El País y a través de ella el Estado colombiano ha obtenido una aceptable participación de la renta petrolera. Y ello, gracias a que trabajadores, funcionarios, técnicos y sectores democráticos contra el parecer de los gobiernos de turno han contribuido a mantener la estructura de una empresa integrada en el manejo de los hidrocarburos.
Esta Empresa, construida con el esfuerzo de los trabajadores y la nación, significa para el país una realidad. Cuenta con 727 millones de barriles de petróleo en reservas directas, participa de las explotaciones asociadas con 657 millones de barriles; produce 114 mil barriles por día en campos operados directamente, obtiene 290 mil barriles por su participación en las asociaciones y manejo de regalías, y opera 7.000 kilómetros de líneas de ductos para transportar sus productos y derivados.
Las cinco refinerías cargan 285.000 barriles de crudo por día en promedio, dejan un margen neto de 2,2 dólares por barril refinado, que pueden crecer a 4,5 dólares, si se mejoran los procesos y se mantienen debidamente las refinerías.
Entre los años 2001 y 2002, el fisco nacional recibió de ECOPETROL 11 billones de pesos. En los mismos años las exportaciones ascendieron a 3.500 millones de dólares.
La Empresa en el año 2003 generó ingresos por 12,5 billones de pesos producto de sus ventas nacionales y exportaciones, cifra que refleja la enorme importancia que la misma tiene en la economía colombiana, por cuanto representa 3.8% del PIB (Producto Interno Bruto).
Hoy se han hecho cambios en la mejor empresa del país, no para mejorarla, ni para que continúe siendo la mejor, sino con el propósito de imponer su liquidación y privatización. Vieja aspiración de las multinacionales, que ningún gobierno anterior, por lacayo que fuera, se atrevió a conceder. Hoy Uribe, obsequioso decidió satisfacer esos pedidos.
¿A quiénes benefician los cambios?
La Agencia Nacional
de Hidrocarburos
Esta entidad, adscrita al Ministerio de Minas y Energía fue diseñada por exigencia de la embajada de Norteamérica cuando desde 1997 sucesivos embajadores presionaban para que el Estado eliminara la representación de Ecopetrol en el manejo de los hidrocarburos de la nación. Sólo faltó que llegaran Uribe, el Ministro Mejía y Yanovich para que esta santísima trinidad entregara en cuerpo y alma el patrimonio petrolero nacional: el cuerpo, ECOPETROL, la empresa estatal, y el alma, los hidrocarburos de la nación.
El decreto 1760 de junio 26 de 2003, creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) que le arrebató a ECOPETROL el manejo de las reservas y, en consecuencia, priva a la empresa y al país de la participación en los contratos de asociación. Como complemento, esta agencia viene disponiendo los términos del contrato de concesión para otorgar el cien por ciento de la producción a las multinacionales y para que, a partir del 2004 el país reciba unas ridículas contribuciones por regalías.
La Agencia Nacional de Hidrocarburos no busca reservas, porque su función es política. Está concebida para elaborar esquemas de contratación petrolera para las empresas extranjeras y su marco de referencia es la Concesión.
Con la creación de la ANH, se decidió poner a disposición de las multinacionales el conocimiento geológico de las cuencas sedimentarias del país, conocimiento que representó altas inversiones para ECOPETROL y que hoy se regala a los competidores foráneos.
El gobierno resolvió también extender los contratos que deberían revertir a la nación. Es así como se prorrogó el contrato de asociación del gas de la Guajira con la Chevron-Texaco y el yacimiento de las Monas en Sabana de Torres que explota la Occidental. Según expertos, con la prórroga hasta el agotamiento del gas de la Guajira, el país deja de percibir más de 300 millones de dólares, pues a partir del 2005, estos contratos tenían que revertir a ECOPETROL. Igual pretensión se tiene con campos tan importantes como: Caño Limón, Cupiagua y Cusiana, entre otros.
Ecopetrol
como sociedad anónima
La mejor Empresa del país fue convertida en una sociedad pública por acciones, como preludio a su posterior privatización. Tan es así, que se abandonaron los planes de mantenimiento y modernización. No se le otorgan recursos para que pueda desarrollar su actividad industrial. No hay inversión para las refinerías y campos de producción. Las reservas se agotan con espantosa aceleración. La producción cae en la misma proporción en que bajan las reservas. Los poliductos se ponen en arriendo para que los asuman las empresas distribuidoras de combustibles. En resumen, la Empresa quedó expedita para ser devorada por la codicia de las multinacionales. Su marchitamiento está encaminado a estimular la privatización.
Los recientes contactos de Yanovich con las compañías extranjeras están dirigidos a ofrecerles en ventas los campos de producción de El Centro, Casabe, Cantagallo y Provincia, Putumayo y Apiay. Estos campos, operados y manejados directamente por ECOPETROL tienen unos costos de producción de 9,75 dólares por barril en promedio, lo que deja un extraordinario margen de ganancia de 18,25 dólares por barril, transado al precio promedio de la cotización internacional, que para ECOPETROL fue de 28 dólares el año pasado.
De igual manera, la administración de la empresa le entrega la información geológica y estratégica de los yacimientos y campos a las compañías extranjeras, para que estas diseñen sus portafolios de inversión, sin correr riesgos exploratorios. El Plan Piloto elaborado por ECOPETROL y la USO para mejorar el rendimiento de los campos de producción de la Concesión de Mares y Provincia, sospechosamente cayó en manos de las multinacionales que ahora presentan proyectos de operación de estos campos exactamente iguales a los que había concluido el Plan Piloto en su estudio.
En forma sistemática se provocó una baja en la producción de crudo de los campos directos de Ecopetrol. Sólo en El Centro esta producción disminuyó 5.000 barriles por día en los últimos 18 meses. Con esto, Yanovich pretende justificar la reducción de los costos del barril y con ello, la venta de los yacimientos de la Empresa.
En los precios de los combustibles, se aplica una política descarada de favorecimiento a las multinacionales que distribuyen y comercializan. El gobierno aumentó el margen de utilidad para los mayoristas 37,1 % en 1999 y en el 2002 le hizo otro incremento del 20%, además, se les van a entregar en arrendamiento los poliductos y tanques de almacenamientos para incentivar las importaciones de gasolina y ACPM, en detrimento del mercado de la refinerías nacionales.
Con la política de liberación de importaciónes y precios de los combustibles decretada por los gobiernos de Pastrana y Uribe, las únicas beneficiadas han sido la Chevron-Texaco, Esso-Mobil y la Shell quienes durante los años 1999 a 2003, en los que el galón de gasolina subió un 169% se han lucrado de esta política antinacional.
La reorganización
interna de la empresa
Yanovich vino a Ecopetrol a cumplir una misión: acabar con la Empresa de todos los colombianos para pasarla a manos de unos cuantos inversionistas privados. Una sociedad anónima es eso, una sociedad de intereses particulares. Los cambios planteados en la reorganización interna de la Empresa fueron elaborados en función de ese propósito.
Las declaraciones del presidente Yanovich en la Revista Dinero del 11 de julio de 2003 son absolutamente claras y fueron textualmente estas: “Soy un absoluto convencido de la necesidad de reducir el tamaño del Estado” (…) Yo he dicho repetidamente que la solución de ECOPETROL no puede centrarse en disminuir los beneficios económicos del personal sindicalizado. Si bien es una parte de lo que necesita, lograrlo no implica que vamos a salvar a ECOPETROL”.
La maldad prevalece en este proceso. La fusión de las actividades de las unidades operativas, soporte técnico, mantenimiento, financieras, administrativas y de servicios, no fueron planeadas pensando en el crecimiento de la empresa, sino buscando su achicamiento y desaparición.
Mientras Yanovich se enorgullece de su obra destructora, hay gente que participó en la construcción de este patrimonio nacional que acepta por interés personal que la destrucción se lleve a cabo. Y hay otros que adoptan una actitud sumisa.
La violencia laboral
como estrategia
El pésimo clima laboral reinante desde el advenimiento de Yanovich a Ecopetrol, corresponde a una estrategia cuidadosamente elaborada.
Yanovich busca mantener un estado de incertidumbre permanente para elevar el nivel de inseguridad, pesimismo sobre el futuro de la Empresa y generar impotencia ante hechos para que se acepten con resignación como si no hubiera nada que hacer. Quiere que los trabajadores acepten con resignación la desaparición de la Empresa y de sus derechos.
Hoy se esta viviendo el mayor grado de incertidumbre. Se acabó la libertad de expresión. Todos los trabajadores de cualquier nivel obran desde la clandestinidad y, desde luego, este estado de animó afecta la productividad y la armonía laboral.
La persecución a los trabajadores y a los dirigentes sindicales se convirtió en una especie de trofeo para ganarse los favores del presidente. En la empresa se asciende, no por la capacidad y la experiencia, sino por la obsecuencia con la administración. Se perdió el sentido crítico de las cosas para satisfacer los caprichos de un presidente despótico. ¿Hasta cuándo?. Hasta que los de arriba ya no puedan sostener su opresión y los de abajo no estén dispuestos a seguir soportándola. Llegó la hora de rebelarnos y luchar contra el despotismo.
La mentira como argumento
Se le miente al país sobre los temas fundamentales. Se hacen anuncios de hallazgos de reservas donde no existen y se persisten en la falsedad.
Se negó que el gas de la Guajira beneficiaría al país por las ganancias que se obtendrían del manejo directo del contrato que revertía la nación. Al justificar la prórroga con argumentos falsos, se le quitó a la empresa estatal una gran oportunidad de desarrollo para incursionar en ese campo tecnológico de la explotación del gas.
Alegaron que era más rentable prorrogar el contrato que revertirlo a Ecopetrol y sobre cálculos falsos le regalaron a las multinacionales más de 300 millones de dólares. Adujeron no tener 40 millones de dólares para invertir en la plataforma, pero pusieron a Ecopetrol a explorar mar adentro en Santa Marta, en una operación costosa y de absoluto riesgo.
Intentando ocultar el mal estado de las refinerías y el bajo margen de rendimiento de las mismas, no se le dice nada al país sobre la pérdida de divisas por las importaciones de combustibles. Importaciones que ascendieron a más de 150 millones de dólares en el 2003. Ya se autorizaron nuevas importaciones de gasolina y ACPM a partir de febrero de 2004.
Se esconde que la empresa ha sufrido la pérdida de capacidad técnica, como consecuencia de la política de deserción promovida por el presidente en contra de la seguridad, el conocimiento, la productividad, la sostenibilidad y la confiabilidad de la operación.
La represión oficial
y la persecución política
A mayor explotación, más represión y persecución. Sostenerla es la constante de gobernantes despóticos, a Uribe y Yanovich les sobra tiranía.
Los pedidos de condena contra el compañero Hernando Hernández, vicepresidente del sindicato, para mantenerlo privado de su libertad y el proceso que se adelanta contra cinco compañeros hoy con libertad condicional, tienen móviles políticos de carácter oficial. El Gobierno y la Fiscalía busca una vinculación con la guerrilla para poner al sindicato en una posición de rehén, que le impida defender una política petrolera nacionalista, el carácter estatal de la empresa y los derechos de los trabajadores, “porque esas son coincidencias de banderas que agitan las organizaciones levantadas en armas”, como lo señala la Fiscalía.
La USO libra una lucha por causas nacionales. Nuestro propósito es lograr un manejo soberano de los recursos hidrocarburíferos, que permita avances en el desarrollo nacional y, en consecuencia, un mejor bienestar de la población y los trabajadores. Esta es una bandera democrática y respaldada por distintos sectores sociales.
Encarcelar a los dirigentes sin fórmula de juicio o despedirlos de la Empresa para separarlos de los trabajadores, cuando no pueden desaparecerlos son herramientas predilectas de un régimen de tendencia fascista. Los despidos y los encarcelamientos presentados contra dirigentes y trabajadores de ECOPETROL son parte de una política de represión oficial y patronal que hay que detener con la movilización, denuncia y organización, unida a la defensa del petróleo, el sindicato y la Empresa.
Los objetivos de la huelga
La batalla que nos aprestamos a librar tiene objetivos muy concretos, que sintetizan la defensa del interés nacional, los derechos de los trabajadores y las libertades democráticas y sindicales. Estos son:
Recobrar el manejo soberano de los hidrocarburos para Colombia.
Abrir una gran discusión nacional sobre las consecuencias del decreto 1760 y luchar por derogarlo por ser inconstitucional y lesivo para el interés de la nación.
Establecer una política petrolera que privilegie el interés nacional sobre el de las multinacionales.
Consolidar el Frente Patriótico permanente por la defensa del petróleo colombiano y defender a ECOPETROL como Empresa Estatal.
Dotar a ECOPETROL de los recursos y mecanismos para desarrollar su actividad petrolera.
Revisar la forma de calcular los precios de los combustibles, evitando alzas exageradas, como ha venido sucediendo.
Dotar a ECOPETROL de los recursos necesarios para participar en la distribución mayorista y minorista de combustibles.
Defender el derecho a la contratación colectiva, mediante la negociación directa entre las partes, por eso se pide a la Corte Suprema de Justicia que anule el Laudo Arbitral y conmine a ECOPETROL a buscar una solución del diferendo laboral, manteniendo la Convención Colectiva de Trabajo como herramienta que regule las relaciones obreros patronales.
Preservar el derecho de organización de los trabajadores, el libre ejercicio sindical y la libertad de expresión, movilización y oposición democrática a las políticas gubernamentales, exigiendo garantías a la legítima defensa y el debido proceso y la libertad de los compañeros injustamente detenidos.
Lograr el reintegro de los compañeros injustamente despedidos durante el conflicto por ser víctimas de la persecución patronal.