César Pachón Achury, quien no solo se convirtió en el gran líder de los papicultores de Boyacá sino del paro agrario nacional, dice que llegó a tener 30 hectáreas de cultivos de papa, pero los precios lo dejaron en la calle y por eso su reto es lograr una política agraria.
Nació en Carmen de Carupa (Cundinamarca), pero se considera más boyacense que el Puente de Boyacá. Tiene 30 años de edad y toda una vida en la labranza y el campo.
Es hijo de campesinos que le enseñaron a cultivar la tierra; cuando tenía 12 años lo llevaron a Tunja, donde se terminó de criar con la papa, arveja y habas que cultivaban sus padres. Estudió su bachillerato, para luego graduarse como ingeniero agrónomo de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (Uptc).
Su deseo por aplicar lo que estaba estudiando y ser independiente de sus padres lo llevó a probar con algunos cultivos en compañía y lo que iba ganando lo iba invirtiendo hasta llegar a tener en terrenos arrendados 30 hectáreas con papa, cebolla, tomate, arveja y criolla en municipios como Villa de Leyva, Sáchica, Tunja, Samacá y Duitama.
Hoy solo tiene cinco hectáreas de cultivo de papa y el deseo latente de ayudar a construir una política que impida que a miles de labriegos les pase lo que a él.
¿Cree que el Gobierno les ganó el pulso a los campesinos?
Aquí nadie ha ganado nada porque el paro no se ha levantado, esto no es un juego de ganadores y perdedores.
¿Es decir que pueden regresar los bloqueos?
Esa pregunta es para el presidente Santos y sus ministros. No depende de nosotros esa decisión solo depende de ellos.
¿Pero los campesinos se fueron de las vías?
No. Desde luego que había cansancio, pero el llamado es a que se mantengan alerta a la orilla de las vías para saber qué paso debemos seguir. Ya nos cansamos de que tantas palabras y cero acciones.
¿Ustedes ya habían estado en las vías?
Claro en dos oportunidades y en ambas nos hicieron levantar a punta de promesas que nunca cumplieron, por eso la dificultad en la negociación en esta oportunidad.
¿Cree que esta vez será distinto?
Ojalá. Nosotros ya les mostramos que nos cansamos de las promesas.
¿De lo que ustedes piden qué es lo más urgente para ponerle fin a la crisis?
Solucionar los problemas que nos están generando los tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea.
¿Cuál es su mensaje para los campesinos de otros departamentos que se unieron al paro?
Que resistan, que se organicen, que no permitan que los infiltren los violentos y que lo que nosotros estamos pidiendo no es solo para Boyacá, estamos luchando por una política agraria, por bajar el precio a los agroinsumos y por blindarnos frente a los TLC.
¿Cómo resultó usted siendo líder de los campesinos?
Un líder no se escoge. Esto no es de César Pachón, es el sentir de un amplio grupo de campesinos que se cansó del abandono y las burlas del Gobierno central.
¿Pero cómo empezó?
De un momento a otro en 2011 quedé prácticamente en la calle y día por día es peor la situación del campo, entonces me di a la tarea de investigar y encontré que es el mismo Estado el que nos ha llevado a donde estamos.
¿Qué encontró?
Importación de los alimentos que nosotros producimos de países que sí tienen políticas agrarias y frente a los que no tenemos cómo competir.
¿Cómo se quebró?
En ese momento le había puesto todo a la cebolla y la papa. Producir una carga de cebolla me costaba 65 mil pesos y me la pagaban a 8.000.
¿Por qué tomó tanta fuerza su convocatoria a paro?
Le repito, es un sentimiento de un pueblo que se cansó no solo del abandono del Estado, sino de que sea el mismo Gobierno el responsable de su desgracia.
Ha dicho el presidente Santos que la movilización está infiltrada..
Esa es la forma de distraer un verdadero sentimiento motivado por el hambre y la injusticia. Nuestras únicas armas son los azadones. Tenemos unas organizaciones veredales y municipales y entre todos nos conocemos, somos gente de bien, gente del campo.
Pero se presentaron actos violentos y vandálicos…
Nosotros no estábamos en las ciudades, nosotros cultivamos en el campo y estábamos en las vías. No podemos responder por lo que hicieron los vándalos en las ciudades.
¿Y los carros quemados y apedreados en las vías?
Nosotros llamamos a la calma, pero fue el mismo Gobierno el que con sus desafortunados pronunciamientos se encargó de complicar la situación. No me cabe en la cabeza que un campesino queme un vehículo, eso yo no lo creo.
¿Se le salió en algún momento la protesta de las manos?
Le reitero que esto no era solo mío, son muchos los líderes de esta protesta, pero además los campesinos y demás gremios se fueron uniendo porque ya no aguantan más. En cada punto había unos líderes.
¿Cree que se justificaron tantas pérdidas hasta de vidas humanas?
Si bien es cierto que nada justifica los hechos de violencia, también lo es que el Gobierno manejó y sigue manejando muy, pero muy mal esta justa reclamación.
¿Qué viene ahora?
Continuar en la mesa de diálogos con el Alto gobierno.