{"id":16328,"date":"2018-11-05T21:25:44","date_gmt":"2018-11-05T21:25:44","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=16328"},"modified":"2018-11-05T21:25:44","modified_gmt":"2018-11-05T21:25:44","slug":"por-que-el-sexo-no-se-limita-a-ser-mujer-u-hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/por-que-el-sexo-no-se-limita-a-ser-mujer-u-hombre\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 el sexo no se limita a ser mujer u hombre"},"content":{"rendered":"<p><strong>Anne Fausto-Sterling*, The New York Times, 30 de octubre de 2018<\/strong><\/p>\n<p>Dos sexos jam\u00e1s han sido suficientes para describir la variedad humana. Ni en tiempos b\u00edblicos ni ahora. Antes de que supi\u00e9ramos gran cosa sobre la biolog\u00eda, establecimos reglas sociales para administrar la diversidad sexual. Por ejemplo, el antiguo c\u00f3digo rab\u00ednico de los jud\u00edos conocido como la Tosefta a veces trataba a la gente que ten\u00eda genitales masculinos y femeninos (test\u00edculos y vagina, por ejemplo) como mujeres: no pod\u00edan heredar propiedades ni fungir como sacerdotes; en otras ocasiones, como hombres: se les prohib\u00eda rasurarse o estar en un lugar apartado con mujeres. Lo m\u00e1s brutal es que los romanos, que cre\u00edan que la gente intersexual era un mal augurio, pod\u00edan llegar a matar a una persona cuyo cuerpo y mente no se ajustaran a una clasificaci\u00f3n sexual binaria.<\/p>\n<p>Actualmente, algunos gobiernos parecen seguir el modelo romano y si bien no matan a las personas que no se ajustan a una de dos categor\u00edas sexuales, por lo menos tratan de negar su existencia. Este mes, Viktor Orb\u00e1n, primer ministro de Hungr\u00eda, prohibi\u00f3 los programas universitarios de Estudios de G\u00e9nero y declar\u00f3 que \u201cla gente nace siendo hombre o mujer\u201d y que es inaceptable \u201chablar sobre g\u00e9neros socialmente construidos, en vez de sexos biol\u00f3gicos\u201d. Ahora, el Departamento de Salud y Servicios Humanos durante el gobierno de Donald Trump quiere seguir ese ejemplo y definir legalmente el sexo como \u201cel estatus de una persona como hombre o mujer con base en rasgos biol\u00f3gicos inmutables e identificables al nacer o antes del nacimiento\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto es incorrecto en muchos aspectos, tanto morales como cient\u00edficos. Habr\u00e1 quien explique el da\u00f1o humano que provoca ese tipo de resoluci\u00f3n. Yo me apegar\u00e9 al error biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Desde hace mucho se ha sabido que no hay una sola medida biol\u00f3gica que coloque de manera contundente a cada ser humano en una de dos categor\u00edas: var\u00f3n o mujer. En la d\u00e9cada de los cincuenta, el psic\u00f3logo John Money y sus colegas estudiaron a la gente que naci\u00f3 con combinaciones inusuales de marcadores sexuales (ovarios y pene, test\u00edculos y vagina, dos cromosomas X y escroto, y m\u00e1s). Pensando en estas personas, a quienes hoy en d\u00eda llamar\u00edamos intersexuales, Money desarroll\u00f3 un modelo con varios niveles de desarrollo sexual.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 con el sexo cromos\u00f3mico, determinado durante la fertilizaci\u00f3n cuando un esperma que tiene un cromosoma X o Y se fusiona con un \u00f3vulo que tiene un cromosoma X. O por lo menos eso es lo que pasa generalmente. En casos menos comunes, un \u00f3vulo o un esperma quiz\u00e1 carezcan de un cromosoma sexual o tengan uno adicional. El embri\u00f3n resultante tiene un sexo cromos\u00f3mico poco com\u00fan \u2014XXY, XYY o XO\u2014. As\u00ed que, incluso si se considera solo la primera capa del sexo, hay m\u00e1s de dos categor\u00edas.<\/p>\n<p>Pero esa es solo la primera capa. De ocho a doce semanas despu\u00e9s de la concepci\u00f3n, un embri\u00f3n adquiere el sexo gonadal fetal: los embriones con un cromosoma Y desarrollan test\u00edculos embrionarios; los que tienen dos cromosomas X desarrollan ovarios embrionarios. Esto establece la base para el sexo hormonal fetal, cuando los test\u00edculos o los ovarios embrionarios fetales generan hormonas que ayudan a que el embri\u00f3n se desarrolle a\u00fan m\u00e1s como mujer u hombre (seg\u00fan las hormonas que aparezcan). El sexo hormonal fetal orquesta el sexo reproductivo interno (formaci\u00f3n del \u00fatero, el c\u00e9rvix, las trompas de Falopio en las mujeres o los conductos deferentes, la pr\u00f3stata y el epid\u00eddimo en los hombres). Durante el cuarto mes, las hormonas fetales completan su trabajo d\u00e1ndole forma al sexo genital externo \u2014pene y escroto en los hombres; vagina y cl\u00edtoris en las mujeres\u2014.<\/p>\n<p>As\u00ed, al nacer, un beb\u00e9 tiene cinco capas de sexo. Sin embargo, como con el sexo cromos\u00f3mico, cada capa subsecuente no siempre se convierte estrictamente en un binario. Adem\u00e1s, las capas pueden entrar en conflicto entre s\u00ed, una siendo binaria y la otra no: un beb\u00e9 que tiene cromosomas XX puede nacer con un pene, y una persona que tiene cromosomas XY puede tener una vagina, etc\u00e9tera. Este tipo de discrepancias frustran cualquier plan de asignar el sexo como hombre o mujer, de manera categ\u00f3rica y a perpetuidad, tan solo mirando los genitales de un reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p>Aunada a esa complejidad, la estratificaci\u00f3n no se detiene en el nacimiento. Los adultos que rodean al reci\u00e9n nacido identifican el sexo a partir de c\u00f3mo perciben el sexo genital (al nacer o con base en una imagen de ultrasonido) y as\u00ed comienza el proceso de socializaci\u00f3n de g\u00e9nero. Las hormonas fetales tambi\u00e9n afectan el desarrollo cerebral y producen otra capa m\u00e1s llamada sexo cerebral. Un aspecto del sexo cerebral se vuelve evidente en la pubertad cuando, generalmente, ciertas c\u00e9lulas cerebrales estimulan los niveles y patrones hormonales del hombre o la mujer adultos, los cuales provocan la maduraci\u00f3n sexual adulta.<\/p>\n<p>Money llam\u00f3 a estas capas sexo hormonal puberal y sexo morfol\u00f3gico puberal. No obstante, estas tambi\u00e9n podr\u00edan variar mucho, m\u00e1s all\u00e1 de una clasificaci\u00f3n binaria. Este hecho es la fuente de discusiones continuas acerca de c\u00f3mo decidir qui\u00e9n puede competir leg\u00edtimamente en eventos deportivos internacionales femeniles.<\/p>\n<p>Ha habido muchas investigaciones cient\u00edficas nuevas sobre el tema desde la d\u00e9cada de los cincuenta. Sin embargo, quienes recurren a la biolog\u00eda para obtener una definici\u00f3n de aplicaci\u00f3n f\u00e1cil acerca del sexo y el g\u00e9nero no lograr\u00e1n su objetivo si observan el m\u00e1s importante de estos hallazgos. Por ejemplo, ahora sabemos que, en vez de desarrollarse en la direcci\u00f3n de un solo gen, los test\u00edculos o los ovarios embrionarios fetales lo hacen seg\u00fan redes gen\u00e9ticas opuestas, una de las cuales reprime el desarrollo masculino mientras estimula la diferenciaci\u00f3n femenina, y la otra hace lo opuesto. Entonces, lo importante no es la presencia o la ausencia de un gen en particular, sino el equilibrio de poder entre las redes gen\u00e9ticas que trabajan en conjunto o en una secuencia espec\u00edfica. Esto socava la posibilidad de usar una prueba gen\u00e9tica simple para determinar el\u00a0<em>verdadero<\/em>\u00a0sexo.<\/p>\n<p>El cambio de pol\u00edticas propuesto por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos es un retroceso. Ignora el consenso cient\u00edfico sobre el sexo y el g\u00e9nero, y pone en peligro la libertad que tiene la gente de vivir sus vidas de una manera que se ajuste a su sexo y su g\u00e9nero conforme estos se desarrollan a trav\u00e9s de cada ciclo de vida individual.<\/p>\n<p>*Profesora em\u00e9rita de Biolog\u00eda y Estudios de G\u00e9nero en la Universidad Brown.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anne Fausto-Sterling*, The New York Times, 30 de octubre de 2018 Dos sexos jam\u00e1s han sido suficientes para describir la variedad humana. Ni en tiempos b\u00edblicos ni ahora. Antes de que supi\u00e9ramos gran cosa sobre la biolog\u00eda, establecimos reglas sociales para administrar la diversidad sexual. Por ejemplo, el antiguo c\u00f3digo rab\u00ednico de los jud\u00edos conocido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":16329,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76,98],"tags":[],"class_list":["post-16328","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16328","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16328"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16328\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16330,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16328\/revisions\/16330"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16329"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16328"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16328"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16328"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}