Estados Unidos se fundó en Filadelfia, pero la nación estadounidense fue construida sobre las vastas haciendas que se extendieron desde los montes Alleghenis hasta las montañas Rocosas. Las haciendas produjeron la riqueza sobre la que se levantó la industrialización: esto fue lo que permitió la conformación de una clase de pequeños hacendados que, en forma increíble, lograron producir más de lo que podían consumir. Fueron capaces de vender los excedentes de sus cosechas en el Este del país y en Europa y ahorrar ese ingreso convertido en el capital original de la industrialización estadounidense.

Pero no fue una tierra de cualidades extraordinarias ni los agricultores y hacendados lo que hizo posible dinamizar este proceso. Más bien se debió a la geografía___el extraordinario sistema de ríos que fluyen a través del Medio Oeste y permitieron transportar los excedentes hacia el resto del mundo. Todos los ríos fluyen hacia uno solo___el Mississipi___y el Mississipi corre hacia los puertos localizados en una ciudad y sus alrededores: Nueva Orleáns. Fue a Nueva Orleáns, a donde los planchones llevaron su carga proveniente de la parte superior del río y esta pudo ser allí almacenada, vendida y embarcada en los buques con dirección al océano. Hasta el pasado domingo 29 de agosto, Nueva Orleáns constituía el eje de la economía estadounidense.

Por esta razón, la batalla de Nueva Orleáns en enero de 1815 se convirtió en un momento clave de la historia de Estados Unidos. Aunque la batalla tuvo lugar después de terminada la Guerra de 1812, si los ingleses se hubieran tomado a Nueva Orleáns, casi seguro no la habrían devuelto. Sin Nueva Orleáns, la compra de Luisiana no hubiera tenido valor para los Estados Unidos. O, para expresarlo con mayor precisión, los ingleses hubieran controlado la región, porque al fin de cuentas la compra valía la pena por la tierra y los ríos___los cuales convergen al río Mississipi y al puerto final de Nueva Orleáns. El héroe de la batalla fue Andrew Jackson, y cuando llegó a ser Presidente, su obsesión con Texas tuvo mucho que ver con mantener a los mexicanos fuera del alcance de Nueva Orleáns.

Durante la Guerra Fría, un tema macabro de discusión entre los estudiantes de postgrado giró alrededor de cosas como esta: si los soviéticos pudieran destruir una ciudad con armas nucleares, ¿cuál podría ser? La respuesta más común era que Washington o Nueva York. Para mí, la respuesta era simple: Nueva Orleáns. Si el tráfico del río Mississipi fuera cerrado, las bases mismas de la economía quedarían destruidas. Los minerales industriales necesarios para las fábricas no llegarían y la riqueza agrícola no tendría salida. Otras rutas alternativas no estaban disponibles. Esto lo sabían también los alemanes: durante la Segunda Guerra Mundial lanzaron un ataque de lanchas ___U___ muy cerca de la boca del Mississipi. Tanto los alemanes como Stratfor [agencia de noticias comentadas dirigida por el autor] coinciden con Andy Jackson: la presea era Nueva Orleáns.

El domingo pasado la naturaleza golpeó a Nueva Orleáns casi tan violentamente como un ataque nuclear. El efecto geopolítico del huracán Katrina no fue, en muchas formas, distinto al de un hongo atómico. La salida clave de América del Norte quedó cerrada. La industria petroquímica, que se había convertido en un valor agregado para la región desde los días de Jackson, quedó en peligro. La navegabilidad del Mississipi al sur de Nueva Orleáns quedó suspendida. Nueva Orleáns como ciudad y como complejo portuario había dejado de existir y no quedaba claro si podría recuperarse.

Los puertos del sur de Luisiana y Nueva Orleáns, que van de norte a sur de la ciudad, son tan importantes hoy como lo fueron durante toda la historia de la república. Por su propio esfuerzo, el complejo portuario de Luisiana se convirtió en el mayor de Estados Unidos por tonelaje y en el quinto más grande del mundo. Exporta más de 52 millones de toneladas por año, más de la mitad de las cuales son productos agrícolas___grano, soya y demás. Una gran proporción de la agricultura estadounidense sale por el puerto. Además, unos 17 millones de toneladas ingresan por allí___incluyendo no solamente petróleo crudo, sino también químicos, fertilizantes, carbón, cemento y mucho más.

Es muy simple, el complejo portuario de Nueva Orleáns constituye el sitio de salida de las mercancías agrícolas y de entrada de las mercancías industriales. La cadena de la industria alimenticia mundial comienza aquí, lo mismo que el del industrialismo estadounidense. Si estas instalaciones se desaparecen, el precio de las mercancías se modifica: toda la estructura física de la economía global tendría que ser remodelada. Tómese el impacto sobre la industria automovilística si el acero no asciende por el río, o el efecto sobre el suministro global de alimentos si el maíz y la soya de Estados Unidos no llegan a los mercados.

El problema es que no hay otras buenas alternativas. El transporte fluvial es barato, y la mayoría de las mercancías a que nos referimos poseen un bajo valor relativo por peso. El sistema de transporte de Estados Unidos fue concebido sobre la base de que estas mercancías saldrían de Nueva Orleáns y llegarían allí por barcazas para ser cargadas o descargadas en grandes buques. No existen suficientes camiones o trenes de carga en Estados Unidos para transportar a larga distancia estas enormes cantidades___asumiendo por ahora que el que el aspecto económico pudiera ser manejado, lo que realmente no es posible.

El foco de atención de la prensa se ha concentrado en la industria del petróleo de Luisiana y Mississipi. No es por supuesto un problema baladí, pero en cierto sentido, ha quedado en segundo plano debido al tema de la navegación. Primero, Luisiana es la fuente del 15 por ciento del petróleo producido en Estados Unidos, la mayor parte del Golfo. Las refinerías locales son críticas para la infraestructura de Estados Unidos. Si estas instalaciones se pierden, el efecto sobre el precio del petróleo a nivel mundial sería extraordinariamente doloroso. Pero si el río no se puede seguir navegando o si los puertos dejan de funcionar, el impacto sobre toda la economía sería mucho más severo. En cierto sentido, existe mayor flexibilidad en el transporte del petróleo que en el físico de las demás mercancías.

Realmente surgen buenas noticias a medida que la información aflora. El puerto petrolero de plataforma marítima de Luisiana, que sirve a los supertanques del Golfo, está intacto. Fourchon, que es el centro de las operaciones de extracción en el Golfo, ha resistido los daños y es recuperable. La situación de las plataformas de petróleo es incierta y no se sabe cómo quedaron los sistemas submarinos, pero en la superficie el daño, aunque no es despreciable, puede manejarse.

Las noticias sobre el río son mucho mejores que lo que se hubieran esperado el domingo. El río no ha cambiado su curso. No se han reventado los diques principales que sirven de contención del río. El Mississipi no parece haber quedado obstruido como para que exija un drenaje masivo para hacerlo navegable. Inclusive las instalaciones portuarias, aunque a primera vista parecen dañadas y algunas destruidas, permanecen en su sitio. El río, en su calidad de corredor de transporte, no se ha perdido.

Lo que se ha perdido es la ciudad de Nueva Orleáns y la mayoría de los suburbios residenciales que la rodean. La población ha salido, dejando un número relativamente pequeño de gente en situación desesperada. Algunos han muerto, otras están muriéndose, y la magnitud de la situación supera los recursos necesarios que permitan mejorar su condición. Pero no es la población atrapada en Nueva Orleáns la que presenta un significado geopolítico: es la que ha salido y no tiene a dónde regresar.

Los campos petroleros, los oleoductos y los puertos exigen una fuerza de trabajo calificada para operarlos. Esa fuerza de trabajo necesita albergue. Se necesitan almacenes de alimentos y suministros. Hospitales y doctores. Escuelas para los niños. En otras palabras, para operar las instalaciones que son estratégicas para Estados Unidos, se necesita una fuerza de trabajo___y esa fuerza de trabajo se ha ido. A diferencia de otros desastres, esta fuerza de trabajo no puede regresar a la región porque no tiene donde vivir. Nueva Orleáns ha desaparecido, y el área metropolitana de Nueva Orleáns o ha desparecido o está tan deteriorada que no podrá ser habitada por mucho tiempo.

Puede especularse solamente cierto tiempo más sobre la situación. Pero el hecho es que los que han abandonado el área están viviendo con parientes y amigos. Quienes tienen capacidad para salir también poseen amigos y recursos para enfrentar el exilio. Pero esos recursos no son infinitos___y como parece claro que estas gentes no regresarán ya pronto a Nueva Orleáns, enviarán sus hijos a otras escuelas, buscarán nuevos puestos de trabajo, estarán en nuevos alojamientos. Si tienen seguros, los reclamarán. Si no los tienen, entonces___cualesquiera sean los vínculos emocionales que tengan con sus hogares___el enlace económico con ellos les ha sido cercenado. En muy poco tiempo esta gente tendrá que tomar decisiones que rediseñarán la población y las características de la fuerza de trabajo de la región.

Una ciudad es un proceso complejo y continuo que requiere de una infraestructura para sostener la gente que vive en ella y la que opere esa infraestructura física. No simplemente plantas eléctricas o alcantarillados, aunque son fundamentales. Se necesita también que haya alguien que venda una botella de leche o una camisa nueva. Alguien que sea capaz de reparar un carro y hacer una cirugía. Y esta gente que se ocupa de estas cosas, así como de la infraestructura que los sostiene, ha desparecido___y no volverá pronto.

Es todo esto lo que hace que se asemeje a la caída de una bomba atómica sobre Nueva Orleáns. La mayoría de la gente ha preferido huir que caer muerta, pero de todas maneras se ha ido. No todas las instalaciones han quedado destruidas, pero sí la mayoría. Es claro para nosotros que Nueva Orleáns y sus alrededores no tienen opción de recuperarse. El área puede ser recuperada solamente si hay un compromiso de recursos masivos provenientes de fuera___recursos que de todas maneras pueden estar en peligro si sobreviene otro Katrina.

La crisis que enfrenta Nueva Orleáns es la del desplazamiento de su población. Es también una crisis nacional, porque el más grande puerto de los Estados Unidos no puede funcionar sin una ciudad a su alrededor. El proceso físico y de negocios de un puerto no pueden darse en una ciudad fantasma, y ahora eso es lo que es Nueva Orleáns. No se trata de las instalaciones físicas y del petróleo. Se trata de la pérdida de la población de una ciudad y de la parálisis del puerto más grande de los Estados Unidos.

Volvamos a nuestro punto de partida. Estados Unidos ha dependido históricamente del Mississipi y sus tributarios para el transporte. Las barcazas navegan el río. Los buques lo hacen en el océano. Las barcazas deben dirigirse a los buques y viceversa. Y tiene que haber una infraestructura que fundamente este intercambio. Y se requiere también instalaciones donde los artículos se almacenen durante el tránsito. Sin el puerto, el río no se puede usar. Proteger ese puerto se ha constituido, desde los tiempos de la compra de Luisiana, en un punto fundamental de la seguridad nacional de los Estados Unidos.

El Katrina ha hecho desaparecer el Puerto___no por la destrucción de las instalaciones, sino porque ha vuelto inhabitada y potencialmente inhabitable el área. Esto significa que si el Mississipi sigue siendo navegable, la ausencia de un puerto cerca de la boca del río convierte el Mississipi en enormemente menos útil de lo que lo era. Por estas razones, Estados Unidos ha perdido no solamente su complejo portuario más grande, sino también la utilidad del sistema de transporte de su río___el fundamento de todo el sistema de transporte de Estados Unidos. Hay algunos substitutos, pero no con la suficiente capacidad para resolver el problema.

De aquí se sigue que el puerto tendrá que ser revivido y, uno diría, que lo mismo la ciudad. Los puertos alrededor de Nueva Orleáns están localizados bastante al norte como para poder todavía acceder a ellos con buques de alto calado. A esto se añade que en el norte se estrecha el paso para que las embarcaciones puedan hacer un sobrepaso. Además, el puente de la autopista 190 en la ciudad de Baton Rouge bloquea el río hacia el norte. Nueva Orleáns está donde está por una razón: es ahí donde Estados Unidos necesita una ciudad.

Nueva Orleáns no es opcional para la infraestructura comercial de Estados Unidos. Es un sitio horrible para que exista allí una ciudad, pero es exactamente el sitio donde debe existir. Dado esto por un hecho, una ciudad deber volver allí porque las alternativas son demasiado sombrías. La cosecha está por llegar, lo que significa que el puerto tendrá que ser abierto en seguida. Como en Irak, se le dará estímulos a la gente preparada para enfrentarse a las duras condiciones de trabajo en Nueva Orleáns. Pero al final, la ciudad retornará porque tiene que hacerlo.

La geopolítica trata de las realidades geográficas permanentes y de la forma como interactúan con la vida política. La geopolítica creó a Nueva Orleáns. La geopolítica obligó a los presidentes estadounidenses a obsesionarse con su seguridad. Y la geopolítica forzará la resurrección de la ciudad, aun si tiene que ser en el peor lugar imaginable.

Traducción de José Fernando Ocampo T.

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