{"id":13248,"date":"2017-09-04T20:24:35","date_gmt":"2017-09-04T20:24:35","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=13248"},"modified":"2017-09-04T20:24:35","modified_gmt":"2017-09-04T20:24:35","slug":"el-fisico-como-novelista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/el-fisico-como-novelista\/","title":{"rendered":"El f\u00edsico como novelista*"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por: Alan Lightman**<\/strong><\/p>\n<p>Kip Thorne ha escrito unos cuarenta art\u00edculos para el gran p\u00fablico. En 1971, cuando yo tuve la suerte de convertirme en uno de los alumnos de doctorado de Kip, vi un d\u00eda en la oficina de la secretaria una pila de reimpresiones de su art\u00edculo \u00abMuerte de una estrella\u00bb que hab\u00eda ganado un premio para art\u00edculos de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica. Hoy d\u00eda, muchos cient\u00edficos escriben para el gran p\u00fablico, pero en 1972 en n\u00famero era min\u00fasculo. \u00abMuy interesante\u00bb, pens\u00e9 para m\u00ed. \u00abAs\u00ed que Kip est\u00e1 robando parte de su precioso tiempo de investigaci\u00f3n para escribir para el p\u00fablico\u00bb. Tom\u00e9 nota. Revis\u00e9 mi imagen del joven y brillante f\u00edsico de barba roja que llevaba t\u00fanicas africanas, que parec\u00eda trabajar d\u00eda y noche garabateando f\u00f3rmulas en sus hojas de papel blanco liso, que nos dec\u00eda a los atemorizados estudiantes en el primer d\u00eda de clase que le llam\u00e1semos \u00abKip\u00bb, y que se enzarzaba en discusiones cient\u00edficas con personas llamadas Yakov Borisovich Zel\u00b4dovich y Vladimir Braginsky e Igor Novikov. De modo que Kip era tambi\u00e9n un escritor. Tom\u00e9 nota. Mi opini\u00f3n sobre la faceta literaria de Kip se reforz\u00f3 cuando nos devolvi\u00f3 a mi compa\u00f1ero de estudios David Lee y a m\u00ed el borrador de nuestro primer art\u00edculo cient\u00edfico, inundado de tinta roja. Una nota adjunta dec\u00eda: \u00abLa aceptaci\u00f3n de vuestros art\u00edculos, y el impacto que tengan, depender\u00e1n mucho de c\u00f3mo est\u00e9n escritos\u00bb. Me atrever\u00eda a conjeturar que pocos cient\u00edficos, entonces y ahora, hacen comentarios tan detallados y \u00fatiles sobre la calidad de la escritura de sus estudiantes.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca en que era estudiante de doctorado en el grupo de relatividad de Kip, yo ya ten\u00eda un gran inter\u00e9s en escribir. De hecho, desde la infancia hab\u00eda compartido la pasi\u00f3n por las ciencias y las artes. En el instituto constru\u00eda cohetes y tambi\u00e9n escrib\u00eda poes\u00eda. Estos intereses dobles tend\u00edan a dividir a mis amigos en dos grupos, y a menudo yo mismo me sent\u00eda dividido. Aproximadamente siete u ocho a\u00f1os despu\u00e9s de mi doctorado en f\u00edsica te\u00f3rica, mis intereses literarios afloraron y empec\u00e9 a escribir ensayos de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica. El ensayo es un g\u00e9nero extraordinariamente flexible. En el ensayo se puede ser informativo o filos\u00f3fico, personal o po\u00e9tico. Pronto empec\u00e9 a experimentar con el ensayo, ampliando sus l\u00edmites, y escrib\u00ed algunas piezas extra\u00f1as que podr\u00edan llamarse f\u00e1bulas: mitad hechos, mitad ficci\u00f3n, tratando siempre con la ciencia pero de una manera oblicua. La ciencia como met\u00e1fora. La ciencia como una forma de ver el mundo. Hace aproximadamente una d\u00e9cada abandon\u00e9 por completo el terreno firme y entr\u00e9 de lleno en la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana me despert\u00e9 y descubr\u00ed que me hab\u00eda convertido en un miembro de una segunda comunidad. Utilizo aqu\u00ed la palabra \u00abcomunidad\u00bb en un sentido vago, porque la comunidad de escritores es muy diferente de la comunidad de cient\u00edficos. Un cient\u00edfico en activo est\u00e1 en estrecho contacto con docenas de otros cient\u00edficos, suele hacer su investigaci\u00f3n en una universidad o laboratorio entre otros cient\u00edficos, imparte seminarios sobre investigaci\u00f3n reciente, telefonea o escribe e-mails diariamente a otros colegas, intercambia art\u00edculos antes de que se publiquen y asiste a varios congresos cada a\u00f1o. Por el contrario, los escritores trabajan aislados. Las dos organizaciones m\u00e1s importantes de escritores, el PEN Club y la Author\u00b4s Guild, tienen como fin principal el defender los derechos legales y pol\u00edticos de los escritores y conceder premios. La mayor\u00eda de los escritores escriben en casa, solos.<\/p>\n<p>Un novelista puede pasar cinco a\u00f1os trabajando en un libro. Durante estos cinco a\u00f1os podr\u00eda hablar con uno o dos escritores m\u00e1s cada seis meses, hablar con su agente un par de veces, hablar con un editor al cuarto a\u00f1o. Ocasionalmente puede asistir a una feria del libro u ofrecer una sesi\u00f3n de lectura con otros dos escritores. Un novelista vive en el desierto. Sabe de la existencia de otros novelistas principalmente a trav\u00e9s de las huellas ocasionales con que topa, en forma de libros y recensiones. Lee los libros de otros escritores con admiraci\u00f3n y celos, y luego regresa a su celda individual. \u00c9sa es la comunidad de escritores.<\/p>\n<p>Como miembro de estas dos comunidades, tal como son, yo me he sentido fascinado por sus diferentes formas de trabajar, sus diferentes formas de pensar, sus diferentes formas de aproximarse a la verdad. Y, al mismo tiempo, por las similitudes. Boston, donde yo vivo, es una ciudad donde abundan ambos tipos \u2014escritores y cient\u00edficos\u2014 y a veces, cuando viajo en el metro, juego conmigo mismo y trato de identificar a los literatos o a los cient\u00edficos por su aspecto. Ese tipo que mira la oscuridad a trav\u00e9s de la ventana con una expresi\u00f3n de intriga en su rostro, con pantalones verdes a cuadros y camisa de nailon con cuadros escoceses, una funda con cuatro plumas en su bolsillo delantero, un malet\u00edn gastado que deber\u00eda haber sido licenciado hace una d\u00e9cada\u2026, apuesto a que es un f\u00edsico te\u00f3rico. Y ese tipo de la chaqueta de tweed y pana, despeinado y con una cuidada barba de dos d\u00edas, con gesto adusto, un cuaderno en donde garabatea mientras observa atentamente a cada pasajero del tren, que me examina ahora cuando yo le examino a \u00e9l\u2026 apostar\u00eda a que es un escritor\u2026 Pero encuentro que estos estereotipos basados en la apariencia no siempre funcionan. Guardo mi propio cuaderno y calculo cu\u00e1ntos minutos quedan hasta la parada de Kendall Square.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una gran diferencia que he encontrado entre f\u00edsicos y novelistas, o entre cient\u00edficos y artistas en general, se refiere a lo que yo llamar\u00eda \u00abponer nombre a las cosas\u00bb. Hablando en t\u00e9rminos muy generales, los cient\u00edficos tratan de poner nombre a las cosas y los artistas tratan de evitar el dar nombre a las cosas. Hay muchos aspectos en esta diferencia. Describir\u00e9 algunos.<\/p>\n<p>Para dar nombre a un objeto hay que tomarlo, hay que destilarlo y purificarlo, hay que tratar de identificarlo con claridad y precisi\u00f3n. Uno ha puesto una caja encima de \u00e9l y ha dicho: \u00abLo que hay en esta caja es el objeto, y lo que no hay no lo es\u00bb. Por ejemplo, consideremos la palabra \u00abelectr\u00f3n\u00bb, un tipo de part\u00edcula subat\u00f3mica. Por lo que sabemos, todos los tropecientos millones de electrones del universo son id\u00e9nticos. S\u00f3lo hay un tipo de electr\u00f3n. Y para un f\u00edsico moderno la palabra \u00abelectr\u00f3n\u00bb significa una ecuaci\u00f3n concreta, la ecuaci\u00f3n de Dirac con operadores de campo. Esta ecuaci\u00f3n resume de forma cuantitativa y matem\u00e1ticamente precisa todo lo que sabemos sobre los electrones, todas las interacciones, todo lo que ser\u00eda medido por nuestros colisionadores de \u00e1tomos y calibres y magnet\u00f3metros. Las energ\u00edas de los electrones en diversos tipos de \u00e1tomos, las desviaciones y los giros concretos de los electrones debidos a campos el\u00e9ctricos y magn\u00e9ticos concretos, los min\u00fasculos efectos de los electrones y sus antipart\u00edculas que se materializan a partir de la nada y desaparecen de nuevo \u2014todo lo cual puede predecirse de forma precisa con muchas cifras decimales mediante la ecuaci\u00f3n de Dirac con operadores de campo. Se puede discutir este o aquel aspecto de los electrones, si un electr\u00f3n gira como una peonza o se invierte, si est\u00e1 en \u00f3rbita o se cierne inm\u00f3vil, si se dispersa como una onda o se concentra como una semilla de amapola, pero la ecuaci\u00f3n de Dirac da una representaci\u00f3n mucho m\u00e1s precisa y objetiva del electr\u00f3n. En sentido estricto, el nombre de electr\u00f3n se refiere a dicha ecuaci\u00f3n. Los f\u00edsicos modernos conocen y aman la ecuaci\u00f3n de Dirac. Los cient\u00edficos se proponen expresar todos los objetos f\u00edsicos del universo con la misma precisi\u00f3n. Poder nombrar as\u00ed a las cosas da una gran comodidad, una sensaci\u00f3n de poder, una sensaci\u00f3n de control.<\/p>\n<p>A los objetos con los que trabaja el novelista no se les puede dar un nombre. El novelista podr\u00eda utilizar las palabras \u00abamor\u00bb o \u00abmiedo\u00bb, pero estos nombres no resumen ni transmiten mucho al lector. Para empezar, hay mil tipos diferentes de amor: est\u00e1 el amor que uno siente por la madre que le escribe todos los d\u00edas durante el primer mes que pasa fuera de casa en un campamento de verano; est\u00e1 el amor que uno siente por una madre que le da una bofetada cuando llega a casa conduciendo bebido desde el baile, y luego le abraza; est\u00e1 el amor que uno siente por un hombre o una mujer con quien acaba de hacer el amor, el amor que uno siente por un amigo que te llama para apoyarte cuando acabas de separarte de tu mujer. Y muchos m\u00e1s. Pero no son s\u00f3lo los diferentes tipos de amor lo que impide al novelista dar nombre verdaderamente al objeto. Es que la sensaci\u00f3n de amor, la sensaci\u00f3n concreta entre los mil tipos diferentes de amor, el dolor concreto, debe ser mostrado al lector, y no nombrado, pero mostrado a trav\u00e9s de las acciones de los personajes.<\/p>\n<p>Y si el amor se muestra en lugar de ser nombrado, cada lector lo experimentar\u00e1, y lo har\u00e1 a su propio modo. Cada lector disfrutar\u00e1 de sus propias aventuras o desventuras con el amor. El amor significa una cosa para una persona y otra cosa totalmente diferente para otra. Todos los electrones son id\u00e9nticos, pero cada amor es diferente. El novelista no quiere eliminar estas diferencias, no quiere clarificar y destilar el significado del amor de modo que quede un significado \u00fanico, como la ecuaci\u00f3n de Dirac, porque ninguna destilaci\u00f3n semejante podr\u00eda representar el amor. Y cualquier intento de una destilaci\u00f3n semejante destruir\u00eda la autenticidad de las relaciones de los lectores, destruir\u00eda la experiencia creativa y participativa que tiene lugar cuando un buen lector lee un buen libro. En cierto sentido, una novela no est\u00e1 completa hasta que no es le\u00edda por un lector. Y cada lector completa la novela de una forma diferente.<\/p>\n<p>Ahora bien, en este asunto de poner o no poner nombres hay mucho m\u00e1s que la identidad de los electrones frente a las variantes del amor. Incluso un mismo lector cambia de un momento de su vida al siguiente. Su experiencia y su relaci\u00f3n con el mundo cambian y, en consecuencia, el significado de la historia o un personaje o incluso una simple palabra cambian con \u00e9l en el curso del tiempo. Una vez asist\u00ed a una conferencia de la Asociaci\u00f3n del Lenguaje Moderno, que es la suprema organizaci\u00f3n profesional para cr\u00edticos literarios y profesores de ingl\u00e9s, y hab\u00eda una sesi\u00f3n dedicada a la ciencia como literatura. Uno de los profesores se levant\u00f3 y dijo que el texto cient\u00edfico ideal deber\u00eda ser tan conciso, claro y exacto \u2014tratando como lo hace con un mundo de exactitud\u2014 que un lector s\u00f3lo necesitar\u00eda leerlo una vez. Pero el texto literario ideal, tal como una novela, ser\u00eda un texto que un lector tuviera que leer una y otra vez, porque tendr\u00eda las complejidades y ambig\u00fcedades del comportamiento humano, y con cada nueva lectura el lector estar\u00eda en un momento diferente de su vida y apreciar\u00eda cosas diferentes y sacar\u00eda algo nuevo del libro.<\/p>\n<p>Dar\u00e9 otro ejemplo de la diferencia entre poner y no poner nombres. Perm\u00edtanme representar la ciencia por una escritura ensay\u00edstica. Igual que la ciencia, una obra de ensayo adopta un enfoque reduccionista y razonado acerca del mundo. Uno tiene una posici\u00f3n o argumento, estructura su argumento en pasos l\u00f3gicos, amontona hechos y evidencias para convencer a sus lectores de cada afirmaci\u00f3n, y lleva a su lector por una ruta m\u00e1s o menos directa desde cierto punto de partida a un punto final con un conocimiento aumentado. Todos aprendemos que en el ensayo resulta excelente empezar cada p\u00e1rrafo con una sentencia categ\u00f3rica. Una sentencia categ\u00f3rica, en efecto, pone nombre a la idea del p\u00e1rrafo. Empieza por decir al lector lo que va a aprender en el p\u00e1rrafo y c\u00f3mo debe organizar sus ideas.<\/p>\n<p>Pero en la escritura de ficci\u00f3n, una sentencia categ\u00f3rica suele ser fatal, pues la fuerza de la escritura de ficci\u00f3n es emocional y sensual. Uno quiere que su lector sienta lo que uno est\u00e1 diciendo, que lo oiga y lo huela, que sea parte de la escena. Uno quiere que su lector no mire a otro lado, para hacerle ir a ese lugar m\u00e1gico. Cada lector viajar\u00e1 de forma diferente, dependiendo de sus propias experiencias vitales. Decir de entrada al lector c\u00f3mo se supone que debe pensar sobre algo anula el viaje. Y si hay una idea involucrada \u2014y muchas novelas tratan con ideas tanto como con personajes y narraciones\u2014 uno no quiere establecerla directamente, sino dejar que se vaya filtrando lenta y gradualmente, por los bordes, de modo que el lector debe barrer el terreno una y otra vez buscando significado, embrujado. Con una sentencia categ\u00f3rica no se deja lugar para la propia imaginaci\u00f3n y creatividad del lector. La diferencia entre estos dos tipos de escritura puede establecerse en t\u00e9rminos corporales. En la escritura ensay\u00edstica uno quiere llegar al cerebro del lector. En la escritura creativa, uno quiere puentear el cerebro y llegar a las tripas o el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Un patr\u00f3n de pensamiento \u00edntimamente relacionado con poner nombres es la tradici\u00f3n de formular problemas en t\u00e9rminos de preguntas respuestas. Normalmente los cient\u00edficos trabajan buscando problemas interesantes que luego descomponen en partes, cada una de las cuales puede ser dilucidada en t\u00e9rminos de una pregunta precisa con una respuesta precisa. De hecho, una buena parte del juego de la ciencia consiste en plantear un problema con precisi\u00f3n y claridad suficientes para garantizar una soluci\u00f3n. Entonces se construye el mundo, pieza a pieza, a partir de estos problemas solubles. Por ejemplo, un problema cient\u00edfico t\u00edpico podr\u00eda ser: \u00bfc\u00f3mo cambia una estrella con el tiempo? Una pieza de este problema ser\u00eda: \u00bfcu\u00e1l es la estructura de una estrella con una composici\u00f3n qu\u00edmica dada y una presi\u00f3n y densidad dadas en su centro? Este es un problema bien planteado y con una soluci\u00f3n definida. Otra pieza de este problema ser\u00eda: \u00bfcu\u00e1l es la tasa de las reacciones nucleares de una mezcla dada de hidr\u00f3geno y helio gaseosos a una temperatura y densidad dadas? Y as\u00ed sucesivamente. A los cient\u00edficos se les ense\u00f1a desde el principio de su aprendizaje que no deben perder el tiempo en preguntas que no tienen respuestas claras y definidas.<\/p>\n<p>Pero los artistas no suelen preocuparse por la respuesta porque no existen respuestas definidas. Las ideas en una novela o un cuadro son complicadas debido a la intr\u00ednseca ambig\u00fcedad de la naturaleza humana. En realidad, las exquisitas contradicciones e incertidumbres del coraz\u00f3n humano hacen la vida interesante. Son ellas la causa de que las acciones de los personajes de una buena novela puedan debatirse incesantemente, de que reaccionemos visceralmente a Gore o a Bush, de que Dios sostuviera la manzana frente a Eva y luego le prohibiera com\u00e9rsela. Para los artistas hay muchas preguntas interesantes sin respuestas, tales como \u00bfQu\u00e9 es el amor?, o \u00bfSer\u00edamos m\u00e1s felices si vivi\u00e9ramos hasta los 1.000 a\u00f1os?, o \u00bfPor qu\u00e9 nos parece bella una puesta de sol? De hecho, para muchos artistas la pregunta es mucho m\u00e1s importante que la respuesta. Como escribi\u00f3 hace un siglo el poeta Rainer Maria Rilke: \u00abDeber\u00edamos tratar de amar las preguntas mismas, como habitaciones cerradas y como libros que est\u00e1n escritos en una lengua muy extra\u00f1a\u00bb.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Una consecuencia de esta diferencia entre tener o no tener respuestas definidas se manifiesta en el trabajo diario de un cient\u00edfico frente al de un artista. Cuando yo trabajaba en f\u00edsica, a veces quedaba atrapado por un problema cient\u00edfico de modo que no pod\u00eda pensar en nada m\u00e1s; me consum\u00eda de d\u00eda y segu\u00eda por la noche, inclinado sobre la mesa de la cocina con mi pluma y cuaderno de papel blanco mientras el mundo dorm\u00eda. Trabajaba infatigable, electrificado, hasta mucho m\u00e1s all\u00e1 del amanecer.<\/p>\n<p>Como escritor, incluso cuando escribo a gusto, no puedo escribir m\u00e1s de seis horas de un tir\u00f3n. Despu\u00e9s de eso exhausto, y mi visi\u00f3n est\u00e1 nublada por las sutilezas e incertidumbres inherentes del trabajo. Entonces debo esperar a que las palabras cambien y se fijen en la p\u00e1gina y a recuperar mi fuerza.<\/p>\n<p>Pero como cient\u00edfico podr\u00eda estar atrapado durante d\u00edas enteros, d\u00edas sin descanso, porque yo quer\u00eda conocer la respuesta. Quer\u00eda conocer el comportamiento revelador de la materia que cae en espiral a un agujero negro, o la temperatura m\u00e1xima de un gas de electrones y positrones, o lo que queda despu\u00e9s de que un c\u00famulo estelar ha perdido masa lentamente y se ha contra\u00eddo y colapsado. Cuando abordaba un nuevo problema, me sent\u00eda obligado porque sab\u00eda que hab\u00eda una respuesta definida. Sab\u00eda que las ecuaciones conduc\u00edan inexorablemente a una respuesta, una respuesta que nunca antes se hab\u00eda conocido, una respuesta que me estaba esperando. Esa certeza y ese poder, y el intenso esfuerzo que provocan, no pueden encontrarse en la mayor\u00eda de las dem\u00e1s profesiones.<\/p>\n<p>Como persona formada en la ciencia y en las diversas maneras de poner nombre a las cosas he mantenido una lucha constante como escritor de ficci\u00f3n. El gran tira y afloja de mi vida en la escritura, y en mi vida en conjunto, ha sido la tensi\u00f3n entre lo racional y lo intuitivo, lo l\u00f3gico frente a lo il\u00f3gico, la certeza frente a la incertidumbre, lo lineal frente a lo no lineal, lo deliberado frente a lo espont\u00e1neo, lo predecible frente a lo impredecible. Yo experimento esta tensi\u00f3n como un retortij\u00f3n constante en mi est\u00f3mago cuando soy consciente de mi cuerpo, y siempre como una conmoci\u00f3n mental. He aprendido a vivir con esta incomodidad. Realmente puede ser una fuente de fuerza. Con el tiempo he llegado a creer que tanto la certeza como la incertidumbre son necesarias en el mundo. Quiz\u00e1 esta idea sea obvia para la mayor\u00eda de las personas, pero no tan f\u00e1cil de reconocer para alguien formado en las ciencias.<\/p>\n<p>Incluso como escritor, hay una gran diferencia entre no ficci\u00f3n y ficci\u00f3n. Cuando escribo ensayos o informes o art\u00edculos sobre ciencia s\u00e9 que puedo investigar un tema, recopilar mi material, esbozar una presentaci\u00f3n. En resumen, siento que tengo el control. S\u00e9 muy bien d\u00f3nde voy. Cuando escribo ficci\u00f3n no siento que tengo el control. No puedo predecir lo que va a suceder. S\u00e9 que debo dar a mis personajes de ficci\u00f3n la libertad y la vida suficientes para que puedan sorprenderme. Despu\u00e9s de eso, un personaje puede decidir que no le gusta mi argumento. Puede hacer algo que desbarata toda una escena, quiz\u00e1 todo el libro. Gracias por eso, digo yo, y me asombro en silencio. La escritura de ficci\u00f3n me pone nervioso. Me hace feliz, pero nervioso.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed c\u00f3mo una persona desgarrada entre las virtudes de la certeza y la incertidumbre crea un personaje. En mi primer borrador, tengo los perfiles de un personaje. Pero s\u00f3lo los perfiles, porque en realidad un personaje se define a s\u00ed mismo por su forma de actuar en diversas situaciones, y si yo no s\u00e9 por adelantado c\u00f3mo va a actuar un personaje, yo no conozco al personaje. Despu\u00e9s del primer borrador y todas sus sorpresas desagradables, yo tengo una mejor idea del personaje. En mi segundo borrador, con mi conocimiento m\u00e1s profundo, reviso el personaje, mejorando di\u00e1logos que ya no son muy correctos, modificando acciones que ahora parecen inconsistentes. Tras el segundo borrador tengo una comprensi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s profunda del personaje y repito el proceso. De esta manera, el personaje se construye mediante una serie de aproximaciones.<\/p>\n<p>Cuando pienso ahora sobre este m\u00e9todo para desarrollar un personaje, desconf\u00edo. Es demasiado l\u00f3gico. Crear buenos personajes no es mi punto fuerte. Encuentro m\u00e1s f\u00e1cil crear escenas y atm\u00f3sferas. Valoro la originalidad por encima de cualquier cosa. Como cabr\u00eda esperar de alguien formado en la ciencia, las ideas juegan un papel fundamental en mi escritura, pero las ideas, en la ficci\u00f3n, deben ser manejadas como explosivos peligrosos. Las ideas pueden destruir un cuento o una novela cuando los personajes se hacen portavoces del programa intelectual del novelista. Es mejor que las intenciones intelectuales del novelista no irrumpan por la entrada principal, sino que se deslicen silenciosamente por la puerta trasera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora quiero decir algo sobre la base esencial com\u00fan al f\u00edsico y al novelista.<\/p>\n<p>Existe la creencia popular de que los novelistas lo construyen todo y los f\u00edsicos no construyen nada. Ambas ideas son falsas. La inventiva y la imaginaci\u00f3n creativa han sido siempre sello de los buenos f\u00edsicos, tanto como de los buenos novelistas. Por otra parte, los novelistas deben atenerse a cierto corpus de verdades reconocidas sobre la naturaleza humana, igual que los f\u00edsicos deben atenerse a la verdad sobre la naturaleza no humana.<\/p>\n<p>Los f\u00edsicos te\u00f3ricos, en especial, trabajan en un mundo mental. La realidad f\u00edsica se representa mediante modelos simples que pueden ser visualizados, o por ecuaciones matem\u00e1ticas que pueden escribirse en una hoja de papel. Por ejemplo, un f\u00edsico puede imaginar un peso colgado de un muelle, oscilando arriba y abajo, y puede fijar esta imagen mental con una ecuaci\u00f3n. Si la fricci\u00f3n del aire se convierte en un matiz indeseado, imagina simplemente que el peso est\u00e1 en un vac\u00edo. Ning\u00fan peso real colgado de un muelle existe en un vac\u00edo perfecto, pero miles lo hacen en la mente de los f\u00edsicos.<\/p>\n<p>Einstein resaltaba a menudo la importancia de lo que \u00e9l llamaba la \u00ablibre invenci\u00f3n\u00bb de la mente. El gran f\u00edsico cre\u00eda que no podemos llegar a las verdades de la naturaleza s\u00f3lo por la observaci\u00f3n y el experimento. M\u00e1s bien necesitamos crear conceptos, teor\u00edas y postulados de nuestra propia imaginaci\u00f3n, y s\u00f3lo m\u00e1s tarde confrontar estas construcciones mentales con la experiencia.<\/p>\n<p>Una de las mejores ilustraciones de la libre invenci\u00f3n de Einstein en ciencia fue su trabajo sobre la teor\u00eda de la relatividad especial, una teor\u00eda que condujo a conceptos radicalmente nuevos de espacio y tiempo. Dicho trabajo empieza con el sorprendente postulado de que la velocidad medida de un rayo de luz es siempre la misma, independientemente del movimiento del emisor o del observador. Einstein llam\u00f3 \u00abpostulado\u00bb a esta afirmaci\u00f3n porque no hab\u00eda ninguna evidencia experimental que la exigiera. De hecho, casi toda la evidencia experimental suger\u00eda lo contrario. O bien un objeto m\u00f3vil es lanzado, como una bola de b\u00e9isbol, en cuyo caso la velocidad con que pasa frente a un observador depende de la velocidad del lanzador con respecto al observador, o bien viaja como una onda, como una ola en el agua, en cuyo caso la velocidad con que pasa frente al observador depende de la propia velocidad del observador a trav\u00e9s del agua.<\/p>\n<p>El postulado de Einstein sobre la constancia de la velocidad de la luz violaba el sentido com\u00fan. Pero \u00e9l comprendi\u00f3 que el sentido com\u00fan podr\u00eda equivocarse cuando se trataba de velocidades extraordinariamente altas, como la velocidad de la luz, y dio un salto imaginativo con su postulado. Al derivar las consecuencias de su extra\u00f1o postulado encontr\u00f3 que las ideas est\u00e1ndar sobre el tiempo \u2014que el tiempo es absoluto, que un segundo es un segundo\u2014 ten\u00edan que ser revisadas. Aqu\u00ed, una vez m\u00e1s, los experimentos no pod\u00edan haber proporcionado ninguna clave porque las discrepancias en la marcha de los relojes eran demasiado peque\u00f1as para ser medidas. Ciertamente Einstein estaba influido por algunos experimentos sobre electricidad y magnetismo y por conocimiento de que la luz es una onda viajera de energ\u00eda electromagn\u00e9tica, pero ninguno de estos experimentos requer\u00eda su atrevido y creativo postulado.<\/p>\n<p>Un ejemplo m\u00e1s reciente del uso de la invenci\u00f3n en f\u00edsica es la teor\u00eda de cuerdas. Aqu\u00ed, los f\u00edsicos han propuesto que las unidades fundamentales de la naturaleza no son part\u00edculas subat\u00f3micas, como los electrones, sino min\u00fasculas cuerdas unidimensionales. La longitud t\u00edpica de una de estas hipot\u00e9ticas cuerdas primarias es de 10<sup> -33<\/sup> cent\u00edmetros, una cienmillon\u00e9sima de billon\u00e9sima del tama\u00f1o del n\u00facleo de un \u00e1tomo. No hace falta decir que nunca se ha visto ninguna de estas cuerdas incre\u00edblemente peque\u00f1as, ni es probable que se vean. Hay otro detalle sobre las cuerdas: habitan en un universo de al menos nueve dimensiones, seis m\u00e1s que las tres habituales. Nosotros no vemos las dimensiones extra porque est\u00e1n enrolladas en lazos ultramin\u00fasculos.<\/p>\n<p>Cuando Yoichiro Nambu, Holger Nielsen, Leonard Susskind, John Schwarz y Joel Scherk propusieron por primera vez las ideas de las cuerdas a principios de la d\u00e9cada de 1970, estaban haciendo gala de una gran imaginaci\u00f3n. Ellos estaban tratando de comprender las fuerzas b\u00e1sicas de la naturaleza. Pero ning\u00fan hecho experimental requer\u00eda el postulado de cuerdas frente a part\u00edculas, y ciertamente ninguna observaci\u00f3n hab\u00eda sugerido nunca que vivamos en un mundo nonadimensional. La mayor\u00eda de las personas ya tienen suficientes problemas tratando con longitud, anchura y altura. Estos f\u00edsicos estaban siguiendo el m\u00e9todo de Einstein de dejar que sus mentes vuelen libremente, estableciendo postulados, y luego calculando las consecuencias de estos postulados. Hasta la fecha, no sabemos de ning\u00fan experimento capaz de poner a prueba verdaderamente la teor\u00eda de cuerdas. De hecho, la teor\u00eda ni siquiera ha hecho ninguna predicci\u00f3n definida. Pese a todo, algunos de los mejores f\u00edsicos te\u00f3ricos \u2014artistas todos ellos\u2014 est\u00e1n trabajando en la teor\u00eda de cuerdas, creando e inventando en sus cabezas.<\/p>\n<p>Por supuesto, los f\u00edsicos no pueden construir todo, ni siquiera cuando est\u00e1n ideando nuevas teor\u00edas. Ya hay un enorme cuerpo de hechos conocidos sobre el universo f\u00edsico, y estos hechos no pueden ser contradichos. Richard Feynman lo expres\u00f3 muy bien en su librito <em>El car\u00e1cter de la ley f\u00edsica<\/em>: \u00abLo que necesitamos es imaginaci\u00f3n, pero imaginaci\u00f3n encorsetada en una terrible camisa de fuerza. Tenemos que hallar una nueva visi\u00f3n del mundo que coincida con todo lo que se conoce, pero que, en alg\u00fan aspecto, haga predicciones distintas\u2026\u00bb.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>De la misma forma que el f\u00edsico tiene que estar de acuerdo con algunos hechos conocidos cuando est\u00e1 construyendo cosas nuevas, tambi\u00e9n lo tiene que estar el novelista. Pero \u00bfcu\u00e1l es la camisa de fuerza del novelista? Es el gran cat\u00e1logo del comportamiento humano y la psicolog\u00eda del <em>Homo sapiens<\/em>, un cat\u00e1logo que solemos llamar naturaleza humana. \u00c9stos son los hechos de verdad emocional a que debe atenerse el novelista.<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme dar un ejemplo. Supongamos que el novelista ha creado un personaje de unos cuarenta a\u00f1os de edad, casado y con dos ni\u00f1os, un hombre que acaba de asistir con su esposa a una fiesta de Navidad. Este tipo \u2014le llamaremos Gabriel\u2014 no est\u00e1 completamente seguro de s\u00ed mismo. Cuando llega a la fiesta se preocupa porque ha insultado accidentalmente a la hija de la criada. Luego se preocupa por la acogida que pueda tener su discurso de sobremesa. Despu\u00e9s de la fiesta, \u00e9l y su esposa marchan hacia un hotel donde van a pasar la noche. Han dejado a sus hijos con un primo en una ciudad vecina. Est\u00e1 nevando, la esposa de Gabriel, Greta, se ha mostrado muy reservada durante la fiesta. Pero Gabriel, caminando solo con ella, est\u00e1 embargado de admiraci\u00f3n, amor y deseo hacia ella. La mira tiernamente y recuerda los preciosos momentos de su vida en com\u00fan. Desea record\u00e1rselos, hacerle olvidar los muchos a\u00f1os de su gris convivencia, las rutinas de la vida diaria, los ni\u00f1os, las preocupaciones dom\u00e9sticas. Caminan hasta el hotel nevado a altas horas de la noche, y suben las escaleras hasta su habitaci\u00f3n, iluminada solo por una vela.<\/p>\n<p>Gabriel arde en deseos por ella. Quiere que ella se le ofrezca con el mismo deseo, pero ella se aparta de \u00e9l y empieza a gritar. \u00c9l le pregunta qu\u00e9 pasa, y finalmente ella dice que una canci\u00f3n triste de la fiesta de Navidad le hizo recordar a un joven que conoci\u00f3 hace tiempo, en su juventud. Gabriel empieza a sentir un vago temor pero sigue haciendo preguntas a su esposa sobre este joven del pasado. Ten\u00eda diecisiete a\u00f1os, dice Greta, trabajaba en una f\u00e1brica de gas, y era un joven tierno y delicado con ojos grandes y oscuros. Sol\u00edan pasear juntos, por el campo. Gabriel le pregunta a Greta si estuvo enamorada de este muchacho, y ella responde que fue \u00abgrande con \u00e9l esa \u00e9poca\u00bb. Luego dice que \u00e9l muri\u00f3 a los diecisiete a\u00f1os. \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 muri\u00f3 tan joven?\u00bb, pregunta Gabriel a su esposa. \u00abCreo que muri\u00f3 por m\u00ed\u00bb, responde Greta. Deja de hablar, abrumada por la pena, y se hunde en la cama, sollozando.<\/p>\n<p>La escena que acabo de describir es, por supuesto, la \u00faltima escena de la famosa narraci\u00f3n de James Joyce \u00abLos muertos\u00bb. \u00bfC\u00f3mo terminar\u00e1 Joyce la escena? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 la reacci\u00f3n de Gabriel ante la confesi\u00f3n de su mujer? Supongamos que Gabriel no muestra ninguna reacci\u00f3n. \u00bfCreer\u00edamos esto nosotros, como lectores y con nuestra propia experiencia vital? No. Este final ser\u00eda falso. O supongamos que Gabriel se siente superior al amante muerto del pasado lejano de Greta y desde\u00f1a su dolor. Tambi\u00e9n esta reacci\u00f3n ser\u00eda falsa. O supongamos que Gabriel se enfurece con su esposa, considera su confesi\u00f3n como si fuera un adulterio y decide abandonarla. \u00c9ste es un final posible, pero no encaja con lo que ya sabemos de Gabriel. El final que Joyce escribe realmente es el siguiente: Gabriel se da cuenta de que su mujer ha amado siempre a este joven muerto hace tiempo m\u00e1s de lo que le ha amado a \u00e9l, se da cuenta de la parte tan peque\u00f1a que \u00e9l, su marido, ha jugado en la vida de ella frente a este recuerdo, se da cuenta de que \u00e9l mismo no ha amado nunca a ninguna mujer con la fuerza que su esposa acaba de mostrar. Gabriel s\u00f3lo puede apoyarse en el cristal de la ventana, oyendo la respiraci\u00f3n de su esposa mientras duerme, observ\u00e1ndola como si \u00e9l y ella nunca hubieran sido marido y mujer. Nosotros nos creemos este final, sabemos que es cierto, incluso en la ficci\u00f3n, porque coincide con nuestro conocimiento de la naturaleza humana, con nuestra experiencia personal de la vida. Y eso nos provoca angustia.<\/p>\n<p>Ambos, el novelista y el f\u00edsico, est\u00e1n buscando la verdad: en el caso del novelista, la verdad en el mundo de la mente y el coraz\u00f3n; en el caso del f\u00edsico, la verdad en el mundo de fuerzas y masas. Al buscar la verdad, tanto el novelista como el f\u00edsico inventan. Ambos tipos de invenciones son importantes; ambos deben ser puestos a prueba en \u00faltima instancia frente al experimento. Los tests en f\u00edsica son m\u00e1s objetivos y definitivos. Por muy bella que sea la invenci\u00f3n de un f\u00edsico, adolece de una terrible vulnerabilidad: puede demostrarse que es falsa. Esta terrible vulnerabilidad frente al experimento es la raz\u00f3n de que yo no pueda estar de acuerdo con la escuela de filosof\u00eda de la ciencia que dice que la ciencia es enteramente una construcci\u00f3n humana. A menudo los f\u00edsicos desean fervientemente que sea verdadera una teor\u00eda que m\u00e1s tarde es refutada por los hechos. La idea de Arist\u00f3teles de que los planetas se mueven en c\u00edrculos perfectos era simple y elegante, pero Brahe, Kepler y Newton probaron que era err\u00f3nea.<\/p>\n<p>La historia o los personajes de un novelista no pueden probarse err\u00f3neos, pero pueden sonar falsos y perder as\u00ed su fuerza. De este modo, el novelista est\u00e1 poniendo a prueba constantemente su ficci\u00f3n frente a la experiencia vital acumulada de sus lectores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una experiencia que comparten el f\u00edsico y el novelista, una experiencia de lo m\u00e1s extraordinario, es el momento creativo.<\/p>\n<p>Todos sabemos que una gran parte de la actividad de cient\u00edficos y artistas no es especialmente creativa: ajustar los detalles de un c\u00e1lculo, comprobar la lubricaci\u00f3n de un sello de una bomba de vac\u00edo, buscar la localizaci\u00f3n de una novela, poner un color de fondo a un cuadro. Pero hay otros periodos, que podr\u00edan durar tan s\u00f3lo unos pocos segundos o quiz\u00e1 horas, en que sucede algo diferente, cuando el cient\u00edfico o el artista son presa de la inspiraci\u00f3n \u2014y aqu\u00ed pienso que la experiencia es muy similar.<\/p>\n<p>Yo escribo en dos lugares. Uno est\u00e1 en una isla en Maine. Desde mi mesa de trabajo puedo ver el oc\u00e9ano a veinte metros. Puedo ver pigargos y arrayanes y el camino de pinochas que lleva desde mi casa colina abajo hasta el muelle. El otro lugar en el que escribo es un trastero junto al garaje de mi casa en Massachusetts, una habitaci\u00f3n del tama\u00f1o de un armario grande, h\u00fameda, cerrada y sin ventanas. All\u00ed no puedo ver nada excepto la blanca pared de cemento a treinta cent\u00edmetros de mi mesa. Ambos lugares me han servido igualmente bien en mi escritura porque despu\u00e9s de veinte minutos de trabajo me he evadido y reaparecido muy lejos en el mundo imaginario que he creado, ajeno a mis anteriores entornos. En este truco de transporte m\u00e1gico, me enajeno no s\u00f3lo de mi entorno real sino tambi\u00e9n de mi yo, mi ego, mi cuerpo.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1a y bella paradoja de creatividad, la de bucear en nuestro interior profundo para crear algo, extrayendo lo que es m\u00e1s privado y personal, y perdernos completamente en el proceso! Cuando estoy escribiendo me olvido de d\u00f3nde estoy y de qui\u00e9n soy. Me convierto en un esp\u00edritu puro; me fundo con todos los dem\u00e1s esp\u00edritus que han sido creados. Estos momentos, pienso yo, son lo m\u00e1s cerca que un ser humano puede estar de la inmortalidad. En estos momentos es cuando m\u00e1s feliz soy.<\/p>\n<p>Mi primera experiencia con el momento creativo en ciencia ocurri\u00f3 aqu\u00ed, en el Instituto Tecnol\u00f3gico de California, durante mis a\u00f1os como estudiante de doctorado. Yo ten\u00eda veintid\u00f3s a\u00f1os. Cuando estaba haciendo un doctorado en ciencias, adem\u00e1s de seguir cursos debes resolver un problema de investigaci\u00f3n original y suficientemente importante para que sea publicado. Uno de mis primeros problemas de investigaci\u00f3n como estudiante de doctorado ten\u00eda que ver con el comportamiento de la gravedad, con la cuesti\u00f3n de si la gravedad debe ser equivalente a una distorsi\u00f3n en la geometr\u00eda del espacio y el tiempo.<\/p>\n<p>Tras un periodo inicial de estudio y trabajo, yo hab\u00eda conseguido establecer las ecuaciones que hab\u00eda que resolver. Pero entonces di con un muro. Sab\u00eda que hab\u00eda cometido un error, porque un resultado intermedio no sal\u00eda tal como deber\u00eda, pero yo no pod\u00eda encontrar ning\u00fan error. Y no pod\u00eda seguir. D\u00eda tras d\u00eda comprobaba cada ecuaci\u00f3n, caminando de un lado a otro de mi peque\u00f1o despacho sin ventanas, pero no sab\u00eda qu\u00e9 es lo que estaba haciendo mal, qu\u00e9 es lo que hab\u00eda pasado por alto. Esta confusi\u00f3n y este fracaso continuaron durante meses. A diferencia de todos los otros problemas que yo hab\u00eda encontrado en la escuela, no pod\u00eda buscar la respuesta en un libro. La respuesta a este problema no se conoc\u00eda. Yo estaba obsesionado con mi problema de investigaci\u00f3n; le daba vueltas d\u00eda y noche. Algunos d\u00edas no sal\u00eda del despacho. Com\u00eda y cenaba all\u00ed. Guardaba latas de at\u00fan en los cajones. Dej\u00e9 de visitar a mis amigos. Estaba empezando a dudar de mi capacidad. Estaba empezando a creer que yo no ten\u00eda lo que se necesitaba para ser un cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Entonces, una ma\u00f1ana \u2014recuerdo que era una ma\u00f1ana de domingo\u2014 me despert\u00e9 hacia las 5 a.m. y ya no pude volverme a dormir. Estaba en mi apartamento, no en mi despacho. Me sent\u00eda muy excitado. Algo estaba sucediendo en mi mente. Estaba pensando en mi problema cient\u00edfico y ve\u00eda en profundidad. La sensaci\u00f3n f\u00edsica era que mi cabeza se despegaba de mis hombros. Me sent\u00eda ingr\u00e1vido. Estaba flotando. Y no ten\u00eda absolutamente ninguna sensaci\u00f3n de m\u00ed mismo. Era una experiencia completamente ausente de ego o pensamiento alguno de las consecuencias, de aprobaci\u00f3n o de gloria. No ten\u00eda ninguna de estas sensaciones. Ten\u00eda una sensaci\u00f3n de certeza. Ten\u00eda una fuerte sensaci\u00f3n de ver profundamente en este problema y entenderlo y saber que estaba en lo cierto. \u00c9se es un aspecto incre\u00edble del momento creativo: saber que est\u00e1s en lo cierto, esa cautivadora sensaci\u00f3n de exactitud.<\/p>\n<p>De modo que con estas sensaciones que irrump\u00edan en m\u00ed sal\u00ed de la cama en puntillas, casi reverencialmente, temeroso de perturbar cualquier extra\u00f1o proceso m\u00e1gico que estuviera ocurriendo en mi cabeza, y fui a la cocina. Ten\u00eda all\u00ed una mesa y saqu\u00e9 las hojas de mis c\u00e1lculos. Un min\u00fasculo rayo de luz diurna empezaba a entrar por la ventana. Aunque yo era ajeno a todo lo que me rodeaba, el hecho es que estaba completamente solo. No creo que ninguna otra persona en el mundo hubiera podido ayudarme en ese momento. Y no quer\u00eda ninguna ayuda. Ten\u00eda todas estas sensaciones y revelaciones en mi cabeza, y estar solo con todo eso era una parte esencial de ello. Yo sab\u00eda cosas que nadie m\u00e1s sab\u00eda. Y este conocimiento me hizo sentirme poderoso, como si pudiera hacer cualquier cosa. Estaba en esta fant\u00e1stica situaci\u00f3n de ver. Puesto que no ten\u00eda sensaci\u00f3n de m\u00ed mismo, no hab\u00eda ning\u00fan \u00abyo\u00bb viendo, ning\u00fan veedor. Era s\u00f3lo pura visi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me sent\u00e9 en la mesa y empec\u00e9 a trabajar, haciendo aqu\u00ed y all\u00ed simplificaciones que yo comprend\u00eda que eran buenas aproximaciones porque pod\u00eda ver el problema en su totalidad. De alg\u00fan modo, quiz\u00e1 durante semanas, mi mente hab\u00eda estado tomando caminos secretos, ensayando diferentes posibilidades y conexiones, y ahora se desbordaba. Al cabo de un tiempo en la mesa de la cocina, yo hab\u00eda resuelto mi problema de investigaci\u00f3n. Sal\u00ed de la habitaci\u00f3n, sinti\u00e9ndome at\u00f3nito y poderosos. De repente o\u00ed un ruido, mir\u00e9 al reloj de la pared y vi que eran las dos de la tarde.<\/p>\n<p>Mencion\u00e9 la sensaci\u00f3n interior de certeza en el momento creativo. La he experimentado como f\u00edsico y como novelista, y creo que la sensaci\u00f3n de certeza est\u00e1 relacionada con la fuerza de la belleza en la psique humana. Los f\u00edsicos est\u00e1n impulsados por la est\u00e9tica tanto como los novelistas. Cuando Einstein estaba buscando una teor\u00eda unificada, escribi\u00f3 a su amigo Paul Ehrenfest: \u00abLos \u00faltimos resultados son tan bellos que tengo una completa confianza en haber encontrado las ecuaciones de campo naturales para tal variedad\u00bb.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> Y Feynman, que no era dado al sentimentalismo, dec\u00eda que una de las cosas importantes a la hora de conjeturar nuevas leyes de la f\u00edsica es \u00absaber cu\u00e1ndo tienes raz\u00f3n. Es posible saber cu\u00e1ndo tienes raz\u00f3n antes de comprobar todas las consecuencias. Puedes reconocer la verdad por la belleza y su simplicidad\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los f\u00edsicos y novelistas que he conocido tienen al menos una cosa m\u00e1s en com\u00fan: hacen lo que hacen porque lo aman, y porque no pueden imaginarse haciendo otra cosa. Esta compulsi\u00f3n es a la vez una bendici\u00f3n y una carga. Una bendici\u00f3n porque la vida creativa est\u00e1 llena de belleza y no se le da a todos, una carga porque la llamada es implacable y puede ahogar todo lo dem\u00e1s. Esta mezcla de bendici\u00f3n y carga debe ser el \u00abdulce infierno\u00bb al que se refer\u00eda Walt Whitman cuando comprendi\u00f3 en su juventud que estaba destinado a ser un poeta. \u00abNunca m\u00e1s escapar\u00eda\u00bb.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Esta mezcla de bendici\u00f3n y carga debe ser la raz\u00f3n de que Chandrasekhar siguiera trabajando en f\u00edsica ya octogenario, de que Hans Bethe siga haciendo c\u00e1lculos sobre supernovas a los noventa a\u00f1os, de que un visitante del apartamento de Einstein en Berna encontrara al joven f\u00edsico meciendo a su hijo con una mano mientras hac\u00eda c\u00e1lculos matem\u00e1ticos con la otra.<\/p>\n<p>Cuando un poeta principiante escribi\u00f3 a Rilke pregunt\u00e1ndole si deb\u00eda continuar escribiendo, Rilke le respondi\u00f3 que \u00e9l deber\u00eda escribir s\u00f3lo si no pod\u00eda escribir: \u00abBusca la raz\u00f3n que te obliga a escribir; descubre si hunde sus ra\u00edces en los rincones m\u00e1s profundos de tu coraz\u00f3n, reconoce en tu interior si tendr\u00edas que morir si se te negara escribir. Y por encima de todo, preg\u00fantate en la hora m\u00e1s tranquila de la noche: \u00bfdebo escribir?\u00bb.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Recuerdo una excursi\u00f3n a la caba\u00f1a de Kip en el Monte palomar hace casi treinta a\u00f1os. Era un d\u00eda c\u00e1lido de verano. Ten\u00edamos un mont\u00f3n de cosas que hacer cuando llegamos \u2014ascender a una colina, subir cajas de comida y cerveza para el fin de semana, ayudar a los estudiantes y postdocs de Kip con sus tiendas de campa\u00f1a y sacos de dormir y repelentes de insectos. Recuerdo que la gente se balanceaba colgando de una cuerda o en un columpio atado a un \u00e1rbol grande. Se hizo un fuego para cocinar. Alguien ten\u00eda una parrilla, carb\u00f3n, cerillas, pollo y bistecs. Busqu\u00e9 con la mirada a Kip y finalmente le encontr\u00e9 absorto, sentado tranquilamente en una silla plegable sobre una gran roca. Estaba inclinado sobre un cuaderno de papel blanco, garabateando ecuaciones, ajeno al mundo, feliz, haciendo lo que m\u00e1s amaba, haciendo lo que deb\u00eda, bendecido y cargado al mismo tiempo. Fue otra buena lecci\u00f3n para un joven estudiante.<\/p>\n<p>*Stephen Hawking, Kip S. Thorne, Igor Novikov, Timothy Ferris, Alan Lightman, <em>El futuro del espaciotiempo<\/em>, Cr\u00edtica, Barcelona, 2003.<\/p>\n<p>**Profesor de humanidades en el Massachusetts Institute of Technology. Es autor de la novela <em>Sue\u00f1os de Einstein <\/em>(1993).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Rainer Maria Rilke, <em>Letters to a Young Poet<\/em>, W. W. Norton, Nueva York, 1962, p. 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Richard Feynman, <em>The Character of Physical Law<\/em>, MIT Press, Cambridge, Mass., 1963, p. 171. (Hay traducci\u00f3n castellana: <em>El car\u00e1cter de la ley f\u00edsica<\/em>, Tusquets, Barcelona, 2000).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Albert Einstein, carta a Paul Ehrenfest, 24 de septiembre de 1929; citado en Albrecht F\u00f6lsing, <em>Albert Einstein: A Biography<\/em>, trans. Ewald Osers, Viking Books, Nueva York, 1997, p. 606.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Walt Whitman, \u00abOut of the CrandleEndlessly Rocking\u00bb, de la secci\u00f3n <em>Sea<\/em><em>\u2212<\/em><em>Drift<\/em> de <em>Leaves of Grass<\/em> (publicado por el autor, 1855; muchas ediciones y reediciones posteriores).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Rilke, pp. 18\u221219.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Alan Lightman** Kip Thorne ha escrito unos cuarenta art\u00edculos para el gran p\u00fablico. En 1971, cuando yo tuve la suerte de convertirme en uno de los alumnos de doctorado de Kip, vi un d\u00eda en la oficina de la secretaria una pila de reimpresiones de su art\u00edculo \u00abMuerte de una estrella\u00bb que hab\u00eda ganado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[77,76],"tags":[],"class_list":["post-13248","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-artes","category-ciencia"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/moir.com.co\/web\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/fisico.png?fit=547%2C715&ssl=1","jetpack-related-posts":[{"id":8906,"url":"https:\/\/moir.com.co\/web\/esporadicos\/","url_meta":{"origin":13248,"position":0},"title":"Espor\u00e1dicos","author":"admin","date":"noviembre 30, 2014","format":false,"excerpt":"El premio Hispanoamericano de cuento Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez fue otorgado a Guillermo Mart\u00ednez, el pasado 21 de noviembre, por la obra \u201cUna felicidad repulsiva\u201d. 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