En la batalla, perdida tu sangre,
Estás arrasado de lágrimas
Diciendo, esfuerzo inútil,
De nada sirvieron.
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Las madrugadas,
El trasegar en la oscuridad,
Las palabras de tu boca,
Rabiosas cosas de la nada, inservibles.
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Pero, reflexiona, ahora que yaces azul,
Muerto o ahogándote,
¿Fue acaso una batalla?
¿No unos tiros descarralados desde un alambrado?
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Una escaramuza, te emboscaron,
Nada serio,
Pero estás muerto o ahogándote
En tu propia sangre, azuleando al sol.
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Y dices que de nada sirvieron,
Pero a tu pesar,
Son como torres que levantan puentes
Las ramas que apartaste en el camino,
Las palabras al que pasó, broncas,
La sangre que hizo su camino.
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Acto, pensamiento, vida,
Así, mutiladas,
Realizan una muesca
En los días.
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El que sembró un mango,
El que empuñó una pala,
El que recogió una bolsa
Preñaron al mundo de maravillas.
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El que alzó su mano y su voz
Frente al estruendo de los blindados,
Pocos decibeles, poca altura de los dedos empinados,
Derribó murallas.
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Por ello,
Viejo que te levantas del castigo,
Joven que te inauguras en el castigo,
Cuando tu cuerpo, pálido y oscuro,
Sea el corto espacio de un paso
Algo habremos aprendido.