{"id":17708,"date":"2019-06-26T16:18:17","date_gmt":"2019-06-26T16:18:17","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=17708"},"modified":"2019-06-26T16:18:51","modified_gmt":"2019-06-26T16:18:51","slug":"la-comunidad-empresarial-que-nos-gobierna-en-secreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-comunidad-empresarial-que-nos-gobierna-en-secreto\/","title":{"rendered":"La comunidad empresarial que nos gobierna en secreto"},"content":{"rendered":"<p><strong><a class=\"autor\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/mostrar.php?tipo=5&amp;id=Matt%20Kennard&amp;inicio=0\">Matt Kennard<\/a>,\u00a0Ctxt, Rebelion, mayo 22 de 2019<\/strong><\/p>\n<p>Empec\u00e9 a trabajar de periodista en\u00a0<i>The Financial Times<\/i>\u00a0poco despu\u00e9s de que se desatara la crisis financiera y en el momento culminante de la llamada \u201cGuerra contra el Terror\u201d. Yo era un joven y ambicioso reportero que trabajaba en uno de los peri\u00f3dicos serios m\u00e1s respetados del mundo y estaba listo para contar la verdad. Aprend\u00ed muy pronto que aquel no era un lugar donde hacerlo. Quiz\u00e1 deber\u00eda haberlo imaginado. Poco despu\u00e9s de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, se me abrieron los ojos parcialmente. Cuando en el a\u00f1o 2003 sonaron los tambores de guerra, me enter\u00e9 de que, a pesar de que Estados Unidos y el Reino Unido promov\u00edan el ataque a Sadam Husein, en la d\u00e9cada de los ochenta le hab\u00edan apoyado. El hombre a quien presentaban como la encarnaci\u00f3n del diablo hab\u00eda sido nuestro colega unos cuantos a\u00f1os antes. Poco despu\u00e9s vi c\u00f3mo a mi gobierno no le importaba en absoluto reescribir informes de los servicios de inteligencia para enga\u00f1ar a sus propios ciudadanos y meterlos en una guerra de todo punto ilegal. Pens\u00e9, quiz\u00e1 con ingenuidad, que trabajar en\u00a0<i>The Financial Times\u00a0<\/i>me permitir\u00eda seguir aprendiendo cosas, y en algunos aspectos estaba en lo cierto, aunque lo que aprend\u00ed no fueron las lecciones que ellos pretend\u00edan darme. All\u00ed viv\u00ed expuesto a la otra cara de esta moneda de la industria de la guerra: el mundo de las altas finanzas. Esas guerras no eran el vanidoso proyecto de unos dirigentes cr\u00e9dulos, eran tan solo la fase m\u00e1s reciente de la prolongada guerra de las \u00e9lites mundiales contra los pueblos de nuestro mundo, librada con el fin exclusivo de engordar sus cuentas de resultados. Vi muy de cerca a los verdaderos gobernantes del mundo: no eran los pol\u00edticos, sino los multimillonarios que se esconden detr\u00e1s de ellos, lo marionetistas que lo mov\u00edan todo. Me hab\u00edan destinado a su \u00f3rgano de comunicaci\u00f3n, de modo que levantar alarmas no era, dicho con cortes\u00eda, lo m\u00e1s adecuado.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os siguientes fui testigo de primera mano de lo poderoso que es el sistema propagand\u00edstico que da cobertura a estos extorsionistas. Es casi imposible enfrentarse a ellos a t\u00edtulo individual desde dentro (lo intent\u00e9). Trabajaba en\u00a0<i>The Financial Times\u00a0<\/i>en Washington DC y en Nueva York, pero durante toda esa \u00e9poca tambi\u00e9n viaj\u00e9 mucho e inform\u00e9 desde cuatro continentes, m\u00e1s de una docena de pa\u00edses y similar n\u00famero de ciudades de Estados Unidos. Todo lo que ve\u00eda contradec\u00eda lo que me hab\u00edan contado acerca de c\u00f3mo funciona el mundo. Pero, mientras lidiaba con mi trabajo, en lo m\u00e1s profundo de mi mente sab\u00eda que, como periodista, expresar esta contradicci\u00f3n no era buena idea: hacerlo afecta negativamente, de inmediato, a tu carrera, y supongo que esa es la raz\u00f3n por la que muy pocos dan ese paso. Si hablas mal de los extorsionistas, bueno&#8230;, enseguida eres antiestadounidense, odias la libertad, amas a los terroristas, etc\u00e9tera. Este tipo de \u201centrenamiento\u201d ideol\u00f3gico alcanza su m\u00e1xima potencia en los medios de comunicaci\u00f3n que apoyan la extorsi\u00f3n del mundo occidental, que es donde antes trabajaba yo \u2014tambi\u00e9n ayudan a diluir el pensamiento independiente\u2014. En realidad, me ense\u00f1aron esta filosof\u00eda de mantener los ojos cerrados cuando fui a cursar un m\u00e1ster en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, en Nueva York; al parecer se trata de la mejor del mundo en su disciplina, pero es esclava de la extorsi\u00f3n y sus mentiras, como el resto de las \u00e9lites estadounidenses. Y los intentos por sacarme de la cabeza estas ideas cr\u00edticas prosiguieron a medida que iba ascendiendo en la jerarqu\u00eda del aparato ideol\u00f3gico. El d\u00eda que me march\u00e9 de\u00a0<i>The Financial Times<\/i>, por ejemplo, mi jefe me dijo claramente: \u201cL\u00e1rgate y ded\u00edcate a esas cosas tuyas para \u2018salvar el mundo\u2019; tal vez puedas regresar cuando crezcas un poco\u201d. Segu\u00ed su consejo, pero no volver\u00e9. En cambio, presento aqu\u00ed, con los ojos bien abiertos, el reportaje que ellos jam\u00e1s mandar\u00edan a la imprenta.<\/p>\n<p><b>Los extorsionistas<\/b><\/p>\n<p>Estados Unidos sali\u00f3 de la Segunda Guerra Mundial ocupando una posici\u00f3n de poder mundial sin parang\u00f3n. Europa occidental y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica estaban destruidas tras seis a\u00f1os de una guerra devastadora y las estructuras imperiales que antes gobernaban la mayor parte del mundo se estaban desmoronando. En ese periodo, los estadounidenses experimentaron una milagrosa recuperaci\u00f3n de la depresi\u00f3n econ\u00f3mica que hab\u00eda azotado al pa\u00eds desde el crac de Wall Street de 1929, labr\u00e1ndose\u00a0<i>conscientemente\u00a0<\/i>su posici\u00f3n de n\u00famero uno durante la guerra. Cuando en 1945 esto se hizo realidad, el centro de atenci\u00f3n pas\u00f3 a ser la ampliaci\u00f3n de la cartera de clientes de las \u00e9lites estadounidenses, instaurando de ese modo la extorsi\u00f3n una vez concluida la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Steven Pinker, psic\u00f3logo evolucionista de Harvard, me cont\u00f3 en una ocasi\u00f3n que el poder pervierte las nociones humanas de moral y justicia: \u201cDominaci\u00f3n, imparcialidad y asociaci\u00f3n son tres modalidades de pensamiento muy distintas para abordar las relaciones. Quien ocupa el poder tiende a no pensar en sus relaciones con sus peones o los de otros en t\u00e9rminos de imparcialidad\u201d, dec\u00eda. A las \u00e9lites estadounidenses, sus poderosos agentes empresariales y los gobiernos aliados (con independencia del partido pol\u00edtico) los mueve la dominaci\u00f3n, no la imparcialidad. Quien ocupa el poder lo sabe, es a la poblaci\u00f3n a la que se miente. Como es natural, la necesidad de pinchar la burbuja propagand\u00edstica no es nueva. Desde tiempos inmemoriales, todos los emperadores, caciques y superpoderosos han alimentado a prop\u00f3sito la mitolog\u00eda sobre sus actos para utilizar la buena voluntad de sus pueblos y llevar a cabo sus empresas delictivas. El historiador Cornelio T\u00e1cito lo expres\u00f3 mejor en el momento culminante del dominio romano: \u201cLos romanos crean un desierto \u2014escribi\u00f3\u2014 y lo llaman paz\u201d. Los mitos que se dispensan a los estadounidenses desde su m\u00e1s tierna infancia \u2014una formaci\u00f3n ideol\u00f3gica que adem\u00e1s trasciende sus fronteras\u2014 siguen presentando a Estados Unidos como una imponente singularidad en el mundo del ejercicio del poder. A diferencia de todas las superpotencias anteriores, Estados Unidos es una potencia \u201cmoral\u201d, impulsada por principios y valores, en lugar de por la dominaci\u00f3n y la codicia. Estados Unidos, se nos dice, es \u201cexcepcional\u201d; no excepcionalmente violenta, que es la verdad, sino excepcional en la medida en que tiene una \u201cvocaci\u00f3n superior\u201d; es una \u201cresplandeciente ciudad en la cima de un monte\u201d. Una breve incursi\u00f3n en el mundo con los ojos bien abiertos nos muestra enseguida que esto es lo contrario de la verdad. Pero mantener bien abiertos los ojos siempre ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil que buscar consuelo en la superioridad moral propia y en la infamia de los enemigos. Y as\u00ed arraiga el mito. Repita conmigo: cuando Estados Unidos es el responsable, el terrorismo se llama \u201cpacificaci\u00f3n\u201d; la dominaci\u00f3n se llama \u201ccolaboraci\u00f3n\u201d; el miedo es \u201cestabilidad\u201d. Es f\u00e1cil.<\/p>\n<p><b>Los creyentes<\/b><\/p>\n<p>Un par de a\u00f1os despu\u00e9s de mi iniciaci\u00f3n en\u00a0<i>The Financial Times,\u00a0<\/i>algunas cosas empezaron a aclararse. Me di cuenta de que hab\u00eda una diferencia entre el resto del personal de la extorsi\u00f3n y yo: ellos eran los trabajadores de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, United States Agency for International Development), los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), etc\u00e9tera. A medida que iba comprendiendo c\u00f3mo funcionaba realmente la extorsi\u00f3n, empec\u00e9 a considerarlos embaucadores voluntariosos. No hab\u00eda duda de que parec\u00edan creer en las virtudes de la misi\u00f3n; se imbu\u00edan de todas las teor\u00edas con las que se pretend\u00eda maquillar la explotaci\u00f3n mundial con el lenguaje del \u201cdesarrollo\u201d y el \u201cprogreso\u201d. Lo percib\u00ed con los embajadores estadounidenses en Bolivia y Hait\u00ed, as\u00ed como con otros muchos funcionarios a los que entrevist\u00e9. Ellos cre\u00edan de verdad en los mitos y, por supuesto, se les pagaba con generosidad para que los creyeran. Para ayudar a levantarse cada ma\u00f1ana a estos agentes de la extorsi\u00f3n, tambi\u00e9n hay por todo Occidente un ej\u00e9rcito bien provisto de intelectuales cuyo exclusivo prop\u00f3sito es volver aceptables para la poblaci\u00f3n en general el robo y la brutalidad de Estados Unidos y sus aliados extorsionistas. Y este sistema de adoctrinamiento est\u00e1 tan bien engranado con los medios de comunicaci\u00f3n y el sistema universitario que es casi imposible siquiera adivinarlo. Recuerdo haber escrito un art\u00edculo para\u00a0<i>The Financial Times\u00a0<\/i>sobre el exdictador egipcio Hosni Mubarak, a quien respaldaban m\u00e1s de mil millones de d\u00f3lares de ayuda estadounidense; los editores eliminaron sin pens\u00e1rselo dos veces la calificaci\u00f3n que acompa\u00f1aba al nombre de Mubarak: \u201crespaldado por Estados Unidos\u201d. Remit\u00ed otro art\u00edculo con el mismo calificativo: \u201crespaldada por los iran\u00edes\u201d, pero en este caso referido a la milicia libanesa Hezbol\u00e1, y fue aprobado sin ninguna dificultad. As\u00ed es como act\u00faa el control de pensamiento y como la extorsi\u00f3n sobrevive con su lustre moral intacto.<\/p>\n<p>El poder ha corrompido por completo la mentalidad de todas esas personas. Cuando Rafael Correa, presidente de Ecuador, cerr\u00f3 Manta, la base militar estadounidense en su pa\u00eds, dijo a los norteamericanos que pod\u00edan dejarla all\u00ed siempre que permitieran que Ecuador instalara una base militar en Miami. Para Washington y sus lacayos de los medios de comunicaci\u00f3n era una ridiculez; al parecer, para ellos es \u201cley natural\u201d que a Estados Unidos se le permita tener por todo el mundo centenares de bases militares que desfiguren los Estados soberanos. As\u00ed es la mentalidad imperial que ha infectado a la totalidad de las \u00e9lites estadounidenses.<\/p>\n<p>Lo que acabar\u00e1 quedando claro cuando acabe de leer este libro es que las pautas y el\u00a0<i>modus operandi\u00a0<\/i>de la extorsi\u00f3n se repiten por todo el mundo una y otra vez. As\u00ed, por ejemplo, la forma en que vi a las \u201cagencias de ayuda\u201d y la Fundaci\u00f3n Nacional para la Democracia (NED, National Endowment for Democracy) sabotear a grupos que se organizaban al margen de ellos en Bolivia se repite en Ecuador, Venezuela, Brasil, toda Am\u00e9rica Latina y el resto del mundo. Los nombres de los implicados son distintos en cada caso, pero la din\u00e1mica es similar; el m\u00e9todo de control de la extorsi\u00f3n, tan ingenioso y oculto, es el mismo y los nombres de los opresores son intercambiables con los de cualquiera de los extorsionistas de la \u201cera estadounidense\u201d. Las instituciones en las que trabajan todos ellos han servido para socavar la soberan\u00eda individual o colectiva y acrecentar el control ejercido por los extorsionistas. Tanto si las personas concretas que componen la plantilla de la extorsi\u00f3n son amables u horribles, buenas o malas, bienintencionadas o psic\u00f3patas&#8230;, las instituciones a las que sirven contin\u00faan liquidando el anhelo de independencia de la gente por todo el mundo.<\/p>\n<p>Hay otra parte m\u00e1s insidiosa de este control planetario, que analizaremos tambi\u00e9n en las p\u00e1ginas que siguen. Adem\u00e1s de la dominaci\u00f3n de la \u00e9lite estadounidense, la ayuda que la extorsi\u00f3n presta a las grandes corporaciones norteamericanas ha vuelto inevitable la proliferaci\u00f3n de la \u201ccultura\u201d estadounidense, lo que ha dado lugar a una nueva dimensi\u00f3n del denominado \u201cpoder blando\u201d. Pero, como veremos m\u00e1s adelante, los extorsionistas tienen aut\u00e9ntico miedo a las artes creativas. Nuestra cultura y las artes tienen el potencial no solo de dejar al descubierto la extorsi\u00f3n tal como es, sino de contribuir a desmantelarla. Por esta raz\u00f3n, los extorsionistas no dejan de apropiarse al m\u00e1ximo de las artes y la cultura: la CIA apoy\u00f3 las artes estadounidenses durante la Guerra Fr\u00eda y no cabe duda de que sigue haci\u00e9ndolo.<\/p>\n<p><b>Por tu propio bien<\/b><\/p>\n<p>La extorsi\u00f3n es algo m\u00e1s que las \u00e9lites estadounidenses, por supuesto, y llegados a este punto cualquiera podr\u00e1 pensar que tal vez tenga algo que ver con el sistema capitalista, dicho a las claras. S\u00ed, instituciones como el Banco Mundial representan a una amplia clase capitalista mundial, pero Estados Unidos es la potencia avasalladora que gobierna estos acuerdos, y el ej\u00e9rcito estadounidense se encarga de hacerlos cumplir por todo el mundo en beneficio de las fuerzas capitalistas. La mec\u00e1nica de la extorsi\u00f3n ha sido en realidad bastante continua; la estructura institucional erigida para mantener la ficci\u00f3n del altruismo mientras se practica la dominaci\u00f3n salvaje ha sido reproducida por todo el mundo desde hace ya bastante tiempo. Por ejemplo, hace no mucho fui testigo del respaldo estadounidense al golpe militar de Honduras en 2009, que derroc\u00f3 a un presidente elegido democr\u00e1ticamente para que los extorsionistas pudieran apoyar a la comunidad empresarial y sus t\u00edteres pol\u00edticos. Pero, como dije antes, podemos estar seguros de que se produjo una din\u00e1mica similar cuando Estados Unidos contribuy\u00f3 a expulsar del gobierno a los presidentes democr\u00e1ticamente elegidos Jacobo Arbenz, de Guatemala en 1954, y Salvador Allende, de Chile en 1973, lo que desencaden\u00f3 d\u00e9cadas de tormento para la poblaci\u00f3n de esos pa\u00edses. Las necesidades de esta extorsi\u00f3n saqueadora siguen siendo las de toda la clase imperial dominante, ya sea comunista o capitalista: m\u00e1s mercados para sus productos y sometimiento absoluto de las fuerzas populares en sus sat\u00e9lites.<\/p>\n<p>Pero esta historia presenta un giro. Las \u00e9lites estadounidenses que han engordado a base de saquear en el extranjero tambi\u00e9n libran una guerra en su propio pa\u00eds. A partir de la d\u00e9cada de los setenta, los mismos mafiosos de guante blanco han ganado contra la poblaci\u00f3n estadounidense una guerra que ha adoptado la forma de monumental estafa soterrada. Poco a poco, pero con firmeza, han conseguido liquidar, bajo el disfraz de diversas ideolog\u00edas fraudulentas como el \u201clibre mercado\u201d, buena parte de lo que el pueblo estadounidense pose\u00eda. As\u00ed es el \u201cestilo americano\u201d, un gigantesco fraude, un grandioso chanchullo. En este sentido, las v\u00edctimas de la extorsi\u00f3n no est\u00e1n solo en Puerto Pr\u00edncipe o en Bagdad, tambi\u00e9n est\u00e1n en Chicago y en Nueva York. La misma gente que perge\u00f1a los mitos que narran lo que hacemos en el extranjero ha erigido tambi\u00e9n un sistema ideol\u00f3gico semejante que legitima el robo en su propia casa; el robo a los m\u00e1s pobres a manos de los m\u00e1s ricos. La poblaci\u00f3n pobre y trabajadora de Harlem tiene m\u00e1s en com\u00fan con la poblaci\u00f3n trabajadora y pobre de Hait\u00ed que con las \u00e9lites de su propio pa\u00eds, pero para que la extorsi\u00f3n funcione \u201ces preciso ocultarlo\u201d. De hecho, muchas acciones emprendidas por el gobierno estadounidense suelen perjudicar a sus ciudadanos m\u00e1s pobres y despose\u00eddos. El Tratado de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte (NAFTA, North American Free Trade Agreement) es un buen ejemplo. Entr\u00f3 en vigor en enero de 1994 y supuso una oportunidad fant\u00e1stica para los intereses empresariales estadounidenses, pues con \u00e9l se abr\u00edan los mercados a la prosperidad inversora y exportadora. Al mismo tiempo, miles de trabajadores estadounidenses perdieron sus puestos de trabajo en favor de trabajadores de M\u00e9xico, donde una poblaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s pobre permit\u00eda rebajar los salarios. La conclusi\u00f3n inevitable es que todo nuestro mundo est\u00e1 a merced de una comunidad empresarial de \u00e9lite que lo gobierna en secreto.<\/p>\n<p>Los imperativos econ\u00f3micos de esta extorsi\u00f3n doblegan incluso \u201cla seguridad\u201d de los trabajadores estadounidenses. Durante el conflicto de Iraq en 2003, grandes sectores del Pent\u00e1gono y de la comunidad de los servicios de \u201cinteligencia\u201d brit\u00e1nicos no quer\u00edan atacar Iraq porque cre\u00edan que aumentar\u00eda la amenaza del terrorismo. Pero el fervor ideol\u00f3gico del seno de la extorsi\u00f3n por mantener su influencia en una regi\u00f3n con una producci\u00f3n petrolera inmensa era una prioridad mayor que disminuir la amenaza contra vidas estadounidenses. Por tanto, la extorsi\u00f3n es una cat\u00e1strofe para los pa\u00edses pobres que le rinden sumisi\u00f3n, pero tambi\u00e9n para la mayor\u00eda de los estadounidenses. La \u00e9lite estadounidense no est\u00e1 dispuesta a echar una mano a sus compatriotas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 haya quien desconozca el alcance de la dominaci\u00f3n estadounidense o tal vez lo sospeche a medias, en cuyo caso las p\u00e1ginas que siguen le ofrecer\u00e1n pruebas indiscutibles. Para los lectores que creen saber ya el da\u00f1o causado por la pol\u00edtica exterior estadounidense, la novedad residir\u00e1 en las pruebas del da\u00f1o causado en su propio pa\u00eds, donde la guerra contra los pobres y los trabajadores de a pie es igual de feroz. En nombre del altruismo se ha construido un vasto edificio ideol\u00f3gico que inflige una violencia brutal tanto contra los pobres de su propio pa\u00eds como del extranjero. Es preciso apuntar a sus cimientos. Como dijo Harold Pinter en su discurso de recogida del Premio Nobel, cuando se trata de Estados Unidos \u201cnunca ocurri\u00f3. Nunca ocurri\u00f3 nada. No ocurri\u00f3 ni siquiera cuando estaba ocurriendo. No importaba. No era de inter\u00e9s\u201d. A continuaci\u00f3n a\u00f1ad\u00eda: \u201cLos cr\u00edmenes de Estados Unidos han sido sistem\u00e1ticos, constantes, inmorales, despiadados, pero muy pocas personas han hablado de ellos. Esto es algo que hay que reconocerle a Estados Unidos. Han ejercido su poder a trav\u00e9s del mundo sin apenas dejarse llevar por las emociones mientras pretend\u00edan ser una fuerza al servicio del bien universal. Ha sido un brillante ejercicio de hipnosis, incluso ingenioso, y ha tenido un gran \u00e9xito\u201d.<\/p>\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n le har\u00e1n creer que no existe ninguna extorsi\u00f3n, que es pura casualidad que vivamos en un mundo donde ochenta y cinco personas (\u00a1ochenta y cinco personas!) poseen la mitad de la riqueza del mundo mientras cada a\u00f1o mueren de hambre m\u00e1s ni\u00f1os que los muertos en el Holocausto. Por supuesto, no es un accidente ni una mera peculiaridad de la historia, sino el resultado de una injusticia monumental y de las pol\u00edticas de una mafia gigantesca. Para ayudar al planeta y a nuestra especie a sobrevivir, es necesario despertar de la hipnosis y ver la extorsi\u00f3n tal como es.<\/p>\n<p>Ellos saben qui\u00e9nes son; ha llegado el momento de quitarles la careta.<\/p>\n<p><b>Matt Kennard\u00a0<\/b>se gradu\u00f3 en Periodismo en Columbia (Nueva York), y ha publicado en m\u00faltiples medios, como\u00a0<i>The New York Times<\/i>,\u00a0<i>New Statesman<\/i>,\u00a0<i>The Guardian\u00a0<\/i>o<i>\u00a0The Chicago Tribune<\/i>. Ha sido director adjunto del Centro de Periodismo de Investigaci\u00f3n en Londres y actualmente trabaja como freelance. Es autor del aclamado libro\u00a0<i>Irregular Army: How the US Military Recruited Neo-Nazis, Gang Members, and Criminals to Fight the War on Terror<\/i>.<\/p>\n<p>Fuente original:\u00a0<a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20190515\/Politica\/26088\/la-extorsion-matt-kennard-estados-unidos-elites-imperialismo.htm?utm_source=facebook&amp;utm_medium=social&amp;utm_campaign=publico&amp;fbclid=IwAR1g5gQj6Q5ZvQJ-7KTjW1-I2IPZPtdHpEFvO-DcAIJLRjy1HzD1nmymxg8\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?hl=es&amp;q=https:\/\/ctxt.es\/es\/20190515\/Politica\/26088\/la-extorsion-matt-kennard-estados-unidos-elites-imperialismo.htm?utm_source%3Dfacebook%26utm_medium%3Dsocial%26utm_campaign%3Dpublico%26fbclid%3DIwAR1g5gQj6Q5ZvQJ-7KTjW1-I2IPZPtdHpEFvO-DcAIJLRjy1HzD1nmymxg8&amp;source=gmail&amp;ust=1558589005983000&amp;usg=AFQjCNEm3uGOBU-sbtYbGO3123nt0RFncw\">https:\/\/ctxt.es\/es\/20190515\/<wbr \/>Politica\/26088\/la-extorsion-<wbr \/>matt-kennard-estados-unidos-<wbr \/>elites-imperialismo.htm?utm_<wbr \/>source=facebook&amp;utm_medium=<wbr \/>social&amp;utm_campaign=publico&amp;<wbr \/>fbclid=IwAR1g5gQj6Q5ZvQJ-<wbr \/>7KTjW1-I2IPZPtdHpEFvO-<wbr \/>DcAIJLRjy1HzD1nmymxg8<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Matt Kennard,\u00a0Ctxt, Rebelion, mayo 22 de 2019 Empec\u00e9 a trabajar de periodista en\u00a0The Financial Times\u00a0poco despu\u00e9s de que se desatara la crisis financiera y en el momento culminante de la llamada \u201cGuerra contra el Terror\u201d. Yo era un joven y ambicioso reportero que trabajaba en uno de los peri\u00f3dicos serios m\u00e1s respetados del mundo y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":17709,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[102,97,105,98],"tags":[],"class_list":["post-17708","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","category-imperialismo-y-neoliberalismo","category-internacional-articulos-de-actualidad","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17708"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17708\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17710,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17708\/revisions\/17710"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}