Louise Humphrey y Chris Stringer, Bogotá D.C., 1 de diciembre de 2019

Los humanos modernos tienen una capacidad incomparable para fabricar herramientas y usarlas para transformar el medio en el que viven, y para producir otros objetos con propósitos prácticos y simbólicos. Aunque la evidencia conocida de los primeros constructores de herramientas es de al menos 3,5 millones de años, es probable que todos los homininos**, de algún modo, hicieran uso de herramientas. Nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, han sido observados haciendo utensilios a partir de tallos de hierba para “pescar termitas” y usar rocas para acceder a los alimentos, cerrando aún más la brecha conductual entre ellos y nosotros. Otros simios y monos utilizan herramientas de origen vegetal y unos pocos emplean tecnologías basadas en piedras sin pulir, por ejemplo, para romper y abrir nueces.

Evidencia directa del uso y construcción de herramientas de piedra provienen del sitio donde se encuentra un fósil, o por señales de “marcas de corte” sobre huesos fósiles. Las primeras herramientas conocidas de este tipo provienen de Lomekwi, en Kenia, datan de hace alrededor de 3,3 millones de años y están hechas de trozos grandes de roca volcánica. La industria lítica Lomekwianense es tecnológicamente diversa e incluye núcleos, láminas y posibles yunques. Hay manufactura de guijarros mucho más pequeños de hace casi 2,6 millones de años denominada Olduvaiense, por la Garganta de Olduvai en Tanzania; las más antiguas herramientas olduvaienses conocidas provienen de Gona, en Afar, región de Etiopía. Esas primeras herramientas son sencillas, con escaso trabajo y formas poco estandarizadas. Las marcas de cortes son huellas características dejadas por herramientas de piedra cuando se usan para descarnar cadáveres de animales cazados, o más probablemente, en épocas más tempranas, carroñados. La evidencia más antigua e indiscutible de carnicería data de hace 2,5 millones de años y se encontró en Bouri, no muy lejos de Gona, donde marcas y otros daños en los huesos de grandes mamíferos revelan que los cadáveres fueron carneados para extraer carne y médula ósea.

Por mucho tiempo se asumió que solo los miembros del género Homo eran capaces de manufacturar utensilios, pero descubrimientos recientes han revelado que las primeras herramientas de piedra son anteriores por medio millón de años a la evidencia más antigua del género Homo, lo que implica que los primeros homininos también eran capaces de fabricar herramientas de piedra. Los científicos son muy cautelosos al momento de suponer una asociación entre una especie particular y herramientas o huesos con marcas encontrados en el mismo sitio, ya que hay evidencia creciente de la presencia de diversas especies en cada etapa de la evolución hominina. Algunos lugares contienen fósiles de dos o más especies de homininos y en otros pudo haber habido más de una especie, aún si los fósiles no se han encontrado. Las especies responsables de la fabricación de las herramientas de piedra en Lomekwi aún no han sido identificadas de manera concluyente, pero Kenyanthropus platyops, que es el único hominino conocido de este sitio, de hace alrededor 3,3 millones de años, es el candidato más probable. De manera similar, Australopithecus garhi es en este momento la especie que más probablemente fabricó las herramientas de piedra en Gona como se sabe por los depósitos cercanos contemporáneos al sitio de Bouri.

Las herramientas de piedra tienen mayor probabilidad de sobrevivir en el registro arqueológico, pero otros utensilios también se pueden construir a partir de distintos materiales. Madera, bambú y piel animal no son tan durables como las rocas y se preservan únicamente bajo circunstancias especiales, de tal manera que evidencia antigua de la creatividad humana con otros materiales diferentes a la piedra, se ha perdido. Es muy posible que aun antes que se fabricaran las primeras herramientas de piedra hubo una fase, que no podemos identificar, de creación y utilización de herramientas que involucraba el uso de hojas, madera o huesos.

Ocasionalmente herramientas manufacturadas con otros materiales sobreviven en el registro arqueológico, particularmente las de tiempos más recientes. En algunos sitios de homininos de África del sur, incluyendo Sterkfontein, Swartkrans y Drimolen se han encontrado herramientas hechas de hueso datadas de hace entre 1 y 2 millones de años. El análisis de los patrones de desgaste de dichos utensilios revela que ellas podrían haber sido usadas para “pescar termitas”, desenterrar tubérculos o recoger frutas. Fósiles de Paranthropus boisei y Homo temprano se registran en todos los sitios donde las herramientas de hueso fueron encontradas, aunque, por ahora, los intentos por identificar la especie que las produjo y usó, no son concluyentes.

Los científicos también han estudiado la anatomía de la mano para deducir las habilidades de los constructores de herramientas. Las adaptaciones en los huesos de la mano y de la muñeca pueden revelar si los homininos eran capaces de manipular objetos con la fuerza y precisión requeridas para hacer y usar de manera eficaz herramientas de piedra. Los investigadores han identificado tres adaptaciones claves de la mano humana y un conjunto de características anatómicas que pueden ser usadas para detectar esas capacidades. La primera, precisión de manipulación, es la habilidad para rotar y manipular objetos usando el pulgar y las puntas de los dedos de una mano; los humanos hacen esto cuando recogemos algo, o giramos un bolígrafo. La segunda, precisión de agarre, describe la habilidad para presionar poderosamente el pulgar con las puntas de todos los dedos; y la tercera, la habilidad de apretar fuertemente con los dedos un objeto diagonalmente a través de la palma de la mano y estabilizarlo con el pulgar. Las manos completas son raras en el registro fósil hominino, pero las encontradas revelan que algunas especies de Australopithecus y Paranthropus, también como Homo naledi, tenían manos que estaban bien adaptadas para la manipulación controlada de objetos y además para trepar a los árboles.

*Texto adaptado de Our Human Story, Louise Humphrey & Chris Stringer, Natural History Museum, London, 2019, p.68-69.

**Con este nombre se agrupan los humanos actuales, sus antepasados y otras especies (que no sean ancestros de los chimpancés) de la línea evolutiva humana; el término homínido incluye a los grandes monos y humanos.

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