Uno de los más espectaculares logros alcanzados por la filosofía en la antigua Grecia, es sin duda el concepto de que toda la materia es de naturaleza atómica. Demócrito, Leucipo y Epicuro son los nombres que siempre se han asociado a tan iluminadora idea. Ellos, y otros pensadores de la Hélade, intentaron dar una explicación racional a los fenómenos del mundo recurriendo a causas naturales, sin intervención de la plétora de dioses (llenos de apetitos y debilidades extrañamente humanos) que habitaban las cumbres del Olimpo de Zeus, el inframundo de Hades o los fondos oceánicos de Poseidón.

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