{"id":16777,"date":"2019-01-21T17:08:14","date_gmt":"2019-01-21T17:08:14","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=16777"},"modified":"2019-01-21T17:08:14","modified_gmt":"2019-01-21T17:08:14","slug":"onetti-cuatro-perros-y-un-cerdito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/onetti-cuatro-perros-y-un-cerdito\/","title":{"rendered":"Onetti, cuatro perros y un cerdito"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reinaldo Spitaletta, Medell\u00edn, enero de 2019<\/strong><\/p>\n<p>Puede ser un juego. Un juego literario. Un divertimento. Qu\u00e9 importa. La literatura est\u00e1 hecha para el pensamiento, la imaginaci\u00f3n y las enso\u00f1aciones. Hay cuatro doberman, un gato negro, grande y gordo, llamado \u00c9dgar, y un cerdito. Tres cuentos distintos y un mismo autor verdadero. Tienen en com\u00fan varios aspectos: se trata del mismo autor, de su estilo, de sus obsesiones, de su visi\u00f3n frente al ser humano, ante lo oscuro del hombre, la otra cara. Hay licores y algunas miserias. Son tres cuentos distintos y un escritor como Juan Carlos Onetti.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El primer cuento, el m\u00e1s largo y denso, <em>El perro tendr\u00e1 su d\u00eda<\/em>, dedicado a Enrico Cicogna (\u201cPara mi Maestro\u201d), <em>traduttore<\/em> italiano, el mismo que verti\u00f3 al idioma fundado por Dante, entre otros, a <em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>, y del creador de Santa Mar\u00eda a <em>Juntacad\u00e1veres<\/em>, <em>Para esta noche<\/em> y <em>La vida breve<\/em>, est\u00e1 elaborado con el tejido onettiano, de alta densidad, sin concesiones al lector, con un dominio de ambientes, caracteres, situaciones y hasta diferenciaciones tremendas entre una suerte de gamonal, de terrateniente sin escr\u00fapulos, frente a un inspector de polic\u00eda que sabe todas las triqui\u00f1uelas del due\u00f1o, pero que, a su vez, se presta a la complicidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con sutileza, se desliza el leitmotiv del relato, que radica en la alimentaci\u00f3n de cuatro perros doberman, machos, a los que se les dejar\u00e1 de dar carne por unos d\u00edas. Puede haber aqu\u00ed, si se quiere, una rememoraci\u00f3n lejana de <em>La vendetta<\/em>, de Maupassant. Pero este de Onetti es otra cosa. Hay un entramado urdido con hilos finos, o bordado con arte narrativo, con sugerencias e indicios, con una remembranza polic\u00edaca. Jerem\u00edas Petrus, el protagonista, prepara una celada. Hay una astucia y una premeditaci\u00f3n, con las que se construye un edificio verbal deslumbrante, pero, al tiempo, una telara\u00f1a que encierra una venganza que se har\u00e1 representar como un vulgar robo de gallinas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n de este personaje comienza de afuera hacia adentro. De la superficie, de los vestuarios y otros ropajes, hasta penetrar en la psicolog\u00eda de un hombre que tiene poder, que manda, que hace lo que le viene en gana. Y que se cree due\u00f1o de los destinos de los dem\u00e1s. S\u00ed, un terrateniente, con gustos refinados en champa\u00f1as y otros licores y aperitivos. Uno que sacia sus ansias carnales con una especie de putica campechana, que sabe de poses y mentiras, y, adem\u00e1s, es ducha en esconder \u201cel hast\u00edo y el asco\u201d ante un sujeto despreciable que solo tiene dinero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la narraci\u00f3n, en la que se van dosificando ingredientes de un plato que tiene entradas y otros aditamentos, se advierte, de nuevo, la capacidad de Onetti para el manejo de tensiones, de suspensos, hechos a trav\u00e9s de la insinuaci\u00f3n, de apenas leves pinceladas. Hay toda una mentira bien montada, aunque no tanto. Porque la coartada es inteligente. El milico principal sabe desentra\u00f1arla, pero no puede ir m\u00e1s all\u00e1 de dar a conocer que \u00e9l sabe. El due\u00f1o lo rinde, con el rebenque incluido como una amenaza en potencia. Lo apabulla con su poder material.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>&#8220;La ciega ansiedad de los hocicos&#8230;&#8221;<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y aparte de los cuatro doberman, \u00bfqu\u00e9 otro perro se desplaza por las palabras, los paisajes, el <em>atrezzo<\/em>, los escenarios? Petrus y Medina, el milico mayor, el comisario, sostendr\u00e1n un encuentro en el que, cada uno, desplegar\u00e1 sus velas y sabr\u00e1 que son viejos conocidos en sus ma\u00f1as, en sus corrupciones, pero habr\u00e1 uno que ser\u00e1 el vencedor, o, al menos, en apariencia. Los doberman, \u201craza inteligente, muy refinados\u201d, estar\u00e1n, m\u00e1s que como una presencia necesaria en la ejecuci\u00f3n de un hecho sangriento, como un s\u00edmbolo. S\u00ed, de la fuerza y de la inteligencia en la planeaci\u00f3n de una celada mortal. Hay, como se estila en muchos relatos de Onetti, un final con sorpresas y hallazgos inesperados. Una venganza (tema onettiano) ante una infidelidad conyugal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQIqMMzK_KHNmjRpZeAmkB4IBf0rCfaKDY5HecRhbLhx5seYYTk\" alt=\"Resultado de imagen para onetti el perro tendra su dia\" border=\"0\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los otros dos cuentos, <em>El gato<\/em> y <em>El cerdito<\/em>, diminutos, intensos en su brevedad, tienen tambi\u00e9n a la mujer como un epicentro de discordia: en el primero, una joven, o, al menos una dama no tan vieja, la francesa Marie; en el segundo, una anciana con reumatismo, plena de ingenuidad y muy caritativa ella. En <em>El gato<\/em>, el matrimonio, como instituci\u00f3n, como una suerte de obligatoriedad social, se pone en cuesti\u00f3n. En el \u00faltimo, se registra una cr\u00edtica a lo que ser\u00eda un asistencialismo dom\u00e9stico, en la que un dulce, el de membrillo, es toda una amargura al final de cuentas. Dulce amargura, como en el tango, cuyo t\u00edtulo es un ox\u00edmoron paradigm\u00e1tico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y si en el de los perros habr\u00e1 champa\u00f1a de abolengo como la Mo\u00ebt Chandon, o un aperitivo italiano, amargo y \u00e1cido, como el Campari, en el <em>El gato<\/em>, se podr\u00e1 beber dry Martini y <em>gintonic<\/em>. Ah, y m\u00e1s all\u00e1 de si <em>El cerdito<\/em> corresponde a un porcino real, o se trata de otra cosa, ah\u00ed no habr\u00e1 licores y m\u00e1s bien los tres muchachitos ser\u00e1n parte de la marginalidad, de los olvidados, que son portadores del resentimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En estos tres cuentos, hay dos asesinatos. Y uno es cometido por perros, en una propiedad privada, como si el muerto fuera un asaltante, un ladronzuelo de pacotilla. Con Onetti siempre hay que ir m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias. Su literatura, de hondo calado, est\u00e1 a la espera, con paciencia, sin afanes. Poderosa. El lector llegar\u00e1 al fin de cuentas y har\u00e1 parte de ella. Esa es la gran trampa, la emboscada, de un extraordinario escritor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/narrativabreve.com\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/El-gato.-Juan-Carlos-Onetti.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para cuentos onetti\" border=\"0\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">El gato, un cuento de Onetti, &#8220;con s\u00edmbolos de horror, blancos, en su pecho&#8221;.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reinaldo Spitaletta, Medell\u00edn, enero de 2019 Puede ser un juego. Un juego literario. Un divertimento. Qu\u00e9 importa. La literatura est\u00e1 hecha para el pensamiento, la imaginaci\u00f3n y las enso\u00f1aciones. Hay cuatro doberman, un gato negro, grande y gordo, llamado \u00c9dgar, y un cerdito. Tres cuentos distintos y un mismo autor verdadero. 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