José Arlex Arias, Cartagena, enero 21 de 2019

El 21 de diciembre pasado se conoció que Medimás EPS y la IPS Esimed estaban siendo vendidas a una entidad de EEUU. El 28 del mismo mes –no es una inocentada– Medimás y Esimed reconocieron en un comunicado que “vienen adelantando gestiones para la venta de la EPS a un inversionista estadounidense… Las partes garantizan a usuarios, afiliados, trabajadores y proveedores que una posible venta no generará ningún tipo de trauma que pueda afectarlos”. Sucede 16 meses después del inicio de operaciones de Medimás EPS, cuando el consorcio Prestasalud, conformado por ocho grupos de empresas y centros de atención (IPS), selló la compra de Cafesalud y de la red de Esimed, los principales activos de Saludcoop en liquidación, por $1,45 billones. Medimás nació en Colombia en medio de denuncias de posibles irregularidades sobre las transacciones financieras que se hicieron para la compra de las acciones de Cafesalud y Esimed, además sobre el pésimo servicio prestado a sus usuarios.

 

El senador Jorge Robledo, artífice de las denuncias de la corrupción en Saludcoop, cuyos afiliados fueron desplazados hacia Cafesalud y luego a Medimás, dijo: “Cuando se supo que la Liquidadora de Saludcoop-Cafesalud, Ángela María Echeverri, había aceptado que a Medimás EPS la compraran inversionistas norteamericanos, y una vez se exigió información detallada por los altos riesgos para Colombia de esa operación financiera, el ministro de Salud, Juan Pablo Uribe dijo que “no tiene información, porque el negocio entre particulares tendrá otra órbita…en la responsabilidad directa de la liquidadora y de los dueños de la EPS”… ¿Exclusivamente entre privados, como un simple negocio de papayas o zapatos, la compraventa de Medimás EPS, de la que depende el derecho fundamental a la salud de 4,2 millones de colombianos y a la que el Estado le transfiere, para que haga ganancias que nadie controla, cuatro billones de pesos anuales de recursos públicos? ¿Y al gobierno tampoco deben importarle los empleos e ingresos de miles de médicos y demás trabajadores de la EPS maltratados de la peor manera y que operen o se cierren las clínicas a las que no les pagan?…”

 

“Muy mal de democracia tiene que estar Colombia para que el análisis de una determinación de este calibre lo quieran acallar con la falacia de que solo pueden opinar los propietarios de Medimás EPS, los compradores gringos y la liquidadora… Ha sido tal el atropello a los que tienen que ver con Medimás –pacientes, trabajadores y proveedores–, que entre las incontables noticias negativas provocadas por la EPS en 2018, hubo tres que sacudieron el país: Procurador y contralor, conjuntamente, le exigieron a Supersalud intervenir a Medimás; la liquidadora de Saludcoop anunció que el Estado reversaría el negocio; y la Superintendencia de Sociedades sancionó con el máximo grado de control a Prestnewco y Prestmed, las propietarias de Medimás… Si unos gringos compran la EPS, esta quedará bajo la férula del TLC con EEUU, lo que significa que sus pleitos con el Estado ya no se resolverían ante la Justicia de Colombia, sino en los extremadamente leoninos tribunales internacionales de arbitramento, como Odebrecht y Electricaribe”, concluyó Robledo. Es el Imperio Gringo en una de sus expresiones. ¡business is business! ¡Quién da más!

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