Alberto Niño Torres, Ibagué, junio de 2017

Silvio nació en 1939 en el municipio del Guamo (Tolima). Hijo de un trabajador agrícola y artesano y de una madre laboriosa. Por sus limitaciones económicas vivió con su familia en una casa de inquilinato en la calle 21 de Ibagué. Se graduó como normalista y en la década del 60 ingresó a la primera promoción de Ingenieros Forestales de la Universidad del Tolima. Fue seleccionado para adelantar estudios en la Universidad de los Andes en Mérida Venezuela. Ya en esa época escribía: ¨en todo nuestro accionar universitario debemos siempre como educadores contribuir a la querencia de los intereses de la Nación Colombiana por encima de cualquier otro anhelo, siempre actuar dando privilegio al interés común sobre el interés individual¨.

Tuve la fortuna de compartir con Silvio buena parte de nuestras vidas. En la universidad, producto de la influencia de la revolución cubana y el descontento nacional contra el Frente Nacional, se discutía la necesidad de transformar nuestra patria. Ese hecho, nos permitió conocer al Movimiento Obrero Estudiantil Campesino MOEC y a Francisco Mosquera, quién a partir de allí planteaba la necesidad de construir un partido que guiara a los obreros, campesinos, clases medias por una Colombia de nueva democracia. Desde ese entonces, Silvio se vinculó al MOIR, organización en la cual militó hasta el final de su existencia. En una combinación admirable, su año sabático en la universidad lo dedicó a vivir en Espinal, divulgando las ideas transformadoras y enseñando y aprendiendo del entorno agrario de esta región.

En el ejercicio de su profesión como docente siempre fue riguroso y estricto. Lector infatigable. Siempre trató de transmitir a sus alumnos y amigos lo más avanzado del conocimiento y de su profesión como Ingeniero Forestal durante más de 40 años al servicio de la Universidad del Tolima. Para él, la cátedra y el ejercicio universitario no tenían sentido sin el contacto con la realidad.

Participó activamente en el movimiento universitario de los años 70, respaldando la lucha por la participación de estudiantes y profesores en la dirección de la universidad, la autonomía universitaria y la financiación estatal. Debido a su compromiso con el cambio universitario, fue destituido como profesor junto con otros cinco colegas en el año 70. En 1974 se logró el reintegro de los despedidos y participó activamente como fundador de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU en el Tolima, en donde como directivo en ocasiones y como afiliado de base en otras hizo causa común en la defensa de la universidad y los derechos de los profesores universitarios.

En la década de los 80, junto con otros colegas de Forestal coordinó la dirección y consolidación del Centro de Estudios para el Desarrollo Regional CEDAR, preocupado por la defensa del medio ambiente y el desarrollo del departamento. Preocupación permanente fue la actualización y modernización de los comités curriculares, de los centros de investigación y de la proyección social a la comunidad.

Silvio nos deja un gran vacío no solamente en quienes fuimos sus contemporáneos sino también en las nuevas generaciones de jóvenes que lo conocieron, a muchos de los cuales les transmitió sus experiencias y avivó en ellos la idea de que Colombia necesita transformarse en una sociedad más justa, más equitativa y democrática.

Transmitimos a Teresa su esposa, a sus hijos y toda su familia, los mensajes de solidaridad no solamente de los compañeros profesores y estudiantes, sino también de  los militantes del Moir en el Tolima y en todo Colombia. Hemos recibido mensajes de solidaridad de Gustavo Triana, Jorge Robledo, Aurelio Suarez, Carlos Naranjo, Eudoro Álvarez, Álvaro Rodríguez, Oscar Gutiérrez, Gonzalo Arango y muchos más quienes continuamos la lucha a la cual Silvio le entregó su vida.

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