Durante el gobierno de Pastrana, y por orientación de la misión Alesina para la reforma política, se intento varias veces eliminar las Asambleas Departamentales y reemplazarlas por unos “consejos directivos”, que escogidos a dedo y con múltiples requisitos -para poderlos integrar de manera excluyente- jugaran, no el papel de órganos de representación popular con control político y administrativo, sino como tramitadores de las iniciativas de los gobernadores y en calidad de asesores. En su composición se incluían representantes de los alcaldes, es decir del poder ejecutivo y unos cuantos elegidos mediante conciliábulos, para eliminar la elección popular de sus integrantes. Esta intentona pastranista fue finalmente derrotada, y las asambleas conservaron su papel y composición.
Este gobierno, en una maniobra instigada por Uribe Vélez, pretende reducir la composición de las Asambleas, estrechar los escenarios de representación popular y recortar, aun más, la maltrecha democracia en que vivimos.
No contento con la inclusión del Umbral y la Cifra Repartidora, que aprobaron en el Congreso sus mayorías, en la Ley de Reforma política, Uribe Vélez y Londoño Hoyos, preparan un decreto para reducir el número de integrantes de las dumas departamentales lo que, sin lugar a dudas, hará más difícil para las fuerzas minoritarias y de oposición, su ingreso a dichas corporaciones.
Alegando que el censo electoral de 1.993 no fue aprobado por el Congreso de la República, quiere negar que somos más de cuarenta millones de Colombianos. Y para continuar el ajuste fiscal, que le impone al país el Fondo Monetario Internacional, F.M.I, accede a agachar la cabeza, desempolva una vieja norma de 1.984 y con un fallo de la corte constitucional, pretende integrar las asambleas como se definían, por el censo de 1.984. En lugar de actuar como un demócrata, presentando una ley para reconocer el crecimiento de la población Colombiana, opta por el camino de solicitar, al Concejo Nacional Electoral, se reduzca el número de integrantes de las asambleas. Lo mismo quiere hacer con la reducción del Congreso a través del referendo.
Si bien es cierto que, las Asambleas y el Congreso de Colombia, por la reforma constitucional de 1968, perdieron buena parte de las funciones propias del poder legislativo, y en especial la iniciativa sobre el gasto público, que dio origen a los auxilios parlamentarios, no es menos cierto, que en lugar de reducirlas o eliminarlas, lo que hay que hacer es fortalecerlas y darles los poderes que en cualquier democracia, que se precie de serlo, tienen.
Primero, intentaron alargar el período de los actuales diputados, así violaran la normatividad que ellos mismos desempolvaron. Y ahora quieren reducirlas. Esto demuestra que el alargue de los períodos no era más que un gancho, de la corrupción y la politiquería, para que los diputados de Colombia, ayudaran a llevar electores a las urnas para votar el referendo por el Sí.
Uribe muestra con esta maniobra y con la propuesta de reelección presidencial, su esencia antidemocrática y autoritaria y deja ver su catadura de dictador. Prevalido de la popularidad, que manipulan los encuestadores de los grandes medios de comunicación, actúa como cualquier tirano, pretendiendo torcerle el pescuezo a la democracia.
Uribe, al igual que todos los dictadores, terminará excluido del poder. El pueblo resistirá civilmente para impedir que está forma de gobierno se agregue, a los muchos males, que ya padece Colombia.
Oscar Gutiérrez Reyes
Diputado Unidad Cívica y Agraria-MOIR
Julio 23 de 2003