{"id":13806,"date":"2017-11-13T17:06:12","date_gmt":"2017-11-13T17:06:12","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=13806"},"modified":"2017-11-13T17:06:12","modified_gmt":"2017-11-13T17:06:12","slug":"el-herbario-de-los-600-000-tesoros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-herbario-de-los-600-000-tesoros\/","title":{"rendered":"El herbario de los 600.000 tesoros"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ignacio Mantilla*, El Espectador, Bogot\u00e1 D.C., 10 de noviembre de 2017<\/strong><\/p>\n<p>La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una sobria ceremonia que, adem\u00e1s de conmemorar los 81 a\u00f1os de creaci\u00f3n del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, ten\u00eda como prop\u00f3sito central presentar dos nuevas especies de plantas de la familia <em>Araliaceae<\/em>, del g\u00e9nero <em>Schefflera<\/em>, que fueron encontradas en Santander, m\u00e1s espec\u00edficamente en el municipio de Onzaga, por el profesor Orlando Rivera, investigador del instituto, las cuales, como sus estudios se\u00f1alaron, son visibles en zonas de transici\u00f3n entre subp\u00e1ramos y bosques altoandinos de roble. A\u00fan no conocemos todas las propiedades de estas plantas, pero tal tarea es parte de la investigaci\u00f3n y seguramente escucharemos de estos ejemplares en los pr\u00f3ximos d\u00edas.<\/p>\n<p>Uno de estos nuevos ejemplares de nuestra rica flora colombiana fue entregado al Herbario Nacional Colombiano, a cargo del Instituto de Ciencias Naturales, como su ejemplar n\u00famero 600.000.<\/p>\n<p>En el ambiente del evento se hizo m\u00e1s visible la petici\u00f3n que connotados cient\u00edficos han hecho a la sociedad para dejar de ver la naturaleza como un veh\u00edculo o como una v\u00eda mediante la cual nos abastecemos de algunas necesidades b\u00e1sicas o creadas. Nos han insistido en la urgencia de comprender la importancia de dejar de depredar a los dem\u00e1s seres vivos, pues de no hacerlo, advierten, no nos quedar\u00e1 mucho tiempo de existencia como especie.<\/p>\n<p>A los cient\u00edficos no los mueven intereses mezquinos y materialistas; la curiosidad es principalmente el verdadero motor de su actuar. En Colombia tenemos el excelente ejemplo de cient\u00edficos y naturalistas como Francisco Jos\u00e9 de Caldas y Julio Garavito, pero no podr\u00eda dejar de hacer menci\u00f3n del sacerdote jesuita Enrique P\u00e9rez Arbel\u00e1ez, a quien los bi\u00f3logos colombianos conocen muy bien. Luego de una rigurosa formaci\u00f3n en Europa, P\u00e9rez Arbel\u00e1ez regres\u00f3 interesado en estudiar la flora de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del 30 del siglo pasado fund\u00f3 y fue el primer director del Herbario Nacional Colombiano y en 1935 impuls\u00f3 el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional. A lo largo de su vida, este cient\u00edfico continu\u00f3 tejiendo una red de conocimiento y trat\u00f3 de recuperar los esfuerzos de sus pares en el pasado, y con ese fin viaj\u00f3 constantemente al Real Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Madrid.<\/p>\n<p>P\u00e9rez Arbel\u00e1ez fue, adem\u00e1s, uno de los miembros fundadores de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, F\u00edsicas y Naturales. En realidad, hasta su muerte fue un extraordinario divulgador cient\u00edfico y dej\u00f3 un gran legado para los estudiosos de hoy.<\/p>\n<p>La labor de P\u00e9rez Arbel\u00e1ez es heredera a su vez de la Real Expedici\u00f3n Bot\u00e1nica de Jos\u00e9 Celestino Mutis y de los esfuerzos investigativos que en el campo de la bot\u00e1nica y el estudio de la naturaleza realiz\u00f3 la Comisi\u00f3n Corogr\u00e1fica encabezada por el primer rector de la Universidad Nacional de Colombia, Manuel Anc\u00edzar.<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca son conocidas las diversas aplicaciones, no s\u00f3lo m\u00e9dicas e industriales, sino tambi\u00e9n culturales y populares, que se les da a las plantas en el pa\u00eds. Desde aliviar los dolores en los casos m\u00e1s contingentes, hasta connotaciones m\u00e1gicas para \u201cconocer el amor de la vida\u201d.<\/p>\n<p>Probablemente, la <em>Araliaceae<\/em>, de la familia de las mano de oso, no pueda \u201cligar\u201d al ser querido, pero su verdadero potencial a\u00fan est\u00e1 por comprenderse a plenitud a trav\u00e9s de pruebas cient\u00edficas que nos permitan entender su complejidad y su funci\u00f3n social, porque un importante papel de la ciencia es buscar la soluci\u00f3n a los problemas pr\u00e1cticos y dar a conocer al p\u00fablico sus resultados para que sean puestos a beneficio de la sociedad en general, y las directivas del Herbario Nacional Colombiano lo han entendido muy bien, permitiendo que cientos de investigadores puedan acceder de forma controlada y responsable a las muestras que all\u00ed se albergan.<\/p>\n<p>Aliento a quienes trabajan en esta importante apuesta cient\u00edfica para seguir trabajando activamente por el bienestar ambiental del pa\u00eds, que es al mismo tiempo el bienestar social. Sin el conocimiento de nuestra riqueza natural y ambiental, nuestra naci\u00f3n est\u00e1 condenada a la dependencia y a un lugar rezagado entre las econom\u00edas del mundo. Pero este conocimiento, esta relaci\u00f3n con la naturaleza y con las plantas, no pueden ser depredadores ni utilitaristas, sino que deben velar por la prolongaci\u00f3n de los recursos de forma sostenida.<\/p>\n<p>Conservar y fortalecer la labor del Herbario Nacional Colombiano es una tarea apremiante, no s\u00f3lo por su legado cultural, sino porque adem\u00e1s contiene un saber crucial para el conocimiento de nuestra riqueza ambiental, el aprovechamiento m\u00e9dico de las propiedades de las plantas y su relaci\u00f3n con el resto del mundo f\u00edsico. Pensemos que el fin del conflicto armado con las Farc ha tra\u00eddo la posibilidad de explorar diversas zonas del pa\u00eds que antes estaban vedadas para la ciencia. Seguramente encontraremos nuevas especies que contribuir\u00e1n al bienestar de los colombianos. La paz es la hora de la ciencia; esperemos que el Gobierno Nacional lo pueda comprender.<\/p>\n<p>Hoy, el legado del padre P\u00e9rez Arbel\u00e1ez es cuidado con esmero en el Instituto de Ciencias Naturales de la Facultad de Ciencias de Bogot\u00e1. El Herbario Nacional Colombiano, preservado durante ocho d\u00e9cadas en el instituto, alberga, sin lugar a dudas, una de las colecciones m\u00e1s valiosas que tiene nuestra sesquicentenaria instituci\u00f3n. Este herbario es el m\u00e1s grande e importante del pa\u00eds. Lo sigue en n\u00famero de ejemplares el herbario de la Universidad de Antioquia, que cuenta con cerca de 200.000 muestras.<\/p>\n<p>Poner el sello 600.000 al m\u00e1s reciente ejemplar incorporado, que indica el n\u00famero de plantas perfectamente clasificadas en este emblem\u00e1tico lugar, fue una de esas experiencias que har\u00e1n parte de mis m\u00e1s valiosos y gratos recuerdos de la celebraci\u00f3n de los 150 a\u00f1os de la Universidad Nacional de Colombia, patrimonio de todos los colombianos.<\/p>\n<p><em>* <\/em>Rector, Universidad Nacional de Colombia<em>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ignacio Mantilla*, El Espectador, Bogot\u00e1 D.C., 10 de noviembre de 2017 La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una sobria ceremonia que, adem\u00e1s de conmemorar los 81 a\u00f1os de creaci\u00f3n del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, ten\u00eda como prop\u00f3sito central presentar dos nuevas especies de plantas de la familia Araliaceae, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13807,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[114,76,98],"tags":[],"class_list":["post-13806","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-agro","category-ciencia","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13806","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13806"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13806\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13808,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13806\/revisions\/13808"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13806"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13806"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/moir.com.co\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13806"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}