Poco se habla de la medicina tropical en Colombia, país donde las enfermedades infecciosas y parasitarias permanecen ignoradas. Muchas de ellas han estado reemergiendo, en gran parte por la lamentosa degradación social a la que son empujados millones de colombianos, quienes en campos y ciudades viven con escasos niveles sanitarios y son obligados a convivir con todo tipo de vectores y reservorios de infecciones.

Desde su llegada a Colombia en la década del 60, el Dr. Cornelis Johannes Marinkelle y demás colaboradores, comprometidos con el desarrollo de una ciencia médica acorde con las condiciones nacionales, juntando la curiosidad, la aventura y entusiasmo, se empeñaron por escudriñar científicamente las causas de las hoy denominadas enfermedades negligenciadas, en un lugar donde la ciencia ha sido relegada al último eslabón de las prioridades.

La labor del Dr. Marinkelle tuvo grandes aplicaciones en medicina. Aunque su trabajo pasó inadvertido para la gran mayoría de los colombianos, sus investigaciones proporcionaron importantes aportes a la ciencia y en especial a la salud pública. Además de su pasión por la colección oológica, una labor heredada de su padre y a la que el Dr. Marinkelle se dedicó desde la Segunda Guerra Mundial, colección que construyó hasta entregarla en el 2009 al Instituto Alexander Von Humbolt con más de 25.000 huevos de aves de todo el mundo, este holandés también hizo lo suyo en materia de microbiología, parasitología, medicina, micología, zoonosis, protozoología y entomología. Igualmente profundizó en el conocimiento y diagnóstico de enfermedades como la tripanosomiasis americana o mal de Chagas, la leishmaniasis y la toxoplasmosis.

Su deseo por escudriñar a profundidad las zoonosis lo llevó a identificar en materia de taxonómica unas dos docenas de nuevas especies de aves, reptiles, mamíferos y parásitos, diez de ellas descubiertas en Colombia.

Este científico universal permaneció donde lo requería el desarrollo de la ciencia aplicada a las necesidades de la producción y la salud, dejó sus huellas en las aulas y laboratorios, de la Universidad del Salvador, del Valle, de Caldas, Bagdad y Jartum. Fundó el Centro de Investigaciones de la Universidad de los Andes Cimpat, en microbiología y parasitología tropical, en el cual trabajó hasta sus últimos días de vida.

Por sus aportes al conjunto de las ciencias que aglomera a la medicina tropical en medio de la precaria investigación existente en Colombia, el Dr. Marinkelle merece ser considerado como el principal exponente de esta ciencia en Colombia. Sus aportes y ejemplo de vida serán fuente de inspiración para todos los deseosos de desarrollar la ciencia y la medicina tropical.

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