{"id":18373,"date":"2020-01-22T14:48:18","date_gmt":"2020-01-22T14:48:18","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=18373"},"modified":"2020-01-22T14:48:18","modified_gmt":"2020-01-22T14:48:18","slug":"la-niebla-del-adios-un-tango-de-cadicamo-y-cobian-sobre-barcos-muertos-y-amores-perdidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-niebla-del-adios-un-tango-de-cadicamo-y-cobian-sobre-barcos-muertos-y-amores-perdidos\/","title":{"rendered":"La niebla del adi\u00f3s. (Un tango de Cad\u00edcamo y Cobi\u00e1n sobre barcos muertos y amores perdidos)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reinaldo Spitaletta, Medell\u00edn, enero de 2020<\/strong><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los treinta, con secuelas de la Gran Depresi\u00f3n del capitalismo, cuando en la que fuera una ciudad cautivadora y, para decirlo con un t\u00e9rmino que entonces no exist\u00eda, primermundista, Buenos Aires se llen\u00f3 de miserias y otras desventuras para los trabajadores. El tango (tambi\u00e9n la literatura, como la de Roberto Arlt, por ejemplo) las narrar\u00e1. Y tendr\u00e1 poetas dolidos, con antenas predispuestas para las conmociones humanas, como Enrique Santos Disc\u00e9polo. La Reina del Plata, sufri\u00f3 en aquellos a\u00f1os la <em>mishiadura<\/em> (o la indigencia).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El riachuelo, una corriente que, comparada con el gran r\u00edo, el R\u00edo de la Plata (que es un \u201cmar con cinco lunas de anchura\u201d), es apenas un chiste, una caricatura; pero entonces no era una cloaca, como lo va a ser despu\u00e9s. Era, en ese sur orillero, donde llegaron genoveses y crearon La Boca, una presencia simb\u00f3lica que le daba identidad a la barriada de cantinas y un equipo de f\u00fatbol que llegar\u00eda a ser el m\u00e1s popular de la Argentina, el Boca Juniors.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Igual, por aquellos a\u00f1os, cuando ya un poeta, un letrista de comprobada calidad, como Enrique Cad\u00edcamo, a quien Gardel le grab\u00f3 veintitr\u00e9s de sus temas, va a decir que el riachuelo no es una corriente para navegar sino para fondear. Y en 1937, <em>Nieblas del Riachuelo<\/em>, con m\u00fasica de Juan Carlos Cobi\u00e1n, se erige en un tango metaf\u00f3rico y bello, que se hizo para un filme, <em>La fuga<\/em>, de Luis Saslavsky y Miguel Mileo, con las actuaciones de Tita Merello (que estrenar\u00e1 ese tango ic\u00f3nico), Francisco Petrone, Amelia Bence y Santiago Arrieta. En el cine Monumental se estren\u00f3 la pel\u00edcula el 27 de septiembre de 1937.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ese tango, muy versionado, tiene una primera grabaci\u00f3n de parte de la orquesta de Osvaldo Fresedo con la voz de Roberto Ray. Despu\u00e9s vendr\u00e1n muchas m\u00e1s, como las de Edmundo Rivero, Horacio Molina, Susana Rinaldi, Adriana Varela y tal vez la m\u00e1s sentida de todas, la de Roberto Goyeneche con la Orquesta T\u00edpica Porte\u00f1a a cargo de Ra\u00fal Garello. <em>Nieblas del Riachuelo<\/em> (se conoce m\u00e1s en singular Niebla del Riachuelo), m\u00e1s que un poema de barrio, de lugar, o de descripciones locales, es todo un fresco acerca de la soledad, la espera y los retornos frustrados. Un tango sobre los adioses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/shimg.greatsong.net\/share\/065yjP\/default.png\" alt=\"Resultado de imagen para goyeneche niebla del riachuelo\" width=\"414\" height=\"216\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">Roberto Goyeneche<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Enrique Cad\u00edcamo (1900-1999), con una enorme cantidad de letras, adem\u00e1s de varios libros de poemas, era una suerte de adelantado que dejar\u00e1 en m\u00e1s de trescientos t\u00edtulos (entre los que hay un centenar de tangos) una r\u00fabrica singular. Como lo dijo Jorge G\u00f6tling en su libro <em>Tango, melanc\u00f3lico testigo<\/em>, \u201ctodos los autores de tango se parecen a Cad\u00edcamo y \u00e9l no se parece a ninguno\u201d. Y en <em>Niebla del Riachuelo<\/em> dejar\u00e1 una constancia de su talento para caracterizar situaciones l\u00edmite de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cTurbio fondeadero donde van a recalar \/ barcos que en el muelle para siempre han de quedar. \/ Sombras que se alargan en la noche del dolor\u2026 \/ N\u00e1ufragos del mundo que han perdido el coraz\u00f3n\u201d. En estos primeros versos se advierte una coloraci\u00f3n oscura, un pigmento caliginoso, como una pintura de la melancol\u00eda. Se establece un clima de tragedia y de p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El riachuelo, el mismo que la contaminaci\u00f3n matar\u00e1, que se volver\u00e1 un basurero, una corriente muerta, le sirve a Cad\u00edcamo para establecer un ambiente en el que se pinta (muy distinto, claro, a las marinas de Benito Quinquela Mart\u00edn, gran pintor de La Boca) una larga tristeza y una met\u00e1fora de los desdichados, de los que fracasan, de los que la vida y otras circunstancias los han derrotado: \u201cPuentes y cordajes donde el viento viene a aullar \/ Barcos carboneros que jam\u00e1s han de zarpar&#8230; \/ Torvo cementerio de las naves que al morir, \/ Sue\u00f1an, sin embargo, que hacia el mar han de partir&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y al momento de entonarse el estribillo aparece un narrador en primera persona, que va diciendo en un tono de confidencia y casi de secreta intimidad lo que significan las esperas y los alejamientos: \u201cNiebla del Riachuelo \/ Amarrado al recuerdo \/ Yo sigo esperando. \/ Niebla del Riachuelo \/ De ese amor, para siempre \/ Me vas alejando\u201d. Y remata con una certera (y dolorosa) situaci\u00f3n de ausencia, un desprendimiento, una despedida sin remedio y sin anestesia:<\/p>\n<p>Nunca m\u00e1s volvi\u00f3.<br \/>\nNunca m\u00e1s la vi.<br \/>\nNunca m\u00e1s su voz nombr\u00f3 mi nombre junto a m\u00ed&#8230;<br \/>\nEsa misma voz que dijo: Adi\u00f3s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la segunda parte, el tango canta a una especie de vejez, de marchitamiento, de ineludible soledad y decadencia. Se advierte el tono de la nostalgia y de lo irrecuperable. Y m\u00e1s que a una lluvia real, concreta, se refiere a una especie de lluvia metaf\u00edsica, que da la impresi\u00f3n de llanto interior y de una soledad sin l\u00edmites. Es como si, desde aquel tiempo, el autor hubiera previsto que aquella cinta de agua, que entonces la basura y otros desechos no hab\u00edan arruinado, tendr\u00eda un futuro de abandonos y destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/img.webme.com\/pic\/c\/cadicamo\/111790.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para enrique cadicamo\" width=\"356\" height=\"486\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text; clear:both; text-align: center; margin: 0 auto; padding: 4px; background-color: white;\">Enrique Cad\u00edcamo<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Niebla del Riachuelo<\/em>, que tambi\u00e9n ha sido cantada en bolero (Noro Morales, Rafa Galindo, Panchito Riset, Omara Portuondo, Lita Nelson, Chucho Avellanet, \u00d3scar de Le\u00f3n, entre otros) y hasta con aires flamencos, es un tango de una belleza entristecida, que muestra el desaliento y la imposibilidad de continuar de pie tras un largo camino de luchas, a veces in\u00fatiles. Tiene la belleza de la luz de los impresionistas y del mar del cual los viejos marinos se tienen que despedir para siempre, a pesar de sus deseos de seguir navegando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El riachuelo de Cad\u00edcamo no es para ir en botes, para navegarlo, para mirar desde sus aguas turbias las orillas del barrio. Se vale el autor de lenguaje marino, de artefactos propios de las naves y de la navegaci\u00f3n, de la figura de un viejo bergant\u00edn, para dar cuenta del final de un camino, de un viaje. No habr\u00e1 otra partida, no hay anclas para levar. No habr\u00e1 una nueva aventura ni otras peripecias.<\/p>\n<p>Anclas que ya nunca, nunca m\u00e1s han de levar,<br \/>\nBordas de lanchones sin amarras que soltar&#8230;<br \/>\nTriste caravana sin destino ni ilusi\u00f3n,<br \/>\nComo un barco preso en la botella del fig\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El riachuelo, visto por Cad\u00edcamo, es un cementerio donde se acaban los deseos, se terminan los sue\u00f1os y ya no hay manera del retorno. Es como una navegaci\u00f3n dolorosa, definitiva, por el r\u00edo de los adioses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"wp-captions alignnone\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.cultura.laplata.gob.ar\/sites\/default\/files\/efemerides\/encabezado\/dia_de_sol-quinquela_martin.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para quinquela martin puente la boca\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p class=\"wp-caption-text\">El riachuelo visto por el pintor Benito Quinquela Mart\u00edn<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reinaldo Spitaletta, Medell\u00edn, enero de 2020 En la d\u00e9cada de los treinta, con secuelas de la Gran Depresi\u00f3n del capitalismo, cuando en la que fuera una ciudad cautivadora y, para decirlo con un t\u00e9rmino que entonces no exist\u00eda, primermundista, Buenos Aires se llen\u00f3 de miserias y otras desventuras para los trabajadores. El tango (tambi\u00e9n la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18374,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[77],"tags":[],"class_list":["post-18373","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-artes"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18373","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18373"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18373\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18375,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18373\/revisions\/18375"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18374"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18373"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18373"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18373"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}