Eran las 6 de la mañana del domingo 11 de marzo de 2012. Claribel se despertaba después de pocos minutos de sueño, al ritmo de una voz que anunciaba el fin del proceso de escrutinio. Lo hacía en la incómoda silla de un auditorio al que había llegado 15 horas atrás, proveniente de Armenia y junto con sus compañeros de Universidad. Como ella, más de 500 estudiantes de todos los rincones del país se habían desplazado a Manizales en representación de más de 60 Instituciones de Educación Superior. Su objetivo: elegir a los voceros nacionales de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE.

Ese 11 de marzo a las 6 de la mañana, concluyó una de las etapas más difíciles y de mayor aprendizaje para el movimiento estudiantil colombiano. Después de varios meses de arduas discusiones y de superar incontables dificultades, se eligió a los interlocutores legítimos del movimiento que logró derrotar la nefasta iniciativa gubernamental de reforma a la ley 30 y que logró unificar al estudiantado de nuestro país en torno a objetivos justos, claros y coherentes.

Tras una amplia y argumentada deliberación, el comité operativo de la MANE eligió democráticamente a sus voceros nacionales y logró un importante avance que refleja la madurez adquirida por el movimiento estudiantil. Fueron elegidos 25 hombres y mujeres que tendrán la enorme responsabilidad de ser la cara y la voz de los estudiantes colombianos a lo largo y ancho del país.

De cara al necesario debate nacional que se reabrirá este año en torno al modelo de educación superior que debe construirse en nuestro país, la labor de los voceros, además de ser interlocutores ante el gobierno y la opinión pública, será, como la de miles de estudiantes colombianos, la de concientizar a la sociedad colombiana sobre la necesidad de transformar radicalmente la educación superior en Colombia, para que esté al servicio del desarrollo genuino de nuestra nación y para que sirva como medio efectivo en la lucha contra la desigualdad, la dependencia y la miseria de nuestro país.

La elección de los voceros nacionales significa un enorme avance cualitativo de la MANE en términos de democracia y participación. La entrega de miles de estudiantes que han aguantado jornadas maratónicas de discusión, movilización y construcción, se ve retribuida en el evidente progreso que ha tenido este escenario, que sin lugar a dudas seguirá consolidándose como un espacio amplio y pluralista donde tengan cabida todos los estudiantes colombianos.

Este movimiento, que sirvió de inspiración al resto de movimientos sociales el año pasado al demostrar que se puede vencer con la fuerza de la movilización y los argumentos, afrontará este año su más importante reto: construir una ley alternativa de educación superior que esté al servicio del pueblo colombiano. En esta tarea nos deberán acompañar necesariamente los sectores nacionales y democráticos que lo han hecho hasta ahora y deberemos seguir sumando el apoyo de quienes luchan por una nación auténticamente libre y soberana.

El sueño de un país y una educación diferentes seguirá guiando el camino que miles de colombianos hemos andado juntos hasta hoy. El fortalecimiento de la MANE y la importante labor que desarrollarán sus voceros nacionales allanarán el camino para que podamos construir una nueva educación con miras a un país con soberanía, democracia y paz.

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