{"id":15626,"date":"2018-08-13T14:20:51","date_gmt":"2018-08-13T14:20:51","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=15626"},"modified":"2018-08-13T14:20:51","modified_gmt":"2018-08-13T14:20:51","slug":"pelota-de-trapo-pelota-de-carey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/pelota-de-trapo-pelota-de-carey\/","title":{"rendered":"Pelota de trapo, pelota de carey"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reinaldo Spitaletta, Bello, agosto de 2018<\/strong><\/p>\n<p>Muy de vez en cuando se apelaba al expediente, quiz\u00e1 m\u00e1s pr\u00e1ctico que imaginativo, aunque se torn\u00f3 en otras partes lugar com\u00fan, de hacer pelotas de medias de mujer rellenas de retazos. Era un recurso de af\u00e1n que resolv\u00eda una necesidad: tener un bal\u00f3n o cosa que se le pareciera para jugar un partido en el bald\u00edo, en la calle o donde fuera posible ejercer las maravillas del f\u00fatbol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La pelota de trapo, que m\u00e1s en geograf\u00edas fuera de Antioquia tuvo una particular atracci\u00f3n entre la muchachada, por estas coordenadas se convirti\u00f3 en un modo del \u201cdesvare\u201d. Hab\u00eda, claro, materia prima al uso. Desperdicios de las textileras y las ya \u201cdespistadas\u201d medias de mam\u00e1, la t\u00eda o alguna monja de familia. Me parece que no era masiva. Por otra raz\u00f3n: abundaban las cacharrer\u00edas y era posible, en ellas, tan variopintas, conseguir las ya famosas \u201cpelotas de carey\u201d, que hasta ten\u00edan una vieja canci\u00f3n que las ensalzaba: \u201cLas pelotas, las pelotas, las pelotas de carey \/ son las mismas en La Habana, en Jap\u00f3n o Camag\u00fcey\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como par\u00e9ntesis, podr\u00eda anotarse que en Bello, Antioquia, los muchachos de los cincuentas o tal vez de antes, dise\u00f1aron una \u201cimaginativa\u201d parodia de aquella guaracha cubana que ten\u00eda variaciones sobre el mismo tema (\u201cLas pelotas, las pelotas, las pelotas de carey \/ a treinta las del perro y a cincuenta las del buey\u2026\u201d) y entonces se la aplicaron a Gardel, muerto en Medell\u00edn el 24 de junio de 1935: \u201cLas pelotas, las pelotas, las pelotas de Gardel \/ las dejaron en Antioquia pa\u00b4tener recuerdos de \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta digresi\u00f3n sirve para agregar que la pelota de trapo tuvo una suced\u00e1nea en Medell\u00edn y alrededores con las de carey, m\u00e1s duras que adobe, que atiborraron de emociones a granel las calles y mangas, porque, como es de suponer, no era f\u00e1cil conseguir un bal\u00f3n de cuero, con vejiga y todo. No estaba\u2014como se advert\u00eda por ciertas escaseces\u2014, el palo pa\u2019 cucharas. Y hab\u00eda que ser recursivos o, al menos, conseguir menos dinero del que costaba un bal\u00f3n inflable, de aquellos que hab\u00eda que meterle a la fuerza la \u201ctripa\u201d y ponerles \u201cruana\u201d. Una odisea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y m\u00e1s que las medias rellenas, la pelota de carey se volvi\u00f3 s\u00edmbolo de congregaci\u00f3n, de disputa futbolera, de acontecimiento urbano dichoso. Estrella de la cuadra y de los muchachos que la pateaban, o, mejor dicho, algunos con clase infinita, la acariciaban. As\u00ed que tantas veces hab\u00eda que \u201chacer vaca\u201d para comprarla en el almac\u00e9n de do\u00f1a Roc\u00edo, en la cacharrer\u00eda de don Pedro o ir hasta las muy bien surtidas cacharrer\u00edas de Guayaquil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El infinito mundo callejero se agrandaba con los \u201cpicados\u201d que se jugaban con una pelota amarilla, roja o verde, que rodaba, pegaba contra puertas y paredes, golpeaba ventanas y estremec\u00eda de rabia a las se\u00f1oras. s\u00ed, c\u00f3mo no, las mismas que llamaban a la \u201cbola\u201d, \u201cla patrulla\u201d, la \u201cchota\u201d, para que la polic\u00eda apareciera de s\u00fabito y las decomisara. Por eso era preferible, ir hasta los retirados potreros a jugar los cotejos eternos, que a veces hab\u00eda que terminarlos con la inequitativa ley de \u201cel que haga el \u00faltimo gol, gana\u201d. Hubiera sido m\u00e1s gozoso haber dicho: \u201cel pen\u00faltimo gol\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" class=\"\" src=\"https:\/\/pics.filmaffinity.com\/pelota_de_trapo-662083549-large.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para pelota de trapo pelicula\" border=\"0\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Cartel del filme argentino Pelota de trapo, con Armando Bo.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una historia que circul\u00f3 en la ciudad, hace muchos a\u00f1os, y que a m\u00ed me la cont\u00f3 el finado Felipe Mora, dec\u00eda que en el Teatro Laika, de Aranjuez, los muchachos esperaron casi una eternidad para poder ver la famosa pel\u00edcula <em>Pelota de trapo<\/em>, con Armando Bo, y el guion del muy reconocido periodista uruguayo Borocot\u00f3, estrella de la revista <em>El Gr\u00e1fico<\/em>, de Argentina. Un domingo, con una fila infinita, la expectativa creci\u00f3. Los que pudieron entrar temblaban de la emoci\u00f3n. Comenz\u00f3 el filme, pero, de pronto, algo fall\u00f3. \u201cOperador, solt\u00e1 al pelado\u201d, se grit\u00f3 en colectivo. Y nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se prendieron las luces, se volvieron a apagar, pero la pel\u00edcula no rodaba, no se proyectaba. Hab\u00eda inquietud general. Y entonces se inici\u00f3 el corito celestial de los hijueputazos. Sobre la pantalla cayeron frutas de mango y hasta empanadas a medio morder. La bombardearon con cuzcas de cigarrillo. Y se arm\u00f3 una asonada. Se quebr\u00f3 la silleter\u00eda. Y aquellos concurrentes, frustrados, no pudieron ver <em>Pelota de trapo<\/em>, sobre un ni\u00f1o apodado el <em>Comeu\u00f1as<\/em>, que quer\u00eda convertirse en una rutilante estrella de f\u00fatbol.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y aunque a veces uno rellenaba medias, ya no de mujer sino de hombre, con peri\u00f3dicos y pedazos de camisas viejas, lo m\u00e1s recursivo era que, entre varios, compraran la pelota de carey, que, de no sufrir persecuciones y ca\u00eddas accidentales en casas del vecindario, duraba mucho tiempo y resist\u00eda maltratos y otros abusos. Y de tal modo, en d\u00edas en que un bal\u00f3n era objeto de lujo, la descastada pelota satisfac\u00eda las ganas de jugar un partido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se recuerda que, ya en la vejez dolorosa de una pelota de carey, no faltaba, cuando ya estaba rajada, que se rellenara de piedras y se hiciera la simulaci\u00f3n de estar jugando. Se dejaba de pronto, como al desgaire, en alg\u00fan lugar de la calle y se le gritaba a alg\u00fan desprevenido transe\u00fante que la chutara. El resultado era de risotada general y, en ocasiones, de tener que salir corriendo ante la ira del que ca\u00eda en la treta de la muchacher\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hubo un tiempo feliz en que las calles y las mangas, como estadios, se animaron hasta el \u00e9xtasis con los encuentros futboleros que ten\u00edan a la pelota de carey como su m\u00e1s exquisita invitada. Despu\u00e9s, el bal\u00f3n de aguja, la reemplaz\u00f3, hasta producir, no se sabe cu\u00e1ndo, su extinci\u00f3n en el paisaje citadino. En la memoria de viejas generaciones, la pelota de carey se qued\u00f3 como una suerte de musa, que inspir\u00f3 a miles de muchachos en la pr\u00e1ctica colectiva y solidaria de un partido de f\u00fatbol y en la maravillosa celebraci\u00f3n de un gol.<\/p>\n<figure class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/vozed.org\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/ninos_futboljpg.jpg\" alt=\"Resultado de imagen para balon futbol potrero\" border=\"0\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">La pelota, el potrero, el f\u00fatbol&#8230;<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reinaldo Spitaletta, Bello, agosto de 2018 Muy de vez en cuando se apelaba al expediente, quiz\u00e1 m\u00e1s pr\u00e1ctico que imaginativo, aunque se torn\u00f3 en otras partes lugar com\u00fan, de hacer pelotas de medias de mujer rellenas de retazos. 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