{"id":14823,"date":"2018-04-03T18:56:48","date_gmt":"2018-04-03T18:56:48","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=14823"},"modified":"2018-04-03T18:56:48","modified_gmt":"2018-04-03T18:56:48","slug":"un-texto-de-emilio-yunis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/un-texto-de-emilio-yunis\/","title":{"rendered":"Un texto de Emilio Yunis"},"content":{"rendered":"<p><strong>Pr\u00f3logo del libro <em>Evoluci\u00f3n o Creaci\u00f3n<\/em> (2001), Editorial Planeta Colombiana S. A.,\u00a0Bogot\u00e1 D.C., 2 de abril de 2018<\/strong><\/p>\n<p>La historia de la cultura privilegia varios momentos como cruciales, aquellos responsables de un giro espectacular en la historia de los hombres. La invenci\u00f3n de la agricultura, indispensable para la vida sedentaria y la organizaci\u00f3n de la familia, figura en primer lugar; Cop\u00e9rnico y luego Galileo, responsables de la primera ca\u00edda cuando establecen que la Tierra no es el centro del universo, que gira como un sat\u00e9lite alrededor del Sol, es otro; el viaje de Crist\u00f3bal Col\u00f3n a las Indias y el \u00abdescubrimiento\u00bb del Nuevo mundo, se saluda como el gran acontecimiento con implicaciones de todo tipo: la redondez de la Tierra echa por el suelo las teor\u00edas hasta entonces aceptadas de una superficie plana que terminaba en un abismo insondable; el hallazgo de la fauna y la flora deslumbrante del tr\u00f3pico plantea interrogantes mayores, que se multiplicaron y a\u00fan est\u00e1n vigentes, a prop\u00f3sito de la variedad y cantidad de seres humanos que poblaban las tierras reci\u00e9n descubiertas; las organizaciones culturales que interrogaron y desafiaron a las existentes en Europa, que a\u00fan lo hacen, cuando el Viejo Mundo no ha dejado de exhibir los mismos problemas que origin\u00f3 por aquel entonces: exclusiones, segregaciones, racismos, fundamentalismos.<\/p>\n<p>Si Europa debi\u00f3 considerar entonces que no era el centro de la Tierra, que sus habitantes no eran los \u00fanicos, que ten\u00edan compa\u00f1\u00eda, la obra de Charles Darwin hace ciento cincuenta a\u00f1os reconoc\u00eda la diversidad humana y biol\u00f3gica como un hecho fundamental para la comprensi\u00f3n de la vida y de su evoluci\u00f3n. Lograba por esa v\u00eda interrogar a la humanidad y cuestionar el origen de la vida, desafiaba la teor\u00eda de la creaci\u00f3n. A partir de entonces, para Darwin y sus seguidores, todo lo extranatural, lo sobrenatural estar\u00eda excluido del pensamiento de los hombres, de aquellos que comulgaran con la teor\u00eda darwinista; el hombre estaba solo con sus semejantes para construir la explicaci\u00f3n del porqu\u00e9 de su existencia, de su origen y de su destino, no deb\u00eda pedir ayuda, con herramientas creadas s\u00f3lo por \u00e9l deb\u00eda responder a todos los interrogantes.<\/p>\n<p>De todas las maravillas y asombros que en su ascenso el hombre hab\u00eda creado, todas del orden sobrenatural, es \u00e9l mismo quien inicia su desvelamiento con el ascenso del saber, desvelamiento que no ocurr\u00eda sin un sobresalto espectacular. Se le opone siempre el convencimiento de que lo que se tiene es v\u00e1lido, no est\u00e1 sujeto a sobresaltos, los traumatismos hay que evitarlos.<\/p>\n<p>Como dice Naisbitt, Darwin sac\u00f3 la evoluci\u00f3n de las manos de Dios, pero no la puso en las manos de los hombres. El azar es referente obligado en la teor\u00eda de Darwin. Con el advenimiento de la Biolog\u00eda Molecular y la secuencia del genoma y de los genomas, el azar pasa a las manos de los hombres.<\/p>\n<p>En auxilio de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, formulada por Darwin, vino la teor\u00eda de la herencia, la base f\u00edsica de la herencia; sin ella, estaba coja. Lo parad\u00f3jico es que se formul\u00f3 y defendi\u00f3 con una falsa concepci\u00f3n de la herencia, la misma que desde la antigua Grecia hab\u00eda viajado inc\u00f3lume a trav\u00e9s de muchos, muchos siglos. Gregor Mendel merece por ello tambi\u00e9n el t\u00edtulo de un nuevo descubridor; el monumento que empieza a construir ser\u00e1 uno de los m\u00e1s s\u00f3lidos de la historia humana, descubrimiento que suministra las bases para entender en un mismo movimiento la constancia de los seres vivos, la posibilidad de cambio, la permanencia e invariabilidad de ellos y la esplendorosa diversidad de las formas vivas. Es este juego el que constituye la f\u00f3rmula m\u00e1s creadora, a\u00fan no explorada por completo en todas sus dimensiones; es esa unidad \u2012unidad a pesar de estar constituida por dos elementos en apariencia contrapuestos, permanencia y cambio, conservaci\u00f3n y variaci\u00f3n, constancia y diversidad\u2012 la que har\u00e1 de la Biolog\u00eda, de la Gen\u00e9tica y de la evoluci\u00f3n, un planteamiento \u00fanico, y de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica sobre los seres vivos, algo excepcional.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 de los seres humanos nacen siempre humanos; de las mariposas, mariposas; de las orqu\u00eddeas, orqu\u00eddeas; de los ratones, ratones? Pero, tan importante como la pregunta anterior, \u00bfpor qu\u00e9 existe la diversidad dentro de una misma especie?, lo que quiere decir, \u00bfpor qu\u00e9 afirmamos que todos los seres humanos somos diferentes, con excepci\u00f3n de los gemelos univitelinos, y por qu\u00e9 se diferencian las especies?<\/p>\n<p>La primera afirmaci\u00f3n con la que hay que contar es que la mol\u00e9cula de \u00e1cido desoxirribonucleico (ADN) es la invariable fundamental, la primera. La vida que conocemos se fundamenta en el ADN, com\u00fan a todos los organismos vivos, y en las prote\u00ednas, cuya construcci\u00f3n es ordenada por los c\u00f3digos gen\u00e9ticos, por la informaci\u00f3n contenida en el ADN. Aun en el caso de la existencia de algunas formas de vida basadas en \u00e1cido ribonucleico (ARN), forma natural de algunos virus, su multiplicaci\u00f3n est\u00e1 mediada por un paso enzim\u00e1tico que las convierte transitoriamente en ADN. Esta afirmaci\u00f3n inicial, la constancia del ADN, es el primer argumento para afirmar la validez de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Gregor Mendel estableci\u00f3 desde mediados del siglo XIX que el gen es portador invariante de los rasgos hereditarios. Esta formulaci\u00f3n, que se conoce en Gen\u00e9tica como la que establece que los genes son unidades definidas, discretas, que no se mezclan, ech\u00f3 por tierra lo que durante siglos se aceptaba, la herencia aditiva y directa de los progenitores a sus descendientes.<\/p>\n<p>Seguimos con la invariabilidad, ahora para destacar el siguiente paso, despu\u00e9s del gran aporte de Morgan y otros al dotar a la herencia de una base cromos\u00f3mica. Estos avances llevaron a establecer una base f\u00edsica para los genes, una ubicaci\u00f3n lineal en los cromosomas, distancias entre unos y otros con la posibilidad de la recombinaci\u00f3n, e iniciaron la mutag\u00e9nesis experimental, la inducci\u00f3n de mutaciones gen\u00e9ticas por rayos X, con lo que quedaba claro que se pod\u00eda inducir la variabilidad, el cambio.<\/p>\n<p>Con los trabajos de Avery y MacLeod se inicia la etapa de la identificaci\u00f3n qu\u00edmica de los genes, se establece que los fenotipos, en verdad la producci\u00f3n de enzimas, dependen de los genes. Cristaliza el per\u00edodo en el que un gen es equivalente a la producci\u00f3n de una enzima.<\/p>\n<p>Pero la mayor trascendencia se tiene con el trabajo de Watson y Crick, que define la estructura de la mol\u00e9cula de ADN y demuestra por qu\u00e9 cumple con los criterios fundamentales para considerarla como la mol\u00e9cula de la herencia. De este trabajo debemos destacar la fidelidad de la mol\u00e9cula para copiarse a s\u00ed misma, de nuevo la no variabilidad, lo que se asegura porque su estructura est\u00e1 dada como una doble h\u00e9lice donde cada cadena es complementaria de la otra, cada cadena le sirve de molde, de patr\u00f3n a la nueva que se va a sintetizar. Es esa misma fidelidad, que llamamos <em>extrema<\/em>, pero no absoluta, la que permite que se produzcan errores. Hay que recordar que se trata de un sistema molecular, m\u00e1s all\u00e1 de lo microsc\u00f3pico, y que esos errores se pueden perpetuar, es decir, que una vez se presentan, la mol\u00e9cula los incorpora, se replica con ellos, y los trasmite a las nuevas mol\u00e9culas de ADN.<\/p>\n<p>Las mutaciones son una fuente infinita de variabilidad gen\u00e9tica y, de acuerdo con el postulado darwinista, este paso depende s\u00f3lo del azar, es producto s\u00f3lo contingente. Esta noci\u00f3n es de gran importancia, es un punto central de la teor\u00eda evolutiva, desarrollada, como se sabe, por los neodarwinistas, y es tambi\u00e9n la que origina las mayores dificultades para su aceptaci\u00f3n, la que produce los mayores traumatismos. Como dice Monod, \u00abnosotros nos queremos necesarios, inevitables, ordenados desde siempre. Todas las religiones, casi todas las filosof\u00edas, una parte de la ciencia, atestiguan el incansable, heroico esfuerzo de la humanidad negando desesperadamente su propia contingencia\u00bb.<\/p>\n<p>El primer paso en la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural es la variabilidad, que hoy podemos llamar <em>variabilidad de los genomas<\/em>, y el segundo es la selecci\u00f3n propiamente dicha. El primero se da por completo al azar, es la contingencia pura, no es coincidente, no es teleon\u00f3mico, no tiene gu\u00eda alguna. El azar no est\u00e1 excluido sino vigente a plenitud en el pensamiento darwinista. Otra cosa ocurre, por ejemplo, en el universo del matem\u00e1tico Laplace, donde por definici\u00f3n el azar est\u00e1 excluido, no existe. Cualquier hecho coincidente, fortuito, sin que lo gu\u00ede ninguna fuerza, se convierte en necesario. Ten\u00eda que ocurrir \u00a1por necesidad! Puede ser el argumento t\u00edpico para aquellos que sostienen la existencia de la predestinaci\u00f3n o del destino a secas. La muerte tr\u00e1gica y casual de una persona se afirma como producto del destino, estaba escrita, era ineludible, le tocaba. De esta manera, la argumentaci\u00f3n del destino como algo que determina el curso de los hombres y de la historia nos hace marionetas de hechos coincidentes, presentados como necesarios, porque \u00abnosotros nos queremos necesarios, inevitables, ordenados desde siempre\u00bb.<\/p>\n<p>Con la entrada en escena de la mutaci\u00f3n, el panorama evolutivo integraba el elemento faltante, el sost\u00e9n indispensable para la selecci\u00f3n natural, el que le permitir\u00eda explicar, adem\u00e1s, por qu\u00e9 dos especies separadas geogr\u00e1ficamente, terminan diferenci\u00e1ndose una de la otra. Permiti\u00f3, adem\u00e1s, desplazar el inter\u00e9s de los individuos hacia la poblaci\u00f3n. Si se toma desde el \u00e1ngulo de los individuos, una mutaci\u00f3n es un hecho fortuito, tanto que para una sola bacteria es del orden de 10<sup>-6<\/sup> a 10<sup>-8<\/sup>, lo que se multiplica si consideramos que un cultivo bacteriano tiene con facilidad millones de ejemplares, o que en una peque\u00f1a cantidad de agua estancada son millones los ejemplares que pueden encontrarse. El genoma del humano, sabemos hoy, tiene entre treinta y cuarenta mil genes activos, y para algunos la tasa de mutaci\u00f3n es de 10<sup>-4<\/sup> a 10<sup>-5<\/sup>. Si se considera a toda la poblaci\u00f3n humana, con el n\u00famero de generaciones celulares en cada l\u00ednea germinal, tenemos una cifra colosal, entre doscientos y dos mil millones de mutaciones en cada generaci\u00f3n, a pesar de que el mecanismo de replicaci\u00f3n del ADN es de gran fidelidad.<\/p>\n<p>En realidad, el caos suscitado con la obra de Charles Darwin ten\u00eda que ser fenomenal. Los m\u00e1s grandes esp\u00edritus de la \u00e9poca no pudieron con ello, y a\u00fan hoy, muchos de los m\u00e1s grandes esp\u00edritus tampoco lo hacen. Recordemos una vez m\u00e1s que Einstein dijo: \u00abDios no juega a los dados\u00bb. La ruptura era y es \u00fanica, y total. Frente a todos los planteamientos que la precedieron y a muchos de los que la sucedieron, la batalla no tiene cuartel. Pi\u00e9nsese tan s\u00f3lo en que todas las religiones existentes pregonan una finalidad inmanente, una teleonom\u00eda, un devenir que est\u00e1 ya anunciado. Y no hay nada m\u00e1s incrustado en la historia de los hombres que hechos como \u00e9stos, aun desde antes del surgimiento de las religiones como tal.<\/p>\n<p>Teor\u00eda de la evoluci\u00f3n y teor\u00eda gen\u00e9tica propinan un golpe mortal a las concepciones de lo innato y de lo adquirido; teor\u00edas que, a pesar de todas las demostraciones en contra, siguen con adeptos a granel, tanto m\u00e1s cuanto que sus mayores cultivadores son los triunfadores, los que est\u00e1n del lado donde todo funciona, todo sale bien, son exitosos en todo sentido. De este discurso de los triunfadores tambi\u00e9n hace parte los despose\u00eddos que, por un giro de la fortuna, por azar, se vuelven triunfadores, o los deportistas que desde la miseria de la infancia y la juventud construyen una carrera de \u00e9xito, casi siempre transitoria, que no termina por reivindicar la dedicaci\u00f3n, la constancia, el trabajo, aun el golpe de suerte, sino que se transforma en una marca del destino, de la predestinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, la teor\u00eda de Darwin con fundamento en la selecci\u00f3n natural, acaba con las tipolog\u00edas, con las esencias, con lo que ataca el coraz\u00f3n de buena parte del pensamiento de Occidente, seg\u00fan el cual la realidad s\u00f3lo puede residir en formas inmutables, invariable por esencia. Ese pensamiento nos acostumbr\u00f3 al manejo de formas esenciales, a la definici\u00f3n de tipolog\u00edas, ahora irreversiblemente derrotado por Darwin y su teor\u00eda.<\/p>\n<p>Si hablamos de evoluci\u00f3n y de Gen\u00e9tica, hablamos de ciencia. \u00bfCu\u00e1ndo se inicia lo que conocemos como ciencia? No tratamos de responder esa pregunta en estos escritos. Afirmamos, como muchos otros, que la ciencia moderna, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica basada en el m\u00e9todo experimental se inicia con Galileo, Bacon lo divulga y lo defiende. La primera revoluci\u00f3n cient\u00edfica se reconoce como predecesora a la Revoluci\u00f3n Industrial, la antecede, le da sentido. Esta \u00faltima irrigar\u00e1 las revoluciones de car\u00e1cter social y pol\u00edtico de la \u00e9poca, dos grandes revoluciones: la de Independencia de Estados Unidos y la Revoluci\u00f3n Francesa. Para entonces, la ciencia no se incrustaba con plenitud en la sociedad, aunque en la \u00e9poca de los inventos, que se daban a granel, y con la reivindicaci\u00f3n del \u00abarte mec\u00e1nico\u00bb, los frutos empezaron a verse, siempre por fuera del \u00e1mbito acad\u00e9mico. El gran auge cient\u00edfico, impulsado por disidentes, que culminar\u00eda en la Revoluci\u00f3n Industrial, se gest\u00f3 por fuera de las academias y de las universidades. Si en un comienzo lograron impulso a trav\u00e9s de la Royal Society, \u00e9sta pronto decay\u00f3, y su papel fue asumido por sociedades rebeldes. Se puede afirmar con Snow que la \u00abcultura tradicional\u00bb no se enter\u00f3 de lo que ocurr\u00eda, o no aplaud\u00eda lo que ve\u00eda. Como en otras oportunidades, mostraba espanto contra todo lo que estaba en camino de modificar lo existente, optaba por retraerse, retirarse, encerrarse en su caja de cristal, desde\u00f1ar los nuevos conocimientos que se adquir\u00edan con fundamento en la pr\u00e1ctica, en la reivindicaci\u00f3n de los oficios, de las artes manuales. Los intelectuales de entonces no entendieron lo que ocurr\u00eda y se retiraban horrorizados, con aversi\u00f3n, de los escenarios; algo similar ocurri\u00f3 con el surgimiento de la ret\u00f3rica, como lo cuenta Le Goff, cuando el retorno a la naturaleza, lejos de las ciudades que surg\u00edan, los marc\u00f3. Ahora eran los lamentos de Blake, de Keats, de Thoreau, de Lawrence y de tantos otros que ve\u00edan caer los primeros velos, descubrir los misterios objeto de contemplaci\u00f3n y fascinaci\u00f3n, horrorizados ante los grandes potenciales que se abr\u00edan al hombre, que comprend\u00eda y empezaba a transformar la naturaleza. El horror surg\u00eda parejo con el desvelamiento de cualquier misterio, de cualquier hecho oculto. A los intelectuales de entonces, y a muchos de hoy, les es imposible comprender que la \u00abmisma llave que abre las puertas del cielo, abre tambi\u00e9n las del infierno\u00bb, como nos cuenta Feynmann; depende de d\u00f3nde te encuentres, si eres un rico y privilegiado de la sociedad, o un pobre y despose\u00eddo, si est\u00e1s conforme con lo que ves, o si quieres transformarlo.<\/p>\n<p>Si se compara lo que ocurr\u00eda entonces con las circunstancias de final del siglo anterior, y con el nuevo siglo, mucha gente, tambi\u00e9n muchos intelectuales, corre espantada ante el gran auge tecnol\u00f3gico que todo parece arrollarlo, y ante los grandes avances de la ciencia, en particular la biol\u00f3gica, que trastorna y transforma todo a su paso. \u00bfHabr\u00e1 excusa si se dice que siempre ha sido as\u00ed? Los pensadores de final del siglo XVII cre\u00edan que estaban en la \u00faltima era del mundo; Jos\u00e9 Saramago, premio Nobel de Literatura, lo dice de una manera diferente y m\u00e1s verdadera: \u00abPertenezco a los \u00faltimos sobrevivientes de una cultura, de una forma de ver la vida\u00bb. Hoy la mayor\u00eda no cree en vaticinios acerca del fin del mundo, sobre el final de los tiempos; grandes grupos, sin embargo, se aprovechan y crecen con el desorden existente, con la p\u00e9rdida de referentes, con la pr\u00e9dica de ausencia de futuro. El siglo XVII y el siglo XVIII refirman el valor del conocimiento, reconocen que la capacidad humana no tiene l\u00edmites, la postraci\u00f3n con la que ven\u00eda el mundo cede ante el \u00edmpetu de las nuevas ideas, de las transformaciones que ocurren, de las grandes innovaciones. Y es que el mundo se transforma en esos siglos, pero no es comparable con la forma en que se da la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica en nuestros d\u00edas. De una manera gr\u00e1fica se puede decir que entonces una persona, en su periodo vital, con las transformaciones que ocurr\u00edan, no cambiaba su mundo, el suyo era el de su padre y ser\u00eda el de sus hijos; ahora ese mismo per\u00edodo est\u00e1 marcado por cambios radicales, nacemos en un mundo, vivimos en otro diferente y moriremos en otro distinto por completo. Si en el pasado los lamentos por el tiempo ido, la a\u00f1oranza por lo vivido se presentaba, ahora es la constancia es la p\u00e9rdida de valores, la ausencia de referentes, la glorificaci\u00f3n y la nostalgia por lo que fue y ya no es m\u00e1s. Para la literatura y la sociolog\u00eda, para la vida en general, la de cada uno de los integrantes de la familia humana, es el contraste entre la lentitud y la velocidad, entre el tiempo para digerir y asimilar, y la imposici\u00f3n simple y llana de los acontecimientos, es casi la exposici\u00f3n total a los cambios externos impulsados por una tecnolog\u00eda que puede seguir su carrera desbocada.<\/p>\n<p>Invocamos a toda hora los males que nos agobian, y desafiamos la raz\u00f3n cuando decimos que la ciencia y la tecnolog\u00eda son los culpables, insistimos en creer y afirmar que el mal est\u00e1 en las herramientas y no en los operarios y en la forma como trabajan, recalcamos que la tecnolog\u00eda ha deteriorado el medio ambiente y queremos olvidar que es la misma tecnolog\u00eda la que encuentra y seguir\u00e1 encontrando soluciones a esos males, adjudicamos a la ciencia tantas desgracias y no concedemos que sin ella no podr\u00edamos vivir. Si miramos las cosas desde el lado m\u00e9dico, creemos que por descubrir los antibi\u00f3ticos se hizo un mal porque los g\u00e9rmenes desarrollan resistencia a ellos, la diabetes y la enfermedad coronaria son azotes de la humanidad porque se aument\u00f3 la esperanza de vida, nos quejamos en un tiempo de las bajas tasas reproductivas para luego demandar que al corregir la desnutrici\u00f3n y las enfermedades infecciosas aumentamos la poblaci\u00f3n, y clamamos luego por su reducci\u00f3n, queremos vivir m\u00e1s y estamos a punto de sindicar a la ciencia como la responsable de la eventual quiebra de los sistemas de salud, por el aumento de las enfermedades cr\u00f3nicas; la reproducci\u00f3n, con todo lo que oculta, es digna de investigaci\u00f3n, pero luego el asombro se cambia por esc\u00e1ndalo cuando se llega a manipular los gametos y los genes, y nos espantamos cuando se enarbola la bandera que dice que los cient\u00edficos juegan a ser Dios.<\/p>\n<p>Defendemos que siempre se debe mantener una actitud cr\u00edtica frente a cada nuevo avance en el conocimiento y en torno a su aplicaci\u00f3n, pero consideramos como algo necesario el avance del conocimiento en todos los frentes, no importa qu\u00e9 encuentre a su paso; defendemos y denunciamos cualquier intento por frenar la libertad de investigaci\u00f3n, pero postulamos la responsabilidad de los hombres de ciencia y la de los investigadores en las empresas en las que se comprometen.<\/p>\n<p>El mal del alma moderna, el malestar en la cultura, la tragedia del hombre est\u00e1 en la imposibilidad de aceptar sus propios poderes, los que le confiere el conocimiento objetivo de la totalidad de lo que lo rodea en la naturaleza, sin recurrir a teleonom\u00edas, sin recurrir a destinos predeterminados, sin recurrir a causas \u00faltimas. Si antes del advenimiento de la ciencia como cuerpo de conocimientos y de demostraciones, la angustia rodeaba al hombre al no poder explicarse lo que suced\u00eda y ve\u00eda, su angustia hoy se exacerba y no puede suscribir que el reto lo acept\u00f3 y lo cumple \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Se acepta que la ciencia lleg\u00f3 a la sociedad para no abandonarla, se volvi\u00f3 indispensable, tanto como lo es Al\u00e1 para el creyente musulm\u00e1n, como dir\u00eda Hobsbawm. La sociedad depende de la ciencia y la tecnolog\u00eda, es necesaria, pero no ha conquistado las almas de sus integrantes.<\/p>\n<p>Hasta finales del siglo XIX la gente com\u00fan no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con los triunfos de la ciencia. En el \u00faltimo tercio de ese siglo y comienzos del siguiente, ocurre un cambio radical con la aparici\u00f3n del autom\u00f3vil, la aviaci\u00f3n, la radio, el cinemat\u00f3grafo. Tambi\u00e9n aparecen la relatividad, La F\u00edsica Cu\u00e1ntica, la Gen\u00e9tica. Muy poca gente pod\u00eda entrever las implicaciones de estos avances. Cuando en 1939 se descubri\u00f3 la F\u00edsica Nuclear, muchos dudaban de sus aplicaciones, entre ellos el mismo Bohr. Cuatro a\u00f1os antes de su muerte, Rutherford dijo que no cre\u00eda que la energ\u00eda del n\u00facleo pudiera liberarse; nueve a\u00f1os despu\u00e9s la primera pila empezaba a funcionar en Chicago. El c\u00e9lebre texto de Alan Turing de 1935, con los fundamentos de la moderna teor\u00eda inform\u00e1tica, pas\u00f3 inadvertido salvo para un pu\u00f1ado de matem\u00e1ticos. Es en el \u00faltimo tercio del siglo XX cuando ocurre el gran salto tecnol\u00f3gico, y con \u00e9l, la nueva revoluci\u00f3n cient\u00edfica. A partir de entonces los tiempos de conversi\u00f3n de los \u00e9xitos de laboratorio a tecnolog\u00eda se vuelven casi inmediatos. Hoy incluso se anticipan, y la misma tecnolog\u00eda genera su propio conocimiento.<\/p>\n<p>Hace diez a\u00f1os dec\u00edamos que la ciencia apenas ten\u00eda, para el com\u00fan de la gente, vigencia de superficie, su valor era epid\u00e9rmico; debajo de esa envoltura sigue el mismo oscurantismo, el mismo deseo de mantener lo oculto, lo misterioso, la magia. Las sociedades modernas aceptan las riquezas y los poderes que la ciencia genera, pero no aceptan la ense\u00f1anza profunda que contiene, el poder de desvelar todo lo oculto, el placer de comprender todo lo que antes se ve\u00eda como misterio. Se la combate porque hace p\u00fablico lo que siempre ha sido privado, vuelve profano lo que hasta ahora se consideraba sagrado. La ciencia pregona la validez del conocimiento objetivo y objetivable en cuanto es objeto de demostraci\u00f3n. Los otros aprovechan el desarrollo de la ciencia, gozan con la abundancia derivada de ella, aumentan su periodo vital, pero le son hostiles en cuanto a su fundamentaci\u00f3n y significado.<\/p>\n<p>Los desgarramientos del hombre moderno pueden tener una buena base de explicaci\u00f3n en su rechazo al sacrilegio que suponen los desvelamientos \u2012de los cuales es responsable la ciencia\u2012, en el juicio que hace a las esencias y fundamentalismos, en el hecho de que la ciencia ilumina, da vida, suministra un ejemplo de lo que son nuevos valores humanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo del libro Evoluci\u00f3n o Creaci\u00f3n (2001), Editorial Planeta Colombiana S. A.,\u00a0Bogot\u00e1 D.C., 2 de abril de 2018 La historia de la cultura privilegia varios momentos como cruciales, aquellos responsables de un giro espectacular en la historia de los hombres. La invenci\u00f3n de la agricultura, indispensable para la vida sedentaria y la organizaci\u00f3n de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14824,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-14823","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/moir.com.co\/web\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/emilioyunis2.png?fit=484%2C272&ssl=1","jetpack-related-posts":[{"id":6532,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-enigma-de-copernico\/","url_meta":{"origin":14823,"position":0},"title":"\u201cEl enigma de Cop\u00e9rnico\u201d*","author":"admin","date":"mayo 13, 2012","format":false,"excerpt":"Cualquiera de nosotros se ha admirado ante el bello espect\u00e1culo de un cielo nocturno adornado con miles de puntos brillantes. 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