Ramón Paba, Comisión Obrera Regional, Bogotá, julio 14 de 2020
Darío Zapata Jaramillo nació en 1957 y desde muy joven con su hermano Javier se vinculó a lucha política en las filas del MOIR. En 1974 hizo parte del trabajo de barrios en Medellín y posteriormente, siguiendo el ejemplo de su padre, un destacado dirigente sindical de las Empresas Publicas de Medellín, EPM, se sumó a las luchas sindicales de los trabajadores de la Caja Agraria, Telecom y en las textileras, entre otros. A finales de los años 70 y comienzos de los 80 se “descalzó” para apoyar el trabajo de los campesinos en el Urabá antioqueño y luego en el departamento de Sucre. En los 90 llegó a Bogotá y se unió a la actividad sindical, la que alternaba con su pretensión de organizar los usuarios de la salud. En enero de 1997 Darío participó en el Paro Nacional Estatal que se realizó durante el Gobierno de Samper. Lo hizo en el Hospital de Kennedy, uno de los más importantes de Bogotá, ganándose de inmediato por su desenvolvimiento ejemplar, humildad y sencillez, el respeto de la mayoría de sus trabajadores. Al poco tiempo de estar desarrollando este trabajo se convirtió en un luchador imprescindible para la realización de las protestas en el mencionado establecimiento.
Ese reconocimiento fue ganado por su entrega diaria a la causa de los trabajadores y por su preocupación permanente en conocer y atender los problemas concretos de cada trabajador. Un problema laboral por más pequeño que fuera merecía siempre su atención, y encontrar una solución se convertía en su mayor preocupación y ponía su mejor empeño.
Su carisma y perseverancia fueron muy claves para el fortalecimiento de algunos sindicatos de la salud. Primero con SINDESS y después con SINTRAHOSKEN, sindicato creado en 2001 como herramienta de defensa y lucha contra la reestructuración del Hospital de Kennedy, luego de que el alcalde Mockus reestructurara cinco hospitales en ese mismo año.
Las organizaciones sindicales que tenían presencia en el Hospital de Kennedy reconocieron siempre que Darío era un dirigente clave para el buen suceso de un mitin, un plantón, un cierre de la Avenida 1º de Mayo o garantizar la asistencia de 120 o 160 trabajadores en una marcha a la Plaza de Bolívar y simultáneamente sostener el paro en la entidad. Ese liderazgo lo mantuvo por cerca de 22 años; lapso en el cual no se perdió ninguna batalla y en cada una de ellas no ocultaba su satisfacción porque habría “pelea” democrática en contra del modelo privatizador, de lucro y de deslaboralización de la salud que representa la nefasta Ley 100.
Ninguna dificultad fue un obstáculo para Darío en su pasión por desarrollar la lucha política. Cuando los tiempos le fueron adversos, solía corresponder los saludos con gran humor: “jodido pero contento”, reía e inmediatamente iba al punto concreto sindical o político que tenía por tratar. Nada lo amilanó. Ni siquiera su seria discapacidad visual que padeció desde niño, pues a pesar de ella se las arregló para convertirse en profesor con lujo de detalles de la escuela de cuadros para capacitar sindical y políticamente a los trabajadores. En 2019 las prescripciones médicas le orientaron a irse de la capital a una zona de baja altitud. Con ese propósito se estableció en Gigante, Huila; pero el deficiente sistema de salud en esa zona del país lo trajo de regreso a hacerse chequeos y controles médicos, y este lunes 13 de julio falleció en Bogotá.
El Polo Democrático Alternativo y su Tendencia el MOIR, fueron para Darío su familia ampliada. Quienes compartimos de cerca su fraternal militancia sentimos esa genuina hermandad política. Las luchas democráticas de las masas, sindicales y políticas, fueron su pasión y hálito de vida. Al sueño de cambiar positivamente a Colombia no escatimó ningún esfuerzo. Hasta hace apenas unos pocos días se le escuchó entusiasmado dar una orientación a trabajadores de salud de Boyacá. Vivió a plenitud. Su vida es un ejemplo y su memoria vivirá por siempre.
A su compañera Gladys, su familia, compañeros y amigos nuestro sentido pésame y abrazo solidario en este doloroso momento.
¡Gloria eterna a la memoria de Darío Zapata Jaramillo!