{"id":18427,"date":"2020-02-10T16:57:58","date_gmt":"2020-02-10T16:57:58","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=18427"},"modified":"2020-02-10T16:57:58","modified_gmt":"2020-02-10T16:57:58","slug":"betsabe-espinal-la-paisa-detras-de-la-primera-huelga-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/betsabe-espinal-la-paisa-detras-de-la-primera-huelga-en-colombia\/","title":{"rendered":"Betsab\u00e9 Espinal, la paisa detr\u00e1s de la primera huelga en Colombia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 Guillermo Palacio, www.elcolombiano.com, Medell\u00edn, febrero 10 de 2020<\/strong><\/p>\n<p>Cuando el hijo de la choza, don\u00a0<i>Marco Fidel Su\u00e1rez,\u00a0<\/i>fue presidente de Colombia (1918-1921) en su natal Bello, una mujer descalza, de quien parece haberse borrado toda huella, enfrent\u00f3 y dobleg\u00f3 al capitalismo industrial naciente en el pa\u00eds y las normas de una sociedad moralista, machista y conventual, que consideraba a la mujer un ser inferior, indigno, incluso, de usar zapatos.<\/p>\n<p>Sobre un taburete, en el centro de 400 obreras textileras, el 11 de febrero de 1920, en la porter\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda Colombiana de Tejidos de Bello (hoy Fabricato), esa mujer,\u00a0<i>Betsab\u00e9 Espinal<\/i>, de 23 a\u00f1os, sin m\u00e1s apellidos, lanz\u00f3 una proclama que marc\u00f3 el despertar de la lucha por la defensa de los derechos de la mujer.<\/p>\n<p>Su voz exig\u00eda respeto a la dignidad femenina, denunciaba la persecuci\u00f3n laboral, los bajos salarios, la discriminaci\u00f3n, los tratos humillantes, el acoso sexual (&#8230;) Y, en tono de advertencia a Dios, la sociedad, la Iglesia y al propietario de la empresa, la m\u00e1s grande industria textil del pa\u00eds, anunciaba que se levantaban en huelga por el \u201csentido hist\u00f3rico y justo de sus peticiones\u201d.<\/p>\n<p>Sin terminar sus palabras, el sacerdote de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario de Bello,\u00a0<i>Luis M. Pel\u00e1ez,<\/i>\u00a0apareci\u00f3 para increparla y pedirles a las obreras que detuvieran la locura, que ingresaran a la planta, que Dios acechaba.<\/p>\n<div class=\"text\">\n<p>La estatura y belleza natural de Betsab\u00e9 la hac\u00edan destacar entre las dem\u00e1s; su temple, tenacidad y enorme capacidad de argumentaci\u00f3n, le daban una autoridad que todos respetaban. Escuch\u00f3 el serm\u00f3n del religioso y luego, con frases cortas y certeras, insisti\u00f3 en sus demandas a la empresa y a la sociedad. Sus compa\u00f1eras pensaron que la inspiraba el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Un grupo de polic\u00edas, enviado al lugar para proteger la empresa de posibles ataques, puso sus carabinas en el piso para aplaudirla.<\/p>\n<p>Empezaba as\u00ed la primera huelga, declarada como tal, en la historia de Colombia. Para sorpresa, se trataba de una \u201chuelga de se\u00f1oritas\u201d, como la calific\u00f3 la prensa entonces.<\/p>\n<p>Entre 1920 y 1921, los registros sindicales dicen que en el pa\u00eds hubo 33 paros de trabajadores, pero eran movimientos sin mayor orden, algunos de ellos violentos porque el sindicalismo apenas despertaba en Colombia y Am\u00e9rica.<\/p>\n<\/div>\n<h5 class=\"entretitulo\">Bello rom\u00e1ntico<\/h5>\n<div class=\"text\">\n<p>Para los albores del siglo XX Bello era un hermoso huerto, un jard\u00edn del Ed\u00e9n, en cuyas tierras primaverales, ba\u00f1adas por las aguas que bajaban del cielo de sus monta\u00f1as, se levantaban portentosas mansiones campestres, estilo europeo, propiedad de los se\u00f1ores que ten\u00edan sus casas en el Parque de Berr\u00edo, lugar privilegiado del poder en la capital.<\/p>\n<p>La poblaci\u00f3n apenas pasaba de los diez mil habitantes. Estos se dispersaban por el territorio como servidumbre de la aristocracia local y jornaleros de los hatos ganaderos y los cultivos de ca\u00f1a de az\u00facar. Era com\u00fan ver a los se\u00f1ores de la tierra movi\u00e9ndose en carruajes victorianos, tirados por caballos percherones, con cochero y lacayo, vestidos de librea.<\/p>\n<p>Pero el mundo para la mayor\u00eda de bellanitas era amargo y distinto. Se trataba de seres humildes, descalzos, analfabetas; muchos de ellos hu\u00e9rfanos, desplazados y herederos de las desgracias de la Guerra de los Mil D\u00edas, una confrontaci\u00f3n irregular entre liberales y conservadores hist\u00f3ricos, que inaugur\u00f3 el siglo XX con 100.000 muertos y una naci\u00f3n devastada.<\/p>\n<\/div>\n<h5 class=\"entretitulo\">Nace la industria textil<\/h5>\n<div class=\"text\">\n<p>En 1904, don\u00a0<i>Emilio Restrepo Callejas,<\/i>\u00a0miembro de una de las familias forjadoras de Antioquia la grande, concejal de Medell\u00edn y latifundista, inaugur\u00f3 la F\u00e1brica de Tejidos de Bello. Luego de superar algunas dificultades la factor\u00eda entr\u00f3 en operaci\u00f3n en 1908.<\/p>\n<p>Desde sus inicios, como sucedi\u00f3 en la Europa de la Revoluci\u00f3n Industrial, la f\u00e1brica empleaba mujeres solteras, ni\u00f1os y ni\u00f1as desde los 12 a\u00f1os. Estos se trepaban en bancos de madera para operar los telares. La m\u00e1xima aspiraci\u00f3n de la infancia obrera era ahorrar monedas para comprar el vestido de la Primera Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Siempre en condiciones de inferioridad, el mundo laboral de la mujer se extend\u00eda a las trilladoras de caf\u00e9, las f\u00e1bricas de cigarrillos y otros oficios en la naciente industria nacional. Para la segunda d\u00e9cada del siglo XX, la mujer representaba el 75% de la fuerza obrera. El 85 % de ese porcentaje eran j\u00f3venes solteras porque la Iglesia Cat\u00f3lica prohib\u00eda que las mujeres casadas trabajaran. Lo suyo era el sagrado oficio de levantar a los hijos y atender al esposo.<\/p>\n<p>Al estallar la huelga, en la f\u00e1brica de don Emilio trabajaban 400 mujeres y 110 hombres, ellas en total desventaja frente a los varones, dice\u00a0<i>Carlos Enrique Uribe Restrepo<\/i>, investigador social, historiador y vig\u00eda del patrimonio hist\u00f3rico bellanita.<\/p>\n<p>Apasionado por la figura y la gesta de Betsab\u00e9, ha rastreado, detr\u00e1s de su historia todo aquello que tiene que ver con el Bello de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Esta labor le ha dado para escribir dos libros sobre ella y el mundo que habit\u00f3. El primero, en compa\u00f1\u00eda de\u00a0<i>Janeth del Pilar Mart\u00ednez<\/i>, titulado\u00a0<i>Betsab\u00e9 Espinal la mujer natural.\u00a0<\/i>El segundo ser\u00e1 lanzado este 11 de febrero, al cumplirse los 100 a\u00f1os de su proclama en Sindelhato, Bello.<\/p>\n<p>De la l\u00edder obrera descubri\u00f3 que fue hija natural de\u00a0<i>Celsa Julia Espinal<\/i>, sin padre conocido; bautizada el 9 de diciembre de 1896, en la Iglesia Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, que vivi\u00f3 y pas\u00f3 su infancia en una casa campesina bellanita, eternizada en una acuarela de su coterr\u00e1neo el artista\u00a0<i>Mario Delgado;\u00a0<\/i>que la pobreza convirti\u00f3 a su madre Celsa, a quien dedic\u00f3 su vida, en un ser ausente, aquejada por trastornos mentales por hambre, mal diagnosticado por el m\u00e9dico\u00a0<i>Carlos Uribe Cala.<\/i><\/p>\n<p>De la formaci\u00f3n intelectual y la vida de Betsab\u00e9 antes y despu\u00e9s de la huelga poco se sabe. Esto se convierte en un desaf\u00edo para los amantes de la historia, el teatro, el sindicalismo y la literatura, que por una u otra raz\u00f3n descubren su figura. La escritora\u00a0<i>\u00c1ngela Becerra\u00a0<\/i>gan\u00f3 el Premio Internacional de Novela Fernando Lara 2019, con el libro\u00a0<i>Alg\u00fan d\u00eda hoy.\u00a0<\/i>En este narra la vida de una ni\u00f1a bastarda. \u201cBetsab\u00e9, con solo 23 a\u00f1os se convierte en la hero\u00edna de una de las primeras huelgas femeninas de la historia\u201d, dice.<\/p>\n<\/div>\n<h5 class=\"entretitulo\">Estalla la huelga<\/h5>\n<div class=\"text\">\n<p>Las condiciones laborales de las obreras bellanitas eran vergonzosas. Dependiendo de su oficio, su salario oscilaba entre $0,40 y $1,0 a la semana, en horarios de 6:00 a.m. a 6:00 p.m., y media hora para almorzar. Por el mismo oficio, los hombres ganaban entre $1,0 y $2,70.<\/p>\n<p>El sueldo de las obreras sufr\u00eda recortes por llegar tarde, enfermarse sin avisar, pararse para ir al ba\u00f1o, da\u00f1ar una lanzadera, distraerse&#8230;<\/p>\n<p>En el pliego aparecen denuncias contra el trato desobligante de supervisores y recortes salariales por negarse a sus pretensiones sexuales.<\/p>\n<p>Por esto fue denunciado el supervisor\u00a0<i>Manuel Vel\u00e1squez,<\/i>\u00a0acusado, adem\u00e1s, del despido de cinco obreras que se negaron a sus acosos sexuales y de que una de ellas fuera internada en la \u201cCasa de las Arrepentidas\u201d, lugar donde expiaban su culpa las mujeres \u201cvioladas y deshonradas\u201d. A otros dos administradores,\u00a0<i>Jes\u00fas Monsalve<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Te\u00f3dulo Vel\u00e1squez,<\/i>\u00a0se les se\u00f1al\u00f3 de maltrato laboral.<\/p>\n<p>Y la hora cero lleg\u00f3. A las 8:00 a.m., cuando el personal iba a retornar a sus puestos de trabajo, Betsab\u00e9 se trep\u00f3 a un taburete e inici\u00f3 su proclama: \u201cCompa\u00f1eras muchachas, nos declaramos en huelga, porque nos oponemos a que siga existiendo acoso sexual, no estamos de acuerdo con seguir trabajando descalzas, necesitamos que nos permitan llegar calzadas, necesitamos que el oprobioso sistema de multas se suspenda y que se nos aumente tanto el ingreso econ\u00f3mico de salarios, como los horarios de desayuno y almuerzo\u201d.<\/p>\n<p>Ninguna obrera entr\u00f3 a los salones. Los hombres se acobardaron y desacataron la orden. Uno a uno, algunos cabeza gacha, marcharon hacia sus puestos de trabajo.<\/p>\n<p>Betsab\u00e9 levant\u00f3 su voz y las mujeres empezaron a silbarles, lanzarles improperios y pedirles que se pusieran las faldas y les dejaran a ellas los pantalones.<\/p>\n<p>Don Emilio perd\u00eda el poder sobre sus obreras y la Iglesia Cat\u00f3lica ve\u00eda hacer agua su misi\u00f3n en los patronatos, programa del paternalismo cristiano, financiado por las empresas y orientado por monjas. Estos sitios eran la residencia de obreras solteras para educarlas en la fe, la moral cristiana y alejarlas de las ideas del demonio socialista, de la revoluci\u00f3n Bolchevique rusa, que recorr\u00eda el mundo.<\/p>\n<p>En el segundo d\u00eda de paro solo unos cuantos hombres ingresaron a trabajar, la f\u00e1brica ces\u00f3 su producci\u00f3n por falta de mano de obra.<\/p>\n<\/div>\n<h5 class=\"entretitulo\">Solidaridad con obreras<\/h5>\n<div class=\"text\">\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s de estallar el movimiento, el comit\u00e9 de paro del que hac\u00edan parte, entre otras,\u00a0<i>Teresa Tamayo,<\/i>\u00a0<i>Adelina Gonz\u00e1lez, Carmen Agudelo, Teresa Piedrah\u00edta y Matilde Montoya,\u00a0<\/i>liderado por Betsab\u00e9, viaj\u00f3 a Medell\u00edn en el tren que sal\u00eda a las 9:00 a. m., en busca de solidaridad.<\/p>\n<p>Visitaron los peri\u00f3dicos El Espectador, Liberal, El Luchador, Correo Liberal, Socialista y el Sol. Luego entraron a la Gobernaci\u00f3n para enterar al primer mandatario\u00a0<i>Pedro Nel Ospina<\/i>\u00a0de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los medios se apersonaron del paro y la solidaridad se desbord\u00f3 a su favor. \u201cNo tenemos ahorros para sostener esta huelga, solo tenemos nuestro car\u00e1cter, nuestro orgullo, nuestra voluntad y nuestra energ\u00eda\u201d, destacaron algunos diarios de las declaraciones de Betsab\u00e9.<\/p>\n<p>El peso intelectual de esta mujer descalza sorprendi\u00f3 a los reporteros. Un periodista de El Espectador, quien se firmaba como el \u201cCurioso impertinente\u201d, en el estilo particular de los peri\u00f3dicos de la \u00e9poca, narr\u00f3: \u201cHonor a esos cientos de jovencitas que han tenido la locura galante y f\u00e9rtil de confrontar la resistencia y furia del capital, sin m\u00e1s equipaje que una buena porci\u00f3n de rebeli\u00f3n y dignidad&#8230; C\u00f3mo no secundarlas si son heraldos de una provechosa transformaci\u00f3n social\u201d. Otros la llamaron la \u201cJuana de Arco criolla\u201d, \u201cla libertaria\u201d, \u201cla nueva mujer\u201d, \u201cel heraldo femenino\u201d&#8230;<\/p>\n<p>En un an\u00e1lisis del ambiente que se viv\u00eda en el escenario de la huelga en Bello la prensa narraba: \u201cse ven cuadros pintorescos de grandes grupos de obreras y obreros que cantan, bailan, juegan, dan vivas a la huelga, mientras los polic\u00edas que los vigilan est\u00e1n tan desocupados como ellos\u201d.<\/p>\n<p>La huelga alcanz\u00f3 dimensi\u00f3n nacional. El presidente don\u00a0<i>Marco Fidel Su\u00e1rez\u00a0<\/i>expres\u00f3 su preocupaci\u00f3n por la situaci\u00f3n que viv\u00eda la m\u00e1s \u201cgrande e insigne empresa del pa\u00eds\u201d; mientras que el expresidente\u00a0<i>Carlos E. Restrepo,<\/i>\u00a0primo hermano de don Emilio, en una elocuente carta, les da la raz\u00f3n a las mujeres: \u201cBastante numerosas me parecen las horas de trabajo asignadas a las obreras de Bello y demasiado r\u00edgidas las condiciones en que lo hacen, especialmente si se mira el trabajo de las mujeres y los ni\u00f1os y las malas condiciones fisiol\u00f3gicas de los trabajadores. Creo que ese camino, si se extrema, trae anarquismo como consecuencia forzada y de ellos son los contratos de huelga que usted habla y que empiezan con nuestra primera f\u00e1brica\u201d.<\/p>\n<p>Los peri\u00f3dicos El Espectador y El Correo Liberal iniciaron una campa\u00f1a para recoger v\u00edveres en Medell\u00edn y sostener el movimiento. Cientos de personas respondieron al llamado y los estudiantes de la Facultad de Medicina de la U. de A., acudieron para atenderlas.<\/p>\n<p>Luego de 21 d\u00edas de huelga, gracias a la mediaci\u00f3n presidencial, del gobernador Ospina, el arzobispo de Medell\u00edn,\u00a0<i>Manuel Jos\u00e9 Caicedo<\/i>\u00a0y l\u00edderes empresariales, se logr\u00f3 un acuerdo. Las obreras recibir\u00edan un aumento del 40 % en salario, la jornada laboral bajaba a 10 horas, sub\u00eda el tiempo para almorzar, las obreras podr\u00edan usar zapatos en la f\u00e1brica, igual que los hombres, y fueron despedidos, de manera \u201cfulminante\u201d, el acosador Vel\u00e1squez y los dos administradores.<\/p>\n<p>Para la firma del pacto, Betsab\u00e9 y otras delegadas obreras, viajaron a las oficinas de la empresa en Medell\u00edn con los pasajes pagos por don Emilio. Cuando descend\u00edan del tren en la estaci\u00f3n Cisneros, para su sorpresa, se encontraron con una multitud, calculada en 3.000 personas, que las aplaud\u00eda, les lanzaba flores y en un frenes\u00ed de espanto llevaron cargada a Betsab\u00e9 hasta la oficina de don Emilio.<\/p>\n<p>La multitud no se movi\u00f3 de la calle hasta ver salir a Betsab\u00e9 y sus compa\u00f1eras con el acuerdo firmado. Entre la muchedumbre, de nuevo sobre un taburete, Betsab\u00e9 pronunci\u00f3 otro discurso memorable. Al terminar estall\u00f3 el j\u00fabilo, hubo p\u00f3lvora, le impusieron una corona de laureles y la volvieron a cargar. Un joven levant\u00f3 una bandera roja y grit\u00f3 \u201cviva la revoluci\u00f3n\u201d, narran los medios que cubrieron el acontecimiento.<\/p>\n<\/div>\n<h5 class=\"entretitulo\">Historia borrada<\/h5>\n<div class=\"text\">\n<p>Terminada la huelga, Betsab\u00e9 volvi\u00f3 al anonimato que caracteriz\u00f3 su infancia y adolescencia. Se dice que dej\u00f3 la f\u00e1brica para trabajar en Medell\u00edn donde vivi\u00f3, cerca del Centro, con\u00a0<i>Paulina Gonz\u00e1lez<\/i>, una amiga.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os despu\u00e9s de la huelga, el peri\u00f3dico conservador La Defensa, en una noticia escueta, dio cuenta de su muerte, electrocutada, cuando trat\u00f3 de reparar un cable de la energ\u00eda que hab\u00eda ca\u00eddo a la calle y que nadie se atrev\u00eda a tocar. Sucedi\u00f3 cerca de su casa. Fue trasladada con vida a un hospital donde todo esfuerzo m\u00e9dico result\u00f3 infructuoso.<\/p>\n<p>En Alicante, Espa\u00f1a, escenario del lanzamiento de la novela de \u00c1ngela Becerra, el due\u00f1o de un vi\u00f1edo, enamorado de la historia de la obrera descalza, etiquet\u00f3 uno de los vinos de su creaci\u00f3n con el nombre de Bello y una imagen de la capilla de Hato Viejo.<\/p>\n<p>En su libro\u00a0<i>Alg\u00fan d\u00eda hoy,<\/i>\u00a0Becerra la despide con una intensa narraci\u00f3n de amor y flores po\u00e9ticas. Su tumba fue sellada en 1932. Solo unas cuantas personas la acompa\u00f1aron a su morada final. Un mes despu\u00e9s las campanas de la iglesias de Medell\u00edn y Bello doblaron a duelo. Anunciaban la muerte de don\u00a0<i>Emilio Restrepo Callejas, s<\/i>u sepelio fue masivo. Antioquia desped\u00eda a uno de sus grandes padres.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Guillermo Palacio, www.elcolombiano.com, Medell\u00edn, febrero 10 de 2020 Cuando el hijo de la choza, don\u00a0Marco Fidel Su\u00e1rez,\u00a0fue presidente de Colombia (1918-1921) en su natal Bello, una mujer descalza, de quien parece haberse borrado toda huella, enfrent\u00f3 y dobleg\u00f3 al capitalismo industrial naciente en el pa\u00eds y las normas de una sociedad moralista, machista y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18428,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[102,104,120,98,109],"tags":[],"class_list":["post-18427","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","category-historia","category-industria","category-politica","category-sindical"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18427"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18427\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18429,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18427\/revisions\/18429"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18428"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}