Es una inviolable y preciada premisa neoliberal el transferir todo lo público al capital privado, al punto en que mientras la ganancia se privatiza, las deudas se socializan y los felices son las multinacionales y el capital trasnacional. Esto se profundiza en un país como Colombia, con una economía víctima de las más duras arremetidas del neoliberalismo 23 años después de la llegada de la apertura económica, y que en la región se ha caracterizado por ser una nación que sigue juiciosamente cada una de las disposiciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
El último episodio, ha sido el anuncio del gobierno de vender el 57.66% (1.572 millones de acciones) de ISAGEN, empresa generadora de energía y comercializadora de soluciones energéticas de carácter mixto y que es la tercera en generación de energía del país(1). Esta venta, representaría la más grande privatización de la última década, debido a que la nación renunciaría a toda su participación accionaria en esta empresa, según Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, porque “hay que transformar un activo donde el Gobierno Nacional ya no es indispensable, en otro activo donde se requiere el concurso del Gobierno: infraestructura”(2), lo cual no justifica que se deba abandonar un sector tan vital e importante como la generación de energía para cubrir gastos por construcción de Infraestructura que bien podría hacerse con otros recursos.
Ante la pregunta de cuánto obtendrá la nación con la venta de ISAGEN, el gobierno anuncia con bombos y platillos que obtendremos 4.5 billones de pesos(3), de lo cual surge otra pregunta, ¿Vale la pena renunciar a un sector tan importante? Sólo en el primer trimestre de 2013 la empresa tuvo unas utilidades de 494.894 millones de pesos (4) y al no existir razones importantes para vender un ente que se ha administrado de forma eficiente y rentable sería mejor mantener su carácter de empresa estatal.
Para muchos expertos esta es una gran pérdida, ya que representa renunciar al poder hacer de Colombia un país que exporte energía a sus vecinos y que las ganancias vayan a las arcas estatales (en 2012 se captaron cerca de 78 mil millones en venta de energía eléctrica a Venezuela)(5) lo cual representaría una oportunidad en caso de darse una interconexión con panamá y el sur del continente. ¿Es necesario vender la empresa para garantizar inversión en infraestructura? Teniendo en cuenta que en 2012 la nación percibió 10 billones de pesos por regalías y 100 billones en recaudo tributario, pareciera que no es necesario entregar nuestra capacidad de producir energía al capital privado para poder invertir en infraestructura, siendo que ya fueron anunciadas licitaciones por 40 billones de pesos para este fin.
Un suceso parecido resultó ser la venta de TELECOM, una empresa que después de haber sido sacada de una crisis, fue mejorando llegando a representar ganancias de cerca de 884 mil millones de pesos (2006) y llegar a ser una de las 20 empresas más grandes de Colombia en el mismo año y cuya venta termino siendo más beneficiosa para el “socio estratégico” que la compró (Telefónica) que para la nación(6). Pareciera que año tras año se resalta más la idea de que la única forma de fortalecer las empresas nacionales es deshacernos de ellas, tal como ha ocurrido en 2 décadas de políticas neoliberales.
Para colmo de males, hoy desistiríamos de nuestra capacidad energética (generación) luego de, en varias regiones, haber renunciado al poder de cobrar por ella (Comercialización) como en la costa atlántica donde la empresa Electricaribe, que pertenece a Aguas de Barcelona, ha demostrado ser totalmente enemiga de la población ofreciendo un caro y deficiente servicio e ignorando los justos reclamos que legítimamente la ciudadanía ha hecho. Todo esto demuestra el empeño por profundizar una política económica que, en detrimento de la propiedad pública, mercantiliza toda responsabilidad del Estado y la entrega al gran capital financiero internacional.
Todos los colombianos debemos rechazar esta privatización y esta afrenta contra el patrimonio público nacional, que además es un bien estratégico, porque quien controle la producción y la distribución de energía eléctrica queda también en control de la economía nacional, está demostrado que la competencia capitalista no genera un uso más eficiente de los recursos, y entregarlos tampoco asegura que la energía producida sea suministrada efectivamente en el territorio nacional. Una vez más, Santos y su gobierno le dan un duro golpe a la sociedad Colombiana.
Enlaces:
(1) Gobierno anuncia venta de la participación de la Nación en Isagén
http://www.elespectador.com/noticias/economia/gobierno-anuncia-venta-de-participacion-de-nacion-isage-articulo-436772
(2) Acción de Isagén sube tras anuncio del Gobierno
http://www.portafolio.co/negocios/gobierno-vendera-participacion-isagen
(3) Gobierno puso a la venta sus acciones de la eléctrica Isagen
http://www.wradio.com.co/noticias/economia/gobierno-puso-a-la-venta-sus-acciones-de-la-electrica-isagen/20130730/nota/1941542.aspx
(4) Anticipo del CREE afectó las ganancias de Isagén
http://www.portafolio.co/negocios/ganancias-isagen
(5) Arranca debate por la posible mayor privatización
http://www.portafolio.co/negocios/venta-isagen
(6) Telecom, su privatización y desnacionalización
dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2693613.pdf