San Gil,  junio 30 de 2020

A esta  hora, en este  día hace  treinta cinco años fue asesinado cobardemente, con tiros   de fusil por la espalda, uno de los más avezados cuadros de nuestro partido, Luis  Eduardo  Rolón, a quién cariñosamente le decíamos “El Toche”, por ser oriundo de Cúcuta.

Corría el año de 1971 cuando el país se vio sacudido por uno de los más grandes, sino el más portentoso movimiento estudiantil. Una nueva generación de jóvenes se curtió en éste, entre ellos Luis Eduardo.

Las aulas de la Universidad de Antioquia lo alojaron y allí se vinculó al que  sería su partido  “para siempre”, como solía decir. En Medellín contribuiría a regar el pensamiento partidario entre los obreros de las distintas fábricas, llegando a ser, a su temprana edad, el encargado de este trabajo.

Cuando nuestro entrañable Francisco Mosquera, lanzó la política de “pies descalzos”, Luis Eduardo alistó su ligero equipaje, empacó en el su experiencia, su lucidez y su enorme  alegría.  Serpenteando la cordillera, arribaría a la estación del tren de Barranca la madrugada del 24 de enero 1976 para vincularse a este regional, el cual nunca más abandonaría.

En aquella época nuestro partido libraba grandes batallas, como siempre. Por un lado, combatía las regresivas y apátridas políticas de los  gobiernos de turno y, por otro, contra  la pléyade de grupúsculos que abrazaban los más delincuenciales métodos violentos para dirimir sus contradicciones políticas, que tiñeron de sangre y de féretros la geografía patria. Solamente nuestra voz, casi solitaria y el recto obrar, dejaba constancia  de tanta iniquidad

El Toche en Barranca creó partido dentro de la clase obrera petrolera, acompañó a este sector de obreros en la patriótica huelga de la USO, en agosto de 1977 contra la venta de la planta de polietileno. Tiempo después seguiría su camino  de “descalzo” hacía el sur de Bolívar, exactamente hasta San Pablo, en donde descargaría su ligera maleta para nunca más levantarla. Los campesinos serían sus nuevos amigos, con ellos desarrolló una febril actividad; aprendiendo  y acompañándolos en sus dificultades,  asumiendo también sus alegrías. Planteada por Pacho la línea de construcción  de cooperativas, en septiembre de 1983 cuyo objetivo central y fundamental era el “desarrollo  de la producción y el mejoramiento de la vida del pueblo”, acogió con entusiasmo esta tarea. De la mano de muchos compañeros recorrió toda la serranía de San Lucas y el medio y bajo Magdalena, llevando  y concretando esta propuesta. Poblaciones como El Carmen, Magangué, Achí, Pinillos, San Martín de Loba, Morales, Sabana de Torres y San Pablo vieron florecer  esta cosecha.

En eso andaba el domingo 30 de junio de 1985 cuando la luna perpleja vio cómo dos asesinos pertenecientes a la banda que en esa calendas merodeaba la región, al amparo de la paz de Belisario Betancur, a mansalva y por la espalda, descerrajaron los disparos.

Ha pasado  mucha  agua  mucha agua bajo los puentes de la historia, y para alegría de Luis Eduardo Rolón y por ende para nuestra patria, el 26 de septiembre del 2016 a orillas del Mar Caribe, los otrora insurrectos, al estampar su firma reconocían sus errores y  desafueros y con ello sentenciaban que las tesis del partido al que perteneció siempre Rolón, tenían y tienen la razón. Por ello quienes hemos mantenido en alto esta bandera podemos decir: Luis Eduardo Rolón, murió invicto.

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