{"id":10296,"date":"2016-08-08T13:18:03","date_gmt":"2016-08-08T13:18:03","guid":{"rendered":"https:\/\/moir.org.co\/web\/conchas-marinas\/"},"modified":"2016-08-08T13:18:03","modified_gmt":"2016-08-08T13:18:03","slug":"conchas-marinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/moir.com.co\/web\/conchas-marinas\/","title":{"rendered":"Conchas marinas"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00abNada conserva la misma forma durante mucho tiempo. He visto lo que una vez era s\u00f3lida tierra convertirse en mar, y terrenos creados con lo que antes era oc\u00e9ano. Hay conchas marinas lejos de las olas del oc\u00e9ano y se han hallado anclas antiguas en las cumbres de las monta\u00f1as\u00bb<\/p>\n<p>OVIDIO, Metamorfosis, Libro XV<\/em><\/p>\n<p>El tibur\u00f3n era gigantesco, pero los pescadores consiguieron llevarlo a la orilla. Todav\u00eda estaba vivo y trataba de soltarse, as\u00ed que para mantenerlo en la playa lo ataron a un \u00e1rbol. Luego lo mataron. Los tiburones eran bastante comunes en la costa toscana, pero aqu\u00e9l era un lamia, un gran tibur\u00f3n blanco, y pesaba m\u00e1s de una tonelada. Cuando ya estaba muerto, varios buscadores abrieron la horrorosa boca del animal y con sus cuchillos le arrancaron los dientes para conservarlos como recuerdos y talismanes.<\/p>\n<p>Los rumores sobre esa maravilla llegaron al palacio de los M\u00e9dici, en Florencia. El gran duque Fernando II, un aficionado a la historia natural, orden\u00f3 que le llevaran el tibur\u00f3n de inmediato para que los cient\u00edficos de la corte pudieran examinarlo, pero era un animal demasiado grande y la carne ya hab\u00eda comenzado a pudrirse. Los pescadores cortaron la cabeza y arrojaron el resto del cad\u00e1ver al mar. Cargaron la cabeza en un carro para trasladarla a trav\u00e9s del valle del Arno hasta Florencia.<\/p>\n<p>Era el a\u00f1o 1666. Florencia, como toda Europa, se encontraba en un periodo de transici\u00f3n. El Renacimiento pr\u00e1cticamente hab\u00eda acabado. Las convulsiones de la Reforma Protestante se hab\u00edan aquietado en su mayor\u00eda. El Siglo de las Luces, por otra parte, apenas asomaba por el horizonte. Era una \u00e9poca dif\u00edcil, entre dos aguas: renacida, reformada, pero a\u00fan no ilustrada.<\/p>\n<p>Una generaci\u00f3n antes, el Papa hab\u00eda obligado a Galileo Galilei a renunciar a su creencia en la teor\u00eda copernicana sobre el sistema solar. Galileo hab\u00eda basado sus opiniones en sus propias observaciones del cielo en vez de en los textos de Arist\u00f3teles, aprobados por la Iglesia, y la Biblia, y aunque acept\u00f3 el castigo, se mantuvo firme en sus convicciones sobre la ciencia. El verdadero conocimiento cient\u00edfico, pensaba, deb\u00eda basarse en la experimentaci\u00f3n y en la observaci\u00f3n directa de la naturaleza, no en los libros, ni siquiera los sagrados. Vivi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os en Florencia, protegido por el gran duque Fernando II. M\u00e1s tarde, en la corte florentina se cre\u00f3 una academia cient\u00edfica fundada por muchos de los ex alumnos de Galileo, dispuestos a mantener vivo su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>El m\u00e1s nuevo en el grupo era un anatomista diminuto, de voz suave, que ven\u00eda de Dinamarca y se llamaba Nicolaus Steno. Con tan s\u00f3lo veintiocho a\u00f1os, ya era famoso por sus agudos poderes de observaci\u00f3n y su incre\u00edble talento con el escalpelo. Sus descubrimientos hab\u00edan causado sensaci\u00f3n en Leiden y en Par\u00eds, las dos capitales intelectuales de Europa. Como era inevitable, sus audaces cuestionamientos de las teor\u00edas convencionales sobre el coraz\u00f3n y el cerebro le hab\u00edan ganado enemigos, pero tambi\u00e9n muchos admiradores. Los cient\u00edficos florentinos lo recibieron como a un igual. Cuando la monstruosa cabeza del tibur\u00f3n lleg\u00f3 a Florencia y fue trasladada a la sal de anatom\u00eda para su disecci\u00f3n, naturalmente, los honores recayeron en Steno.<\/p>\n<p>La captura casual de un tibur\u00f3n y su disecci\u00f3n a cargo de un cient\u00edfico joven dispuesto a probarse ante una prestigiosa corte italiana marcan el extra\u00f1o comienzo de una revoluci\u00f3n intelectual que fue, a su manera, tan profunda como la de Galileo y Cop\u00e9rnico. Ellos hab\u00edan desplazado la posici\u00f3n humana en el espacio: nos desalojaron del centro fijo del cosmos y pusieron nuestro mundo en movimiento. La revoluci\u00f3n de Steno cambi\u00f3 nuestro lugar en el tiempo. Nos sac\u00f3 del centro de la narrativa b\u00edblica cl\u00e1sica y le dio al mundo una nueva historia. El tiempo abarcado por esta nueva historia se expandi\u00f3 de apenas seis mil a casi cinco mil millones de a\u00f1os. Inmensamente m\u00e1s antiguo que la especie humana, el mundo ya no pod\u00eda reclamarse como nuestro exclusivo dominio.<\/p>\n<p>Steno descubri\u00f3 que la corteza de la Tierra conten\u00eda un archivo de su historia m\u00e1s antigua. Hasta ese momento los acad\u00e9micos se hab\u00edan basado en la palabra escrita, la Biblia y los textos de los antiguos para ahondar en el pasado. Los nuevos fil\u00f3sofos de la floreciente revoluci\u00f3n cient\u00edfica estaban interesados en las leyes intemporales de la naturaleza, no en su desarrollo hist\u00f3rico. La cr\u00f3nica registrada en los estratos geol\u00f3gicos de la Tierra segu\u00eda sin ser le\u00edda; nadie se percataba verdaderamente de los prodigiosos cambios que el mundo hab\u00eda experimentado durante ese pasado que se hab\u00eda prolongado de una manera tan asombrosa. Pero, sin esa perspectiva, ninguna de las fuerzas que dan forma a nuestro mundo f\u00edsico \u2014los terremotos, los volcanes, la erosi\u00f3n y el clima\u2014 podr\u00edan entenderse desde un punto de vista cient\u00edfico. El concepto est\u00e1tico y mec\u00e1nico del mundo deb\u00eda ser reemplazado por uno din\u00e1mico y evolutivo.<\/p>\n<p>Esta revoluci\u00f3n de nuestra comprensi\u00f3n de la Tierra iniciada por Steno fue cobrando impulso con lentitud, no se desarroll\u00f3 en su totalidad hasta fines del siglo XVIII y no se complet\u00f3 hasta mediados del XX. Encontr\u00f3 fuertes resistencias tanto entre los cient\u00edficos como entre los te\u00f3logos. Fue aceptada con m\u00e1s facilidad por los poetas rom\u00e1nticos que por los fil\u00f3sofos de la Ilustraci\u00f3n. Es ir\u00f3nico que el hombre que la inici\u00f3 jam\u00e1s cuestionara de forma p\u00fablica la escala temporal b\u00edblica de seis mil a\u00f1os que su ciencia termin\u00f3 por invalidar. Sin embargo, incluso en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, dedicados por entero a la religi\u00f3n, nunca renunci\u00f3 a su ciencia.<\/p>\n<p>La historia de Steno est\u00e1 llena de esa clase de iron\u00edas, y tambi\u00e9n de pathos. La genialidad de sus ideas nunca fue apreciada plenamente mientras vivi\u00f3. Muri\u00f3 joven, a los cuarenta y ocho a\u00f1os. Despu\u00e9s de haber sido cient\u00edfico y favorito de una de las cortes m\u00e1s lujosas de Europa, al final de su vida se convirti\u00f3 en un sacerdote asceta. La pobreza y el ayuno, seg\u00fan dijo un amigo, lo hab\u00edan reducido a un \u00abcad\u00e1ver viviente\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, ese d\u00eda en Florencia todav\u00eda se encontraba en plenitud de su capacidad cient\u00edfica. Hab\u00eda cursado estudios de medicina que, como era t\u00edpico en esa \u00e9poca, lo hab\u00edan abarcado todo, desde la anatom\u00eda hasta la astrolog\u00eda. Ten\u00eda el apoyo de un soberano rico y, lo que era m\u00e1s importante, pose\u00eda una mente acostumbrada a dar saltos inesperados. Del tibur\u00f3n salt\u00f3 a una pregunta en apariencia no relacionada, una pregunta que no por antigua dejaba de generar acaloradas discusiones. No fue s\u00f3lo su respuesta a esa pregunta, sino tambi\u00e9n la forma en que intent\u00f3 demostrarla lo que dio comienzo a la exploraci\u00f3n cient\u00edfica del pasado lejano del mundo.<\/p>\n<p>La pregunta era: \u00bfpor qu\u00e9 a menudo se encuentran conchas marinas lejos del mar, a veces incrustadas en la s\u00f3lida roca de las cumbres de las monta\u00f1as? Los griegos antiguos conoc\u00edan esas conchas y las mencionaban en sus escritos. Los te\u00f3logos medievales las hab\u00edan visto en las piedras con que construyeron sus catedrales. Las encontraban los mineros y los trabajadores de las canteras, as\u00ed como los granjeros, los pastores y los viajeros. Incluso el Papa, en Roma, debi\u00f3 de haberse fijado en ellas y hacerse preguntas, puesto que cubr\u00edan las laderas de la colina del Vaticano.<\/p>\n<p>Hoy consideramos natural decir que las conchas est\u00e1n all\u00ed porque una vez el mar cubri\u00f3 la Tierra. De hecho, \u00e9sa era la explicaci\u00f3n proporcionada por los griegos antiguos. Para los primer\u00edsimos fil\u00f3sofos griegos, los denominados presocr\u00e1ticos, \u00e9sa era la piedra angular de sus diversas teor\u00edas del mundo seis siglos antes de Cristo. Arist\u00f3teles mantuvo esa tradici\u00f3n, y escribi\u00f3 que los ciclos de crecimiento y disminuci\u00f3n de los mares formaban parte del \u00abproceso vital\u00bb del mundo. La Tierra experimentaba de forma natural muchas inundaciones a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>Sin embargo, las personas con m\u00e1s formaci\u00f3n de la \u00e9poca de Steno rechazaban esa idea. Pensaban, en cambio, que las conchas crec\u00edan en el interior de la Tierra. A pesar de las apariencias, esas conchas no eran, en realidad, conchas marinas. Jam\u00e1s hab\u00edan vivido almejas dentro de esos fosilizados caparazones de almejas; ning\u00fan mar hab\u00eda cubierto las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Por extra\u00f1o que pueda parecer hoy, en el contexto de la \u00e9poca esa idea ten\u00eda sentido. Algunas de las corrientes m\u00e1s m\u00edsticas del pensamiento renacentista segu\u00edan vigentes, inclusive entre aquellos que se enorgullec\u00edan de su racionalidad. Los fil\u00f3sofos neoplat\u00f3nicos y herm\u00e9ticos hab\u00edan ense\u00f1ado que todas las cosas en la superficie y el interior del planeta eran generadas por \u00abfuerzas pl\u00e1sticas\u00bb y emanaciones invisibles de las estrellas. Nadie sab\u00eda c\u00f3mo esas misteriosas fuerzas y emanaciones llegaban a producir piedras con la forma de conchas, pero el mundo era un lugar misterioso: nadie sab\u00eda c\u00f3mo la fuerza de un im\u00e1n atra\u00eda una barra de hierro o le orientaba hacia el norte. Nadie sab\u00eda c\u00f3mo las \u00abemanaciones\u00bb del sol hac\u00edan crecer las flores. Esas cosas ocurr\u00edan a la vista de todos, pero segu\u00edan siendo misteriosas. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda decir qu\u00e9 era o no posible en las profundidades de la Tierra?<\/p>\n<p>La teor\u00eda de que las conchas fosilizadas crec\u00edan en las rocas tambi\u00e9n ten\u00eda la ventaja de esquivar algunos problemas espinosos a los que se enfrentaban otras explicaciones. Exist\u00eda, por ejemplo, una larga tradici\u00f3n entre los autores cristianos que sosten\u00eda que esas conchas eran reliquias del Diluvio de No\u00e9. Las conchas eran prueba tangible de las Escrituras y un recordatorio visible del poder de Dios y del pecado humano. A los misioneros les resultaban \u00fatiles para demostrar a los paganos locales que el Diluvio de la Biblia hab\u00eda sido universal, no algo que s\u00f3lo hab\u00edan sufrido los hebreos.<\/p>\n<p>Sin embargo, un examen m\u00e1s detallado tanto de las Escrituras como de las conchas fosilizadas generaba algunos interrogantes desconcertantes. Hab\u00eda contradicciones, algunas m\u00e1s f\u00e1ciles de conciliar con la teor\u00eda que otras. Las conchas se parec\u00edan a especies que viv\u00edan en agua salada, pero cuarenta d\u00edas y noches de lluvia habr\u00edan originado un Diluvio de agua dulce. \u00bfY c\u00f3mo esa cantidad tan grande de conchas se hab\u00eda esparcido a tanta distancia de una inundaci\u00f3n que, seg\u00fan la Biblia, no hab\u00eda durado m\u00e1s que un a\u00f1o? Los monjes medievales se hab\u00edan tomado la libertad de esquivar algunas cuestiones en su lectura del texto. Tal vez el Diluvio hab\u00eda sido causado por el crecimiento del mar y no por la lluvia, como estaba escrito. Tal vez hab\u00eda durado un poco m\u00e1s de lo que indicaba el texto. Era una pr\u00e1ctica respetable. San Agust\u00edn y otros Padres de la Iglesia no hab\u00edan vacilado en interpretar las Escrituras de forma metaf\u00f3rica cuando era necesario.<\/p>\n<p>Hab\u00eda no obstante otro problema m\u00e1s complicado que las met\u00e1foras no pod\u00edan resolver con tanta facilidad. La Biblia dec\u00eda que Dios hab\u00eda creado la Tierra s\u00f3lida y que le dio forma la primera semana. El Diluvio de No\u00e9 tuvo lugar mucho m\u00e1s tarde. \u00bfC\u00f3mo, entonces, aparecieron las conchas dentro de las rocas, que ya habr\u00edan sido creadas cuando ocurri\u00f3 el Diluvio? La inundaci\u00f3n podr\u00eda haber dejado conchas encima de las monta\u00f1as, pero no dentro de ellas.<\/p>\n<p>Por supuesto, era posible hablar de milagros y dejar las cosas as\u00ed, pero las prometedoras mentes cient\u00edficas del siglo XVII no aceptaban eso con facilidad. Quer\u00edan explicar el mundo a trav\u00e9s de leyes naturales, siempre que fuera posible. Y, desde la Reforma, las interpretaciones metaf\u00f3ricas de las Escrituras causaban cada vez m\u00e1s rechazo. Lutero y Calvino hab\u00edan situado a la Biblia en el centro de su fe; no se pod\u00eda jugar con el significado literal de sus palabras.<\/p>\n<p>Sin embargo, ni siquiera los \u00abprocesos vitales\u00bb sugeridos por Arist\u00f3teles ofrec\u00edan una soluci\u00f3n al dilema. Podr\u00edan ser una explicaci\u00f3n perfectamente aceptable para los dep\u00f3sitos poco profundos de conchas cerca de las costas, pero, en cuanto a las conchas de las monta\u00f1as, esa concepci\u00f3n pod\u00eda llevar a ideas peligrosas. Arist\u00f3teles hab\u00eda puesto \u00e9nfasis en la lentitud de los cambios geogr\u00e1ficos. En el tiempo que tardar\u00eda un oc\u00e9ano en secarse, o una monta\u00f1a en hundirse bajo las olas, naciones enteras podr\u00edan surgir y extinguirse. \u00c9l imaginaba un mundo eterno \u2014como muchos paganos de su \u00e9poca\u2014 sin l\u00edmites temporales, y sosten\u00eda que esas inundaciones naturales ocurr\u00edan una y otra vez con el paso de las eras. Para el hombre moderno del siglo XVII, eso, sencillamente, no pod\u00eda ser verdad; no hab\u00eda tiempo suficiente. No se hab\u00eda visto nada igual en todos los siglos de historia registrada. El monte Sina\u00ed segu\u00eda siendo tan alto como cuando Mois\u00e9s descendi\u00f3 con los Diez Mandamientos. El mar Mediterr\u00e1neo tampoco se hab\u00eda secado de forma apreciable. \u00bfC\u00f3mo, entonces, podr\u00eda la geograf\u00eda haberse modificado varias veces cuando se sab\u00eda que el mundo ten\u00eda menos de seis mil a\u00f1os?<\/p>\n<p>La prueba de ese l\u00edmite ven\u00eda de la Biblia, que se supon\u00eda conten\u00eda una historia completa del mundo. Si se sumaban todas las generaciones y reinados de los monarcas que aparec\u00edan en sus p\u00e1ginas se pod\u00eda estimar el tiempo total transcurrido desde la Creaci\u00f3n. Las respuestas variaban, seg\u00fan qu\u00e9 versi\u00f3n de las Escrituras se utilizara, pero ninguna superaba unos pocos miles de a\u00f1os. La m\u00e1s definitiva y precisa era la calculada por James Ussher, el arzobispo anglicano de Armagh, Irlanda.<\/p>\n<p>Ussher fue uno de los eruditos m\u00e1s formidables de su \u00e9poca; se dec\u00eda que su biblioteca personal era la m\u00e1s grande de toda Europa Occidental. Hab\u00eda dedicado toda la vida a compilar su cronolog\u00eda. La fecha que fij\u00f3 para la Creaci\u00f3n fue el domingo 23 de octubre del 4004 a. C. Cuando muri\u00f3, en 1656, un a\u00f1o despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de su libro, el mundo ten\u00eda 5.660 a\u00f1os, seg\u00fan sus c\u00e1lculos. Y \u00e9l cre\u00eda, como muchos otros, que no era probable que durara mucho m\u00e1s. Seis mil a\u00f1os era el l\u00edmite de la vida del planeta.<\/p>\n<p>Eso tambi\u00e9n estaba revelado en la Biblia, cuyas palabras se tomaban no s\u00f3lo como historia, sino tambi\u00e9n como profec\u00eda. Los seis d\u00edas de la Creaci\u00f3n en el G\u00e9nesis anunciaban que el mundo existir\u00eda durante seis eras. \u00bfCu\u00e1nto duraba una \u00abera\u00bb? Al parecer, la Biblia tambi\u00e9n revelaba la respuesta. \u00abUn d\u00eda del Se\u00f1or son mil a\u00f1os \u2014dijo Pedro\u2014 y mil a\u00f1os son un d\u00eda.\u00bb Seis mil a\u00f1os, entonces, era todo el tiempo que habr\u00eda.<\/p>\n<p>Para un cristiano, el mundo no pod\u00eda ser eterno porque s\u00f3lo Dios era eterno. Afirmar que el mundo era eterno equival\u00eda a negar que hubiese tenido un comienzo, que hubiese sido creado por dios; de hecho, que hubiese sido creado. Seg\u00fan la visi\u00f3n c\u00edclica del tiempo, la gente tambi\u00e9n era eterna. Eso presentaba toda clase de problemas. Si una persona pod\u00eda pedir dinero prestado en un ciclo y devolverlo en el siguiente, lo que algunos paganos consideraban una pr\u00e1ctica perfectamente aceptable, \u00bfentonces cu\u00e1l era la urgencia de que un pecador se reformara y pagara su deuda con Dios? Y tambi\u00e9n se pon\u00eda en duda toda la idea de la salvaci\u00f3n si el nacimiento, la crucifixi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n de Cristo no eran acontecimientos \u00fanicos en el tiempo, sino que ocurr\u00edan una y otra vez ad infinitum. \u00abDios no permita que creamos eso \u2014escribi\u00f3 san Agust\u00edn\u2014. Puesto que Cristo muri\u00f3 una vez por nuestros pecados y, al volver a levantarse, no muere de nuevo.\u00bb<\/p>\n<p>La Biblia dec\u00eda de forma muy clara que el mundo hab\u00eda sido creado y no era eterno. El G\u00e9nesis explicaba la historia de c\u00f3mo hab\u00eda ocurrido. Algunos, incluyendo a san Agust\u00edn, conced\u00edan que era probable que los seis d\u00edas de la Creaci\u00f3n fueran metaf\u00f3ricos, aunque san Agust\u00edn cre\u00eda que seis d\u00edas era demasiado tiempo para un Dios Todopoderoso que pod\u00eda crear un universo en un instante si lo deseaba. Sin embargo, incluso si uno estaba dispuesto a darle un poco m\u00e1s de tiempo a la semana de la creaci\u00f3n, la historia del mundo ten\u00eda que ser finita. El tiempo corr\u00eda en una direcci\u00f3n, no se entreten\u00eda formando curvas, ten\u00eda un principio y un fin.<\/p>\n<p>Considerando la dificultad de explicar las conchas fosilizadas en un mundo de seis mil a\u00f1os y lo repugnante que era la \u00fanica alternativa aparente, el mundo eterno de Arist\u00f3teles, es comprensible que la idea de que crec\u00edan en su sitio fuera atractiva. El Diluvio segu\u00eda teniendo sus defensores \u2014entre ellos, Mart\u00edn Lutero\u2014 y unas pocas almas audaces incluso se arriesgaban a apoyar de forma abierta la soluci\u00f3n eternista, pero sostener que las conchas marinas eran en realidad eso, conchas marinas, equival\u00eda a nadar contra fuertes corrientes religiosas y cient\u00edficas.<\/p>\n<p>Eso, desde luego, es lo que har\u00eda Steno. Y, de paso, aportar\u00eda ideas sobre el crecimiento de los cristales, la erosi\u00f3n de la Tierra, el crecimiento de las monta\u00f1as y, lo que lo hizo m\u00e1s famoso, el dep\u00f3sito de estratos sedimentarios. Lo que estaba gener\u00e1ndose en su mente de anatomista era un enfoque cient\u00edfico de la anatom\u00eda de la Tierra, de la forma en que sus elementos hab\u00edan crecido y en que pod\u00eda entenderse su desarrollo. Era, en efecto, una ciencia nueva.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca no hab\u00eda ninguna ciencia de la historia terrestre porque en realidad no se consideraba que la Tierra tuviera historia. Las personas ten\u00edan historia; las cosas no, no la naturaleza. Para un cristiano ortodoxo, cada parte del mundo hab\u00eda sido creada por un acto divino, m\u00e1s o menos en su forma actual. No ten\u00eda sentido preguntarse c\u00f3mo se formaban los valles y las monta\u00f1as. Hab\u00edan sido creados. No se necesitaban m\u00e1s explicaciones y ni siquiera eran posibles. Si alguien admit\u00eda que de hecho s\u00ed se hab\u00edan producido unos pocos cambios desde la Creaci\u00f3n, \u00e9stos eran inherentemente ca\u00f3ticos. Los cambios s\u00f3lo pod\u00edan representar la decadencia de la en su origen perfecta Creaci\u00f3n de Dios \u2014eran cambios para peor, por definici\u00f3n\u2014 y por lo tanto no eran merecedores de contemplaci\u00f3n cristiana. Y, por \u00faltimo, en cualquier caso todos los acontecimientos importantes en los seis mil a\u00f1os siguientes al principio del mundo estaban registrados en la Biblia. No era necesario seguir investigando.<\/p>\n<p>A diferencia de sus contempor\u00e1neos, sin embargo, Steno no encontr\u00f3 caos, sino orden, en la corteza de la Tierra. No era el orden perfecto y regular que los astr\u00f3nomos hallaban en los cielos, ni el orden matem\u00e1tico que los f\u00edsicos descubr\u00edan en los p\u00e9ndulos y proyectiles. Era el orden de una historia bien contada, una narraci\u00f3n en la que cada parte se basa en la anterior, pero cuya conclusi\u00f3n no es previsible. \u00c9l descubri\u00f3 las reglas l\u00f3gicas a partir de las cuales las fallas, los cataclismos, las erosiones y las estratificaciones de un paisaje y de su lecho de roca subterr\u00e1neo pod\u00edan ordenarse en una secuencia entendible. Tomando como punto de partida la narrativa que le\u00eda en las rocas, pod\u00eda escribir una historia del paisaje. Y esa l\u00f3gica, si se extend\u00eda, podr\u00eda revelar la historia del mundo entero.<\/p>\n<p>La columna vertebral de su sistema era una idea simple pero de un poder tremendo. Al reconocer que las capas de roca donde estaban sepultadas las conchas fosilizadas se hab\u00edan formado mediante la acumulaci\u00f3n gradual de sedimentos, se dio cuenta de que cada capa encarnaba un periodo de tiempo en el pasado. No encontraba la manera de medir en n\u00famero de a\u00f1os o siglos que hab\u00edan pasado, y detestaba especular, pero estaba claro que esas capas, una encima de otra, formaban una secuencia precisa. La capa m\u00e1s profunda se hab\u00eda formado primero, la superior, en \u00faltimo lugar. Dependiendo de sus f\u00f3siles y sus sedimentos, las capas registraban la sucesi\u00f3n de mares, r\u00edos, lagos y suelos que una vez hab\u00edan cubierto el terreno. Los ge\u00f3logos llaman a la visi\u00f3n de Steno el \u00abprincipio de superposici\u00f3n\u00bb. Significa que, capa tras capa, la historia del mundo est\u00e1 escrita en piedra. <\/p>\n<p>As\u00ed como el telescopio de Galileo hab\u00eda abierto el espacio a la ciencia, los estratos de Steno abrieron la puerta del pasado. En una asombrosa proeza de concentraci\u00f3n intelectual, Steno produjo su obra geol\u00f3gica seminal en un periodo inferior a dos a\u00f1os, un lapso en el que su vida personal tambi\u00e9n experiment\u00f3 profundos cataclismos. Y no deja de ser notable que trazara esa nueva ciencia en apenas cien p\u00e1ginas de texto y un pu\u00f1ado de diagramas. Su obra maestra de setenta y ocho p\u00e1ginas, De Solido, \u00abSobre los s\u00f3lidos\u00bb, hab\u00eda sido pensada en un primer momento como un extracto, un \u00abpr\u00f3dromo\u00bb de una disertaci\u00f3n m\u00e1s extensa y detallada. Pero esa obra jam\u00e1s lleg\u00f3 a materializarse. De Solido fue su \u00faltimo trabajo geol\u00f3gico publicado. Unos pocos a\u00f1os despu\u00e9s se consagr\u00f3 al sacerdocio y abandon\u00f3 de forma definitiva las investigaciones cient\u00edficas. En Italia realiz\u00f3 un pol\u00e9mico cambio del luteranismo al catolicismo, y con el fervor de un nuevo converso dedic\u00f3 el resto de su vida a la Iglesia. <\/p>\n<p>El singular enfoque de Steno respecto a la ciencia lo convirti\u00f3 en una suerte de enigma para sus contempor\u00e1neos. Su abrupta retirada lo convirti\u00f3 en un enigma para muchos de los que lo han estudiado desde entonces. Ten\u00eda una mente extraordinariamente f\u00e9rtil, pero tambi\u00e9n extraordinariamente inquieta. Y as\u00ed como ech\u00f3 por tierra muchas suposiciones sobre la ciencia, la historia y la fe arraigadas en su \u00e9poca, su vida hace lo mismo con muchas otras arraigadas en la nuestra.           <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNada conserva la misma forma durante mucho tiempo. He visto lo que una vez era s\u00f3lida tierra convertirse en mar, y terrenos creados con lo que antes era oc\u00e9ano. 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