{"id":12795,"date":"2017-07-03T20:05:11","date_gmt":"2017-07-03T20:05:11","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/?p=12795"},"modified":"2017-07-03T20:05:11","modified_gmt":"2017-07-03T20:05:11","slug":"la-vision-cientifica-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/la-vision-cientifica-del-mundo\/","title":{"rendered":"La visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Alan Sokal*, El Malpensante, junio de 2017, #186<\/strong><\/p>\n<p><em>En tiempos de opiniones que se imponen como si fueran argumentos y ante un panorama que disfraza las mentiras de \u201cposverdad\u201d, la visi\u00f3n cient\u00edfica sufre los embates del cinismo pol\u00edtico. Al calor de nuevas hogueras, este ensayo \u2013un llamado a la sensatez\u2013 invita a recuperar la observaci\u00f3n, el rigor y la evidencia como defensas ante el dogmatismo.<\/em><\/p>\n<p>Me propongo compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la naturaleza de la indagaci\u00f3n cient\u00edfica y su importancia para los asuntos p\u00fablicos. Superficialmente, podr\u00eda decirse que me referir\u00e9 a ciertos aspectos de la relaci\u00f3n entre ciencia y sociedad; pero, como espero que quede claro, mi objetivo no es discutir la importancia de la ciencia en s\u00ed, sino de lo que uno podr\u00eda llamar una cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica \u2013concepto que va m\u00e1s all\u00e1 de las disciplinas espec\u00edficas que usualmente se conocen como \u201cciencia\u201d\u2013 con relaci\u00f3n a la toma de decisiones colectivas para la humanidad. Lo que defiendo es que una forma clara de pensar, combinada con el respeto por la evidencia \u2013especialmente por aquella indeseada e inconveniente que desaf\u00eda nuestras preconcepciones\u2013, es de una importancia fundamental para la supervivencia humana en el siglo XXI, sobre todo en un sistema de gobierno que declare ser una democracia.<\/p>\n<p>Por supuesto, podr\u00eda pensarse que hacer llamados al buen juicio y al respeto por la evidencia es un poco como abogar por la maternidad y el pie de manzana \u2013y en cierto sentido tendr\u00edan raz\u00f3n\u2013. Dif\u00edcilmente alguien respaldar\u00eda de forma abierta la insensatez o el irrespeto por la evidencia. M\u00e1s bien, lo que las personas hacen es rodear estas pr\u00e1cticas en una neblina de verborrea generada para esconder de los otros \u2013y de s\u00ed mismos, en la mayor\u00eda de casos\u2013 las verdaderas implicaciones de su modo de pensar. George Orwell ten\u00eda raz\u00f3n cuando advirti\u00f3 que la mayor ventaja de hablar y escribir claro es que \u201cal decir algo est\u00fapido, su estupidez ser\u00e1 obvia incluso para ti\u201d. Espero poder ser tan claro como Orwell deseaba.<\/p>\n<p>Comenzar\u00e9, tal vez de forma algo pedante, haciendo algunas distinciones importantes. La palabra \u201cciencia\u201d tiene al menos cuatro significados: denota una tarea intelectual dirigida al entendimiento racional del mundo natural y social; denota tambi\u00e9n un corpus actualmente aceptado de conocimiento sustantivo; delimita la comunidad de cient\u00edficos, sus costumbres y estructura econ\u00f3mica; y, finalmente, se refiere a la ciencia aplicada y a la tecnolog\u00eda. En este ensayo me concentrar\u00e9 en los primeros dos aspectos, con algunas referencias al tercero, dejando de lado la tecnolog\u00eda. As\u00ed, con \u201cciencia\u201d me refiero, en primer lugar, a una perspectiva que privilegia raz\u00f3n y observaci\u00f3n, y a una metodolog\u00eda cuyo objetivo es la adquisici\u00f3n de un conocimiento riguroso sobre el mundo natural y social. Esta metodolog\u00eda se caracteriza, sobre todo, por su esp\u00edritu cr\u00edtico; es decir, por comprometerse a un incesante an\u00e1lisis de sus afirmaciones a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n y\/o experimentaci\u00f3n \u2013entre m\u00e1s estrictas, mejor\u2013 y a descartar aquellas que no pasen la prueba. El falibilismo es el corolario de un esp\u00edritu cr\u00edtico: comprender que todo conocimiento emp\u00edrico es tentativo y est\u00e1 abierto a revisi\u00f3n a la luz de nuevas evidencias o nuevos argumentos convincentes (aunque sea poco probable, claro est\u00e1, que los aspectos m\u00e1s s\u00f3lidos del conocimiento cient\u00edfico sean descartados por completo).<\/p>\n<p>Es importante aclarar que las teor\u00edas bien comprobadas en las ciencias maduras se apoyan en una poderosa red de evidencia proveniente de diversas fuentes. Adem\u00e1s, el progreso de la ciencia tiende a vincular estas teor\u00edas en un marco unificado, de manera que, por ejemplo, la biolog\u00eda debe ser compatible con la qu\u00edmica, y esta con la f\u00edsica. La fil\u00f3sofa Susan Haack ha hecho una analog\u00eda brillante al comparar la ciencia con un crucigrama en el que la modificaci\u00f3n de una palabra implica cambios en las palabras interconectadas. En la mayor\u00eda de casos, los cambios son bastante localizados, pero a veces ser\u00e1 necesario revisar grandes fragmentos del rompecabezas.<\/p>\n<p>Quiero subrayar que mi uso del t\u00e9rmino \u201cciencia\u201d no se limita a las ciencias naturales; este incluye toda investigaci\u00f3n tendiente a adquirir conocimientos fiables sobre cuestiones f\u00e1cticas, usando m\u00e9todos emp\u00edricos y racionales an\u00e1logos a los de las ciencias naturales. (Por favor n\u00f3tese la limitaci\u00f3n a los hechos. Intencionalmente excluyo de este \u00e1mbito cuestiones \u00e9ticas, est\u00e9ticas, de finalidad \u00faltima y dem\u00e1s.) Por ello, la \u201cciencia\u201d (en mi uso del t\u00e9rmino) es practicada de forma rutinaria no solo por f\u00edsicos y qu\u00edmicos sino por historiadores, detectives, plomeros y de hecho cualquier ser humano en uno u otro aspecto de su vida diaria. (Lo que no quiere decir que todos la practiquemos igual de bien.)<\/p>\n<p>El extraordinario \u00e9xito de las ciencias naturales en la comprensi\u00f3n del mundo en los \u00faltimos cuatrocientos a\u00f1os, de los quarks a los qu\u00e1sares y todo lo que hay en medio, es del conocimiento de cualquier ciudadano moderno: la ciencia es un m\u00e9todo falible pero enormemente exitoso para obtener conocimiento objetivo (si bien aproximado e incompleto) sobre el mundo natural y, en menor escala, el social.<\/p>\n<p>Pero, sorprendentemente, no todos aceptan esto; y aqu\u00ed llegamos a mi primer \u2013y m\u00e1s ligero\u2013 ejemplo de los adversarios de la perspectiva cient\u00edfica, a saber, los acad\u00e9micos posmodernistas y los constructivistas sociales extremos. Tales personas insisten en que el as\u00ed llamado conocimiento cient\u00edfico no constituye de hecho un conocimiento objetivo de una realidad externa a nosotros mismos, sino que es una mera construcci\u00f3n social, a la par de la mitolog\u00eda y la religi\u00f3n, las cuales tendr\u00edan por ello la misma pretensi\u00f3n de validez.<\/p>\n<p>Si tal punto de vista parece tan inveros\u00edmil que se preguntan si estoy exagerando un poco, consideremos las siguientes afirmaciones de soci\u00f3logos prominentes:<\/p>\n<p>\u201cLa validez de las proposiciones teor\u00e9ticas en las ciencias no se ve afectada de ninguna forma por la evidencia f\u00e1ctica\u201d. (Kenneth Gergen)<\/p>\n<p>\u201cEl mundo natural tiene un rol peque\u00f1o o inexistente en la construcci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico\u201d. (Harry Collins)<\/p>\n<p>\u201cPara los relativistas (como nosotros) no tiene sentido la idea seg\u00fan la cual algunos est\u00e1ndares o creencias son en verdad racionales, en lugar de simplemente aceptados como tales\u201d. (Barry Barnes y David Bloor)<\/p>\n<p>\u201cDado que la soluci\u00f3n de una controversia es la causa de la representaci\u00f3n de la naturaleza y no su consecuencia, nunca podremos usar el resultado \u2013la naturaleza\u2013 para explicar c\u00f3mo y por qu\u00e9 la controversia fue solucionada\u201d. (Bruno Latour)<\/p>\n<p>\u201cLa ciencia se legitima a s\u00ed misma vinculando sus descubrimientos al poder, v\u00ednculo que determina (no solo influencia) lo que cuenta como conocimiento fiable\u201d. (Stanley Aronowitz).<\/p>\n<p>Declaraciones tan francas como estas son, sin embargo, escasas en la literatura acad\u00e9mica posmodernista. M\u00e1s a menudo se encuentran afirmaciones ambiguas que, no obstante, pueden ser interpretadas (y usualmente lo son) como si quisieran sugerir lo que las anteriores citas hacen expl\u00edcito: que la ciencia como la he definido es una ilusi\u00f3n, y que el supuesto conocimiento objetivo provisto por ella es en su mayor parte o completamente una construcci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Por ejemplo, Katherine Hayles, profesora de literatura de la Universidad de Duke y antigua presidente de la Sociedad para la Literatura y la Ciencia, escribe lo siguiente como parte de su an\u00e1lisis feminista de la mec\u00e1nica de los fluidos: \u201cA pesar de sus nombres, las leyes de la conservaci\u00f3n no son hechos inevitables de la naturaleza sino construcciones que favorecen algunas experiencias y marginan otras&#8230; Casi sin excepci\u00f3n, fueron formuladas, desarrolladas y comprobadas experimentalmente por hombres. Si las leyes de la conservaci\u00f3n representan \u00e9nfasis particulares y no hechos inevitables, las personas que viven en un tipo de cuerpo diferente y que se identifican con construcciones de g\u00e9nero alternativas pueden tambi\u00e9n llegar a diferentes modelos para la din\u00e1mica de fluidos\u201d.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 idea tan interesante: tal vez las \u201cpersonas que viven en un tipo de cuerpo diferente\u201d aprender\u00e1n a ver m\u00e1s all\u00e1 de las machistas leyes de conservaci\u00f3n de la energ\u00eda y de <em>momentum<\/em>.<\/p>\n<p>Por su parte, Andrew Pickering, prominente soci\u00f3logo de la ciencia, afirma lo siguiente en su \u2013excluyendo esta cita\u2013 excelente historia de la f\u00edsica de part\u00edculas moderna: \u201cDada su amplia preparaci\u00f3n en sofisticadas t\u00e9cnicas matem\u00e1ticas, la preponderancia de las matem\u00e1ticas en la descripci\u00f3n de la realidad hecha por los f\u00edsicos de part\u00edculas no es m\u00e1s dif\u00edcil de entender que el cari\u00f1o de un grupo \u00e9tnico por su lengua nativa. Dentro de la perspectiva que se defiende en este cap\u00edtulo, quien trata de construir una visi\u00f3n del mundo no tiene ninguna obligaci\u00f3n de tomar en cuenta lo que la ciencia del siglo xx tiene para decir\u201d.<\/p>\n<p>Pero perm\u00edtanme no seguir llorando sobre la leche derramada, ya que los argumentos contra el relativismo posmodernista son bien conocidos. Baste con decir que los escritos posmodernistas confunden sistem\u00e1ticamente verdad con pretensi\u00f3n de verdad, hechos con declaraciones de hechos, y conocimiento con presunci\u00f3n de conocimiento \u2013llegando luego hasta el extremo de negar que estas distinciones tengan alg\u00fan sentido\u2013.<\/p>\n<p>Ahora, vale la pena se\u00f1alar que todos los escritos posmodernistas que acabo de citar provienen de los a\u00f1os ochenta y noventa. De hecho, durante la \u00faltima d\u00e9cada, los posmodernistas acad\u00e9micos y los constructivistas sociales han ido abandonando las visiones m\u00e1s radicales que antes hab\u00edan acogido. Tal vez algunos cr\u00edticos del posmodernismo podemos atribuirnos algo de cr\u00e9dito por ello, por iniciar un debate p\u00fablico que arroj\u00f3 una severa luz de cr\u00edtica sobre tales perspectivas y forz\u00f3 retiradas estrat\u00e9gicas. Pero la mayor parte del cr\u00e9dito corresponde a George W. Bush y sus amigos, quienes demostraron hasta d\u00f3nde puede llevar el negacionismo cient\u00edfico en el mundo real. Hoy en d\u00eda, incluso un soci\u00f3logo de la ciencia como Bruno Latour, quien pas\u00f3 varias d\u00e9cadas se\u00f1alando la supuesta \u201cconstrucci\u00f3n social de los hechos cient\u00edficos\u201d, lamenta la munici\u00f3n que sus colegas y \u00e9l pudieron haberle dado a la derecha republicana, para ayudarle a negar o ensombrecer el consenso cient\u00edfico global en torno al cambio clim\u00e1tico, la evoluci\u00f3n y muchos otros asuntos. Latour escribe:<\/p>\n<p><em>Pese a que pasamos a\u00f1os tratando de detectar verdaderos prejuicios ocultos tras la apariencia de afirmaciones objetivas, \u00bftenemos ahora que revelar verdaderos hechos objetivos e incontrovertibles escondidos tras la ilusi\u00f3n de prejuicios? Y pese a todo, a\u00fan funcionan programas de doctorado completos para asegurarse de que los buenos chicos norteamericanos aprendan de la manera m\u00e1s dif\u00edcil que los hechos son un invento, que no hay tal cosa como un acceso imparcial, natural e inmediato a la verdad, que somos prisioneros del lenguaje, que siempre se habla desde una posici\u00f3n particular, etc., mientras que peligrosos extremistas usan el mismo argumento de la construcci\u00f3n social para destruir evidencia conseguida a pulso que podr\u00eda salvar nuestras vidas.<\/em><\/p>\n<p>Ese, por supuesto, es exactamente el punto al que quise llegar en 1996, sobre los extremos subjetivistas que puede alcanzar el discurso del construccionismo social. Odio decir \u201cse los dije\u201d, pero lo hice, as\u00ed como muchos a\u00f1os antes que yo lo hizo Noam Chomsky. \u00c9l mismo lo recordaba hace poco:<\/p>\n<p><em>Los intelectuales de izquierda tomaron un rol activo en la vivaz cultura de la clase trabajadora. Algunos intentaron compensar el car\u00e1cter de clase de las instituciones culturales a trav\u00e9s de programas de educaci\u00f3n para obreros, o escribiendo bestsellers sobre matem\u00e1ticas, ciencia y otros temas para el p\u00fablico general. Sorprendentemente, con frecuencia sus hom\u00f3logos actuales buscan privar a la clase trabajadora de estos instrumentos de emancipaci\u00f3n, al informarnos que el \u201cproyecto de la iluminaci\u00f3n\u201d ha muerto, que debemos abandonar las ilusiones de ciencia y racionalidad \u2013un mensaje que traer\u00e1 regocijo al coraz\u00f3n de los poderosos, felices de monopolizar estas herramientas para su uso exclusivo\u2013.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D\u00e9jenme pasar ahora a un segundo grupo de adversarios de la perspectiva cient\u00edfica, concretamente, los defensores de la pseudociencia. Por supuesto, se trata de un tema enorme, as\u00ed que permitan que me concentre en uno de sus aspectos socialmente m\u00e1s importantes, los llamados \u201ctratamientos alternativos y complementarios\u201d en medicina. Y dentro de estos, me gustar\u00eda analizar con detalle uno de los m\u00e1s usados, la homeopat\u00eda \u2013un caso interesante, ya que sus defensores suelen afirmar que existen pruebas, provenientes de metaan\u00e1lisis de casos cl\u00ednicos, de que realmente funciona\u2013.<\/p>\n<p>Veamos, un principio de la ciencia es el GIGO: <em>garbage in, garbage out<\/em> (basura entra, basura sale). Este es especialmente importante en el metaan\u00e1lisis estad\u00edstico; ya que si se tiene un mont\u00f3n de estudios de baja calidad metodol\u00f3gica, cada uno basado en una muestra peque\u00f1a, y son sometidos a un metaan\u00e1lisis, puede ocurrir que los sesgos sistem\u00e1ticos de cada estudio \u2013si apuntan en la misma direcci\u00f3n\u2013 alcancen relevancia estad\u00edstica al ser agrupados. Y tal posibilidad es particularmente relevante en este caso, ya que los metaan\u00e1lisis de estudios homeop\u00e1ticos encuentran invariablemente que existe una relaci\u00f3n inversamente proporcional entre la calidad metodol\u00f3gica del estudio y la eficacia encontrada de la homeopat\u00eda; es decir, entre m\u00e1s descuidado el estudio mayor la evidencia a favor de la homeopat\u00eda. Cuando uno limita su atenci\u00f3n a estudios metodol\u00f3gicamente s\u00f3lidos \u2013aquellos que incluyen una adecuada aleatorizaci\u00f3n y m\u00e9todo de doble ciego, criterios predefinidos para medir los resultados, y una contabilidad transparente de quienes abandonan la prueba\u2013 los metaan\u00e1lisis no reflejan un efecto estad\u00edsticamente significativo (sea positivo o negativo) de la homeopat\u00eda en comparaci\u00f3n con un placebo.<\/p>\n<p>Pero la falta de evidencia estad\u00edsticamente convincente sobre la eficacia de la homeopat\u00eda no es la principal raz\u00f3n del escepticismo cient\u00edfico al respecto (por decir poco). Conviene tomarnos un momento para explicar esto, pues aporta una importante reflexi\u00f3n sobre la naturaleza de la ciencia.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las personas \u2013tal vez incluso la mayor\u00eda de usuarios de remedios homeop\u00e1ticos\u2013 no entienden con claridad lo que es la homeopat\u00eda. Probablemente la consideran una especie de tratamiento con plantas medicinales. Por supuesto, las plantas contienen una amplia variedad de sustancias, algunas de las cuales pueden ser biol\u00f3gicamente activas (con consecuencias ben\u00e9ficas o nocivas, como S\u00f3crates pudo comprobar). Pero en contraste los remedios homeop\u00e1ticos son pura agua y almid\u00f3n: el supuesto \u201cingrediente activo\u201d ha sido diluido a tal punto que, en la mayor\u00eda de casos, no queda ni una sola mol\u00e9cula en el producto final.<\/p>\n<p>Por ello, la raz\u00f3n fundamental para rechazar la homeopat\u00eda es que no existe un mecanismo plausible para que esta funcione, a menos que rechacemos todo lo que hemos aprendido sobre qu\u00edmica y f\u00edsica en los \u00faltimos doscientos a\u00f1os (que la materia est\u00e1 hecha de \u00e1tomos, y que sus propiedades, incluyendo sus efectos bioqu\u00edmicos, dependen de su estructura at\u00f3mica). Sencillamente, no hay forma de que un \u201cingrediente\u201d ausente pueda tener un efecto terap\u00e9utico. Las investigaciones m\u00e9dicas de alta calidad no encuentran diferencia entre la homeopat\u00eda y los placebos porque los remedios homeop\u00e1ticos son placebos.<\/p>\n<p>(Una divertida demostraci\u00f3n de esto se produjo en Francia, en 2007, cuando se descubri\u00f3 que uno de los principales productores de medicamentos homeop\u00e1ticos, Laboratoires Boiron, hab\u00eda intercambiado accidentalmente las etiquetas de <em>Ginkgo biloba<\/em> y de<em> Equisetum arvense<\/em>. Aparentemente, ninguno de los miles de usuarios not\u00f3 algo inhabitual durante los cinco meses que dur\u00f3 este involuntario ensayo de doble ciego.)<\/p>\n<p>Los defensores de la homeopat\u00eda suelen responder a este argumento diciendo que el efecto curativo de los remedios homeop\u00e1ticos proviene de la \u201cmemoria\u201d del desaparecido ingrediente activo, que de alguna forma es retenida por el agua en el que este fue disuelto (\u00a1y luego por el almid\u00f3n cuando el agua se evapora!).<\/p>\n<p>Pero la dificultad de esto no es solo la falta de evidencia experimental confiable sobre esa \u201cmemoria del agua\u201d; el problema es que tal fen\u00f3meno contradice la ciencia comprobada s\u00f3lidamente, en este caso la mec\u00e1nica de fluidos: las mol\u00e9culas de todo l\u00edquido chocan de forma constante entre s\u00ed \u2013cosa que los f\u00edsicos llaman fluctuaciones t\u00e9rmicas\u2013 perdiendo r\u00e1pidamente cualquier \u201cmemoria\u201d de su configuraci\u00f3n anterior (y cuando digo \u201cr\u00e1pidamente\u201d hablo de picosegundos, no meses).<\/p>\n<p>En resumen, los millones de experimentos que confirman la f\u00edsica y la qu\u00edmica modernas tambi\u00e9n constituyen una fuerte evidencia contra la homeopat\u00eda. El error en la justificaci\u00f3n de la homeopat\u00eda no es solo la falta de evidencia estad\u00edstica que muestre la eficacia de los remedios homeop\u00e1ticos por encima de un placebo con un nivel de confianza del 95% o 99%. Incluso una prueba cl\u00ednica confiable en un 99,99% no ser\u00eda competencia para toda la evidencia a favor de la f\u00edsica y la qu\u00edmica modernas. Afirmaciones extraordinarias requieren de evidencias extraordinarias (y en el improbable caso de que se produjeran tales pruebas, quien las proporcione de seguro ganar\u00eda un triple Premio Nobel de f\u00edsica, qu\u00edmica y biolog\u00eda \u2013superando a Marie Curie, que solo gan\u00f3 dos\u2013).<\/p>\n<p>A pesar de ser implausibles de acuerdo con la ciencia, los productos homeop\u00e1ticos pueden ser comercializados en los Estados Unidos sin tener que cumplir con los requisitos de seguridad y eficacia exigidos para todas las dem\u00e1s drogas (gracias a una exclusi\u00f3n especial en la Ley de Alimentos, Medicamentos y Cosm\u00e9ticos de 1938). De hecho, las regulaciones estadounidenses exigen que todo remedio homeop\u00e1tico de venta libre tenga en su etiqueta al menos una condici\u00f3n m\u00e9dica que busque tratar \u2013 \u00a1pero sin requerir ninguna prueba de que el producto sea en realidad eficaz!\u2013. Las leyes en otros pa\u00edses occidentales son igual de escandalosas, si no m\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero existen otras y m\u00e1s peligrosas pseudociencias end\u00e9micas de los Estados Unidos. Y entre ellas destaca la negaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Es esencial comenzar nuestro an\u00e1lisis distinguiendo claramente entre tres asuntos muy distintos: el hecho de la evoluci\u00f3n de las especies; el mecanismo general de tal evoluci\u00f3n; y el funcionamiento preciso de ese mecanismo. Por supuesto, una de las t\u00e1cticas favoritas de los negacionistas de la evoluci\u00f3n es confundir estos tres aspectos.<\/p>\n<p>Entre los bi\u00f3logos (y de hecho entre el p\u00fablico instruido en general), el hecho de que las especies evolucionaron est\u00e1 establecido m\u00e1s all\u00e1 de toda duda razonable. La mayor\u00eda de especies que existieron en el pasado durante distintas \u00e9pocas ya no existen; en contraste, la mayor\u00eda de especies actuales no existieron durante la mayor parte del pasado de la Tierra. En particular, el <em>Homo sapiens<\/em> moderno no exist\u00eda hace un mill\u00f3n de a\u00f1os; por el contrario, otras especies de hom\u00ednidos, como el <em>Homo erectus<\/em>, exist\u00edan entonces y ahora est\u00e1n extintas. El registro f\u00f3sil es inequ\u00edvoco al respecto, y esto ha sido comprendido al menos desde finales del siglo xix.<\/p>\n<p>El mecanismo de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica implica un problema m\u00e1s sutil y nuestra comprensi\u00f3n cient\u00edfica al respecto tom\u00f3 m\u00e1s tiempo en desarrollarse. Aunque la idea b\u00e1sica \u2013descendencia modificada y selecci\u00f3n natural\u2013 fue propuesta por Darwin con claridad meridiana en su obra de 1859, los mecanismos precisos que subyac\u00edan a la teor\u00eda darwiniana no fueron elucidados totalmente sino hasta el avance de la biolog\u00eda gen\u00e9tica y molecular en la primera mitad del siglo XX. Hoy en d\u00eda, comprendemos bien el proceso en conjunto: errores en el copiado de ADN durante la reproducci\u00f3n causan mutaciones; algunas de estas pueden incrementar o disminuir el \u00e9xito del organismo para sobrevivir y reproducirse; la selecci\u00f3n natural incrementa la frecuencia en el acervo gen\u00e9tico de las mutaciones que aumentan el \u00e9xito reproductivo; como resultado y con el transcurso del tiempo, las especies van adapt\u00e1ndose a nichos ecol\u00f3gicos; las especies viejas mueren y otras surgen. Hoy en d\u00eda, este mapa general ha sido establecido m\u00e1s all\u00e1 de cualquier duda razonable, no solo por la paleontolog\u00eda sino por experimentos de laboratorio.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1, todav\u00eda existe un \u00e1lgido debate entre especialistas en lo que se refiere a detalles precisos sobre teor\u00eda evolutiva (como lo hay en cualquier campo activo de la ciencia), por ejemplo, en lo concerniente a la importancia cuantitativa de la selecci\u00f3n de grupo o de la deriva gen\u00e9tica. Pero estas discusiones no arrojan ninguna duda sobre el hecho concreto de la evoluci\u00f3n o sus mecanismos generales. De hecho, como se\u00f1al\u00f3 el celebrado genetista Theodosius Dobzhansky en un ensayo de 1973: \u201cEn biolog\u00eda nada tiene sentido excepto a la luz de la evoluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Todo lo que acabo de decir es de conocimiento general para cualquiera que haya tomado un curso medianamente decente de biolog\u00eda en bachillerato. El problema es que cada vez menos personas \u2013al menos en Estados Unidos\u2013 tienen la buena fortuna de estar expuestas a un curso tal. Y la causa de ese analfabetismo cient\u00edfico (\u00bfacaso no es obvio?) es la pol\u00edtica; m\u00e1s precisamente, pol\u00edtica combinada con religi\u00f3n. Hay quienes rechazan la evoluci\u00f3n porque les parece incompatible con sus creencias religiosas. Y en los pa\u00edses donde esas personas son numerosas o tienen un gran poder pol\u00edtico (o ambas cosas), los pol\u00edticos se postran ante ellas y suprimen la ense\u00f1anza de la evoluci\u00f3n en los colegios p\u00fablicos \u2013con el resultado de que a las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes se les niega la oportunidad de evaluar la evidencia cient\u00edfica por s\u00ed mismas, y la ignorancia cient\u00edfica de la poblaci\u00f3n se reproduce fielmente en las generaciones futuras\u2013Principio del formulario<\/p>\n<p>Final del formulario<\/p>\n<p>El resultado de una maravillosa encuesta multicultural, llevada a cabo en 32 pa\u00edses europeos, Estados Unidos y Jap\u00f3n, en 2005, es particularmente esclarecedor al respecto. A los encuestados se les ley\u00f3 la siguiente frase: \u201cLos seres humanos, tal y como los conocemos, se desarrollaron a partir de especies primitivas de animales\u201d, y se les pregunt\u00f3 si consideraban que era cierta, falsa o si no estaban seguros. Entre los 34 pa\u00edses, Estados Unidos se ubica en el pen\u00faltimo lugar de los que creen en la evoluci\u00f3n; solo en Turqu\u00eda \u2013donde el legado secular se encuentra bajo la constante arremetida del gobierno islamista y sus simpatizantes\u2013 se cree menos en este hecho. (Por favor, tengamos claro que esta cuesti\u00f3n solo se refiere al hecho de la evoluci\u00f3n y no a sus mecanismos.)<\/p>\n<p>Por supuesto, no todas las personas religiosas rechazan la evoluci\u00f3n. Los cristianos fundamentalistas s\u00ed lo hacen, al igual que muchos musulmanes y jud\u00edos ortodoxos; pero los cat\u00f3licos y protestantes liberales han llegado (con el tiempo y quiz\u00e1s a rega\u00f1adientes) a aceptar la evoluci\u00f3n, al igual que algunos musulmanes y la mayor\u00eda de jud\u00edos. Por lo tanto, desde un punto de vista puramente estrat\u00e9gico, los religiosos no fundamentalistas son aliados de los cient\u00edficos en nuestra lucha por defender la ense\u00f1anza honesta de la ciencia.<\/p>\n<p>As\u00ed, si tuviera una mentalidad t\u00e1ctica, insistir\u00eda \u2013como la mayor\u00eda de cient\u00edficos\u2013 en que la ciencia y la religi\u00f3n no necesitan entrar en conflicto. Podr\u00eda incluso llegar a argumentar, siguiendo a Stephen Jay Gould, que la ciencia y la religi\u00f3n deben ser entendidas como\u00a0<em>magisteria divergente<\/em>: que la ciencia trate con cuestiones de hecho y la religi\u00f3n con cuestiones de \u00e9tica y prop\u00f3sito. Pero no puedo proceder de esta manera con la conciencia limpia, por la sencilla raz\u00f3n de que no creo que los argumentos resistan un examen l\u00f3gico cuidadoso. \u00bfPor qu\u00e9 digo eso? Perm\u00edtanme al menos intentar esbozar las principales razones por las que pienso que la ciencia y la religi\u00f3n son modos fundamentalmente incompatibles de ver el mundo.<\/p>\n<p>Al analizar la religi\u00f3n, hay quiz\u00e1s algunas distinciones necesarias. Para empezar, las doctrinas religiosas suelen tener dos componentes: una parte f\u00e1ctica, que consiste en un conjunto de afirmaciones sobre el universo y su historia; y una parte \u00e9tica, que consiste en un conjunto de preceptos sobre c\u00f3mo vivir. Adem\u00e1s, todas las religiones hacen, por lo menos impl\u00edcitamente, afirmaciones epistemol\u00f3gicas sobre los m\u00e9todos por los cuales los seres humanos pueden obtener un conocimiento razonablemente confiable de cuestiones f\u00e1cticas o \u00e9ticas. Estos tres aspectos de cada religi\u00f3n obviamente necesitan ser evaluados por separado. Adem\u00e1s, al discutir cualquier conjunto de ideas, es importante distinguir entre el m\u00e9rito intr\u00ednseco de esas ideas, el papel objetivo que desempe\u00f1an en el mundo y las razones subjetivas por las cuales varias personas las defienden o atacan.<\/p>\n<p>Por desgracia, en gran parte de las discusiones en materia religiosa no se hacen estas distinciones elementales: por ejemplo, se confunde el m\u00e9rito intr\u00ednseco de una idea con los efectos positivos o negativos que pueda tener. Aqu\u00ed quiero abordar solo la cuesti\u00f3n m\u00e1s fundamental, a saber, el m\u00e9rito intr\u00ednseco de las diversas doctrinas f\u00e1cticas de las religiones. Y dentro de eso, quiero centrarme en la cuesti\u00f3n epistemol\u00f3gica \u2013o, para ponerla en un lenguaje menos sofisticado, la relaci\u00f3n entre creencia y evidencia\u2013. Despu\u00e9s de todo, los que creen en las doctrinas f\u00e1cticas de su religi\u00f3n presumiblemente lo hacen por lo que consideran buenas razones. Por lo tanto, es preciso preguntar: \u00bfcu\u00e1les son estas?<\/p>\n<p>Cada religi\u00f3n hace decenas de aseveraciones supuestamente f\u00e1cticas sobre todo, desde la creaci\u00f3n del universo hasta el m\u00e1s all\u00e1. Pero, \u00bfqu\u00e9 argumentos tienen los creyentes para creer en la verdad de estas afirmaciones? Las razones que dan son diversas, pero la justificaci\u00f3n \u00faltima para las creencias de la mayor\u00eda de las personas religiosas es simple: creemos lo que creemos porque nuestras Sagradas Escrituras lo dicen. Pero, \u00bfc\u00f3mo sabemos, entonces, que nuestras Sagradas Escrituras son verdaderas? Porque las mismas Escrituras lo dicen. Los te\u00f3logos se especializan en tejer elaboradas redes de verborrea para evitar decir algo sin tantos rodeos, pero esta joya del razonamiento circular es realmente la base epistemol\u00f3gica sobre la que se basa toda \u201cfe\u201d. En palabras del papa Juan Pablo II: \u201cPor la autoridad de su trascendencia absoluta, Dios, que se da a conocer, es tambi\u00e9n la fuente de la credibilidad de lo que revela\u201d. Huelga decir que esto plantea la cuesti\u00f3n de si los textos en cuesti\u00f3n fueron realmente escritos o inspirados por Dios, y sobre qu\u00e9 bases se sabe esto. La \u201cfe\u201d no es en realidad un rechazo de la raz\u00f3n, sino simplemente una aceptaci\u00f3n perezosa de malas razones. La \u201cfe\u201d es la pseudojustificaci\u00f3n que algunas personas emiten cuando quieren hacer afirmaciones sin la evidencia necesaria.<\/p>\n<p>Pero, por supuesto, nunca aplicamos estos laxos est\u00e1ndares probatorios a las versiones ajenas de las Sagradas Escrituras; en ese caso, las personas religiosas son tan racionales como el resto. Solo nuestra propia religi\u00f3n, cualquiera que sea, parece merecer alguna dispensaci\u00f3n especial de las pautas probatorias generales.<\/p>\n<p>Y este, me parece, es el quid del conflicto entre religi\u00f3n y ciencia. No el rechazo religioso de teor\u00edas cient\u00edficas espec\u00edficas (ya sea el heliocentrismo durante el siglo XVII o la biolog\u00eda evolutiva hoy en d\u00eda). Con el tiempo la mayor\u00eda de las religiones encuentran alguna manera de hacer las paces con la ciencia bien establecida. M\u00e1s bien, la cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica y la cosmovisi\u00f3n religiosa entran en conflicto sobre una cuesti\u00f3n mucho m\u00e1s fundamental: qu\u00e9 constituye evidencia. La ciencia se basa en la experiencia sensorial p\u00fablicamente reproducible (es decir, en experimentos y observaciones) combinada con una reflexi\u00f3n racional sobre esas observaciones emp\u00edricas. Los religiosos reconocen la validez de ese m\u00e9todo, pero luego afirman estar en posesi\u00f3n de m\u00e9todos adicionales para obtener un conocimiento confiable de los asuntos f\u00e1cticos \u2013m\u00e9todos que van m\u00e1s all\u00e1 de la mera evaluaci\u00f3n de evidencia emp\u00edrica\u2013, como la intuici\u00f3n, la revelaci\u00f3n o la creencia en los textos sagrados. El problema es este: \u00bfqu\u00e9 buena raz\u00f3n tenemos para creer que tales m\u00e9todos funcionan, en el sentido de dirigirnos sistem\u00e1ticamente (aunque no invariablemente) hacia creencias verdaderas m\u00e1s que hacia falsas? Por lo menos en los dominios donde hemos podido probar estos m\u00e9todos \u2013astronom\u00eda, geolog\u00eda e historia, por ejemplo\u2013 no han demostrado ser muy confiables. \u00bfPor qu\u00e9 deber\u00edamos esperar que funcionen mejor cuando los aplicamos a problemas a\u00fan m\u00e1s dif\u00edciles, como la naturaleza fundamental del universo?<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, pero no menos importante, estos m\u00e9todos no emp\u00edricos sufren de un problema l\u00f3gico insuperable: \u00bfqu\u00e9 debemos hacer cuando las intuiciones o epifan\u00edas de diferentes personas entran en conflicto? \u00bfC\u00f3mo saber cu\u00e1l de los muchos textos supuestamente sagrados \u2013cuyas afirmaciones con frecuencia se contradicen entre s\u00ed\u2013 son de hecho sagrados?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Principio del formulario<\/p>\n<p>Final del formulario<\/p>\n<p><strong>III.<\/strong><\/p>\n<p>En todos los ejemplos discutidos hasta ahora he tratado de distinguir claramente entre asuntos de hecho y cuestiones \u00e9ticas o est\u00e9ticas, porque los temas epistemol\u00f3gicos que plantean son muy diferentes. Y he restringido mi discusi\u00f3n casi por completo a asuntos f\u00e1cticos, simplemente por las limitaciones de mi propia competencia. Pero si me preocupa la relaci\u00f3n entre creencias y evidencia no es solo por razones intelectuales, o porque soy un \u201cviejo gru\u00f1\u00f3n que aspira al sombr\u00edo gozo de hacerles saber que no me aguanto a los tontos\u201d (para usar las palabras de mi colega, y amigo ladilla, Norman Levitt, quien muri\u00f3 repentinamente hace ocho a\u00f1os a la temprana edad de 66). M\u00e1s bien, mi preocupaci\u00f3n por la fundamentaci\u00f3n del debate p\u00fablico en la mejor evidencia disponible es, sobre todo, \u00e9tica.<\/p>\n<p>Para ilustrar la conexi\u00f3n a la que me refiero, entre la epistemolog\u00eda y la \u00e9tica, perm\u00edtanme comenzar con un ejemplo fantasioso: supongamos que el l\u00edder de un pa\u00eds militarmente poderoso cree, de forma sincera pero err\u00f3nea, y sobre la base de una \u201cinteligencia\u201d defectuosa, que un pa\u00eds m\u00e1s peque\u00f1o posee peligrosas armas de destrucci\u00f3n masiva; y supongamos adem\u00e1s que este l\u00edder lanza una guerra preventiva con base en ello, matando a decenas de miles de civiles inocentes como \u201cda\u00f1o colateral\u201d. \u00bfAcaso no son \u00e9l y sus partidarios \u00e9ticamente culpables por su despiste epistemol\u00f3gico?<\/p>\n<p>Quiero subrayar que este ejemplo es pura imaginaci\u00f3n. La abrumadora mayor\u00eda de las pruebas actualmente disponibles sugiere que las administraciones de Bush y Blair decidieron primero derrocar a Saddam Hussein, y luego buscaron un pretexto presentable al p\u00fablico, utilizando \u201cinteligencia\u201d dudosa o incluso falsa para \u201cjustificar\u201d aquel pretexto y enga\u00f1ar al Congreso, al Parlamento y a la opini\u00f3n p\u00fablica con el fin de que apoyaran esa guerra.<\/p>\n<p>Lo que me lleva al \u00faltimo y, en mi opini\u00f3n, el m\u00e1s peligroso conjunto de adversarios en el mundo contempor\u00e1neo de una cosmovisi\u00f3n basada en la evidencia: los propagandistas, los avivatos de las relaciones p\u00fablicas y <em>spin doctors<\/em>, junto con los pol\u00edticos y las corporaciones que los emplean. Para ser breves, todos aquellos cuyo objetivo no es analizar honestamente la evidencia a favor y en contra de una pol\u00edtica en particular, sino simplemente manipular al p\u00fablico para llegar a una conclusi\u00f3n predeterminada a trav\u00e9s de cualquier t\u00e9cnica que funcione, por deshonesta o fraudulenta que sea. Por lo tanto, la cuesti\u00f3n aqu\u00ed ya no es un simple pensamiento confuso o un razonamiento descuidado; se trata de fraude.<\/p>\n<p>Ahora, seguramente para la mayor\u00eda de ustedes todo esto es cuento viejo. Sabemos perfectamente que nuestros pol\u00edticos (o al menos algunos de ellos) nos mienten; lo damos por sentado, estamos acostumbrados. Y ese puede ser precisamente el problema. Tal vez estamos tan habituados a sus mentiras \u2013tercos en nuestro cinismo\u2013 que hemos perdido la saludable capacidad de indignarnos. Hemos perdido la habilidad de llamar pala a una pala, mentira a una mentira, y fraude a un fraude. En lugar de eso, a esto \u00faltimo le decimos \u201crelaciones p\u00fablicas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Hemos recorrido un largo camino desde el concepto de \u201cciencia\u201d entendido de forma estrecha como f\u00edsica, qu\u00edmica, biolog\u00eda y afines. El punto es que una definici\u00f3n tan reducida de la ciencia es errada. El mundo real en que vivimos es uno solo; las divisiones administrativas utilizadas por conveniencia en nuestras universidades no corresponden de hecho a ninguna frontera filos\u00f3fica natural. No tiene sentido utilizar un conjunto de est\u00e1ndares de evidencia en f\u00edsica, qu\u00edmica y biolog\u00eda, y de repente relajar sus normas cuando se trata de medicina, religi\u00f3n o pol\u00edtica. Que esto no parezca una especie de imperialismo cient\u00edfico; quiero recalcar que es exactamente lo contrario. Como observa l\u00facidamente la fil\u00f3sofa Susan Haack:<\/p>\n<p><em>Nuestros est\u00e1ndares de lo que constituye una investigaci\u00f3n buena, honesta y exhaustiva, y de lo que constituye evidencia buena, fuerte y concluyente, no son internos a la ciencia. Al juzgar d\u00f3nde ha triunfado la ciencia y d\u00f3nde ha fracasado, en qu\u00e9 \u00e1reas y en qu\u00e9 momentos ha mejorado y en cu\u00e1les ha empeorado, estamos apelando a los est\u00e1ndares con los que juzgamos la solidez de las creencias emp\u00edricas o el rigor y la minuciosidad de la indagaci\u00f3n emp\u00edrica en general.<\/em><\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es que la ciencia no es solo una bolsa de trucos ingeniosos que resultan \u00fatiles para investigar rec\u00f3nditos misterios sobre los mundos inanimados y biol\u00f3gicos. M\u00e1s bien, las ciencias naturales son, ni m\u00e1s ni menos, la aplicaci\u00f3n particular \u2013aunque una inusualmente exitosa\u2013 de una cosmovisi\u00f3n racionalista m\u00e1s general, centrada en la modesta insistencia de que las afirmaciones emp\u00edricas deben ser corroboradas por evidencia emp\u00edrica.<\/p>\n<p>Por el contrario, las lecciones filos\u00f3ficas aprendidas tras cuatro siglos de trabajo en las ciencias naturales pueden ser de verdadero valor \u2013si son bien entendidas\u2013 en otros dominios de la vida humana. Por supuesto, no estoy sugiriendo que los historiadores o los dise\u00f1adores de pol\u00edticas p\u00fablicas deber\u00edan usar exactamente los mismos m\u00e9todos que los f\u00edsicos, eso ser\u00eda absurdo. Pero tampoco los bi\u00f3logos utilizan precisamente los mismos m\u00e9todos que los f\u00edsicos; ni tampoco, si vamos a eso, los bioqu\u00edmicos usan los mismos m\u00e9todos que los ecologistas, o la f\u00edsica del estado s\u00f3lido los mismos que la f\u00edsica de part\u00edculas elementales. Por supuesto, los m\u00e9todos espec\u00edficos de investigaci\u00f3n deben adaptarse al tema que se trata. Lo que permanece inalterado en todas las \u00e1reas de la vida, sin embargo, es la filosof\u00eda subyacente: es decir, constre\u00f1ir nuestras teor\u00edas con la mayor fuerza posible a trav\u00e9s de evidencia emp\u00edrica, y modificar o rechazar aquellas teor\u00edas que no se ajusten a la evidencia. Eso es lo que quiero decir con la cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Es por esta lecci\u00f3n filos\u00f3fica general, mucho m\u00e1s que por cualquier descubrimiento espec\u00edfico, que las ciencias naturales han tenido un efecto tan profundo en la cultura humana desde los tiempos de Galileo y Francis Bacon. El aspecto propositivo de la ciencia, consistente en hacer afirmaciones bien verificadas sobre el mundo f\u00edsico y biol\u00f3gico, puede ser lo que primero viene a la mente cuando se piensa sobre la \u201cciencia\u201d; pero su lado cr\u00edtico y esc\u00e9ptico es lo m\u00e1s profundo e intelectualmente subversivo. La cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica entra inevitablemente en conflicto con todos los modos de pensamiento no cient\u00edficos que hacen afirmaciones supuestamente f\u00e1cticas sobre el mundo, \u00bfy c\u00f3mo podr\u00eda ser de otra manera? Despu\u00e9s de todo, los cient\u00edficos est\u00e1n sometiendo constantemente las teor\u00edas de sus colegas a un riguroso escrutinio conceptual y emp\u00edrico. \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n se podr\u00eda rechazar la qu\u00edmica basada en la teor\u00eda del flogisto, la permanencia de las especies o la teor\u00eda corpuscular de la luz enunciada por Newton \u2013sin mencionar miles de otras teor\u00edas cient\u00edficas plausibles pero err\u00f3neas\u2013 y aceptar la astrolog\u00eda, la homeopat\u00eda o la concepci\u00f3n de una virgen?<\/p>\n<p>El empuje cr\u00edtico de la ciencia se extiende incluso m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito factual, a la \u00e9tica y a la pol\u00edtica. Por supuesto, como en un asunto de l\u00f3gica, un \u201cdeber ser\u201d no se puede derivar de un \u201ces\u201d. Pero hist\u00f3ricamente, a partir de los siglos XVII y XVIII en Europa, y luego poco a poco en todo el mundo, el escepticismo cient\u00edfico ha desempe\u00f1ado un papel de \u00e1cido intelectual, disolviendo lentamente las creencias irracionales que legitimaron el orden social establecido y sus presuntas autoridades, ya fuera el sacerdocio, la monarqu\u00eda, la aristocracia o las supuestas razas y clases sociales superiores. Cuatrocientos a\u00f1os despu\u00e9s, parece tristemente evidente que esa revolucionaria transici\u00f3n de una cosmovisi\u00f3n dogm\u00e1tica a una basada en la evidencia est\u00e1 muy lejos de haber finalizado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*C\u00e9lebre por el llamado \u201caffaire Sokal\u201d y por haber sido expulsado de su c\u00e1tedra en la Universidad Aut\u00f3noma de Nicaragua despu\u00e9s de la ca\u00edda del gobierno sandinista. 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