{"id":18267,"date":"2019-11-19T14:54:25","date_gmt":"2019-11-19T14:54:25","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=18267"},"modified":"2019-11-19T14:54:25","modified_gmt":"2019-11-19T14:54:25","slug":"mantis-vida-muerte-y-sexo-canibal-del-alien-de-los-arbustos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/mantis-vida-muerte-y-sexo-canibal-del-alien-de-los-arbustos\/","title":{"rendered":"Mantis: vida, muerte y sexo can\u00edbal del alien de los arbustos"},"content":{"rendered":"<p><strong>E. J. Rodr\u00edguez, Jot Down, noviembre de 2019<\/strong><\/p>\n<p>El poeta confuciano\u00a0Cai Yong, alto funcionario en la China del siglo II, se dirig\u00eda a una fiesta palaciega repleta de personajes importantes. Estando ya cerca de la puerta, escuch\u00f3 el sonido de un la\u00fad; un m\u00fasico interpretaba una canci\u00f3n cuya letra hablaba del \u00edmpetu guerrero y de la venganza.<\/p>\n<p>Temiendo que la fiesta fuese una emboscada de sus enemigos pol\u00edticos y que la canci\u00f3n fuese una se\u00f1al convenida para atacarlo a su llegada, Cai Yong se dio la vuelta, dispuesto a huir. Algunos de los presentes lo vieron y salieron en su busca, explic\u00e1ndole que la fiesta no era una trampa y que la canci\u00f3n sonaba en honor de una mantis que, en un \u00e1rbol del jard\u00edn interior, hab\u00eda fracasado tres veces en el intento de atrapar a una cigarra. La cacer\u00eda hab\u00eda despertado tal inter\u00e9s entre los invitados que la fiesta hab\u00eda quedado interrumpida y todos se hab\u00edan congregado en torno al \u00e1rbol, lamentando al un\u00edsono cada uno de los fallidos asaltos de la mantis. Tales eran la simpat\u00eda y el respeto que el \u00abcaballo divino\u00bb despertaba en ellos.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, el fil\u00f3sofo tao\u00edsta\u00a0Chuang Tzu\u00a0vio tambi\u00e9n a una mantis que pretend\u00eda atrapar una cigarra. Inm\u00f3vil, concentrada en su presa e indiferente a otros peligros, la cazadora descuid\u00f3 sus espaldas y termin\u00f3 siendo cazada a su vez por una gran ave rapaz. Chuang Tzu se lament\u00f3, pero no solo por el fracaso de la mantis, sino el efecto parad\u00f3jico de su ansia predadora: \u00ab\u00a1Pobres de nosotros! \u00a1C\u00f3mo las criaturas se hacen da\u00f1o la una a la otra! La p\u00e9rdida sigue a la persecuci\u00f3n de la ganancia\u00bb. En la antigua cultura china, la mantis era un animal reverenciado cuyo car\u00e1cter guerrero la convert\u00eda en una met\u00e1fora de virtudes tanto como de males. Inspir\u00f3 movimientos en diversas escuelas de artes marciales, cuyos practicantes admiraban su rapidez y precisi\u00f3n. Encarnaba los atributos mejores de un guerrero, pero tambi\u00e9n la insensatez de una belicosidad excesiva.<\/p>\n<p>En Jap\u00f3n, de manera an\u00e1loga, la mantis pod\u00eda simbolizar el valor y la nobleza tanto como la crueldad y la venganza. En algunos cuentos folcl\u00f3ricos, la mantis era capaz de generar tornados que pod\u00edan defender a pueblos de un ataque exterior, pero tambi\u00e9n, si se descontrolaba, destruirlos. Su aparici\u00f3n repentina pod\u00eda ser un muy mal augurio, indicando la cercana presencia de la muerte. En la ciudad de Ojiya hay una colina donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n, una mantis gigante fue sorprendida por una repentina ventisca invernal; la nieve se acumul\u00f3 sobre ella hasta aplastarla. Tras morir la mantis, su esp\u00edritu, ansioso de revancha, qued\u00f3 atrapado en la colina. Quien tuviese la mala suerte de tropezar y caer en aquella colina sufrir\u00eda heridas de las cuales brotar\u00eda sangre negra y por las cuales, pareciesen heridas grandes o peque\u00f1as, terminar\u00eda muriendo. O eso dec\u00eda la leyenda.<\/p>\n<p>Para los antiguos egipcios, de hecho, la mantis era un peque\u00f1o ente divino. Estaba dotada de poderes sobrenaturales como la necromancia; en el\u00a0<em>Libro de los muertos<\/em>\u00a0es apodada \u00abel p\u00e1jaro mosco\u00bb, capaz de guiar las almas humanas hacia el m\u00e1s all\u00e1 para presentarlas ante Osiris y otros dioses importantes. Tal era la reverencia que inspiraba este insecto que se ha encontrado alg\u00fan ejemplar momificado entre vendas de lino. Los hotentotes, n\u00f3madas de \u00c1frica del sur, pensaban tambi\u00e9n que la mantis era una manifestaci\u00f3n divina, creencia que compart\u00edan con los San, los bosquimanos, para quienes este insecto es la forma favorita que elige para encarnarse Cagn, el dios que cre\u00f3 el universo. Ambos pueblos veneraban a la mantis, aunque, como los antiguos chinos y japoneses, lo hac\u00edan con cierto recelo, pues la mantis pod\u00eda convertirse en veh\u00edculo de algunos esp\u00edritus enga\u00f1osos.<\/p>\n<p>En la Europa cristiana, la pose de este insecto era interpretada como rezo y recogimiento; una de las especies aut\u00f3ctonas, la m\u00e1s famosa especie de mantis, fue bautizada como\u00a0<em>Mantis religiosa<\/em>\u00a0(tanto en lat\u00edn como en castellano) y a veces se la refiere con nombre de alguna santidad (\u00absantateresa\u00bb en Espa\u00f1a, por ejemplo). Aparecen mantis en monedas de muchas \u00e9pocas, desde algunas acu\u00f1adas en la Magna Grecia durante el siglo V a. C. hasta monedas actuales de Canad\u00e1, Australia o Kazajist\u00e1n. El car\u00e1cter solitario de la mantis, la majestad de su complexi\u00f3n, la desde\u00f1osa y orgullosa tendencia a no huir ante la presencia de un humano, as\u00ed como el llamativo hecho de que, al contrario que los dem\u00e1s insectos,\u00a0<em>parece<\/em>\u00a0capaz de girar sus ojos en sus cuencas para seguir nuestra mirada a quien la contempla, la han hecho protagonista de numerosas supersticiones y le han conferido roles de todo tipo en varias mitolog\u00edas.<\/p>\n<p>Es su actitud, y no sus secretos, la que la convirti\u00f3 en un animal emblem\u00e1tico. A primera vista, la mantis no es un animal misterioso, en el sentido de que no es dif\u00edcil observarla. Suele pasar mucho tiempo inm\u00f3vil y rara vez huye cuando nos acercamos. Es diurna y, excepto la ocasional caza, no muy activa. Sin embargo, para quienes trataban de estudiarla, emerg\u00edan detalles de su conducta que los mantuvieron perplejos durante siglos. Incluyendo, por descontado, el hecho bien sabido de que algunas hembras devoran a los machos durante la c\u00f3pula, lo que quiz\u00e1 sea el hecho biol\u00f3gico m\u00e1s conocido sobre estos insectos: el acto sexual de la mantis puede derivar en canibalismo.<\/p>\n<p>Existen unas dos mil variedades de mantis que viven en todos los continentes salvo la Ant\u00e1rtida. Es un insecto aut\u00f3ctono de regiones c\u00e1lidas o templadas, evitando las que son demasiado g\u00e9lidas o demasiado secas. No es capaz de sobrevivir al fr\u00edo intenso. Adem\u00e1s, necesita cierto grado de humedad porque, cuando no obtiene bastante agua de su comida, ha de beberla directamente de gotas inm\u00f3viles que encuentra sobre alguna superficie, en especial las hojas de las plantas. Las mantis han evolucionado adapt\u00e1ndose a regiones con vegetaci\u00f3n y, dado que su principal mecanismo de defensa es el camuflaje, la mayor\u00eda de las especies son de color verde o marr\u00f3n. Hay algunas de otros colores, como el blanco o el rosa, que imitan determinadas variedades de flores. Tambi\u00e9n las hay multicolores.<\/p>\n<p>No generan poblaciones muy numerosas, pero, siempre que un entorno presente las caracter\u00edsticas b\u00e1sicas antes mencionadas \u2014temperatura, humedad y presas abundantes\u2014, pueden adaptarse con facilidad a casi cualquier entorno c\u00e1lido o templado. La navegaci\u00f3n humana ha hecho que algunas especies se hayan propagado a regiones donde no eran nativas. Es el caso, por ejemplo, de la\u00a0<em>Mantis religiosa<\/em>\u00a0que lleg\u00f3 a Am\u00e9rica en barcos provenientes de Europa a principios del siglo XX, o de la\u00a0<em>Tenodera sinensis<\/em>, la \u00abcuello esbelto de China\u00bb o sencillamente \u00abmantis china\u00bb, que hizo lo propio en buques asi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Las zonas con vegetaci\u00f3n son ideales para las mantis porque all\u00ed viven muchos otros peque\u00f1os animales. Las mantis son depredadoras, totalmente carn\u00edvoras y jam\u00e1s consumen carro\u00f1a, as\u00ed que necesitan abundancia de presas vivas. Son bastante voraces y necesitan cazar cada d\u00eda o, como mucho, cada dos o tres d\u00edas, dependiendo de la especie y las circunstancias. Suelen cazar durante las horas diurnas, ya que sus ojos son la herramienta principal para localizar a sus presas; poseen una buena visi\u00f3n tridimensional, de la que dependen para lanzar con precisi\u00f3n sus vertiginosos ataques. Son capaces de girar su cabeza ciento ochenta grados para observar lo que hay a sus espaldas sin mover el resto del cuerpo. Tambi\u00e9n se ayudan del olfato gracias a sus antenas, pero su o\u00eddo, situado entre las patas, no es tan \u00fatil porque es \u00fanico y no puede ofrecer audici\u00f3n tridimensional. La mantis puede o\u00edr a una presa, pero no puede saber de d\u00f3nde procede el sonido sin ayuda de la visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a lo que su aspecto pueda dar a entender, la mantis no es un pariente cercano de los insectos palo ni de los insectos hoja. Tampoco de las langostas o los saltamontes. Ni siquiera son familia directa de los mant\u00edspidos, insectos as\u00ed llamados por lo mucho que se llegan a parecer a las verdaderas mantis. Los parentescos entre insectos siempre pueden sorprender a quien juzga la cercan\u00eda biol\u00f3gica bas\u00e1ndose en el aspecto o la conducta: los parientes m\u00e1s cercanos de las mantis son las termitas y las cucarachas. Estos tres insectos forman un curioso superorden, los dicti\u00f3pteros, al que tambi\u00e9n perteneci\u00f3 una variedad bautizada con el sonoro nombre de\u00a0<em>Alienoptera<\/em>. Los \u00abinsectos extra\u00f1os\u00bb o \u00abalien\u00edgenas\u00bb, que estaban a medio camino entre la cucaracha y la mantis y pose\u00edan algunas desconcertantes caracter\u00edsticas propias de otros \u00f3rdenes, est\u00e1n hoy extintos. Unos cuantos ejemplares de\u00a0<em>Alienoptera<\/em>\u00a0han sido encontrados intactos dentro de fragmentos de \u00e1mbar que tienen decenas de millones de a\u00f1os de antig\u00fcedad. De todos modos, las mantis actuales son tambi\u00e9n lo bastante alien\u00edgenas como para protagonizar\u00a0<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=G8R9OoQh4q0\">su propia ciencia ficci\u00f3n<\/a>.<\/p>\n<p>El ciclo vital de una mantis suele extenderse unos seis meses. En algunos casos, pueden llegar a vivir hasta un a\u00f1o. Suelen nacer en primavera en forma de ninfas, esto es, cr\u00edas que, al contrario que las larvas, ya tienen un gran parecido visual con los ejemplares adultos y sufrir\u00e1n solo una metamorfosis parcial. Las ninfas tienen como primeras presas a sus propias cong\u00e9neres. Las que sobreviven a esta primera criba en forma de canibalismo fratricida crecen durante el resto de la primavera y del verano. Durante su crecimiento se ven forzadas a mudar su exoesqueleto una media de diez veces (cinco o seis mudas en la \u00abinfancia\u00bb, otras cinco o seis en la \u00abadolescencia\u00bb). En el momento de la muda son especialmente vulnerables a los depredadores, ya que se ven forzadas a quedar inm\u00f3viles en un lugar durante las varias horas que dura el proceso de deshacerse de su vieja armadura. Al llegar a la edad adulta, mudan su exoesqueleto por \u00faltima vez, quedando libres sus alas, en el caso de especies que las tengan. Mueren en cuanto llega el fr\u00edo.<\/p>\n<p>Suelen medir entre diez y doce cent\u00edmetros de longitud \u2014aunque hay especies mucho m\u00e1s peque\u00f1as\u2014, lo cual las convierte en formidables depredadores de otros insectos. La gran arma de la mantis es la rapidez; cuando ven cerca una presa son capaces de lanzar sus pinzas delanteras con gran velocidad para atraparla. Si resulta necesario, pueden saltar con la misma rapidez hacia su presa. Aunque algunas son capaces de volar, no lo hacen para cazar, dado que prefieren usar la inmovilidad y el sigilo. Son muy buenas cazadoras y no hacen distinciones: atacan a cualquier presa que tenga un tama\u00f1o asequible. Lo cual, como veremos, incluye a otros miembros de su propia especie. Cuando han atrapado a una presa, la sujetan con sus pinzas repletas de espinas y la devoran de inmediato. Es m\u00e1s, su dieta incluye algunos animales cuyo tama\u00f1o, peso o fuerza podr\u00eda sugerirnos equivocadamente que nunca se contar\u00edan entre sus v\u00edctimas. En ocasiones, una mantis puede llegar a cazar peque\u00f1os anfibios, lagartos, serpientes y hasta p\u00e1jaros diminutos como los colibr\u00eds. Incluso peque\u00f1os mam\u00edferos pueden caer bajo sus pinzas. La agresividad innata de las mantis hace que algunas personas usen ejemplares en cautividad como juguete b\u00e9lico en pueriles experimentos, enfrent\u00e1ndolas con criaturas a las que quiz\u00e1 no se enfrentar\u00edan en libertad salvo para defenderse.<\/p>\n<p>La mantis es, a su vez, alimento para un amplio rango de posibles depredadores. Eso hace que hayan desarrollado diversas estrategias de defensa. La principal desventaja de un insecto grande es que es f\u00e1cil de ver, as\u00ed que el camuflaje es su principal t\u00e1ctica. Por ejemplo, las ninfas de ciertas mantis se parecen a las hormigas porque algunos de sus depredadores naturales sienten aversi\u00f3n hacia las hormigas. Las mantis, sin embargo, no pueden cambiar de color a voluntad. Para cambiar su tono han de cambiar de piel, proceso que se prolonga varios d\u00edas y que, de todos modos, produce un cambio crom\u00e1tico leve. Cuando una mantis est\u00e1 en una superficie inusual para ella \u2014pavimentos, aceras y otros elementos de urbanizaci\u00f3n humana\u2014 es muy f\u00e1cil distinguirla a simple vista; no est\u00e1 ah\u00ed porque quiera, ya que su camuflaje solo funciona entre la vegetaci\u00f3n y la presencia de urbanizaciones humanas es algo para lo que la evoluci\u00f3n no la ha preparado. No buscan la cercan\u00eda de los habit\u00e1culos humanos porque no producimos nada que les resulte de provecho. Solo si hay vegetaci\u00f3n abundante es f\u00e1cil verlas en poblaciones rurales, en los jardines de las casas y, con menor frecuencia, incluso en grandes ciudades, sobre todo si se trata de barrios perif\u00e9ricos o en los que haya amplias zonas verdes. En cualquier caso, cuando se acercan a lugares habitados por humanos o entran en las casas lo hacen de manera involuntaria y accidental, buscando cazar a otros insectos. O, a veces, bajo la atracci\u00f3n de las luces el\u00e9ctricas, sobre todo en el caso de los machos en celo de algunas especies, casi la \u00fanica circunstancia en que las mantis echan a volar (cuando son capaces, porque muchas especies tienen alas demasiado peque\u00f1as o carecen de ellas por completo).<\/p>\n<p>Otro mecanismo de defensa habitual es la amenaza. Una mantis es capaz de emitir siseos y, como muchos otros animales, puede intentar desanimar a un depredador por el sencillo procedimiento de abrir las alas y estirar las patas para parecer m\u00e1s grande. Este baile preb\u00e9lico suele atraer a los fot\u00f3grafos y, una vez m\u00e1s, a quienes se divierten provocando a sus ejemplares cautivos. Ciertamente, la postura de amenaza de una mantis es un espect\u00e1culo visual fascinante, pero quiz\u00e1 cabe recordar que estos insectos no disfrutan siendo provocados. Cuando amenazan, lo hacen por miedo.<\/p>\n<p>Las mantis son totalmente inofensivas para los humanos y nunca nos atacar\u00e1n salvo que insistamos en molestarlas m\u00e1s de la cuenta, haciendo que se sientan en inmediato peligro. Si un humano no las molesta, se limitar\u00e1n a hacer como que el humano no est\u00e1 ah\u00ed. Sin embargo, incluso en el raro caso de que las importunemos hasta el punto de que intenten atacarnos, ni sus pinzas ni sus fauces tienen suficiente fuerza para atravesar nuestra piel. Y, si lo consiguen, no nos har\u00e1n mucho da\u00f1o. Adem\u00e1s, est\u00e1n desprovistas de cualquier tipo de veneno y tampoco transmiten enfermedades. Pese a ciertas creencias populares, las mantis no son capaces de expulsar l\u00edquidos ni de rociar con \u00e1cidos. Los mosquitos matan a m\u00e1s de setecientas mil personas al a\u00f1o; las mantis, a ninguna. Si ve una mantis, no la mate; d\u00e9jela libre para que siga cazando otros animalillos que s\u00ed nos resultan m\u00e1s molestos.<\/p>\n<p>Su car\u00e1cter inofensivo para los humanos y su voracidad a la hora de cazar a otros insectos hizo pensar, sobre todo en los siglos XVIII y XIX, que podr\u00edan ser efectivas como control de plagas agr\u00edcolas. Pero las mantis, como buenas anacoretas, se negaron a colaborar. Aunque sin duda cazan muchos animalillos perjudiciales para la agricultura, la poblaci\u00f3n de mantis crece ante un aumento de la cantidad de presas disponibles, pero no lo suficiente como para ser efectiva en el control de plagas. El trabajo de las mantis solo es efectivo en cultivos peque\u00f1os como los jardines dom\u00e9sticos. De hecho, es recomendable permitir que las mantis campen a sus anchas por un jard\u00edn y dejar que pongan sus bolsas de huevos en alguna planta. La puesta de una hembra acumula varias decenas de huevos, pero no hay peligro de que las mantis infesten el jard\u00edn, puesto que ellas mismas ejercen como control de su propia poblaci\u00f3n. Las ninfas, al poco de nacer, se devoran entre ellas. Las pocas que sobrevivan se dispersar\u00e1n, alej\u00e1ndose unas de otras para no ser devoradas por sus \u00abhermanas\u00bb. Las pocas que puedan quedarse en el jard\u00edn se dedicar\u00e1n a comerse a los pulgones, sus presas m\u00e1s f\u00e1ciles. De hecho, muchos jardineros las han introducido a prop\u00f3sito como medida de mantenimiento de ciertas plantas florales, reduciendo o eliminando el uso de pesticidas.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter asocial y can\u00edbal de las mantis dice mucho sobre el tipo de animal que es: un depredador en estado puro, una peque\u00f1a m\u00e1quina de matar que no perdona ni a sus cong\u00e9neres. De hecho, es posible que ni siquiera sean capaces de reconocer a sus cong\u00e9neres como tales. Nunca parecen relacionarse entre s\u00ed. Cuando gesticulan y emiten sonidos, lo hacen para asustar a potenciales depredadores y enemigos. M\u00e1s all\u00e1 de la amenaza o la lucha territorial, nadie ha conseguido detectar indicio alguno de comunicaci\u00f3n social entre dos ejemplares de mantis. En \u00e9pocas pasadas, los entom\u00f3logos se preguntaban c\u00f3mo era posible que dos mantis se pusieran de acuerdo para copular. La respuesta result\u00f3 ser sencilla: no se ponen de acuerdo. No existe ning\u00fan ritual de cortejo. El \u00fanico acto comunicativo que se produce entre ellas es la liberaci\u00f3n de feromonas por parte de una hembra f\u00e9rtil; esas feromonas ejercen un irresistible poder de atracci\u00f3n sobre el macho, que no puede evitar acudir a la llamada, aunque esa llamada sea tan peligrosa como el acercarse voluntariamente a un depredador. Porque la hembra, de hecho, no dejar\u00e1 de ser una depredadora durante la c\u00f3pula. Nunca dejar\u00e1 de ver al macho como una presa m\u00e1s. El macho, en cambio, estar\u00e1 tan obnubilado por el efecto de las feromonas que olvidar\u00e1 no solo que la hembra es comestible, sino que \u00e9l tambi\u00e9n es comestible para ella. Y que, de hecho, tiene buenas probabilidades de ser comido.<\/p>\n<p>Esto explica que el macho acostumbre a ser de menor tama\u00f1o que la hembra. Si los machos fuesen m\u00e1s grandes, ser\u00edan capaces de comerse a las hembras despu\u00e9s de haberlas fecundado y ya no habr\u00eda hembras fertilizadas que garantizasen la supervivencia de la especie. Lo que sucede es lo contrario: es la hembra la m\u00e1s grande y la que, en ocasiones, se come al macho. Cuando un macho detecta feromonas y entra en celo, su suerte depender\u00e1 de si se acerca a la hembra por delante o por detr\u00e1s. Si la fecunda desde detr\u00e1s, situ\u00e1ndose a espaldas de ella y quedando fuera del alcance de sus patas delanteras y de sus fauces, el macho tiene muchas m\u00e1s posibilidades de huir una vez terminada la fecundaci\u00f3n. Por el contrario, si se acerca por delante, cara a cara, y sucede que la hembra tiene hambre, el macho est\u00e1 condenado. Ella empezar\u00e1 a devorarlo\u00a0<em>mientras copulan<\/em>.<\/p>\n<p>Las mantis tienen la costumbre de empezar a comerse a sus presas por la cabeza y eso es lo que una hembra har\u00e1 con su \u00abamante\u00bb cuando lo tiene justo delante. Este acto can\u00edbal, aunque parezca incre\u00edble, no impide la fecundaci\u00f3n. Los bi\u00f3logos descubrieron con sorpresa que los machos sin cabeza no solo son capaces de sobrevivir lo suficiente como para completar el coito, sino que, para colmo, su reflejo de la c\u00f3pula se ve acentuado cuando son decapitados. Dicho en otras palabras: un macho sin cabeza ya no es capaz de ver u olfatear, pero estar\u00e1 a\u00fan bajo el poderoso efecto de las feromonas e intentar\u00e1 copular con cualquier objeto de tama\u00f1o similar a la hembra con un \u00edmpetu extra\u00f1amente redoblado por efecto de la decapitaci\u00f3n (amigas lectoras, no imiten la idea: \u00a1los varones humanos s\u00ed necesitamos la cabeza para copular!). Despu\u00e9s, como es l\u00f3gico, su cuerpo sin cabeza termina muriendo, pero da tiempo a que la fecundaci\u00f3n se produzca. Parece un proceso cruel, pero tiene sentido desde el punto de vista biol\u00f3gico. En t\u00e9rminos evolutivos, lo importante en de todo este proceso es que la hembra quede embarazada y sobreviva. Por eso los machos son m\u00e1s d\u00e9biles; una vez han ejercido su funci\u00f3n de copular, ya no son necesarios y a la hembra fecundada le vendr\u00e1n mejor como comida. Entre un quince y un treinta por ciento de los machos mueren durante la c\u00f3pula.<\/p>\n<p>La mantis, pues, no siente v\u00ednculo con nada ni con nadie. Es f\u00e1cil caer en la tentaci\u00f3n de antropomorfizarla, como ha sucedido en muchas tradiciones culturales del mundo. Hay quien tiene una mantis como mascota y cree haber entablado una \u00abamistad\u00bb con ella, pero no es as\u00ed. Es una amistad unilateral: si una mantis midiese dos metros, nos devorar\u00eda sin sentir el menor remordimiento. No nos reconocer\u00eda como algo distinto a un trozo de comida, ni ser\u00eda capaz de reconocernos. Cuando se acerca de manera voluntaria a un humano, lo que sucede en realidad es que no percibe un posible depredador, sino una parte m\u00f3vil y no amenazante del entorno, como si el humano fuese una planta agitada por el viento. En ese caso, una mantis puede subir a un cuerpo humano por su propia voluntad; de hecho, es la manera m\u00e1s f\u00e1cil de trasladarla sin que se sienta molestada: poniendo una mano ante sus patas para que ella sola camine por decisi\u00f3n propia hasta estar sobre la mano. En cambio, tratar\u00e1 de huir o defenderse si se la intenta forzar o, a\u00fan peor, si se la intenta agarrar. Tampoco responder\u00e1 positivamente si se la intenta retener. Si depende de ella, ir\u00e1 y vendr\u00e1 cuando quiera, pero no porque quiera estar cerca de nosotros. Una mantis no es un animal social como un periquito que reconoce a su amigo humano y puede posarse en su cuerpo o interactuar con \u00e9l como signo de confianza y afecto. Las mantis son animales solitarios que, recordemos, llegan a devorar a ejemplares de su propia especie. No tienen el gregarismo evolutivo que pueda hacerlas establecer un v\u00ednculo con otro animal, como las hormigas o las abejas s\u00ed hacen entre ellas. Menos a\u00fan con un ser humano.<\/p>\n<p>Esto no significa que algunas personas, provistas con la debida informaci\u00f3n, no puedan tener una mantis como mascota y ofrecerles una existencia c\u00f3moda. Si se la alimenta bien (esto es, si hay insectos sueltos a su alcance o si le son proporcionados vivos), si tiene agua para beber y si la temperatura ambiental es correcta, una mantis vivir\u00e1 dentro de una casa incluso durante m\u00e1s tiempo que fuera de ella, dado que en libertad no sobreviven al invierno. Pero esto no tiene m\u00e1s sentido que la satisfacci\u00f3n del humano propietario. La mantis, en realidad, no necesita vivir m\u00e1s tiempo; recordemos que las mantis nunca se multiplican demasiado y que sus poblaciones tienen un techo biol\u00f3gico, as\u00ed que aparearse es la acci\u00f3n m\u00e1s importante que realizan. Una vez el macho ha fecundado a la hembra ya puede morir; lo mismo sucede con la hembra tras la puesta. Nunca vivir\u00e1n lo suficiente para reproducirse de nuevo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>E. J. Rodr\u00edguez, Jot Down, noviembre de 2019 El poeta confuciano\u00a0Cai Yong, alto funcionario en la China del siglo II, se dirig\u00eda a una fiesta palaciega repleta de personajes importantes. Estando ya cerca de la puerta, escuch\u00f3 el sonido de un la\u00fad; un m\u00fasico interpretaba una canci\u00f3n cuya letra hablaba del \u00edmpetu guerrero y de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":18268,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-18267","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/moir.com.co\/web\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/mantis.png?fit=920%2C612&ssl=1","jetpack-related-posts":[{"id":17220,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/cortez-vive-en-un-rincon-del-alma-una-nota-funebre-sobre-el-cantautor-de-un-cigarrillo-la-lluvia-y-tu-y-los-americanos\/","url_meta":{"origin":18267,"position":0},"title":"Cortez vive en un rinc\u00f3n del alma. 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