despotismo y desmoronamiento del esp\u00edritu humano: \u201cA los hombres ser\u00eda menester verles en tiempo de guerra y no de paz; no cuando hay leyes y el respeto a los dem\u00e1s y el temor de Dios sino cuando todas esas cosas ya no existen y cada cual obra seg\u00fan su propia manera de ser, espont\u00e1nea, sin frenos y sin consideraciones\u201d, advierte Cesira.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/images-na.ssl-images-amazon.com\/images\/I\/51%2Bpn1q5%2BGL._SX356_BO1,204,203,200_.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de la campesina moravia\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p>Y en ese mundo donde todos pueden, en un momento determinado, ser enemigos, la narradora se entera de que los campesinos, todos, son interesados y de que la guerra es capaz de tornar en b\u00e1rbaro a alguien que, antes de ella, era solidario y sol\u00edcito con los dem\u00e1s. Y puede pasar, incluso, con la comida, que escasea y de la que hay que guardar sin compartir con nadie, porque, a la larga, es un asunto de vida o muerte. Y, por alguna raz\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 del est\u00f3mago, la novela est\u00e1 atravesada por comidas (o por sus carencias) y por hambres. Y habr\u00e1 spaghetti y calamares y pulpos a la Luciana y pich\u00f3n con guisantes y at\u00fan a la parrilla y alguna comilona en medio de tantas ansiedades. Y a veces, nada.<\/p>\n<p>Moravia, que comenz\u00f3 a escribir la obra en plena guerra, pero la termin\u00f3 muchos a\u00f1os despu\u00e9s (se public\u00f3 en 1957), dio una c\u00e1tedra de humanidad, de comportamientos, de conductas propias de hombres en estados de extrema tensi\u00f3n, y demostr\u00f3 un conocimiento hondo de la sicolog\u00eda femenina. Tambi\u00e9n de asuntos propios de la cultura, de saber a fondo como son los pueblos del Lacio, y de lo que una guerra provoca entre los que est\u00e1n dentro de ella o a un lado, pero que no pueden eludirla. As\u00ed escucharemos a <em>Lili Marlen<\/em>, la cl\u00e1sica canci\u00f3n de melod\u00eda triste que no solo cantaban los soldados alemanes sino de otras nacionalidades.<\/p>\n<p>En la guerra, como tambi\u00e9n se dice en la obra, no hay pr\u00f3jimo, no hay amigos, no hay sino intereses que tienen que ver con la sobrevivencia personal. No importa el otro. En <em>La campesina<\/em>, adem\u00e1s, hay sexo y odio y desaz\u00f3n. Cesira, que era religiosa al principio, va perdiendo su fe, no solo en la deidad, sino en el hombre. Y siente como todo se desmorona en medio de las bombas, las ametralladoras, los muertos, los ladrones, los vividores. Hay una reflexi\u00f3n acerca del exterminio de los sentimientos, de la insensibilidad que la cercan\u00eda de la muerte va inocul\u00e1ndose en las v\u00edctimas y en los victimarios. \u201cLos americanos eran los vencedores y los italianos los vencidos, eso era todo\u201d, dice en un momento la mujer que narra. La misma que aprendi\u00f3 a odiar a los alemanes y a los fascistas, que antes le eran lejanos.<\/p>\n<p>Cesira descubre un asunto doloroso: \u201cnuestras desdichas nos volv\u00edan indiferentes a las desdichas ajenas. Y, m\u00e1s tarde, he pensado que \u00e9ste es, seguramente, uno de los peores efectos de la guerra: nos hace insensibles, endurece el coraz\u00f3n, mata la piedad\u201d. La mujer entender\u00e1 la guerra a trav\u00e9s del dolor propio, del endurecimiento de su coraz\u00f3n, de las hieles que va probando mientras se aproxima a la finalizaci\u00f3n de una pesadilla. Sabr\u00e1, muy de cerca, como es una violaci\u00f3n de soldados, un pasar por las armas a una muchacha que pierde la virginidad porque una irracional soldadesca se desahoga en sus deseos y tormentos del sexo con una indefensa damita que asumir\u00e1 luego los comportamientos de una prostituta.<\/p>\n<p>En rigor, una guerra no termina cuando se capitula, cuando se firman las rendiciones y se dan los triunfos y las derrotas. Una guerra se prolonga en sus consecuencias nefastas, en las heridas abiertas que no tienen posibilidad de cicatrizaci\u00f3n, en la ruina en que queda el ser humano. Y estas situaciones de dolor y descalabro se sienten en la novela, en la que dos mujeres, tras sufrir diversas vicisitudes y dolores, tornan a la tierra de donde hab\u00edan salido huyendo de la desastrosa disputa mundial.<\/p>\n<div class=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/www.poemas-del-alma.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Alberto-Moravia.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de la campesina moravia\" width=\"266\" height=\"212\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text; clear:both; text-align: center; margin: 0 auto; padding: 4px; background-color: white;\">Alberto Moravia<\/p>\n<\/div>\n<p>Moravia, emparentado con el neorrealismo, periodista, guionista, cr\u00edtico de cine, nos proporciona a los lectores en esta notable obra un fresco que est\u00e1 conectado con la memoria, el dolor, la angustia y las desolaciones. Al final de cuentas, cuando las dos mujeres ven la c\u00fapula de San Pedro, en el ambiente quedan las palabras y la existencia trunca de Michele que alguna vez les ley\u00f3 en voz alta, a Cesira y Rosetta, el evang\u00e9lico pasaje de L\u00e1zaro como una met\u00e1fora de la resurrecci\u00f3n, del comienzo de una vida nueva.<\/p>\n<p>En 1960, Vittorio de Sica, con guion suyo y de Cesare Zavattini, dirigi\u00f3 la pel\u00edcula <em>Dos mujeres<\/em>, basada en <em>La ciociara<\/em> o <em>La campesina<\/em>, con Sophia Loren y Eleonora Brown. En ella, por supuesto, tambi\u00e9n se advierte, como en la novela de Moravia, que la madre, pese a todos los esfuerzos, no pudo salvar a la hija de los fieros horrores de la guerra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"wp-captions alignnone\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/amanecemetropolis.net\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/ciociara_sophia_loren_vittorio_de_sica.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de pelicula dos mujeres sophia loren vittorio de sica\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Fotograma del filme Dos mujeres, basado en la novela de Moravia<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reinaldo Spitaletta, Medell\u00edn, febrero de 2020 Una se\u00f1ora de origen campesino, con hija y marido, y con pretendiente un tanto acosador, pasar\u00e1 los mejores a\u00f1os de su vida de 1940 a 1943, en Roma, en una tienda de comestibles en Trast\u00e9vere, en plena Segunda Guerra Mundial; pero a ella, feliz con su almac\u00e9n, su hija [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18445,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[77,104],"tags":[],"class_list":["post-18444","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-artes","category-historia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18444","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18444"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18444\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18446,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18444\/revisions\/18446"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18445"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18444"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18444"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18444"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}