“Podría decirse que el ala derecha del Partido Conservador es Alvaro Uribe”. Andrés Pastrana (Entrevista de Cecilia Orozco, El Espectador, 22 de marzo de 2009)

Uribe Vélez le ha ido entregando la administración del gobierno al Partido Conservador y el Partido Conservador se ha ido acomodando con Uribe durante seis años. Uribe adoptó el talante histórico de la ideología conservadora del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. No es un fenómeno nuevo en la política colombiana. Pero la comparación histórica de Uribe hay que hacerla con Rafael Núñez a final del siglo XIX. Núñez gobernó el país catorce años, doce de ellos seguidos por reelección, de 1884 a 1896, aunque murió dos antes de terminar su último período. Se presumió que el residente de El Cabrero gobernaría con los liberales. Había sido ministro de Mosquera, le había quitado a la Iglesia las tierras desamortizadas, había sido diplomático de los gobierno liberales del radicalismo. Pero no fue así. Gobernó con los conservadores. También se supuso que Uribe haría gala de su tradición liberal, partido al cual había pertenecido por años y disfrutado de cargos y senadurías en su nombre. Pero no fue así. Ha gobernado con los conservadores.

Núñez abandonó el Partido Liberal desde su primera campaña presidencial. Uribe también. Núñez fundó un nuevo movimiento denominado Partido Independiente. Uribe también y lo llamó la “U”. Toda la política montada por Núñez para sus reelecciones fue la seguridad contra los liberales radicales. Uribe también contra guerrilleros y paramilitares. Núñez montó una nueva Constitución para hacerse reelegir. Uribe también mediante una reforma constitucional. La base de los gobiernos de Núñez fue el Partido Conservador, línea Miguel Antonio Caro. Uribe también, con la de Holguín. Núñez recibió el apoyo del renombrado conservador Carlos Holguín. Uribe también de otro renombrado jefe conservador, el de Carlos Holguín. Núñez dividió el Partido Liberal y puso un sector a su servicio. Así lo ha hecho Uribe. Para Núñez el que no estuviera con su “Regeneración” era enemigo del Estado. Para Uribe, también, con su “seguridad democrática”. Núñez tomó la religión como apoyo sustancial para su reforma política, a pesar de no creer en nada. Uribe se santigua todos los días con cualquiera de las religiones, con tal de recibir su apoyo irrestricto. Núñez negoció su poder con la Iglesia Católica a cambio del control de la educación. Uribe ha golpeado la educación pública a favor de la educación privada. El Partido Conservador estaba a punto de desaparecer al arribo de Núñez al gobierno. Así estaba cuando Uribe empezó su gobierno. Con el gobierno de Núñez el Partido Conservador revivió para gobernar casi treinta años. A eso aspira el Partido Conservador con la herencia de Uribe. Con la herencia de Núñez, los conservadores le entregaron Panamá a Estados Unidos. Con Uribe el país le está entregando toda la economía.

¿Qué haría el Partido Conservador con la herencia de Uribe, lo mismo que con la herencia de Núñez? El Partido Conservador de Caro, hegemónico con la herencia de Núñez, llevó el país a la guerra de los Mil Días, tras la atroz persecución a los liberales con el régimen de la llamada Ley de los Caballos. Los conservadores fueron responsables de la pérdida de Panamá con Marroquín. Traicionaron la defensa de la Patria con Rafael Reyes, admirador incondicional de los gringos, una vez nombrado general en jefe de la reconquista del Istmo. Se aliaron con Uribe Uribe y Benjamín Herrera, liberales sometidos al tirano y soportes de su reelección. Traicionaron el país en la Conferencia Panamericana de 1906 con Guillermo Valencia y se congraciaron con Estados Unidos después del robo de Panamá. Firmaron dos tratados de entrega de Panamá, el Cortés-Root que le costó a Reyes la presidencia y el Urrutia-Thomson en 1914 que le costó la vida a Uribe Uribe. Iniciaron la entrega de la economía a los norteamericanos bajo la famosa consigna de Suárez del “respice Polum”—mirar a la Estrella del Norte. Arruinaron la economía nacional, dilapidaron la indemnización, endeudaron el país y lo llevaron hasta una moratoria. Atacaron sin escrúpulos la huelga de los obreros bananeros sometidos al más oprobioso régimen laboral de la historia moderna del país. Bajo la dirección de Laureano Gómez, el periódico El Siglo y la oratoria de Silvio Villegas, José de la Vega, Alzate Avendaño, Fernando Londoño, coquetearon con el fascismo alemán y apoyaron a Franco. ¿Qué haría ahora “uribito” u Holguín o Marta Lucía o Noemí? ¿Lo mismo de Núñez, Marroquín, Reyes, Concha, Suárez, Abadía o Laureano? Quizás algo peor. Uribe intentará reelegirse o entregarle el gobierno al Partido Conservador o a un movimiento que lo recoja e incorpore su tradición.

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