{"id":18281,"date":"2019-11-25T14:35:42","date_gmt":"2019-11-25T14:35:42","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=18281"},"modified":"2019-11-25T14:35:42","modified_gmt":"2019-11-25T14:35:42","slug":"el-discurso-violento-genera-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-discurso-violento-genera-violencia\/","title":{"rendered":"El discurso violento genera violencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jorge Enrique Robledo, Bogot\u00e1, noviembre 22 de 2019<\/strong><\/p>\n<p>El martes pasado, 51 congresistas sesionamos en audiencia especial en Santander de Quilichao, Cauca, para repudiar la ola de asesinatos desatada sobre las comunidades ind\u00edgenas de esa regi\u00f3n, y en especial contra el pueblo nasa. Y para llamar al gobierno y a los colombianos a vencer ese horror.<\/p>\n<p>En mi breve intervenci\u00f3n, adem\u00e1s de expresar la solidaridad del Polo hacia esas comunidades ind\u00edgenas organizadas, que han descartado el uso de las armas para tramitar sus reclamos, coment\u00e9 otros aspectos de la violencia que azota a varias regiones de Colombia. Entre 2016 y septiembre de 2019, durante los gobiernos de Santos y Duque, van asesinados 777 l\u00edderes sociales y de derechos humanos, entre ellos 169 ind\u00edgenas, 182 campesino-comunales, 55 campesinos, 55 afrodescendientes y 49 sindicalistas (Idepaz). Y han asesinado adem\u00e1s, seg\u00fan la Fiscal\u00eda, 187 miembros de las Farc que abandonaron la lucha armada.<\/p>\n<p>A quien, en extremo equivocado, justifique esta barbarie con cualquier teor\u00eda, toca recordarle que en este pa\u00eds, por Constituci\u00f3n, no existe la pena de muerte y que el m\u00e1s elemental principio democr\u00e1tico indica que no hay asesinatos buenos y asesinatos malos, entre otras razones porque el da\u00f1o que cada homicidio le provoca a la sociedad genera violencia y otros problemas y termina afectando mal hasta a los propios victimarios.<\/p>\n<p>Estas cifras llevan a concluir que el Estado colombiano \u2013m\u00e1s all\u00e1 de los gobiernos y en buena medida por su culpa\u2013 est\u00e1 fracasando en el logro del primer prop\u00f3sito de cualquier Estado, cual es el de asegurar para s\u00ed el monopolio de las armas, monopolio que si se pierde en proporciones de importancia, termina por hacerles da\u00f1os severos a las otras funciones estatales \u2013econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas\u2013 e incluso puede llevarlo a renunciar o a recortar la legitimidad democr\u00e1tica en la que debe sustentarse.<\/p>\n<p>Colombia carga con una p\u00e9sima tradici\u00f3n en el respeto al monopolio del Estado sobre las armas. Ah\u00ed est\u00e1n las confrontaciones armadas del Siglo XIX, la violencia liberal-conservadora, las guerrillas y los paramilitares, al igual que el delito com\u00fan, agravado por el narcotr\u00e1fico. Violencias que, en todos los casos, se constituyeron y sostienen alegando, con falsas razones, un supuesto derecho a ejercer violencia por la propia mano.<\/p>\n<p>En la direcci\u00f3n correcta de aumentar el respeto al monopolio del Estado sobre la fuerza, se avanz\u00f3 bastante en el proceso de paz. Porque redujo en proporciones notables la violencia y porque, incluso m\u00e1s importante a\u00fan, debilit\u00f3, de manera decisiva, las erradas teor\u00edas que por medio siglo justificaron el alzamiento armado como v\u00eda para alcanzar la jefatura del Estado en Colombia. Pero no es suficiente; se requiere dar otro paso.<\/p>\n<p>Las armas no se disparan solas, suelo decir. A los fusiles los disparan las ideas, que son las que ordenan jalar los gatillos. Y que adem\u00e1s no se dude: el discurso violento genera violencia f\u00edsica, as\u00ed quien lo lanza no tenga ese prop\u00f3sito. Si algo explica el fin de la violencia liberal-conservadora, fue que en los acuerdos para superarla se pact\u00f3, y cumpli\u00f3, lo que he llamado el desarme de los esp\u00edritus, es decir, pasar de un lenguaje p\u00fablico de guerra a uno de paz, aun cuando en privado se hubieran mantenido, no lo olvido, las sindicaciones de unos a otros. Y lo mismo puede decirse de las paces que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, y eso que esa decisi\u00f3n la acordaron los deudos de \u00a140 millones de muertos!<\/p>\n<p>Pero despreciando estas experiencias, pervive en Colombia un discurso cargado de violencia verbal y como si no hubiera habido proceso de paz, que presenta el pasado como si fuera el presente y desconoce los avances logrados aun cuando falte no poco por alcanzar. Necesitamos entonces que ning\u00fan discurso conduzca a m\u00e1s muertes por el debate pol\u00edtico, aunque este sea vehemente y polarizado. Sobre estas diferencias de puntos de vista deber\u00eda darse una amplia discusi\u00f3n y ojal\u00e1 alcanzar un acuerdo nacional.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube\">\n<div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<div class=\"jetpack-video-wrapper\"><span class=\"embed-youtube\"><iframe loading=\"lazy\" class=\"youtube-player\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/LK4ed4eQ6K0?version=3&amp;rel=1&amp;fs=1&amp;autohide=2&amp;showsearch=0&amp;showinfo=1&amp;iv_load_policy=1&amp;wmode=transparent\" width=\"300\" height=\"150\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\" data-ratio=\"0.5625\" data-width=\"640\" data-height=\"360\" data-mce-fragment=\"1\"><\/iframe><\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/figure>\n<div id=\"jp-relatedposts\" class=\"jp-relatedposts\">\n<div class=\"jp-relatedposts-items jp-relatedposts-items-visual jp-relatedposts-grid \"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge Enrique Robledo, Bogot\u00e1, noviembre 22 de 2019 El martes pasado, 51 congresistas sesionamos en audiencia especial en Santander de Quilichao, Cauca, para repudiar la ola de asesinatos desatada sobre las comunidades ind\u00edgenas de esa regi\u00f3n, y en especial contra el pueblo nasa. Y para llamar al gobierno y a los colombianos a vencer ese [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18282,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[97,4,98],"tags":[],"class_list":["post-18281","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-imperialismo-y-neoliberalismo","category-jorge-enrique-robledo","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18281"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18283,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18281\/revisions\/18283"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18282"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}